El blog de Marc Bernabé

Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón)

Monday, January 24th, 2011
  • Título: 水蜜桃の夜 –Suimitsutō no yoru– (Noches de melocotón)
  • Autora: George Asakura
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Bessatsu Friend (Betsufure)
  • Años publicación: 2002
  • Clasificación: shōjo, josei
  • Tomos: 1

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A veces hay que dejarse aconsejar. Esto es algo que intento llevar a cabo siempre, por lo que procuro dar una oportunidad a lo que los demás me aconsejan. Lo bueno de esto es que el porcentaje de acierto es muy elevado, y más cuando el “recomendador” conoce, aunque sea por encima, tus gustos. Y es lo que hice cuando una amiga me recomendó meterme en el mundo de la mangaka –a pesar de su pseudónimo, es una mujer– George Asakura.

Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón) es una recopilación de cinco historias cortas publicadas a principios de los años 2000 en la revista Betsufure, y la verdad es que son todas una pasada. No entiendo por qué esta autora es bastante desconocida, no ya en Japón (donde obviamente tiene sus fans, que no son pocas, pero no es una autora a la que podamos llamar “mayoritaria”), pero fuera de sus fronteras. Tal vez sea porque sus historias están más que nada enfocadas al público femenino más bien adulto, de 16 años para arriba, y esto es un hándicap en Occidente, donde las lectoras de manga suelen ser más jóvenes. Tal vez sea por el ambiente más bien enfermizo que imprime a sus historias, donde no es raro que a los personajes les falte algún que otro tornillo.

En este tomo podemos leer:

  • Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón). La historia que da título al tomo va de dos hermanastros de padres distintos (a lo Marmalade Boy, para entendernos) que se reencuentran después de largo tiempo tras haber tenido una adolescencia bastante “cercana” entre ellos dos (no pasó nada sexual, pero casi). La chica protagonista tiene un carácter bastante chungo, y se insinúa de forma extremadamente contradictoria a su hermanastro (o sea, ahora sí, pero en realidad no, pero bueno, igual sí, pero ay, mejor no…). El título viene de que él se cachondeó de su hermanastra una vez pinchándola en la mejilla con la piel de un melocotón, de lo que ella se “venga” años más tarde.
  • Shissō biyori (Un buen día para esfumarse). Un chico y una chica tienen una larga relación de cuatro años y viven juntos. Un día, tienen una discusión y él desaparece. Al cabo de un tiempo, ella decide librarse de los trastos de él, y a partir de aquí va recordando su relación con el chico, que es de esos que va probando mil cosas (aprender a tocar la guitarra, a hacer tatuajes, a dibujar manga, a ser bombero…) y las deja enseguida, dejando, eso sí, mil trastos en el camino. Por un lado, ella se siente aliviada tras la ruptura, pero por otro lado… ¿Le echa de menos? ¿O no?
  • Akai soda-sui (La bebida roja). Dos amigos de la infancia se reencuentran de mayores (adolescentes). Ella, que en sus tiempos era bastante marimacho, es ahora una chica monísima y él no sabe cómo reaccionar.
  • Colorful Flavor. Una chica se cree el mito que ronda por el colegio según el que cuando ella besa a un chico, este se queda prendado irremediablemente de ella (y realmente es cierto, al menos hasta el momento). Sin embargo, existe una excepción: hay un chico que no le hace ni caso y que encima se resiste a sus encantos ya que está enamorado de la doctora del instituto. Aunque no está mal, para mí es la historia más floja de este tomo.
  • Ai no bōsō (Perdiendo las riendas por amor). Una chica y un chico viven juntos y los dos están muy enamorados. Pero ella está tan obsesionada con su amor que solo piensa en él, hasta el punto de, literalmente, volverse loca de atar por amor y cometer auténticas locuras que dan con sus huesos en la cárcel. Una historia tremenda, genial, impresionante e imprescindible, sobre todo por el final.
  • Akai soda-sui (La bebida roja). Dos amigos de la infancia se reencuentran de mayores (adolescentes). Ella, que en sus tiempos era bastante marimacho, es ahora una chica monísima y él no sabe cómo reaccionar.
  • Colorful Flavor. Una chica se cree el mito que ronda por el colegio según el que cuando ella besa a un chico, este se queda prendado irremediablemente de ella (y realmente es cierto, al menos hasta el momento). Sin embargo, existe una excepción: hay un chico que no le hace ni caso y que encima se resiste a sus encantos ya que está enamorado de la doctora del instituto. Aunque no está mal, para mí es la historia más floja de este tomo.
  • Ai no bōsō (Perdiendo las riendas por amor). Una chica y un chico viven juntos y los dos están muy enamorados. Pero ella está tan obsesionada con su amor que solo piensa en él, hasta el punto de, literalmente, volverse loca de atar por amor y cometer auténticas locuras que dan con sus huesos en la cárcel. Una historia tremenda, genial, impresionante e imprescindible, sobre todo por el final.
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Un dibujo bastante sencillo pero muy dinámico

