El blog de Marc Bernabé

Ad Astra – Scipio to Hannibal (Ad Astra – Escipión y Aníbal)

Tuesday, April 14th, 2015
  • Título: アド・アストラ -スキピオとハンニバル- –Ad Astra – Scipio to Hannibal– (Ad Astra – Escipión y Aníbal)
  • Autor: Mihachi Kagano
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Ultra Jump
  • Años publicación: 2011-en curso
  • Clasificación: histórico
  • Tomos: 7 (en curso)

adastra1

Decenas de veces hemos visto a través de este blog que existen mangas de cualquier temática, y de hecho ya sabemos que el manga de tipo histórico es uno más. Generalmente, en Japón siempre han destacado, claro está, los mangas ambientados en épocas históricas del país del sol naciente, pero existen numerosas excepciones: desde mangas ambientados en la época de los vikingos como Vinland Saga hasta otros ambientados en la antigua Grecia como Historie, pasando por supuesto por la Roma clásica como Plinio o la época del Renacimiento como Cesare o la Revolución Francesa como La Rosa de Versalles o Innocent.

Este manga que comento ahora, Ad Astra, forma parte de estos mangas históricos de fuera de Japón, y concretamente se basa en la época de la Segunda Guerra Púnica entre los imperios de Roma y Cartago, con Escipión y Aníbal como protagonistas respectivos de cada bando, en el siglo II a.C. No os voy a contar ahora mismo cómo fue exactamente la Segunda Guerra Púnica, para eso tenéis el artículo de la Wikipedia que he enlazado. Sin embargo, resumiendo mucho, esta fue una guerra básicamente de venganza de Cartago, que trató de causar graves daños a Roma en una misión prácticamente suicida. Al no poder atacar por mar por tener la flota inutilizada en la anterior guerra (la Primera Guerra Púnica), el general Aníbal Barca decidió atacar por tierra, partiendo desde la costa de Hispania y recorriendo toda la costa hasta lo que ahora es Marsella, desviándose luego por los Alpes (ya que la costa iba a estar muy fortificada y defendida por Roma) para entrar en la península italiana.

Pese a que, evidentemente, la empresa terminó con el fracaso cartaginés, las sorprendentes decisiones tácticas de Aníbal consiguieron poner en muy graves apuros al poderoso imperio romano, e incluso estuvieron a punto de desestabilizarlo gravemente. Incluso hoy en día, las estrategias de Aníbal se siguen estudiando como ejemplos de gran maestría táctica en la guerra. Pero Aníbal encontró la horma de su zapato en la figura de Escipión, posteriormente apodado “el Africano”, un astuto general romano que consiguió doblegar al ejército cartaginés.

dsds

Aníbal y su ejército, con los famosos elefantes de batalla.

Ad Astra (parte de la frase latina ad astra per aspera, “hasta las estrellas mediante el sacrificio”) narra todos estos hechos de forma amena y “muy manga”. La historia empieza con los últimos estertores de la Primera Guerra Púnica, situándonos en contexto y presentándonos al Aníbal niño, y poco después da el salto a varios años más adelante para narrar la expedición de Aníbal. El primer tomo termina con la batalla del Tesino, narrada de forma trepidante y con la primera hazaña de un jovencísimo Escipión salvando a su padre, que lideraba a las tropas romanas.

En definitiva, si te gusta la historia antigua, mangas como este Ad Astra o como los mencionados antes Plinio o Historie te encantarán y servirán para eso que a mí personalmente tanto me gusta: aprender mientras a la vez te entretienes. Claro está, al ser un manga, la prioridad del autor se centra en el entretenimiento del lector y, según he leído por ahí, hay algunas incorrecciones, pero aun así los que entienden de estos episodios de la Historia afirman que es un manga que, dentro de todo, está bastante bien.

Lo mejor

  • Otro de esos mangas que sirven para aprender entreteniéndose.
  • Buena narración y agilidad en las escenas de batallas, que el autor logra hacer trepidantes.

Lo peor

  • Se nota bastante que el autor aún es bastante novato y no está muy rodado, ya que algunos dibujos, sobre todo de personajes, quedan un poco acartonados.
  • Algunas incorrecciones históricas chirriarán a los entendidos.

