El blog de Marc Bernabé

Asakiyumemishi

Tuesday, December 2nd, 2014
  • Título: あさきゆめみし –Asakiyumemishi–
  • Autor: Waki Yamato
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: mimi / mimi Excellent
  • Años publicación: 1979-93
  • Clasificación: histórico, shōjo
  • Tomos: 13

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Aunque en realidad terminó en 1993, Asakiyumemishi es considerado un manga shōjo clásico, concretamente de la primera edad de oro del shōjo, ya que empezó en 1979 y tiene un estilo tanto gráfico como narrativo muy “años 70”.

Asakiyumemishi es la adaptación a manga de la famosísima Genji Monogatari (La historia de Genji), considerada la primera novela de la historia de la humanidad y creada sobre el año 1008 por la cortesana imperial Murasaki Shikibu. Este manga tiene el mérito de ser el primer cómic japonés –o si no fue el primero, sin duda sí el más influyente– en adaptar al medio gráfico una de las grandes joyas de la literatura japonesa primigenia. Más adelante han surgido muchos más y entre varios autores y obras han hecho de esto una especie de subgénero dentro del manga, pero Waki Yamato fue toda una pionera en este sentido, y a ella se deben las descripciones gráficas en cuestión de ropa, arquitectura, peinados, etcétera que ahora todos asociamos con la época Heian de la historia japonesa. Claro está, Yamato tuvo que documentarse mucho para ello y no quiero decir que inventara nada, pero sí que afianzó una manera de dibujar a los personajes de esa época que hoy en día sigue viéndose. Sin ir más lejos, solo hay que mirar el estilo de Onmyōji, un manga que reseñé hace pocas semanas en este mismo blog, para ver las similitudes y evidentes influencias.

El Genji Monogatari original es una historia bastante ardua de leer, y no digo ya en japonés clásico –imposible directamente sin no eres un experto del tema– sino en las adaptaciones a japonés moderno o incluso en traducciones a otros idiomas. Las descripciones son muy ambiguas, las situaciones son complicadas de imaginar y ni siquiera muchos de los personajes tienen un nombre como tal, ya que se los menciona con apodos o según su cargo o rango. Por lo que es un verdadero galimatías, a pesar de que la historia como tal es bastante sencilla en el sentido de que narra las aventuras amorosas de Hikaru Genji (Genji el resplandeciente), un galán que, con sus bellísimas facciones y exquisitos modales, tenía a todas las damas de la corte suspirando por él.

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Genji intentando ligar a través de las cortinillas, con todo muy velado. Una imagen muy “del Genji Monogatari”.

Asakiyumemishi hace un trabajo excelente resumiendo, recopilando y concretando las diferentes historias. Si bien estamos no ante la verdadera “Historia de Genji” sino ante la interpretación de Waki Yamato de esa historia, a mí –y a miles y miles de japoneses– me vale para saber un poco más de esta novela, que en su momento empecé (en una traducción al castellano) pero que tuve que dejar porque me aburría sobremanera. Este manga permite aproximarse al Genji Monogatari de una forma más amena y con una perspectiva visual, y ampliar un poco los conocimientos de literatura clásica sin tener que tragarte ese –lo siento– tostón de 920 páginas (en una de sus versiones en español).

Por cierto, el título es un verso del famoso poema japonés “iroha”, compuesto en el período Heian (sobre la misma época que el Genji Monogatari) y curioso por utilizar todas las sílabas del idioma japonés una sola vez cada una. Durante siglos fue el “orden alfabético” de este idioma (ahora es distinto, ya no se usa el i-ro-ha). “Asakiyumemishi” significa “y no veremos sueños superficiales”.

Lo mejor

  • La posibilidad de aproximarse a la árida literatura japonesa de la época Heian mediante un medio más ameno como es el manga.
  • El trabajazo que tuvo que hacer Waki Yamato para ambientar gráfica y argumentalmente esta historia, partiendo de una base prácticamente inexistente en ambos sentidos. Actualmente, cualquier autor que quiera escribir sobre la época Heian tiene bastante documentación, pero a finales de los años 70 Yamato se encontró con un erial.
  • Gráficamente, las propuestas son muy interesantes, como el hecho de no pintar el pelo de negro en las escenas oníricas, o simplemente de jugar de alguna forma con las larguísimas melenas de las cortesanas, usándolas como recurso estilístico muy atractivo.

