El blog de Marc Bernabé

THERMÆ ROMÆ

Wednesday, February 3rd, 2010
  • Título: テルマエ・ロマエ – THERMÆ ROMÆ–
  • Autor: Mari Yamazaki
  • Editorial: Enterbrain
  • Revista: Comic Beam
  • Años publicación: 2008-?
  • Clasificación: seinen, humor
  • Tomos: 1 (en curso)

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En cada uno de mis viajes a Japón acabo realizando uno o dos “descubrimientos manga” al pasearme por las librerías. No estoy hablando de cómics antiguos o clásicos, sino de obras que han salido nuevas al mercado japonés y, por alguna razón, me llaman la atención cuando las veo expuestas en las librerías. A veces, claro, compro cómics que después descubro que no valen nada la pena, pero en general, si un manga nuevo me llama suficientemente la atención por lo que sea es raro que al leerlo no me guste. Este es el caso de Thermæ Romæ, el descubrimiento de mi viaje más reciente, de diciembre ’09.

Sinceramente, y ahora poneos en mi piel: si os gustase mínimamente el manga y vieseis este libro en la librería, ¿no lo compraríais aunque solo fuera por la portada y el título? Vamos, yo en cuanto lo vi me lo pillé sin pensarlo dos veces, y eso que sabía perfectamente que en aquel momento llevaba ya las maletas demasiado llenas. ¿Una estatua clásica romana con una toalla al hombro y un cubo en la mano, además del título en latín Thermæ Romæ? Impagable.

¿Y de qué va? Lucius Modestus es un arquitecto romano al que le encantan las termas, esos locales en los que los habitantes de la antigua Roma iban a tomarse un baño y a pasar el rato, de forma no muy diferente a la que lo hacen los japoneses en los baños públicos sentō (lamentablemente, en inexorable proceso de extinción) y los balnearios onsen. Sin embargo, durante el reinado del emperador Adriano (la acción empieza en el 128 d.C.), las termas han pasado un poco de moda, por lo que la baja demanda arquitectónica, unida a la obsesión de Lucius por el tema, conducen a su despido del despacho de arquitectos en el que trabaja.

Ensimismado y ciertamente malhumorado por la situación, Lucius se topa con su amigo Marcus, que le sugiere que vayan juntos a relajarse a unas termas. El escultural Lucius, que parece una estatua clásica, se mete en la caliente agua y, en un momento dado, agobiado por el ruido que le envuelve, se sumerge en ella. Una vez dentro, se fija en un agujero que hay en un rincón, va hacia él y… ¡El agujero se lo traga!

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Lucius aparece en unos baños públicos japoneses por primera vez. Y todos flipan.

Inmediatamente después aparece en un sentō (baños públicos) japonés típico, en medio de toda la parroquia de japoneses. Lucius se piensa que se ha colado en los baños reservados a los esclavos, concretamente unos esclavos de una raza a la que él bautiza “la tribu de los cara-plana”, y no deja de flipar con el elevado grado de civilización que demuestran esos presuntos esclavos: la pintura del Fuji en la pared, los anuncios, los cubos, los asientos, las toallas, la leche fresquita de después del baño, los ventiladores, los cestos, los secadores… En definitiva, todo lo típico de un sentō nipón. Al cabo de un rato, tras desmayarse, vuelve a su tiempo, donde decide abrir unas termas copiando en lo posible los trucos de los “cara-plana”, ¡y la idea resulta ser un éxito!

Las otras historias son similares también: Lucius está ensimismado por algo, y mientras se baña protagoniza un viaje en el tiempo al Japón actual, donde se mete en todo tipo de baños: ya hemos visto el sentō en el primer capítulo, pero luego se mete también en balnearios (onsen) en el exterior –con monos y todo–, en baños privados en casas o en una tienda donde tienen una exposición de bañeras y cuartos de baño. Y en cada caso, Lucius vuelve a Roma y copia varias de las ideas de los “cara-plana” con gran éxito… Tanto, ¡que hasta llama la atención del mismísimo emperador Adriano!