Kakukaku Shikajika (Bla bla bla)

Tuesday, April 7th, 2015
  • Título: かくかくしかじか –Kakukaku Shikajika– (Bla bla bla)
  • Autor: Akiko Higashimura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Cocohana
  • Años publicación: 2012-15
  • Clasificación: autobiográfico
  • Tomos: 5

kakukaku1

Hacía un tiempo que le había echado un ojo a este manga (de hecho, estaba en la pila de “por leer”), básicamente porque me hizo gracia el título. La expresión kakukaku shikajika se usa en japonés para abreviar en una explicación larga, que no queremos narrar en su totalidad. Por ejemplo, si a mí me preguntan “¿cómo acabaste como traductor de manga?” podría responder, si me diera cierta pereza contarlo todo en detalle, “pues mira, siempre me ha gustado el cómic en general, desde pequeño, y también siempre me ha llamado la atención Japón en general y el idioma japonés en particular, así que en un momento dado se me presentó la oportunidad de aprender japonés en la Facultad de Traducción e Interpretación, me apunté y… kakukaku shikajika”. Sobre todo he visto esta expresión usada por escrito, en los mangas, cuando el lector ya conoce una situación pero un personaje se ve obligado, por exigencia del guión, a contar lo que ha ocurrido a otro personaje. Así, se abrevia por el estilo “pues han venido unos policías y kakukaku shikajika”. Hasta cierto punto, es similar a nuestro “y bla, bla, bla”.

Aparte, el verbo kaku significa “dibujar”, por lo que es posible que la autora haya querido dar el matiz sonoro de “dibujar, dibujar, y más y más” usando esta expresión kakukaku shikajika.

Pues bien, ¿que hizo el otro día que me decantara por sacar este manga de la pila de “pendientes de leer”? Pues simple y llanamente que hace escasos días fue galardonado con el premio Manga Taishō, uno de los cuatro o cinco premios más importantes de Japón.

Kakukaku Shikajika se define un poco como “una versión shōjo de Manga Michi”, una frase que, como muy bien sabéis si sois lectores habituales de este blog, hace referencia a la mítica obra de Fujiko Fujio A en la que contó, de forma semiautobiográfica, sus inicios en el mundo profesional del manga. Pues bien, dándose cuenta su autora Akiko Higashimura que no existe realmente ningún manga que cuente el “camino del manga” desde el punto de vista femenino, de una mujer que se dedique a hacer mangas para chicas, decidió hacerlo ella en la forma de este Kakukaku Shikajika.

El resultado es un manga muy entrañable y sorprendentemente fácil de leer. El estilo es a caballo entre el shōjo y el josei, lo cual se entiende muy bien cuando averiguamos el carácter de la revista en el que se ha publicado, la Cocohana, que se autodefine como una revista de “shōjo manga para lectoras adultas”. Es una contradicción, porque 少女 shōjo significa “niña”, pero curiosamente se entiende: el estilo gráfico es más bien el del shōjo, y la temática es light y entretenida, sin pretensiones de ir más allá, pero la temática no es la típica del shōjo de amoríos adolescentes y tal, sino que va un paso más allá. Sin duda, esa tendencia que tenemos de compartimentar y clasificar se no dificulta sobremanera cuando hablamos de manga, ¿verdad?

dsd

El maestro del infierno

La historia cuenta las andanzas de Akiko Higashi (la propia autora), una chica que estudia tercero de bachillerato (último año antes de entrar en la universidad) y quiere llegar a ser shōjo mangaka porque desde pequeña es ávida lectora de revistas como la Ribbon o la Bouquet y no se le da mal dibujar. Pese a ser mala estudiante, su idea es conseguir ser aceptada en una universidad especializada en Bellas Artes y, desde allí, mientras gana base y agilidad artística, ir haciendo sus pinitos para ir haciendo manga y enviándolo a editoriales para ver si en algún momento puede debutar.

Sin embargo, no nos vayamos a pensar que esto es un manga sobre dibujar manga. En parte lo es, claro, pero sin ir más lejos toooodo el primer tomo entero lo invierte en contar su background desde su infancia, y luego el dilema de encontrarse en tercero de bachillerato y tener que preparar los exámenes de entrada en la universidad, para pasar luego a narrar, con todo lujo de detalles, su experiencia en los exámenes propios de cada universidad a la que se presentó. No obstante, sin duda el verdadero protagonista, al menos en el primer arco, es su profesor particular de dibujo (primero de bocetos a lápiz y luego de óleos), Kenzō Hidaka, al que llega por “recomendación” de una amiga y que se revela como un auténtico ogro desagradable que la obliga a dibujar y dibujar sin piedad… y al que poco a poco se le va cogiendo cariño pese a sus malas pulgas y a su tendencia a golpear con la espada de bambú shinai a los alumnos que no aplican sus enseñanzas como es debido.

