El blog de Marc Bernabé

Tensai-tachi no kyōen (Recital de genios)

Wednesday, April 16th, 2014
  • Título: 天才たちの競演 –Tensai-tachi no kyōen– (Recital de genios)
  • Autor: VV.AA.
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic
  • Años publicación: 2013-14
  • Clasificación: historias cortas
  • Tomos: 2

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Tenía fichada esta recopilación de historias desde que vi la referencia en la lista de novedades manga en Japón para el mes de marzo de 2014. Por mi trabajo, cada mes procuro examinar estas listas de novedades (que referencian unos 900 nuevos tomos que salen cada mes en Japón) para ver si sale algún nuevo tomo de las series que traducimos en Daruma, para tener los datos actualizados y saber cuándo va a haber más material de las series que están en curso.

Pues bien, en la lista de marzo figuraba este Tensai-tachi no kyōen (Recital de genios), con un elenco en el primer tomo que me dejó anonadado: Urasawa, Itō, Hagio, Morohoshi… Increíble. Así que lo puse en la lista de “to buy” y esperé a mi viaje de principios de abril a Japón para hacerme con él. Y en ese momento ya había salido el tomo 2, así que también fue a la saca, por supuesto.

Estamos ante una recopilación de historias cortas creadas por verdaderos genios del manga, un elenco impresionante de artistas, que han colaborado para conmemorar el 45º aniversario de la revista Big Comic, una de las más prestigiosas del seinen manga, y la primera que fue publicada por una de las grandes editoriales, allá en 1968. Si bien no fue la primera revista para público seinen (este honor recae, si no recuerdo mal, en la revista Manga Action de la editorial Futabasha, fundada en 1967), sí fue la primera para una de las “cuatro grandes” (Shūeisha, Kōdansha, Shōgakukan y, en menor medida, Kadokawa Shoten), lo que significó un paso de gigante para la consolidación del manga para adultos en Japón.

Los libros llegan a pelo, es decir, con las historias tal cual, sin ninguna explicación ni contenido extra (habría molado alguna que otra entrevista o algo), por lo que carecemos de información acerca de qué se les pidió a los autores y cómo. Y lo cierto es que parece que no hay ningún tipo de petición concreta, ya que cada autor trabaja la temática que le da la gana, con las páginas que le da la gana (la más corta tiene 8 páginas, la más larga más de 80…) e incluso hay autores que dividen su historia en dos capítulos y otro que llega a hacer no una, sino tres pequeñas historias. También desconozco si estos dos tomos que hay disponibles en este momento van a ser todo el material que va a haber o si se va a publicar un tercer tomo… No hay ninguna información.

He leído por ahí, buscando precisamente esta información (sin resultado, lo siento) que algunos lectores japoneses dicen que estas historias no valen mucho la pena, que son de autores efectivamente grandes, pero que a muchos de ellos ya se les ha pasado el arroz, y que ya no ofrecen lo que podrían haber ofrecido en su momento. No sé, la verdad es que yo he gozado como un enano con estas lecturas, y es que no son muchas las ocasiones en las que podemos tener, codo con codo, a nombres tan brutales del manga creando historias cortas originales con un objetivo común.

Voy a hacer una breve descripción de cada historia, para que veáis qué autores y temáticas hay:

Tomo 1

  • Shōwa Traveler Bangai-hen (Viajero de Shōwa, historia paralela), de Ken’ichi Kitami. Este autor es conocidísimo en Japón por el exitoso y longevo manga Tsuri baka nisshi. Su historia es autobiográfica y relata sus inicios en el mundo del manga.
  • Kaijū ōkoku (Reino kaijū), de Naoki Urasawa. Ni que decir tiene que esta historia, que va de un friki francés que se pirra por los monstruos gigantes kaijū y viaja a Japón para ver si consigue ver uno (en un futuro alternativo en el que sí hay ataques kaijū, pero solo en Japón) es una de las que más esperaba de este tomo. No en vano, está creada por Naoki Urasawa (Monster, Master Keaton, Yawara!, 20th Century Boys...), uno de mis autores favoritos.
  • Mōten no Venus (La Venus del punto ciego), de Junji Itō. Uno de los maestros del manga de terror más destacados de la actualidad, autor de Uzumaki (Planeta), Black Paradox (ECC) o Gyo nos deleita con una inquietante historia sobre unos jóvenes obsesionados con una chica amante de lo sobrenatural.
  • Hard Ball, de Hidenori Hara. El encargado del dibujo en el manga de Densha Otoko, conocido con el título de Otaku in Love en España (Ediciones Glénat), nos cuenta la historia de un joven empleado al que hacen la vida imposible en su empresa, y al que su jefe le transfiere a las oficinas de un equipo de béisbol profesional que ha adquirido recientemente. ¿Conseguirá que acuda más público a las gradas del desangelado club?
  • Last Fight, de Jun’ichi Nōjō. Este autor es, para mí, uno de los mangaka con mejor dibujo del manga actual, lo que pasa es que es muy poco conocido fuera de Japón porque se dedica a dibujar historias sobre apuestas y juegos de mesa como el shōgi (ver la reseña de Gekka no kishi en este mismo blog) o incluso sobre billar. En esta ocasión, nos ofrece una redonda historia sobre un boxeador en sus últimos momentos de gloria.
  • Yamizuna matsuri (El festival de la soga de las tinieblas), de Daijirō Morohoshi. Este autor cuenta con muchos fans y es toda una leyenda del manga alternativo, aunque a mí nunca ha acabado de entrar, seguramente porque he seleccionado mal las historias que he probado. Dos de ellas son Yume miru kikai (de su primera época, no muy representativo que digamos de su estilo) y Saiyū Yōenden, que es quizás la más comercial que tiene. Esta historia en concreto me ha parecido absolutamente brillante y fácilmente la mejor de todo el recopilatorio (incluyo en esto el tomo 2). Habla sobre un misterioso festival sintoísta que consiste en tirar de una cuerda sin saber muy bien qué hay al otro lado, pero hay que procurar no ganar ni perder, ni tampoco tirar de la cuerda de cualquier manera, ya que el festival sirve precisamente para celebrar el equilibrio del mundo… Pero el año pasado hubo un inquietante accidente y ganaron los del otro lado… ¿Qué ocurrirá este año?
  • Fukushima Drive, de Moto Hagio. Esta autora, una de las renovadoras del manga shōjo en los años 70 y creadora de una obra absolutamente brillante como El clan Poe, entre muchas otras, nos ofrece una especie de manga experimental basado en las letras de una canción que sirve como homenaje a las víctimas del terremoto y tsunami de 2011. Realmente raro y, francamente, me ha parecido demasiado pretencioso.
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La historia de Naoki Urasawa está, como no podía ser de otra manera, más que bien.