El primer capítulo se planteó como una historia corta autoconclusiva publicada en el número de febrero de 2008 de la revista Comic Beam, pero obtuvo cierto éxito y, desde diciembre de 2008, se publica aperiódicamente en forma de serie en la misma revista. Este primer tomo salió a la venta a finales de noviembre de 2009, y al parecer se está vendiendo bastante bien y encima ha sido nominada a los premios Taishō (aún no se había anunciado esto último cuando compré y leí el tomo). La autora, Mari Yamazaki, tiene un perfil curioso, puesto que está casada con un italiano y, tras haber vivido varios años en Italia, actualmente vive en Lisboa. Al parecer, es una apasionada de la historia de la antigua Roma (se nota) y mantiene incluso un blog bastante interesante.

Lo mejor

  • La sola idea ya tiene guasa: ¿un romano viajando en bolas en el tiempo hasta los baños japoneses actuales?
  • Lucius, con su aspecto de estatua clásica y su carácter taciturno, me parece muy gracioso.
  • El dibujo es resultón y los diálogos y situaciones, bastante divertidas.
  • Cada capítulo se complementa con interesantes textos de la autora en los que explica varias cosas sobre las termas y/o la sociedad romana.

Lo peor

  • ¡El planteamiento es básicamente absurdo! ¿¡A quién se le ocurre!? XD
  • La temática y la “filosofía” detrás de la obra, es decir, los baños japoneses, puede resultar demasiado extraña para el lector occidental, por lo que veo extremadamente complicado que este manga se publique fuera de Japón. O bien, si se publica por algún misterio editorial, probablemente será un fracaso en ventas.

Kawaita kisetsu (La estación seca)

Thursday, December 10th, 2009
  • Título: 乾いた季節 –Kawaita kisetsu– (La estación seca)
  • Autor: Yoshihiro Tatsumi
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Young Champion
  • Años publicación: 1990
  • Clasificación: seinen, slice of life
  • Tomos: 2

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La historia de estos dos tomos de Kawaita kisetsu es curiosa. Resulta que un amigo me pidió si podía encontrar el título y fecha originales de publicación del tomo Venga, saca las joyas, de Yoshihiro Tatsumi, que editó en 2004 Ponent Mon. No tuve suerte y aún hoy no he conseguido averiguar este dato (si alguien lo tiene, que lo ponga en los comentarios, por favor), pero en mi búsqueda fui a parar a la web oficial de Yoshihiro Tatsumi. En esa web hay un apartado de “venta”, y quedé sorprendidísimo al ver que varios ejemplares firmados por Tatsumi u otros autores estaban disponibles por muy poco dinero… Ni corto ni perezoso, decidí comprar los dos tomos de Kawaita kisetsu que allí se ofrecían, con sendos magníficos dibujos y firmas de Tatsumi, por lo que rellené el formulario y lo envié por e-mail. Al día siguiente, ¡tenía un mail del propio Tatsumi! Qué fuerte… Al cabo de poco recibí los tomos y a día de hoy sigo escribiéndome con él, a ver si le puedo conocer en persona un día de estos (en este último viaje no ha podido ser porque justo está en Singapur, ya que están rodando una película basada en su obra).

Los dibujillos que adornan mis dos tomos de Kawaita kisetsu. ¡Tesoraco!

Los dibujillos que adornan mis dos tomos de Kawaita kisetsu. ¡Tesoraco!

No conocía Kawaita kisetsu, pero este feliz acontecimiento me ha permitido poder leer una obra muy “Tatsumi”. Se trata de historias autoconclusivas, muy del estilo de este autor, que se publicaron en 1990 en las páginas de la revista Young Champion. Son duras, con actos de violencia, sexo prácticamente explícito, perversiones incluso; páginas llenas de ese ambiente deprimente y ese sabor amargo del Japón más sórdido, el Japón de los bares de baja ralea, los antros de perversión de Kabuki-chō, las prácticas ilegales, etcétera.

