El blog de Marc Bernabé

Yume miru kikai (Las máquinas de soñar)

Wednesday, May 4th, 2011
  • Título: 夢みる機械 –Yume miru kikai– (Las máquinas de soñar)
  • Autor: Daijirō Morohoshi
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Shōnen Jump, entre varias otras
  • Años publicación: entre 1973 y 1976
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 1

El autor Daijirō Morohoshi era una asignatura pendiente en mi mangateca. Había leído algunas críticas bastante positivas sobre su obra, que le encumbraban a una posición bastante alta dentro del manga de corte alternativo, pero nunca había tenido ocasión de leer nada suyo. No por falta de ganas, sino por falta de oportunidades; nunca había encontrado una obra suya que me llamara la atención de forma especial.

Sin embargo, en uno de mis viajes a Japón del año pasado, en una de mis habituales razias a las librerías de manga vintage de Tokio, encontré este tomo que me dijo, inmediatamente “cómprame”. Básicamente fue por el título: Yume miru kikai es exactamente el mismo título que la película en la que estaba trabajando el malogrado director de anime Satoshi Kon cuando le diagnosticaron el cáncer que lo mató al cabo de pocos meses, en agosto de 2010. Desconozco el argumento de la peli de Kon (que por cierto ojalá que se pueda terminar y estrenar), y tampoco tengo ni idea de su temática. Probablemente el título de esta obra y el de la película sean una mera coincidencia. Al fin y al cabo, Yume miru kikai puede traducirse como “La máquina de soñar” o “La máquina que sueña”. En el caso de la obra de Morohoshi, el contexto nos dice que la traducción correcta es la primera, ¿pero es también el caso de la película de Kon?

No tengo ni idea, pero la coincidencia me hizo muchísima gracia y ya solo faltó que el nombre del autor fuera Daijirō Morohoshi, del que hace tiempo que quería leer algo. Así que sin dudarlo compré el tomo a pesar de que su precio era un poco más elevado de lo que normalmente estoy dispuesto a pagar por un manga vintage.

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Así era el dibujo primigenio de Morohoshi

El tomo es una recopilación de historias cortas que Morohoshi publicó en varias revistas entre los años 1973 y 1976, es decir, al inicio de su carrera. La longitud, el estilo y en general el nivel de las historias es muy variable, lo cual resulta sorprendente. Por un lado tenemos historias dibujadas con un estilo bastante particular que recuerda un poco al de Kazuo Umezu y que es el que, tras la lógica evolución causada por el tiempo, es el que acabó teniendo este autor. Sin embargo, por otro lado tenemos historias realizadas con un estilo mucho menos recargado y en cierto modo caricaturesco, y otras directamente de estilo humorístico.

¿Y de qué van las historias? Pues son muy variadas, pero en general las más extensas son de corte fantástico, podríamos decir de ciencia-ficción. La primera, la que da título al manga, recuerda muchísimo a otras obras, como Matrix, en el sentido de que mucha gente se ve atraída por los cantos de sirena de una empresa que se dedica a comercializar máquinas de soñar, con las que el individuo en cuestión se sume en un sueño fantástico lleno de riqueza, diversión y vacaciones, mientras esa misma persona es sustituida en el mundo real por un androide indistinguible que se encarga de ir a trabajar por ella, lidiar con su familia, etcétera.

En general, las historias resultan muy entretenidas y absorbentes; he disfrutado mucho con la lectura de este tomo. Sin embargo, algunas de ellas se hacen un poco pesadas (hay una de humor surrealista que me costó bastante, y la última historia, que está muy bien planteada y tiene mucho potencial, falla un poco al írsele un poco de las manos). En todo caso, si estas son de las primeras historias que escribió Morohoshi y tienen este nivelazo, entiendo por qué este es un autor tan aclamado sobre todo en el círculo de los otros autores de manga y los críticos de manga. Como leí este manga estando todavía en Japón, procuré agenciarme el primer tomo de una de sus obras más representativas, Saiyū Yōen-den, que procederé a leer y reseñar en cuanto pueda.

