El blog de Marc Bernabé

Dokushin apart Dokudami-sō (Apartamentos para solteros Dokudani)

Tuesday, September 9th, 2014
  • Título: 独身アパートどくだみ荘 –Dokushin apart Dokudami-sō– (Apartamentos para solteros Dokudani)
  • Autor: Takashi Fukutani
  • Editorial: Hōbunsha
  • Revista: Manga Times
  • Años publicación: 1979-93
  • Clasificación: humor, pobretones, apartamentos, slice of life, erótico
  • Tomos: 35

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Muchas veces leo mangas, lo confieso, porque la portada me ha llamado la atención por algo, y a veces me apetece salir de lo que está en boga en estos momentos, o incluso huir de la estética imperante en la actualidad para sumergirme en obras en apariencia más cutres. Y esto lo hago en parte para desconectar, y en parte para buscar cosas que en su tiempo no fueron tampoco especialmente famosas ni exitosas… porque uno no siempre puede estar “alimentándose” de obras maestras y me interesa, hasta cierto punto, saber cómo eran las “obras del montón” de las diferentes épocas.

Por estos motivos decidí leer Dokudami-sō, y la verdad es que –adelantando un poco la conclusión– me llevé una gratísima sorpresa. Mi intención era escribir una reseña favorable a esta obra y destacar que “curiosamente, hay obras que en su momento pasaron sin pena ni gloria pero que valen bastante la pena, como esta”. Y esto ha sido así hasta hace tan solo unos minutos, cuando buscando la información sobre este manga para rellenar la pequeña ficha técnica que siempre abre mis reseñas, he descubierto que en realidad este sí fue un manga muy conocido y relativamente exitoso.

No tenía ni idea porque no conocía ni el autor, ni el título, ni tan solo me sonaba la portada ni el personaje principal, pero según fuentes japonesas, este manga se publicó durante 14 años en la revista Manga Times y era uno de los más esperados por los lectores. También es verdad que la revista Manga Times, pese a ser una gran veterana de la escena seinen (se publica desde 1956!!! Y fue la primera revista de manga semanal), al estar pensada para lectores masculinos de más de 30-40 años, no llama demasiado la atención ni tiene series especialmente destacables (y, desde luego, nada conocidas fuera de Japón).

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Llevando y enguarrando unas bragas durante varios días, sin cambiárselas, para que adquieran ese “aroma” que le permitirá vendérselas a algún pardillo que se crea que realmente eran de una chica.

En todo caso, me alegra haber dado con Dokudami-sō: esta es la historia de Yoshio Hori, un auténtico desarrapado, vividor y casi vagabundo, que vive en los apartamentos Dokudami-sō de la forma más cutre posible (y al parecer está inspirado en el propio autor del manga…). Yoshio es vil, capaz de casi cualquier cosa para conseguir lo que quiere sin tener que esforzarse por ella: una especie de hippy de la vida pero de mala manera. Además, es un cerdo pervertido que no tiene ni idea de cómo seducir a una mujer: es grosero, guarro y… bueno, básicamente lo tiene todo. En la obra, además, aparecen mafiosos, prostitutas, travestis, drogadictos… Lo más granado de la sociedad japonesa de la época.

Sin embargo, las situaciones en las que se mete Yoshio terminan siendo bastante entretenidas de cara al lector, que pasa un buen rato leyéndolas a pesar de que en ocasiones es inevitable una mueca de asco delante de según qué actitudes (como masturbarse a lo guarro delante de una chica que ella cree que se le está insinuando –nada más lejos de la realidad–, o ponerse durante semanas unas bragas para intentar vendérselas a un comerciante de bragas usadas diciéndole que son de una chica guapa). Aunque el manga tiene grandes dosis de humor y es básicamente un manga para reírse y pasar el rato, algunos capítulos nos van a sorprender porque no terminan con el típico slapstick que podríamos esperar, sino que tienen un componente tragicómico que a veces nos va a provocar lástima por Yoshio, como cuando parece que hay una chica que se interesa por él pero luego pasa algo que hace que despierte de mala manera de su sueño (como cuando descubre que esa chica tan fantástica que conoce resulta ser un travesti)…

Lo mejor

  • Historias divertidas y con un toque guarro bastante acusado.
  • Los giros argumentales que da el autor: cuando te esperas un final de risa, va y consigue que sientas lástima por el personaje de Yoshio, que en realidad es lo peor de lo peor.