En resumen, este tomo me ha encantado, me ha parecido francamente bueno y realmente tengo que dar las gracias a la amiga que me lo recomendó. A partir de ahora intentaré leer más historias de George Asakura. Esa mezcla de sentimientos –amor, odio, rencor, tristeza, soledad, alegría, etc.– convierte a sus obras en algo memorable que no deja indiferente al lector. Cierto que tienen un regusto bastante amargo, ¿pero no es así la vida en general, una mezcla de alegrías y tristezas?

Lo mejor

  • Historias de un nivel generalmente muy alto.
  • Ese regusto ligeramente ácido que deja al terminar de leer.
  • Historias de relaciones personajes chico-chica desde el punto de vista adulto.

Lo peor

  • El estilo de dibujo puede no ser del agrado de todos.

Mibu – elBulli

Monday, November 15th, 2010
  • Título: 壬生・ブリ –Mibu -- elBulli–
  • Autor: Nahomi Tanaka (guión) / Dai Ochiai (dibujo)
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2007
  • Clasificación: cocina
  • Tomos: 1

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Este artículo fue pensado y escrito como una coordinación con comerJapones.com, que simultáneamente publicaría su propia reseña de este libro, una obra muy atípica. Sin embargo, los múltiples compromisos de Roger, blogmaster de comerJapones.com, han hecho que la idea se haya ido postergando con los meses y finalmente descartando, así que pongo –por fin, muchos meses después de escribirla y editar el vídeo– la reseña.

He dicho antes que esta obra es muy atípica, y lo es por varios motivos. Primero, porque es un libro autopublicado, es decir, su contenido no se publicó en ninguna revista ni tampoco está editado por una editorial profesional sino por un particular (en este caso, un restaurante). Segundo, aunque pueda parecer increíble, y eso lo descalificaría en principio para ser reseñado aquí, porque está editado en español (aunque en este caso nos permitimos una –justa, creo yo– excepción a nuestra propia regla). Y tercero, porque no está a la venta.

Hace unos años, el prestigioso chef Ferran Adrià visitó Japón y consiguió cenar en un restaurante llamado Mibu. Este restaurante, situado en el elegante barrio tokiota de Ginza, es el más exclusivo del mundo, ya que solo tiene dos mesas con capacidad para ocho personas y encima es imposible reservar asiento ya que es de acceso solo reservado a miembros. Los aproximadamente 300 miembros asociados al Mibu pagan cierta cantidad para poder cenar un día al mes en el restaurante. No se pueden hacer reservas y solo puedes ir si vas invitado por algún miembro (o tienes ciertos enchufes, claro). Pues bien, Ferran Adrià tuvo la suerte de poder cenar en este local, regentado por los señores Hiroyoshi y Tomiko Ishida, y lo cierto es que el particular cocinero catalán alucinó de lo lindo con lo que le sirvieron.

Exquisita comida japonesa de inspiración zen salida de las manos de Hiroyoshi Ishida, con un arte inimitable, frescura siempre garantizada y gran creatividad sin renunciar a la sencillez de la cocina japonesa más tradicional basada en el respeto a las estaciones del año y al esfuerzo. Y todo esto combinado con la gran hospitalidad y servicio de Tomiko Ishida, siempre atenta, siempre dando las explicaciones oportunas en el momento oportuno y siempre adelantándose a los deseos de los comensales. El espíritu del Mibu es este: la comida es importante, pero el trato al comensal (お持て成し o-motenashi) lo es tanto o más.

