El blog de Marc Bernabé

Hyōryū Net Cafe (Internet café a la deriva)

Monday, November 18th, 2013
  • Título: 漂流ネットカフェ –Hyōryū Net Cafe– (Internet café a la deriva)
  • Autor: Shūzō Oshimi
  • Editorial: Futabasha
  • Revista: Manga Action
  • Años publicación: 2008-11
  • Clasificación: misterio, thriller, sobrenatural
  • Tomos: 7

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Hay mangas que por una razón u otra te llaman, y este lo hizo simple y llanamente por el título, claramente una referencia (“¿tal vez paródica?” pensé) al Hyōryū Kyōshitsu (Aula a la deriva) del ínclito Kazuo Umezu. Como recordaréis (y si no lo recordáis, leed de nuevo la reseña a la que enlazo o, mejor aún, leed el propio cómic, que fue editado por Ponent Mon hace unos años, aunque no gozó de mucho éxito), Aula a la deriva es una delirante historia de terror en la que, no se sabe muy bien por qué, un colegio entero lleno de niños es transportado en el espacio-tiempo hacia un páramo desolado donde no hay nada alrededor… O, mejor dicho, parece no haber nada, ya que luego se descubrirá que ese lugar está plagado de horrendos monstruos, trampas y cosas por el estilo.

En todo caso, estaréis de acuerdo conmigo que, con mis “antecedentes” y mi afición umeziana, un título como Hyōryū Net Café, literalmente “Internet café a la deriva”, consigue llamar poderosamente la atención, así que ni corto ni perezoso me hice con él. El manga ha pasado meses en mi pila de “por leer”, como tantísimos otros, pero el otro día me dio por empezarlo y… ¡Uoh!

Primera sorpresa: no me había dado cuenta de que esta obra está firmada por el mismísimo Shūzō Oshimi, creador de la excelente obra Aku no Hana (Las flores del mal). Bueno, es natural que en su momento no me diera cuenta porque cuando conseguí los tomos de Hyōryū Net Cafe todavía no conocía Aku no hana, pero el hecho de descubrir que el autor es el mismo ya fue de por sí una gran sorpresa. Y, claro está, siendo Oshimi el autor, lo cierto es que el manga es mucho mejor de lo que esperaba (ya que me esperaba una parodia o algo realmente chungo y hasta risible de malo que podía ser).

La segunda sorpresa es que el argumento no es paródico, sino que va totalmente “en serio”, y sigue una premisa muy similar a la de la obra de Kazuo Umezu: en este caso no es una escuela lo que se transporta a un páramo solitario, sino un internet café… Sí, es absurdo, pero un internet café, con toda su variopinta clientela dentro (oficinistas, un otaku “de libro”, un grupo de jóvenes que salía de farra, un tipo que parece que está un poco taradito…) acaba siendo transportado, por alguna razón, a un desolado paisaje…

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¿Dónde #$%& estamos?

El argumento nos presenta a Kōichi Toki, un oficinista joven que, junto a su esposa, está esperando su primer hijo, aunque él no está muy convencido de ello, ya que tiene la sensación de que en su vida siempre se ha dejado llevar por los acontecimientos que se sucedían a su alrededor, y el noviazgo, posterior boda y ahora embarazo de su esposa igual no era lo que deseaba… Toki a veces piensa en su primer amor, la bella Kaho Toono, con quien tuvo muy buen rollo en secundaria, hasta el punto de que ella prácticamente se le insinuó… Pero él, cobarde y muy cortado, rehuyó el contacto y dejó de tener relación con Kaho, hecho de lo que se arrepiente.

Un día, Toki decide meterse en un internet café, que en Japón son centros multiocio muy completos: por una tarifa horaria tienes derecho a alquilar un pequeño cubículo individual con un cómodo sillón, un ordenador con conexión a internet, un montón de estanterías repletas de manga para leer, servicio de bar autoservicio con refrescos y otras bebidas, etcétera. Incluso hay internet café, o “manga kissa” como se les llama también, con servicio de duchas, por lo que no son pocos los que los usan como recurso para pernoctar una noche en plan “low cost”.