Tomo 2

  • Sono go no Gegege no kakeibo (Después del libro de cuentas de Gegege), de Shigeru Mizuki. Ya sabéis que el nonagenario Mizuki es uno de mis autores más queridos, y le he dedicado infinidad de reseñas y artículos (página 1, página 2 y página 3). Aquí no se mata demasiado y, en solo 8 páginas, nos cuenta una pequeña anécdota que le ocurrió en los años 60, en una especie de seudosecuela de su historia Gegege no kakeibo.
  • Revenge Doll, de Rumiko Takahashi. Una de las mejores versiones de la Rumiko (autora, ya sabéis, de Ranma ½, Maison Ikkoku, Inu-yasha, Lamu, Rinne… todas ellas publicadas en España) es la que se dedica a las historias para público más adulto que su campo habitual. En este sentido, Maison Ikkoku me parece el mejor de sus mangas, y las historias cortas que recopila en los tomos de Rumic World y la saga de las sirenas son muy buenas. Esta está en la línea de Rumic World y la verdad es que me ha gustado mucho. Va de un mangaka al que le llega un muñeco con el que supuestamente puede maldecir a otras personas, en tres grados: leve, medio y… muerte.
  • Uta no monku ja nai keredo (No son las letras de una canción, pero…), de Yarō Abe. A este autor le conocemos en MangaLand por la reseña de su obra maestra Shin’ya Shokudō (Comedor de medianoche), una auténtica maravilla. En esta ocasión nos presenta tres historias cortas costumbristas con diferentes argumentos pero cargadísimas de sensibilidad, muy al estilo de Shin’ya Shokudō. Tres joyas que son de lo mejor de esta recopilación.
  • Kidō senshi Gundam Thunderbolt Gaiden (Historia paralela de Mobile Suit Gundam Thunderbolt), de Yasuo Ohtagaki. El autor de Moonlight Mile (Ivrea) está trabajando también en la adaptación manga de una historia del universo Gundam subtitulada Thunderbolt. Esta larga historia paralela, de dos capítulos, cuenta con un dibujo espectacular y narra las peripecias de una banda de ladrones de piezas y equipamiento que se dedica a rebuscar entre los restos de las batallas. ¡Gundams, Zakus, Goggs y demás mechas en acción!
  • Gansaku Sabu to Ichi torimono hikae (Plagio de los arrestos de Sabu e Ichi), de Fujihiko Hosono, basado en la obra original de Shōtarō Ishinomori, presumo que en forma de homenaje. Hosono, un veterano autor que en realidad no cuenta con ningún gran hit que pueda sonar mínimamente en Occidente, homenajea a Shōtarō Ishinomori, el rey del manga, creando una historia de Sabu e Ichi, conocidísimos personajes de este autor sobre los cuales ya publiqué una reseña .
  • Ōgon no rough – Might no Status (The Golden Rough – El estatus de Might), de Tsuyoshi Nakaima. Spin off del manga de golf The Golden Rough, que está bastante bien y se deja leer pero que seguramente resulta mucho más interesante si conoces y eres fan del manga en cuestión, uno de los pilares de la revista Big Comic entre 1999 y 2011.
  • Munakata kyōju series, Susanoo saigo no tatakai (Serie del profesor Munakata, La última batalla de Susanoo), de Yukinobu Hoshino. Ya sabéis, si seguís este blog desde hace tiempo, que Hoshino es un autor que también me gusta mucho y, de hecho, la reseña sobre las peripecias del profesor Munakata fue una de las primeras en este blog, concretamente la segunda, allá en diciembre de 2007 (!). Esta historia corta es una más dentro de la serie del profesor Munakata y podría perfectamente formar parte de cualquiera de sus tomos. Quiero decir, la historia es excelente y se lee de maravilla, pero no tiene nada de especial que la distinga de todas las demás de la serie.

Lo mejor

  • Variadas historias realizadas por enormes maestros del manga.
  • Las historias de Urasawa, Rumiko, Junji Itō, Nōjō y Hoshino están realmente bien.
  • La mejor para mí es la de Daijirō Morohoshi, seguida de cerca por las tres minihistorias de Yarō Abe.

Lo peor

  • Obviamente, el nivel es variado y algunas historias resultan menos interesantes que las otras.
  • Tal vez las menos interesantes sean las que son spin-off de alguna otra serie que a priori el lector no tiene por qué conocer. Todas ellas funcionan perfectamente por sí solas, claro, pero aun así es como si cojearan por no ser suficientemente originales en comparación con las otras.
  • Echo de menos algo de material extra, tipo entrevistas o algún artículo, que cuente un poco de dónde surgió la idea para estas historias y cómo fue el proceso creativo tanto desde el punto de vista de los autores como de los editores.

Shiroi hata (Bandera blanca)

Thursday, May 23rd, 2013
  • Título: 白い旗 –Shiroi hata– (Bandera blanca)
  • Autor: Shigeru Mizuki
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Publicación original como kashihon (libros de alquiler)
  • Años publicación: años 60
  • Clasificación: manga documental, bélico
  • Tomos: 1 (colección completa: 4 tomos)

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Ya sabéis que soy gran fan de Shigeru Mizuki desde hace tiempo y que me encantan sus obras autobiográficas. Una de la que más me impactó, aunque técnicamente no es autobiográfica, es Sōin gyakusai se yo, editada en España bajo el título Operación muerte. Y es que aunque no está explícitamente protagonizada por él mismo, esta historia sí que incluye bastantes de las experiencias que sufrió Mizuki durante la Segunda Guerra Mundial: las condiciones en la selva de Rabaul (actual Papúa-Nueva Guinea), la mentalidad de los soldados y oficiales japoneses y el hecho de perder el brazo izquierdo durante un bombardeo de los Aliados.