Lo peor

  • Hay situaciones que están bastante pasadas de rosca, sobre todo respecto al trato de la mujer como objeto. Recordemos que la obra empezó en 1979 y que los estándares sobre este tema eran muy diferentes a lo que estamos acostumbrados ahora, pero aun así resulta bastante chocante.

Colored (De color)

Tuesday, February 18th, 2014
  • Título: からぁ怒 –Colored– (De color)
  • Autor: Kazuo Koike (guión) / Seisaku Kanō (dibujo)
  • Editorial: Studio Ship
  • Revista: Gekiga Gendai
  • Años publicación: 1973-74
  • Clasificación: samuráis
  • Tomos: 1

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Kazuo Koike es uno de los guionistas más prolíficos del manga, concretamente en su versión para adultos seinen o, como se solía denominar en los años 60, 70 y hasta 80, gekiga. A Koike le debemos auténticas maravillas del gekiga como El lobo solitario y su cachorro, Asa el ejecutor, Hanzo – El camino del asesino, Crying Freeman o Lady Snowblood (cito estas porque todas ellas están publicadas en España) pero su producción total es realmente inmensa.

Me apetecía leer un poco más de este guionista tan sobrio, especializado en historias de samuráis y de yakuza, y también ver cómo se manejaba con dibujantes que no fueran Gōsuke Kojima (dibujante de El lobo solitario, Asa y Hanzo, entre muchas otras), Ryōichi Ikegami (Crying Freeman) o Kazuo Kamimura (Lady Snowblood), por lo que escogí una obra creada en tándem con Seisaku Kanō, otro de los dibujantes con los que Koike ha trabajado extensamente: así es como he acabado decantándome por Colored ((Persona) de color), cuyo título en japonés es Colored, tal cual, pero no escrito de la forma como se debería escribir, en katakana カラード (karaado), sino usando hiragana para la parte からぁ karaa y el kanji 怒 (do, rabia, ira) para el final do, expresando la idea de que el manga va de alguien “de color” (es decir, negro) y que contiene un fuerte componente de “rabia”.

Colored de Kazuo Koike

La japonesa, aterrada al ver a King (que solo quiere ayudarla), prefiere suicidarse.

Colored es una historia curiosa: ambientado en el año 1783, cuenta las aventuras de un par de náufragos, un japonés y un africano, que consiguen escapar del barco de transporte de esclavos en el que iban cuando este se hunde y llegan a las orillas de Japón. Allí, bajo la dirección de Jōji, el ex esclavo japonés, ambos tendrán que intentar sobrevivir de alguna manera en el Japón feudal. Lo primero que hacen es asaltar a un par de samuráis errantes y quitarles la ropa y el equipo para hacerse pasar por ellos. Pero claro, aunque uno de ellos sí es japonés y conoce bien las costumbres de Japón y puede pasar desapercibido, el otro es… ¡Un negro! En una época en la que ningún japonés había visto una persona de esta raza.

A partir de esta premisa, nuestros personajes, Jōji y King, tienen varias aventuras amenizadas con mucha acción y la particularidad de contar con un personaje totalmente ajeno al lugar y la época que encima no tiene ni idea de las costumbres ni el idioma del país en el que se encuentra.

PD 1: Corto y pego este comentario interesantísimo en Facebook de Jonathan López-Vera, responsable del genial blog Historia Japonesa.com:
“Hay un caso parecido documentado, bastante anterior, de 1581, muy curioso: cuando llegó a Japón el jesuita Alesandro Valignano, que fue el jefe de la misión jesuita en Asia durante una temporada, en su séquito había un esclavo negro, de alguna de las bases portuguesas en África, Mozámbique, supongo. Que se sepa, es el primer africano en pisar Japón, con lo que la gente nunca había visto a alguien negro, y se corrió la voz por todos sitios, hasta llegar al que entonces era el máximo dirigente de Japón (aunque el país aún no estaba completamente unificado), Oda Nobunaga, que tenía bastante buen rollo con los jesuitas. Oda quiso que Valignano le fuese a ver para hablar de unos temas y, de paso, insistió en que llevase consigo a ese hombre de color negro del que había oido hablar. Al llegar a la capital, hubo hasta un tumulto popular, con curiosos que querían ver al africano y acabaron tirando abajo la puerta de la casa donde se hospedaban y hubo hasta algunos heridos. Cuando llegaron a la cita, Oda mandó que al pobre hombre lo frotasen con un montón de aceites, cremas, ungüentos y todo lo que tenían a mano, porque no se creía que fuese de ese color, pensaba que lo habían pintado con algo. Al final no tuvo más remedio que creerse que realmente ese era su color. Valignano entonces, como gesto de buena voluntad, se lo regaló. Así, como el que regala una corbata. El caso es que Oda lo tuvo entre su séquito, le pusieron de nombre Yasuke y, en teoría, como vasallo directo de un jefe samurai, él pasó también a ser un samurai. Se sabe que estuvo con él hasta que Oda murió un año más tarde, en una emboscada a traición, incluso estuvo luchando a su lado en esa última batalla, pero acabó huyendo y refugiándose de nuevo con los jesuitas. Y ahí, me temo, se pierde la pista.”

