El blog de Marc Bernabé

Ressentiment

Wednesday, January 28th, 2015
  • Título: ルサンチマン –Ressentiment–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2004-05
  • Clasificación: tragicomedia, mundo virtual, prota patético
  • Tomos: 4

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Conocer al autor Kengo Hanazawa en el pasado Salón del Manga me encantó: me pareció un tipo genial, muy sincero y en realidad muy normal en lo referente a manera de ver la vida y reflejar sus vivencias en sus propios mangas. Lógicamente, Hanazawa ha triunfado gracias a su obra de zombis I am a Hero, que tengo el gusto de traducir para Norma Editorial, y una de las grandes curiosidades de dicha obra es que el protagonista está hecho a imagen y semejanza del propio Hanazawa, que en las diversas entrevistas que tuvo afirmó siempre que cuando más cómodo se siente es cuando se puede asimilar a sus propios personajes. Por eso, siempre ha creado historias con personajes con los que tiene un vínculo, pongamos, mental. En el caso de I am a Hero y también de Boys on the Run, además, el vínculo es también físico, ya que ambos protagonistas se parecen al autor como dos gotas de agua: hasta cierto punto, se puede afirmar –corroborado por Hanazawa– que dichos protagonistas están hechos a imagen y semejanza de él mismo, tanto física como mentalmente.

Antes de dedicarse al manga, Hanazawa no tuvo precisamente una trayectoria brillante: de hecho su primer gran éxito ha sido I am a Hero, con permiso de Boys on the Run, que al parecer no fue mal –de hecho se hizo una película de imagen real y una serie de TV basadas en él– pero tampoco fue un superventas, y se le nota que en estos momentos aún está intentando asimilar el éxito cosechado por su manga de zombis. Así, al tener Hanazawa una base mental más bien de “loser”, lo natural es que sus historias estén protagonizadas por personajes “loser”, de lo más patéticos y con unos modos de pensar más bien ruines, como ya comprobé en Boys on the Run.

Conocer a Hanazawa hizo que me interesara mucho por su obra anterior, lo que me hizo conseguir los tomos de Boys on the Run y disfrutarlos muchísimo. La historia empieza de forma magistral, muy entretenida, y luego baja bastante de intensidad hasta sorprendernos con un final poco convencional, pero la verdad es que disfruté enormemente del “viaje” de leer esos 10 tomos. Y ahora, ansioso de más Hanazawa, he decidido introducirme en su primera obra, Ressentiment, la única que me faltaba por leer de las tres únicas que tiene (sin contar historias cortas, que probablemente alguna ha publicado alguna vez, pero nunca se han recopilado en tomo).

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Takurô en su versión virtual (arriba) y real (abajo), intentando ligar con la chica virtual Tsukiko (derecha).

En Ressentiment nos encontramos con un Hanazawa primerizo, muy lejos todavía de la maestría gráfica que demuestra en I am a Hero, y con una historia bastante interesante pero también lejos de los recursos narrativos demostrados en Boys on the Run y, sobre todo, I am a Hero. En definitiva, es una historia bastante justita y que, de no ser por la trayectoria posterior del autor, probablemente nunca me habría llamado la atención como para leerla. Aun así, tengo que decir que, pese a que no me está enganchando tanto como sus otras obras, me está pareciendo un manga fácil de leer y, al ser cuatro tomos solamente, disfrutaré sin problemas hasta el final.

De nuevo, la historia está protagonizada por un loser empedernido, Takurō Sakamoto, que trabaja en una imprenta y es un fracasado total de 30 años de edad, gordo, feo, medio calvo, virgen (con chicas normales, ya que con las de pago sí se ha “estrenado”), que vive con sus padres y básicamente lo tiene todo para no triunfar en absoluto en la vida, ni en el ámbito laboral ni el personal. La historia se ambienta en un “futuro próximo” con respecto al momento en el que se creó la historia (2004-05): en año 2015 (XD), donde todo está básicamente igual salvo por la aparición de unos videojuegos de realidad virtual muy logrados. En estos juegos, te puedes introducir en el mundo que tú desees siempre que tengas el dinero suficiente para pagarte casas, coches e incluso, claro, mujeres (u hombres, imagino) virtuales.

