El blog de Marc Bernabé

Ichi-Efu (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)

  • Título: いちえふ・福島第一原子力発電所労働記 –Ichi-Efu – Fukushima Daiichi Genshiryoku Hatsudensho Rōdōki– (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)
  • Autor: Kazuto Tatsuta
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2013-?
  • Clasificación: documental
  • Tomos: 2 (en curso)

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Como ya habéis podido comprobar múltiples veces en este blog, el manga japonés es mucho más que Son Gokus y Doraemons: Japón es, con toda seguridad, el único país del mundo en el que el cómic se utiliza de la forma más cercana a su potencial total. Las viñetas tienen un poder increíble, y es que a través del medio del cómic es posible no solo crear obras de ficción cuyo único límite es la imaginación del autor, sino también generar obras de tipo educativo y/o documental de enorme valor en la que la información textual se combina con información gráfica para ayudar a afianzar conceptos en el cerebro de una forma óptima. Si en Occidente el cómic se utiliza básicamente para crear obras de ficción para un tipo de público bastante concreto, en Japón encontramos obras de ficción para todas las edades y género, obras de corte educativo y obras-reportaje de no ficción, como esta o como 11M – El día en el que Japón y yo temblamos.

No sé si conocéis la historia del manga de Mibu – ElBulli (en octubre se publicará oficialmente en España, por cierto, de la mano de Norma Editorial): como comento en la reseña que hice en su día, esta fue una colaboración entre los restaurantes Mibu de Tokio y ElBulli de Ferran Adrià, y “durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales”.

Es decir, ante la imposibilidad de realizar fotos ni vídeos y la necesidad de dejar constancia de este acto, se optó por realizar una obra de cómic, que se autopublicaron los propios Ishida, dueños de Mibu. Puramente por escrito habría quedado algo coja la historia, al carecer de imágenes, pero con el cómic este escollo se superaba fácilmente y se conseguía una obra muy visual y entretenida. En Japón es hasta cierto punto natural que se llegue a una conclusión así: en Occidente, sin embargo, sorprende.

Ichi Efu es la crónica en manga de un “limpiador” de la central nuclear Fukushima-1, tristemente famosa en el mundo entero por la gravísima crisis nuclear que provocó a raíz del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. Al parecer, Kazuto Tatsuda (seudónimo) el autor de este manga, había intentado en su momento hacer sus pinitos como mangaka profesional, pero nunca había conseguido poder comer de ello (algo mucho más común que los que nos pensamos), con lo cual había ido encadenando trabajos hasta que acabó como limpiador en Fukushima-1. Al terminar su trabajo allí, decidió aprovechar su capacidad de hacer manga para crear una historia corta narrando el día a día de la central y sus trabajadores y la envió al concurso de mangakas noveles Manga Open de Kōdansha, donde consiguió el Gran Premio y el acceso a una serie que se publica todavía hoy, de forma irregular, en la revista Morning. Al no ser posible tomar fotos en el recinto (en realidad en ningún momento se menciona en el manga que no se puedan tomar fotos, pero me parece lo más lógico, y en cualquier caso no puedes entrar y sacar una cámara de fotos de un lugar contaminado de radiación sin descontaminarla antes), una narración en forma de prosa –que seguro que existen– o, como en este caso, en forma de manga, es la única forma de saber qué ocurre exactamente allí dentro. La ventaja del manga es que es puramente visual: el autor describe no solo de forma narrativa, sino también gráfica, las circunstancias de su trabajo y de la central, lo que permite al lector saber exactamente cómo está todo allí.

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Trabajando en el interior de uno de los reactores dañados de Fukushima-1.

Aparte de los nombres de personas y empresas, que el autor procura alterar por si acaso (incluido su propio nombre, ya que firma con seudónimo), todo lo que se cuenta en este manga es supuestamente real. Pongo “supuestamente”, pero lo cierto es que la profusión de detalles que ofrece deja lugar a pocas dudas sobre su autenticidad. En un momento dado, por cierto, deja claro que en ningún momento le hicieron firmar ningún contrato de confidencialidad.

