El blog de Marc Bernabé

Chiisakobee

Monday, November 2nd, 2015
  • Título: ちいさこべえ –Chiisakobee–
  • Autor: Shūgorō Yamamoto (historia original) / Minetarō Mochizuki (manga)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Special
  • Años publicación: 2012-15
  • Clasificación: slice of life
  • Tomos: 4

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Desde que lo descubrí con Dragon Head, a finales de los 90 (y poco después, en 2001, fue uno de los primeros encargos de traducción de manga que tuve), Minetarō Mochizuki es un autor que me gusta y al que sigo la pista siempre que puedo. Tiene un estilo de dibujo peculiar, bastante “simplón” si lo queremos llamar así, pero a mí personalmente me fascinan sus historias y, dentro de ellas, su trabajo en la composición de cada página y los ángulos y enfoques que usa en sus viñetas, muy peculiares (como se puede ver en la página de ejemplo que incluyo un poco más abajo).

En su día ya disfruté de sus obras anteriores a Dragon Head, bastante primitivas, y más tarde en Maiwai, obra que llegó a España y en cuya traducción estuve involucrado (no como traductor, porque no podía en ese momento, pero sí como revisor de la traducción). Y ahora me he puesto un poco al día leyendo las últimas cosas en las que ha trabajado: esta Chiisakobee y otra llamada Tōkyō Kaidō (Chicos extraños de Tokio).

Entre ellas no tienen nada que ver, en realidad. Chiisakobee es una adaptación a manga de una novela histórica del escritor Shūgorō Yamamoto (1903-67) que, entre otras adaptaciones (una película, una obra de teatro musical…), tuvo una pequeña serie televisiva de 5 episodios en la cadena NHK en el año 2006. Mientras que novela, película, obra y serie de TV se ambientan en el período Edo (1603-1868), Mochizuki ha tenido la idea de trasladar la acción al Japón actual, y de convertir al protagonista, Shigeji, en una especie de hipster barbudo y melenudo que personalmente me recuerda muchísimo a algunos personajes de Wes Anderson.

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Me encantan las composiciones de Mochizuki.

Shigeji es hijo de un carpintero tradicional de los que, en Japón, se encargan de construir viviendas de madera al estilo de toda la vida, que estudió arquitectura en la universidad y que durante varios años estuvo perdido por ahí sin que se supiera nada de él. Hace relativamente poco, volvió con una espesísima barba y melena y se incorporó a la empresa Ōdome de su padre. Sin embargo, mientras el equipo de Shigeji se encuentra en Kamakura trabajando en una construcción, se declara un gran incendio en el barrio de Tokio donde se encuentra la sede de la empresa y no solo esta se quema, sino que los padres de Shigeji fallecen.

El estoico y taciturno Shigeji se encuentra, pues, en la tesitura de tener que liderar la empresa y levantarla de nuevo. Para que les ayude con las tareas de la casa (afortunadamente la casa principal de Ōdome, donde se alojan algunos de los empleados, se ha salvado del fuego), contratan a la joven Ritsu, que también ha perdido su vivienda… Al poco, sin embargo, Shigeji descubre que Ritsu se ha traído consigo a varios niños huérfanos, cada cual con su carácter particular, que tampoco tienen donde vivir. Tras algunos estira y afloja, se decide que todos vivirán en la casa. Si ya Shigeji tenía suficientes problemas para ponerse al frente de la empresa de carpintería debido a sus precedentes, a su juventud y a su aspecto, ahora se ve ante la responsabilidad de cuidar de Ritsu y los niños. Y, a pesar de todo, extremadamente celoso y orgulloso, se niega a recibir ayuda alguna…

Lo mejor

  • Una tranquila historia sobre sentimientos y humanidad, con toques de comedia romántica.
  • Te acabas encariñando de los tozudos (cada uno a su manera) Shigeji y Ritsu.

Lo peor

  • Es una historia demasiado japonesa como para que ninguna editorial española pueda decidir apostar por ella. No hay nada imposible, claro, y cosas más raras se han visto, pero lo veo complicado.

