El blog de Marc Bernabé

Jun

Thursday, January 3rd, 2013
  • Título: ジュン –Jun–
  • Autor: Shōtarō Ishimori
  • Editorial: Mushi Pro
  • Revista: COM
  • Años publicación: 1968
  • Clasificación: alternativo, raruno
  • Tomos: 1

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Conocemos a Shōtarō Ishinomori (antes “Ishimori”) por muchos motivos: es considerado el “rey” del manga (solo tiene por encima al “dios” Osamu Tezuka); posee el récord Guinness de autor de cómic más prolífico del mundo; es el creador de personajes tan icónicos como los cyborgs de Cyborg 009 o el motorista enmascarado Kamen Rider; también es pionero del campo del manga didáctico, con su Historia de Japón en manga o su Nihon keizai nyūmon (Introducción a la economía japonesa / Japan, Inc.); entre muchas otras facetas…

Ishimori fue también una enorme influencia entre cientos, miles de dibujantes, que conformarían la siguiente generación de autores de manga: los que debutarían sobre los años 70. Primero, porque creó uno de los primeros (si no el primer) manuales de “cómo dibujar manga” (Ishimori Shōtarō no mangaka nyūmon, Introducción al oficio de mangaka por Shōtarō Ishimori) y segundo porque hizo muchísimos experimentos gráficos dentro del medio del manga que contribuyeron a hacerlo evolucionar considerablemente. En español, por cierto, podéis tener una primera toma de contacto con este autor, y su grafismo y manera de narrar, con la excelente Hokusai (EDT, 2012).

Lo que no es muy conocido, ya que parece ser una obra bastante olvidada, es el extremo al que llegó con la experimentación gráfica en la obra Jun, publicada a finales de los años 60 en la mítica revista COM fundada por Osamu Tezuka. De hecho, yo desconocía la existencia de esta historia hasta hace pocos años, cuando leí alguna referencia a ella en algún libro. No recuerdo cómo fue, pero rápidamente procuré conseguir la obra: cómo no, en su edición original, de formato A4, con cajita de cartón protector, tapa dura y excelente encuadernación e impresión, de 1968.

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Un ejemplo (doble página) del tipo de grafismo que podemos encontrar en las páginas de Jun.

Jun es una obra extremadamente experimental, sin aparente hilo conductor, protagonizada por un chico llamado Jun, que se entiende que es un alter ego del autor. Es una especie de recopilación de poesías en formato manga, con fuerte componente gráfico (ya que hay muy poco texto) y muchísima experimentación de todo tipo. Gráficamente es apabullante, aunque el contenido es directamente incomprensible en la mayor parte de las ocasiones (al menos para mí…). Creo que Ishinomori quería transmitir sensaciones y no contar ninguna historia, y lo consigue, al menos parcialmente.

La obra, como digo, se publicó en las páginas de la revista COM fundada por la empresa Mushi Pro de Osamu Tezuka, y se dice que, en una ocasión, este la criticó duramente con las palabras “esto no es manga ni es nada” (y, de hecho, personalmente creo que Tezuka tenía razón, porque no hay una historia en Jun, sino una sucesión de imágenes evocadoras sin demasiados vínculos entre sí).

Al parecer, Ishinomori se ofendió muchísimo con estas declaraciones, hasta el punto de desistir de seguir publicando su obra en la COM, pero Tezuka le pidió personalmente perdón e Ishinomori, como buen admirador y seguidor del gran maestro, aceptó las disculpas y siguió publicando la obra (que por cierto fue galardonada con el Premio Manga Shōgakukan). Tezuka era un hombre muy competitivo y envidioso del talento ajeno, y claramente Ishinomori estaba demostrando tenerlo a raudales, por lo que seguramente no llevó muy bien que un joven como ese le estuviera dando “sopas con honda” en lo referente a inventiva.

Jun, por cierto, fue un excelente campo de pruebas para poner en acción recursos gráficos que Ishinomori utilizaría más tarde en otras obras, como por ejemplo la excelente (¡impresionante!) Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi).