En todo caso, me apetecía leer más de las obras bélicas de Mizuki y un día, en una librería de segunda mano, encontré este tomo, titulado Shiroi hata (Bandera blanca), el tercer tomo de una colección de cuatro volúmenes editada a principios de los años 90 (concretamente para “conmemorar” el 50.º aniversario del inicio de la Guerra del Pacífico) que presentan una selección de las obras bélicas del autor ambientadas en la Guerra del Pacífico. El primer tomo, por cierto, corresponde a Operación muerte.

Por lo que veo, la colección es bastante variopinta y recopila obras de varias épocas de este autor, realizadas entre 1960 y 1980. Concretamente, este tercer tomo es curioso porque contiene historias de la época más desconocida de este autor, principios de los años 60, una época en la que Mizuki dibujaba manga para ganarse, a durísimas penas, la vida. Y es que Mizuki, tras perder el brazo izquierdo en la guerra, pasó 20 años intentando hacer todo tipo de trabajos para salir adelante, pero solo el manga le reportaba algo de dinero, lo justo para poder vivir (miserablemente, pero vivir). Hasta que finalmente, en 1965, a los 43 años de edad, por fin conoció el éxito, un éxito que labró a lo largo de los años hasta ser considerado, actualmente, uno de los mejores mangaka de todos los tiempos.

Mizuki había realizado varios trabajos como artista para teatrillo callejero kamishibai hasta finalmente debutar como mangaka en 1957, por lo que dos de las obras que se recopilan en este tomo, publicadas en 1960 y 1961 respectivamente, son realmente de su primerísima época, lo que resulta muy interesante. Eso sí, su estilo aquí es extremadamente primitivo y tosco; pasarían bastantes años hasta que lo puliera.

Estas son las historias que contiene este tomo en concreto, todas ellas de tipo documental. Es decir, no narran grandes aventuras ni gestas, sino que explican lo que ocurrió en realidad en cada caso, eso sí, desde la perspectiva japonesa. Acostumbrados a conocer la guerra del Pacífico solamente por el lado americano, gracias a las películas, series y novelas dedicadas a ese conflicto, verla desde el otro bando resulta bastante refrescante.

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En esta plancha se puede apreciar el dibujo primitivo de Shigeru Mizuki de esa época. Desde luego, en pocos años mejoró muchísimo.

  • Shiroi hata (Bandera blanca, 1968): Se trata de un remake de una historia anterior, de 1964. Cuenta la cruenta y famosa batalla de Iwo Jima desde el bando japonés, y en ella vemos la actitud totalmente intransigente de los oficiales nipones, determinados a perder la vida (y hacerla perder a sus hombres) antes que escapar o rendirse. Al parecer está basada en la historia real de un amigo íntimo del hermano de Mizuki, uno de los escasísimos supervivientes japoneses de la batalla.
  • Bougainville jōkū namida ari (Lágrimas en el cielo de Bougainville, 1970): Narra la operación aliada para acabar con el comandante en jefe de la flota combinada japonesa Isoroku Yamamoto, la llamada Operación Venganza.
  • Tanaka Raizō (Raizō Tanaka, 1960): Reivindica la figura y las hazañas del sagaz almirante Raizō Tanaka, bastante famoso entre los americanos por su fiereza, pero curiosamente poco conocido entre sus compatriotas japoneses.
  • Tokkō (Kamikaze, 1961): Esta historia (la más larga del tomo), dividida claramente en dos partes cuyo vínculo es el piloto de Zero Mamoru Kamishiro, empieza narrando la última travesía del gigantesco crucero Yamato, buque insignia de la armada japonesa, concretamente los hechos que desembocaron en su hundimiento cuando se dirigía a Okinawa para ayudar en la batalla de Okinawa. Luego deriva hacia contarnos el papel de las tropas tokkō (“ataque especial”, conocidas en Occidente como kamikaze) y lo increíblemente difícil que resultaba hacer chocar un avión contra un objetivo enemigo sin ser derribado antes.