En todo caso, Toki acaba en un internet café que le llama la atención y allí, ¡oh sorpresa! se topa con Kaho Toono, su amor adolescente. Charlan y tal, hay muy buen rollo, y de repente un fuerte ruido. Los ordenadores se vuelven locos, parece haber un apagón general en el exterior y llueve a cántaros, por lo que deciden quedarse a pasar la noche… A la mañana siguiente, se encuentran con que el edificio entero ha sido trasladado a un páramo inhóspito, un verdadero desierto donde hace muchísimo calor.

Desamparados, empiezan a pensar qué hacer… ¿Es mejor esperar a que venga ayuda? ¿O tal vez habría que explorar para ver si encuentran a alguien que les eche una mano? Y así empieza esta gran aventura no muy diferente a la que Kazuo Umezu creó en los años 70.

La mayor diferencia entre ambas obras radica en la edad de los protagonistas y, por lo tanto, lo que “pueden” o “no pueden” hacer (en términos de “autocensura” determinada por la revista donde se publica originalmente la obra). Si los personajes de Umezu eran niños, en este caso son adultos… Lo que abre la puerta a situaciones potencialmente muy chungas de índole sexual u otro tipo de perversiones. Y no estoy hablando de violencia, puesto que Umezu ya se encargó, de forma muy explícita, de dejar ese listón tremendamente alto en una obra shōnen (en su tiempo) que ahora sería imposible publicar en una revista juvenil, y que Oshimi explota, también, sin ninguna manía…

Lo mejor

  • Pese a lo que podría parecer, el manga es bueno porque el autor es muy bueno.
  • La exploración de la psicología de los personajes en una situación tan extrema.
  • La relación entre Toki y Kaho puede dar mucho de sí, sobre todo cuando entran en juego los sentimientos encontrados de Toki, ya que por un lado está casado y espera un hijo, pero por el otro la atracción que siente por Kaho es irrefutable.

Lo peor

  • Demasiado parecido a Aula a la deriva de Umezu, lo que le resta muchos puntos de originalidad.

Ajin (Subhumano)

Monday, November 11th, 2013
  • Título: 亜人 –Ajin– (Subhumano)
  • Autor: Gamon Sakurai
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: good! Afternoon
  • Años publicación: 2012 – en curso
  • Clasificación: acción, ci-fi, sobrenatural
  • Tomos: 3 (en curso)

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No son pocas las veces en las que, en conversaciones con otros “veteranos” del manga (gente que llevamos entre 15 y 20 años ya leyendo manga), aparece la típica frase “es que antes –es decir, en los años 90– sí que se hacía buen manga, no como ahora que todo es igual”. Siempre me ha parecido un error de percepción esta frase. Al fin y al cabo, por un lado la memoria funciona de forma muy selectiva y tendemos a recordar prioritariamente las cosas buenas. Por el otro, hay que tener en cuenta que en los años 90 no se publicaba en España ni una cuarta parte de la cantidad de manga que se publica ahora, y que por lo tanto nos acabó llegando básicamente la flor y nata del manga de ese momento. Ahora también nos llega lo mejor del mercado nipón (actual y pasado), pero entre medio se cuelan bastantes obras mediocres que nunca pasarán a la historia, de ahí tal vez la percepción de que “el manga actual no es tan bueno”.

En todo caso, la prueba de que siempre se hace buen manga, estemos en la época que estemos, es que periódicamente van surgiendo obras que destacan por encima de las demás y que, desde luego, se hacen con un hueco en la historia del manga. En los 10 últimos años podemos mencionar, como obras realmente notables e innovadoras, sensaciones como Death Note, Fullmetal Alchemist, Ataque a los titanes… Sin olvidarnos, claro está, de One Piece, el verdadero “monstruo” de la década.

Estos títulos que acabo de dar son todos de primerísima línea por el increíble impacto social y mediático conseguido, pero luego tenemos una segunda línea muy poderosa con obras como 20th Century Boys, Thermae Romae, Gantz, Black Butler, Naruto, Bleach, Fairy Tail, Nana, Madoka Magica (aunque sea originario del anime), Terra Formars, etcétera que hace que el manga de los últimos 10 años no tenga nada que envidiar al de los años 90, 80, 70… Bueno, en mi opinión, al menos.

