El blog de Marc Bernabé

Frankenstein

Tuesday, March 3rd, 2015
  • Título: フランケンシュタイン –Frankenstein–
  • Autor: Junji Itō, basado en la obra de Mary Shelley
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Halloween
  • Años publicación: 1994
  • Clasificación: adaptación literaria, horror
  • Tomos: 1

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Junji Itō es un autor que me encanta, y de los pocos que han conseguido que sienta escalofríos (de miedo, de asco, de estupor o sencillamente enormes WTF) leyendo un cómic. De él tenemos disponibles en España las obras Uzumaki (mi favorita de este autor, y desde aquí lanzo un llamamiento a una reedición en España de esta increíble obra), Tomie, Black Paradox y la desconcertante Gyo.

Itō no es un autor demasiado prolífico, la verdad. La mayoría de sus obras son cortas y no se prodiga demasiado, lo que es una lástima. Aunque tal vez si se prodigara más la “densidad” de sus obras bajaría y no resultarían tan brutales como lo son. No lo sé.

En todo caso, en Japón existe una colección de 16 tomos, titulada Itō Junji Kyōfu Manga Collection (Colección de manga de terror de Junji Itō) que recopila la práctica totalidad de la obra de este autor desde su debut hasta más o menos el año 2000, es decir, su primera época. Y lamentablemente en España, de esta colección, solo se ha publicado –y creo que solamente de forma parcial– Tomie.

El otro día, participando en el podcast Campamento Krypton donde se habló de manga en general y de la obra de Junji Itō en general, en el capítulo titulado Los mangas que nos marcaron y Junji Itō, tuve la oportunidad de conversar sobre este autor con los tres participantes habituales del podcast, y ellos me hicieron ver, entre muchas otras cosas, que Itō había realizado un manga adaptando el Frankenstein de Mary Shelley, cosa que se me había pasado por alto y que me llamó mucho la atención.

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El monstruo de Frankenstein se levanta…

Ni corto ni perezoso, me dispuse a leer el manga en cuestión, que abarca la práctica totalidad del tomo 16 (y último) de la colección que mencionaba hace un par de párrafos, y la verdad es que me ha encantado. Efectivamente, como decían los comentaristas de Camp Krypton, se trata de una adaptación magistral de la obra más famosa de Mary Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Y hablo de adaptación de la obra de Shelley porque es exactamente esto: el manga adapta exactamente la novela original, y no se va por las ramas ni cambia nada. Es decir, que si tu imagen del monstruo de Frankenstein es la de las películas, clásicas o modernas, quítatela de la cabeza. A estas alturas no voy a hablar sobre el argumento de esta historia, que es sobradamente conocido (si no la conoces o no la recuerdas bien, puedes leer el libro –al estar libre de derechos está disponible online gratuitamente– o leer algún resumen), pero vamos, que el manga adapta a la perfección la historia, la obsesión de Victor Frankenstein por crear un ser humano a partir de cadáveres y los problemas que le comporta el hecho de tener éxito en su empresa y engendrar un monstruo que escapa a su control.

Lo mejor

  • Aunque un poco primitivo comparado con el actual, el dibujo de Junji Itō es muy bueno y su trazo “sucio” contribuye a la sensación de terror de la historia.
  • Una gran adaptación, muy fiel, de la obra original de Mary Shelley.
  • El tomo se completa con dos pequeñas historias muy curiosas y un epílogo en forma de manga aprovechando que ese tomo cerraba la colección de 16 volúmenes de obras de Itō.

Lo peor

  • A veces tiene pasajes un poco más tediosos que otros.

