El blog de Marc Bernabé

Tokiwa-sō jitsuroku (Crónica real del Tokiwa-sō)

Wednesday, June 9th, 2010
  • Título: トキワ荘実録 –Tokiwa-sō jitsuroku– (Crónica real del Tokiwa-sō)
  • Autor: Akira Maruyama
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista:
  • Años publicación: 1999
  • Clasificación: memorias
  • Tomos: 1

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De nuevo me permito reseñar no un manga sino un libro de no-ficción. Como sabéis, hace tiempo que estoy muy interesado en el tema de los “apartamentos del manga” Tokiwa-sō, donde vivieron figuras claves del género como Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Fujiko Fujio, Fujio Akatsuka y demás. En relación con todo esto, estoy leyendo libros, investigando e informándome en profundidad sobre el tema. Incluso a menudo pienso que me gustaría algún día escribir un libro sobre esto, quién sabe si este deseo se hará realidad.

Este libro, Tokiwa-sō jitsuroku – Tezuka Osamu to mangaka-tachi no seishun (Crónica real del Tokiwa sō – La juventud de Osamu Tezuka y los mangaka), es una reedición ampliada de un libro de 1993 llamado Manga no kanzume (Manga enlatado). Básicamente el contenido es el mismo, pero esta nueva edición, aparte del cambio de título, tiene algunos textos extra, una cronología, pequeñas biografías de los dibujantes que se mencionan en la obra, etcétera.

Akira Maruyama fue editor de la revista Shōjo Club (editorial Kōdansha) entre mediados de los años 50 y principios de los 60. Él fue uno de los primeros editores al cargo de Osamu Tezuka después de que este se mudara a Tokio, y también fue el descubridor de los talentos de Shōtarō Ishinomori, Fujio Akatsuka, Hideko Mizuno y Tetsuya Chiba, entre otros autores. Él fue quien dio las primeras oportunidades a estos jóvenes y les dio manga ancha para experimentar y crecer como mangaka y como personas.

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Maruyama (centro) junto a Ishinomori (izquierda) y Akatsuka (derecha)

Este libro se puede dividir en tres partes:

  1. Anécdotas sobre Osamu Tezuka y la época en la que trabajó con él. Aquí narra el infierno de tener que estar pendiente de que Tezuka entregara cada mes sus páginas, ya que estaba trabajando simultáneamente para 10 revistas (!) y los editores se lo rifaban. Así, narra los acuerdos a los que llegaban los editores, las putadas que se hacían entre ellos (como llevarse a Tezuka a un hotel para que trabajara exclusivamente para esa editorial y ninguna otra –a esto se lo llama kanzume suru, o sea “enlatar”–) y todos los trucos detectivescos que había que desplegar para “cazar” a Tezuka y al editor de turno que lo había “raptado”. Rocambolesco, increíble y muy divertido.
  2. Anécdotas sobre Ishinomori, Akatsuka y Mizuno, los tres “hijos predilectos” de Maruyama, a los que incluso llegó a juntar para que trabajaran en varias obras entre los tres bajo el pseudónimo de U-MIA. En esta parte se nos narran las ideas de Maruyama sobre el shōjo manga, su idea de que ya estaba bien de tanta historia ñoña, que había que darle un poco de salsa al tema, y que por eso contrató a jóvenes tan prometedores como estos tres, que dieron al shōjo lo que le faltaba: acción, ciencia-ficción, aventuras… ¡Se acabó el shōjo lacrimógeno! En esta parte del libro Maruyama nos habla largo y tendido del Tokiwa-sō, donde vivieron estos jóvenes mangakas, con anécdotas bastante graciosas como la del “ataque de las ladillas”.
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El regalo que le hicieron los U-MIA (Mizuno, Ishinomori y Akatsuka) a Maruyama. Este, por cierto, fue el último dibujo de Ishinomori, que falleció justo el mismo día que la fecha que hay indicada.