Takurō conoce la existencia de estos juegos gracias a un conocido, que es igual de loser de él pero que tiene una doble vida virtual: dentro del juego, vive en una mansión espectacular y está rodeado por un auténtico harén de chicas a cuál más preciosa, que se desviven por él. Takurō, entonces, decide introducirse también en el juego, y empieza gastándose todos sus ahorros en el hardware necesario y, claro está, en el único software que se puede permitir: una choza en una isla solitaria y una chica llamada Tsukiko, cuyo software encuentra por casualidad, abandonado debajo de una estantería, en la tienda después de mirar y remirar todas las opciones y precios. Takurō configura el programa, se crea su identidad virtual (su propia imagen y semejanza cuando iba al instituto) y se dispone a vivir una vida de ensueño junto a Tsukiko… Pero parece que algo no va bien con la configuración del personaje, ya que hace cosas que no debería hacer…

Lo mejor

  • Una historia entretenida, sin más.

Lo peor

  • El tema de las vidas virtuales está un poco visto.

Tasogare ryūseigun (Like Shooting Stars in the Twilight)

Wednesday, January 7th, 2015
  • Título: 黄昏流星群 –Tasogare ryūseigun– (Like Shooting Stars in the Twilight)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comics Original
  • Años publicación: 1995-?
  • Clasificación: costumbrista, slice-of-lie
  • Tomos: 47 (en curso)

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Hace muchísimo tiempo que conozco esta serie y hablo a menudo de ella en mis charlas y conferencias como ejemplo de que existe manga para todos los públicos, incluso para lectores de edad avanzada. Siendo que el manga moderno empezó a finales de los años 40 y realmente despegó en los 50, los lectores de manga de aquella época han alcanzado ya los 65-70 años de edad, y algunos de ellos han seguido leyendo cómics durante toda su vida. En la actualidad, hay obras pensadas específicamente para estos lectores, y es el caso idudable de esta Tasogare ryūseigun, que se inició hace casi 20 años, cuando esta generación, la del “baby boom” de la posguerra japonesa, rondaba los 50 años de edad.

El propio autor de este manga, Kenshi Hirokane (el mismo que autor de mi adorado Shima Kōsaku), tiene en el momento en el que escribo este texto 67 años de edad y es un ejemplo perfecto de autor que crea historias para dicha generación: un tipo de manga que algunos llaman “silver manga” (silver=plateado, por el color de las canas de sus lectores).

En mi último viaje a Japón descubrí en una librería unos tomos de esta serie subtitulados “Best of Best” (un total de 3 tomos de unas 420 páginas, de muy buena calidad), con la explicación de que contienen una selección de las mejores historias seleccionadas por el propio autor. Esta selección es de un total de 3 tomos y en ese momento me apeteció mucho introducirme en las historias autoconclusivas de Tasogare Ryūseigun. Como he mencionado antes, hace mucho tiempo que conozco este manga y he leído tomos sueltos. De hecho, estaba convencido de haber hablado de él en este blog y de haberlo reseñado, pero me llevé una gran sorpresa cuando busqué en el índice de reseñas y no lo encontré. Con la excusa de reseñar el tomo 1 de “Best of Best”, voy a solventarlo.

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Definitivamente, el personaje descubre que es gay y que se siente atraído por ese travesti…

Tasogare ryūseigun, que se traduciría como “Estrellas fugaces en el crepúsculo”, es una colección de historias autoconclusivas, generalmente repartidas en tres o cuatro capítulos cada una, que narran historias a menudo de amor y afecto cuyos protagonistas son personas de entre 40 y 70 años de edad (va a depender del capítulo). Son historias muy interesantes, y llenas de un sentimiento “intenso pero tranquilo” que representan una delicia para el lector. A modo de ejemplo, voy a comentar por encima las cinco historias que se incluyen en el primer tomo de “lo mejor de lo mejor”.