Yōkai Hunter: Yami no maroudo (Cazador de yōkai: el visitante de las tinieblas)

Tuesday, May 12th, 2015
  • Título: 妖怪ハンター・闇の客人 –Yōkai Hunter: Yami no maroudo– (Cazador de yōkai: el visitante de las tinieblas)
  • Autor: Daijirō Morohoshi (historia original) Jun’ya Inoue (dibujo)
  • Editorial: Shinchōsha
  • Revista: Comic Bunch
  • Años publicación: 2011
  • Clasificación: sobrenatural, folclore
  • Tomos: 1

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Este manga, que consta de un único tomo, es el remake de una de las historias del Yōkai Hunter original de Daijirō Morohoshi realizado por Jun’ya Inoue, autor de Btooom!

La historia, titulada Yami no maroudo (El visitante de las tinieblas) ocupa el tomo entero, lo que da a Inoue espacio más que suficiente para explayarse, sobre todo en el aspecto gráfico. Una de las cosas que menos (o más, depende) pueden gustar de las obras originales de Morohoshi es que generalmente están bastante compactadas, en el sentido de que las páginas constan de viñetas más bien pequeñas y numerosas, con bastante texto. En este caso, Inoue ha realizado una “shōnenización” perfecta de una de las historias de más éxito de la serie Yōkai Hunter.

La historia narra la aventura de Reijirō Hieda, folclorista y especialista en lo sobrenatural, que es invitado por un pueblo rural a revivir un antiguo festival que fue discontinuado hace unos 130 años porque al parecer era extremadamente peligroso. Lo que quieren los responsables es resucitar el festival y convertirlo en una mera excusa para atraer a visitantes y revitalizar el pueblo, y para ello no tienen ningún problema en alterar ciertos aspectos para que resulte más vistoso. Aunque Hieda es contratado como especialista y supervisor del festival, al final los organizadores hacen un poco lo que les da la gana y desoyen ciertas recomendaciones del experto.

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Excelente dibujo y buen guión para una historia muy entretenida.

El antiguo festival consistía en invitar a un demonio de ultratumba para que les ayudara a conseguir una buena cosecha a cambio de sacrificios humanos. Sin embargo, si la ceremonia no salía del todo bien y había algún error en su ejecución, se corría el peligro de que el demonio se desbocara y causara estragos en el pueblo. Evidentemente, en pleno siglo XXI, nadie cree en estas “paparruchas”, y se decide revivir el festival con fines puramente turísticos.

No obstante, esas “paparruchas” resultan ser reales y, efectivamente, aparece un horrible demonio que hace estragos en el pueblo. Hieda, aquí sí, hará un papel más que el habitual de observador y narrador y participará activamente en una historia muy bien narrada y muy adictiva: desde luego, Jun’ya Inoue consigue que la historia original de Morohoshi sea trepidante y adictiva y mucho más digerible para las nuevas generaciones de lectores de manga, especialmente de manga shōnen y young.

Lo mejor

  • Ritmo trepidante e historia muy bien llevada.
  • Dibujo más que aceptable: las representaciones del demonio y del festival están muy logradas.

Lo peor

  • Que Inoue solo haya adaptado una historia, en un solo tomo.

Ad Astra – Scipio to Hannibal (Ad Astra – Escipión y Aníbal)

Tuesday, April 14th, 2015
  • Título: アド・アストラ -スキピオとハンニバル- –Ad Astra – Scipio to Hannibal– (Ad Astra – Escipión y Aníbal)
  • Autor: Mihachi Kagano
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Ultra Jump
  • Años publicación: 2011-en curso
  • Clasificación: histórico
  • Tomos: 7 (en curso)

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Decenas de veces hemos visto a través de este blog que existen mangas de cualquier temática, y de hecho ya sabemos que el manga de tipo histórico es uno más. Generalmente, en Japón siempre han destacado, claro está, los mangas ambientados en épocas históricas del país del sol naciente, pero existen numerosas excepciones: desde mangas ambientados en la época de los vikingos como Vinland Saga hasta otros ambientados en la antigua Grecia como Historie, pasando por supuesto por la Roma clásica como Plinio o la época del Renacimiento como Cesare o la Revolución Francesa como La Rosa de Versalles o Innocent.