Lo mejor

  • Una obra entrañable y que engancha al lector.
  • El profesor Hidaka, que al principio lo odias pero luego le vas cogiendo más y más cariño.

Lo peor

  • El estilo “shōjo adulto” puede ser un poco complicado de entender y seguir para muchos lectores, sobre todo occidentales: aparte del dibujo, que está a caballo entre lo infantil y lo adulto, tiene mucho texto escrito a mano en forma de comentarios “al margen” que pueden resultar pesados. Esta es una evolución natural del manga en Japón, al haber muchísimas mujeres que leen manga desde niñas y que quieren seguir leyendo manga pero no pasarse directamente a obras josei más seriotas y que narran cuestiones de “la mujer de hoy en día”, sino que simplemente quieren entretenerse leyendo manga. Otro ejemplo de este tipo de manga es, sin ir más lejos, la obra ganadora del premio Manga Taishō de 2014. Umimachi Diary, o las obras de Chika Umino, Honey & Clover (publicada en España) o San gatsu no lion (también galardonada con el Manga Taishō, en 2011).

Ichi-Efu (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)

Monday, March 23rd, 2015
  • Título: いちえふ・福島第一原子力発電所労働記 –Ichi-Efu – Fukushima Daiichi Genshiryoku Hatsudensho Rōdōki– (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)
  • Autor: Kazuto Tatsuta
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2013-?
  • Clasificación: documental
  • Tomos: 2 (en curso)

ichiefu1

Como ya habéis podido comprobar múltiples veces en este blog, el manga japonés es mucho más que Son Gokus y Doraemons: Japón es, con toda seguridad, el único país del mundo en el que el cómic se utiliza de la forma más cercana a su potencial total. Las viñetas tienen un poder increíble, y es que a través del medio del cómic es posible no solo crear obras de ficción cuyo único límite es la imaginación del autor, sino también generar obras de tipo educativo y/o documental de enorme valor en la que la información textual se combina con información gráfica para ayudar a afianzar conceptos en el cerebro de una forma óptima. Si en Occidente el cómic se utiliza básicamente para crear obras de ficción para un tipo de público bastante concreto, en Japón encontramos obras de ficción para todas las edades y género, obras de corte educativo y obras-reportaje de no ficción, como esta o como 11M – El día en el que Japón y yo temblamos.

No sé si conocéis la historia del manga de Mibu – ElBulli (en octubre se publicará oficialmente en España, por cierto, de la mano de Norma Editorial): como comento en la reseña que hice en su día, esta fue una colaboración entre los restaurantes Mibu de Tokio y ElBulli de Ferran Adrià, y “durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales”.

Es decir, ante la imposibilidad de realizar fotos ni vídeos y la necesidad de dejar constancia de este acto, se optó por realizar una obra de cómic, que se autopublicaron los propios Ishida, dueños de Mibu. Puramente por escrito habría quedado algo coja la historia, al carecer de imágenes, pero con el cómic este escollo se superaba fácilmente y se conseguía una obra muy visual y entretenida. En Japón es hasta cierto punto natural que se llegue a una conclusión así: en Occidente, sin embargo, sorprende.

