El blog de Marc Bernabé

Endless Love

Tuesday, May 28th, 2013
  • Título: エンドレスラブ –Endless Love–
  • Autor: Susumu Tsutsumi
  • Editorial: Keisei Shuppan
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 1985
  • Clasificación: erótico, pornográfico
  • Tomos: 1

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Por cosas de la vida, en el año 2005 pude conocer al autor de manga pornográfico Chiyoji ya que me contrataron como su intérprete durante su visita al Festival de Cine Erótico de Barcelona de ese año. De hecho, la organización de dicho festival contactó conmigo meses antes porque tenían la intención de invitar a un autor de “hentai” (los japoneses no usan esta etiqueta, pero así nos entendemos) y querían pedirme consejo. Hasta ese momento (os lo creáis o no XD) mis conocimientos de manga porno eran prácticamente nulos, por lo que apenas pude darles muchas pistas, aparte de que miraran en el catálogo de la editorial La Cúpula, que a mi entender era, en ese momento, la única que publicaba este tipo de obras.

La Cúpula recomendó inmediatamente a Chiyoji, uno de sus autores fetiche, al que publicaban desde hacía muchos años, en las páginas de la revista Kiss Comics, las historias de Miss 130. Así que, tras obtener sus datos de contacto, me puse tímidamente en contacto con él. Uno no sabe qué puede esperar al llamar a un autor de manga hentai. Puede imaginarse muchas cosas, entre ellas un auténtico depravado sexual baboso, pero al otro lado del teléfono se puso un señor totalmente afable, dicharachero y dispuesto a todo.

Mucho podría contar sobre la visita de Chiyoji a Barcelona, como por ejemplo el emotivo almuerzo en casa (una cúpula geodésica, cómo no, de ahí el nombre de la editorial) del malogrado editor Josep Maria Berenguer, en el que tuve el gran placer de participar en calidad de intérprete, pero tampoco quiero extenderme demasiado. Solo diré que vino acompañado de su esposa Chiyomi, una mujer encantadora, y que ambos, bastante tímidos para lo que dibujan (y es que ella hace de ayudante suyo en la creación de sus cómics ^_^), estuvieron alucinando bastante en ese festival al lado de gente como Rocco Siffredi o Nacho Vidal, por no decir las despampanantes actrices que poblaban el lugar y que acudieron con reveladores vestidos de noche a la cena-gala de entrega de premios del festival.

Desde entonces, he procurado estar en contacto con Chiyoji, un contacto que aún conservo. De hecho, él es uno de los entrevistados del proyecto Masters of Manga, y en la entrevista me contó muchísimas cosas sobre el mundo de la edición de manga hentai en Japón. Susumu Tsutsumi (así se llama en realidad) utiliza varios seudónimos para separar su obra por tipo de publicación. Los más conocidos son el de Chiyoji (sin “Tomo”, ojo, ese “apellido” es un invento que surgió de no se sabe dónde) para obras destinadas al público masculino y el de Kaoru Ai, para obras para el público femenino (sí, en Japón existe manga porno para mujeres, más enfocado a los sentimientos, a las caricias y a la sensualidad para gustar a “ellas”).

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He elegido una página más bien “neutra” para no ofender sensibilidades. XD

Sin embargo, sabía que en el pasado había publicado bajo su nombre real, Susumu Tsusumi, pero nunca había visto ningún tomo firmado con ese nombre hasta que encontré este Endless Love por pura casualidad en una librería de segunda mano en mi visita más reciente a Japón. Por supuesto, me faltó tiempo para hacerme con él.

Si habéis leído las historias de Miss 130 o El príncipe del manga sabéis perfectamente cuál es el estilo de Chiyoji: mujeres más bien maduras o de aspecto maduro (nada de lolitas), de generosísimas curvas y prominentes pechos y de nombre “Reiko Higuchi”, que, por una causa u otra, se lo acaban montando con un hombre. Las historias de Chiyoji, casi todas ellas cortas (de unas 20 páginas) suelen tener un fuerte componente de humor, por lo que resultan bastante amenas de leer.