PD2: Al parecer, este título fue publicado en inglés con el título de Color of Rage.

Lo mejor

  • Esperaba poco de esta obra, pero la verdad es que se me ha hecho entretenida. Los varios capítulos son fáciles de leer y resulta muy amena.
  • El dibujo de Kanō es “100% gekiga”, muy en el estilo del gran maestro del género Gōsuke Kojima.

Lo peor

  • La premisa está muy cogida por los pelos, y no se nos cuenta nada del pasado de los personajes: ¿qué hacía un japonés en un barco de esclavos? ¿Por qué traba una amistad tan fuerte con King? ¿Cuál es su objetivo exactamente?
  • El final también es bastante decepcionante, ya que queda muy abierto y no se sabe muy bien qué ocurre.

Orochi

Tuesday, April 30th, 2013
  • Título: おろち –Orochi–
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1969-70
  • Clasificación: horror
  • Tomos: 6 (ed. clásica) / 4 (kanzenban)

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Orochi es una de las series más famosas del maestro del terror Kazuo Umezu, aunque no la había leído hasta ahora. Como ocurre a veces, el hecho de haberla leído es fruto de una casualidad, y es que paseando por las tiendas vintage de Nakano Broadway con el Capitán Urías en mi último viaje a Japón me topé de bruces con una tienda en la que había expuesto un precioso póster con la imagen que ilustra la portada del primer tomo del manga en su edición más reciente, la kanzenban de 2006.

Este póster, con una imagen en primer plano de Orochi, la protagonista, me gustó tanto que no dudé ni un segundo en entrar a la tienda a comprarlo, e inmediatamente después me fui al Mandarake, justo delante de esa tienda, y me hice con el tomo en cuestión (que ahora reseño).

Me leí este tomo en el avión de vuelta, en esos ratos muertos tan pesados en los que hay que apagar los dispositivos electrónicos y que a veces son tan largos que se hacen casi eternos. Es un manga, como casi todos los de Umezu, de lectura muy rápida y trepidante, y que consigue enganchar mucho al lector gracias, en parte, a esa velocidad de lectura.

Orochi es una enfermera, aparentemente inmortal o con ciertos poderes (de los que se nos cuenta muy poco) que hace como de testigo o agente en casos en los que hay una persona o varias en situaciones extremas de rabia, infortunio, desdicha o muerte. El formato es el de historias autoconclusivas, aunque en este tomo, el primero, se recopilan dos solamente en 300 páginas, por lo que, como se puede deducir, son historias con mucho peso específico.

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Determinada a acabar con su (ya difunto) marido: “Huesos”

La primera, titulada “Las hermanas”, narra la historia de dos hermanas con un terrible destino: todas las mujeres de su familia, incluida su madre (que aún vive, escondida en la buhardilla) han empezado a volverse muy feas a partir de los 18 años recién cumplidos y han terminado sus vidas como verdaderos monstruos. Las hermanas, una de 16 años y la otra de 17, saben lo que les depara el destino, y el pensamiento de lo que les espera en poco tiempo las tortura sobremanera… La cosa, cómo no, acaba como el rosario de la aurora…

La segunda, “Huesos”, es la historia de una mujer que ha sido extremadamente desdichada durante toda su vida, pero que por fin consigue la felicidad al casarse con un hombre que la trata con mucho cariño. Sin embargo, este hombre muere en un accidente y ella, desesperada, ruega porque vuelva a la vida. Orochi, que había escuchado sus ruegos, intenta hacerlos realidad y trata de revivir al hombre, pero aparentemente no lo consigue. Digo “aparentemente” porque poco después, con el hombre ya enterrado, este consigue revivir en su tumba… Aunque su cuerpo, ya muerto, se empieza a descomponer… Mientras tanto, la mujer ha vuelto a encontrar la felicidad y se ha casado con otro (le duró poco la desesperación, vamos). Otra historia que acaba como el rosario de la aurora.