Lo mejor

  • Aprender sobre la guerra del Pacífico a través del manga y desde el punto de vista japonés.
  • Conocer mejor la obra de Shigeru Mizuki cuando no era famoso.

Lo peor

  • El dibujo es muy tosco, sobre todo en las dos últimas historias. Se nota que Mizuki tenía que mejorar muchísimo, aunque el salto de calidad entre la tercera (1960) y la segunda (1970) es abismal.
  • Algunas explicaciones resultan confusas. Concretamente, me perdí bastante en la tercera historia.

GeGeGe no kakeibo (El libro de cuentas de GeGeGe)

Thursday, November 8th, 2012
  • Título: ゲゲゲの家計簿 –GeGeGe no kakeibo– (El libro de cuentas de GeGeGe)
  • Autor: Shigeru Mizuki
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: seinen, autobiográfico
  • Tomos: 1 (en curso)
 

Si sois lectores asiduos de este blog, sabéis que me encantan las obras de Shigeru Mizuki, el gran maestro nonagenario especializado en obras protagonizadas por monstruos yōkai y demás bichos del folclore japonés (podéis leer más sobre él y sus obras en su Categoría: Shigeru Mizuki).

De hecho, sin embargo, las obras que más me atraen de Mizuki no son tanto las folclóricas sino las de corte autobiográfico. Entre ellas se encuentra Operación Muerte (publicada en España por Astiberri), que nos narra de forma semiautobioagráfica sus peripecias en la selva de Papúa-Nueva Guinea durante la II Guerra Mundial, donde perdió el brazo izquierdo. O su autobiografía en tres volúmenes, o su obra maestra NonNonBaa to ore, o el libro conmemorativo de sus 88 años, o… Bueno, imagino que Mizuki debe de ser el autor que más veces ha contado sus batallitas en las páginas de un manga, porque desde luego su producción en este sentido es ingente, y ya he leído las mismas anécdotas varias veces (y no me disgusta, que conste, pero…).

En todo caso, de nuevo Mizuki publica, a sus 90 años (¡sí, sigue en activo!) una nueva obra de corte autobiográfico, de la cual ha salido el primer tomo de un total de dos o tres. El primer tomo está marcado con el signo 上巻 (libro de arriba). En estos casos, lo suyo es que haya un 下巻 (libro de abajo), aunque en ocasiones entre medio aparece un 中巻 (libro de en medio), por lo que a estas alturas no puedo decir si habrá solo dos o si serán tres (sí que puedo decir, eso sí, que como máximo serán tres y como mínimo dos).

Haciendo cuentas… (sin brazo izquierdo)

Hace unos meses, la familia de Mizuki encontró, haciendo limpieza, una serie de libros de cuentas donde Mizuki apuntaba todos sus ingresos y gastos desde que volvió de la guerra hasta que empezó por fin a ganarse bien la vida. Estamos hablando de un período de unos 15-20 años en los que el autor apenas podía ir tirando con lo mínimo.

Estos libros de cuentas han servido como excusa para contar más batallitas. Se seleccionan episodios concretos de la vida del autor en esa época, como la compra de una lavadora o una radio, o el ingreso de dinero por las ventas de sus obras, para contar con cierto nivel de detalle los sucesos que fue viviendo en esos duros años.

Esos años coinciden, como he dicho, con el inicio de la carrera de Shigeru Mizuki, que tardó mucho tiempo en, por fin, ser reconocido y conseguir fama y dinero. En esta época, Mizuki se dedicó a dibujar historias para kamishibai (teatrillo callejero con ilustraciones) y también, una vez pasada la moda del kamishibai, a libros para las kashihon’ya (librerías de alquiler). Se trata de una época de la vida del autor relativamente poco tratada en las demás obras autobiográficas suyas, así que resulta un documento interesantísimo para conocer cómo era el mundo del manga, el kamishibai y el kashihon en esa época, y para conocer los inicios de uno de los autores de manga más influyentes y populares de todos los tiempos.

Lo mejor

  • Una obra autobiográfica de Mizuki siempre resulta interesante.
  • La ventana que abre a una época pretérita que, para un estudioso del manga, resulta muy interesante.
  • Hay muy pocas obras que hablen sobre cómo era la vida de un artista de kamishibai, y menos en primera persona, y en este sentido, esta resulta interesantísima.