Lo peor

  • El Genji Monogatari no es una historia especialmente adictiva, y el manga, aunque mejora eso, sigue siendo un poco tostón, al menos para mi gusto.
  • Una de las cosas que hace que nos perdamos al leer el Genji Monogatari es la sucesión de términos, rangos y nombres de lugares que son totalmente de otra época, por lo que el lector no avezado se desorienta enseguida con tanta cosa nueva. En menor grado, esto es algo que ocurre también en Asakiyumemishi.
  • También el uso de ciertas expresiones arcaizantes en los diálogos dificulta que se pueda seguir bien el manga.

Hiatari ryōkō (Alegre juventud)

Monday, December 30th, 2013

  • Título: 陽あたり良好 –Hiatari ryōkō– (Alegre juventud)Hiatari ryōkō
  • Autor: Mitsuru Adachi
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōjo Comic
  • Años publicación: 1980-81
  • Clasificación: comedia romántica
  • Tomos: 5 (edición normal) / 2 (edición Wide)

Debo reconocer que he tardado mucho en descubrir a Mitsuru Adachi, pero que una vez lo he descubierto, hará cosa de dos o tres años, me he rendido a la evidencia: es uno de los autores más entrañables que existen en el mundo del manga. Sus historias suelen ser todas muy parecidas, con triángulos amorosos sutiles, historias de instituto y mucho deporte (sobre todo béisbol) de trasfondo. Pero a pesar de que muchas de sus historias son calcadas, tiene algo que engancha y que directamente enamora.

Tras Touch, Miyuki, Cross Game y alguna que otra historia menos larga, esta vez me he decidido a leer Hiatari ryōkō, cuyo anime fue emitido en España bajo el título de Alegre juventud y es muy recordado por ello. Por eso he usado ese título en la ficha de más arriba, aunque en realidad Hiatari ryōko es una expresión que se traduciría por “da mucho el sol”, más o menos, y que se utiliza una vez al principio de la historia cuando Kasumi, la protagonista femenina, abre la cortina de su cuarto, ve encantada cómo la luz del sol inunda alegremente la habitación y exclama justo esa frase.

Temporalmente, esta historia pertenece a la segunda época de Adachi, que desde que debutó a principios de los años 70 hasta finales de esa misma década no pasó de ser un autor del montón, sin conseguir demasiado éxito. Pero luego, sobre todo a partir de la historia de béisbol Nine, el éxito comercial empezó a sonreírle y a partir de entonces encadenó tres exitazos sonados: Hiatari ryōko, Miyuki (creada en parte simultáneamente con Hiatari ryōko) y, cómo no, Touch (que empezó justo después de terminar Hiatari ryōkō y que hizo mientras trabajaba también en Miyuki).

Aunque en épocas posteriores Adachi ha seguido siendo un autor muy exitoso y sus historias son muy buenas (sobre todo Cross Game), creo que serán pocos los que negarán que su época de mayor esplendor fue precisamente la de Nine – Hiatari ryōko – Miyuki – Touch.

Hiatari ryōkō

Inteligentes y divertidos diálogos en una obra de rápida y entretenida lectura.

Así pues, ya empecé a leer Hiatari ryōkō con muchas ganas, sabiendo que estaba ante una obra muy querida por la gente (por algo será) y que fue contemporánea de Miyuki, un manga que me robó el corazón. Y ciertamente no me ha defraudado, ¡qué maravilla de manga!

De nuevo, si estamos ya acostumbrados a los planteamientos adachianos, no nos sorprenderá saber que la historia se basa en un triángulo amoroso. En este caso, los protagonistas son Yūsaku Takasugi, un chico bastante peculiar al que le gusta “animar a la gente” (y que por lo tanto se apuntará en el grupo de animadores del instituto, que tiene pésima fama) y Kasumi Kishimoto, una chica muy espabilada y dicharachera que tiene un noviete, Katsuhiko, que vive en el extranjero.