Lo mejor

  • Historias cortas de ciencia-ficción, en general muy buenas y originales.
  • Variedad de estilos de dibujo y temáticas.

Lo peor

  • El dibujo es un poco acartonado aunque cumple con su cometido.
  • Algunas historias son mejores que otras.

Version

Wednesday, August 4th, 2010
  • Título: VERSION
  • Autor: Hisashi Sakaguchi
  • Editorial: Ushio Shuppansha
  • Revista: Comic Tom
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: ciencia-ficción, seinen
  • Tomos: 3

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De nuevo “doblo” (que no rompo del todo) un poco las normas de este blog reseñando una obra que sí fue en su momento licenciada y publicada en España. Al igual que hice con la maravillosa Regreso al mar de Satoshi Kon, este es un intento por rescatar del olvido una obra maestra del manga publicada en los albores de la edición de cómic japonés en España.

Efectivamente, Version, titulada aquí “Version.1”, empezó a ser publicada por Glénat en 1996, que sacó ocho finos comic-books de 24 páginas que luego recopiló en un tomo publicado en 1997 (podéis ver en Listado Manga las portadas y fechas: comic-books / tomo).

Lo que muchos no saben es que Version fue publicada de forma incompleta en España, y es que todavía faltan 2 tomos japoneses que restan inéditos. Es decir, en España se publicaron solo 250 páginas de las 765 que tiene la obra.

Version es una obra de Hisashi Sakaguchi, el aclamado autor de la maravillosa y recomendadísima Ikkyu (que tenemos disponible en castellano y catalán de la mano de Glénat) y de otras obras que he comentado aquí como la obra maestra Ishi no Hana (Partisan) y la más que nada anecdótica Illumination no yoru 23:59 hatsu (Noche iluminada, salida a las 23.59). Un autor impresionante cuyo nombre, sin embargo, nunca estuvo a la altura de los grandes pesos pesados del manga, a pesar de que, vista su carrera, pudo haberlo estado si no hubiese empezado relativamente tarde en esto del manga (durante sus primeros años como profesional trabajó como animador en Mushi Productions, la empresa de Osamu Tezuka) ni hubiese fallecido en 1995 a la prematura edad de 49 años.

Version es una historia un tanto enrevesada que, en mi opinión, bebe directamente de las fuentes de Akira tanto en temática y desarrollo “tecno-esotérico” como en estilo de dibujo. Nos cuenta una historia en la que unos científicos desarrollan un biochip que se las apaña para absorber información a marchas forzadas e ir creciendo hasta el punto de desarrollar un cuerpo y una identidad propia. El profesor Higure, temiendo que el biochip, que recibe el nombre de “Gaso” (elemento con consciencia de sí mismo), podría ser utilizado con fines malvados y que además resulta peligroso debido a una especie de veneno que suelta (la “materia azul”), se evade con él.

Años más tarde, la hija de Higure, Eiko, entra en contacto con el detective privado Happō y juntos buscarán al profesor, que deja el mensaje “Version” (entendido aquí como una palabra que indica “evolución”, en una especie de japglish pseudoinformático un poco raro) aquí y allá dando a entender que sigue vivo. Así empieza una aventura en la que Eiko y Happō tendrán que buscar al Gaso y enfrentarse a la malvada organización Religio encabezada por el feo de Echo, que anhela atrapar al Gaso –que elige adoptar la forma de una especie de sirena– para convertirlo en una especie de dios y erigirse él en una especie de Profeta. Pero Echo no contaba con la intervención de otra gran fuerza cósmica, el Jiga (propio yo), una especie de consciencia colectiva de toda la Humanidad que, en forma de programa informático parásito que se apodera de Echo, se erige como antagonista del Gaso. Así, el Gaso pasa a simbolizar el amor por el planeta Tierra, la ecología y lo demás, mientras que el Jiga, representado en el manga como una especie de bloques transparentes, representa la codicia humana (bueno, al menos esta es mi interpretación, ya que todo resulta un poco lioso).