  • Constelación de Kamakura: una joven trabajadora de un museo, de 27 años de edad, conoce a un anciano, famoso arquitecto jubilado, de 73 mientras buscaba un libro para una investigación y se hace muy amiga de él.
  • La reina de las estrellas: un viejo de más de 70 años de edad descubre el mundo de los soap land, se engancha perdidamente al tema y se enamora de una de las prostitutas. Lo curioso es que ella le corresponde…
  • Canción triste del mundo estelar: una diputada del parlamento japonés, cuarentona y solterona, revive, a través de una especie de viaje en el tiempo, una relación sexual que mantuvo con el dueño de una cafetería durante sus años de estudiante.
  • La estrella de Sodoma: un oficinista cincuentón entra por casualidad en un bar de travestis de Tokio y acaba descubriendo que durante toda su vida ha sido gay, sin él ser consciente de ello, y se enamora de uno de los travestis del bar, con el que inicia una relación. De repente, sale del armario, rompe con toda su vida (incluso con su mujer e hijos) y abraza una nueva forma de vida en una sociedad tan conservadora como la japonesa, con graves consecuencias…
  • Constelación de Kioto: en su lecho de muerte, un hombre murmura en duermevela el nombre de una mujer, que su esposa escucha por casualidad. La viuda se dirige a Kioto, donde el hombre pasó unos años trabajando hacía unos 20 años, para tratar de averiguar quién es esa mujer, y descubre que llevó una doble vida con una geisha, con la que incluso llegó a tener un hijo… A pesar de todo, las mujeres terminan haciendo buenas migas.

Lo mejor

  • Un manga delicioso, fácil de leer y con historias muy emotivas, pero no por eso de lágrima fácil.
  • Como es de historias autoconclusivas, es fácil tomar un tomo al azar y empezar a leer cualquiera de ellas.

Lo peor

  • La única pega que le veo es que no es para todos los públicos, ya que solo gustará a lectores de cierta edad. Pero sinceramente no creo que sea algo malo, así que ni siquiera merece estar en “lo peor” (pero lo dejo aquí para que no se quede vacío).

Boys on the Run

Thursday, December 18th, 2014
  • Título: ボーイズ・オン・ザ・ラン –Boys on the Run–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2005-08
  • Clasificación: humor, romance
  • Tomos: 10

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Como sabéis, en el pasado Salón del Manga de Barcelona recibimos la visita de varios pesos pesados del manga, y uno de ellos fue Kengo Hanazawa, invitado por Norma Editorial para presentar su manga I am a Hero (reseñado en su momento en este blog) . En mi caso, en parte por ser el traductor de I am a Hero para su versión española, editada por Norma Editorial, se me encargó la tarea de interpretar para este autor, con el que surgió muy buen rollo y nos lo pasamos genial.

A raíz de hacer buenas migas con Hanazawa, me interesé por su obra anterior, lo que inevitablemente me llevó a ponerme a leer Boys on the Run, su anterior obra y la más conocida hasta que empezó con I am a Hero, hasta el punto de haber sido adaptada a película y serie televisiva de imagen real.

Y mis impresiones no pueden ser mejores: estamos ante una obra que no es ninguna maravilla, pero que resulta entretenidísima, y muy rápida de leer. Vamos, ideal para cuando tienes una tarde tonta y quieres algo que te haga pasar un estupendo rato de lectura en el sofá.

El manga nos cuenta la historia de Toshiyuki Tanishi, un tipo de 27 años más bien mediocre y muy normal, con escaso o ningún éxito entre las chicas, muy tímido e inseguro, etcétera. Bueno, si habéis leído I am a Hero, estamos ante un personaje “typical Hanazawa”, ya que es muy parecido a Hideo Suzuki y, de rebote al mismísimo Kengo Hanazawa, que afirma que para dar realismo a sus historias se inspira en sí mismo, hasta el punto de que sus personajes (tanto Tanishi como Suzuki) son muy parecidos físicamente a él. Y, se sobreentiende, también en carácter y forma de pensar… Sinceramente, me parece muy original que un autor de manga se sitúe a sí mismo como personaje en sus obras, es graciosísimo.

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Cuando consigue por fin embaucar a la chica para ir a un love hotel, resulta que la única habitación disponible (sin que ellos lo sepan) es la habitación S&M… Bochorno total.

Pues bien, la historia (de momento me he leído unos tres tomos) nos cuenta las andanzas del bueno de Tanishi para intentar establecer una relación con su compañera de trabajo Chiharu, con varios tropiezos y meteduras de pata que hacen que el lector se parta de risa y al mismo tiempo sienta mucha lástima por lo patético de las situaciones. Por ejemplo, frustrado el día de su cumpleaños, decide llamar a un teléfono de citas para que le manden a una chica con la que salir y luego follar, a cambio de dinero, claro está, y se le presenta una mujerona gorda, mal vestida y muy desagradable en general… Pero él no tiene narices de decirle que “contigo no, bicho” y se deja llevar, terminando en un love hotel con ella, con ella desnuda sobre la cama, y siendo incapaz de consumar el acto sexual por el asco que le da… Lo que luego le provoca muchísimos problemas ya que ella empieza a perseguirle por toda la calle gritándole que es un violador en potencia, que la ha engañado, que ha abusado de ella, etcétera. En fin, situaciones patéticas, MUY patéticas, una tras otra, y algunas con su novia potencial como testigo de primera mano, que sin embargo enganchan cosa mala.