Este manga que comento ahora, Ad Astra, forma parte de estos mangas históricos de fuera de Japón, y concretamente se basa en la época de la Segunda Guerra Púnica entre los imperios de Roma y Cartago, con Escipión y Aníbal como protagonistas respectivos de cada bando, en el siglo II a.C. No os voy a contar ahora mismo cómo fue exactamente la Segunda Guerra Púnica, para eso tenéis el artículo de la Wikipedia que he enlazado. Sin embargo, resumiendo mucho, esta fue una guerra básicamente de venganza de Cartago, que trató de causar graves daños a Roma en una misión prácticamente suicida. Al no poder atacar por mar por tener la flota inutilizada en la anterior guerra (la Primera Guerra Púnica), el general Aníbal Barca decidió atacar por tierra, partiendo desde la costa de Hispania y recorriendo toda la costa hasta lo que ahora es Marsella, desviándose luego por los Alpes (ya que la costa iba a estar muy fortificada y defendida por Roma) para entrar en la península italiana.

Pese a que, evidentemente, la empresa terminó con el fracaso cartaginés, las sorprendentes decisiones tácticas de Aníbal consiguieron poner en muy graves apuros al poderoso imperio romano, e incluso estuvieron a punto de desestabilizarlo gravemente. Incluso hoy en día, las estrategias de Aníbal se siguen estudiando como ejemplos de gran maestría táctica en la guerra. Pero Aníbal encontró la horma de su zapato en la figura de Escipión, posteriormente apodado “el Africano”, un astuto general romano que consiguió doblegar al ejército cartaginés.

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Aníbal y su ejército, con los famosos elefantes de batalla.

Ad Astra (parte de la frase latina ad astra per aspera, “hasta las estrellas mediante el sacrificio”) narra todos estos hechos de forma amena y “muy manga”. La historia empieza con los últimos estertores de la Primera Guerra Púnica, situándonos en contexto y presentándonos al Aníbal niño, y poco después da el salto a varios años más adelante para narrar la expedición de Aníbal. El primer tomo termina con la batalla del Tesino, narrada de forma trepidante y con la primera hazaña de un jovencísimo Escipión salvando a su padre, que lideraba a las tropas romanas.

En definitiva, si te gusta la historia antigua, mangas como este Ad Astra o como los mencionados antes Plinio o Historie te encantarán y servirán para eso que a mí personalmente tanto me gusta: aprender mientras a la vez te entretienes. Claro está, al ser un manga, la prioridad del autor se centra en el entretenimiento del lector y, según he leído por ahí, hay algunas incorrecciones, pero aun así los que entienden de estos episodios de la Historia afirman que es un manga que, dentro de todo, está bastante bien.

Lo mejor

  • Otro de esos mangas que sirven para aprender entreteniéndose.
  • Buena narración y agilidad en las escenas de batallas, que el autor logra hacer trepidantes.

Lo peor

  • Se nota bastante que el autor aún es bastante novato y no está muy rodado, ya que algunos dibujos, sobre todo de personajes, quedan un poco acartonados.
  • Algunas incorrecciones históricas chirriarán a los entendidos.

Kakukaku Shikajika (Bla bla bla)

Tuesday, April 7th, 2015
  • Título: かくかくしかじか –Kakukaku Shikajika– (Bla bla bla)
  • Autor: Akiko Higashimura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Cocohana
  • Años publicación: 2012-15
  • Clasificación: autobiográfico
  • Tomos: 5

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Hacía un tiempo que le había echado un ojo a este manga (de hecho, estaba en la pila de “por leer”), básicamente porque me hizo gracia el título. La expresión kakukaku shikajika se usa en japonés para abreviar en una explicación larga, que no queremos narrar en su totalidad. Por ejemplo, si a mí me preguntan “¿cómo acabaste como traductor de manga?” podría responder, si me diera cierta pereza contarlo todo en detalle, “pues mira, siempre me ha gustado el cómic en general, desde pequeño, y también siempre me ha llamado la atención Japón en general y el idioma japonés en particular, así que en un momento dado se me presentó la oportunidad de aprender japonés en la Facultad de Traducción e Interpretación, me apunté y… kakukaku shikajika”. Sobre todo he visto esta expresión usada por escrito, en los mangas, cuando el lector ya conoce una situación pero un personaje se ve obligado, por exigencia del guión, a contar lo que ha ocurrido a otro personaje. Así, se abrevia por el estilo “pues han venido unos policías y kakukaku shikajika”. Hasta cierto punto, es similar a nuestro “y bla, bla, bla”.