El estilo es muy descriptivo, casi aséptico, lo que me recuerda mucho a obras como En la prisión de Kazuichi Hanawa. El primer capítulo, que es el capítulo piloto que presentó para el concurso, es muy completo en sí mismo, y narra todo lo que los trabajadores tienen que hacer para acceder a la central de Fukushima-1 (por cierto, el título, Ichi Efu, es el número 1 (ichi) y la letra F (efu), ya que es así como los trabajadores llaman a la central nuclear: 1F. Así, a través del manga podemos ver dónde se alojan estos trabajadores, qué tipo de información se les da, en qué vehículos van y, sobre todo, qué trajes protectores usan y de qué forma se los ponen, y también describe el camino desde el J-Village (antiguas instalaciones de fútbol reconvertidas en centro de operaciones de control de daños) hasta la central, pasando por la zona de acceso prohibido, actualmente convertida en un vergel, con vegetación abundante cubriendo las ruinas de las casas arrasadas por el tsunami y los edificios que quedaron en pie, y con animales, como perros y vacas, sueltos. En el caso del autor, pertenecía a un grupo de soldadores a cargo de ir desmantelando instalaciones alrededor de los reactores dañados, y en realidad apenas pueden trabajar en su tarea una hora al día antes de que salten las alarmas de los aparatos detectores de radiación que llevan encima, que se disparan cuando la radiación llega a los límites establecidos por la ley japonesa. Así, podemos decir que los trabajadores se preparan y “despreparan” durante horas para estar realmente trabajando una sola hora.

La obra no emite ningún juicio de valor: simplemente se dedica a describir las tareas de los llamados “limpiadores” y si alguna vez ofrece un testimonio es a través de la boca de algún personaje, como un veterano que ya trabajaba antes del desastre en la central y vivía en las cercanías. Ahora ha perdido su casa, que había construido recientemente, ya que aunque quedó indemne por el terremoto y el tsunami no puede habitar en ella por encontrarse en el área de exclusión, pero se muestra resignado y pone por encima su responsabilidad como trabajador de la central: “este es nuestro problema y tenemos que resolverlo nosotros porque si no, ¿quién lo hará?”, afirma.

La frase promocional del manga, por cierto, es “Este manga no cuenta ‘la verdad’ sobre Fukushima, sino la ‘realidad’ de Fukushima vista por el propio autor”. Dicho así porque, según el autor, abundan los libros y reportajes que afirman narrar “la verdad” sobre Fukushima hablando de horrible radiación asesina, de espeluznantes imágenes en el recinto de Fukushima-1 y de “horribles verdades que oculta el gobierno”, pero que él lo único que vio es gente seria trabajando de forma seria y tomando las debidas precauciones, así como bromeando y contando chistes (de hecho, dice que lo más fastidioso de trabajar como limpiador es cuando te pica la nariz y no te puedes rascar –porque llevan las máscaras protectoras–), como cualquier persona normal: de ahí, lo que él cuenta es “la realidad” de Fukushima.

Lo mejor

  • El manga documental me gusta mucho, y aunque los que son descriptivos como este pueden parecer aburridos a según qué lectores, a mí me encanta, igual que me encantó En la prisión.
  • Ofrece todo lo que ocurre en la central nuclear de Fukushima-1 en la actualidad: cómo se están realizando las tareas de limpieza y desmantelamiento y qué precauciones se toman, así como viñetas que describen cómo es el área de exclusión y qué ocurre en ella.

Lo peor

  • Es un ritmo de lectura muy lento, con mucha información por página, a veces incluso aburrido.