Según puedo ver, creo que la historia luego se va por otros derroteros, con él apuntándose a un gimnasio de boxeo o algo así, pero bueno, ya lo iré viendo según vaya leyendo… Porque este manga es tan entretenido que me lo pienso leer entero.

Lo mejor

  • Muy entretenido.
  • Situaciones patéticas muy adultas, con sexo y cosas así de por medio, que no se ven en los manga shōnen.
  • Un retrato del hombre pusilánime japonés. Hay muchos japoneses con este tipo de traumas o manera de pensar, los llamados hi-mote (“que no ligan”, “que no son populares entre las chicas”).
  • Hanazawa se quedó tan chafado cuando en su momento le cortaron esta obra por baja popularidad (imagino que los últimos tomos ya pierden ese “punch” que tienen los primeros) que tuvo impulsos hasta violentos del cabreo que pilló. Y su editor le dijo “¿por qué no usas esas ganas de destruir y las vuelcas en tu próximo manga?” Y de ahí surgió el concepto de una obra tan genial como I am a Hero.

Lo peor

  • El dibujo de Hanazawa aún está en evolución en esta obra, no está al nivel de lo visto en I am a Hero.

Onmyōji (Exorcista)

Wednesday, November 5th, 2014
  • Título: 陰陽師 –Onmyōji– (Exorcista)
  • Autor: Baku Yumemakura (historia original) / Reiko Okano (dibujo)
  • Editorial: Scola, Hakusensha
  • Revista: Comic Birz, Monthly Melody
  • Años publicación: 1993-2005
  • Clasificación: sobrenatural, histórico
  • Tomos: 13

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Mi primer contacto con esta obra fue hace ya muchos años, creo que sobre 2001, cuando me llamó la atención por haber sido galardonada con el Premio Cultural Osamu Tezuka. Como dos años antes fue Monster de Naoki Urasawa, una de mis obras favoritas, la que ganó este premio, es natural que estuviera atento a cualquier otra obra que mereciera tal distinción, y además esta se encontraba, en ese momento, en todas las librerías en posiciones muy destacadas, por lo que era imposible que no te llamara la atención. Poco después se realizó la adaptación cinematográfica en imagen real y, bueno, podemos decir que en esa época hubo un pequeño boom de los onmyōji en Japón.

Recuerdo haber tomado el primer tomo con muchas ganas y empezado a leer, pero dejarlo a las pocas páginas porque simplemente me estaba costando tanto seguir la historia que llegaba a aburrirme. Dos factores contribuyeron a esto: por un lado, la ambientación histórica en la corte imperial de Japón de las cercanías del año 1000 d.C. Al ambientarse la historia en este tipo de marco (muy parecido al de obras literarias como La historia de Genji o El libro de la almohada) y tener yo escasos conocimientos sobre la misma, la verdad es que se me hacía muy cuesta arriba. El segundo factor fue el idioma, ya que los personajes hablan con un deje arcaico para ambientar mejor la historia, y tampoco podemos decir que en esa época dominara el japonés antiguo; de hecho, mis problemas tenía ya con el contemporáneo.

Sin embargo, nunca he llegado a olvidar este manga y siempre había querido darle una segunda oportunidad. No en vano, es una historia muy popular en Japón, basada en una serie de novelas escritas por Baku Yumemakura y que, aparte del Premio Cultural Tezuka, consiguió también el Premio Seiun en 2006, otro famoso galardón japonés. La obra tenía que ser buena por fuerza, el problema había sido mío al no poder seguirla por falta de conocimientos.