Lo que me llamó la atención de la obra de Chiyoji fue no tanto su obra más reciente, que tiene un estilo más caricaturesco (más “manga”, podríamos decir, con ojos más grandes, sin duda debido a las presiones de las editoriales ya que el público actual exige ese tipo de dibujo), sino las cosas que pude ver de sus historias más clásicas, creadas en los años 70 y 80. El estilo de dibujo de este autor en ese momento, inscrito en el movimiento gekiga, era increíblemente detallado y realista, de infinito mejor gusto (para mí), que las obras actuales en las que las mujeres aparecen extremadamente caricaturizadas (ojos muy grandes, labios enormes, narices minúsculas, por no decir cuerpos absolutamente imposibles de pechos y culos hiperdesarrollados y cinturas de avispa…).

Endless Love es una de estas obras clásicas de este autor, con un dibujo espectacularmente bonito, pero con los argumentos de siempre de Chiyoji. Reikos de generosos cuerpos montándoselo, en historias con un alto componente humorístico, con todo tipo de hombres en todo tipo de situaciones.

Lo mejor

  • El dibujo me parece excelente.
  • El humor.

Lo peor

  • Cuando lees una historia de Chiyoji, prácticamente las has leído todas, ya que casi todas siguen patrones similares.
  • Siendo un manga de los años 80, se nota cierto desfase en algunos aspectos. Especialmente, el trato de la mujer como objeto resulta bastante denigrante en ocasiones. Por no decir escenas de cuasi-violaciones que, aunque en Japón siguen siendo perfectamente aceptadas, en Occidente ya hace años que son consideradas de mal gusto.

Soap no Moko-chan (Moko del Soapland)

Thursday, July 26th, 2012
  • Título: SOAPのMokoちゃん –Soap no Moko-chan– Moko-chan at soapland
  • Autor: Naruo Kusugawa
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Young Champion
  • Años publicación: 1990-92
  • Clasificación: seinen, hentai
  • Tomos: 5
 

Los llamados “soapland” (lit.: tierra de jabón) son uno de los tipos de locales de servicios sexuales más peculiares de Japón, y uno de los pocos donde, a pesar de que la ley japonesa prohíbe la prostitución, se pueden conseguir “favores” sexuales completos, ya que todo el mundo hace la vista gorda a lo que ocurre dentro de las cuatro paredes de estos sórdidos establecimientos. De puertas afuera, los soapland son establecimientos de relax y de disfrute del baño, la higiene y los masajes. De puertas adentro, lo que en realidad ocurre es que los clientes pueden disfrutar de un buen baño acompañados por una solícita chica que les enjabona con profusión, les lava y mima (frotándose con ellos con su enjabonado cuerpo desnudo), con “final feliz” que incluye penetración vaginal. Destaco esto último porque, al estar prohibida la prostitución, en la mayoría de los locales de servicios sexuales japoneses no se permite la penetración vaginal y el “final feliz” se obtiene de maneras alternativas.

En cualquier caso, ya he comentado muchas veces que existen mangas de todos los tipos, para todos los públicos y de todas las temáticas y, bueno, los soapland no podían ser obviamente ninguna excepción. Soap no Moko-chan nos cuenta la historia de la guapa y más bien torpe Motoko, que acaba trabajando como soap-jō (lit.: “señorita jabón”) en uno de estos locales, pero no por trágicas circunstancias personales (deudas, víctima de trato de blancas, lo que sea…) ni tampoco por pura vanidad (para poder comprarse bolsos de marca o cosas así), sino porque termina llegando a la conclusión de que no sirve para otros trabajos y con este, que descubre que se le da bien, quiere “dar una alegría a los sufridos trabajadores que se pasan el día en la oficina, trabajando a destajo, y que se merecen un descanso y un momento de relax de vez en cuando”.

El gran clásico de los soaplands: el enjabonamiento sobre la estera hinchable.

Esta es una historia evidentemente para mayores de 18 años, con contenido sexual, pero de hecho es muy light, en el sentido de que las escenas sexuales son más bien escasas y muy poco subidas de tono. En vez de priorizar las escenas de sexo y hacer que sean lo más espectaculares posible, siendo el planteamiento más bien una excusa para mostrar esas escenas, estamos ante un manga que prioriza el argumento y que usa las escenas de sexo como una parte más del mismo. En definitiva, no es un manga porno porque sí, sino que es una historia normal y corriente que se ambienta en un soapland y que, en consecuencia, incluye algunas escenas sexuales.