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El gordo de Echo consigue atrapar al Gaso (esa especie de sirena monstruosa) e intenta controlarle.

Esta es una obra realmente interesante, aunque como ya he insinuado llega un punto en el que la narración se vuelve muy enrevesada y cuando aparecen los bloques, el mundo onírico creado por el Jiga y toda una serie de párrafos liosos con terminología pseudoinformática y filosófica es muy fácil perderse. Un poco como ocurre con Akira, no sé si me explico.

El tema informático está muy presente en la obra. Por un lado, en el obvio diseño de las portadas y algunas ilustraciones interiores, realizadas en un 3D realmente primitivo, de hecho posiblemente esta fue de las primeras obras manga, si no la primera, donde se usó la informática como parte del proceso. Pensemos que es un manga hecho en 1991-92 y que las herramientas informáticas de aquel entonces eran muy limitadas. Visto desde esta perspectiva, el esfuerzo realizado por Sakaguchi es muy encomiable aunque ahora parezca burdo, tosco, y pixelado a más no poder. También es la gracia del manga, digo yo.

Por otro lado, totas las parrafadas con terminología informática de principios de los 90 resultan casi pueriles hoy en día (el propio uso de la palabra “version” –indicando la versión 1.0 , 2.0, 3.2 o lo que sea de los programas informáticos– resulta muy gracioso por la connotación “evolutiva” que Sakaguchi le da). Y también es muy gracioso que aparezca una especie de versión primitiva de Internet en una época en la que la mayoría de los mortales no habíamos ni siquiera oído hablar de la posibilidad de conectar ordenadores en red, y mucho menos de forma global.

Por cierto, el título español de “Version.1” probablemente venga dado porque los capítulos, un total de 4, vienen marcados de esta manera: Version.1, Version.2, Version.3 y Version.4. En el tomo 1, por cierto, vienen los capítulos Version.1 y Version.2. Alguien se debería de confundir al principio y así quedó el título español del manga.

En definitiva, para mí es una obra muy recomendable, aunque peca de andarse demasiado por las ramas y llega un punto en el que la narración se lía de mala manera.

Lo mejor

  • El dibujo de Hisashi Sakaguchi es impresionante. De lo mejor de la escuela ochentera japonesa liderada por Katsuhiro Otomo.
  • Algunas escenas de lo más imaginativas y oníricas.
  • El uso de terminología informática y de tecnología supuestamente de “última generación” que ahora parece de juguete.
  • El personaje del detective Happō me parece muy gracioso en su caracterización como detective privado de las pelis clásicas a lo Philip Marlowe pero totalmente desastroso.

Lo peor

  • Sakaguchi se lió bastante en un momento dado. La obra tiene partes complicadas de comprender, lo que hace que, de haber podido ser una obra maestra, Version haya acabado siendo una obra más. Buena, sí, pero no excelente.
  • Que en España solo pudiéramos disfrutar de un tomo de los tres que tiene.

Kidō senshi Gundam-san (Mobile Suit Mr. Gundam)

Wednesday, March 3rd, 2010
  • Título: 機動戦士ガンダムさん –Kidō senshi Gundam-san– (Mobile Suit Mr. Gundam)
  • Autor: Hideki Ohwada
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Gundam Ace (entre otras)
  • Años publicación: 2001-?
  • Clasificación: seinen, humor, parodia, 4 koma
  • Tomos: 6 (en curso)

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Esta es la segunda serie de parodias Gundam que me he leído estos días, junto a la de Tony Takezaki no Gundam manga. Si la de Tony Takezaki era una parodia en forma de historias más o menos completas que abarcan varias páginas, esta es una obra de humor más “japonesa”, si se puede decir de esta manera, ya que se basa en el gag corto, a menudo de cuatro viñetas (yon koma manga). Ojo, porque el autor de Gundam-san (Señor Gundam) no es otro que Hideki Ohwada, autor de la genial Mudazumo naki kaikaku (Legend of Koizumi).