Lo peor

  • La enésima obra autobiográfica. A veces se solapa con otras del mismo autor.

La tumba (en vida) de Shigeru Mizuki

Monday, March 8th, 2010

El tema de la tumba de Shigeru Mizuki ha suscitado curiosidad en el post anterior, así que os ofrezco aquí la foto que viene en el libro conmemorativo de su 88º aniversario. Como siempre, clic para ampliar.

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(c) Hongo Yuji / Shigeru Mizuki / Kadokawa Shoten 2009

He no yō-na jinsei (Un pedo de vida)

Monday, March 8th, 2010
  • Título: 屁のような人生 –He no yō-na jinsei– (Un pedo de vida)
  • Autor: Shigeru Mizuki y otros
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: shōnen, seinen, autobiografía, ensayo
  • Tomos: 1

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Hoy, 8 de marzo de 2010, es un día muy especial por ser el 88º cumpleaños del grandioso mangaka manco Shigeru Mizuki (NonNonBa, Hitler, Operación Muerte, GeGeGe no Kitarō…), del que he hablado largo y tendido en este blog en más de una y de dos ocasiones. ¿Y qué tiene de especial el 88º cumpleaños? Pues que es una efeméride muy celebrada en Japón: el 88º aniversario de una persona es la “edad del arroz” (米寿, beiju). Esto viene de que el número 88 escrito en kanji 八十八 es como el “desglose” del kanji de arroz 米. Además, el número 8 es un número de buen augurio porque en kanji se abre hacia abajo 八, como indicando la idea de “eternidad”.

Hace muy poco, en diciembre de 2009, se publicó en Japón un grueso libro de 464 páginas en conmemoración de este 88º aniversario, un libro de tirada limitada y numerada de 3500 unidades, muy caro (4700 yenes + 5% IVA, o sea casi 41 euros del ala), que afortunadamente pude conseguir de gorra gracias a un contactillo. Creo que, al ser un Mizuki-tard, me lo habría comprado igualmente, pero ciertamente es un libro demasiado caro a pesar de ser una joya impresionante y de tener una gran calidad de impresión, diseño y encuadernación. Supongo que el hecho de que sean copias numeradas es lo que da este valor especial al libro.

El libro es un repaso indispensable a la vida de Shigeru Mizuki (nombre real: Shigeru Mura) a través de sus creaciones artísticas. Así como los libros en los que cuenta en forma de manga su autobiografía (como este o este) se centran básicamente en su día a día y nos cuentan muy poco sobre sus obras, este libro es totalmente distinto. Como buena biografía, empieza con un ensayo muy visual, repleto de fotos, sobre sus primeros años de vida, donde se nos cuenta la peculiar infancia de un Mizuki que, francamente, era bastante tonto (hasta su madre lo matriculó un año más tarde en el colegio porque pensaba que no podría seguir el ritmo de los chicos de su edad). En estas páginas, además, se nos muestran sus primeros pinitos con el arte: cuadros al óleo, dibujos, grabados y bocetos que realizó durante sus primeros años. Cuando rondaba la veintena, sin embargo, Mizuki fue llamado a filas para luchar en una isla de Papúa-Nueva Guinea contra las tropas estadounidenses y australianas. Fue allí donde perdió el brazo izquierdo y aprendió a sobrevivir (con un estilo muy peculiar, todo hay que decirlo) y cayó enamorado de los indígenas, con quienes entablaría una preciosa relación de amistad y confianza que sigue aún hoy en día pese a no hablar su idioma.

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Muestra aún sin colorear de Daira, uno de los pocos kamishibai de Mizuki que han sobrevivido.

