El blog de Marc Bernabé

Shin’ya Shokudō (Comedor de medianoche)

Wednesday, June 13th, 2012
  • Título: 深夜食堂 –Shin’ya Shokudō– (Comedor de medianoche)
  • Autor: Yarō Abe
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Original
  • Años publicación: 2006-?
  • Clasificación: seinen, alternativo
  • Tomos: 9 (en curso)

A veces apetece leer obras un poco más light, menos pretenciosas (no sé si es esta la palabra, pero ya me entendéis) que las que solemos leer: llenas de aventuras, misterios, emoción, impacto… A veces apetece disfrutar de algo sencillo pero entretenido, con carácter, que permita pasar un buen rato y simplemente, leer por el placer de leer. Pocas obras japonesas de este tipo han llegado a España. Estoy pensando en Yotsuba!, El dulce hogar de Chi y… No sé, poco más, ¿verdad? Creo que con estos dos ejemplos entendéis mucho mejor por dónde quiero ir.

Shin’ya Shokudō es una de estas obras. No nos narra grandes aventuras, ni tampoco tiene elementos impactantes ni cliff hangers, ni tampoco tiene esos visos pretenciosos y/o elitistas de muchas obras de corte alternativo, pero misteriosamente engancha como pocas y siempre consigue lo que debería ser el objetivo primordial de cualquier obra de cómic comercial: entretener al lector.

La obra nos presenta una tasca, aparentemente sin nombre (bueno, sí, en su cortina pone Meshi-ya, es decir, simplemente “Tasca”), conocida entre los parroquianos como “Shin’ya Shokudō”, es decir “Comedor de la madrugada”, debido a su peculiar horario: de 12 de la noche a 7 de la mañana. La tasca está situada en un barrio más bien sórdido, de esos en los que hay mucha vida nocturna (bares, locales de alterne, locales de prostitución, etc.), presumiblemente en la ciudad de Tokio. Su dueño es un hombre taciturno, que siempre va con un cigarrillo en la boca y tiene una notoria cicatriz en el ojo izquierdo que le da un aspecto de persona, digamos, con la que no te gustaría tener problemas. La carta de la tasca solo incluye “menú de sopa de cerdo” y bebidas alcohólicas como cerveza, sake y shōchū, pero el dueño siempre dice a los nuevos clientes que pidan lo que se les antoje, que si tiene los ingredientes a mano se lo preparará.

Una stripper que se pirra por el tarako pero que un día pide kimchi... ¿Qué habrá pasado?

Y así se desarrollan las historias autoconclusivas de este manga, que generalmente nos presentan cada vez un relato basado en uno de los pintorescos clientes que acuden a la tasca, entre los que se incluyen prostitutas, dueños de bares de transexuales, mafiosos yakuza, clientes de los distintos locales de la zona y, por supuesto, gente normal y corriente, de a pie, con sus historias del día a día: la gorda que es incapaz de adelgazar por mucho que haga dieta, el boxeador fracasado, el universitario que intenta sacarse su carrera y se enamora de una chica que trabaja en un local de alterne, etcétera. Todo ello amenizado por historias acerca de la comida (no en vano, el japonés es un pueblo extremadamente gourmet), a veces manjares poco frecuentes, pero la mayoría de las veces comidas muy sencillas, hechas con ingredientes normales y corrientes que se pueden encontrar en cualquier supermercado, que reivindican el valor de lo simple, lo casero, y lo de “toda la vida”, platos que tienen un valor sentimental muy superior al de su valor de mercado.

Son historias con muchísimo corazón, entrañables, que atrapan al lector y lo dejan con ganas de más.

Lo mejor

  • Historias deliciosas sobre la vida en general, narradas a través del filtro de la comida.
  • La típica obra que no es recomendable “devorar”, sino ir dosificando poco a poco, capítulo a capítulo, para saborearla como es debido.
  • Existe un dorama o serie de imagen real (muy exitosa) basado en este manga. Yo no lo conozco, pero si os pica la curiosidad siempre podéis intentar ver algún capítulo.
  • Yo no soy el único que dice que este manga tiene algo especial. No en vano, en el año 2010 fue galardonado con el Premio Manga Shōgakukan al mejor manga seinen y con el Gran Premio de la Asociación Japonesa de Dibujantes de Manga.