BONUS TRACK
Tenía esta entrada hecha desde hace pocos días, pero el otro día el Capitán Urías me comentó que iba a poner hoy el vídeo en el que podemos visitar la peculiarísima mansión de este peculiarísimo autor, la Makoto-chan House: el vídeo incluye una toma realizada hace pocas semanas, desde el exterior, y varias otras del increíble interior de esta casa, unas imágenes que tomé yo mismo hace un par de años cuando fui a entrevistar al gran Kazuo Umezu. Os pongo el vídeo aquí mismo (¡no os lo podéis perder!), pero también podéis verlo en la muy recomendable entrada original de la Arcadia de Urías.

Ya que estamos, aprovecho para recordaros este vídeo de Masters of Manga en el que el propio Umezu se presenta (está grabado en el interior de su casa).

Lo mejor

  • Brutal velocidad de lectura y nivel de adicción el que alcanza Umezu en esta obra.
  • Historias tétricas, bien llevadas, trepidantes.
  • La portada el tomo 1 de la edición kanzenban (esta que reseño) me parece maravillosa.

Lo peor

  • Como ocurre con las historias de Umezu, esta también ha quedado un poco desfasada por el tiempo y ha envejecido mal.
  • Algunas escenas se supone que deberían aterrorizar, pero en realidad lo que consiguen es el efecto contrario: provocar la risa.
  • Hay una adaptación cinematográfica de 2007 que vi hace dos o tres años y que me aburrió bastante. Coloco el tráiler aquí debajo.

Neji-shiki (La espita) y Akai Hana (Flores carmesíes)

Monday, December 31st, 2012
  • Título: ねじ式 –Neji-shiki– (La espita) / 紅い花 –Akai Hana– (Flores carmesíes)
  • Autor: Yoshiharu Tsuge
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Garo
  • Años publicación: 1965-1984
  • Clasificación: alternativo
  • Tomos: 2

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Esta no es la primera reseña de obras de Yoshiharu Tsuge que realizo en este blog, por lo que, como estoy seguro de que me repetiría bastante si me pusiera a escribir tal cual, prefiero que leáis antes, aunque sea por encima, los posts sobre El hombre sin talento y la scanlation de Neji-shiki (cuyo enlace de descarga, por cierto, vuelve a estar activo después de muchos meses sin funcionar debido al “asesinato” de MegaUpload, ¡aprovéchalo!).

Hace ya unos diez años que descubrí a Tsuge. Fue a raíz de una convención Europa-Japón en Osaka, cuya temática era, ese año, el mundo del cómic. A mí me ofrecieron participar como ponente para contar el caso español, y acepté, por supuesto, de muy buen grado. Di mi charla y, en la cena posterior de los diferentes invitados pude conocer a varios expertos japoneses en manga, que previamente, en el simposio, habían hablado sobre una serie de cómics japoneses destacables. El nombre de Tsuge había salido varias veces y yo, ignorante de mí en esa época, no lo conocía, así que estuve hablando con ellos sobre el autor y, en cuanto pude, me pasé por una librería y me compré estos dos libros que reseño aquí.

Akai hana y Neji-shiki son dos libros de bolsillo de unas 300 páginas cada uno, pero podría perfectamente ser solo uno de 600, ya que ambos recopilan las historias cortas que han hecho de Tsuge el autor mítico que es actualmente. Aunque Tsuge debutó mucho antes como profesional, y creó numerosas obras para el mercado de las kashihon’ya, sobre todo de temática ninja y samurái, no fue hasta la segunda mitad de los años 60 que despuntó, sobre todo a partir de 1967 y hasta 1973 aproximadamente –el verdadero cenit de su carrera–. Estos dos libros, pues, recopilan la mayor parte de las historias cortas de esta época.