Urotsukidōji (Niño rondador)

Wednesday, October 29th, 2014
  • Título: 超神伝説うろつき童子 –Chōjin densetsu Urotsukidōji– (La leyenda del superdios – Niño que ronda)
  • Autor: Toshio Maeda
  • Editorial: Wani Magazine-sha
  • Revista: Manga Erotopia
  • Años publicación: 1981-87
  • Clasificación: sobrenatural, monstruos
  • Tomos: 6

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Los más viejos del lugar recordamos perfectamente la obra Urotsukidōji que, aunque nunca nos llegó en su forma original de manga, sí lo hizo como uno de los primeros animes que se publicó en formato VHS en España. Urotsukidōji causó una gran impresión entre los jóvenes interesados en la animación japonesa. Si hasta entonces habíamos asociado la animación (o “dibujos animados”) a productos para el público infantil, la llegada de obras como Akira y poco después la irrupción de la empresa Manga Films, que trajo obras como El puño de la estrella del norte, contribuyó a cambiar esta asociación. Aún recuerdo con claridad el impacto que Akira causó en mí, cuando me di cuenta de que la animación no era algo exclusivamente para niños y que en Japón estaban realizando espectaculares obras animadas para el público adulto.

Pero Urotsukidōji fue un paso más allá, al presentar una obra de animación con alto contenido sexual en la que preciosas chicas caían presa de terribles monstruos repletos de tentáculos, y que esos tentáculos eran capaces de levantar a las chicas en el aire y se introducían en orificios habidos y por haber… Ya imagino que, medio en coña, me diréis que miento para mantener una apariencia “respetuosa” (ja ja ja), pero lo cierto es que personalmente nunca he visto Urotsukidōji. Nunca he tenido especial interés en esta obra ni tampoco se ha cruzado nunca en mi camino, pero obviamente sé de qué va y he visto imágenes aquí y allá, y soy consciente de la enorme importancia que tuvo en su momento a la hora de popularizar el manga y el anime en España, ya que no eran pocos los que, cuando les preguntaban qué obras japonesas conocían, respondían que Dragon Ball y Urotsukidōji.

Hace pocas semanas, el autor del manga original, Toshio Maeda, visitó Madrid en ocasión de la Japan Weekend y tuve la oportunidad de conocerlo, ya que da la casualidad que él también conoce al artista Chiyoji, al que conozco desde hace años. El hecho de tener un conocido común nos acercó y quedamos para charlar un rato y para que lo ayudara durante la Japan Weekend en calidad de intérprete. Así, procuré conseguir un ejemplar de su obra más famosa para poder conocerla de primera mano, y esta es la reseña que presento.

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Monstruos aprovechándose de chicas… Aunque no todo el manga de Urotsukidoji es así, por supuesto… Esta es la imagen que se nos ha quedado grabada en las retinas.

El manga se ambienta en un instituto y narra una historia en la que una serie de monstruos amenaza a la humanidad, ya que el llamado chōjin (superdios) está a punto de surgir después de 300 años. Los diferentes monstruos, de lascividad extrema, van atacando a diferentes chicas y mujeres de formas de lo más estrambóticas. Bueno, el argumento es el que es, y en realidad es bastante complicado de resumir: por qué aparecen los monstruos, quién y qué es el chōjin, etcétera, son cuestiones que se van desgranando poco a poco formando una historia que en realidad es bastante compleja. Pero lo que interesa, en realidad, es que todo es una excusa para sacar a monstruos que se lo monten con chicas humanas.

El tema de los tentáculos en sí apenas aparece en el manga original: Maeda simplemente transforma ciertas partes, como la lengua o una cola, en largas protuberancias que adoptan formas fálicas. Al parecer, según contó el propio autor, fue el director del anime quien tuvo la idea de los múltiples tentáculos como de pulpo que todos asociamos ahora con Urotsukidōji. En realidad, la idea de utilizar protuberancias como falos penetradores vino del deseo de esquivar de forma inteligente la censura japonesa contra la pornografía, que prohíbe la descripción gráfica de órganos sexuales, tanto femeninos como masculinos. Al dibujar protuberancias en forma de falo como sustitutivos de penes, es posible dibujarlas con todo lujo de detalles, sin necesidad de censurar nada. Esta fue, pues, la génesis del ahora ya establecido subgénero de “sexo con tentáculos”.