Lo peor

  • Puede parecer gafapasta, pero no lo es (tanto). No te dejes engañar.
  • El dibujo puede asustar a más de uno. Sin embargo, es perfecto para la temática del manga.

Mibu – elBulli

Monday, November 15th, 2010
  • Título: 壬生・ブリ –Mibu – elBulli–
  • Autor: Nahomi Tanaka (guión) / Dai Ochiai (dibujo)
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2007
  • Clasificación: cocina
  • Tomos: 1

MibuBulli1

Este artículo fue pensado y escrito como una coordinación con comerJapones.com, que simultáneamente publicaría su propia reseña de este libro, una obra muy atípica. Sin embargo, los múltiples compromisos de Roger, blogmaster de comerJapones.com, han hecho que la idea se haya ido postergando con los meses y finalmente descartando, así que pongo –por fin, muchos meses después de escribirla y editar el vídeo– la reseña.

He dicho antes que esta obra es muy atípica, y lo es por varios motivos. Primero, porque es un libro autopublicado, es decir, su contenido no se publicó en ninguna revista ni tampoco está editado por una editorial profesional sino por un particular (en este caso, un restaurante). Segundo, aunque pueda parecer increíble, y eso lo descalificaría en principio para ser reseñado aquí, porque está editado en español (aunque en este caso nos permitimos una –justa, creo yo– excepción a nuestra propia regla). Y tercero, porque no está a la venta.

Hace unos años, el prestigioso chef Ferran Adrià visitó Japón y consiguió cenar en un restaurante llamado Mibu. Este restaurante, situado en el elegante barrio tokiota de Ginza, es el más exclusivo del mundo, ya que solo tiene dos mesas con capacidad para ocho personas y encima es imposible reservar asiento ya que es de acceso solo reservado a miembros. Los aproximadamente 300 miembros asociados al Mibu pagan cierta cantidad para poder cenar un día al mes en el restaurante. No se pueden hacer reservas y solo puedes ir si vas invitado por algún miembro (o tienes ciertos enchufes, claro). Pues bien, Ferran Adrià tuvo la suerte de poder cenar en este local, regentado por los señores Hiroyoshi y Tomiko Ishida, y lo cierto es que el particular cocinero catalán alucinó de lo lindo con lo que le sirvieron.

Exquisita comida japonesa de inspiración zen salida de las manos de Hiroyoshi Ishida, con un arte inimitable, frescura siempre garantizada y gran creatividad sin renunciar a la sencillez de la cocina japonesa más tradicional basada en el respeto a las estaciones del año y al esfuerzo. Y todo esto combinado con la gran hospitalidad y servicio de Tomiko Ishida, siempre atenta, siempre dando las explicaciones oportunas en el momento oportuno y siempre adelantándose a los deseos de los comensales. El espíritu del Mibu es este: la comida es importante, pero el trato al comensal (お持て成し o-motenashi) lo es tanto o más.

Adrià quedó tan impresionado y cautivado que desde aquel día consideró a Ishida una especie de “hermano” o “maestro” espiritual, e incorporó a su cocina algunas de sus ideas y conceptos. En un momento dado, a Adrià se le ocurrió la idea de organizar una especie de evento: invitar a los Ishida y a su equipo a su restaurante, el celebérrimo elBulli, para que cocinaran allí durante unos días. Sin embargo, la idea fue creciendo y al final lo que hicieron fue ¡trasladar íntegramente el restaurante Mibu a Cala Montjoi! Así es, los Ishida y su equipo se trasladaron a Catalunya (con ingredientes, ajuar e incluso litros y litros de agua japonesa) durante una semana para cocinar para los comensales e invitados de elBulli.

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El equipo de elBulli y Ferran Adrià dan la bienvenida a los Ishida a Cala Motjoi.

Durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales.