Lo mejor

  • Experimentación gráfica a palo seco, brutal y evocadora.
  • Una gran edición para ser de 1968, con páginas a color entre medio y todo lujo de detalles.

Lo peor

  • No hay hilo conductor y la mayoría de las historias resultan directamente incomprensibles.
  • En mí no ha despertado demasiadas sensaciones, la verdad. Sí, algunos recursos gráficos son impresionantes y el libro es todo un lujo visual, pero nada más que eso.

Parman no jōnetsuteki-na hibi (El apasionante día a día de Parman)

Monday, May 14th, 2012
  • Título: PARマンの情熱的な日々 –Parman no jōnetsuteki-na hibi– (El apasionante día a día de Parman)
  • Autor: Fujiko Fujio A
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Jump SQ
  • Años publicación: 2009-10
  • Clasificación: manga-ensayo
  • Tomos: 2

El nombre de Fujiko Fujio A no es la primera vez, ni mucho menos, que aparece en este blog. Este autor, cuyo nombre real es Motoo Abiko, fue la media naranja del autor de Doraemon Hiroshi Fujimoto (Fujiko F. Fujio) durante más de 30 años, cuando eran conocidos conjuntamente por el nombre de Fujiko Fujio. En 1987, el dúo se separó y en el proceso también se “repartieron” sus obras. Fujiko Fujio A es el autor de mi adorada Manga Michi, además de obras tan capitales del manga infantil y juvenil como Ninja no Hattori-kun, Kaibutsu-kun, Warau Salesman, Parman, Pro Golfer Saru y muchas otras.
A sus más de 70 años, este autor sigue en activo, aunque por supuesto con una producción muy reducida. No deja de ser llamativo que, en 2009, se incorporara al elenco de autores de la nueva revista de Shūeisha Jump SQ, sustituta de la difunta Shōnen Jump mensual. La Jump SQ se caracteriza por recuperar para el gran público a autores que en su momento fueron superventas de la Shōnen Jump semanal, como Nobuhiro Watsuki (Rurouni Kenshin) o Masanori Morita (Rokudenashi Blues), así como por hacer experimentos, por ejemplo llevando al terreno del shōnen-seinen a autoras que siempre habían trabajado en el shōjo como Yōko Kamio (Hana yori dango). Es decir, básicamente los autores de la SQ son mangaka ya consagrados que tienen entre 30 y 40 años, y cuyo público ronda los 20-30 años de edad. Por eso, no deja de ser chocante que entre sus páginas se incorpore una obra del grandísimo y veteranísimo maestro Fujiko Fujio A.
Aun así, el papel de Fujiko Fujio A es bastante curioso ya que no escribe un manga como tal, sino pequeños ensayos-manga de 8 páginas por entrega, impresos en bitono (rojo-negro) y que, como su denominación de “ensayo-manga” indica, combinan texto con algunas viñetas (ilustraciones, a veces combinadas con fotografías) del inconfundible estilo de Abiko-sensei. En septiembre de 2010 por fin se recopiló suficiente material para recopilar este tomo que reseño, que no lleva número pero que presumiblemente tendrá continuación (de hecho, así es, en noviembre de 2011 salió un segundo tomo).