Se trata de una obra muy “de su tiempo”. A finales de los años 80, cuando la burbuja económica japonesa estaba más hinchada que nunca, se sucedieron actos realmente feos de mobbing inmobiliario. Así, los yakuza y demás gente de mal hacer se dedicaron a atosigar a personas que toda la vida había estado viviendo en un lugar X, durante generaciones, para que se fueran de allí, dejando vía libre a la compra de esos terrenos y a su posterior venta a precios astronómicos a constructoras y similares. Vamos, exactamente lo mismo que ha ocurrido en España en estos últimos años, cuando la especulación inmobiliaria estaba a la orden del día, qué os voy a decir (los españoles hemos sido tan gilipollas de, teniendo el precedente de Japón relativamente fresco, seguir exactamente el mismo camino, de ahí la crisis actual, que en Japón duró más de diez años (leed, leed, este artículo de Wiki y veréis la que nos espera, los políticos van diciendo que ya empezamos a salir de la crisis, pero hm… No sé, no sé – Traducción de Google, aquí). En Kawaita kisetsu, pues, encontramos historias en este contexto de los “locos años 85-90 (aprox.)” de la burbuja económica japonesa, pero no historias de éxito, que sería lo más normal, sino historias de perdedores, víctimas y gente de baja ralea.

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Muchas de las historias transcurren en barrios sórdidos de mala vida.

A mí personalmente me encanta este estilo Tatsumi, así que he devorado los dos tomos, que contienen un total de 19 historias, en un santiamén. ¡Y encima firmados y con dibujazos! Directamente pasan al lugar de honor de mi colección, faltaría más.

Lo mejor

  • El ambiente sórdido que Tatsumi imprime a sus historias
  • El hecho de que, pese al contexto de euforia económica que se vivía aún en 1990, este manga sea tan oscuro
  • El humor que hay en algunos momentos

Lo peor

  • A veces el dibujo de Tatsumi flojea un poco
  • Que las nuevas generaciones no sepan apreciar el arte y la maestría de Tatsumi

Genkaku Picasso (Alucine Picasso)

Wednesday, November 25th, 2009
  • Título: 幻覚ピカソ –Genkaku Picasso– (Alucine Picasso)
  • Autor: Usamaru Furuya
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Jump SQ
  • Años publicación: 2008-?
  • Clasificación: seinen, shōnen
  • Tomos: 2 (en curso)

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Ya he dicho muchas veces que Usamaru Furuya es uno de mis autores favoritos. De hecho, lo es tanto que este ya es el quinto manga suyo que comento (creo que ningún otro autor ha conseguido más protagonismo que Furuya en este blog, desde luego) he decidido darle una categoría específica para que, con un solo clic, podáis acceder a todas las reseñas que he hecho sobre sus obras: Usamaru Furuya. En principio, reservo las categorías, listadas en el apartado “Autores” de la derecha, a mangaka clásicos o representativos históricamente, categoría a la que Furuya de momento no pertenece, pero dadas las circunstancias me parece perfectamente lícito hacer una excepción en este caso.

Genkaku Picasso es la obra más reciente de Furuya, y la publica desde octubre de 2008 en la nueva revista de Shūeisha Jump SQ. Como prácticamente todas sus obras, este es un manga excelente, que derrocha imaginación y buen hacer. Aunque por supuesto no es un manga tan experimental como otros suyos ya que se publica en una revista eminentemente comercial, sí que sus páginas tienen a veces destellos de esa creatividad genial de la que suele hacer gala este autor.

Hikari Hamura, un chaval bajito, enclenque y con gafas, es un estudiante de instituto al que sus compañeros, en especial su amiga Chiaki Yamamoto, llaman Picasso, en parte porque a Hikari le encanta el arte pictórico en general (admira a Leonardo DaVinci) y en parte por un error de Chiaki al conocerse (luego me extiendo más, que tiene guasa). Picasso, pues, es el típico chaval de la clase que pasa más bien desapercibido; no se meten excesivamente con él, pero desde luego tampoco tiene amigos, a excepción de Chiaki, que siente curiosidad por él.

Un día, mientras Picasso está a la orilla de un río practicando dibujo junto a Chiaki, que disfruta de la lectura de obras sesudísimas de la historia de la filosofía, un helicóptero sufre un accidente y se estrella justo encima de ellos dos: Chiaki muere y Picasso se salva milagrosamente. Al cabo de poco, Chiaki se aparece alrededor de Picasso como si fuera un angelito con alas y le dice que su destino aquel día era morir, pero que le habían perdonado la vida especialmente para que “salvara a los demás”. Así, o bien “salva a alguien”, o bien su cuerpo empezará a pudrirse hasta la muerte.