Se trata de historias, presentadas en su mayoría en la mítica revista alternativa Garo, con un alto contenido de melancolía, tristeza, e incluso surrealismo. Algunas de ellas, como las propias Akai hana y Neji-shiki, son directamente absurdas, como representaciones en forma de cómic de sueños, casi pesadillas. Invariablemente, la sensación que estas historias dejan en el lector llega a ser profunda: son historias que, en el momento de leerlas, te dejan con un WTF enorme (de nuevo, recomiendo encarecidamente descargar y leer su historia más conocida, Neji-shiki (La espita) y lo entenderéis), pero que conforme pasa el tiempo van calando y posándose en la memoria, dejando allí una impronta difícil de definir y que raramente permanece al leer o visionar una obra de ficción (a mí solo me ha pasado con cosas muy concretas, como Blade Runner). No sé, al menos a mí me produce esta sensación, y a juzgar por la fama que tiene Tsuge entre los lectores más gafapastas japoneses (gafotakus) y la “élite intelectual” nipona, no soy el único.

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“La familia Lee”, una historia sobre una familia de origen coreano que deja una sensación extraña en el cuerpo.

Es fácil dejarse llevar por las palabras de los grandes críticos que ensalzan a Tsuge como genio y mandan a sus obras, sobre todo a Neji-shiki, al Olimpo de los mangas más extraordinarios de todos los tiempos, y caer en la trampa de ensalzarlo a tu vez sin entender sus historias. Yo intento no caer en esa trampa; de hecho, no entiendo muy bien el mensaje que quiere transmitir el autor (si es que quiere “transmitir” alguno, claro está, que conociendo a los japoneses es dudoso), pero lo que sí sé es que Tsuge deja una fuerte sensación mí: una sensación de desasosiego, de soledad y hasta de “frío”, que me cuesta muchísimo describir pero que espero que hayáis, más o menos, entendido a través de estas palabras.

En estos dos libros (editados en 1994), como digo, se recopilan las 27 historias cortas más conocidas e influyentes de Yoshiharu Tsuge, entre las que destacan joyas como Numa (Pantano, 1966, la historia que “inauguró” la corriente de historias extrañas y surrealistas que tan conocido han hecho a Tsuge), Chiiko (1966), Umibe no jokei (Escena costera, 1967), Lee-san ikka (La familia Lee, 1967), Mokkiriya no shōjo (La chica del Mokkiriya, 1968), Gensenkan shujin (El amo del Gensenkan, 1968), o Yanagiya shujin (El amo del Yanagiya, 1970), aparte de las que dan título a sendos libros, Akai hana (Flores carmesíes, 1967) y, sobre todo, Neji-shiki (La espita, 1968).

Lo mejor

  • Recopilación bastante completa de lo más conocido y representativo de Tsuge.
  • Dibujo detallado y personajes bastante simples, bastante al estilo de Shigeru Mizuki (del que Tsuge fue ayudante durante un tiempo, por cierto).
  • Ese desasosiego que deja en el cuerpo. Increíble.

Lo peor

  • Algunas historias son directamente raras e incomprensibles. El lector no avezado puede sentir rechazo o pensar lo típico de “¿y este es el tan cacareado Tsuge? Pues vaya mierda”.
  • El autor, a priori, no permite que sus obras se publiquen fuera de Japón, por lo que en este aspecto es muy complicado poder leer algo de Tsuge en nuestro idioma.

Poe no ichizoku (El clan Poe)

Wednesday, June 6th, 2012
  • Título: ポーの一族 –Poe no ichizoku– (El clan Poe)
  • Autor: Moto Hagio
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Bessatsu Shōjo Comic (Betsucomi)
  • Años publicación: 1972-76
  • Clasificación: shōjo, histórico, vampiros
  • Tomos: 5

El llamado “Grupo del 24” que revolucionó el mundo del manga en general en los años 70 y consiguió hacer que el shōjo manga pasara de ser considerado un género “menor” a gozar del estatus de género respetado, con todos los honores, dentro del amplio mundo del manga. Las integrantes del “Grupo del 24” consiguieron reventar las barreras que el shōjo se había autoimpuesto según las que las historias creadas para el público femenino debían ser básicamente ñoñas y romanticonas, con princesitas o bailarinas inocentes que se enamoran de apuestos galanes. Hagio, Ikeda, Takemiya, Yamagishi y las otras autoras de esta generación empezaron a crear historias de lo más elaboradas, rocambolescas incluso, dramas, comedias y thrillers, historias de terror o ciencia-ficción incluso, ambientadas en todo tipo de escenarios: tanto vale la Inglaterra del siglo XVIII como en el Japón moderno o el espacio exterior. Y sus esfuerzos fueron recompensados con el favor del público, la “salida del armario” del shōjo, el inicio de un gran tsunami que haría del shōjo la gran fábrica de historias apasionantes que conocemos ahora, y el surgimiento de las raíces de varios subgéneros, entre los que destaca el yaoi.