  1. Anécdotas sobre Tetsuya Chiba, al que consiguió contratar en exclusiva para su revista y al que tuvo en alta estima durante muchos años. Aquí, Maruyama nos cuenta muchas curiosidades, como la del “accidente” que casi deja a Chiba incapaz de sostener un lápiz. En el libro, Maruyama cuenta que Chiba había estado jugando con su hermano (que entonces le hacía de ayudante) a lucha libre y que, en un lance del juego, había chocado contra una ventana, que se rompió con tan mala pata que le hizo un corte muy profundo en la mano derecha. Sin embargo, en el epílogo de la nueva edición, así como en un texto de Tetsuya Chiba, se cuenta la verdad (no se la habían dicho hasta el momento para que el joven editor al cargo no tuviera problemas). Lo que pasó en realidad es que Chiba intentó coger a su editor para hacerle un denki anma, pero el editor se rebotó y le pegó una patada tan fuerte (sin querer, claro), que le lanzó contra la ventana. Chiba, avergonzado, decidió inventarse la otra historia para que no echaran al editor. Esas páginas que quedaron por hacer, por cierto, las terminaron los chicos del Tokiwa-sō (Ishinomori, Akatsuka y compañía).

Este libro es una excelente lectura para saber cómo era la vida de un mangaka en los años 50 y 60, nada que ver con la actualidad, y también representa un punto de vista único en este mundillo. Hay muchas autobiografías y ensayos de mangakas, pero casi ningún material realizado por editores (un puntal básico en esta industria). Maruyama fue el primero en escribir un libro sobre la temática y, aunque a partir de entonces ha habido unos pocos más, es difícil superar a una narración en primera persona realizada por el auténtico descubridor de tantos talentos. Desde luego, puede sorprender que algunos de los grandes nombres del manga, como Shōtarō Ishinomori, Fujio Akatsuka, Tetsuya Chiba, Leiji Matsumoto, etcétera, debutaran en el mundo del manga para chicas (shōjo), pero la explicación de todo esto está precisamente en la figura de este editor de la revista Shōjo Club, que los descubrió y los hizo grandes: Akira Maruyama.

A propósito, Akira Maruyama es uno de los personajes a los que entrevisté para mi nuevo proyecto Masters of Manga, y pronto podréis ver en esa web interesantísimos fragmentos de la entrevista que le hice. Tetsuya Chiba, por cierto, también fue entrevistado, y entre otras cuestiones, narró ante la cámara el episodio de cómo se hizo daño en la mano. Todo esto, poco a poco se irá publicando en Masters of Manga.

Lo mejor

  • El libro es tan ameno e interesante que se devora.
  • Las anécdotas sobre Tezuka son para mear y no echar gota.
  • Incluye textos-homenaje de grandes dibujantes como Ishinomori, Akatsuka, Chiba Tetsuya, Hideko Mizuno…
  • Un texto imprescindible para los estudiosos del manga.

Lo peor

  • No creo que jamás veamos este libro traducido a ningún idioma occidental.

Tokiwa-sō nikki (Diario del Tokiwa-sō)

Monday, May 10th, 2010
  • Título: トキワ荘日記 –Tokiwa-sō nikki– (Diario del Tokiwa-sō)
  • Autor: Hideko Mizuno
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: memorias
  • Tomos: 1

Esta reseña es un poco especial porque no es de un manga, sino de un librito escrito por Hideko Mizuno en el que narra sus recuerdos y anécdotas de su estancia en el Tokiwa-sō, allá en 1958, cuando ella tenía 18 años. Fue en diciembre de 2009, durante el mismo viaje en el que grabé los vídeos de mi paseo por los alrededores del Tokiwa-sō (aquí, aquíaquí), cuando vi este libro en una librería de manga vintage del centro de Tokio a la que voy siempre que estoy en la capital japonesa, y no dudé ni un segundo en comprarlo pese a que cuesta 1500 yenes por menos de 100 páginas (para que os hagáis una idea, los libros de bolsillo japoneses, de entre 200 y 400 páginas, no suelen llegar a los 500 yenes). La razón de este elevado precio es que es un libro con una tirada muy reducida y editado de forma personal por la propia Mizuno, al parecer porque ninguna editorial comercial se interesó por publicarlo. Claro está, se trata de un libro muy especial y además de una temática que a mí, personalmente, me interesa mucho, por lo que tenía que ser mío. Al día siguiente, por cierto, lo vi a la venta en algunas tiendas de la zona cercana al Tokiwa-sō, mientras grababa mis vídeos.