Aparte, el verbo kaku significa “dibujar”, por lo que es posible que la autora haya querido dar el matiz sonoro de “dibujar, dibujar, y más y más” usando esta expresión kakukaku shikajika.

Pues bien, ¿que hizo el otro día que me decantara por sacar este manga de la pila de “pendientes de leer”? Pues simple y llanamente que hace escasos días fue galardonado con el premio Manga Taishō, uno de los cuatro o cinco premios más importantes de Japón.

Kakukaku Shikajika se define un poco como “una versión shōjo de Manga Michi”, una frase que, como muy bien sabéis si sois lectores habituales de este blog, hace referencia a la mítica obra de Fujiko Fujio A en la que contó, de forma semiautobiográfica, sus inicios en el mundo profesional del manga. Pues bien, dándose cuenta su autora Akiko Higashimura que no existe realmente ningún manga que cuente el “camino del manga” desde el punto de vista femenino, de una mujer que se dedique a hacer mangas para chicas, decidió hacerlo ella en la forma de este Kakukaku Shikajika.

El resultado es un manga muy entrañable y sorprendentemente fácil de leer. El estilo es a caballo entre el shōjo y el josei, lo cual se entiende muy bien cuando averiguamos el carácter de la revista en el que se ha publicado, la Cocohana, que se autodefine como una revista de “shōjo manga para lectoras adultas”. Es una contradicción, porque 少女 shōjo significa “niña”, pero curiosamente se entiende: el estilo gráfico es más bien el del shōjo, y la temática es light y entretenida, sin pretensiones de ir más allá, pero la temática no es la típica del shōjo de amoríos adolescentes y tal, sino que va un paso más allá. Sin duda, esa tendencia que tenemos de compartimentar y clasificar se no dificulta sobremanera cuando hablamos de manga, ¿verdad?

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El maestro del infierno

La historia cuenta las andanzas de Akiko Higashi (la propia autora), una chica que estudia tercero de bachillerato (último año antes de entrar en la universidad) y quiere llegar a ser shōjo mangaka porque desde pequeña es ávida lectora de revistas como la Ribbon o la Bouquet y no se le da mal dibujar. Pese a ser mala estudiante, su idea es conseguir ser aceptada en una universidad especializada en Bellas Artes y, desde allí, mientras gana base y agilidad artística, ir haciendo sus pinitos para ir haciendo manga y enviándolo a editoriales para ver si en algún momento puede debutar.

Sin embargo, no nos vayamos a pensar que esto es un manga sobre dibujar manga. En parte lo es, claro, pero sin ir más lejos toooodo el primer tomo entero lo invierte en contar su background desde su infancia, y luego el dilema de encontrarse en tercero de bachillerato y tener que preparar los exámenes de entrada en la universidad, para pasar luego a narrar, con todo lujo de detalles, su experiencia en los exámenes propios de cada universidad a la que se presentó. No obstante, sin duda el verdadero protagonista, al menos en el primer arco, es su profesor particular de dibujo (primero de bocetos a lápiz y luego de óleos), Kenzō Hidaka, al que llega por “recomendación” de una amiga y que se revela como un auténtico ogro desagradable que la obliga a dibujar y dibujar sin piedad… y al que poco a poco se le va cogiendo cariño pese a sus malas pulgas y a su tendencia a golpear con la espada de bambú shinai a los alumnos que no aplican sus enseñanzas como es debido.

Lo mejor

  • Una obra entrañable y que engancha al lector.
  • El profesor Hidaka, que al principio lo odias pero luego le vas cogiendo más y más cariño.