Tengo que reconocer que, aunque en mi biblioteca tengo –como buen estudioso del manga que intento ser– varias obras de Moto Hagio (aparte de Poe no ichizoku, también tengo 11nin iru! y Thomas no shinzō), como el shōjo no es un género que me atraiga mucho siempre las había ido dejando “para otro día”. Tengo que agradecer a Pro Shoujo Spain que sirviera de espuela y me instara a leer Poe no ichizoku para hacer esta reseña, ¡porque me ha permitido descubrir un manga de lo más apasionante que imperdonablemente me estaba perdiendo y que estaba siempre relegando para otro día! ¿Cómo no había descubierto a una autoraza como Hagio hasta ahora?

Para mí, hay dos sorpresas principales con este manga. La primera es que es una historia romántica de vampiros que, para más inri, desestima directamente algunos tópicos vampíricos (aversión a la luz del sol, a las cruces, conversión en murciélagos, etcétera). Es sorprendente porque esta tendencia a desmontar los mitos vampíricos está actualmente más en boga que nunca con productos como Crepúsculo o True Blood, ¡y Poe no ichizoku se adelanta a ellas más de 35 años! La segunda es que, muchos años antes de que películas como Reservoir Dogs o Pulp Fiction pusieran de moda los argumentos no lineales y los saltos en el tiempo de la acción del futuro al pasado y luego al presente, otra vez al futuro y así, Moto Hagio ya lo hizo con este manga. O sea, que al menos en estos dos aspectos estamos ante una obra muy, pero que muy, avanzada a su tiempo. En absoluto me esperaba algo así, por lo que al finalizar el primer capítulo y acometer al segundo tardé varias páginas en comprender lo que estaba pasando, porque volvía a salir como si nada un personaje que en el primer capítulo había muerto… Al principio pensé que tal vez la serie era una recopilación de historias cortas independientes en las que se usaban siempre los personajes en distintas épocas, ambientes y papeles (como si fueran actores), pero no. Simplemente la historia está organizada de forma no lineal, algo revolucionario (para la época) e inesperado.

Poe no ichizoku nos cuenta las andanzas de Edgar, un chico que fue abandonado en un bosque junto a su hermana Marybell por ser hijo ilegítimo de un noble. En principio deberían haber muerto allí, pero Hannah Poe les encuentra y decide adoptarlos. El clan Poe resulta ser una familia de vampanellas (en la historia no se usa la palabra “vampiro”, sino “vampanella”, en un intento de Hagio de desmarcarse del concepto clásico del vampiro) y acoge a los dos jóvenes en su seno. Al cabo de unos años, cuando Edgar tiene 14, ocurre un incidente que pone en peligro la continuidad del clan; así, el gran capitoste, el poderoso King Poe, decide convertir a Edgar en uno de ellos a pesar de su temprana edad –en principio se evita no convertir en vampanella a personas no adultas, ya que una vez han sufrido la metamorfosis no envejecen jamás, por lo que en el caso de Edgar la conversión implica ser un chaval de 14 años para siempre. En cuanto a Marybell, se la deja tal cual y los caminos de ambos hermanos se separan.

Flores, floreeees... (Y vampiros)

Al cabo de unos años, y tras varios sucesos, los hermanos se reúnen de nuevo y Edgar “da la bienvenida al clan” (o sea, convierte en vampanella) a su hermana cuando esta tiene 13 años. Luego, ambos son adoptados por el matrimonio vampanella Portsnell para guardar las apariencias y cada unos cuantos años van cambiando de residencia, ya que resulta sospechoso que los hermanos no crezcan en absoluto a pesar del paso de los años. Tras más sucesos en el argumento de la historia, Edgar se encapricha de Allan Twilight, un joven de su edad de aspecto andrógino, y decide darle también la “bienvenida” al clan Poe. Así, muchos de los sucesos narrados en la historia están protagonizados por Edgar y Allan, del clan Poe. ¿Os suena de algo esta combinación de nombres? XD

Poe no ichizoku se desarrolla entre los años 1744 (cuando Edgar y Marybell son abandonados en el bosque a los 4 y 0 años respectivamente) y 1976, es decir, en la época contemporánea de cuando se dibujó el último capítulo de este manga. En los diversos capítulos se narran algunos episodios de las vidas de Edgar, Allan y/o Marybell en un complejo entramado de argumentos que contribuye a hilvanar y construir una historia sobresaliente.