El libro nos narra las experiencias y recuerdos de Hideko Mizuno, la única chica que, a finales de los años 50, vivió (aunque fueron solo unos meses, no llegó a medio año) entre todos esos mangaka que se convertirían en los verdaderos padres del género. Mizuno llegó en marzo de 1958 desde su población natal de Shimonoseki (prefectura de Yamaguchi, tocando casi a la isla de Kyūshū) a los apartamentos Tokiwa-sō para colaborar con Shōtarō Ishimori (luego “Ishinomori”) y Fujio Akatsuka en la creación, bajo el pseudónimo de U-MIA, de unas cuantas historietas. Fue el mítico editor Akira Maruyama quien tuvo la idea de juntarlos a los tres: Mizuno (la “M” de “U-MIA”) se encargaba de dibujar a los protagonistas, Ishimori (la “I”) de los demás personajes y los animales, y Akatsuka (la “A”), básicamente de los retoques y los fondos.

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Muestra de las páginas interiores: texto y algunos dibujos ilustrativos

En el libro, Mizuno describe de forma muy amena sus experiencias en los míticos apartamentos, y de paso desmiente también algunas cosas que los otros (como Ishinomori o Akatsuka), dijeron erróneamente en sus respectivos escritos. Por ejemplo, Mizuno afirma que Akatsuka dice en sus memorias que un día, volviendo de los baños públicos, le dijo: “-Qué noche más preciosa, ¿verdad? Qué estrellas más bonitas…” y que ella le contestó, airada, “-¡Imbécil!” (entendiendo que él quería ligársela pero que ella no dio pie a eso, claro). Mizuno afirma en este librito que ella no solo nunca dijo eso (¡ni habría dicho una palabrota como esa!), sino que ni siquiera recuerda haber vuelto de los baños públicos ninguna vez a solas con Akatsuka. Supongo que es la manera de Mizuno de poner las cosas en su sitio, ya que ella, hasta ahora, era la una de las pocas integrantes del Tokiwa-sō que no había publicado ningún libro o manga sobre su estancia en los “apartamentos del manga”.

En todo caso, el libro no deja de ser más que nada una simple anécdota. A pesar de que es muy ameno y se deja leer, y que lleva bastantes extras en forma de ilustraciones de muestra y cosas así, no deja de ser una recopilación de pensamientos, recuerdos y anécdotas. Todo está bastante suelto y Mizuno cambia de tema sin previo aviso: en un momento dado te está contando algo sobre aquel día en el que se fue al cine con Ishimori y Akatsuka, y justo después, en el siguiente párrafo, avisa de que “por cierto, había un bidón al lado de la escalera del Tokiwa-sō”. En definitiva, un libro recomendable solo para obsesos (XD) del tema Tokiwa-sō (entre los que me cuento).

Lo mejor

  • Es un libro muy ameno.
  • Las anécdotas resultan interesantes.
  • Los cómics e ilustraciones que Mizuno ofrece como muestras de lo que cuenta.

Lo peor

  • Que ninguna editorial haya querido publicarlo de forma oficial.
  • La maqueta y el tipo de letra utilizados son bastante cutres (se nota que es una autoedición).
  • No hay cohesión interna entre las distintas anécdotas; puede pasar de un tema a otro prácticamente de golpe y porrazo.