La historia empieza cuando Kasumi se va a vivir con su tía para poder ir desde su casa cómodamente al instituto. Una vez allí, se encuentra con que su tía ha montado una especie de pensión para otros chicos del instituto, todos ellos hombres: el guaperas pervertido ligón Shin Mikimoto, el grandullón y devorador Takashi Ariyama, el extraño y silencioso Makoto Aido y… el atrevido Yūsaku Takasugi, al que conoce cuando este abre, en pelotas, la puerta del baño y la ve allí duchándose también desnuda.

Como siempre en las obras adachianas, habrá muchos líos y muchas situaciones diferentes, incluso el casi obligatorio arco en el que el club de béisbol del instituto participa en las eliminatorias para el Kōshien (¡un arco bastante largo en el que el manga se transforma, deja de ser una comedia romántica y pasa a ser un manga deportivo con todas las letras!), y los sentimientos de Kasumi hacia Takasugi, que al principio eran casi odio, se van poco a poco transformando…

 

Lo mejor

  • Para mí, lo mejor de los mangas de Adachi son sus diálogos, absolutamente brillantes, mordaces y divertidos. Desde mi faceta como traductor profesional, y como parte de la deformación profesional que lógicamente tengo, pienso que tiene que ser todo un reto trasladar estos textos de modo que mantengan en lo posible esa gran agudeza del original. Ojalá algún día pueda…

 

Lo peor

  • Ahora ya no, pero en su momento seguro que muchos lectores renegaron de este manga puesto que originalmente fue publicado en una revista para chicas, la Shōjo Comic nada menos. Sin embargo, su contenido es muy poco shōjo. Tan shōjo como puede serlo Miyuki (¡publicado en una revista shōnen, la Shōnen Big Comic!) o incluso menos puesto que Hiatari ryōkō tiene un componente fuerte de béisbol en un momento dado y en Miyuki el deporte no se toca para nada.

 

Papillon -Hana to Chō- (Papillon -La flor y la mariposa-)

Tuesday, September 10th, 2013
  • Título: パピヨン-花と蝶- –Papillon -Hana to Chō- (Papillon -La flor y la mariposa-)
  • Autor: Miwa Ueda
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Bessatsu Friend (Betsufure)
  • Años publicación: 2006-09
  • Clasificación: shōjo
  • Tomos: 8

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Es una verdadera lástima que, por una razón u otra, el shōjo manga o manga para chicas haya dejado de estar en boga en España hasta el punto de que, actualmente, la cantidad de obras de este estilo que se publican está peligrosamente cercana al cero, un claro contraste con la situación hasta hace unos cuatro o cinco años, cuando se publicaban toneladas de shōjo. ¿Qué ha pasado aquí? No lo sé exactamente, los factores pueden ser muchos, pero la explicación más sencilla es que se ha dejado de vender porque las chicas ya no consumen este tipo de material. ¿Y por qué no lo consumen? De nuevo muchos factores posibles: ya no está “de moda” leer manga entre las chicas; las lectoras se sienten más atraídas por manga de tipo shōnen, que cada vez intentan ser más del agrado de las chicas; el acceso a miles de obras de forma gratuita en forma de scanlations en la red…

El caso es que en sus tiempos yo solía leer bastantes obras shōjo por motivos de trabajo, ya que la profusión de ediciones de este material acababa repercutiendo como es lógico en mi trabajo y fuera directamente (como traductor) como indirectamente (como revisor), bastante de él acababa pasando por mis manos. Una de las obras en las que trabajé en su momento, como revisor en este caso, fue Peach Girl de Miwa Ueda, una obra de 18 tomos que editó Planeta deAgostini y que me gustó bastante por cómo estaba enfocada y por su facilidad de lectura, ágil y dinámica.

Obviamente, tanto por sexo como por edad estoy radicalmente alejado del público target al que se dirigen estas obras, por lo que un manga shōjo tiene que tener algo especial para que me atraiga, y Peach Girl lo consiguió. Así que cuando tuve la oportunidad de leer Papillon, la siguiente obra de Ueda después de Peach Girl, lo hice. Me he leído 3 tomos de los 8 que tiene la obra (está completa) y la verdad es que me he quedado con un excelente sabor de boca. La premisa de la historia es muy simple y manida… Y no solo la premisa, todo el desarrollo es bastante simplón, pero la forma con la que narra Ueda es agradable y contiene suficientes cliffhangers y sorpresas como para que el lector (al menos yo) se quede enganchado y tenga ganas de más.