Ichi Efu es la crónica en manga de un “limpiador” de la central nuclear Fukushima-1, tristemente famosa en el mundo entero por la gravísima crisis nuclear que provocó a raíz del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. Al parecer, Kazuto Tatsuda (seudónimo) el autor de este manga, había intentado en su momento hacer sus pinitos como mangaka profesional, pero nunca había conseguido poder comer de ello (algo mucho más común que los que nos pensamos), con lo cual había ido encadenando trabajos hasta que acabó como limpiador en Fukushima-1. Al terminar su trabajo allí, decidió aprovechar su capacidad de hacer manga para crear una historia corta narrando el día a día de la central y sus trabajadores y la envió al concurso de mangakas noveles Manga Open de Kōdansha, donde consiguió el Gran Premio y el acceso a una serie que se publica todavía hoy, de forma irregular, en la revista Morning. Al no ser posible tomar fotos en el recinto (en realidad en ningún momento se menciona en el manga que no se puedan tomar fotos, pero me parece lo más lógico, y en cualquier caso no puedes entrar y sacar una cámara de fotos de un lugar contaminado de radiación sin descontaminarla antes), una narración en forma de prosa –que seguro que existen– o, como en este caso, en forma de manga, es la única forma de saber qué ocurre exactamente allí dentro. La ventaja del manga es que es puramente visual: el autor describe no solo de forma narrativa, sino también gráfica, las circunstancias de su trabajo y de la central, lo que permite al lector saber exactamente cómo está todo allí.

sa

Trabajando en el interior de uno de los reactores dañados de Fukushima-1.

Aparte de los nombres de personas y empresas, que el autor procura alterar por si acaso (incluido su propio nombre, ya que firma con seudónimo), todo lo que se cuenta en este manga es supuestamente real. Pongo “supuestamente”, pero lo cierto es que la profusión de detalles que ofrece deja lugar a pocas dudas sobre su autenticidad. En un momento dado, por cierto, deja claro que en ningún momento le hicieron firmar ningún contrato de confidencialidad.

El estilo es muy descriptivo, casi aséptico, lo que me recuerda mucho a obras como En la prisión de Kazuichi Hanawa. El primer capítulo, que es el capítulo piloto que presentó para el concurso, es muy completo en sí mismo, y narra todo lo que los trabajadores tienen que hacer para acceder a la central de Fukushima-1 (por cierto, el título, Ichi Efu, es el número 1 (ichi) y la letra F (efu), ya que es así como los trabajadores llaman a la central nuclear: 1F. Así, a través del manga podemos ver dónde se alojan estos trabajadores, qué tipo de información se les da, en qué vehículos van y, sobre todo, qué trajes protectores usan y de qué forma se los ponen, y también describe el camino desde el J-Village (antiguas instalaciones de fútbol reconvertidas en centro de operaciones de control de daños) hasta la central, pasando por la zona de acceso prohibido, actualmente convertida en un vergel, con vegetación abundante cubriendo las ruinas de las casas arrasadas por el tsunami y los edificios que quedaron en pie, y con animales, como perros y vacas, sueltos. En el caso del autor, pertenecía a un grupo de soldadores a cargo de ir desmantelando instalaciones alrededor de los reactores dañados, y en realidad apenas pueden trabajar en su tarea una hora al día antes de que salten las alarmas de los aparatos detectores de radiación que llevan encima, que se disparan cuando la radiación llega a los límites establecidos por la ley japonesa. Así, podemos decir que los trabajadores se preparan y “despreparan” durante horas para estar realmente trabajando una sola hora.

La obra no emite ningún juicio de valor: simplemente se dedica a describir las tareas de los llamados “limpiadores” y si alguna vez ofrece un testimonio es a través de la boca de algún personaje, como un veterano que ya trabajaba antes del desastre en la central y vivía en las cercanías. Ahora ha perdido su casa, que había construido recientemente, ya que aunque quedó indemne por el terremoto y el tsunami no puede habitar en ella por encontrarse en el área de exclusión, pero se muestra resignado y pone por encima su responsabilidad como trabajador de la central: “este es nuestro problema y tenemos que resolverlo nosotros porque si no, ¿quién lo hará?”, afirma.

La frase promocional del manga, por cierto, es “Este manga no cuenta ‘la verdad’ sobre Fukushima, sino la ‘realidad’ de Fukushima vista por el propio autor”. Dicho así porque, según el autor, abundan los libros y reportajes que afirman narrar “la verdad” sobre Fukushima hablando de horrible radiación asesina, de espeluznantes imágenes en el recinto de Fukushima-1 y de “horribles verdades que oculta el gobierno”, pero que él lo único que vio es gente seria trabajando de forma seria y tomando las debidas precauciones, así como bromeando y contando chistes (de hecho, dice que lo más fastidioso de trabajar como limpiador es cuando te pica la nariz y no te puedes rascar –porque llevan las máscaras protectoras–), como cualquier persona normal: de ahí, lo que él cuenta es “la realidad” de Fukushima.

