El blog de Marc Bernabé

Parman no jōnetsuteki-na hibi (El apasionante día a día de Parman)

Monday, May 14th, 2012
  • Título: PARマンの情熱的な日々 –Parman no jōnetsuteki-na hibi– (El apasionante día a día de Parman)
  • Autor: Fujiko Fujio A
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Jump SQ
  • Años publicación: 2009-10
  • Clasificación: manga-ensayo
  • Tomos: 2

El nombre de Fujiko Fujio A no es la primera vez, ni mucho menos, que aparece en este blog. Este autor, cuyo nombre real es Motoo Abiko, fue la media naranja del autor de Doraemon Hiroshi Fujimoto (Fujiko F. Fujio) durante más de 30 años, cuando eran conocidos conjuntamente por el nombre de Fujiko Fujio. En 1987, el dúo se separó y en el proceso también se “repartieron” sus obras. Fujiko Fujio A es el autor de mi adorada Manga Michi, además de obras tan capitales del manga infantil y juvenil como Ninja no Hattori-kun, Kaibutsu-kun, Warau Salesman, Parman, Pro Golfer Saru y muchas otras.
A sus más de 70 años, este autor sigue en activo, aunque por supuesto con una producción muy reducida. No deja de ser llamativo que, en 2009, se incorporara al elenco de autores de la nueva revista de Shūeisha Jump SQ, sustituta de la difunta Shōnen Jump mensual. La Jump SQ se caracteriza por recuperar para el gran público a autores que en su momento fueron superventas de la Shōnen Jump semanal, como Nobuhiro Watsuki (Rurouni Kenshin) o Masanori Morita (Rokudenashi Blues), así como por hacer experimentos, por ejemplo llevando al terreno del shōnen-seinen a autoras que siempre habían trabajado en el shōjo como Yōko Kamio (Hana yori dango). Es decir, básicamente los autores de la SQ son mangaka ya consagrados que tienen entre 30 y 40 años, y cuyo público ronda los 20-30 años de edad. Por eso, no deja de ser chocante que entre sus páginas se incorpore una obra del grandísimo y veteranísimo maestro Fujiko Fujio A.
Aun así, el papel de Fujiko Fujio A es bastante curioso ya que no escribe un manga como tal, sino pequeños ensayos-manga de 8 páginas por entrega, impresos en bitono (rojo-negro) y que, como su denominación de “ensayo-manga” indica, combinan texto con algunas viñetas (ilustraciones, a veces combinadas con fotografías) del inconfundible estilo de Abiko-sensei. En septiembre de 2010 por fin se recopiló suficiente material para recopilar este tomo que reseño, que no lleva número pero que presumiblemente tendrá continuación (de hecho, así es, en noviembre de 2011 salió un segundo tomo).

Un curioso formato para esta obra del autor de Ninja Hattori-kun

Los ensayos son muy variados y no tienen conexión entre sí. Básicamente se podría decir que su contenido es errático y sujeto exclusivamente al humor o inspiración del autor en ese momento. En uno te puede contar sobre sus orígenes como mangaka junto a Hiroshi Fujimoto, en otro te explica que fue a su pueblo natal a recoger un premio, en otro cuenta anécdotas sobre el Tokiwa-sō, en otro da rienda suelta a su profunda admiración por Osamu Tezuka y Akira Kurosawa, y en otro habla sobre golf (su gran pasión aparte del manga).
Hablando de golf, resulta casi enfermiza la afición que demuestra Abiko por este deporte, ya que en numerosas ocasiones habla sobre él, hasta el punto de que el lector puede llegar a pensar que “basta ya de golf, ¿no?” El nombre “Parman” del título, por cierto, es una referencia a una de sus obras más conocidas, Parman, que en japonés se escribe así パーマン. Con el tiempo, se ve que este autor ha acabado refiriéndose a sí mismo como “Parman”, y al parecer ahora lo escribe PARマン, con la parte PAR en alfabeto romano. Es solo una hipótesis mía, pero probablemente este “par” escrito así es otro guiño al golf, ¿no creéis: el “hombre (bajo) par”?
El libro contiene un total de 18 de estos pequeños ensayos, de interés variable, aunque en general, si este autor te gusta, se trata de una lectura amena y muy disfrutable, por ejemplo para devorar sosegadamente en un largo viaje de avión (mi caso ^_^). Además, como complemento, el libro lleva un reportaje sobre una de las reuniones del grupo de golf al que pertenece Abiko y que incorpora también a grandiosos mangaka como Tetsuya Chiba (Ashita no Joe), Takao Saitō (Golgo 13) y Gō Nagai (Mazinger Z), entre otros. Finalmente, tenemos una entrevista de preguntas y respuestas cortas, varios “homenajes” realizados por varios mangaka y amigotes, una conversación entre el sensei y Masahiko Ibaraki (primer editor jefe de la SQ, el que le fichó) y una breve cronología de la vida del autor que complementan muy bien un tomo bastante interesante.