Lo mejor

  • El estilo de dibujo de Toshio Maeda me parece espectacular, sobre todo en comparación con el manga erótico y pornográfico de la actualidad, donde se deforman los personajes para convertirlos en auténticas caricaturas de mujeres de pechos y nalgas imposibles y ojos casi más grandes que la propia cara, recubiertas por cuajarones de sospechoso líquido blancuzco.
  • El hecho, muy “old school”, de querer hilvanar una historia compleja para presentar diferentes situaciones sexuales. De nuevo, en el manga erótico y pornográfico actual necesitan poca historia para “entrar a matar”, ya que cualquier excusa es buena.

Lo peor

  • La historia es tan complicadilla que yo, francamente, me he perdido un poco. Tanto monstruo, varios mundos, leyendas y más cosas hacen que el manga sea complicado de seguir. Tampoco importa tanto, porque en realidad el lector de este tipo de obras va a lo que va, y como las escenas de sexo están muy bien dibujadas, ¿qué más da lo demás?

Kiseijū (Bestia parasitaria)

Tuesday, August 19th, 2014
  • Título: 寄生獣 –Kiseijū– (Bestia parasitaria)
  • Autor: Hitoshi Iwaaki
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Afternoon
  • Años publicación: 1988-95
  • Clasificación: sobrenatural, aventuras, horror
  • Tomos: 8 (edición kanzenban)

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El manga Kiseijū es uno de los favoritos de los japoneses de mi generación y hace tiempo me leí el primer tomo, creado por Hitoshi Iwaaki, que más tarde presentaría Historie, que reseñé hace ya seis años en este mismo blog. La obra me gustó, pero al no tener acceso en ese momento al resto de ella tuve que dejarla ahí. Hace poco me entraron muchas ganas de leerla de nuevo y, esta vez sí, de hacerlo de forma completa. En un primer momento no supe muy bien por qué tuve tantas ganas repentinas de leerla como es debido, pero al poco caí en que seguramente es una cuestión de mi subconsciente: como en los últimos días había leído que han anunciado un anime que se empezará a emitir en octubre de este año, y también una película de imagen real que se estrenará a finales de noviembre, seguramente el dato se había quedado en mi mente hasta finalmente lanzarme señales de “léela de una vez”.

Escribo esta reseña cuando apenas he leído dos tomos y medio de los 8 de los que consta la edición kanzenban de la obra, pero creo que si fuera a escribirla habiendo leído un poco más apenas variaría mucho, así que allá va.

La premisa de la historia es que un día, sin que sepamos muy bien por qué ni cómo, una especie de esporas del tamaño de una pelota de tenis caen en muchos rincones de la Tierra. Al cabo de pocas viñetas, vemos cómo las esporas se abren y de su interior aparecen unos bichos que parecen gusanos de pico afilado, que se introducen en las cabezas de las víctimas humanas para parasitarlas. Estos parásitos se hacen con el control del cuerpo de sus huéspedes sustituyendo su cabeza, que se convierte a su vez en una especie de arma, ya que es capaz de desmontarse y cambiar de forma (por ejemplo, adoptando formas afiladas, como de espada o punzón –Ojo, este manga es anterior a Terminator 2–).

Sin embargo, el caso de Shin’ichi, nuestro protagonista, es especial: por pura casualidad, se da cuenta de que el parásito intenta penetrar en su cabeza a través de su oído o su nariz y reacciona intentando detener la trayectoria del bicho con la mano… Con la consecuencia de que el parásito termina alojándose en su brazo y fijándose y asimilándose con él de forma irreversible.

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Shin’ichi y su “inseparable” Miggy, en una escena cotidiana.

Pronto descubrimos que estos parásitos tienen voluntad propia y una capacidad enorme de aprendizaje. El brazo de Shin’ichi, que al estar bajo el control del parásito puede adoptar todo tipo de formas y “generar ojos” o “bocas”, por ejemplo, actúa por su cuenta, estudiando libros y haciendo todo tipo de cosas con o sin permiso de Shin’ichi. El pobre protagonista, resignado, acaba rindiéndose a la evidencia y aceptando la presencia de ese ser que se aloja en su brazo, al que llama “Miggy” (migi significa “derecha” en japonés, y es que el bicho ha poseído su brazo derecho). Así, en vez de una relación de parásito-huésped, la relación en el caso de Shin’ichi y Miggy pasa a ser de simbiosis, ya que Miggy no podría vivir sin Shin’ichi y Shin’ichi no puede deshacerse de Miggy.