Lo mejor

  • El manga documental me gusta mucho, y aunque los que son descriptivos como este pueden parecer aburridos a según qué lectores, a mí me encanta, igual que me encantó En la prisión.
  • Ofrece todo lo que ocurre en la central nuclear de Fukushima-1 en la actualidad: cómo se están realizando las tareas de limpieza y desmantelamiento y qué precauciones se toman, así como viñetas que describen cómo es el área de exclusión y qué ocurre en ella.

Lo peor

  • Es un ritmo de lectura muy lento, con mucha información por página, a veces incluso aburrido.

Shinryaku! Ika musume (¡Invasión! La chica calamar)

Tuesday, March 10th, 2015
  • Título: 侵略!イカ娘 –Shinryaku! Ika musume– (¡Invasión! La chica calamar)
  • Autor: Masahiro Anbe
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Shōnen Champion
  • Años publicación: 2007-?
  • Clasificación: humor, moe
  • Tomos: 19 (en curso)

ikamusume1

Confieso que me enfrenté a la lectura de este manga con un ánimo muy perezoso: sabía que este título es uno de los iconos del manga comercial enfocado al público otaku, con altas dosis de moe y tal, ideado para gustar a público básicamente masculino y ya más bien crecidito, de 30 años de edad para arriba. Vamos, el típico otaku akihabarensis. O al menos este era mi prejuicio, básicamente alimentado por ver al personaje de marras en entornos muy del gusto de este tipo de público y otras situaciones que me hacían pensar que esto es así.

No creo que mi prejuicio esté equivocado: este es un personaje que gusta mucho a este tipo de público, pero tras haber leído el primer tomo del manga tengo más claro que esta es una serie que empezó como un manga de entretenimiento puro y duro. Con temática moe, sí, pero no específicamente pensada para intentar contentar al público otaku. Ha sido el público otaku el que, probablemente a través del tiempo y de los productos paralelos creados alrededor de esta serie (anime, videojuegos, merchandising de todo tipo…), ha creado el icono basado en el personaje protagonista de este manga.

¿Y de qué va la historia? Pues básicamente cuenta las andanzas de una chica calamar (sic.) que, harta de que el ser humano ensucie su entorno, es decir, el mar, decide salir a la superficie para subyugar al ser humano, conquistar la tierra y evitar que las personas sigan contaminando. Lo que la chica calamar no sabe es que hay miles de millones de seres humanos y que ella es solo una, y que encima no tiene precisamente grandes poderes más que echar tinta por la boca y manejar sus tentáculos-mechones de pelo para golpear fuertemente o sujetar cosas.

ds

¿Qué será esto-de-geso?

La chica calamar sale a la superficie en una playa japonesa y termina, sin comerlo ni beberlo, trabajando como camarera en un chiringuito de playa: ese chiringuito fue su primer objetivo de invasión y no solo no pudo invadirlo sino que encima la obligaron a trabajar para pagar los desperfectos que causó en un muro.

El manga está organizado en pequeños capítulos autoconclusivos de tipo humorístico y la verdad es que es bastante entretenido y terminas encariñándote de él: pese a lo rarísimo del concepto, la chica calamar acaba convirtiéndose en un personaje de lo más entrañable gracias a su ingenuidad y a su manera de hablar, con el uso de la desinencia -(de)geso a final de muchas frases (no significa nada, pero es como un tic del personaje-de-geso, es como si habláramos así adrede-de-geso) y la sobreexplotación del negativo japonés acabado en -ika (konaika? ¿No vienes? Tabenaika? ¿No comes?) etcétera. Ika significa “calamar”.

Lo mejor

  • Como manga de humor y entretenimiento, lo cierto es que está muy bien.
  • El personaje de la chica calamar es gracioso.
  • La propia idea de bombero de hacer un personaje que sea una chica calamar y hacerlo funcionar en un manga ya me parece digna de mención. Olé tus narices, Masahiro Anbe.

Lo peor

  • ¿Intento de invasión por parte de un ser ingenuo, que acaba siendo adoptado por los humanos en una serie de humor? Pues no me suena demasiado coffff-Keroro-cofff, pero bueno.