Esta es la historia de este interesante manga, que fue editado simultáneamente en japonés y español y distribuido entre la gente afín a los dos restaurantes. El anhelo de los Ishida es que este sea un documento de un sueño que sirva a las generaciones futuras para comprender la esencia de la cocina japonesa, y para eso su idea es donar ejemplares del libro a a escuelas de cocina donde se formarán los talentos del futuro.

El manga en sí es muy entretenido e interesante (a pesar de que el dibujo, realizado por un dibujante novato, no es muy bueno); la verdad es que no ocurre todos los días que un personaje español de actualidad sea personaje de un manga, y en este caso Ferran Adrià y su equipo tienen un papel más que protagonista. Ya solo por esto, este libro merece una mención de honor en la historia del manga en España.

Y os preguntaréis… Si este libro no está a la venta, ¿cómo lo has conseguido? En respuesta a esta pregunta, os dejo con un vídeo en el que os cuento cómo cayó la obra en mis manos y lo que me ocurrió aquel mismo día, en el que la casualidad y la suerte hicieron que… ¡Fuera invitado a cenar en el Mibu, el restaurante más exclusivo del mundo!

Lo mejor

  • Un hito histórico del manga en España, aunque lamentablemente no ha tenido casi repercusión.
  • El evento que cuenta el manga es muy interesante (aunque un poco “gastrofriki”).
  • Los conceptos sobre cocina japonesa que nos cuenta el manga resultan muy iluminadores.
  • Estupenda calidad de papel y de impresión para tratarse de un libro autopublicado.

Lo peor

  • El dibujo podría ser mejor.
  • Que no esté al alcance del público general. Creo que se debería hacer un esfuerzo por ponerlo a la venta, si no por motivos de lucro, para hacer llegar la obra a todos los posibles interesados. O bien darlo gratis de forma electrónica.

Tsukiji uogashi sandaime (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji)

Tuesday, April 13th, 2010
  • Título: 築地魚河岸三代目 –Tsukiji uogashi sandaime– (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji)
  • Autor: Kenichi Ooishi (tomo 1), Masaharu Nabeshima (tomos 2-21) y Kazuo Kuwa (tomos 22-) / Mitsuo Hashimoto (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic
  • Años publicación: 2000-?
  • Clasificación: costumbrista, gourmet
  • Tomos: 27 (en curso)

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Como digo muy a menudo, en el mundo del manga hay absolutamente de todo. Piensa en una temática, por peregrina que sea, y probablemente tendrá un manga (o más) inspirada en ella.

El mercado de pescado de Tsukiji (nombre oficial: Mercado central al por mayor metropolitano de Tokio), muy cerca de Ginza, justo al lado del río Sumida a la altura del emblemático puente Kachidoki, es el centro de compra-venta de pescado más grande del mundo. Asusta la cantidad de pescado y marisco (y también otros productos) que cambia de manos cada día en estas enormes instalaciones. Grandes empresas traen el pescado, lo subastan a los mayoristas, que lo clasifican y arreglan, y a su vez lo venden a los compradores que acuden al mercado: desde encargados de compras de grandes cadenas de supermercados a dueños de pequeños establecimientos de sushi que vienen a conseguir el género más fresco y de mayor calidad posible para ofrecer a sus clientes.

Ir al mercado de Tsukiji a echar un vistazo es todo un espectáculo que vale mucho la pena vivir. Sin embargo, en los últimos años la visita a Tsukiji ha pasado de ser un pequeño “secreto” a figurar en todas las guías de viaje como lugar “imprescindible” que visitar en un viaje a Japón/Tokio, lo que ha provocado que se haya convertido en una especie de circo con gran afluencia de visitantes, sobre todo a la hora de la subasta del atún. Aun así, y a pesar de las aglomeraciones, sigue siendo muy recomendable darse una vuelta por este enorme centro de trabajo de los pescaderos al por mayor de Tokio.