Yōkai Hunter Series (Serie Cazador de Yōkai)

  • Título: 妖怪ハンターシリーズ –Yōkai Hunter Series– (Serie Cazador de Yōkai)
  • Autor: Daijirō Morohoshi
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump y varias otras
  • Años publicación: 1974-?
  • Clasificación: sobrenatural, folclore
  • Tomos: 6

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No sé cuánto hacía que tenía este manga, así como su remake –próximamente reseñado en este mismo blog– también en la pila de los “mangas por leer”, pero me atrevería a decir que años. Las prioridades lectoras son siempre caprichosas, y lo más normal era que, cuando terminaba un manga, seleccionara cualquier otro de la pila, muchas veces obras nuevas que se añadían a ella o que incluso ni siquiera llegaban a incorporarse a ella, ya que en cuanto caían en mis manos las leía. Pero, no sé por qué, el otro día me dio por leer esta obra y su remake y la verdad es que me lo he pasado muy bien con ambas lecturas. Tengo muchas otras obras en situación similar: por algún motivo u otro me llaman la atención y las coloco en la montañita de las “futuras lecturas para cuando pueda”, pero va pasando el tiempo y van quedando cada vez más hundidas en ella. Pero bueno, poco a poco…

No es la primera vez que reseño una obra de Daijirō Morohoshi (acabo de abrir una “categoría” dedicada a él para mantener mejor ordenadas sus reseñas), así que tal vez os sonará porque he hablado antes de él: un autor bastante peculiar, el típico que gusta mucho a los especialistas y autores de cómic, que lo tildan de genio, pero que entre el público general tiene un éxito más bien modesto. Esto es debido a su peculiar estilo de dibujo, de apariencia tosca, y a sus argumentos más bien enigmáticos. A mí me recuerda, salvando las diferencias, al enorme mangaka undergroud Yoshiharu Tsuge, pero tal vez sea una simple impresión mía. También su estilo de dibujo tiene una retirada al de Kazuichi Hanawa, para más referencias.

La serie Yōkai Hunter (Cazador de seres sobrenaturales yōkai) fue la primera serie de este autor, allá en 1974, para nada más y nada menos que la actualmente celebérrima Shōnen Jump. La serie no duró mucho en la revista, unos cinco capítulos apenas, debido a que, según cuenta el autor, por un lado fue temerario darle una serie semanal a un autor novato como él y, por el otro, las historias que publicaba no eran del todo indicadas para los lectores de la Jump. No obstante, el personaje protagonista, Reijirō Hieda, se hizo con el cariño de muchos lectores, lo que ha propiciado que, a lo largo de los años, Morohoshi haya ido publicando historias protagonizadas por él, la más reciente de las cuales no es una historia autoconclusiva –como es lo habitual en Yōkai Hunter– sino una miniserie publicada entre noviembre de 2012 y marzo de 2013.

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Hieda investigando misterios en ambientaciones rurales.

Yōkai Hunter es una recopilación de historias que giran alrededor de Reijirō Hieda, un folclorista y estudioso de lo sobrenatural que va investigando diferentes leyendas y sucesos por todo Japón, principalmente rural (en estas ambientaciones “ruralísimas” es donde le encuentro mayor similitud a la obra de Tsuge, que gustaba mucho de ir a balnearios onsen cutres de provincias y narrarlo en sus historias). En este aspecto de folclore y estudios de lo sobrenatural, la temática es parecida a Munakata Kyōju ikōroku (Crónicas sobre pensamientos distintos del profesor Munakata) del grandioso Yukinobu Hoshino, una obra que me encanta.

Como decía, la obra está estructurada en historias autoconclusivas y cada una es totalmente distinta a la otra, con el único nexo en común del personaje de Hieda, que a veces tiene un papel activo y otras es un mero observador y narrador. Como es lógico, hay altibajos en la calidad de las historias; algunas son simplemente pasables y otras son obras maestras. En el tomo 1 de la serie, por ejemplo, me ha dejado patidifuso la historia Seimei no ki (El árbol de la vida), ambientada en un pueblo muy rural del norte de Japón donde, al igual que en la zona de Nagasaki –pero de forma mucho menos conocida–, el cristianismo sobrevivió gracias a los “cristianos ocultos” kakure kirishitan y se conserva una rama del cristianismo peculiarísima (atención, esto es invención del autor: solo hubo kakure kirishitan en las cercanías de Nagasaki).