Lo mejor

  • Ensayos cortitos e ilustrados que se hacen amenos de leer.
  • Conocemos bastantes interioridades y anécdotas de la vida de este gran maestro del manga.

Lo peor

  • Algunos ensayos son más aburridos que otros.
  • Tanto golf a veces cansa.

Yōjinbō (El guardaespaldas)

Friday, February 10th, 2012
  • Título: 用心棒 –Yōjinbō– (El guardaespaldas)
  • Autor: Fujiko Fujio A (basado en la película original de Akira Kurosawa)
  • Editorial: Chūō Kōron-sha
  • Revista:
  • Años publicación: 1998
  • Clasificación: seinen, cine
  • Tomos: 1

Hace poco, leyendo unos ensayos de Fujiko Fujio A, supe que este autor y muchos de su quinta habían recibido fuertes influencias de las películas de Akira Kurosawa en su juventud y que, muchos años más tarde, recibieron un encargo de la editorial Chūō Kōron-sha para adaptar algunas de sus obras más conocidas al manga. Estos autores son Takao Saitō (Golgo 13), Gōseki Kojima (El lobo solitario y su cachorro, Hanzō, Asa el ejecutor…), Fujiko Fujio A (Ninja Hattori-kun, Manga Michi…) y Shōtarō Ishinomori (Cyborg 009, Kamen Rider…), aunque este último, lamentablemente, no pudo participar finalmente debido a su repentina muerte en 1998.

La suerte hizo que en mi último viaje a Japón me topara con el tomo de Yōjinbō, la adaptación de Fujiko Fujio A de la película homónima de Akira Kurosawa, una de las más conocidas del famoso director, y ni corto ni perezoso lo adquirí.

No soy muy aficionado al cine de Kurosawa, la verdad, y es que en general las historias de jidaigeki (ambientadas en el período samurái) no me atraen mucho, pero sí me picaba la curiosidad por ver cómo uno de los mayores autores de manga de todos los tiempos adaptaba una película del director japonés más internacionalmente aclamado.

Un rōnin errante llega a un pueblo extrañamente silencioso. Resulta que en el pueblo se está llevando a cabo una guerra de bandos entre dos grupos que se disputan el poder (los antepasados de los actuales yakuza, para que nos entendamos) y cualquier forastero que llega, si tiene cierto nivel con la espada, es susceptible de ser contratado como yōjinbō (guardaespaldas, matón) por uno de los dos bandos. El protagonista, que se hace llamar Sanjūrō Kuwabatake, se ve metido de lleno en esta disputa de poder y decide aprovecharse, usando todo tipo de trucos para conseguir comida y bebida gratis, así como dinero. La cosa se lía mucho más que esto, así que no voy a extenderme, y probablemente ya habéis visto la película, por lo que sabéis que en esta obra hay escenas geniales en las que Sanjūrō demuestra gran astucia, así como escenas de trepidante lucha con espada.

Por lo poco que recuerdo de la película (la vi hace varios años), la adaptación manga es muy fiel y se deja leer con rapidez.

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Sanjūrō llega al aparentemente solitario pueblo, al inicio de la historia.

Lo mejor

  • Un gran autor de manga versionando una gran obra cinematográfica de un director legendario.
  • Se nota la reverencia que Fujiko Fujio A siente por Kurosawa y también por el actor Toshirō Mifune, el héroe de toda una generación.

Lo peor

  • El estilo de dibujo, en mi opinión, no casa mucho con el argumento. Se percibe un gran esfuerzo por parte del autor, pero no puede esconder que su estilo primordial se basa en las formas redondeadas del manga infantil. A mí francamente no me importa, estoy acostumbrado al dibujo de este autor, pero al profano le parecerá rarísimo.