Un curioso formato para esta obra del autor de Ninja Hattori-kun

Los ensayos son muy variados y no tienen conexión entre sí. Básicamente se podría decir que su contenido es errático y sujeto exclusivamente al humor o inspiración del autor en ese momento. En uno te puede contar sobre sus orígenes como mangaka junto a Hiroshi Fujimoto, en otro te explica que fue a su pueblo natal a recoger un premio, en otro cuenta anécdotas sobre el Tokiwa-sō, en otro da rienda suelta a su profunda admiración por Osamu Tezuka y Akira Kurosawa, y en otro habla sobre golf (su gran pasión aparte del manga).
Hablando de golf, resulta casi enfermiza la afición que demuestra Abiko por este deporte, ya que en numerosas ocasiones habla sobre él, hasta el punto de que el lector puede llegar a pensar que “basta ya de golf, ¿no?” El nombre “Parman” del título, por cierto, es una referencia a una de sus obras más conocidas, Parman, que en japonés se escribe así パーマン. Con el tiempo, se ve que este autor ha acabado refiriéndose a sí mismo como “Parman”, y al parecer ahora lo escribe PARマン, con la parte PAR en alfabeto romano. Es solo una hipótesis mía, pero probablemente este “par” escrito así es otro guiño al golf, ¿no creéis: el “hombre (bajo) par”?
El libro contiene un total de 18 de estos pequeños ensayos, de interés variable, aunque en general, si este autor te gusta, se trata de una lectura amena y muy disfrutable, por ejemplo para devorar sosegadamente en un largo viaje de avión (mi caso ^_^). Además, como complemento, el libro lleva un reportaje sobre una de las reuniones del grupo de golf al que pertenece Abiko y que incorpora también a grandiosos mangaka como Tetsuya Chiba (Ashita no Joe), Takao Saitō (Golgo 13) y Gō Nagai (Mazinger Z), entre otros. Finalmente, tenemos una entrevista de preguntas y respuestas cortas, varios “homenajes” realizados por varios mangaka y amigotes, una conversación entre el sensei y Masahiko Ibaraki (primer editor jefe de la SQ, el que le fichó) y una breve cronología de la vida del autor que complementan muy bien un tomo bastante interesante.

Lo mejor

  • Ensayos cortitos e ilustrados que se hacen amenos de leer.
  • Conocemos bastantes interioridades y anécdotas de la vida de este gran maestro del manga.

Lo peor

  • Algunos ensayos son más aburridos que otros.
  • Tanto golf a veces cansa.

Conferencia – Tokiwa-sô, los apartamentos del manga

Sunday, April 1st, 2012

En los años 50, el gran padre del manga moderno, Osamu Tezuka, se mudó a Tokio desde Osaka y se instaló en un edificio de apartamentos llamado Tokiwa-sô. Pronto, otros dibujantes jóvenes, atraídos por el aura del gran maestro, se instalaron en esos mismos apartamentos incluso después de que Tezuka hubiese salido de ellos. Entre estros dibujantes se encuentran algunos de los autores más importantes de la historia del manga, como Shôtarô Ishinomori (Cyborg 009, Hotel, Kamen Rider…), el dúo Fujio Fujiko (Doraemon, Obake no QTaro, Ninja Hattori-kun…) o Fujio Akatsuka (Tensai Bakabon, Osomatsu-kun…). En esta conferencia aprenderemos sobre ellos e, indirectamente, sobre la historia del manga en general.
Conferencia realizada en la Centro Cultural CorpBanca de Caracas (Venezuela), en febrero de 2012 y organizada por Fundación Japón y la Embajada del Japón en Venezuela.

Yōjinbō (El guardaespaldas)

Friday, February 10th, 2012
  • Título: 用心棒 –Yōjinbō– (El guardaespaldas)
  • Autor: Fujiko Fujio A (basado en la película original de Akira Kurosawa)
  • Editorial: Chūō Kōron-sha
  • Revista:
  • Años publicación: 1998
  • Clasificación: seinen, cine
  • Tomos: 1

Hace poco, leyendo unos ensayos de Fujiko Fujio A, supe que este autor y muchos de su quinta habían recibido fuertes influencias de las películas de Akira Kurosawa en su juventud y que, muchos años más tarde, recibieron un encargo de la editorial Chūō Kōron-sha para adaptar algunas de sus obras más conocidas al manga. Estos autores son Takao Saitō (Golgo 13), Gōseki Kojima (El lobo solitario y su cachorro, Hanzō, Asa el ejecutor…), Fujiko Fujio A (Ninja Hattori-kun, Manga Michi…) y Shōtarō Ishinomori (Cyborg 009, Kamen Rider…), aunque este último, lamentablemente, no pudo participar finalmente debido a su repentina muerte en 1998.