A la vuelta de la guerra, manco y pobre, Mizuki tuvo que buscarse la vida y dio varios tumbos por la vida. Por ejemplo, en un momento dado compró una casa en Kōbe, en la calle Mizuki, y decidió transformarla en un edificio de apartamentos tipo Maison Ikkoku al que llamó, sin complicarse mucho la vida, Mizuki-sō (Apartamentos Mizuki). Fue entonces cuando nació su apodo, ya que hubo un hombre que siempre le llamaba Mizuki-san en vez de Mura-san. A partir de ese momento, toda su obra vendría firmada como “Shigeru Mizuki”. Lo más curioso de todo es que es a partir de este momento cuando el autor empieza su carrera como dibujante profesional, una carrera que viene ligada de forma muy íntima con la evolución del propio manga, ahora veremos por qué.

A finales de los años 40, Mizuki empezó a destacar como dibujante de planchas de kamishibai (teatro de papel): para que nos entendamos, el kamishibai es como un teatro de marionetas pero sin marionetas, donde un narrador cuenta una historia apoyándose en excitantes ilustraciones. El kamishibai gozó de un gran éxito en los años 40 y hasta mediados de los años 50 y muchos niños se acercaban a escuchar, a cambio de muy poco dinero, la historia que les contaba el narrador de turno en las esquinas de las calles. Sin embargo, el kamishibai perdió rápidamente aceptación debido a la creciente influencia de la televisión, hasta que acabó desapareciendo sobre los años 60. Lamentablemente, la mayoría de la producción kamishibai de Mizuki se ha perdido, pero en este libro se nos presentan unas cuantas ilustraciones supervivientes, lo que constituye un documento muy interesante. Por cierto, fue ya en esta época cuando nació el personaje fetiche de Mizuki, es decir, Kitarō.

Con el fin del kamishibai, Mizuki decidió pasarse al negocio del kashihon (libros de préstamo). A mediados de los años 50, y hasta mediados de los 60, las llamadas kashihon’ya o “librerías de préstamo” surgieron como setas. Se trataba de negocios exactamente iguales que las bibliotecas actuales, solo que con ánimo de lucro: es decir, prestaban libros a cambio de muy poco dinero (entretenimiento barato). Muchos de estos libros eran manga, y con el auge de las kashihon’ya surgieron editoriales dedicadas exclusivamente a producir libros para el circuito de librerías de préstamo. De esta época, en el libro se recogen 4 historias: una sobre el nacimiento de Kitarō, otra de Akuma-kun (Sr. Demonio), el primer capítulo de Kappa no Sanpei (Sanpei el kappa) y una historia de corte bélico.

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El nacimiento de Kitarō en la primera entrega de sus aventuras en versión kashihon.

Con la paulatina desaparición de las kashihon’ya, el siguiente paso en la historia del manga fueron las revistas, que empezaban a cobrar mucha importancia. Entre ellas surgió la mítica Garo, cuyo editor jefe, Katsuichi Nagai, tenía la idea de recuperar a autores de kashihon para darles algo de trabajo, ya que muchos se estaban casi literalmente muriendo de hambre. Mizuki, junto a Sanpei Shirato (Kamui-den), fue uno de los fichajes estrella de Nagai, y ambos se convirtieron en estandartes de la Garo. Un poco más tarde se les sumaría un tercer autor mítico: Yoshiharu Tsuge (El hombre sin talento, Neji Shiki). Durante la época de la Garo, Mizuki empezó a pulir su estilo definitivamente y a especializarse en el tema sobrenatural. De esta época se incluyen dos historias cortas en este libro.

Otro paso más dado por Mizuki fue el de trabajar para las revistas de manga para chicos (shōnen) de cadencia semanal Shōnen Magazine y Shōnen Sunday, que habían empezado su andadura en 1959 y estaban cosechando mucho éxito. En estas revistas fue donde por fin consiguió Mizuki ser un autor reconocido, sobre todo por el éxito de series –muchas de ellas remakes de series o personajes que había iniciado años antes en el kamishibai o en el kashihon– como Kitarō, Terebi-kun (Sr. TV) o Kappa no Sanpei. Algunas de estas series, como Kitarō, fueron adaptadas a serie de animación y generaron un auténtico boom de los yōkai (monstruos y seres sobrenaturales del folklore japonés). De repente, los niños empezaron a interesarse por los yōkai y a querer aprender más sobre ellos: devoraban cromos, libros, muñecos y todo tipo de merchandising, de un modo similar a lo que pasó en Occidente hace varios años con el boom de los dinosaurios provocado por Jurassic Park. Fue Mizuki, por supuesto, el verdadero “culpable” del fenómeno, y por ello es considerado el mayor estudioso y divulgador del tema yōkai en el siglo XX.