Obake no Qtarō (Qtarō el fantasma)

Thursday, March 18th, 2010
  • Título: オバケのQ太郎 –Obake no Qtarō– (Qtarō el fantasma)
  • Autor: Fujiko F. Fujio / Fujiko Fujio Ⓐ
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1964-66 / 1971-74
  • Clasificación: shōnen, kodomo
  • Tomos: 12 + 4
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Obake no Qtarō fue el primer gran éxito del dúo Fujiko Fujio (Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko) después de diez años de dificultades desde que se mudaron a Tokio a mediados de los años 50. Estos primeros diez años de carrera profesional, en los que vivieron en casi todo momento en los míticos apartamentos Tokiwa-sō, fueron realmente arduos, muy difíciles, y hubo épocas en las que llegaron a tener serios problemas para pagar el alquiler y hasta para comer.

Qtarō fue un encargo de la Shōnen Sunday, la primera revista de manga semanal junto con la Shōnen Magazine. Hacía solo cinco años que se había fundado la publicación y el manga estaba evolucionando muy rápidamente gracias a este nuevo sistema de publicación por entregas semana a semana. Cuando antes los dibujantes de manga estaban obligados a meter con calzador todo lo que querían contar en las pocas páginas que se les permitía publicar al mes –lo que se traducía en páginas muy cargadas de viñetas y bocadillos–, ahora existía la obligación de rellenar ¡cada semana! entre 6 y 10 páginas de cómic (actualmente el estándar es de unas 20 páginas a la semana). Así, rápidamente los dibujantes, que generalmente llevaban entre 2 y 4 series simultáneamente (Tezuka e Ishinomori, superhombres ellos, llevaban como 6 o 7), empezaron a buscar fórmulas para poder dibujar tan rápido como fuera posible. Así, empezó a surgir el manga tal como lo conocemos ahora, de ritmo trepidante, espectaculares viñetas, experimentos con la narrativa y el dibujo, acciones que en la vida real durarían un segundo detalladísimas hasta el punto de que ocupan viñetas y viñetas, incluso páginas enteras (recordemos la famosa escena de la bala con la que empieza Hotel Harbor View)… Se puede decir que el advenimiento de las revistas semanales fue decisivo en la evolución del manga.

Pues bien, fue en este clima cuando muchos de autores que habían estado batallando duramente hasta el momento para ganarse la vida consiguieron por fin saborear el éxito. En los años 60 despuntaron y se convirtieron en verdaderas “vedettes” del manga autores capitales como Fujio Akatsuka, Shigeru Mizuki o Sanpei Shirato, así como el dúo Fujiko Fujio, que se sumaron al elenco de autores ya consagrados desde antes, como Tezuka, Ishinomori o Mitsuteru Yokoyama.

Hacía muchos años, desde 1988, que Obake no Qtarō no se reeditaba en Japón –lo que provocó que los tomos de 2ª mano de esta obra se pagaran a precio de oro–. En 1987 se separó el dúo creativo Fujiko Fujio, que a partir de entonces pasarían a ser conocidos por separado como Fujiko F. Fujio y Fujiko Fujio Ⓐ. Como a partir de la segunda mitad de los años 60 se encargaban cada uno de las series que llevaban (solo que firmaban con el mismo seudónimo), al separarse se repartieron sus obras. Así, Fujiko F. Fujio es el autor de Doraemon y Kiteretsu, mientras que Fujiko Fujio Ⓐ firma Ninja Hattori-kun y Manga Michi, entre muchas otras más por cada lado. Pero Obake no Qtarō fue una obra creada realmente entre los dos, y por lo tanto supongo que se encontraban en el dilema de determinar a quién pertenecían los derechos exactamente.

No fue hasta el verano del año pasado cuando por fin se solventó el problema y salió a la venta, después de más de 20 años, una nueva edición de Qtarō, en el marco de las Obras Completas de Fujiko F. Fujio, una nueva colección de tomos de gran formato y calidad que actualmente se encuentra en pleno proceso de publicación en Japón (se prevé que la primera tanda será de 33 tomos, y luego, si las ventas acompañan, publicarán más). Aunque forme parte de las obras completas de Fujiko F. Fujio, sin embargo, al abrir el tomo encontramos que se acredita a ambos autores, o sea que se puede deducir que por fin han llegado a un entendimiento Fujiko Fujio Ⓐ y los herederos de Fujiko F. Fujio. Ya era hora.