Ageha y Hana (ageha es un tipo de mariposa mientras que hana significa “flor”, de ahí el subtítulo de la obra –y papillon en francés es “mariposa”, por cierto–) son dos hermanas gemelas que, desde muy pequeñas, acabaron separadas dentro del seno de la familia: Ageha se crió en el campo con su abuela, mientras que Hana estuvo siempre en la ciudad con sus padres. Y así estuvieron durante años hasta que, más tarde, Ageha regresó a la casa de sus padres en la ciudad. A pesar de ser hermanas gemelas, ambas son radicalmente diferentes: Ageha es taciturna, tímida y no cuida demasiado su aspecto físico, mientras que Hana es alegre, extrovertida y muy coqueta. Como es lógico, Hana se lleva de calle a los chicos, mientras que nadie se fija en Ageha.

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Hana y Ageha, las hermanas gemelas, una la guapa y la otra la “patito feo”.

Ryūsei, antiguo amigo de la infancia de Ageha, aparece en escena. Ageha siempre ha sentido algo especial por Ryūsei, aunque él no la reconoce a ella porque ha cambiado mucho desde que era niña… En estas, aparece un chico muy guapo que la pilla con una foto “robada” de Ryūsei en las manos, le coge esa foto y le escribe un garabato: “Ryūsei y yo salimos juntos y nos queremos mucho”. Ella se enfada, pero él la insta a expresar en voz alta su deseo porque, insiste, si lo hace habrá más posibilidades de que se haga realidad. El caso es que más tarde una chica de la clase le pilla la foto con el garabato y se lía parda: todas se mofan de ella, pero… Esto la hace más fuerte, decide que trabajará duro para conseguir hacer realidad su sueño y empieza a arreglarse…

Y así empieza una clásica historia de “patito feo”, la chica desarreglada con gafas que empieza a arreglarse, se quita las gafas y resulta ser tan guapa como su propia hermana, que aparece en escena para ligarse a Ryūsei a la fuerza en cuanto se da cuenta de que Ageha podría conseguirlo… Y, en medio de todo esto, aparece la figura del psicólogo en prácticas del colegio, Hayato Ichijiku (Kyū-chan), el chico guapísimo de antes, que tendrá un papel muy especial… Por cierto, Kyū-chan es el protagonista de una de las metáforas del manga, al llamar Sanagi (crisálida) a Ageha (recordemos, es un tipo de mariposa), sugiriendo que, si se esfuerza, podrá romper su crisálida y convertirse en una hermosa mariposa.

La obra, como vemos, es bastante manida, pero a mí me resulta simpática. Además, me parece loable el intento de introducir conceptos de psicología y asistencia social en medio de la trama (de hecho, Ueda consultó con especialistas del tema para poder hacer su obra). A medida que avanza la obra aparecen, acertadamente creo yo, algunos traumas y problemas psicológicos de los personajes, que no obstante se resuelven de forma sorprendentemente simple. Es poco realista en este aspecto, pero es cierto que estamos hablando de una obra para lectoras adolescentes y no se le puede ni debe exigir más.

En definitiva, una obra muy entretenida y curiosa.

Lo mejor

  • Lectura ágil y rápida.
  • La introducción de conceptos psicológicos y posibles soluciones.
  • Ueda usa muy bien los cliffhangers, sobre todo al final de cada tomo, para dejarnos con ganas de empezar el siguiente.

Lo peor

  • Está muy visto lo del “patito feo”.
  • La figura de Kyū-chan como psicólogo joven y ligón me parece demasiado irreal.
  • Peca de simplista.

Ore monogatari!! (¡¡Mi historia!!)

Thursday, February 28th, 2013
  • Título: 俺物語!! –Ore monogatari!!– (¡¡Mi historia!!)
  • Autor: Aruko (dibujo) y Kazune Kawahara (guión)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Bessatsu Margaret
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: shōjo, romance, humor
  • Tomos: 2 (en curso)

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Hacía mucho que no leía ningún manga para chicas. Obviamente, no soy el target de este tipo de obras y de un tiempo a esta parte he decidido leer solo lo que realmente me apetezca (hasta hace un par de años, mi interés podríamos decir que era más amplio, más “aprender sobre manga en general”, por lo que tocaba un poco de todo para situarme sin descartar nada), por lo que hacía mucho que no daba una oportunidad a un shōjo o josei. Ahora descubro que tal vez me he equivocado, ya que me estoy perdiendo una parte muy importante del manga, y probablemente lea un poco más de este tipo de obras en el futuro.