Obake no Qtarō (Qtarō el fantasma)

Thursday, March 18th, 2010
  • Título: オバケのQ太郎 –Obake no Qtarō– (Qtarō el fantasma)
  • Autor: Fujiko F. Fujio / Fujiko Fujio Ⓐ
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1964-66 / 1971-74
  • Clasificación: shōnen, kodomo
  • Tomos: 12 + 4
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Obake no Qtarō fue el primer gran éxito del dúo Fujiko Fujio (Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko) después de diez años de dificultades desde que se mudaron a Tokio a mediados de los años 50. Estos primeros diez años de carrera profesional, en los que vivieron en casi todo momento en los míticos apartamentos Tokiwa-sō, fueron realmente arduos, muy difíciles, y hubo épocas en las que llegaron a tener serios problemas para pagar el alquiler y hasta para comer.

Qtarō fue un encargo de la Shōnen Sunday, la primera revista de manga semanal junto con la Shōnen Magazine. Hacía solo cinco años que se había fundado la publicación y el manga estaba evolucionando muy rápidamente gracias a este nuevo sistema de publicación por entregas semana a semana. Cuando antes los dibujantes de manga estaban obligados a meter con calzador todo lo que querían contar en las pocas páginas que se les permitía publicar al mes –lo que se traducía en páginas muy cargadas de viñetas y bocadillos–, ahora existía la obligación de rellenar ¡cada semana! entre 6 y 10 páginas de cómic (actualmente el estándar es de unas 20 páginas a la semana). Así, rápidamente los dibujantes, que generalmente llevaban entre 2 y 4 series simultáneamente (Tezuka e Ishinomori, superhombres ellos, llevaban como 6 o 7), empezaron a buscar fórmulas para poder dibujar tan rápido como fuera posible. Así, empezó a surgir el manga tal como lo conocemos ahora, de ritmo trepidante, espectaculares viñetas, experimentos con la narrativa y el dibujo, acciones que en la vida real durarían un segundo detalladísimas hasta el punto de que ocupan viñetas y viñetas, incluso páginas enteras (recordemos la famosa escena de la bala con la que empieza Hotel Harbor View)… Se puede decir que el advenimiento de las revistas semanales fue decisivo en la evolución del manga.

Pues bien, fue en este clima cuando muchos de autores que habían estado batallando duramente hasta el momento para ganarse la vida consiguieron por fin saborear el éxito. En los años 60 despuntaron y se convirtieron en verdaderas “vedettes” del manga autores capitales como Fujio Akatsuka, Shigeru Mizuki o Sanpei Shirato, así como el dúo Fujiko Fujio, que se sumaron al elenco de autores ya consagrados desde antes, como Tezuka, Ishinomori o Mitsuteru Yokoyama.

Hacía muchos años, desde 1988, que Obake no Qtarō no se reeditaba en Japón –lo que provocó que los tomos de 2ª mano de esta obra se pagaran a precio de oro–. En 1987 se separó el dúo creativo Fujiko Fujio, que a partir de entonces pasarían a ser conocidos por separado como Fujiko F. Fujio y Fujiko Fujio Ⓐ. Como a partir de la segunda mitad de los años 60 se encargaban cada uno de las series que llevaban (solo que firmaban con el mismo seudónimo), al separarse se repartieron sus obras. Así, Fujiko F. Fujio es el autor de Doraemon y Kiteretsu, mientras que Fujiko Fujio Ⓐ firma Ninja Hattori-kun y Manga Michi, entre muchas otras más por cada lado. Pero Obake no Qtarō fue una obra creada realmente entre los dos, y por lo tanto supongo que se encontraban en el dilema de determinar a quién pertenecían los derechos exactamente.

No fue hasta el verano del año pasado cuando por fin se solventó el problema y salió a la venta, después de más de 20 años, una nueva edición de Qtarō, en el marco de las Obras Completas de Fujiko F. Fujio, una nueva colección de tomos de gran formato y calidad que actualmente se encuentra en pleno proceso de publicación en Japón (se prevé que la primera tanda será de 33 tomos, y luego, si las ventas acompañan, publicarán más). Aunque forme parte de las obras completas de Fujiko F. Fujio, sin embargo, al abrir el tomo encontramos que se acredita a ambos autores, o sea que se puede deducir que por fin han llegado a un entendimiento Fujiko Fujio Ⓐ y los herederos de Fujiko F. Fujio. Ya era hora.