Pero la fama conllevó, aparte de mucho dinero –que ya le iba bien al abnegado autor, que con casi 50 años a sus espaldas y dos niñas pequeñas lo había pasado realmente mal económicamente hablando–, una cantidad enorme de trabajo. Tenía tantas entregas que realizar que prácticamente no podía disfrutar de la vida, y eso, en el caso de un autor tan vital como Mizuki, fue durísimo. En el libro que reseño se incluyen tres obras de esta época, precisamente capítulos de Kitarō, Terebi-kun y Kappa no Sanpei, las series que le lanzaron al estrellato.

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Easter-tō kidan (La extraña historia de la isla de Pascua), un inquietante relato seinen.

El siguiente paso que dio Mizuki también estuvo relacionado con la evolución del manga, y es que a partir de mediados de los 60 empezaron a surgir como setas revistas de manga para público adulto. Los niños que habían empezado leyendo manga en los 50 ahora eran adolescentes y veinteañeros y querían un tipo de manga más elaborado. Fue en esta época cuando las ideas de Yoshihiro Tatsumi y los suyos, impulsores del “gekiga” (ver Una vida errante y ¡¡Los tontos del gekiga!!), acabaron de fraguar. No podemos decir que Mizuki se pasara al gekiga, ya que su estilo de dibujo apenas varió, pero sí que empezó a dibujar para revistas de manga seinen (para adultos), donde publicó obras de corte más siniestro que las que había venido presentando en las revistas shōnen. De esta época, en el libro se incluyen dos siniestras historias cortas muy bien elaboradas.

A partir de este momento, Mizuki siguió trabajando incansablemente, combinando su trabajo para las revistas shōnen con las seinen y con la elaboración de enciclopedias visuales y libros divulgativos sobre yōkai. Sin embargo, ya entrados los años 80, y con más de 60 años de edad, el autor decidió bajar el ritmo y disfrutar más de la vida: por ejemplo, empezó a viajar por el mundo en busca de “misterios” y “yōkai” y se encargó de fundar y llevar adelante (junto a fieles seguidores suyos como Hiroshi Aramata y Natsuhiko Kyōgoku) una revista dedicada al tema sobrenatural llamada KWAI. También empezó a plasmar episodios de su vida en forma de ensayo manga, a veces con pinceladas fantasiosas (NonNonBa to ore) o variaciones sobre lo que ocurrió en realidad (Operación Muerte), a veces en forma de autobiografía seria (Mizuki Shigeru-den y Shinpika Mizuki Shigeru-den), a veces en forma de pequeños relatos en forma de manga. Así, de esta última etapa en el libro se incluyen tres de estos relatos: uno sobre su infancia, en el que narra las brutales peleas que tenían los chavales de los diferentes barrios de su pueblo, otro sobre un estudiante que catea en todo y no hay manera de que apruebe un examen o estudie en serio, y otro en el que fantasea sobre su propia muerte (por cierto, la muerte no es para nada un tema tabú para Mizuki, de hecho hace ya años que se construyó su propia tumba, que incluye estatuas de yōkai, de Kitarō y otros personajes suyos, y no le importa sacarse fotos delante de ella).

Todo este libro está fantásticamente editado e incluye, además de las historias manga interesantísimas, un montón de textos escritos bien por el propio Mizuki a lo largo de los años, bien por otras personas muy cercanas a él, como amigos suyos, editores, sus hermanos o una de sus propias hijas, además de muchas fotos de las distintas épocas del gran autor manco. En definitiva, un gran libro que sirve para repasar a vista de pájaro la vida de uno de los mayores autores de manga de todos los tiempos, con una carrera a sus espaldas de más de 60 años (¡que se dice pronto!) y que aún sigue al pie del cañón con su eterna sonrisa, su pasión por la vida, su enorme curiosidad y… ¡su afición por tirarse sonoros pedos!

¡Feliz 88º cumpleaños y que cumplas muchos más, Mizuki-oosensei!

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