Lo peor

  • El estilo “shōjo adulto” puede ser un poco complicado de entender y seguir para muchos lectores, sobre todo occidentales: aparte del dibujo, que está a caballo entre lo infantil y lo adulto, tiene mucho texto escrito a mano en forma de comentarios “al margen” que pueden resultar pesados. Esta es una evolución natural del manga en Japón, al haber muchísimas mujeres que leen manga desde niñas y que quieren seguir leyendo manga pero no pasarse directamente a obras josei más seriotas y que narran cuestiones de “la mujer de hoy en día”, sino que simplemente quieren entretenerse leyendo manga. Otro ejemplo de este tipo de manga es, sin ir más lejos, la obra ganadora del premio Manga Taishō de 2014. Umimachi Diary, o las obras de Chika Umino, Honey & Clover (publicada en España) o San gatsu no lion (también galardonada con el Manga Taishō, en 2011).

Ichi-Efu (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)

Monday, March 23rd, 2015
  • Título: いちえふ・福島第一原子力発電所労働記 –Ichi-Efu – Fukushima Daiichi Genshiryoku Hatsudensho Rōdōki– (1F, Crónica de trabajo de la Central Nuclear nº 1 de Fukushima)
  • Autor: Kazuto Tatsuta
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2013-?
  • Clasificación: documental
  • Tomos: 2 (en curso)

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Como ya habéis podido comprobar múltiples veces en este blog, el manga japonés es mucho más que Son Gokus y Doraemons: Japón es, con toda seguridad, el único país del mundo en el que el cómic se utiliza de la forma más cercana a su potencial total. Las viñetas tienen un poder increíble, y es que a través del medio del cómic es posible no solo crear obras de ficción cuyo único límite es la imaginación del autor, sino también generar obras de tipo educativo y/o documental de enorme valor en la que la información textual se combina con información gráfica para ayudar a afianzar conceptos en el cerebro de una forma óptima. Si en Occidente el cómic se utiliza básicamente para crear obras de ficción para un tipo de público bastante concreto, en Japón encontramos obras de ficción para todas las edades y género, obras de corte educativo y obras-reportaje de no ficción, como esta o como 11M – El día en el que Japón y yo temblamos.

No sé si conocéis la historia del manga de Mibu – ElBulli (en octubre se publicará oficialmente en España, por cierto, de la mano de Norma Editorial): como comento en la reseña que hice en su día, esta fue una colaboración entre los restaurantes Mibu de Tokio y ElBulli de Ferran Adrià, y “durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales”.

Es decir, ante la imposibilidad de realizar fotos ni vídeos y la necesidad de dejar constancia de este acto, se optó por realizar una obra de cómic, que se autopublicaron los propios Ishida, dueños de Mibu. Puramente por escrito habría quedado algo coja la historia, al carecer de imágenes, pero con el cómic este escollo se superaba fácilmente y se conseguía una obra muy visual y entretenida. En Japón es hasta cierto punto natural que se llegue a una conclusión así: en Occidente, sin embargo, sorprende.

Ichi Efu es la crónica en manga de un “limpiador” de la central nuclear Fukushima-1, tristemente famosa en el mundo entero por la gravísima crisis nuclear que provocó a raíz del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. Al parecer, Kazuto Tatsuda (seudónimo) el autor de este manga, había intentado en su momento hacer sus pinitos como mangaka profesional, pero nunca había conseguido poder comer de ello (algo mucho más común que los que nos pensamos), con lo cual había ido encadenando trabajos hasta que acabó como limpiador en Fukushima-1. Al terminar su trabajo allí, decidió aprovechar su capacidad de hacer manga para crear una historia corta narrando el día a día de la central y sus trabajadores y la envió al concurso de mangakas noveles Manga Open de Kōdansha, donde consiguió el Gran Premio y el acceso a una serie que se publica todavía hoy, de forma irregular, en la revista Morning. Al no ser posible tomar fotos en el recinto (en realidad en ningún momento se menciona en el manga que no se puedan tomar fotos, pero me parece lo más lógico, y en cualquier caso no puedes entrar y sacar una cámara de fotos de un lugar contaminado de radiación sin descontaminarla antes), una narración en forma de prosa –que seguro que existen– o, como en este caso, en forma de manga, es la única forma de saber qué ocurre exactamente allí dentro. La ventaja del manga es que es puramente visual: el autor describe no solo de forma narrativa, sino también gráfica, las circunstancias de su trabajo y de la central, lo que permite al lector saber exactamente cómo está todo allí.