Un día, jugando a ninjas con sus amigos, Shōta se topa con un enorme huevo y decide romperlo. De dentro sale un fantasmita, de nombre Qtarō, que decide ayudarle. A partir de este momento, Qtarō se instalará en casa de Shōta y junto a la familia de este último (hermano mayor, padre y madre) vivirán un montón de pequeñas aventuras basadas en el día a día. Qtarō es un fantasmita que puede volar, hacerse invisible y traspasar paredes, y además es muy voluntarioso, tragón, ingenuo y bastante torpón. Siempre intenta ayudar a Shōta, pero normalmente entiende las cosas mal (o como le da la gana) y mete la pata, lo que genera numerosas situaciones divertidas.

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Dibujo sencillo marca de la casa de Fujiko Fujio, pero historias muy entrañables y divertidas.

Qtarō es evidentemente un prototipo de personajes famosísimos de Fujiko Fujio, el “padre” de Doraemon, Korosuke (de Kiteretsu) y Hattori, entre tantos otros. Parece evidente que, una vez vieron que habían encontrado la fórmula para triunfar en el difícil mundo del manga para niños, Fujiko Fujio decidieron copiar la misma idea una y otra vez variando las personalidades de los personajes principales.

Lo que más me llama la atención, sin embargo, es la tremenda inocencia de Qtarō. Me explico: Doraemon es criticado a menudo por pintar a un chaval inútil, Nobita, que requiere siempre la ayuda de Doraemon y no es capaz de hacer nada por sí solo. En el caso de Kiteretsu, tenemos justo lo contrario: un robot inútil (Korosuke) y un chaval protagonista extremadamente inteligente. En Obake no Qtarō, sin embargo, ni Qtarō ni Shōta es más inteligente o espabilado que el otro. Ambos siempre intentan ayudarse mutuamente con mayor o menor suerte, pero su relación es mucho más igualada. A mí personalmente me da mucho mejor rollo Qtarō que Doraemon, y en este sentido he disfrutado mucho de esta obra, además del hecho de que las historietas son muy divertidas y fáciles de digerir.

Qtarō es un personaje muy conocido en Japón, aunque quizás no tanto actualmente debido a que en más de 20 años no ha habido reedición del manga ni tampoco ninguna nueva serie de anime. Hablando de anime, esta serie ha tenido tres adaptaciones a la pequeña pantalla: una en los 60 en blanco y negro, otra en los 70 y la última entre 1985 y 1987.

Obake no Qtarō fue publicado principalmente en la revista Shōnen Sunday entre 1964 y 1966, pero debido a su gran éxito también se publicó en muchísimas otras revistas de la editorial Shōgakukan, donde duró hasta mediados de 1967. Esta primera serie se recopilará en un total de 12 tomos en estas Obras Completas de Fujiko F. Fujiko. Los primeros 5 volúmenes, que recopilan todo el material publicado en la Shōnen Sunday, se publicarán durante la primera tanda (2009-10) y los otros, que recopilan todo lo publicado en otras revistas, en otras. Por otra parte, entre 1971 y 1974 se hizo una continuación repartida en varias revistas, llamada Shin-Obake no Qtarō (Nuevo Qtarō el fantasma), que en esta edición se recopilará en 4 tomos. Será la primera vez, tengo entendido, que se publicará la serie en su totalidad en forma de tomos.

Los tomos de la colección de las Obras Completas de Fujiko F. Fujio, por cierto, son impresionantes. De tamaño muy grande, en general son muy gruesos (el 1 de Qtarō tiene 446 páginas), con gran calidad de papel e impresión, y encima llevan artículos complementarios, cronologías, extras y una separata con información interesante relativa al contexto histórico de la obra (por ejemplo, como Qtarō empezó en 1964, se explican cosas sobre los Juegos Olímpicos de Tokio ’64) y otras curiosidades. Vamos, que son ediciones que harán las delicias de los coleccionistas.

Lo mejor

  • Una gran sorpresa en forma de un manga muy ameno y divertido.
  • ¡Qtarō es el prototipo de Doraemon!
  • Los extras y la calidad del tomo.
  • ¡Por fin se ha reeditado después de 21 años en el limbo!