Esta recopilación de chistes francamente me ha encantado, me lo he pasado genial. El sentido del humor de Ohwada es buenísimo, las parodias son fantásticas y el dibujo acompaña muy bien. Por supuesto, si no conoces el universo Gundam (en este caso, de la serie original de 1979), es muy difícil que le encuentres la gracia. En este caso, Ohwada redefine a los personajes y nos presenta a un Amuro en plena edad del pavo que solo piensa en sexo; a un Char de lo más inútil y calzonazos, totalmente dependiente de Lala; a una familia Zabi de lo más “pintoresca”, por decirlo de alguna manera (me encantan las parodias de Gihren, es que el personaje se presta); a una Sayla de lo más malhumorada, etcétera. Con esta redefinición de los personajes, Ohwada los maneja a su antojo y se mofa de algunas de las escenas o frases más memorables de la serie.

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En Side 6 / Tsk, ¡me he metido en un barrizal! / ¡Ah! ¡Menos mal! ¡Eeeeh! Conscon / Lo único que podía hacer Dozle era mandar una brigada de Conscon. / Quedía demostrarle a Kycilia la incompetencia de Char. / No hace falta complicarse tanto para demostrarlo... / Esto no demuestra que sea incompetente, sino que es imbécil.

Incluso los propios “robots” (bueno, son mobile suits, pero para que nos entendamos los llamaré robots) protagonizan algunos gags, sobre todo los de modelo Acguy, que al parecer caen muy bien al autor ya que los pinta en infinidad de ocasiones, en plan kawaii. Memorables, por cierto, son las coñas en referencia a ciertos fallos o incongruencias de la serie de anime, hechas desde luego desde el más profundo de los cariños.

En definitiva, un manga realmente divertido, muy recomendable para los fans de Gundam, y con el que echarse unas buenas risas en compañía del calzonazos de Char y toda su tropa.

Lo mejor

  • Los chistes suelen ser bastante divertidos.
  • La recaracterización de personajes está muy bien realizada.
  • ¡Ese Gihren Zabi! ¡Me encanta cómo se cachondea de él!

Lo peor

  • Algunos chistes se centran en aspectos tan concretos de la serie que son difíciles de entender o de encontrar la gracia.
  • Algunos chistes hacen referencia a humoristas o programas de la tele o a sucesos contemporáneos a la época en la que se dibujó el manga, por lo que actualmente, unos años más tarde, no tienen gracia.
  • Igual que decía con el de Tony Takezaki, considerando que en España la afición a Gundam es casi nula (y menos a la serie original), y vistas las, al parecer, pobres ventas de Gundam the Origin (una serie más que recomendable) en España… Dudo que veamos jamás este manga publicado en nuestro país.

Tony Takezaki no Gundam manga (Tony Takezaki presents Gundam manga)

Tuesday, March 2nd, 2010
  • Título: トニーたけざきのガンダム漫画 –Tony Takezaki no Gundam manga– (Tony Takezaki presents Gundam manga)
  • Autor: Tony Takezaki
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Gundam Ace
  • Años publicación: 2003-?
  • Clasificación: seinen, humor, parodia
  • Tomos: 3 (en curso)

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Últimamente me ha dado por leerme unos cuantos tomos de parodias de Gundam que tengo en casa, regalo del editor jefe de la revista Gundam Ace que acompañó a Yoshikazu Yasuhiko durante el Salón del Manga 2008, con el que hice buenas migas. Hasta ahora no había encontrado el momento de hincarles el diente, pero el otro día, en un “arrebato gundamero”, me dio por leerlos del tirón. Este es uno de ellos; en la próxima reseña hablaré del otro.