El dibujo es muy ochentero-noventero (el manga fue publicado entre 1990 y 1992) y a mí personalmente me gusta ese estilo que ahora ya se percibe como bastante anticuado, seguramente por una cuestión de nostalgia puramente generacional. El manga está formado por capítulos autoconclusivos en los que Moko-chan tiene que satisfacer a un cliente cada vez (ejemplos: un viejo con la moralina subida que sin embargo “se deja hacer”, un hombre con un pene enorme, un travesti que, antes de operarse y despedirse de su pene, quiere saber cómo es “hacerlo con una mujer”, un sádico que disfruta torturando a las chicas, etcétera), o bien se nos cuenta alguna faceta alternativa de la vida de la chica. Un manga entretenido, para pasar el rato sin más, y curioso más que nada porque abre una puerta a poder conocer, de forma indirecta, un mundo bastante sórdido y curioso: el de los soapland.

Lo mejor

  • Historias autoconclusivas con bastante humor; fácil de digerir.
  • Permite conocer cómo son los soapland y qué ocurre en ellos.

Lo peor

  • Creo que se banaliza un montón el papel y las aspiraciones de Moko-chan y, por extensión, de las chicas que trabajan allí. Al fin y al cabo, Moko-chan está vendiendo su cuerpo, y cuesta creer que lo haga para “dar una alegría a los sufridos trabajadores”.

Ever Green

Friday, February 19th, 2010
  • Título: エヴァーグリーン –Ever Green–
  • Autor: Kengo Yonegura
  • Editorial: Wani Magazine-sha
  • Revista: Kairakuten
  • Años publicación: 2001
  • Clasificación: erótico, pornográfico
  • Tomos: 1

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A raíz de la visita de Range Murata al Salón del Manga de hace un par de años pude conocer a la editora en jefe de la editorial Wani Magazine-sha, responsable, entre muchas otras publicaciones, de Robot y de la actual “sustituta” de Robot, la revista Gelatin. Gracias a esta amistad que trabamos en su momento, de vez en cuando recibo algún paquete con alguna muestra de Gelatin y algún que otro tomo. Aparte de los libros de manga e ilustración puramente “artísticos” tipo Robot, Gelatin o los libros de ilustraciones de Murata y los suyos, Wani Magazine-sha tiene un peso bastante importante en el mercado del cómic pornográfico, lo que ellos llaman seijin muke (para adultos) y nosotros llamamos hentai.

Normalmente, en los paquetes de Wani vienen muestras de libros de estos “artísticos”, sobre todo la Gelatin, pero en el último que recibí venía, sorprendentemente, un manga pornográfico, este Ever Green. Al abrir la caja me sorprendí bastante porque realmente no esperaba encontrar un manga hentai ya que en nuestros encuentros casi nunca hemos hablado de este tema. No tenía ni idea de por qué demonios me habían mandado eso, pero el otro día decidí abrirlo y empezar a leer en un momento en el que me apetecía leer algo sencillo y ampliar un poco mis conocimientos de manga erótico.

¡Cuál fue mi sorpresa al descubrir que no podía parar de leer! La verdad es que devoré este tomo en un santiamén y me encantó; ahora entiendo por qué la editora de Wani Magazine-sha me mandó este libro. Aparte de su condición de manga pornográfico con escenas de “chaka-chaka” destinadas a alegrar la vista del consumidor, esta es una obra realmente notable y que argumentalmente tiene peso por sí misma. Detrás de esta portada de una chica tetuda espatarrada y con un sospechoso líquido blanco por encima –una portada arquetípica de este tipo de manga, por otra parte, e incluso discreta en comparación con las aberraciones que se llegan a ver por ahí– se esconde una obra llena de fuerza y sentimiento.