Hace solo unos días estuve por allí con un amigo y le prometí a Roger de comerJapones.com que sacaría un vídeo para publicar en su prestigiosa web. Como lo prometido es deuda, podéis ver el vídeo en comerJapones.com, pero también lo pongo aquí. Por cierto, que este artículo se publica de forma sincronizada con uno sobre Tsukiji que ha escrito Roger y que podéis leer aquí.

(También en Youtube)

¿Os ha gustado el vídeo?

Y ahora la pregunta lógica tratándose de este blog es… ¿Existe un manga sobre el Tsukiji? Pues sí, y además es un manga muy exitoso que lleva ya diez años publicándose y ha acumulado la nada desdeñable cifra de 27 tomos hasta el día de hoy (que conste, sin embargo, que yo no lo conocía antes y que lo descubrí hace unas semanas a raíz de una carambola de estas que da la vida). Por cierto, hoy mismo he estado en un videoclub y, echando un vistazo a las películas que tenían disponibles para alquilar, estaba una basada en este manga. Un día la alquilaré a ver qué tal.

Tsukiji Uogashi Sandaime (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji) empieza como tantos otros manga: con un gran cambio en la vida del protagonista. En este caso, Shūtarō Akagi, un empleado de banca amable y capaz al que se le encarga la tarea de echar del banco a 100 trabajadores para sanear las cuentas. Tras despedir a 99 compañeros, Shūtarō decide ser él el último sacrificado y se despide a sí mismo. Sin embargo, tiene un plan muy concreto: como está casado con la hija del dueño de una de las tiendas al por mayor de Tsukiji, decide aceptar la oferta de su suegro y pasar a ser el jefe de esa tienda. Así, después del padre de su suegro y su suegro, Shūtarō representa la 3ª generación (sandaime) al frente del negocio familiar.

Sin embargo, no todo es tan fácil: a pesar de ser un joven muy voluntarioso, trabajador y lleno de ilusión, Shūtarō no tiene ni idea de pescados. No sabe distinguir entre las diferentes especies, ni sabe cortar o abrir correctamente cada pescado, ni tampoco tiene ni idea de moverse por un mercado tan enorme como el de Tsukiji. Así, deberá ir aprendiendo sobre la marcha.

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El protagonista llegando al puesto de pescado en Tsukiji que regenta junto a sus nuevos empleados.

Como es lógico en este tipo de obras manga, los inicios resultan bastante durillos, ya que la mayoría de sus nuevos subordinados no dan ni un duro por él y hacen apuestas para ver cuánto durará en el mercado. Y no es para menos: el primer día, Shūtarō llega torpemente al puesto de venta vestido con traje, tropezando y siendo casi atropellado por los carritos y los taare (unos vehículos de carga muy peculiares que abundan mucho en Tsukiji) y desorientándose terriblemente en medio de tanta caja y tanto pescado. Pero pronto empieza a ganarse la confianza de sus subordinados gracias a sus ganas de aprender y de mejorar y a su espíritu trabajador. Una de las claves de su éxito reside en intentar, dentro de lo posible, degustar los pescados que van teniendo a la venta para poder recomendarlos correctamente a sus clientes.

Así, el manga está estructurado en historias autoconclusivas (que a veces duran un capítulo o a veces dos o tres, pero raramente más) en las que el lector aprende un montón: sobre el funcionamiento del mercado de Tsukiji, sobre pescados y sobre cocina.

La verdad es que me ha encantado leer el primer tomo de este manga, he aprendido un montón y me han entrado muchas ganas de seguir leyendo. Ay, tanto manga por leer y tan poco tiempo… *Sigh*

Lo mejor

  • Aprendes un montón.
  • El guión está muy bien escrito y el dibujo es agradable.
  • El mercado de Tsukiji está muy bien representado.
  • Da ganas de comer pescado: crudo, cocido, a la brasa, hervido… ¡De todas las maneras!

Lo peor

  • Por la temática y la extensión, veo imposible la publicación de este manga fuera de Japón. Qué pena.