Un día, jugando a ninjas con sus amigos, Shōta se topa con un enorme huevo y decide romperlo. De dentro sale un fantasmita, de nombre Qtarō, que decide ayudarle. A partir de este momento, Qtarō se instalará en casa de Shōta y junto a la familia de este último (hermano mayor, padre y madre) vivirán un montón de pequeñas aventuras basadas en el día a día. Qtarō es un fantasmita que puede volar, hacerse invisible y traspasar paredes, y además es muy voluntarioso, tragón, ingenuo y bastante torpón. Siempre intenta ayudar a Shōta, pero normalmente entiende las cosas mal (o como le da la gana) y mete la pata, lo que genera numerosas situaciones divertidas.

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Dibujo sencillo marca de la casa de Fujiko Fujio, pero historias muy entrañables y divertidas.

Qtarō es evidentemente un prototipo de personajes famosísimos de Fujiko Fujio, el “padre” de Doraemon, Korosuke (de Kiteretsu) y Hattori, entre tantos otros. Parece evidente que, una vez vieron que habían encontrado la fórmula para triunfar en el difícil mundo del manga para niños, Fujiko Fujio decidieron copiar la misma idea una y otra vez variando las personalidades de los personajes principales.

Lo que más me llama la atención, sin embargo, es la tremenda inocencia de Qtarō. Me explico: Doraemon es criticado a menudo por pintar a un chaval inútil, Nobita, que requiere siempre la ayuda de Doraemon y no es capaz de hacer nada por sí solo. En el caso de Kiteretsu, tenemos justo lo contrario: un robot inútil (Korosuke) y un chaval protagonista extremadamente inteligente. En Obake no Qtarō, sin embargo, ni Qtarō ni Shōta es más inteligente o espabilado que el otro. Ambos siempre intentan ayudarse mutuamente con mayor o menor suerte, pero su relación es mucho más igualada. A mí personalmente me da mucho mejor rollo Qtarō que Doraemon, y en este sentido he disfrutado mucho de esta obra, además del hecho de que las historietas son muy divertidas y fáciles de digerir.

Qtarō es un personaje muy conocido en Japón, aunque quizás no tanto actualmente debido a que en más de 20 años no ha habido reedición del manga ni tampoco ninguna nueva serie de anime. Hablando de anime, esta serie ha tenido tres adaptaciones a la pequeña pantalla: una en los 60 en blanco y negro, otra en los 70 y la última entre 1985 y 1987.

Obake no Qtarō fue publicado principalmente en la revista Shōnen Sunday entre 1964 y 1966, pero debido a su gran éxito también se publicó en muchísimas otras revistas de la editorial Shōgakukan, donde duró hasta mediados de 1967. Esta primera serie se recopilará en un total de 12 tomos en estas Obras Completas de Fujiko F. Fujiko. Los primeros 5 volúmenes, que recopilan todo el material publicado en la Shōnen Sunday, se publicarán durante la primera tanda (2009-10) y los otros, que recopilan todo lo publicado en otras revistas, en otras. Por otra parte, entre 1971 y 1974 se hizo una continuación repartida en varias revistas, llamada Shin-Obake no Qtarō (Nuevo Qtarō el fantasma), que en esta edición se recopilará en 4 tomos. Será la primera vez, tengo entendido, que se publicará la serie en su totalidad en forma de tomos.

Los tomos de la colección de las Obras Completas de Fujiko F. Fujio, por cierto, son impresionantes. De tamaño muy grande, en general son muy gruesos (el 1 de Qtarō tiene 446 páginas), con gran calidad de papel e impresión, y encima llevan artículos complementarios, cronologías, extras y una separata con información interesante relativa al contexto histórico de la obra (por ejemplo, como Qtarō empezó en 1964, se explican cosas sobre los Juegos Olímpicos de Tokio ’64) y otras curiosidades. Vamos, que son ediciones que harán las delicias de los coleccionistas.