La suerte hizo que en mi último viaje a Japón me topara con el tomo de Yōjinbō, la adaptación de Fujiko Fujio A de la película homónima de Akira Kurosawa, una de las más conocidas del famoso director, y ni corto ni perezoso lo adquirí.

No soy muy aficionado al cine de Kurosawa, la verdad, y es que en general las historias de jidaigeki (ambientadas en el período samurái) no me atraen mucho, pero sí me picaba la curiosidad por ver cómo uno de los mayores autores de manga de todos los tiempos adaptaba una película del director japonés más internacionalmente aclamado.

Un rōnin errante llega a un pueblo extrañamente silencioso. Resulta que en el pueblo se está llevando a cabo una guerra de bandos entre dos grupos que se disputan el poder (los antepasados de los actuales yakuza, para que nos entendamos) y cualquier forastero que llega, si tiene cierto nivel con la espada, es susceptible de ser contratado como yōjinbō (guardaespaldas, matón) por uno de los dos bandos. El protagonista, que se hace llamar Sanjūrō Kuwabatake, se ve metido de lleno en esta disputa de poder y decide aprovecharse, usando todo tipo de trucos para conseguir comida y bebida gratis, así como dinero. La cosa se lía mucho más que esto, así que no voy a extenderme, y probablemente ya habéis visto la película, por lo que sabéis que en esta obra hay escenas geniales en las que Sanjūrō demuestra gran astucia, así como escenas de trepidante lucha con espada.

Por lo poco que recuerdo de la película (la vi hace varios años), la adaptación manga es muy fiel y se deja leer con rapidez.

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Sanjūrō llega al aparentemente solitario pueblo, al inicio de la historia.

Lo mejor

  • Un gran autor de manga versionando una gran obra cinematográfica de un director legendario.
  • Se nota la reverencia que Fujiko Fujio A siente por Kurosawa y también por el actor Toshirō Mifune, el héroe de toda una generación.

Lo peor

  • El estilo de dibujo, en mi opinión, no casa mucho con el argumento. Se percibe un gran esfuerzo por parte del autor, pero no puede esconder que su estilo primordial se basa en las formas redondeadas del manga infantil. A mí francamente no me importa, estoy acostumbrado al dibujo de este autor, pero al profano le parecerá rarísimo.

Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)

Tuesday, November 23rd, 2010
  • Título: 佐武と市捕物控 –Sabu to Ichi torimono hikae– (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)
  • Autor: Shōtarō Ishinomori
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday, Big Comic
  • Años publicación: 1966-72
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 17

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Aunque respeto y admiro muchísimo al gran maestro Shōtarō Ishinomori, debo decir que sus manga que había leído hasta este momento me habían dejado un poco frío. Sí, es cierto que Ishinomori imprime un ritmo frenético a sus historias, que incorporan técnicas visuales muy originales y efectivas incluso vistas hoy en día, pero prácticamente todo lo suyo que había leído, como Cyborg 009, Kamen Rider o Kikaider, me había llegado incluso a aburrir. Vale, supongo que es porque ya tengo una edad y la temática shōnen de “el bien contra el mal” y los poderes y todo esto ya no causan ese efecto “mágico” en mí que, por otra parte, sí causan en el público más joven. En cierto modo, es completamente normal. Tengo que decir, sin embargo, que guardo buen sabor de boca de cuando, hace ya años, leí partes de Hotel y de La historia de Japón en manga, obras más “adultas” de este mismo autor que, a la luz del descubrimiento que acabo de hacer, veo que debo releer con cierta urgencia.

La temática “período Edo”, que entendemos como historias ambientadas en lo que, para simplificar, podríamos llamar “la época samurái pero sin guerras”, tampoco ha sido tradicionalmente algo que me atraiga en especial, ya que en general prefiero obras ambientadas en la época contemporánea o de ciencia-ficción.

Por estos dos factores (cierta “pereza” ante una obra de Ishinomori y ambientación en el período Edo), había dejado ad aeternum en la enorme pila de manga “para leer” que tengo en casa esta obra que reseño: Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi).