Oishinbo

Friday, November 6th, 2009
  • Título: 美味しんぼ –Oishinbo–
  • Autor: Tetsu Kariya (guión) / Akira Hanasaki (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1983-?
  • Clasificación: seinen, gourmet
  • Tomos: 103 (en curso)

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Al igual que hice en su momento con Yoshimi Yoshida, detective de insectos en conjunción con Jesús de Entomoblog esta reseña forma parte de un experimento conjunto con un blog amigo. Esta vez, Roger del prestigioso blog sobre gastronomía japonesa comerjapones.com y yo hemos decidido leer un manga en el que tenemos un interés común y, sin leer antes la reseña uno del otro, las hemos publicado al mismo tiempo. Es muy interesante leer dos reseñas de una misma obra porque se muestran dos puntos de vista totalmente distintos, ¿no os parece? Pues aquí tenéis mi reseña, vista desde el punto de vista de un lector de manga, y aquí tenéis la de Roger, desde el punto de vista de un verdadero gourmet de lo japonés.

¿A quién de vosotros os suena Oishinbo? A muy pocos, imagino, y eso a pesar de que es una de las series más exitosas y longevas de la historia del cómic japonés; se publica desde 1983 y el año pasado superó la friolera de 100 tomos recopilatorios, algo que solo un puñado de otras series hasta el momento habían conseguido. De hecho, con esta reseña inauguro el tag “+100” tomos, en el que iré comentando estas míticas series que han superado la increíble cifra de 100 tomos (hasta ahora he comentado KochiKame y la serie Dokaben). Por cierto, también es la sexta serie con más ventas de la historia (empatada con Golgo 13 y Doraemon a 100 millones de tomos y por debajo de Dragon Ball (150 millones), KochiKame (140 millones), Detective Conan (120 millones) y One Piece y Slam Dunk (110 millones)). ¡Cien millones de tomos! Jo-der.

¿Pero qué tiene Oishinbo que sea tan especial como para haberse ganado el favor del público japonés durante tantos años y tantos tomos? Estamos ante una obra del subgénero conocido como “gourmet manga” (o ryōri manga, no sé exactamente si tiene un nombre fijo, pero yo le llamaré “gourmet manga”). De hecho, aunque no he podido comprobar si Oishinbo fue el primer gourmet manga, sí es seguro que es el que hizo escuela, el “padre” de todos los manga de cocina, cocineros y gourmet habidos y por haber (entre ellos, recordémoslo, se incluye la mítica Mister Ajikko – El rey del sushi). Y de todos es sabido (y si no lo sabéis, ahora mismo os lo diré XD) que el japonés es un pueblo extremadamente gourmet, que disfruta comiendo y probando sabores procedentes de todos los rincones de Japón y también del mundo entero. Existen miles de libros, guías y revistas que recomiendan “los mejores restaurantes de”, y un porcentaje obscenamente alto del espacio en las guías de viajes japonesas está ocupado por direcciones de restaurantes y fotos de la comida que sirven. No es raro, además, que en los viajes al extranjero que realizan muchos japoneses el motivo central de los mismos sea, sí señor, la comida, y además son capaces de irse a ese restaurante perdido en lo más remoto de un país porque “allí sirven la mejor X del país” (sustituir la “X” por el nombre de cualquier plato).

No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina; es decir, no sé si lo de ser un pueblo gourmet les viene a los japoneses de antes o bien fue Oishinbo y la miríada de obras del estilo que salieron después a su estela lo que provocó que los japoneses de repente empezaran a valorar la comida de una forma que parece rayar la exageración. Podría ser lo segundo; de hecho la Wikipedia japonesa llega a sugerirlo.

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Oishinbo se enmarca en un periódico japonés, el Tōzai Shinbun, dirigido por un gourmet de pro. Para el centenario de la publicación, el director decide encargar a un par de periodistas la confección del “menú definitivo”, es decir, un menú que consista en un equilibrio perfecto de los manjares más deliciosos del mundo (con especial ahínco en la comida japonesa, cómo no). Solo dos empleados pasan una prueba de paladar que consiste en discernir entre tres tipos de agua y de tofu: el malhumorado y maleducado Shirō Yamaoka (que parece pasar de absolutamente todo) y la novata Yūko Kurita.