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Una de las impresionantes representaciones psicológicas de las que hace gala este manga

Entonces, Picasso (por supuesto, es el único que puede ver a la mini-Chiharu alada), descubre, muy a su pesar, que puede representar en el papel una “imagen de la psique” de las personas que están en apuros a su alrededor, y que en un momento dado puede introducirse en esa psique (metiéndose literalmente en el dibujo) para ayudarlas a salir del atolladero. Así, cada persona que ayuda acaba sintiéndose muy agradecida y atraída por Picasso, que ve como su círculo de amigos va creciendo… Aunque a él eso mucha gracia no le haga.

Ya he avisado de que la historia es bastante rara, y más si la explicas por escrito como acabo de hacer yo. Pero leída en forma de manga resulta una historia absorbente, muy curiosa y, sobre todo, llena de esos destellos geniales en el plano gráfico y argumental que solo Furuya puede ofrecer. A mí me ha entretenido sobremanera y sin duda la seguiré a partir de ahora.

Sobre lo de Picasso: todo empieza cuando Chiaki ve escrito, en el silabario katakana, el nombre Hikari (ヒカリ) en las zapatillas del chico. El caso es que las sílabas RI (リ) y SO (ソ), se parecen bastante, y Hikari escribe su リ de forma un poco extraña, de modo que Chiaki, al leer el nombre, se equivoca y lee HIKASO en vez de HIKARI. De aquí, derivar ヒカソ (Hikaso) a ピカソ (Picaso) es cuestión solo de añadir el circulito que indica la marca de oclusión (conversión de “hache aspirada” en “pe”). Totalmente intraducible, sí, pero bastante gracioso.

Lo mejor

  • La gran imaginación de Furuya
  • Esas imágenes alucinógenas con las que representa la psique
  • Capítulos autoconclusivos que se dejan leer muy bien

Lo peor

  • La explicación de la psique a través de dibujos a veces resulta bastante pueril. Desde luego, Freud se tiraría de los pelos
  • Picasso es un poco repelentillo

GoGo Monster

Wednesday, October 21st, 2009
  • Título: GoGo モンスター –GoGo Monster–
  • Autor: Taiyō Matsumoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista:
  • Años publicación: 2000
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 1

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Al igual que hice el año pasado, inicio una pequeña rueda de reseñas de obras relacionadas con los autores invitados al Salón del Manga, aunque este año parece que al final nos quedaremos “solo” con Taiyō Matsumoto e Issei Eifuku, que llegan para presentar Takemitsu Zamurai – El samurái que vendió su alma (Matsumoto dibuja y Eifuki guioniza). Y digo “solo” entre comillas porque ¡vaya par de autorazos tenemos, señor! La lástima es que en España son muy desconocidos y seguramente pasarán más bien desapercibidos, pero es mi modesta misión intentar que, desde este humilde blog, se conozcan un poco mejor.

Aunque no le hago ascos a nada en el manga (considero que como “experto” que quiero llegar a ser algún día debo catar un poco de todo), tengo que decir que el manga alternativo, comúnmente conocido como “gafapasta”, me cuesta bastante de digerir. Afortunadamente, mi cabezonería y postura anticierre de miras me ha permitido superar bastante esta barrera y conocer a obras y autores “gafapastas” que han llegado a gustarme muchísimo y a convertirse en indispensables en mi biblioteca (como Yoshiharu Tsuge, mi adorado Usamaru Furuya, Yoshihiro Tatsumi, En la prisión de Kazuichi Hanawa, Diario de una desaparición de Hideo Azuma…). Taiyō Matsumoto es uno de esos autores que, de buenas a primeras, me causa ciertas reticencias, y de hecho hasta hace muy poco no he podido valorarlo como se merece.

Solo tengo una obra de Matsumoto en mi biblioteca (aparte de Tekkon Kinkreet y Takemitsu Zamurai, que no cuentan para este blog porque se han editado en España, ambas por Glénat), y la compré por… Bueno, por aquello por lo que muchos acabamos comprando cosas, ¿no? Simplemente porque me encantó el diseño del libro. Sí, por nada más que eso. Es que cuando vi este libro en la tienda, con su caja de cartón protectora, su tapa dura, sus cantos teñidos de rojo (¡y con la tinta roja trazando un dibujo!), etcétera, no pude resistirme. No es la primera vez que digo que a mí me gustan los libros tanto por su contenido como por el propio libro, y si se trata de una edición tan excepcional como esta… Me cuesta resistirme.