Lo mejor

  • Una gran sorpresa en forma de un manga muy ameno y divertido.
  • ¡Qtarō es el prototipo de Doraemon!
  • Los extras y la calidad del tomo.
  • ¡Por fin se ha reeditado después de 21 años en el limbo!

Lo peor

  • El estilo de dibujo, extremadamente simple y anticuado, es ideal para la obra pero no creo que guste a las nuevas generaciones.
  • Que por culpa de estos problemas de derechos Qtarō sea casi un desconocido para las nuevas generaciones de japoneses y también para los extranjeros.

Lugares tezukianos de interés: Tezuka Pro y Estatua de Astroboy

Friday, March 12th, 2010

En esta ocasión no voy a hablaros de ningún museo, sino de dos lugares relacionados con la figura del gran “dios” del manga, Osamu Tezuka: la sede de la empresa que él fundó, en Tokio, y una estatua de Astroboy situada en la escuela en la que estudió, cerca de Osaka. Además, también añadiré un pequeño “bonus track”.

SEDE DE TEZUKA PRODUCTIONS

  • Nombre del lugar: 手塚プロダクション本社 –Tezuka Production Honsha– Sede de Tezuka Productions
  • Dirección: 4-32-11 Takadanobaba, Shinjuku-ku, Tokio 169-0075 (Google Maps)
  • Cómo ir: A unos 10-15 minutos a pie de la estación Takadanobaba (líneas Yamanote de JR, Shinjuku de Seibu o Tōzai de metro).
  • Precio:
  • Horario:
  • Web (en japonés): http://tezukaosamu.net/
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Exterior de la sede de Tezuka Productions

Esta primera visita es un poco chorras porque apenas se puede ver nada: consiste en ir a la sede de la empresa que fundó en 1968 Osamu Tezuka para gestionar su actividad como mangaka: Tezuka Productions. Esta empresa se ocupa actualmente, más de 20 años después del fallecimiento de su fundador, de gestionar los derechos de la enorme obra legada por el “dios” del manga tanto para el mercado nacional como el internacional. Tezuka Productions es también un estudio de animación que aún hoy sigue produciendo series, no necesariamente basadas en la obra de Osamu Tezuka.

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Detalles del edificio de Tezuka Productions

La sede de Tezuka Productions está situada en medio de una tranquila zona residencial cercana a la estación de Takadanobaba, una estación importante que forma parte del anillo de la línea Yamanote, la columna vertebral (con permiso de la línea Chūō) de la capital japonesa. Como la relación de Tezuka con Takadanobaba es realmente larga, es curioso comprobar que la distintiva musiquilla de aviso de entrada y salida de trenes de la estación de JR no es otra que, ¡el opening de la serie original de televisión de Astroboy (1963-66)! Cada una de las estaciones de la línea Yamanote tiene un sonido distinto, y Takadanobaba eligió en 2003 (año del “nacimiento” del personaje) a su “hijo predilecto” Astroboy.

Es recomendable realizar el paseo hacia el edificio pasando por la avenida Waseda, ya que está decorada con banderines dedicados a la obra de Osamu Tezuka: así, podemos ver a Black Jack, a Sharaku de Mitsume ga tooru, a Zafiro de La princesa caballero, al mismo Astroboy y a Leo, protagonista de Jungle Taitei (El emperador de la jungla).

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Distintos banderines adornan la calle Waseda. De izquierda a derecha, Jungle Taitei, La princesa caballero y Mitsume ga tooru.

¿El edificio en sí? Pues… La verdad es que no tiene gran cosa de especial, ya que no se puede entrar como visitante (o igual sí, no sé, pero yo no lo intenté) y desde fuera poca cosa se puede ver aparte de unos pocos detalles como una pequeña estatua de Astroboy y poca cosa más. Aun así, para los “tezukadictos” este puede ser un paseo bastante interesante, ni que sea solo para ir a rendir pleitesía a un lugar en el que Tezuka pasó muchas horas y sin duda creó muchas obras imperecederas.

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Más detallitos: el cartel de la oficina, la indicación de "puerta de entrada de trabajadores" con una caricatura de Tezuka y una estatuilla de Astroboy.