Leí Ore monogatari!! (traducido como “la historia de yo”, con la particularidad de que este “yo” (ore) lo utilizan solamente chicos) impulsado por la curiosidad, ya que hace unas semanas supe que este manga había sido elegido el número 1 para público femenino (siendo Terra Formars el número 1 en el apartado de “para público masculino”) en el libro Kono manga ga sugoi 2013. Este libro es una especie de anuario en el que se analizan las diferentes series de manga en publicación y se crea un ranking con las que se estiman más interesantes, con lo que tenemos un resumen de lo más puntero y rompedor en el panorama del manga, año a año.

¿Cómo sería este manga en cuya portada sale un tipo corpulento, con peinado estilo cepillo, labios de salchicha y aspecto de Ryōtsū de KochiKame (vamos, justo lo contrario de lo que suele ser el personaje tipo de los shōjo) para haber sido elegido como el más interesante para público femenino)? La curiosidad me pudo, así que me hice con él y lo leí y… La verdad, me ha encantado y me ha dejado con ganas de más (actualmente tiene 2 tomos solamente en el mercado).

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Así es él (arriba) y así le ve ella (abajo)

Me ha gustado porque, pese a ser una historia shōjo (que raya en el josei, por cierto), rompe con muchos tópicos del género, mientras que también juega, intencionadamente, con otros tantos tópicos. El protagonista de la historia es Takeo Gōda, este tipo corpulento, sincerón, bastante torpe, con muchos amigos pero cero empatía con las chicas con aspecto de Ryōtsū del que hablaba más arriba. El gran amigo de Takeo es Sunagawa (alias Suna), este sí, el típico chico-shōjo: guaperas a rabiar, melanita, aspecto más bien andrógino, que lleva de cabeza a todas las chicas, pero que pasa mucho de ellas porque a priori no le interesan y le resultan un engorro. Takeo ha ido viendo cómo siempre, a lo largo de los años, la chica de turno que le gustaba se acababa declarando a Suna, pero este siempre las rechazaba. Aun así, eso nunca ha sido impedimento para que Suna y Takeo sean grandes amigos.

Un día, Takeo ayuda con su fuerza y sinceridad a una chica a la que un pervertido estaba molestando en el tren. Esta chica, Rinko Yamato, le lleva al día siguiente unos dulces que ha hecho ella misma (le encanta la repostería) para agradecerle el gesto. Y es que a Yamato le ha encantado Takeo. Sin embargo, al principio Takeo se piensa (lerdo y sincerote que es) que Yamato va a por Suna, por lo que intenta por todos los medios juntarles hasta que finalmente se descubre que a ella realmente le gusta el forzudo y sincero Takeo, con lo que empieza una relación muy atípica de “chica mona y adorable muy shōjo” con “tío grandullón, feote, pero súper buena persona”. Una relación que, veremos, va avanzando de forma bastante rápida y atípica respecto a lo que solemos ver en el manga para chicas.

Resumiendo, es una historia muy original, amena, de lectura rápida y fluida, que me ha gustado mucho. Espero que con Ore monogatari!! se produzca una especie de “fenómeno Densha Otoko” y que se pongan de moda los personajes diferentes en el shōjo manga, que ya cansa tanto guaperas clónico, raquítico, afeminado y de pelo cardado (personaje ideal que luego se traslada a la realidad, como vemos en las figuras de los típicos japonesitos guaperas de la factoría de ídolos Johnny’s –personalmente no entiendo cómo a tantas japonesas les pueden gustar unos tipos tan antimasculinos, pero bueno, allá ellas…). Ya va siendo hora de que en los productos para mujeres de Japón empiecen a aparecer como “modelos positivos” personajes que se salen de estos cánones y que igual no serán “guapos de maniquí”, pero que tienen muchas otras virtudes. Un poco como pasó con el fenómeno Densha Otoko, que repentinamente provocó la “limpieza” de la imagen negativa del otaku y se colocó a este como una posibilidad real de pareja por su carácter fiel, puro y sincero a pesar de su aspecto más bien desaliñado.