Esta laaarga introducción (perdón ^_^) viene porque Ajin, este manga que reseño, me ha parecido que tiene los ingredientes necesarios para convertirse, seguramente no en una sensación de primerísima línea, pero sí en una obra sorprendente y capaz de colocarse entre las más destacadas de la década. Bueno, igual exagero porque apenas he leído los 2 primeros tomos nada más (los únicos disponibles en el mercado japonés en el momento de escribir esta reseña, aunque ya se ha anunciado la salida del tomo 3 en los próximos días). Tal vez la cosa decrezca y se convierta en un bluf, pero de momento a mí la serie me está gustando.

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¿Qué es esta especie de “espíritu oscuro”…?

Y eso que tampoco es de lo más original, pero a mí me ha caído bien: la historia se ambienta en el Japón contemporáneo, con la diferencia de que unos años atrás se descubrieron algunos especímenes humanos que “no pueden morir”. O, mejor dicho, si mueren por cualquier causa, rápidamente resucitan y se regeneran. Estos nuevos humanos, de los cuales hay muy pocos detectados (no se diferencian en nada de las personas normales y ni siquiera ellos mismos son conscientes de su condición a no ser que sufran un accidente letal y sobrevivan a él regenerándose), son los llamados “ajin” (subhumanos), y todos los gobiernos ansían hacerse con especímenes para experimentar con ellos. El hecho de ser considerados subhumanos, por cierto, comporta la pérdida de sus derechos humanos, por lo que cualquiera es libre de hacer cualquier cosa con ellos, lo que abre la puerta a horrorosos experimentos con ellos que ponen los pelos de punta.

Nuestro protagonista es un chaval japonés, estudiante de secundaria, llamado Kei Nagai, que obviamente no sospecha ser un subhumano en un momento en el que solo dos especímenes han sido localizados en Japón. En un momento dado, Kei es atropellado por un camión, que le lanza muchos metros más allá y le destroza el cuerpo entero. Sin embargo, inexplicablemente se levanta enseguida y su cuerpo sana a ojos vista: había muerto, pero ha resucitado, lo que prueba, ante su horror y el de todos los testigos, que es un subhumano.

A partir de aquí se inicia una historia de persecuciones: todo el mundo quiere atraparle, ya que el gobierno ofrece una suculenta recompensa por cualquier subhumano (porque quiere experimentar con él horriblemente: torturándole de mil formas, matándole una y otra vez, para intentar averiguar los secretos de su inmortalidad). Paralelamente, aparece cerca de él una especie de “espíritu oscuro” que no se sabe muy bien quién es, y pronto otros subhumanos aparecerán también en escena para llevar la historia un paso más allá…

Lo mejor

  • Dinámico, entretenido y bien llevado.
  • El juego que da la inmortalidad de los subhumanos en las secuencias de acción. Por ejemplo, si uno se parte una pierna y no puede andar, es tan fácil como suicidarse ahí mismo para, inmediatamente, regenerarse y volver a la vida con el cuerpo restaurado.
  • Los misterios paralelos que se van desvelando, como el tema de los “espíritus oscuros”…
  • Al ser un manga seinen, no se escatima en gore y acción violenta (muy bien llevada y no gratuita (del todo)).

Lo peor

  • No es una premisa de lo más original, pero está muy bien llevada y sí creo que da un soplo de aire fresco.

Ultra Q

Wednesday, February 6th, 2013
  • Título: ウルトラQ –Ultra Q–
  • Autor: Kamui Fujiwara
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Newtype The Live
  • Años publicación: 2003-04
  • Clasificación: ciencia-ficción, fantasía, kaijū
  • Tomos: 2

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Si sois amantes del llamado tokusatsu o ciencia-ficción con muñecos y monstruitos de goma japonés, cuyos máximos exponentes son Godzilla, Gamera, Ultraman, Kamen Rider y sus “hermanos”, posiblemente os suene el título de Ultra Q, una de las primeras series televisivas del género, estrenada en 1964, y que fue el preludio a muchas otras series “Ultra”, entre ellas, cómo no, la celebérrima Ultraman.

Los 11 episodios de Ultra Q son de tipo autoconclusivo, un poco al estilo de La dimensión desconocida, y narran aventuras basadas en hechos sobrenaturales, con bastante participación de monstruos gigantes. Se dice que Eiji Tsuburaya, legendario especialista en tokusatsu que tuvo una participación decisiva en los films de Godzilla y las series de Ultraman, entre tantos otros, no abogaba mucho por la aparición de monstruos en la serie, pero los productores le forzaron a sacarlos aprovechando el tirón de las películas de kaijū (monstruos gigantes) que él mismo había causado.