Naoyuki es un estudiante de bachillerato de aspecto enclenque y con gafas. Su gran amigo del alma es Yutaka, un apuesto joven por el que todas las chicas del instituto suspiran. Naoyuki vive en una casa con sus dos hermanas mayores (son huérfanos). La mayor se llama Wakaba y es delgada, lleva el pelo corto y tiene aspecto serio pero a la vez amable. La menor es Moeko: pelo largo, pecho más que generoso y curvas impresionantes. El caso es que Moeko, una calentorra de cuidado se tira a su hermano Naoyuki, al que quiere con toda su alma, pero es que Naoyuki en realidad está enamorado de su hermana mayor Wakaba (!). Por si fuera poco, las casualidades de la vida hacen que Wakaba termine siendo la profesora particular de Yutaka; al cabo de poco, ambos se enamoran e inician una relación normal y corriente como novios (con “chaka-chaka” incluido, claro, que este es un manga porno). La cosa se lía un montón cuando Naoyuki descubre que su gran amigo Yutaka se está tirando a su hermana Wakaba y que (agarraos), ¡Moeko está embarazada de él…!

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Yukata X Wakaba ¿Vosotros creéis que este post es “meneable”?

El contenido de este manga no deja de ser polémico, ya que incluye incesto a mansalva (una temática que no parece importar mucho a los lectores japoneses a juzgar por la frecuencia con la que aparece en el manga porno). A pesar de todo, la maraña de sentimientos que se teje por encima de los cuatro personajes llega a ser asfixiante, y la sensación de pesadumbre se transmite perfectamente hacia el lector. Es como uno de estos típicos manga de triángulos (o cuadrados) amorosos, solo que aquí los personajes tienen relaciones sexuales explícitas… Dibujadas la hostia de bien, todo hay que decirlo. ¡Qué arte tiene Yonekura (¡que según la Wikipedia japonesa es una mujer!) para dibujar cuerpos desnudos y escenas de sexo!

Ever Green fue publicado originalmente en el año 2001, pero Wani Magazine-sha ha decidido este año rescatar la obra en una “edición definitiva”, con todas las páginas a color publicadas originalmente en la revista Comic Kairakuten, de lo que se deduce que esta es una obra bastante mítica dentro de lo que es el manga pornográfico. Y no es para menos.

Casualmente, hace unos años decidí adquirir un manga hentai, porque me parecía un poco “triste” como supuesto “estudioso del manga” que aspiraba-y aspiro- a ser no tener ningún ejemplar de este género en mi biblioteca. Tras meterme en una librería que daba bastante miedito, al fondo de un edificio de Kioto, y curiosear un poco entre libros con tanta teta gigante y tanto líquido blancuzco en la portada, al final me decidí por un manga con una portada un poco más discreta y con un estilo de dibujo bastante atractivo, ya que tampoco era cuestión de comprar cualquier guarrada. Nunca he llegado a leer ese manga, pero la casualidad quiso que sea también de Kengo Yonekura, por lo que, tras haber leído Ever Green y haberlo disfrutado tanto, no me cabe duda de que un día de estos lo leeré también y lo reseñaré en este mismo blog.

Lo mejor

  • Dibujo espectacular.
  • Un argumento apasionante y que consigue calar en el lector.
  • El personaje de Wakaba, una chica con proporciones corporales normales y corrientes, muy alejado del estereotipo de la mujer que aparece normalmente en este tipo de manga (este estereotipo corresponde al personaje de Moeko). Está bien ver a una chica de aspecto normal teniendo sexo normal con su novio normal. Nada de pechos enormes, penes gigantescos ni eyaculaciones masivas. Sexo normal y corriente.
  • Las espectaculares páginas a color.
  • Que este manga me haya abierto los ojos al hecho de que no todo el manga hentai es pura basura para pajilleros.

Lo peor

  • Lo de la relación incestuosa me parece bastante fuerte. Y me parece bastante fuerte que no sea solo en este manga, sino en muchos manga hentai, donde se trata el incesto como si fuera algo normal y corriente.