El propio autor reniega del título Yōkai Hunter, que fue impuesto en su día por su editor al cargo por ser sonoro y atractivo. No obstante, como el autor comenta en el epílogo del primer tomo, raramente aparecen yōkai (seres sobrenaturales del imaginario japonés) y mucho menos Hieda se dedica a cazarlos. De hecho, Hieda raramente hace algo activamente, ya que lo más habitual es que se limite a observar y narrar. Aun así, debido a la necesidad de tener un título que englobe a las andanzas de este personaje, se sigue utilizando la denominación Yōkai Hunter.

La edición que comento, por cierto, fue editada como tomo unitario en 1988, pero luego, a lo largo de los años, fueron saliendo otros volúmenes. Aparte, hubo una edición anterior en 1978 de un solo tomo. Ahora mismo no tengo medios para saber cuántos tomos exactamente ocupan todas las historias recopiladas, pero por informaciones que veo por ahí deduzco que hay seis: una edición en tres tomos de bolsillo de Shūeisha en 2005 recopila supuestamente todo el material que hubo hasta ese momento. Y luego han salido tres tomos nuevos más, publicados por Kōdansha, en 2005, 2009 y 2014.

Lo mejor

  • Fantásticas historias. Con altibajos, pero hay algunas de una calidad enorme.
  • El dibujo y manera de narrar de Morohoshi resultan inquietantes, lo que contribuye a la experiencia lectora.

Lo peor

  • El dibujo puede no gustar a según qué personas, sobre todo el de las historias más antiguas, las setenteras.

Shinryaku! Ika musume (¡Invasión! La chica calamar)

  • Título: 侵略!イカ娘 –Shinryaku! Ika musume– (¡Invasión! La chica calamar)
  • Autor: Masahiro Anbe
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Shōnen Champion
  • Años publicación: 2007-?
  • Clasificación: humor, moe
  • Tomos: 19 (en curso)

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Confieso que me enfrenté a la lectura de este manga con un ánimo muy perezoso: sabía que este título es uno de los iconos del manga comercial enfocado al público otaku, con altas dosis de moe y tal, ideado para gustar a público básicamente masculino y ya más bien crecidito, de 30 años de edad para arriba. Vamos, el típico otaku akihabarensis. O al menos este era mi prejuicio, básicamente alimentado por ver al personaje de marras en entornos muy del gusto de este tipo de público y otras situaciones que me hacían pensar que esto es así.

No creo que mi prejuicio esté equivocado: este es un personaje que gusta mucho a este tipo de público, pero tras haber leído el primer tomo del manga tengo más claro que esta es una serie que empezó como un manga de entretenimiento puro y duro. Con temática moe, sí, pero no específicamente pensada para intentar contentar al público otaku. Ha sido el público otaku el que, probablemente a través del tiempo y de los productos paralelos creados alrededor de esta serie (anime, videojuegos, merchandising de todo tipo…), ha creado el icono basado en el personaje protagonista de este manga.

¿Y de qué va la historia? Pues básicamente cuenta las andanzas de una chica calamar (sic.) que, harta de que el ser humano ensucie su entorno, es decir, el mar, decide salir a la superficie para subyugar al ser humano, conquistar la tierra y evitar que las personas sigan contaminando. Lo que la chica calamar no sabe es que hay miles de millones de seres humanos y que ella es solo una, y que encima no tiene precisamente grandes poderes más que echar tinta por la boca y manejar sus tentáculos-mechones de pelo para golpear fuertemente o sujetar cosas.

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¿Qué será esto-de-geso?

La chica calamar sale a la superficie en una playa japonesa y termina, sin comerlo ni beberlo, trabajando como camarera en un chiringuito de playa: ese chiringuito fue su primer objetivo de invasión y no solo no pudo invadirlo sino que encima la obligaron a trabajar para pagar los desperfectos que causó en un muro.

El manga está organizado en pequeños capítulos autoconclusivos de tipo humorístico y la verdad es que es bastante entretenido y terminas encariñándote de él: pese a lo rarísimo del concepto, la chica calamar acaba convirtiéndose en un personaje de lo más entrañable gracias a su ingenuidad y a su manera de hablar, con el uso de la desinencia -(de)geso a final de muchas frases (no significa nada, pero es como un tic del personaje-de-geso, es como si habláramos así adrede-de-geso) y la sobreexplotación del negativo japonés acabado en -ika (konaika? ¿No vienes? Tabenaika? ¿No comes?) etcétera. Ika significa “calamar”.