Detalles de la magnífica edición, ¡una gloria!

Detalles de la magnífica edición, ¡una gloria!

Pues nada, mi edición es la 5ª, del 2001, por lo que imagino que compré GoGo Monster sobre aquel año. Lo leí, por supuesto, pero me pareció algo muy raro (aunque extrañamente atrayente) y nada, lo aparqué en mi estantería. Aparte de GoGo Monster, de Matsumoto no leí nada más durante varios años, pero sí vi algunas películas basadas en obras suyas (Aoi haru, que me pareció rara con ganas aunque me permitió descubrir la tremebunda música de los Thee Michelle Gun Elephant; y Ping Pong, una especie de Shaolin Soccer versión ping pong que me gustó bastante, y en cuya banda sonora figuran los geniales Supercar). Pero hace un par de años, sin embargo, salió la peli de Tekkon Kinkreet, que me dejó fascinado por su derroche de colorido e imaginación, y posteriormente Glénat me encargó traducir el manga en el que se basa esta película.

Tekkon Kinkreet, el manga, me gustó, pero no me llegó a fascinar; de hecho, por una vez (y sin que sirva de precedente), creo que me gustó más la versión animada que la original en manga. Y es que es una grandísima película, y el color que tiene hace que gane muuuuchos enteros. Pero, ¡ay! cuando Glénat licenció Takemitsu Zamurai… Tengo que decir que mi visión sobre Matsumoto ha cambiado completamente. ¡¡Qué maravilla de obra!! Estoy impresionado con Takemitsu, por su estilo de dibujo rarísimo (poco que ver con el resto de la obra de Matsumoto, por cierto) pero increíblemente atractivo, y por su extraño y etéreo guión, que contiene una extraña aura que te atrapa y te sumerge en la historia. La pena de Takemitsu es que, por su dibujo y su extraño guión, me temo que será la típica obra que será ensalzada por cuatro gafapastas, entre los que me incluyo, pero que pasará totalmente desapercibida ante las masas. Desde aquí, un llamamiento: si os gusta el manga… ¡Qué coño!, el propio arte del cómic en general, ¡tenéis que comprar Takemitsu Zamurai! De verdad, qué obra de arte; pocas veces he leído yo algo con una esencia tan increíble. Es como si el propio cómic tuviera alma.

En fin, como siempre, me estoy yendo por las ramas. Esta es la reseña de GoGo Monster, una obra que fue publicada directamente en forma de tomo en el año 2000 pero en la que Matsumoto estuvo trabajando durante dos años. Por cierto, pocos saben que Issei Eifuku, el guionista de Takemitsu, fue ayudante de Matsumoto antes de salir de las catacumbas gráficas para brillar en el campo de la guionización: de hecho, en GoGo Monster figura Eifuku como ayudante. El caso de GoGo Monster es realmente extraño, ya que no es muy habitual que los manga se publiquen directamente en tomo sin haber sido serializados en ninguna revista.

Bienvenidos al onírico mundo de Matsumoto-sensei

Bienvenidos al onírico mundo de Matsumoto-sensei

En fin, esta es la historia de Yuki Tachibana, un extraño chaval que estudia primaria y es el típico “tío raro” de la clase. Siempre está solo y afirma poder “sentir” la presencia de misteriosos seres que pueblan el colegio al que va y que a veces hacen alguna que otra perrería. A lo largo de las páginas, la evidente evolución de Yuki, en la que el nuevo estudiante recién llegado Makoto Suzuki y el inteligentísimo pero prácticamente autista Sasaki (al que apodan “I.Q.” por su gran inteligencia, aunque siempre lleva la cabeza tapada con una caja de cartón) tienen un papel fundamental. Y es que, a media que se va haciendo mayor, Yuki va perdiendo la capacidad de sentir a estos seres, en especial a su líder, un ser al que él llama “Superstar”.