Ya conocéis la mítica serie de anime Gundam (si no, tenéis más info aquí), una franquicia tan tremendamente popular que incluso cuenta con una gruesa revista de manga mensual, la Gundam Ace, dedicada íntegramente a publicar manga relacionados con el universo Gundam. La serie estrella de esta revista, cómo no, es Gundam The Origin, de Yoshikazu Yasuhiko (publicada en España por Norma Editorial), que cuenta con todo detalle y muchísimo buen hacer el argumento de la serie original, la de 1979, y añade algunos datos imprescindibles para entender mejor la historia. Yasuhiko, por cierto, no es solo un gran maestro del manga que dibuja y narra de maravilla, sino que además fue el diseñador de personajes (no mecánicos) de esa serie de anime, por lo que su “pedigrí gundamero” es ideal.

La Gundam Ace tiene que rellenar sus páginas mes a mes con distintas series, ya que al fin y al cabo estamos hablando de una revista ¡de más de 600 páginas! Así que, además de adaptaciones manga de otras series del universo Gundam, algunas novelas serializadas y secciones de entrevistas, artículos y tal, la Gundam Ace se nutre también de secciones de humor, básicamente parodias de Gundam.

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¡El dibujo es calcado al de Yoshikazu Yasuhiko!

Tony Takezaki no Gundam manga es un cómic de lo más curioso. Primeramente, el propio autor dice que “esta obra es solo para los que vieron Gundam en tiempo real (es decir, en su primera emisión en 1979)”. En teoría no sirve para gente que, como yo, hemos descubierto Gundam más tarde que eso (¡en mi caso, tan tarde como 30 años después!). En fin… Discrepo un poco. Es cierto que hay algunos chistes que no he entendido bien y tal vez sea porque soy un recién llegado a Gundam, no lo sé, pero en general me he reído un montón con las ocurrencias de Takezaki.

Otra gracia del cómic es que el estilo de dibujo, al menos en el primer tomo, es calcado al de Yoshikazu Yasuhiko. ¡Es que es igual! Es una pasada ver cómo Takezaki ha conseguido copiar tan bien este aspecto, lo que le da al manga un cierto aire “legítimo” que aún provoca que los chistes tengan más gracia si cabe. Incluso el propio Yasuhiko declara en el epílogo del tomo 1, donde aparece como autor invitado, que “a veces, cuando abre la revista Gundam Ace, confunde las páginas de Tony Takezaki con las suyas propias”. En el tomo 2, sin embargo, Takezaki realiza un cambio radical: más de la mitad de las páginas son a todo color y están ilustradas con fotos muy retocadas de maquetas de Gundam interaccionando. Como si fuera una fotonovela, pero en vez de actores de carne y hueso, los “actores” son todos maquetas (en su mayoría realizadas por el propio Takezaki, que en las páginas extras del final del tomo nos da más detalles sobre ellas, el muy friki). El tomo 1 me ha encantado por su frescura, pero el 2 se me ha hecho mucho más pesado con el rollo de las maquetitas. A ver qué tal el 3, que salió el 21 de enero.

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Parodias y chistes en plan fotonovela... ¡Pero con maquetas!

Lógicamente, tengo que advertir que este cómic no tiene absolutamente ninguna gracia si no conoces la primera serie de Gundam, y aún me atrevería a ir más allá, si no eres fan de Gundam The Origin de Yoshikazu Yasuhiko. Con algunos chistes realmente te partes de risa.

Lo mejor

  • Magnífica parodia de una de las series más míticas de la historia.
  • Estilo de dibujo calcado al de Yoshikazu Yasuhiko.
  • El mérito que tiene crear una fotonovela con maquetas. ¡Menudo currazo!

Lo peor

  • Algunos chistes son demasiado retorcidos.
  • Incomprensible si no eres fan de Gundam (lógico, ya que es una parodia).
  • La parte de la fotonovela con maquetas es bastante pesada y aburrida.
  • Considerando que en España la afición a Gundam es casi nula (y menos a la serie original), y vistas las, al parecer, pobres ventas de Gundam the Origin (una serie más que recomendable) en nuestro país… Dudo que veamos jamás este manga publicado en España.