Adrià quedó tan impresionado y cautivado que desde aquel día consideró a Ishida una especie de “hermano” o “maestro” espiritual, e incorporó a su cocina algunas de sus ideas y conceptos. En un momento dado, a Adrià se le ocurrió la idea de organizar una especie de evento: invitar a los Ishida y a su equipo a su restaurante, el celebérrimo elBulli, para que cocinaran allí durante unos días. Sin embargo, la idea fue creciendo y al final lo que hicieron fue ¡trasladar íntegramente el restaurante Mibu a Cala Montjoi! Así es, los Ishida y su equipo se trasladaron a Catalunya (con ingredientes, ajuar e incluso litros y litros de agua japonesa) durante una semana para cocinar para los comensales e invitados de elBulli.

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El equipo de elBulli y Ferran Adrià dan la bienvenida a los Ishida a Cala Motjoi.

Durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales.

Esta es la historia de este interesante manga, que fue editado simultáneamente en japonés y español y distribuido entre la gente afín a los dos restaurantes. El anhelo de los Ishida es que este sea un documento de un sueño que sirva a las generaciones futuras para comprender la esencia de la cocina japonesa, y para eso su idea es donar ejemplares del libro a a escuelas de cocina donde se formarán los talentos del futuro.

El manga en sí es muy entretenido e interesante (a pesar de que el dibujo, realizado por un dibujante novato, no es muy bueno); la verdad es que no ocurre todos los días que un personaje español de actualidad sea personaje de un manga, y en este caso Ferran Adrià y su equipo tienen un papel más que protagonista. Ya solo por esto, este libro merece una mención de honor en la historia del manga en España.

Y os preguntaréis… Si este libro no está a la venta, ¿cómo lo has conseguido? En respuesta a esta pregunta, os dejo con un vídeo en el que os cuento cómo cayó la obra en mis manos y lo que me ocurrió aquel mismo día, en el que la casualidad y la suerte hicieron que… ¡Fuera invitado a cenar en el Mibu, el restaurante más exclusivo del mundo!

Lo mejor

  • Un hito histórico del manga en España, aunque lamentablemente no ha tenido casi repercusión.
  • El evento que cuenta el manga es muy interesante (aunque un poco “gastrofriki”).
  • Los conceptos sobre cocina japonesa que nos cuenta el manga resultan muy iluminadores.
  • Estupenda calidad de papel y de impresión para tratarse de un libro autopublicado.

Lo peor

  • El dibujo podría ser mejor.
  • Que no esté al alcance del público general. Creo que se debería hacer un esfuerzo por ponerlo a la venta, si no por motivos de lucro, para hacer llegar la obra a todos los posibles interesados. O bien darlo gratis de forma electrónica.

Hoero pen (Comic Bomber – Ruge, plumilla)

Wednesday, July 7th, 2010
  • Título: 吼えろペン –Hoero Pen– (Comic Bomber – Ruge, plumilla)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Sunday GX
  • Años publicación: 2001-04
  • Clasificación: shōnen, seinen, metamanga
  • Tomos: 13

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Últimamente he sido testigo de conversaciones (en la vida real o en internet) en las que los interlocutores hablaban maravillas sobre Bakuman, basándose en el hecho de la “originalidad” del cómic de Obata y Ohba. No voy a decir ahora que Bakuman me parezca una mierda, porque no es el caso, me parece un gran manga, muy interesante y muy bien llevado. Pero de original no tiene gran cosa. Antes de Bakuman, ha habido muchísimos manga que hablaban sobre el acto creativo de crear un manga, enfocados desde una perspectiva similar a la de Bakuman, o bien en forma de biografías tipo Gekiga Hyōryū, Gekiga baka-tachi!! o la famosa Manga michi (El camino del manga) de Fujiko Fujio A, amén, claro está, de los numerosos tomos puramente educativos de “Cómo ser mangaka” creados por famosos (Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Akira Toriyama…) y no tan famosos.

Lo que hace original a Bakuman es, por un lado, que se enmarca en la época actual y que por lo tanto nos narra la forma de hacer de hoy en día, lo que resulta muy interesante, por el otro su faceta semiautobiográfica (hay puntos en el manga en el que se ve que las situaciones vividas por los protagonistas están basadas en situaciones reales vividas por el guionista y/o el dibujante) y por el otro en que se centra exclusivamente en el funcionamiento de la revista Shōnen Jump, la líder absoluta en su campo. En definitiva, resulta una especie de manual práctico de “cómo presentar un manga a la Shōnen Jump”. En esto sí es una obra única en su género.