Al principio, Yamaoka pasa un huevo de todo y todo el mundo se pregunta si de verdad es una buena idea dejar un proyecto tan serio y decisivo en manos de este tipo y de una chica jovencísima recién entrada a la empresa. Pero poco a poco Yamaoka se va destapando como un gourmet de finísimo paladar y enormes conocimientos, y Kurita, con su capacidad innata para discernir sabores, se destapa también como una gran crítica de cocina. Al cabo de pocos capítulos se descubre el porqué de las habilidades gourmet de Yamaoka: su padre, Yūzan Kaibara, un hombre extremadamente exigente con la comida, les hizo la vida tan imposible a él y a su madre por culpa de su obsesión culinaria que al final acabó “matándola”. A raíz de ello, Yamaoka, que desde muy pequeño había estado en contacto con los mejores manjares del mundo, decidió marcharse de casa y renegar de su apellido (tomando el de su madre), enemistándose de por vida con su padre.

Y bueno, básicamente este es el argumento de fondo. Lógicamente ocurren más cosas, pero esta es la base. Así, capítulo a capítulo, Yamaoka y Kurita irán probando todo tipo de platos e irán demostrando por qué esto es más bueno que lo otro, desmontando teorías establecidas y dejando anonadados y noqueados a todo tipo de expertos. La principal gracia de Oishinbo, así como de la mayoría de los manga culinarios, es que no se centra tanto en “cómo preparar” un plato, sino en describir los sabores, la textura y el “cuerpo” de los alimentos y el porqué de todo ello (incluyendo, por supuesto, información sobre la preparación). De hecho, el propio título ya describe bastante bien de qué va el manga: es una palabra inventada que sugiere la amalgama del adjetivo oishii (delicioso) y el sustantivo kuishinbo (glotón), y que vendría a significar algo como “Ávidos de delicias”.

Una vez conoces el argumento de base, los diferentes capítulos se pueden tomar como piezas independientes, lo que hace innecesario seguir linealmente la obra para disfrutarla. Por eso Oishinbo, como KochiKame o Golgo 13, es uno de los cómics más vendidos en los kioscos de las estaciones de tren y las tiendas 24 horas, y de los más leídos en peluquerías o garitos de comida rápida. Si tienes un ratito para matar, nada mejor que leer un capítulo suelto de una serie cuyos personajes conoces. Para mí, este es el secreto de la gran longevidad de estos títulos.

Por si fuera poco, esta distribución en capítulos autoconclusivos permite que se hayan recopilado tomos temáticos sobre sushi, fideos, carne, pescado, etcétera, que se venden en todo tipo de formatos, como por ejemplo las ediciones baratísimas en papel malísimo y cubiertas de cartón barato que venden en las estaciones o tiendas 24 horas japonesas. Por si os interesa este manga, varios tomos temáticos de Oishinbo están siendo editados actualmente por Viz Media en los Estados Unidos (ya llevan 7 tomos), así que no es necesario saber japonés para introducirse en uno de los manga más conocidos y queridos por el público japonés.

Por cierto, si tienes ciertas nociones de japonés y tienes un blog de una temática definida (fotografía, viajes, zoología, tokusatsu, corte y confección, fisioterapia, televisión, curling, lo que sea…) podemos hacer este experimento cuando quieras. Seguro que encontramos un manga que se adecúe a la temática de tu blog, nos hacemos con él (de eso me encargaría yo), lo leemos y lo comentamos al unísono en nuestros respectivos blogs. ¿Te apuntas?

Lo mejor

  • La gran cantidad de detalle e información que contiene cada capítulo. ¡Es impresionante lo documentado que está!
  • Estamos ante un manga que ha creado escuela y ha causado un gran impacto en la sociedad japonesa en general, y se nota.
  • Se ensalza el valor de los sabores simples y las comidas sencillas por encima de la pomposidad y la ostentación.
  • Esas exageraciones geniales, como por ejemplo hacerle un TAC a unas piezas de sushi para ver cuán apretados entre sí están los granos de arroz. XD
  • Esas descripciones tan detalladas de los sabores y las texturas, que además han sido imitadas hasta la saciedad.