Como digo, Ultra Q es una serie de episodios autoconclusivos precursora directa de Ultraman y, como tal, goza de un estatus de culto entre la generación de japoneses que ahora mismo rondará los 50-60 años de edad. Justo la franja de edad en la que se encuentra Kamui Fujiwara, conocido aquí por ser el autor de la inconclusa en España Raïka, pero que en Japón es más conocido por sus mangas de Dragon Quest: Roto no monshō y por la adaptación a manga de las historias de Mamoru Oshii Kerberos Panzer Cops (quizás os suene más su adaptación animada: Jin-Roh).

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¡Un monstruo gigante en el Polo Sur!

En todo caso, el manga de Ultra Q adapta seis de los 11 capítulos de la serie original, tres por cada uno de los dos tomos de los que se compone, y por lo que se ve es una adaptación extremadamente fiel. Hasta el punto de que la historia se ambienta siempre en los años 60 y que tiene un espíritu retro muy interesante. A mí no me ha acabado de gustar, la verdad es que encuentro las historias demasiado pueriles, pero es que así era la serie original, y así eran las series de tokusatsu en los años 60. Por comentarios de lectores japoneses que leo en Amazon o similares, a la generación que se crió viendo Ultra Q les encanta la gran fidelidad de Kamui Fujiwara en la adaptación, lo que denota “su amor por Ultra Q”. Sin embargo, a un lector que no conoce Ultra Q, o solo lo conoce tangencialmente, yo creo que le dejará más bien frío.

Lo mejor

  • Una ventana abierta a una de las series más míticas del tokusatsu televisivo japonés.

Lo peor

  • El dibujo es muy bueno, casi diría que excelente, pero para mí es bastante impersonal y “frío”.
  • Las historias son pueriles y bastante precipitadas.
  • No lo recomiendo a los que no sean fans del tokusatsu o de Ultra Q.

Terra Formars

Thursday, January 31st, 2013
  • Título: テラフォーマーズ –Terra Formars–
  • Autor: Yū Sasuga (guión) y Ken’ichi Tachibana (dibujo)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Miracle Jump / Young Jump
  • Años publicación: 2012-?
  • Clasificación: violencia, acción, ciencia-ficción, entomomanga
  • Tomos: 3 (en curso)

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Corre el año 2577 y la Humanidad está lista para comprobar los efectos del plan de terraformación de Marte iniciado hace unos siglos: la forma más barata y aparentemente efectiva de conseguir que Marte desarrollara las condiciones para albergar vida de tipo terrestre fue enviar al planeta rojo un cargamento de moho y de… ¡Cucarachas!, conocidas por ser resistentes en todo tipo de ambientes, por duros que estos sean. La idea es que el moho y las cucarachas se irían expandiendo por el planeta poco a poco e irían generando suficiente oxígeno para formar una atmósfera capaz de albergar vida terrestre.

Una primera nave con seis tripulantes, la Bugs 1, aterriza en Marte, solo para ser aniquilada de buenas a primeras no se sabe muy bien cómo ni por qué (se han apañado, por cierto, para mandar un mensaje a la Tierra in extremis en el que explican lo que se han encontrado; este mensaje se mantiene en secreto). Ahora, el gobierno terrestre manda una segunda misión conformada por 12 tripulantes que, pronto lo sabremos, han sido genéticamente modificados para adquirir propiedades de distintos tipos de insecto. ¿Y por qué motivo?

El motivo lo averiguamos cuando la segunda nave, la Bugs 2, aterriza en Marte y sus tripulantes, que a priori tienen la misión de exterminar a las cucarachas para iniciar la segunda fase del proceso de terraformación, se topan con que las cucarachas de marras han evolucionado a lo bestia (!!) hasta convertirse en enormes bicharracos llenos de músculos con una resistencia sin par, como no podía ser de otra forma. Los hombres-cucaracha empiezan entonces a cargarse a los tripulantes del Bugs 2 como quien aplasta hormiguitas… Cuando por fin los que sobreviven consiguen reaccionar e inyectarse la droga que les permitirá adquirir propiedades de diversos insectos, a cuál más pintoresco, inician un tímido contraataque que les permite al menos no acabar destrozados por las cucarachas a las primeras de cambio…

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¡Craka! Toma cucaracha.