Sin embargo, por otro lado el resto de los parásitos que sí han conseguido su objetivo de controlar a las personas actúan asesinando horriblemente a otras personas… Y como los bichos estos se detectan entre sí a distancia, Shin’ichi correrá peligro más de una vez al llamar la atención de estos sanguinarios seres, lo que dará pie a emocionantes luchas y situaciones extremas de todo tipo.

Lo mejor

  • La premisa es original y está muy bien llevada.
  • El cariño que se le coge a Miggy.
  • El horror subyacente en el manga está muy bien llevado, y al combinarse con escenas más del día a día, incluso hasta de humor, nos proporciona un manga la mar de entretenido.
  • Las situaciones de enfrentamiento, así como el espectáculo que supone ver a los parasitados “desmontando” sus cabezas para disponerse a atacar, están muy bien llevadas.

Lo peor

  • El dibujo no es precisamente el fuerte de Hitoshi Iwaaki, pero esto nunca ha sido un impedimento en el mundo del manga japonés, donde se valora más un guión bien llevado e interesante que el dibujo que lo acompaña. No hay más que ver, sin ir más lejos, el reciente caso del increíble fenómeno de Ataque a los titanes.

Jigoku no gundan (El ejército infernal)

Thursday, March 27th, 2014
  • Título: 地獄の軍団 –Jigoku no gundan– (El ejército infernal)
  • Autor: Yoshihiro Tatsumi
  • Editorial: Jitsugyō no Nihon-sha
  • Revista: Manga Sunday
  • Años publicación: 1982-83
  • Clasificación: horror, bajos fondos
  • Tomos: 6

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Ya he hablado varias veces sobre Yoshihiro Tatsumi y he reseñado algunas de sus obras en este mismo blog, pero si recordáis siempre han sido libros sueltos, generalmente recopilatorios de historias cortas autoconclusivas. Y es que Tatsumi, el “inventor” de la palabra gekiga, que surgió para distinguir lo que hacía él y otros autores, enfocado a un publico más adulto, del “manga” que había hasta entonces (básicamente para niños, de argumentos simples y maniqueos). Durante décadas, la palabra gekiga indicó pues al manga para público adulto, término que fue sustituido más adelante por el neutro “seinen manga” (manga para adultos), que es la denominación que se utiliza actualmente.

En todo caso, como digo, Tatsumi siempre ha trabajado mejor las historias cortas y es muy raro encontrar historias suyas que se desarrollen durante más de un tomo. Jigoku no gundan (El ejército infernal) es posiblemente su obra más larga, ya que se editó en 6 volúmenes, una verdadera rareza en la obra de este autor.

Los lectores de Tatsumi tenemos muy presente sus filias por los bajos fondos, por la descripción de las miserias humanas. Las suyas son historias de perdedores, de gente miserable, extremadamente oscuras y gran parte de las veces con desenlaces que no son precisamente de “happy end”. Si te gustan estas historias depresivas, pero que dan muchísimo que pensar, Tatsumi es un autor que te encantará y te recomiendo encarecidamente la película Tatsumi, que presenta en forma de animación varias de ellas. Una auténtica joya de la animación, realizada por un director de Singapur.

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El niño criado por las ratas en la alcantarilla.

A pesar de ser una historia larga, Jigoku no gundan es tan dura o más que las historias cortas de Tatsumi. Nos presenta la historia de un chico al que su madre abandona en una sucísima letrina pública nada más darle a luz por ser un hijo no deseado. Algunas ratas de alcantarilla descubren al bebé y deciden llevárselo y criarlo, un poco como en la historia de Rómulo y Remo y la loba. Pasa el tiempo y el bebé se hace cada vez mayor al lado de las ratas, viviendo en la nauseabunda alcantarilla y alimentándose básicamente de desechos. Más tarde, una vieja vagabunda le descubre y decide adoptarle, enseñarle a hablar y a desenvolverse en la sociedad humana. Pero el mal está hecho para el chico, que tiene una psique de lo más retorcida y es capaz de hacer auténticas atrocidades controlando a las ratas a su antojo…

Lo mejor

  • Poder ver cómo Tatsumi se desenvuelve en el ámbito de la historia larga argumental.
  • Las vilezas y atrocidades que nos cuenta.