Aoi Honoo (Llamas azules)

Wednesday, February 18th, 2015
  • Título: アオイホノオ –Aoi Honoo– (Llamas azules)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Young Sunday
  • Años publicación: 2007-?
  • Clasificación: estudiantil, metamanga, semiautobiográfico
  • Tomos: 13 (en curso)

aoihonoo1

Ya sabéis que de vez en cuando encuentro un manga con el que me encariño de forma especial. No sé si es que soy de gustos fáciles o qué, pero existen bastantes obras que consiguen llamar mi atención hasta el punto de disfrutarlas muchísimo mientras las leo. Aoi Honoo es una de ellas. Conocí esta obra cuando unos compañeros empezaron a hablar de ella en Twitter, pero no por el manga, sino por la adaptación a serie de imagen real (dorama) que se había hecho. Tanto la temática como el argumento general me llamaron la atención, así que decidí conseguir el manga para leerlo.

Esta obra es una auténtica maravilla para alguien a quien le gusta el manga y el anime clásico en general, sobre todo de los años 70 y principios de los 80. Narra las peripecias de un joven estudiante, a principios de los años 80, en la Universidad de Bellas Artes de Ōsakka (nombre camuflado para una universidad real, en la que se basa, que es “de Osaka”). Este chico, un chico muy impulsivo y “ardiente” llamado Moyuru Honoo (se podría traducir el nombre como “llamaradas que arden”) es un aspirante a creador de manga, o de anime, todavía no lo tiene claro, y un verdadero otaku de la primera hornada.

Entre los estudiantes de su clase se cuentan nombres que a día de hoy son auténticos referentes del anime, como Hideaki Anno (director de Evangelion, entre otras series) y Hiroyuki Yamaga (director de Wings of Honneamise y fundador y productor en el prestigioso estudio Gainax), entre otros, que no tienen reparo en prestar sus nombres para este manga (de hecho, al final del tomo 1 se incluye una entrañable conversación entre Shimamoto y Anno, en la que Anno confiesa cosas bastante duras sobre el precio que tuvo que pagar por haber conseguido tantísimo éxito con Evangelion). Se supone que el personaje de Honoo es una autoparodia del mismo autor de este manga, Kazuhiko Shimamoto (autor también, por cierto, de Moe yo pen, reseñado en este mismo blog) , lo que convierte a esta obra en una especie de semiautobiografía.

ds

Honoo flipando con la irrupción de Rumiko Takahashi en escena con Urusei Yatsura (Lamu)

El manga está plagado de referencias a todo tipo de mangas y animes de esa época, desde Yamato hasta Maison Ikkoku pasando por Capitán Harlock, Gundam o Ideon, y es una auténtica gozada de leer porque el autor no se limita a hablar o referenciar obras, sino que además utiliza páginas o escenas sacadas de estas mismas obras, algo que no es nada común en Japón, donde son extremadamente prudentes con el tema de los copyrights. Shimamoto debe de tener mucha influencia y prestigio (de hecho es bastante veterano y de trayectoria consagrada) para poder conseguir los permisos necesarios; de lo contrario, no se explica el profuso uso de material ajeno en esta obra.

Aparte del propio valor que tiene como manga entretenidísimo y con muchas referencias a obras de la cultura popular japonesa de esa época, este manga también resulta muy interesante como retrato de cómo eran los otaku de la primera hornada (lo que lo convierte en una especie de Otaku no Video versión manga), sin tener ni de lejos el acceso que podemos tener ahora a todo tipo de material. Sin ir más lejos, al ser los aparatos de vídeo domésticos aparatos de reciente aparición y extremadamente caros, los fans del anime tenían que estar sentados ante el televisor cuando empezaba la emisión de sus programas favoritos, y de lo contrario, pues simplemente se lo perdían. Y no podían, claro está, hacer capturas de pantalla ni nada de lo que ahora nos parece tan obvio y sencillo.

Lo mejor

  • Fantástico si te gusta el metamantga y la historia otaku. Si te gustó Bakuman., no me cabe duda de que con este también disfrutarías muchísimo (aunque habla de una época de hace 30 años).
  • Que Shimamoto utilice escenas reales de anime y páginas reales de mangas (de Rumiko Takahashi, de Mitsuru Adachi, de Leiji Matsumoto, etcétera) con sus personajes tal cual, algo MUY inusual en Japón.

Lo peor

  • No me gusta el diseño de los personajes, sobre todo los pelos del protagonista. Pero bueno, al cabo de pocas páginas ya te olvidas.