Lo mejor

  • Como manga de humor y entretenimiento, lo cierto es que está muy bien.
  • El personaje de la chica calamar es gracioso.
  • La propia idea de bombero de hacer un personaje que sea una chica calamar y hacerlo funcionar en un manga ya me parece digna de mención. Olé tus narices, Masahiro Anbe.

Lo peor

  • ¿Intento de invasión por parte de un ser ingenuo, que acaba siendo adoptado por los humanos en una serie de humor? Pues no me suena demasiado coffff-Keroro-cofff, pero bueno.

Frankenstein

  • Título: フランケンシュタイン –Frankenstein–
  • Autor: Junji Itō, basado en la obra de Mary Shelley
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Halloween
  • Años publicación: 1994
  • Clasificación: adaptación literaria, horror
  • Tomos: 1

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Junji Itō es un autor que me encanta, y de los pocos que han conseguido que sienta escalofríos (de miedo, de asco, de estupor o sencillamente enormes WTF) leyendo un cómic. De él tenemos disponibles en España las obras Uzumaki (mi favorita de este autor, y desde aquí lanzo un llamamiento a una reedición en España de esta increíble obra), Tomie, Black Paradox y la desconcertante Gyo.

Itō no es un autor demasiado prolífico, la verdad. La mayoría de sus obras son cortas y no se prodiga demasiado, lo que es una lástima. Aunque tal vez si se prodigara más la “densidad” de sus obras bajaría y no resultarían tan brutales como lo son. No lo sé.

En todo caso, en Japón existe una colección de 16 tomos, titulada Itō Junji Kyōfu Manga Collection (Colección de manga de terror de Junji Itō) que recopila la práctica totalidad de la obra de este autor desde su debut hasta más o menos el año 2000, es decir, su primera época. Y lamentablemente en España, de esta colección, solo se ha publicado –y creo que solamente de forma parcial– Tomie.

El otro día, participando en el podcast Campamento Krypton donde se habló de manga en general y de la obra de Junji Itō en general, en el capítulo titulado Los mangas que nos marcaron y Junji Itō, tuve la oportunidad de conversar sobre este autor con los tres participantes habituales del podcast, y ellos me hicieron ver, entre muchas otras cosas, que Itō había realizado un manga adaptando el Frankenstein de Mary Shelley, cosa que se me había pasado por alto y que me llamó mucho la atención.

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El monstruo de Frankenstein se levanta…

Ni corto ni perezoso, me dispuse a leer el manga en cuestión, que abarca la práctica totalidad del tomo 16 (y último) de la colección que mencionaba hace un par de párrafos, y la verdad es que me ha encantado. Efectivamente, como decían los comentaristas de Camp Krypton, se trata de una adaptación magistral de la obra más famosa de Mary Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Y hablo de adaptación de la obra de Shelley porque es exactamente esto: el manga adapta exactamente la novela original, y no se va por las ramas ni cambia nada. Es decir, que si tu imagen del monstruo de Frankenstein es la de las películas, clásicas o modernas, quítatela de la cabeza. A estas alturas no voy a hablar sobre el argumento de esta historia, que es sobradamente conocido (si no la conoces o no la recuerdas bien, puedes leer el libro –al estar libre de derechos está disponible online gratuitamente– o leer algún resumen), pero vamos, que el manga adapta a la perfección la historia, la obsesión de Victor Frankenstein por crear un ser humano a partir de cadáveres y los problemas que le comporta el hecho de tener éxito en su empresa y engendrar un monstruo que escapa a su control.

Lo mejor

  • Aunque un poco primitivo comparado con el actual, el dibujo de Junji Itō es muy bueno y su trazo “sucio” contribuye a la sensación de terror de la historia.
  • Una gran adaptación, muy fiel, de la obra original de Mary Shelley.
  • El tomo se completa con dos pequeñas historias muy curiosas y un epílogo en forma de manga aprovechando que ese tomo cerraba la colección de 16 volúmenes de obras de Itō.