Lo peor

  • Llevan 103 tomos y aún siguen buscando ese “menú definitivo”. ¡El presupuesto del periódico Tōzai debe de ser brutal para financiar eso!
  • El dibujo puede parecer más bien estático y aburrido a simple vista, pero va perfecto para la temática y al cabo de pocas páginas te olvidas.
  • Yamaoka se pasa de chuleta a veces (aunque también es la gracia del manga).

Toriko

Monday, February 16th, 2009
  • Título: トリコ Toriko
  • Autor: Mitsutoshi Shimabukuro
  • Editorial: Shûeisha
  • Revista: Shônen Jump
  • Años publicación: 2008-?
  • Clasificación: shônen
  • Tomos: 3 (en curso)

Siguiendo con mi exploración rutinaria de las series que van apareciendo en las páginas de la Shōnen Jump, llegué recientemente hasta Toriko, una de las que empezaron en el año 2008 y que todavía siguen “vivas” en las páginas de la revista. Mi primera reacción al ver este manga fue “¿un manga sobre cocina en la Jump?” Porque no es habitual que en la Shōnen Jump se publiquen mangas culinarios a lo Mister Ajikko, la verdad. Pero vaya, ¡cuán equivocado estaba!
Toriko no es tanto un manga culinario como un manga de “aventuras culinarias”; no sé si hay precedentes en este subgénero en particular o no, pero la verdad es que me ha parecido muy original y bastante entretenido. Por fin encuentro un manga reciente de la Jump que consigue entretenerme y no aburrirme soberanamente con historias de acción anodina y siempre cortadas por el mismo patrón. Si algo tiene Toriko, eso es originalidad, ya que combina la acción que es marca de la casa de la Jump con una temática totalmente diferente.
Toriko, el protagonista, es un bishoku-yao “proveedor de delicias” en un mundo imaginario en el que la gastronomía es importantísima y se pagan verdaderas fortunas por ingredientes raros o difíciles de conseguir. Así, el personaje se gana la vida cazando todo tipo de animales o recolectando todo tipo de frutas o verduras para venderlas al mejor postor gourmet. El mundo en el que se desarrolla la historia está lleno de extrañísimos bichos, muchos de ellos comestibles, pero también increíblemente feroces y complicados de cazar, por lo que la recompensa que se ofrece por ellos suele ser considerable.

Toriko cazando un ¿delicioso? pseudococodrilo gigantesco

En resumen, y como historia de fondo, en este manga conoceremos las aventuras de Toriko, un verdadero gigante musculoso, glotón como pocos y con un poder sobrehumano, que se dedica a cazar todo tipo de bichos con el objetivo último de conseguir formar un “menú completo” con los manjares más sublimes que, en su opinión, existen. No hace falta decir que el sentido gourmet de Toriko es extremadamente exigente, por lo que no será fácil crear este menú.
Al principio de la historia, el prota recibe un encargo de la poderosa IGO (International Gourmet Association) en el que le piden que cace a un Gararawani (cocodrilo Garara), un enorme y ferocísimo bicho de más de 300 años de edad que vive en una isla aislada y peligrosísima, poblada por todo tipo de monstruos. El pequeño y enclenque cocinero Komatsu, chef de un restaurante de cinco estrellas, le acompaña en esta misión, y a partir de entonces se convertirá en su sidekick.
En fin, se trata de un manga diferente, muy peculiar, pero también muy entretenido, un soplo de aire fresco para la Jump, que francamente necesitaba un poco de originalidad. Parece ser que el manga está teniendo éxito a pesar de contar con un estilo de dibujo más bien normalito, no muy atractivo, lo que demuestra que muchas veces una buena historia bien contada es más importante que un dibujo espectacular. Si este manga sigue teniendo éxito, no me cabe duda de que algún día lo veremos por estos lares y que pronto se anunciará una versión animada del mismo. A ver cuánto tardan.