ESTATUA DE ASTROBOY

  • Nombre del lugar: 大阪教育大学附属池田小学校(アトム像) –Ōsaka Kyōiku Daigaku Fuzoku Ikeda Shōgakkō– Escuela primaria de Ikeda, dependiente de la Universidad Kyōiku de Osaka (estatua de Astroboy)
  • Dirección: 1-5-1 Midorigaoka, Ikeda City, Osaka-fu 563-0026 (Google Maps)
  • Cómo ir: A unos 20-25 minutos a pie de la estación de Ikeda (línea Takarazuka de Hankyū).
  • Precio:
  • Horario: Horario lectivo de la escuela (9 AM – 17 PM aprox., solo entre semana)
  • Web (en japonés): http://www.ikeda-e.oku.ed.jp/
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El edificio principal del colegio. La estatua de Astroboy se encuentra ahí en la entrada.

La segunda visita relacionada con Osamu Tezuka está “un poco” lejos de la primera, concretamente en las cercanías de la ciudad de Osaka. En otoño de 2008, la Escuela primaria de Ikeda decidió colocar una preciosa estatua de Astroboy en la entrada de su edificio principal. Y os preguntaréis: ¿por qué esta escuela? ¿Y por qué motivo decidieron gastarse la pasta en una estatua?

La respuesta a la primera pregunta es que esta fue la escuela donde Tezuka estudió de pequeño. Así, nació en Toyonaka, pasó su infancia en Takarazuka, pero estudió los cursos de primaria en Ikeda (Toyonaka y Takarazuka están a unos 20 minutos en tren, e Ikeda queda justo en medio).

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Primer plano de la preciosa estatua

La respuesta a la segunda pregunta es más complicada: resulta que en 2001, esta escuela sufrió un brutal ataque por parte de un enajenado mental, Mamoru Takuma, que entró con un cuchillo y se cargó a ocho niños, hiriendo a otros quince. El indiscriminado asesinato hizo correr ríos de tinta y horrorizó al país. Así que la dirección de la escuela, en parte como homenaje al ex alumno Tezuka, en parte como celebración por el centenario de la fundación de la escuela, y en parte para animar a los alumnos después de la brutal masacre, decidió poner esta estatua.

Cuando me enteré de la noticia de la colocación de esta estatua, no podía creérmelo, ya que la escuela está situada muy cerca de donde Vero y yo solíamos vivir durante nuestra estancia de tres años estudiando sendos másters: vivíamos muy cerca de la estación de Ishibashi y de vez en cuando solíamos dar largos paseos a pie hasta la siguiente estación en dirección norte, la estación de Ikeda. ¡Esta escuela está situada justo en medio de este camino que recorrimos tantas veces!

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Varios planos de la estatua desde diferentes ángulos

La casualidad quiso que, en diciembre de 2008, en conmemoración de nuestro inminente “10º aniversario de nuestra primera llegada a Japón”, planeáramos un tour que nos llevó por todos los sitios especiales de nuestra vida en Japón: nuestro pisito en Kioto y la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto (y los lugares que frecuentábamos cuando vivíamos allí); mi apartamento cutre en Yokohama y la oficina donde trabajé durante el Mundial de Fútbol; el pisito de Ikeda (Osaka), las universidades donde estudiamos y, por supuesto, el mítico paseo Ishibashi-Ikeda. Así que aprovechamos este trayecto para acercarnos a la escuela, donde solo un par de meses antes se había inaugurado la estatua.

No hace falta decir que fliparon al vernos. Dos extranjeros querían ver la estatua de Astroboy. Claro está, después de la amarga experiencia de siete años antes, las medidas de seguridad de la escuela eran notables: en la entrada había un vigilante (viejecito, eso sí) que nos paró y nos preguntó amablemente qué queríamos. Al decirle lo de la estatua, se quedó bastante alucinado pero aun así llamó a dirección para explicarles el caso. Después de unas cuantas reverencias dirigidas al interlocutor al otro lado del auricular y tantas otras explicaciones, finalmente nos dejaron pasar, no sin antes rellenar un formulario donde debíamos poner nuestros datos y darnos unos “pases” que debíamos llevar todo el rato colgados del cuello.