Lo peor

  • A veces tiene pasajes un poco más tediosos que otros.

Ushio to Tora (Ushio y Tora)

  • Título: うしおととら –Ushio to Tora– (Ushio y Tora)
  • Autor: Kazuhiro Fujita
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1990-96
  • Clasificación: aventuras
  • Tomos: 33+1

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Ushio to Tora es uno de los mangas que más años hace que figura en mi biblioteca: un compañero de la universidad me regaló la colección completa en mi primera estancia en Japón, allá en 1999-2000… Pero tras tantos años arriba y abajo, lo cierto es que estos tomos han estado casi siempre guardados en cajas, y nunca les he dado una oportunidad ni los he leído. Dentro de muy poco, cuando tenga ya mi largamente deseada “biblioteca manga” particular terminada (calculo que sobre mayo o junio de este año) esto se va a subsanar. En los preparativos preliminares, sin embargo, he localizado los tomos y he pillado el primero para leerlo.

¿Por qué he decidido a estas alturas leerlo, y no antes o después? Bueno, por qué no “antes” lo acabo de mencionar. Y por qué “ahora”, hay dos motivos. Primero, porque hace poco se anunció que en verano de este año se estrenaría un anime basado en este manga, una auténtica rareza (normalmente se hacen animes de los mangas de más éxito del momento, y es muy raro que una empresa de anime decida “resucitar” un manga antiguo que en su momento no tuvo anime – otra cosa serían los revivals o remakes, pero en estos casos generalmente sí hubo anime anterior). Segundo, porque un amigo comentó en Twitter que ahora, a raíz de este anime, empezaría a salir gente que reivindicaría Ushio to Tora y que pediría su publicación en España, pero que si gente como yo no hacía “campaña” esto no se conseguiría. Pues bien, aquí está mi granito de arena. ^_^

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio to Tora es el primer y probablemente mayor éxito de su autor, Kazuhiro Fujita (también autor de Karakuri Circus), y es ciertamente una historia muy noventera. Va de un chico, Ushio Aotsuki, que vive en un templo budista junto a su padre, que es el monje principal, y que le cuenta historias del santuario todo el rato en plan “abuelo batallitas”, un poco como el abuelo de Kagome en Inu-yasha. Una de las historias que le cuenta va sobre un demonio que fue sellado por un héroe gracias a una lanza mística llamada “la lanza de la bestia”. Ushio no se cree las historias de su padre, pero un día entra en el almacén del templo y descubre, por casualidad, una trampilla que aparentemente lleva a un sótano. Al abrir la puerta y entrar, descubre a un fiero monstruo que está clavado contra la pared con una lanza. Sin comerlo ni beberlo, Ushio tiene que liberar al monstruo para que le ayude con unos espíritus malvados que han aparecido al liberarse (cuando se ha abierto la trampilla) su energía maléfica. Armado con la lanza, que tiene el poder de inmovilizar al monstruo, Ushio y el bicho trabarán cierta “amistad” (al principio a regañadientes, ya más tarde de mejor rollo), hasta el punto de que Ushio bautizará al monstruo como “Tora” (tigre) debido a su apariencia.

A partir de este momento empieza una aventura con monstruos, seres sobrenaturales y muchas peripecias protagonizadas por el joven Ushio y su compañero a regañadientes Tora, que abarca 33 tomos más un extra con una “historia paralela”.

Lo mejor

  • Tiene un regusto muy noventero, con muchas aventuras y entretenimiento.
  • Si te gusta la temática sobrenatural con aventuras, disfrutarás este manga, que recuerda bastante a Inu-yasha (una obra bastante posterior, por cierto).

Lo peor

  • El dibujo, al menos en los primeros tomos, es bastante sucio en el sentido de que tiene muchas líneas marcadas. No es limpio ni conciso.
  • Yo personalmente ya soy un poco mayor para que me enganchen aventuras shōnen como esta. Me ha entretenido, pero sin más. No estoy ansioso por leer el resto, para que me entendáis.