Lo mejor

  • Un protagonista extremadamente original para un shōjo.
  • Suna, el personaje guaperas, también se sale de los cánones del género y se revela como un personaje muy interesante.
  • Desarrollo rápido, no se entretienen con “ay, sí, pero no” más de lo necesario.

Lo peor

  • No se me ocurre nada especialmente negativo que destacar.

Mahō Shōjo Madoka Magica (Puella Magi Madoka Magica)

Thursday, June 7th, 2012
  • Título: 魔法少女まどか☆マギカ –Mahō Shōjo Madoka Magica– (Puella Magi Madoka Magica)
  • Autor: Magica Quartet (guión) / Hanokage (dibujo)
  • Editorial: Hōbunsha
  • Revista: Manga Time KR Comics
  • Años publicación: 2011
  • Clasificación: shōjo?, shōnen?, aventuras
  • Tomos: 3

No soy aficionado a las series de anime, la verdad, aunque ver alguna buena película animada sí me gusta de vez en cuando. Ya lo sabéis, lo mío es el manga. Aun así, estando en este mundillo uno no puede evitar estar más o menos informado sobre lo que “rompe” en el anime, y en 2011 no paraba de escuchar maravillas sobre Mahō Shōjo Madoka Magica, título traducido literalmente como Madoka Magica, la chica mágica, pero que cuyos autores han preferido adaptar su título internacional al latín: Puella Magi Madoka Magica.

El proceso habitual en el mundo del manganime, como estoy seguro que sabéis de sobra, es que cuando una serie de manga empieza a romper y a tener cierto éxito, algún estudio de animación adquiere los derechos para convertirlo en anime. Hay, por supuesto, algunas excepciones en las que el proceso es justamente el contrario (Evangelion, sin ir más lejos), y Madoka Magica se incluiría en estas, por lo que estamos ante una obra manga que no es original, sino una adaptación, con todos los pros y contras que esto tiene. En general, la obra original suele ser mejor que la adaptación posterior. En este caso no sé si es así, ya que no he visto el anime, pero el manga se aguanta perfectamente solo y tiene una calidad más que aceptable, tanto en el plano del dibujo como del guión.

Todos los que hablan maravillas de Madoka Magica insisten en que es una serie diferente, que da una vuelta de tuerca importante a un género tan manido como el de las magical girls, en el que los clones de Sailor Moon y Card Captor Sakura abundan por doquier. Y lo cierto es que el manga de Madoka Magica empieza de forma muy típica: la chica protagonista de repente se topa con ciertos elementos fantásticos, conoce a una chica que es capaz de transformarse, adquirir poderes (y, no lo olvidemos, un vestidito y una varita de lo más mono todo) y luchar contra el mal. Luego está la típica mascota de este tipo de series, un adorable bichito llamado Kyūbee que no para de sugerirle a Madoka que se haga chica mágica también, que a cambio de luchar contra los seres malvados podrá ver cómo se le concede un deseo, el que sea. Hasta aquí, nada fuera de lo normal…

¿La enésima serie de magical girls? No exactamente.

Pero llegamos al final del primer tomo y nos encontramos con el gran impacto que provoca el gran giro en la historia y rompe todos los esquemas que teníamos hasta el momento. La historia deriva entonces hacia un argumento básicamente de manga de magical girls, no digo que no, pero ya muy diferente, muy fresco, novedoso e impactante. De ahí que no sea capaz de clasificar este manga. Lo lógico sería decir que es un shōjo, pero… Tiene muchos elementos de shōnen y también, aunque parezca sorprendente, de seinen… No voy a decir gran cosa para no destripar argumentos a nadie, aunque los que hayáis visto el anime ya sabréis por dónde van los tiros.

Lo mejor

  • Un soplo de aire fresco en un género que parecía estancadísimo.
  • Buen dibujo, buen guión.
  • Tanto el anime como el manga tienen buenas posibilidades de llegar a España, ni que sea por su corta duración (12 episodios de anime, 3 tomos de manga).

Lo peor

  • Evidentemente, gustará a muchos pero también echará para atrás a otros. A mí, francamente, me ha costado mantener la atención ya que prefiero otro tipo de historias, aunque confieso que la escena del “gran cambio de enfoque” me sorprendió gratamente.