Lo peor

  • El estilo de dibujo, extremadamente simple y anticuado, es ideal para la obra pero no creo que guste a las nuevas generaciones.
  • Que por culpa de estos problemas de derechos Qtarō sea casi un desconocido para las nuevas generaciones de japoneses y también para los extranjeros.

Hitler ojisan (Tío Hitler)

Tuesday, February 2nd, 2010
  • Título: ひっとらぁ伯父さん –Hitler ojisan– (Tío Hitler)
  • Autor: Fujiko Fujio Ⓐ
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 1976 (recopilación en tomo)
  • Clasificación: seinen, humor
  • Tomos: 1

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El hecho de traducir hace unos meses Hitler – La novela gráfica del insigne Shigeru Mizuki hizo que recordara una historia corta que leí hace unos años, creo que en un libro de “leer y tirar” de esos que venden a precio ridículo en las tiendas 24 horas y estaciones de tren japonesas, llamada Hitler ojisan (Tío Hitler), creada por Fujiko Fujio Ⓐ. Como rebuscando en mi biblioteca no logré dar con este libro (seguramente lo tiré en alguna mudanza, ya que la calidad de estos libros es muy mala y no justifica coleccionarlos), decidí comprarlo de nuevo para releerlo, pero esta vez en su formato original.

El título completo de este libro es Black humor kessakushū – Hitler ojisan, es decir, Recopilación de obras maestras de humor negro – Tío Hitler. ¡Y no podía ser más apropiado el título, porque el humor que destilan estas páginas es negro-negro-negro! En el libro se recopila un total de ocho historias cortas publicadas en varias revistas entre finales de los años 60 y mediados de los 70.

Entre estas historias destacan las dos de temática “hitleriana”, Hitler ojisan (que da título al libro) y su secuela, Hitler ojisan no jōnetsuteki-na hibi (El pasional día a día de tío Hitler), aunque las otras seis no les van a la zaga en lo referente a calidad y crudeza. Las dos historias de “tío Hitler” nos presentan a un hombre que se parece al dictador alemán como dos gotas de agua y que viste y se comporta exactamente como él, que de repente llega a un barrio residencial japonés en su Volkswagen escarabajo y se instala como realquilado en casa de los Koike. Poco a poco, el iracundo “tío Hitler” se va imponiendo en el barrio, subyuga a los Koike y crea su propio escuadrón de niños. El final de la historia es bastante bestia, una parodia muy macabra de los campos de concentración y exterminio alemanes.

Esta faceta “bestia” de humor más negro que el carbón es lo que sorprende al leer estas geniales historias, en las que el autor se dejó de correcciones políticas y creó historias fantasiosas inspiradas en las novelas de Roald Dahl y Stanley Ellin. En estas historias no faltan muertes, asesinatos, mala leche e incluso canibalismo, pero todo llevado siempre desde el humor. Y a mí me han encantado.

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Tío Hitler pasando revista a sus tropas: los niños del barrio

Por ejemplo, voy a resumir una de las historias más impactantes para que veáis de qué hablo. La historia se titula Pekin Duck-shiki (Estilo pato Pekín) y nos presenta a un grupo de turistas japoneses que visita Hong Kong junto a su guía, un orondo y sonriente chino. Entre los turistas figura un ex militar japonés, extremadamente rudo y borde, que no se corta un pelo a la hora de relatar en medio de risas las atrocidades que él y sus compañeros efectuaron durante la guerra sino-japonesa de 1937-45. Por ejemplo, en un momento dado explica que durante la masacre de Nankín estuvo decapitando, como si golpeara pelotas de golf, a chinos a los que previamente habían enterrado en el suelo hasta el cuello. Aparte de esto, los turistas japoneses se muestran muy irrespetuosos con lo que ven, arrojan dinero a los niños mendigos y les sacan fotos, etcétera. Mientras tanto, el guía permanece impávido, con la gran sonrisa adornándole la cara. En un momento dado, el guía les lleva a una granja donde crían a patos que serán cocinados como pato Pekín. En esta granja, los patos están enterrados hasta el cuello para que no puedan moverse y son alimentados forzosamente para que engorden. Pese al “horror” que muestran los japoneses ante esta práctica bárbara, eso no les impide sacar fotos y luego atiborrarse de pato Pekín en el restaurante. Al cabo de un rato, el sonriente guía se despide de ellos en el hotel y les aconseja que no vayan a Kowloon City por la noche, ya que es muy peligroso y hay muchas mafias por allí que secuestran a extranjeros. El ex militar, “para macho yo”, pasa de todo y, junto a un joven compañero, decide ir a la zona peligrosa. Allí, unos mafiosos les rodean y les noquean. Al cabo de unas horas, el joven se despierta: está enterrado en el suelo, como uno de esos patos de la granja, y le fuerzan a comer. Aparece el guía sonriente, que resulta ser el jefe de la banda mafiosa, y le informa que le van a dejar allí hasta que su carne se ablande lo suficiente y coja el mejor sabor… Y, ante el horror del joven, el sonriente guía le dice que ya han “probado” al ex militar y que no estaba nada bueno: acto seguido, le acerca una bandeja con la cabeza decapitada del japonés y le dice “¿quiere probar?”