La obra que reseño esta vez, Hoero pen, es otro de estos manga en los que el protagonista no es otro que… Un mangaka. Efectivamente, Moyuru Honoo, el personaje principal, es un dibujante de cierto éxito (que, por alguna razón, siempre lleva un casco de rugby) que cuenta con un equipo de ayudantes y que tiene un par de series serializándose en sendas revistas. El manga está estructurado en episodios autoconclusivos en los que el autor mete a su personaje en situaciones de lo más extremas e inverosímiles: desde el ataque de una francotiradora extranjera que le confunde por el autor de la serie Pikarimon y tiene órdenes de matarlo para acabar con la “plaga” que representan estos bichitos que están “pervirtiendo” a los jóvenes occidentales, hasta un atraco a un banco que casualmente Honoo había “previsto” en el capítulo de su serie que se publica esta misma semana, y cosas así.

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¡Dibuja como si te fuera la vida en ello!

Todo es extremadamente exagerado y muy estilo “nekketsu” (sangre caliente), y las escenas en las que el protagonista o algún otro personaje se ponen a hacer algo (sea dibujar un manga, conducir una bici o lo que sea) a lo bestia son muy divertidas por lo extremadamente exageradas que resultan. A mí personalmente el primer tomo me encantó y me dejó con ganas de más. Si bien es cierto que la actitud siempre nekketsu a lo bestia del protagonista a veces saca de quicio, en general la historia fluye muy bien y se deja leer con agilidad y sin hacerse pesada. Supongo que la estructura en episodios autoconclusivos ayuda bastante. Por cierto, el título inglés “oficial” de este manga es Comic Bomber. Como veis, nada que ver con una traducción literal del título japonés, ni mucho menos ^_^ ¿A santo de qué elegirían este título?

Muy interesante, por cierto, resulta el glosario y explicación de cómo se hace un manga a modo de epílogo, pensado para que el lector no se pierda cuando en la historia hablan sobre el proceso de crear un manga o usan palabras técnicas o especializadas. Muy bien resumido y explicado, sí señor.

Por lo que he podido averiguar, este manga tiene una precuela, titulada Moeyo pen (Arde, plumilla), de un solo tomo con material serializado entre 1990 y 1991, y también una secuela, titulada Shin Hoero pen (Nuevo Ruge, plumilla), de 11 tomos publicados entre 2005 y 2008. La precuela intentaré conseguirla, ya que siendo un solo tomo puede resultar interesante. Si lo consigo, pondré en este mismo blog su correspondiente reseña.

Tokiwa-sō nikki (Diario del Tokiwa-sō)

Monday, May 10th, 2010
  • Título: トキワ荘日記 –Tokiwa-sō nikki– (Diario del Tokiwa-sō)
  • Autor: Hideko Mizuno
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: memorias
  • Tomos: 1

Esta reseña es un poco especial porque no es de un manga, sino de un librito escrito por Hideko Mizuno en el que narra sus recuerdos y anécdotas de su estancia en el Tokiwa-sō, allá en 1958, cuando ella tenía 18 años. Fue en diciembre de 2009, durante el mismo viaje en el que grabé los vídeos de mi paseo por los alrededores del Tokiwa-sō (aquí, aquíaquí), cuando vi este libro en una librería de manga vintage del centro de Tokio a la que voy siempre que estoy en la capital japonesa, y no dudé ni un segundo en comprarlo pese a que cuesta 1500 yenes por menos de 100 páginas (para que os hagáis una idea, los libros de bolsillo japoneses, de entre 200 y 400 páginas, no suelen llegar a los 500 yenes). La razón de este elevado precio es que es un libro con una tirada muy reducida y editado de forma personal por la propia Mizuno, al parecer porque ninguna editorial comercial se interesó por publicarlo. Claro está, se trata de un libro muy especial y además de una temática que a mí, personalmente, me interesa mucho, por lo que tenía que ser mío. Al día siguiente, por cierto, lo vi a la venta en algunas tiendas de la zona cercana al Tokiwa-sō, mientras grababa mis vídeos.