Lo peor

  • Francamente, me encanta Tatsumi, así que no veo grandes pegas a esta dura historia. Como mucho, decir que no es para todos los públicos, como se hace patente por poco que leas el argumento que acabo de describir. Y que la premisa, obviamente, es totalmente irreal, pero bueno, eso es algo que para mí no tiene importancia.

Manhole

Thursday, November 21st, 2013
  • Título: Manhole
  • Autor: Tetsuya Tsutsui
  • Editorial: Square-Enix
  • Revista: Young GanGan
  • Años publicación: 2004-06
  • Clasificación: seinen, thriller
  • Tomos: 3

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Al leer este manga, pensé irremediablemente en la influencia que el guionista Eiji Otsuka está representando en los últimos tiempos en el mundo del manga. Otsuka, que en España es conocido por sus tres obras MPD Psycho, Kurosagi servicio de entrega de cadáveres y Detective Ritual, se caracteriza por escribir historias de terror psicológico, conspiraciones y misterios, y de sugerir a los dibujantes que colaboran con él que se recreen no solo en crear atmósferas inquietantes, sino también en representar gráficamente la violencia extrema y todo tipo de malformaciones, heridas, amputaciones, etc. Otsuka es un guionista al que personalmente admiro muchísimo, ya que es capaz de hilvanar argumentos muy bien construidos de forma, digamos, “poco visible”. Después de leer varios tomos que te hacen pensar que la historia que estás leyendo va de “tal o cual”, en un momento dado recoge una serie de cabos sueltos que había dejado sutilmente, casi sin que el lector se hubiese enterado de que estaban ahí, y da un giro sorprendente a la historia.

Este estilo de narrar y de dirigir a los dibujantes tiene por fuerza que haber causado alguna influencia en algunos nuevos dibujantes japoneses, lo que pasa es que hasta ahora nunca había visto un exponente tan claro como esta Manhole que reseño aquí. Manhole, de Tetsuya Tsutsui, narra una inquietante historia protagonizada por una pareja de policías (cuarentón y chica joven) que investigan el caso de un parásito en forma de gusano que es capaz de controlar los actos de su huésped y llevarlo a la muerte en determinados casos.

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¿Qué habrá más allá de la tapa de alcantarilla?

Como en las obras de Otsuka que comentaba unas líneas más arriba, la historia empieza de forma bastante impactante, con un hombre que camina desnudo por la calle, cubierto de sangre y con aspecto totalmente alienado. En un momento dado, tras pronunciar algo como “Ma… ma…” vomita sangre y pus sobre un joven transeúnte y cae muerto. Cuando la policía acude para investigar el caso, determina que el difunto había salido de debajo de una tapa de alcantarilla (manhole en inglés).

A partir de aquí, empieza la investigación sobre lo ocurrido: el caso se encargará a Ken Mizoguchi, veterano inspector de la policía, y a su joven ayudante femenina Nao Inoue. Solo he leído el primer tomo de los tres de los que consta en total la historia, pero tengo que decir que está bastante bien construida. El dibujo, sin ser espectacular, está en mi opinión por encima de la media. En cuanto al guión, pese a estar claramente inspirado en el estilo de Eiji Otsuka y las películas de epidemias tipo Estallido (Outbreak), no está mal. En definitiva, esta es una obra puramente de entretenimiento sin grandes pretensiones y que, como tal, cumple muy bien con su función.

Lo mejor

  • Bastante buen dibujo y guión, lleva bien el misterio.

Lo peor

  • Igual un poco “copia” del estilo de Otsuka.

 

Por cierto, aprovecho para recordar que hoy jueves 21 daré una conferencia en Madrid. Y este fin de semana, sábado y domingo, dos más en Valencia. Tienes toda la información al respecto aquí.