¡Brrrr! Impresionante, ¿verdad? Estas historias macabras resultan muy interesantes, por un lado por el humor negro que destilan, pero por el otro por el ejercicio de reflexión que el autor hace con ellas: ¿estamos dispuestos a dejar que otro Hitler acabe dominándonos? ¿Respetamos suficientemente a los demás? ¿Es lícito cometer según qué atrocidades sin ponerse en la piel de las víctimas? Da que pensar.

No puedo imaginar el “shock” que sufrirían los lectores de la época con estas obras cortas. En aquel momento, el dúo creativo Fujiko Fujio aún trabajaba como una unidad bajo el mismo nombre (no fue hasta 1987 cuando se separaron en Fujiko F. Fujio y Fujiko Fujio Ⓐ), y eran conocidos básicamente por obras de corte infantil y de humor blanco como Obake no Q-tarō, Doraemon o Hattori el ninja. Ahora sabemos que Doraemon fue creado por Fujiko F. Fujio, pero en aquella época firmaban los dos con el mismo nombre, Fujiko Fujio, y así es como apareció esta obra en el mercado. ¿Qué pensaría la gente al ver que “el autor” de Doraemon era capaz de realizar unas historias tan macabras?

Lo mejor

  • Ocho historias muy entretenidas y de lo más tétricas.
  • El estilo de dibujo “doraemonesco” contrasta brutalmente con el contenido macabro.
  • Las historias dan que pensar.
  • En este tomo se publica Kuroi Salesman (El negro vendedor a domicilio), historia corta en la que se basó la mítica serie que actualmente se conoce como Warau salesman (El sonriente vendedor a domicilio), otra genialidad de Fujiko Fujio Ⓐ.

Lo peor

  • ¿No hay más volúmenes de historias cortas de humor negro de Fujiko Fujio? ¡Necesito más dosis!

Fujiko Fujio Monogatari – Hamu Sarada-kun (Ham Salad, la historia de Fujiko Fujio)

Wednesday, January 20th, 2010
  • Título: 藤子不二雄物語・ハムサラダくん –Fujiko Fujio Monogatari – Hamu Sarada-kun– (Ham Salad, la historia de Fujiko Fujio)
  • Autor: Tadashi Yoshida
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: CoroCoro Comic
  • Años publicación: 1977-80
  • Clasificación: shōnen, kodomo, metamanga, biografía
  • Tomos: 2

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Durante mi investigación sobre Manga Michi, en un momento dado descubrí la existencia de Ham Sarada-kun, una historia inspirada en la vida del dúo Fujiko Fujio, es decir, Hiroshi Fujimoto (Fujiko F. Fujio) y Motoo Abiko (Fujiko Fujio Ⓐ), realizada por un ex ayudante de ellos llamado Tadashi Yoshida. En algunos lugares se decía que, si Manga Michi estaba centrada en el personaje de Michio Maga (o sea, Fujiko Fujio Ⓐ) esta es una versión de Manga Michi vista desde los ojos del otro integrante del dúo creativo, Fujiko F. Fujio.

Aunque es cierto que con Manga Michi hice un esfuerzo bastante importante por completar la colección y leer todo lo disponible de la historia, ya había desistido de conseguir Ham Sarada-kun porque consideraba que no era necesario para mis propósitos. No sé, parecía interesante y seguramente en un momento dado intentaría conseguir los tomos de esta historia, pero no me parecía algo especialmente urgente… Sin embargo, en mi último viaje a Japón, el pasado diciembre, justo el último día de mi estancia me acerqué a Akihabara para hacer unas compras de última hora y, cómo no, me acerqué al enorme Mandarake que se inauguró allí el año pasado. Y ¡plas!, al pasear por uno de los pasillos vi destacados los dos tomos de esta obra, a un precio razonable y encima con un destacado que decía que eran primeras ediciones de ambos tomos. Como comprenderéis, no podía dejarlos allí, me estaban diciendo “cómprame, cómprame”. Y esto me ha permitido, pues, realizar la cuadratura del círculo y ofreceros una reseña completa de todo el universo Manga Michi.