Kamen Rider (El motorista enmascarado)

Thursday, December 17th, 2009
  • Título: 仮面ライダー –Kamen Rider– (El motorista enmascarado)
  • Autor: Shōtarō Ishinomori
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Bokura Magazine / Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1970-72
  • Clasificación: shōnen, tokusatsu
  • Tomos: 4

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Por favor, que los fans más puristas del tokusatsu no lean esta reseña, o que si la leen lo hagan sabiendo que yo sé poco sobre esta temática y que podría soltar alguna barbaridad. Kamen Rider es posiblemente el personaje más famoso (con permiso de sus colegas Godzilla y Ultraman, claro) de este género. O tal vez no sea el más famoso, no sé, pero sí el personaje que ha estado siempre en boga desde que fue creado a principios de los años 70, y que actualmente sigue disfrutando de adaptaciones a la pequeña y a la gran pantalla. Existen decenas de series y películas de Kamen Rider, y su mundo está formado por una maraña de personajes tan densa que habría que realizar un máster para desentrañarla. En esta reseña nos ceñiremos solamente al Kamen Rider original, el primero, para no liarnos.

Kamen Rider (literalmente traducido como “El motorista enmascarado”) es, como he dicho, uno de los iconos del tokusatsu. Ya conocéis a Shōtarō Ishinomori, porque he hablado varias veces de él. No podemos decir que Ishinomori fuera el inventor del tokusatsu, puesto que ese honor pertenece a Ishirō Honda y, sobre todo, al mítico Eiji Tsuburaya (director y responsable de efectos especiales, respectivamente, de la primera peli de Godzilla, la de 1954, y a partir de ahí de un montón de películas y personajes, sobre todo Tsuburaya). Pero sí podemos decir que fue Ishinomori el que afianzó el género y, sobre todo, lo adaptó con gran éxito a la pequeña pantalla, tomando el testigo de obras de los años 60 como Gekkō Kamen (1958) o Ultraman (1966). Así, Ishinomori se embarcó en la creación de un sinfín de personajes vestidos con mallas a cuál más estrafalario; unos diseños y argumentos que vendía a las cadenas de televisión. En los años 70, pues, el “rey del manga” se dedicaba básicamente a inventarse bichos raros para la tele, y de su genio creativo surgieron Kamen Rider, su creación tokusatsu más conocida, y Kikaider (reseña aquí), al que conocemos en España por el mediocre remake que realizó Meimu y que publicó Planeta deAgostini.

Kamen Rider fue concebido, pues, como un personaje televisivo, pero antes de que empezara la serie por televisión, Ishinomori empezó a serializar la versión manga de ese personaje. Ahora nos parece raro que un mangaka tenga una idea, la venda a la televisión y DESPUÉS haga el manga. Pero en aquella época no era así: Gō Nagai se hinchó a hacer exactamente lo mismo (con Mazinger, Devilman, Cutie Honey…), y también Leiji Matsumoto (con Yamato, Capitán Harlock…). Algunos consideran este manga que reseño “la obra original de Kamen Rider”; pero al parecer eso no es así: primero vinieron los diseños y planteamientos para la serie televisiva de imagen real y después vino el manga (aunque finalmente el manga se publicó antes, de ahí la confusión).

El cara-grillo y la moto molan mucho; hay que reconocerlo

El cara-grillo y la moto molan mucho; hay que reconocerlo

¿Y de qué va esta serie? Pues básicamente es una lucha al uso entre el bien y el mal. Una organización muy mala malosa, llamada Shocker, pretende crear unos seres superiores (aunque totalmente controlados y supeditados a ellos como simples marionetas, faltaría más) con los que dominar a la humanidad entera como si fuera simple ganado. Para ello, escoge a personas especialmente destacables física y psicológicamente, las secuestra y las convierte en cyborgs con forma de insectos en un proceso que tiene dos pasos: 1) transformación del cuerpo físico en cyborg y 2) lavado total de cerebro para convertirlos en auténticos zombis que obedecen ciegamente las órdenes de Shocker (que parece ser una especie de ordenador, por cierto).