Este manga me parece una evidente metáfora del proceso de hacerse mayor y de pérdida de la inocencia (creo, que ya os digo que esto del tema gafapasta no va mucho conmigo y en general me cuesta analizar obras de este tipo con cierta profundidad –que igual luego resulta que preguntas al autor y no tienen ninguna profundidad en especial, pero bueno, ya me entendéis–). En todo caso, el manga se deja leer muy bien y, como ocurre con las obras de Matsumoto, contiene cierta “esencia” que se queda en el lector y le hace plantearse cosas, un poco como ocurre con las obras de Yoshiharu Tsuge (ver El hombre sin talento). El dibujo, con el estilo “alternativo” y realmente “poco manga” del Matsumoto pre-Takemitsu, resulta también extraño pero muy acorde a la historia.

En definitiva, GoGo Monster me parece una obra imprescindible para los fans de Matsumoto… Unos fans que, mucho me temo, no son demasiados en España, por lo que tal vez sea un poco complicado verla editada por aquí al menos a corto o medio plazo (y ojalá me equivoque).

Lo mejor

  • Historia extraña pero absorbente.
  • Un dibujo de corte alternativo y “feísta”, pero muy acorde con el argumento.
  • La propia edición física del libro, ¡qué maravilla!
  • Las bocas llenas de dientes que dibuja Matsumoto. XD

Lo peor

  • Para paladares muy (demasiado) selectos. Demasiado “gafapasta” para resultar rentable en España.
  • A veces se pasa un poco de esotérico.

AUTOBOMBO

¡No olvides que esta tarde, a las 19 h, vamos a presentar la serie Kanji en viñetas en Casa del Llibre BCN (Psg, Gràcia, 62)! ¿Nos vemos allí?

Donki kōrin (El advenimiento del instrumento romo)

Thursday, May 28th, 2009
  • Título: 鈍器降臨 – Donki kōrin- (El advenimiento del instrumento romo)
  • Autor: Usamaru Furuya
  • Editorial: Media Factory
  • Revista: Da Vinci
  • Años publicación: 2004
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 1


Un nuevo libro de mi querido Usamaru Furuya que cae comentado en este blog. Se nota que me gusta este autor, ¿eh? Estoy ya por poner una etiqueta llamada “Furuya” para no tener que poner links como haré ahora: Furuya es el autor de obras comentadas en este blog como, por orden de aparición, Chronicles of the Clueless Age, Pi o Happiness.
No me extenderé más sobre cuánto me fascina la imaginación desbordante y el agudo y peculiar sentido del humor de este autor, ni de su capacidad para crear viñetas llenas de poesía prácticamente daliniana y en ocasiones cargadas de mucha mala leche, porque ya lo he hecho en las reseñas anteriores. Así que me limitaré a reseñar esta peculiar obra, titulada Donki Kōrin (El advenimiento del instrumento romo).
Estamos ante una obra que es manga pero no es manga, una especie de híbrido muy curioso que nunca antes había visto. Me explico. Los contenidos recopilados en este primer tomo fueron publicados originalmente en la prestigiosa revista japonesa literaria Da Vinci entre noviembre 1997 y enero de 2004. Los editores de Da Vinci tuvieron el ojo de fichar a un Furuya que había debutado solo tres años antes con la maravillosa Palepoli (un día la comentaré, lo juro, lo que pasa es que la leí de prestado hace años y no tengo el tomo; tendré que comprarlo) para que ilustrara pequeños relatos seleccionados de entre los que mandaban los lectores.
Así, este tomo se compone de 75 unidades divididas en dos páginas cada una: la primera página es un relato corto enviado por un lector, mientras que la segunda es una representación libre de este relato realizada en el formato de cuatro viñetas y con el estilo genialmente variable e imaginativo de las historietas que conformaban Palepoli. Tengo que decir que los manga de Furuya no adaptan fielmente las historietas, sino que en ocasiones las tergiversan, se centran en aspectos muy concretos de ellas, les dan la vuelta, les sacan punta… No sé, es difícil definir lo que hace Furuya sin un ejemplo, así que para eso al final de esta entrada he dejado la traducción de una de estas historietas y su adaptación manga, para que os hagáis a la idea de lo que quiero decir. Por cierto, que de ahí viene el extraño título de la obra, El advenimiento del instrumento romo, que pretende indicar que Furuya golpea con un instrumento romo (como un martillo, mirad las imágenes de la portada) los relatos que le mandan con la intención de “forjarlos” sobre el yunque. Un poco rarito, pero bueno, ellos sabrán.
Ciertamente hay algunas historias un poco raras, pero en general los manga de Furuya son, cómo no, geniales. Uno podría leer solo los manga y seguramente se sentiría satisfecho, pero el hecho de leer primero el relato y luego el cómic hace que el cómic se coloque dentro de un contexto mucho mayor y se disfrute aún más. Esta iniciativa de Da Vinci combinando el relato y el manga me parece muy original. Desconozco si a partir de enero de 2004 siguieron con el mismo proyecto en las páginas de la revista; si fuera así, y contando con que para recopilar este tomo 1 se necesitaron poco más de 5 años de serialización mensual en la revista, el segundo tomo tendría que estar ya al caer después de exactamente ese mismo tiempo, entre 2004 y 2009. Espero que sea así.
El tomo se complementa con unas pocas conversaciones (no muy interesantes, la verdad) entre Furuya y algunos de los autores de los relatos, años después de que su relato fuera seleccionado y diseccionado en forma de manga por el mangaka.