Virgin Kinku (Tabú virgen)

Tuesday, October 27th, 2009
  • Título: ばあじん禁句 –Virgin Kinku– (Tabú virgen)
  • Autor: Kei Sakyô
  • Editorial: Sun Shuppan
  • Revista: ???
  • Años publicación: 1984
  • Clasificación: hentai
  • Tomos: 1

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Hay una tendencia muy clara en lo referido a los estudios o los comentarios sobre manifestaciones de cultura popular de obviar la parte más sórdida y sexual de ellas. Me explico: un crítico de cine comentará la última de la Coixet, así como también la de Peter Jackson, pero raramente se parará a ni siquiera tener en cuenta la última cinta protagonizada por Nacho Vidal o Silvia Saint; es más, seguramente ni sabrá que existe ni tampoco la verá. Lo mismo con el cómic: hablamos de Robert Crumb y de Akira Toriyama, pero nunca de aquella divertida historieta porno publicada en Kiss Comix. (Creo que hay una sola excepción, sin embargo: mi colega y amigo Hernán Migoya, que el tío no se corta un pelo en reconocer su gusto por lo más sublime del cine, el cómic o lo que sea, así como también por lo más chabacano; y si no, visitad asiduamente su Comicsario y lo veréis XD).

En fin, yo tengo una filosofía, y es que cuando uno quiere estudiar algo, debe hacerlo desde todos los ángulos. Ya he dicho alguna vez que a mí, la verdad, el porno no me interesa como material de lectura/visión. Pero no olvido que una parte muy importante del manga es pornográfico, y de hecho hay cifras que hablan de que más de un 20% de todo el manga que se publica en Japón es seijin muke (“para adultos”; aquí lo llamamos hentai). Así, como “estudioso del manga” que intento ser, de vez en cuando me intereso por obras de este tipo. ¿Cómo voy a obviar una porción tan enorme de lo que es manga? (Además, por cierto, los pocos posts sobre hentai que he puesto en este blog son los que“curiosamente” más visitas globales tienen, así que con este post me ganaré varios miles más de visitantes XD…)

Francamente, después de leer u hojear algunos tomos de lo que se publica en los últimos años (diría que desde los años 90) en Japón, y de meterme en tiendas de lo más sórdido y espeluznante en Akihabara o Nipponbashi, puedo decir que el manga hentai actual me parece poco menos que repugnante. Mujeres con pechos descomunales, semen y fluido vaginal por todas partes, posturas de acróbata descoyuntado, caderas grotescas, miembros imposibles… Bastante asqueroso, la verdad (algún día comentaré alguno de estos manga y veréis a lo que me refiero).

Sin embargo, sobre todo gracias a haber conocido al encantador autor de hentai manga Chiyoji (como explico en la reseña de Naked Star), pude tener acceso a obras anteriores a este período, creadas en los albores de la historia del manga pornográfico, que yo sitúo sobre los años 70 (algo que corrobora la Wikipedia japonesa, como compruebo ahora mismo), algunas dibujadas por el propio Chiyoji, otras realizadas por otros autores.

¿Es bonito o no este estilo de dibujo?

¿Es bonito o no este estilo de dibujo?

En aquel momento, durante los años 70 y buena parte de los 80, el estilo de dibujo en el manga pornográfico era eminentemente realista: es decir, estilo gekiga. Francamente, pura belleza hecha manga. Tengo algunas historias dibujadas por Chiyoji en aquella época (incluso páginas originales que me regaló) y son para babear sin parar de lo absolutamente bonitos que son los dibujos. Alguna vez, en mis habituales “razzias” por librerías de segunda mano, he encontrado manga pornográfico de los años 70 y 80, y el problema es que están bastante cotizados en comparación con otros tomos de manga de la misma época. No son baratos, para que nos entendamos, pero por curiosidad y afán de coleccionista alguna vez he adquirido alguno. Virgin Kinku, el tomo que comento en esta ocasión, es uno de ellos.

Como ocurre con la mayoría de las historias hentai que he leído, este tomo se compone de varias historias autoconclusivas, en este caso en concreto, 14 de ellas. Algunas resultan bastante repulsivas desde el punto de vista occidental (violaciones en las que la mujer acaba gozando y enamorándose del violador y cosas así –una temática desgraciadamente bastante presente en el hentai, por cierto–), pero otras son bastante curiosas e incluso divertidas. Una característica del hentai de los 70 y los 80, por cierto, es que muchas de las historias, a pesar de ser pornográficas, tienen un alto grado de humor y la verdad es que te ríes con ellas. Si no, probad a leer alguna de las obras de Chiyoji editadas en España por La Cúpula y me diréis.