Esta gran historia, sin embargo, requiere de un esfuerzo considerable por parte del lector, ya que Hagio no lo pone fácil y no explica más de lo estrictamente necesario, por lo que si en un momento dado te despistas es muy fácil que pierdas el hilo del argumento. En ocasiones, asimismo, el lenguaje lleno de florituras y poesía hace complicado seguir la historia, aunque cuando uno se engancha y se sume en ella, lo hace a una profundidad a la que pocos autores de manga son capaces de sumergir a sus lectores.

El dibujo es muy del estilo clásico del “Grupo del 24”, cercano, para dar un referente conocido, al de las historias de Riyoko Ikeda (La rosa de Versalles, La ventana de Orfeo): muy cargado, con mucho detalle, y muuuuchas flores por todas partes –los “vampiros” de Hagio tienen una relación muy estrecha con las rosas, lo cual sirve de excusa para llenar las páginas de flores por doquier. Los personajes también son muy rococó: chicos occidentales de aspecto andrógino, rubios y, en el caso de Edgar, de ojos azules y pelo rizado. Marybell, con su aspecto virginal, largo pelo rubio rizado y grandes ojos, también representa un cliché bastante claro que revela los gustos de las lectoras de shōjo de los años 70.

Por cierto, se suele decir que Kaze no ki to uta (1976-82) de Keiko Takemiya sentó las bases de lo que actualmente conocemos como boy’s love (BL)/yaoi, es decir, historias de amor (BL) y sexo (yaoi) homosexual entre chicos (generalmente de aspecto afeminado). Tal vez sea así de forma más directa, ya que sin ir más lejos el manga de Takemiya empieza con dos chicos desnudos metidos en la cama haciendo de las suyas, pero después de leer Poe no ichizoku (1972-76) ya no tengo claro dónde están esas raíces del BL/yaoi. Porque la relación de Edgar y Allan tiene muchísima tensión BL, especialmente en un pasaje en el que se deja bastante claro que lo suyo va más allá de la pura amistad… En cualquier caso, sin entrar en discusiones sobre “quién fue la primera”, lo cierto e indiscutible es que tanto Hagio como Takemiya son las verdaderas madres de este subgénero.

Poe no ichizoku consiguió, junto a 11nin iru! (de la misma autora), el honor de conseguir el premio de manga Shōgakukan de 1975, en la categoría de “mejor manga shōnen/shōjo” en el primer año en el que se instauraba esta categoría. Anteriormente, solo un shōjo había conseguido el premio de manga Shōgakukan: Fire! de Hideko Mizuno en 1969, una obra que reseñaré también un día de estos. Y en 1979, Keiko Takemiya, compañera de fatigas y amiga íntima de Moto Hagio, conseguiría el preciado galardón también con Tera e… y Kaze to ki no uta, lo que demostraba que, con el “Grupo del 24”, el shōjo había conseguido por fin la mayoría de edad y el reconocimiento social.

Por cierto, comentar también que, en su edición original, Poe no ichizoku cuenta con un total de 5 tomos, que se convierten en 3 o 2 según las ediciones posteriores que han ido saliendo en formatos de bolsillo o recopilatorio. En la Wikipedia inglesa se dice que son 9 tomos, pero se trata de un error.

Lo mejor

  • Un argumento muy bien hilvanado
  • Técnicas narrativas muy avanzadas a su época
  • La deconstrucción del mito vampírico realizado por Hagio muchos años antes de que el concepto se pusiera en boga

Lo peor

  • Muchas, demasiadas, flores por todas partes
  • El estilo dibujo a veces acaba siendo demasiado rococó, así como los diseños de personajes
  • La narración es bastante densa y requiere que el lector realice un esfuerzo considerable para seguir su hilo