Como seguramente sabéis, una de las obras que estoy traduciendo es Nura, el señor de los yōkai (Nurarihyon no mago). Aunque se ambienta en la época actual, uno de los personajes, una chica, es descendiente de una familia de onmyōji de Kioto, y de hecho en un momento de la historia aparece el mismísimo Abe no Seimei (921-1005), el onmyōji más célebre que ha existido jamás… Que, de hecho, es el protagonista del manga Onmyōji que reseño en esta ocasión. Los onmyōji eran una especie de exorcistas y expertos en lo sobrenatural y el horóscopo, una especie de chamanes, que trabajaban al servicio de la corte imperial solucionando posibles problemas de posesiones, apariciones y malos agüeros, aparte de servir también como adivinos y oráculos.

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Abe no Seimei enfrentándose a un monstruo en el Japón de la era Heian.

Traducir una historia en la que aparecen onmyōji fue el punto de motivación que necesitaba para intentar de nuevo acercarme a este manga. Y ahora, con un bagaje infinitamente mayor sobre historia y lengua de Japón, sí lo he podido seguir sin problema alguno, y me ha parecido maravilloso.

Como decía hace unas líneas, el protagonista de este manga es Abe no Seimei, un auténtico prodigio del onmyōdo (literalmente “camino del yin y el yang”) que se convirtió en toda una leyenda. El manga está realizado de forma impecable, tanto gráfica como argumentalmente, y te atrapa con gran maestría gracias a la combinación de un dibujo realista y muy bonito aderezado por numerosas apariciones sobrenaturales dibujadas con un gusto exquisito. El manga no intenta ser realista, sino que sin ningún tipo de problema hace aparecer a demonios, ogros y trasgos, todo tipo de monstruitos (yōkai) del folklore japonés y, en formato de historias autoconclusivas, nos va presentando diferentes situaciones que Abe no Seimei tiene que solucionar.

Lo mejor

  • Un manga exquisito, tanto en el dibujo como en el argumento.

Lo peor

  • Hay que tener un bagaje importante de lengua arcaica e historia y orden social de la corte imperial del período Heian (794-1195).
  • Por sus particularidades (tiene un estilo bastante josei manga, es decir, pensado para el gusto de mujeres adultas) y temática, es complicadísimo verlo publicado algún día en nuestro país.

Kami no Shizuku (Las gotas de dios)

Tuesday, September 30th, 2014
  • Título: 神の雫 –Kami no Shizuku– (Las gotas de dios)
  • Autor: Tadashi Agi (guión) / Shu Okimoto (dibujo)
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2004-14
  • Clasificación: enología
  • Tomos: 44

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Por la multitud de variadísimas reseñas que he ido publicando en este blog a lo largo de los ya casi 7 años de su existencia, ya imagino que el mensaje de que el manga es un medio de expresión que está a la misma altura que las novelas o el cine ya ha calado. Y es que hay manga de todo y para absolutamente todos los públicos.

Como enésimo ejemplo, en esta ocasión presento Kami no Shizuku (Las gotas de dios), un cómic ambientado en el mundo de la enología y que, a lo largo de 10 años de publicación, ha acercado y popularizado enormemente el mundo del vino en Japón gracias al enorme éxito que ha cosechado, no solo en Japón, sino también en Corea (donde se dice que ha vendido más de 200.000 copias) e incluso en la propia Francia.

El argumento básico de este manga nos lo proporciona el encuentro de dos personajes, Miyabi Shinohara, una aprendiz de sumiller en un restaurante de cocina francesa de Tokio, y Shizuku Kanzaki, un empleado de una compañía de cervezas (el nombre del protagonista, por cierto, significa también “gota”, por lo que el título de este manga podría traducirse tanto por “Las gotas de dios” como “Shizuku de dios”). El encuentro entre ambos se realiza en el restaurante en el que ella trabaja: un cliente (el presidente de la empresa en la que trabaja Shizuku) solicita un caro vino francés que ella, diligentemente, le trae. Sin embargo, el vino no es de su agrado y este empieza a decir que no está dispuesto a pagar por un vino que él no encuentra suficientemente bueno. Entonces interviene Shizuku, que hacía de acompañante de su jefe, que rápidamente toma un decantador y decanta el vino de forma impecable, con un arte que deja boquiabiertos a todos los presentes. Una vez decantado, el vino adquiere un aroma y un cuerpo increíbles, acorde con la solera de la marca y el año de la cosecha. El problema radicaba que un vino como ese debe oxigenarse considerablemente antes de servirse para que todo su valor oculto salga a relucir, y al servirlo Miyabi directamente en la copa, este simplemente permanecía “cerrado”.