Takeshi Hongō es el protagonista, un chico muy guapo, fuerte, inteligente y rico al que un día los de Shocker tienden una emboscada. Luego le convierten en cyborg y, cuando están a punto de empezar la fase de lavado de cerebro, cae un relámpago en el laboratorio y Hongō se libera. Así, conseguimos un superhéroe de fuerza sobrehumana y totalmente libre de ataduras. Al poco, Takeshi escapa del laboratorio enemigo con la ayuda del doctor Midorikawa, un científico al que los Shocker habían secuestrado y al que obligaban a trabajar en sus proyectos. Midorikawa acaba muerto, pero no sin antes proporcionarle a Hongō una moto muy molongui, llamada Cyclon, que contiene un casco y un traje que dan al protagonista el aspecto de un grillo saltamontes humanoide.

Y así nace Kamen Rider, el motorista enmascarado, un héroe que cabalga su moto y que, para obtener poder, necesita alcanzar cierta velocidad. A partir de este momento, Hongō se enfrentará a numerosos bichos raros y, por supuesto, por en medio se meterá la típica chica, la hija del doctor Midorikawa, llamada Ruriko. Hacia el final del tomo 2, por cierto, Hongō debe enfrentarse a once clones suyos y acaba muriendo… Sin embargo, su legado (y su cerebro) siguen vivos, y es Hayato Ichimonji, un antiguo cyborg esclavo de Shocker, quien hereda el puesto de Kamen Rider mientras se comunica telepáticamente con el cerebro de Hongō, conservado en formol (o algo similar XD).

No hace falta decir que Kamen Rider es una de las series más influyentes en el tokusatsu. Existen numerosas copias de este personaje y estos planteamientos. Y, cómo no, también hay parodias, como por ejemplo Ultra Héroe (Action Kamen) de Shin Chan, una clarísima referencia a Kamen Rider.

En fin, estamos ante un manga francamente trepidante, en el que todo ocurre muy rápido. Por ejemplo, entre que se nos presenta al personaje Takeshi Hongō, le atrapan y le realizan la operación para convertirle en cyborg solo pasan 12 páginas. El ritmo es realmente rápido y se supone que el lector se lo tiene que creer todo. En este sentido es una obra bastante añeja, aunque no negaré que tiene su encanto, ya que el autor no se complica nada en crear bases sólidas: “las cosas son así, como yo te las digo, y se acabó”. Lo que es el desarrollo de la acción, el ritmo narrativo, aparte de ser también muy veloz, a mí me parece excelente, una demostración fantástica de cómo hacer bien las cosas en el lenguaje del cómic de acción: velocidad, capacidad de atraer la atención del lector y gran trabajo en el desarrollo de las viñetas y el guiado del ojo del lector a través de ellas.

A mí la obra básicamente me ha gustado porque 1) es una obra histórica y estas cosas me pirran; 2) las escenas de acción están genialmente llevadas (como con Kikaider); 3) Ishinomori demuestra una gran maestría como mangaka. Pero si no fuera porque a mí me encanta el manga clásico y me fascina poder estudiar con perspectiva la historia del manga, la verdad, este manga no me habría gustado. Porque ni la temática me acaba de gustar, ni el dibujo es maravilloso (en su momento lo era, ahora se ve pasado de moda), ni el argumento me parece decente: es infantil y simplón.

Lo mejor

  • Un manga realmente trepidante que se lee en un plis
  • Es una obra cortita. Hay muchas ediciones en Japón, pero la más reciente tiene 3 tomitos (la mía consta de 4)
  • Una obra muy interesante para introducirse en el complicado mundo de Kamen Rider

Lo peor

  • No nos engañemos: el dibujo es añejo y el contenido es ridículamente infantil
  • Los diseños de los enemigos son feos y ridículos
  • El diseño de grillo de Kamen Rider siempre me ha parecido de vergüenza ajena (¿soy el único?)

Y ahora, a leer las reseñas “hermanas” del día