Un planteamiento delirante, muy loco, que solo podría ser posible sin duda en el rico mundo del manga, donde absolutamente todo tiene cabida. La historia ha caído en gracia en Japón, ya que rápidamente ha conseguido muchísimos lectores y ha llamado la atención hasta el punto de ser nombrada mejor serie para público masculino en el recopilatorio Kono manga ga sugoi 2013 y ser nominada como finalista al premio Manga Taishō, que se fallará en los próximos meses.

Estamos ante una serie con muchísima acción y violencia. Para mí, ahora Gantz está en su recta final, es la clara sucesora de la serie de Hiroya Oku, ya que cuenta con todos los ingredientes por los que Gantz ha triunfado. El dibujo es un poco acartonado al principio, sin ser en absoluto malo, pero pronto gana en flexibilidad. El guión, fruto de un estudiante universitario (¡no es coña!), es una cosa muy loca, incluso absurda (¿alguien ha dicho Gantz?), pero que acaba enganchando muy bien al lector. Podría perfectamente haberse quedado en un intento absurdo de hacer un manga absurdo, pero entre el guionista y el dibujante se las apañan para conseguir una historia trepidante.

Lo mejor

  • Acción sin par.
  • Sensación de WTF constante muy “a lo Gantz”.
  • La reseña desde el punto de vista entomológico de este manga que ha hecho Jesús en Entomoblog.

Lo peor

  • Dibujo un poco acartonado al principio.

Marie no kanaderu ongaku (La música que toca Marie)

Monday, December 17th, 2012
  • Título: Marieの奏でる音楽 –Marie no kanaderu ongaku– (La música que toca Marie)
  • Autor: Usamaru Furuya
  • Editorial: Gentōsha
  • Revista: Comic Birz
  • Años publicación: 2000-2001
  • Clasificación: fantasía
  • Tomos: 12

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Sabéis de sobra, si sois lectores asiduos de este blog, que uno de mis autores fetiche es Usamaru Furuya, cuyas obras simplemente me encantan y de las que he reseñado un montón (haz clic aquí para ver las demás reseñas, ¡y ojo porque hay más de una página!). Os podéis imaginar, pues, la alegría que tuve este pasado verano cuando por fin pude traducir una de sus obras, Hikari Club, que salió a principios de noviembre de 2012 de la mano de EDT. Es la primera obra de Furuya editada en España y, aunque no es de lo más representativo del estilo del autor (ya que se basa en una obra de teatro ajena con fuertes influencias estéticas de Suehiro Maruo), algo es algo y, ciertamente, es un gran manga que creo que, si os gustan las cosas “raritas”, os gustará mucho.

En todo caso, esta vez me gustaría reseñar Marie no kanaderu ongaku (La música que toca Marie), la que se podría considerar la primera obra “larga” (son un poco menos de 500 páginas en 2 tomos) del autor, creada entre los años 2000 y 2001 en la revista Comic Birz.

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Ambiente onírico, lleno de imaginación.

La obra nos sitúa en un extraño mundo imaginario, que personalmente me recuerda bastante a obras de Hayao Miyazaki como Nausicaä o Laputa, en la que un chico y una chica, Kai y Pipi, viven en medio de una sociedad totalmente armónica, en paz, llena de máquinas y mecanismos basados en engranajes, y que domina “Marie”, una especie de “diosa” que flota por los cielos y va a la deriva mientras vela por el bienestar de todos tocando una música que solo Kai puede escuchar.

Pipi, enamorada de Kai, intenta hacer que este se fije en ella, pero Kai solo parece tener ojos para Marie, la cual le fascina muchísimo. El orden de la sociedad de Birito (así se llama ese mundo), así como su orden de marcado tono religioso, parece depender de Marie pero ¿cuál es el secreto de la diosa que va a la deriva…?

Lo mejor

  • Hay que leer este manga hasta el final; dejarlo a medias es un crimen por el subidón que hay hacia el final.
  • Gran dibujo, gran historia, grandes diseños, mucha imaginación.

Lo peor

  • Tal vez arranca un poco lento.

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