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Trabajando en el interior de uno de los reactores dañados de Fukushima-1.

Aparte de los nombres de personas y empresas, que el autor procura alterar por si acaso (incluido su propio nombre, ya que firma con seudónimo), todo lo que se cuenta en este manga es supuestamente real. Pongo “supuestamente”, pero lo cierto es que la profusión de detalles que ofrece deja lugar a pocas dudas sobre su autenticidad. En un momento dado, por cierto, deja claro que en ningún momento le hicieron firmar ningún contrato de confidencialidad.

El estilo es muy descriptivo, casi aséptico, lo que me recuerda mucho a obras como En la prisión de Kazuichi Hanawa. El primer capítulo, que es el capítulo piloto que presentó para el concurso, es muy completo en sí mismo, y narra todo lo que los trabajadores tienen que hacer para acceder a la central de Fukushima-1 (por cierto, el título, Ichi Efu, es el número 1 (ichi) y la letra F (efu), ya que es así como los trabajadores llaman a la central nuclear: 1F. Así, a través del manga podemos ver dónde se alojan estos trabajadores, qué tipo de información se les da, en qué vehículos van y, sobre todo, qué trajes protectores usan y de qué forma se los ponen, y también describe el camino desde el J-Village (antiguas instalaciones de fútbol reconvertidas en centro de operaciones de control de daños) hasta la central, pasando por la zona de acceso prohibido, actualmente convertida en un vergel, con vegetación abundante cubriendo las ruinas de las casas arrasadas por el tsunami y los edificios que quedaron en pie, y con animales, como perros y vacas, sueltos. En el caso del autor, pertenecía a un grupo de soldadores a cargo de ir desmantelando instalaciones alrededor de los reactores dañados, y en realidad apenas pueden trabajar en su tarea una hora al día antes de que salten las alarmas de los aparatos detectores de radiación que llevan encima, que se disparan cuando la radiación llega a los límites establecidos por la ley japonesa. Así, podemos decir que los trabajadores se preparan y “despreparan” durante horas para estar realmente trabajando una sola hora.

La obra no emite ningún juicio de valor: simplemente se dedica a describir las tareas de los llamados “limpiadores” y si alguna vez ofrece un testimonio es a través de la boca de algún personaje, como un veterano que ya trabajaba antes del desastre en la central y vivía en las cercanías. Ahora ha perdido su casa, que había construido recientemente, ya que aunque quedó indemne por el terremoto y el tsunami no puede habitar en ella por encontrarse en el área de exclusión, pero se muestra resignado y pone por encima su responsabilidad como trabajador de la central: “este es nuestro problema y tenemos que resolverlo nosotros porque si no, ¿quién lo hará?”, afirma.

La frase promocional del manga, por cierto, es “Este manga no cuenta ‘la verdad’ sobre Fukushima, sino la ‘realidad’ de Fukushima vista por el propio autor”. Dicho así porque, según el autor, abundan los libros y reportajes que afirman narrar “la verdad” sobre Fukushima hablando de horrible radiación asesina, de espeluznantes imágenes en el recinto de Fukushima-1 y de “horribles verdades que oculta el gobierno”, pero que él lo único que vio es gente seria trabajando de forma seria y tomando las debidas precauciones, así como bromeando y contando chistes (de hecho, dice que lo más fastidioso de trabajar como limpiador es cuando te pica la nariz y no te puedes rascar –porque llevan las máscaras protectoras–), como cualquier persona normal: de ahí, lo que él cuenta es “la realidad” de Fukushima.

Lo mejor

  • El manga documental me gusta mucho, y aunque los que son descriptivos como este pueden parecer aburridos a según qué lectores, a mí me encanta, igual que me encantó En la prisión.
  • Ofrece todo lo que ocurre en la central nuclear de Fukushima-1 en la actualidad: cómo se están realizando las tareas de limpieza y desmantelamiento y qué precauciones se toman, así como viñetas que describen cómo es el área de exclusión y qué ocurre en ella.

Lo peor

  • Es un ritmo de lectura muy lento, con mucha información por página, a veces incluso aburrido.