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Frikeando, que es gerundio

La estatua en sí es preciosa. No muy grande, pero realmente bonita. Representa a Astroboy dándole un emotivo abrazo al planeta Tierra, que lleva la inscripción “I love the Earth and all creatures on it” (Amo a la Tierra y a todas las criaturas sobre ella).

No creo que valga la pena ir expresamente a ver la estatua de marras, pero… Si quieres ir a visitar el Museo Tezuka en Takarazuka y te sobran un par de horas, siempre puedes apearte en la estación de Ikeda, a medio camino entre Umeda (Osaka) y Takarazuka, y darte el paseíllo para tener una experiencia “tezukiana” aún más intensa si cabe. Prepárate, eso sí, para tener que explicarle al vigilante que quieres ver la estatua y que solo estarás unos minutos nada más.

BONUS TRACK

Y termino con una curiosidad bastante tonta. Tezuka es conocido por sus obras de manga y también por sus anime, claro está, pero… ¿Cuántos de vosotros sabíais que también tuvo una faceta de escultor?

La única escultura destacada de Osamu Tezuka (no sé si hizo alguna más) está expuesta de forma permanente en el Museo Municipal de Kawasaki (Kawasaki-shi Shimin Museum) (aquí, información en inglés de cómo ir, ojo que es bastante complicadillo).

Se trata de una escultura bastante peculiar, ya que cuando te acercas, se iluminan las caras que adornan su superficie y se escuchan risotadas enlatadas. Y es que el título de la escultura es “Warai” (Risas). Tezuka realizó esta obra, de 4 metros de altura, en 1988, solo un año antes de su muerte, y la cedió al Museo Municipal de Kawasaki en el año de su inauguración.

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Warai, por Osamu Tezuka

Este museo resulta bastante interesante para el aficionado al manga porque en él se han celebrado numerosas exposiciones relacionadas con el cómic japonés. Es tal vez el museo que, hasta la inauguración del flamante Museo Internacional del Manga de Kioto, ha dado más importancia al manga desde hace muchos años. Yo, sin ir más lejos, estuve allí en marzo de 2008 para ir a una exposición interesantísima sobre manga shōjo, y aproveché la visita para ver la peculiar estatua del maestro, que… La verdad, es un poco aberrante, ¿no? XDDD

Más fotos del prototipo (en tamaño más pequeño) y cosas aquí.

Tokiwa-sō no Seishun (La juventud en los apartamentos Tokiwa)

Tuesday, March 9th, 2010

La semana pasada di una conferencia sobre los apartamentos Tokiwa en la Universidad Complutense de Madrid en el marco de conferencias UCMCOMIC, y justo después de esa conferencia (que podréis ver pronto en RamenTV) se proyectó una interesante película titulada Tokiwa-sō no Seishun (La juventud en los apartamentos Tokiwa), dirigida por Jun Ichikawa y protagonizada por Masahiro Motoki, el protagonista de la oscarizada Okuribito (Departures). (Ficha de la película)

DVDTokiwa

Al no existir subtítulos en ningún idioma para esta película, los organizadores del ciclo de conferencias hicieron un esfuerzo económico, al que personalmente me sumé, para que la película fuera traducida y subtitulada, tarea que realicé yo mismo.

Imagino que es la primera vez, como mínimo la primera en muchos años y fuera del circuito de festivales internacionales de cine, que se proyectaba esta cinta fuera de Japón.

Ahora, con el permiso de la gente de UCMCOMIC, decido poner a vuestra disposición los subtítulos de esta película, realizados claro está sin ánimo de lucro, para que podáis disfrutarla si la encontráis por ahí. Asimismo incluyo unas páginas con notas adicionales.

Podéis bajar el material aquí

Por cierto, veo que un ánima caritativa ha subido el .avi de la película a Megaupload. Si os interesa, aquí lo tenéis.

¡Que la disfrutéis!