Como no podía ser de otra manera, Virgin Kinku tiene un dibujo muy bonito y muy realista: las mujeres son verdaderas mujeres japonesas, sin pechos descomunales (más bien pequeñitos pero adorables) y en general muy agradables a la vista. Nada que ver con el horrible y exagerado “estilo anime” que se usa en la actualidad en las obras hentai.

A propósito de la censura, como seguramente sabéis Japón tiene una legislación que prohíbe la obscenidad: no se pueden mostrar los genitales. Así, las películas porno llevan un “mosaico” encima de la acción y en el manga se tapa inteligentemente con varias estrategias la parte “ofensiva”. Además, hasta 1993 también estaba prohibido mostrar vello público… Últimamente, sin embargo, los autores y las editoriales de manga se pasan bastante por el forro esta legislación y simplemente ponen una pequeña “tira” encima de los genitales, una tira que apenas tapa absolutamente nada. Virgin Kinku, como obra de los 80 que es, no muestra genitales ni tampoco vello púbico, lo que da para mucho juego de “enseño pero no enseño” y estrategias muy inteligentes y sugerentes de mostrar lo que no se puede mostrar, como por ejemplo usando juegos de sombras o metáforas (un enorme tronco impactando en una puerta… cosas así). Por cierto, como curiosidad, en la obra de Chiyoji publicada en España se ha contratado a un dibujante español para que dibuje los penes y las vulvas con todo su esplendor, algo que Chiyoji observó divertido durante su visita.

Podría extenderme aún más en el tema del hentai, por ejemplo hablando de la revolución que han supuesto los cómics porno para teléfonos móviles en Japón, pero de momento prefiero aparcarlo aquí. En otra ocasión prometo extenderme sobre este tema tan curioso e interesante.

Naked Star

Friday, April 18th, 2008
  • Título: Naked Star
  • Autor: Oh! Great
  • Editorial: Core Magazine
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2004
  • Clasificación: Pornográfico (hentai)
  • Tomos: 1 


Ya aviso antes de empezar que este post es “para mayores de 18 años”, en especial la página de muestra, así que los que puedan sentirse ofendidos por el sexo explícito, que lo pasen de largo. Como ya dije en su momento, en este blog me gustaría tocar un poco de todo del amplísimo mundo del manga, y por supuesto los géneros erótico y pornográfico (conocido en Occidente como “hentai”) son, guste o no, incomode o no, una parte considerable del mismo -se dice que este tipo de manga copa más del 20% del mercado total en Japón-. Por eso, no es en absoluto desdeñable y se merece alguna representación.
Debo decir que no soy consumidor de este tipo de productos (ahora saldrá el típico que dirá “sí, claro, lo dice para quedar bien”), pero hace tres o cuatro años tuve la gran suerte de trabajar para el Festival de Cine Erótico de Barcelona, encargándome de interpretar al autor japonés de cómic pornográfico Chiyoji (Miss 130, El príncipe del manga, etc.). Chiyoji y su esposa son un matrimonio increíblemente afable, muy mundanos ambos, con dos hijas ya veinteañeras y que llevan una vida completamente normal, pese a las obras que él dibuja con su esposa como ayudante.
Era muy divertido verles alucinar, boquiabiertos, en medio del Festival, con los espectáculos pornográficos en vivo y los vídeos ultra-X que se pasaban por las pantallas del mismo, así como en la ceremonia de entrega de premios, sentados al lado de gente como Rocco Sifredi o Celia Blanco. Realmente, pese a dedicarse a la pornografía (para comer, porque la afición artística de Chiyoji, en lo que es un crack, es la nihonga), parecían más bien una pareja cincuentañera normal y corriente flipando ante todo el pantagruélico espectáculo carnal que se desenvolvía ante sus ojos.