El libro nos narra las experiencias y recuerdos de Hideko Mizuno, la única chica que, a finales de los años 50, vivió (aunque fueron solo unos meses, no llegó a medio año) entre todos esos mangaka que se convertirían en los verdaderos padres del género. Mizuno llegó en marzo de 1958 desde su población natal de Shimonoseki (prefectura de Yamaguchi, tocando casi a la isla de Kyūshū) a los apartamentos Tokiwa-sō para colaborar con Shōtarō Ishimori (luego “Ishinomori”) y Fujio Akatsuka en la creación, bajo el pseudónimo de U-MIA, de unas cuantas historietas. Fue el mítico editor Akira Maruyama quien tuvo la idea de juntarlos a los tres: Mizuno (la “M” de “U-MIA”) se encargaba de dibujar a los protagonistas, Ishimori (la “I”) de los demás personajes y los animales, y Akatsuka (la “A”), básicamente de los retoques y los fondos.

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Muestra de las páginas interiores: texto y algunos dibujos ilustrativos

En el libro, Mizuno describe de forma muy amena sus experiencias en los míticos apartamentos, y de paso desmiente también algunas cosas que los otros (como Ishinomori o Akatsuka), dijeron erróneamente en sus respectivos escritos. Por ejemplo, Mizuno afirma que Akatsuka dice en sus memorias que un día, volviendo de los baños públicos, le dijo: “-Qué noche más preciosa, ¿verdad? Qué estrellas más bonitas…” y que ella le contestó, airada, “-¡Imbécil!” (entendiendo que él quería ligársela pero que ella no dio pie a eso, claro). Mizuno afirma en este librito que ella no solo nunca dijo eso (¡ni habría dicho una palabrota como esa!), sino que ni siquiera recuerda haber vuelto de los baños públicos ninguna vez a solas con Akatsuka. Supongo que es la manera de Mizuno de poner las cosas en su sitio, ya que ella, hasta ahora, era la una de las pocas integrantes del Tokiwa-sō que no había publicado ningún libro o manga sobre su estancia en los “apartamentos del manga”.

En todo caso, el libro no deja de ser más que nada una simple anécdota. A pesar de que es muy ameno y se deja leer, y que lleva bastantes extras en forma de ilustraciones de muestra y cosas así, no deja de ser una recopilación de pensamientos, recuerdos y anécdotas. Todo está bastante suelto y Mizuno cambia de tema sin previo aviso: en un momento dado te está contando algo sobre aquel día en el que se fue al cine con Ishimori y Akatsuka, y justo después, en el siguiente párrafo, avisa de que “por cierto, había un bidón al lado de la escalera del Tokiwa-sō”. En definitiva, un libro recomendable solo para obsesos (XD) del tema Tokiwa-sō (entre los que me cuento).

Lo mejor

  • Es un libro muy ameno.
  • Las anécdotas resultan interesantes.
  • Los cómics e ilustraciones que Mizuno ofrece como muestras de lo que cuenta.

Lo peor

  • Que ninguna editorial haya querido publicarlo de forma oficial.
  • La maqueta y el tipo de letra utilizados son bastante cutres (se nota que es una autoedición).
  • No hay cohesión interna entre las distintas anécdotas; puede pasar de un tema a otro prácticamente de golpe y porrazo.

Gekiga Yose – Shibahama (Teatrillo Gekiga – Shibahama)

Friday, April 30th, 2010
  • Título: 劇画寄席・芝浜 –Gekiga Yose – Shibahama– (Teatrillo Gekiga – Shibahama)
  • Autor: Yoshihiro Tatsumi
  • Editorial: Basilico
  • Revista:
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: costumbrista, histórico, humor, gekiga
  • Tomos: 1

Hace poco cayó en mis manos la obra más reciente de Yoshihiro Tatsumi, el gran maestro del gekiga que lleva más de 50 años en activo y con mejor salud que nunca tras la publicación de su obra de corte autobiográfico Gekiga Hyōryū (Una vida errante, publicada en España por Astiberri), que le valió el prestigioso Premio Cultural Osamu Tezuka.

Esta obra, titulada Gekiga Yose – Shibahama (Teatrillo Gekiga – Shibahama), en un principio no me llamaba nada la atención, porque básicamente la portada sugiere que es una obra de corte histórico ambientada en la época Edo, y en general este tipo de obras no me atrae demasiado. Sin embargo, el otro día cayó en mis manos y, ya que lo tenía a tiro, decidí leerlo. ¡Y suerte que lo hice! Es una obra impresionantemente buena y entretenida, como todas las de Yoshihiro Tatsumi.