La historia avanza y descubrimos que Shizuku no tiene absolutamente ningún interés en el vino, ya que lo detesta porque es la gran pasión de su padre, Yutaka Kanzaki, un famosísimo crítico de vinos que desde pequeño le había obligado a entrenar el paladar mediante todo tipo de técnicas, a cuál más rocambolesca. Y, claro está, a decantarle el vino (de ahí su arte en este campo). Como reacción a esto, en vez de amor por el vino, lo que desarrolló Shizuku fue rechazo, hasta el punto de no querer saber nada de su padre…

Todo hasta que Yutaka muere… Entonces, en la lectura del testamento, se descubre que Yutaka había adoptado como hijo legal suyo a Issei Toomine, un joven crítico de vinos con un paladar extraordinario. La enorme herencia de Yutaka (tanto la mansión como la colección de vinos de incalculable valor), entonces, está en juego entre Shizuku y Toomine, que deben enfrentarse en una especie de competición de cata de vinos. El gran obstáculo, entonces, radica en que Shizuku no tiene ni idea de vino mientras que Toomine es un gran experto… Lo que nadie sabía, ni siquiera el propio Shizuku, es que los extraños métodos formativos de su padre, en especial los de entrenamiento del paladar y el olfato, le servirían para desarrollar un extraordinario sentido del gusto, a la altura de los mejores catadores. Y, con la ayuda de Miyabi, a quien Shizuku acude para solicitar asistencia, irá introduciéndose en el mundo de la enología.

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Shizuku y Miyabi a la caza del vino perfecto.

La historia se va desarrollando a partir de este punto como una excusa para ir presentando, capítulo a capítulo, varios vinos, sobre todo franceses. Se dice que los caldos presentados en cada capítulo se agotaban rápidamente de las estanterías de las tiendas de vino de Japón nada más publicarse, o incluso que su cotización aumentaba rápidamente nada más aparecer en este manga. Por cierto, esta historia está disponible en Francia, con bastante éxito me consta –y que los franceses abracen un producto cultural sobre un bien tan francés como su propio vino es realmente destacable–, y en Estados Unidos (con no tanto éxito, al parecer).

El manga no es solo entretenido como historia, con sus exageradas descripciones del “shock” sufrido por los personajes al probar los caldos (algo muy típico del manga gourmet, por otra parte), sino que además es todo un manual sobre enología. No solo las explicaciones abundan en las páginas del propio cómic, sino que como anexos encontramos densos textos con todo tipo de datos sobre los vinos que se presentan en cada tomo, así como información general sobre enología como cuadros con las mejores añadas, denominaciones de origen y demás. Un auténtico tesoro para los que estén interesados en la enología y quieran aprender sin tener que estar leyendo densos y sesudos textos sobre el tema.

  • Lo mejor
    Como siempre, aprender sobre un tema que te pueda interesar (no es especialmente mi caso con este manga, pero bueno, nunca está de más aprender) a través del manga siempre es más ameno y entra mucho mejor.
  • Las exageradas descripciones gráficas en el momento de probar los vinos son muy “manga”: los personajes se transportan a otros lugares o tiempos y cosas de estas (solo les falta echarse a volar exclamando “deliciosooooooooo” como en Mr. Ajikko).

Lo peor

  • Como siempre, que el mercado del cómic en Occidente en general y en España en particular sea tan reducido como para que obras de esta increíble calidad argumental e informativa tengan cabida de forma realista. No tenemos ni idea de lo que nos perdemos, y de la potentísima fuerza de comunicación que tiene el medio del cómic, algo que solo se explota de verdad en Japón…
  • Aunque es de justicia decir que no todo este manga se centra alrededor del vino estrictamente francés, si que el paso que estos tienen en la obra es abrumador y se tiende a mitificar el vino francés cuando hay otras regiones del mundo con como mínimo tan buen vino como el salido de las uvas cultivadas en Francia. Lo que sin duda contribuye a aumentar la fama (merecida o no) de los vinos franceses en Japón.
  • Finalmente, el aura “pedantilla” y de “refinamiento pijo” que tiene la obra puede desagradar a muchos lectores, que la perciben como elitista y estirada. Bueno, es cierto que a muchos japoneses les gusta este tipo de cosas, así que… es un poco una cuestión de idiosincracia nacional japonesa.