Hay varias cosas curiosas de este manga, voy a hacer una lista:

  1. Empezó en 1977, justo el año en el que empezó el Manga Michi “de verdad” (Saga Risshi-hen) tras la primera etapa de 1970-72 (Saga “Asunaro-hen”).
  2. Se publicó en la revista CoroCoro Comic, donde Fujiko Fujio estaban cosechando un gran éxito y eran los autores de referencia de la misma, donde publicaban Doraemon, entre otras series. Así, era una especie de homenaje a ellos dos por el inminente décimo aniversario de la serialización de su obra insignia, Doraemon.
  3. El autor es Tadashi Yoshida, ex ayudante de ambos.
  4. La obra quedó inconclusa. Aunque al final del tomo 2 pone “Continuará en el tomo 3”, solo se publicaron 2 tomos. Posiblemente quedó material inédito publicado en la revista pero no recopilado en tomo, pero lo cierto es que la historia queda muy truncada al final del tomo 2. Es posible que en la versión “kanzen” de esta obra publicada en 2007 se incluyan estos hipotéticos capítulos adicionales, pero es algo que desconozco.
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Escena en la que echan una mano a Osamu Tezuka

La historia narra pues los inicios como mangaka de ambos autores y empieza de manera muy similar a Manga Michi, contando básicamente lo mismo pero con más celeridad, en una especie de “versión digest” de la historia. Es decir, cómo se conocen los dos en el colegio, cómo empiezan a dibujar juntos, el hecho de ir a conocer a Osamu Tezuka en su casa de Takarazuka, el traslado a Tokio… La velocidad de la narración se puede comparar de este modo: mientras en Manga Michi tardan unas 1800 páginas (!) en decidirse a mudarse a Tokio, en la página 130 del tomo 1 de Ham Salad-kun ya llegan a la capital japonesa. Por cierto, el título hace referencia a los apodos que, en las páginas de este manga, tienen los dos personajes protagonistas: Motoo Abiko solo come verduras porque detesta la carne y el pescado, así que le llaman “Sarada” (Salad, ensalada). Por su parte, a Hiroshi Fujimoto le encanta la carne, por lo que recibe el apodo de Hamu (Ham, jamón).

Lo que desvirtúa mucho a esta obra o, dicho de otro modo, lo que defrauda bastante al lector que espera una biografía más o menos fidedigna del dúo, es que aunque al principio sí se adapta bastante bien la historia real de ambos, en un momento dado la cosa se va desviando y desviando hasta convertirse en un relato totalmente de ficción en el que aparecen personajes inventados, situaciones que nunca se dieron en la realidad y elementos dramáticos (como la muerte por enfermedad de la hermana de un mangaka vecino suyo de la que se habían enamorado) que nunca ocurrieron. Se dice que Tadashi Yoshida, al darse cuenta de que la historia se le había ido de las manos y había cobrado vida propia, pidió a la editorial que se eliminara el subtítulo Fujiko Fujo Monogatari (La historia de Fujiko Fujio), pero esta nunca accedió a hacerlo.

En conclusión, para mí es una historia bastante interesante porque me permite cerrar el “círculo Manga Michi” con el convencimiento de que he leído todo lo que hay disponible sobre esta enorme obra, pero en realidad me parece bastante prescindible porque en un momento dado deja de ser una biografía más o menos fidedigna y se convierte en una historia de ficción como otra, y encima deja colgado al lector con el corte de la serie en medio de la acción.

Lo mejor

  • La guinda sobre el pastel de Manga Michi
  • Otra visión de la historia
  • El estilo de dibujo es bastante agradable a la vista

Lo peor

  • Al autor se le va de las manos y deja de ser una biografía
  • La historia está inconclusa
  • Los que dicen que esta es la versión de Manga Michi vista por Fujiko F. Fujio están muy equivocados porque esto no es así ni de lejos. Ambos protagonistas tienen igual papel.

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