Solo me decidí a sacarla de la pila y darle una oportunidad cuando vi que está nominada para los premios del prestigioso festival de Angouleme, en Francia (donde la obra se está publicando en 4 enormes tomos de unas 1000 páginas cada uno): si el festival que descubrió y coronó por fin al grandioso Shigeru Mizuki a Europa tenía en consideración esta obra, por fuerza tenía que tener algo especial. ¡Y vaya si lo tiene! Me ha dejado sin palabras, francamente, y con ganas de pegarme dos bofetadas por tener ciertos prejuicios (que afortunadamente no tengo reparos en romper, eso sí).

Sabu to Ichi torimono hikae cuenta la historia de Sabu, un ayudante de okappiki (un agente de policía de la época, para entenderlos) que se dedica a investigar varios casos criminales en la ciudad de Edo de, calculo, el siglo XVIII. Alrededor de Sabu se concentran varios personajes, como su jefe, la hija de este (que se llama Midori y está enamorada de él) y, sobre todo, el masajista ciego Ichi. Pese a su ceguera, este último es capaz de llevar una vida relativamente normal debido a la agudeza de sus restantes sentidos: sin ir más lejos, es capaz de jugar a go contra Sabu (y vencerle muy a menudo) y de manejar la espada que esconde en su bastón a la perfección para convertirse en una máquina de matar.

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Imaginativos diseños de página ayudan a mantener el ritmo de lectura trepidante

Ichi es un poco como el cerebro supletorio de Sabu, esa pieza que, a menudo conversando distendidamente ante el tablero de go, consigue que finalmente Sabu ate todos los cabos sueltos y resuelva los casos. A veces, la resolución de estos casos exige cierta dosis de acción y entonces aparece Ichi de una u otra forma con su espada oculta, de forma idéntica a la del famoso personaje cinematográfico Zatōichi, sin duda más que una inspiración para este personaje de Shōtarō Ishinomori.

Las historias están muy bien narradas y el ritmo de lectura se convierte en un no parar; solo por esto, este manga ya merecería el calificativo de “muy bueno”. Pero lo que lo convierte en “excelente”, a mi modo de ver las cosas, es la magnífica puesta en escena, el alarde visual que hace Ishinomori que, con efectos visuales, metáforas, oníricos diseños de página con disposiciones de viñetas muy poco ortodoxas, juegos de planos y ángulos, etcétera, deja con la boca abierta al lector. A día de hoy, más de 40 años después del inicio de este manga en 1966, no se ven casi experimentos visuales de este tipo al menos en el manga mainstream; parece que los dibujantes han dejado de lado la experimentación y se limitan a dibujar páginas y viñetas siguiendo un manual. Si algo tenía Ishinomori, es que a él las convenciones le importaban un rábano y no se cortaba a la hora de improvisar e innovar. El manga actual debe muchísimo a este autor, el “rey del manga”, pero no ha habido una evolución desde que él puso sus pautas, más bien al contrario, hemos retrocedido como los cangrejos.

Cuenta Ishinomori en el epílogo de este primer tomo que Sabu e Ichi es su primera obra para público adulto. Aunque empezó a publicarse en la revista para adolescentes Shōnen Sunday (que en aquella época empezaba a tener lectores bastante mayorcitos debido a que aún no había revistas seinen), en 1968 pasó a las páginas de la primera revista seinen realmente mainstream, la Big Comic, y desde allí evolucionó mucho más. Imagino que Ishinomori quiso encontrar un estilo que pudiera atraer a los lectores adultos y por eso experimentó de esta manera. A mi parecer, lo consiguió con creces.

Lo mejor

  • La historia, organizada en capítulos autoconclusivos que narran un caso cada uno, es excelente.
  • El diseño visual, la experimentación y la poco ortodoxa pero muy efectiva división en viñetas de algunas páginas.

Lo peor

  • El personaje Ichi es bastante copia de Zatōichi, un personaje extremadamente popular en aquella época. Tal vez Ishinomori se pasó un poco y chupó demasiada rueda aquí.
  • ¿La veremos algún día en castellano?

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