En cualquier caso, el hecho de conocer a Chiyoji, y de leer algunas recopilaciones de cómic erótico-pornográfico que me regaló cuando fui a visitarle a su casa (aparte de varios originales suyos y un montón de ejemplares antiguos de Yoshiharu Tsuge -¡uno incluso firmado!-, Yoshihiro Tatsumi, Yû Takita, etc. que guardo como oro en paño) me hizo interesarme un poco por este mundo.
Cabe decir que la mayoría del manga pornográfico publicado en Japón me parece pura basura, esto que quede claro. Abundan el dibujo malillo, las historias manidas, las situaciones asquerosas y muchas auténticas aberraciones vomitivas en forma de “lolicon”. Hay tiendas en Akihabara que son verdaderos antros de perversión del manganime y videojuego porno, realmente enfermizas y perturbadoras.
Pero a veces encuentras curiosidades como esta que presento: Naked Star. Lo encontré por casualidad en una tienda de segunda mano, cómo no. Iba a la caja a pagar unos tomos que había encontrado y sin querer pasé por la zona “para adultos”; no sé cómo, mis ojos se detuvieron en los kanji 大暮維人 que figuraban en el lomo de uno de esos tomos. Y, mira por dónde, ese nombre me sonaba: “Oogure Ito, ¿de qué me suena?” pensé. “Estos kanji los tengo vistos de antes”. Cogí el tomo y vi la romanización “Oh! Great” en la portada. Pues claro, ¡”Oh! Great” es la forma elegida por el amigo 大暮 維人 (Oogure Ito) de romanizar su nombre! Oh! Great, para los despistados, es el creador de grandes éxitos del manga shônen actual como Tenjô Tenge (Del cielo al infierno) o Air Gear, ambos editados en España por Norma Editorial. Cabe decir que ninguna de estas dos obras me gustó. Sinceramente, las dos las encontré horrendas. El dibujo: espectacular, precioso, una pasada… El argumento: pura bazofia (en mi humilde opinión y respetando a la gente a quien le guste).
Desconocía que Oh! Great se dedicara también a la pornografía y me pareció realmente curioso, así que lo compré. El libro es básicamente una recopilación de historias cortas e ilustraciones de este autor publicadas en varios medios, como dôjinshi, revistas de manga pornográfico o revistas shônen o seinen. Curiosamente, no todo el libro es hentai, sino que casi la segunda mitad la copan dos historias publicadas en la Shônen Ace y en la Ultra Jump Megamix que son típicos shônen de Oh! Great, es decir, con acción, violencia y tías buenas.
Dibujo: Oh! Great! / Historia: Oh! Coñazo!

Ahora bien, la primera mitad y pico es bastante depravada. El libro empieza con varias ilustraciones a todo color de corte erótico, con chicas cañón muy ligeras de ropa dibujadas al estilo Oh! Great. Luego, empieza la caña con tres historias cortas –The Beautiful World, one self y Hane– bastante fuertes a nivel porno. A continuación, una curiosidad: Shabon, una historia también hentai que Oh! Great quiso publicar de modo que nadie pudiera adivinar que era suya. Cambió su estilo considerablemente y lo hizo más bien “à la nouvelle manga”. Le quedó realmente curioso y, efectivamente, es casi imposible adivinar que es una obra suya si no te lo dicen.
Luego, otra curiosidad: Shiborinbô Shôgun, una serie de textos ilustrados en los que el autor explica diversos conceptos o estilos tales como el bondage, el sadomasoquismo, y otras cosas que más vale no mentar aquí por lo enfermizas que son. Cierra el bloque porno del libro una historia en dos partes titulada Necroman que es otro festival de sexo a lo bestia en la que dos chicas son violadas (no del todo contra su voluntad) en grupo en un autobús, luego aparece una especie de bestia que se carga a los violadores disparando por la polla (???) y finalmente la historia finaliza con que a una de las chicas de repente le surge un pene (?????) con el que se tira a su amiga, y finalmente eyacula y eyacula hasta secársele todo el cuerpo y morir (????????). Incomprensible.
A partir de aquí, cierran en libro las dos historias más bien larguitas de corte normal shônen -seinen con grandes dosis de violencia y típicamente Oh! Great, es decir, de gran dibujo pero de guión aborrecible: West Side Story y S -song of sapphire star-.
En conclusión, para mi gusto es un cómic totalmente prescindible, pero que me alegro de tener en mi colección como elemento curioso, porque realmente es raro que un autor shônen de éxito se dedique o se haya dedicado también al hentai, al menos firmando con el mismo nombre en las dos facetas.