Kabuki, noh, bunraku… Estas artes escénicas japonesas son bastante conocidas en todo el mundo, sobre todo las dos primeras. Sin embargo, hay un género que, a pesar de ser muy popular en el Japón de ayer y de hoy, pasa totalmente desapercibido en Occidente: estamos hablando del rakugo. En el rakugo, un solo “actor” (que suele ser de cierta edad) vestido con kimono, sentado con las rodillas y con un abanico en la mano, realiza monólogos que suelen tener componente cómico. Se trata pues de un arte escénico muy sencillo en apariencia, simples monólogos sin atrezzo ni vestuario: un solo hombre sentado y contando historias. De ahí que sea prácticamente desconocido en Occidente, ya que para poder disfrutar del rakugo se requiere básicamente saber japonés y tener un gran bagaje cultural sobre la vida en la época Edo, ya que casi todas las historias de rakugo, al menos las más famosas, se ambientan en ese período.

En el rakugo, lo que importa en esencia no es el “chiste” final, que a veces resulta incluso pueril o absurdo, sino el modo de contar la historia. En definitiva, no es el “destino” lo que es importante, sino el “viaje”. Y los maestros de rakugo transportan hábilmente a la audiencia en un viaje absorbente con las únicas herramientas con las que cuentan: sus gestos, un abanico y la voz, que modulan diferentemente según el personaje que interpreten (masculino o femenino, niño o adulto, joven o viejo…) y la situación en la que estén (horror, comedia, romance, misterio…). Todo tiene su manera de expresarse.

Líos de faldas en locales de geishas de la época Edo

Líos de faldas en locales de geishas de la época Edo

Pues bien, en esta ocasión, Tatsumi ha querido distanciarse un poco de su registro habitual de historias de perdedores, de los bajos fondos, de violencia y las bajezas del ser humano, y ha decidido adaptar algunas historias famosas del rakugo a formato manga. Así, en este libro se recogen ocho historias, una de las cuales, Shibahama, es el subtítulo del libro. Cómo no, la mayoría de las historias se basan precisamente en las temáticas que Tatsumi siempre ha tocado: la envidia, la codicia, la avaricia, la lujuria, etcétera. Pero esta vez no son historias salidas directamente de la mente del maestro del gekiga, sino que son adaptaciones de representaciones de rakugo ambientadas, cómo no, en la época Edo, sobre todo en los siglos XVIII y XIX. Historias de hombres que frecuentan el barrio de placer de Yoshiwara para pasar un buen rato en compañía de geishas, de amoríos e infidelidades, de timadores y hombres honrados, de golpes de fortuna y rachas de mala suerte… El ser humano en sí, pintado a menudo de forma cómica y realmente entretenida. Y, cómo no, aunque las historias suelen tener finales humorísticos, el chiste final es lo de menos: Tatsumi, al igual que los grandes maestros del rakugo, consigue meter al lector en la historia y hacerle partícipe de ese “viaje” en el que lo importante no es el destino, sino el trayecto. Impresionante Tatsumi.

Lo mejor

  • No habría imaginado que una adaptación a cómic de rakugo podría ser tan interesante.
  • Los “viajes” de las ocho historias que adapta Tatsumi son entretenidísimos.

Lo peor

  • Aunque a mí el dibujo de Tatsumi me gusta mucho y lo encuentro ideal para las historias que quiere contar, algunos lectores lo encontrarán tal vez un poco tosco. En este libro en concreto, esto tal vez sea “culpa” de la magnífica impresión con la que cuenta, que hace que las líneas estén perfectamente definidas y da la sensación de que no estemos ante un producto impreso, sino ante las páginas originales dibujadas por Tatsumi, con lo que se ven todos sus “defectos” (en algunas ocasiones se “pasa de la raya”, en otras se olvida de entintar un trozo de pelo…). A mí, que conste, esto me ha encantado, porque acerca el libro al lector y hace ver que el creador es solo uno, que ha hecho ese libro por sí solo, con todas las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Este, desde luego, es un producto artesanal creado sin la ayuda de ayudantes ni trucos informáticos.