Pues nada, aquí va la traducción de una de las 75 historias que componen este libro.

TEXTO

La rebanada

Hay varias cosas que me habría gustado hacer de niño y que no pude hacer.
A menudo pienso “si hubiese hecho aquello entonces, ahora mismo estaría…” Si pudiera volver a mi infancia con las capacidades intelectuales que tengo ahora, destacaría tanto en los estudios y en los deportes que me tildarían de niño prodigio, me enamoraría dulcemente de la profesora en prácticas y estas cosas…
Pero bueno, todas estas no son más que cosas que le preocupan a uno una vez ha llegado a cierta edad y ha acumulado ciertos conocimientos. Básicamente son pajas mentales.
Y aun así, ciertamente pienso a menudo en una cosa que me habría gustado hacer entonces y que no pude hacer.
Me refiero a salir corriendo de casa hecho un manojo de nervios y con una rebanada de pan en la boca. Debería haberlo hecho, costara lo que costara. Mirar boquiabierto el despertador que me había dejado anoche sin poner, salir de la cama de un brinco, vestirme en un segundo y ponerme la mochila en la espalda sin ni siquiera mirar el horario de clases del día. Por esto ya pasé; prueba superada. El problema viene después, porque por mucho que protestaran mis tripas, por mucho que mis ojos se detuvieran en los tomos de Doraemon tirados por mi habitación, en ningún momento tuve el impulso ni la clarividencia de salir volando de casa con una rebanada de pan en la boca. Y pasaron los años, me hice mayor y nunca llegué a hacerlo.
Si algún día puedo regresar a esa época, me conjuro para ser capaz de hacer el “más difícil todavía”: tres minutos después de salir como una bala de mi casa, decir “¡Maldita sea! ¡¡Esto no es pan, sino tofu frito!!” y volver a casa a por una rebanada de pan.
Esto es lo que he pensado mientras me dedicaba a echar lavavajillas sobre una rebanada mohosa de pan.

Jinta Mizugiwa (prefectura de Miyazaki)

CÓMIC

1.
Fiel al tópico, corro con todas mis fuerzas con una rebanada de pan en la boca.
¡Kiaaah! ¡Que llego tardeeee!
Y grito lo que es tópico.

2.
Al llegar a la esquina decisiva, ¡¡avanzo con todas mis fuerzas sin echar un vistazo al espejo por si viene alguien por el otro lado!!
¿¡Eh!?

3.
Ya han pasado veinte años y pico… Y aún hoy sigo corriendo.
Arf
Afh
Qué raro… ¡¡Esto no debería ser así!!

4.
¡Hoy sí! ¡Tiene que ocurrir!
Arf
Agh
(manga interior) Puuuf / ¡Au! ¿¡Tú tienes ojos en la cara!? / Pe… Perdona… / ¿Estás bien? / Bu-bum / ¡Ah! / Buuufff… / ¡Kyah! ¡Guarro! / O… ¡Oye, que yo no he…!
¡De hoy no pasa sin que tenga un encuentro dramático igual que en los manga!

Bueno, aquí está. ¿Qué os ha parecido? ¿Interesante? Bueno, es bastante friki, para qué negarlo, pero es un buen ejemplo de la genialidad de Furuya Usamaru.