El blog de Marc Bernabé

Tensai-tachi no kyōen (Recital de genios)

Wednesday, April 16th, 2014
  • Título: 天才たちの競演 –Tensai-tachi no kyōen– (Recital de genios)
  • Autor: VV.AA.
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic
  • Años publicación: 2013-14
  • Clasificación: historias cortas
  • Tomos: 2

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Tenía fichada esta recopilación de historias desde que vi la referencia en la lista de novedades manga en Japón para el mes de marzo de 2014. Por mi trabajo, cada mes procuro examinar estas listas de novedades (que referencian unos 900 nuevos tomos que salen cada mes en Japón) para ver si sale algún nuevo tomo de las series que traducimos en Daruma, para tener los datos actualizados y saber cuándo va a haber más material de las series que están en curso.

Pues bien, en la lista de marzo figuraba este Tensai-tachi no kyōen (Recital de genios), con un elenco en el primer tomo que me dejó anonadado: Urasawa, Itō, Hagio, Morohoshi… Increíble. Así que lo puse en la lista de “to buy” y esperé a mi viaje de principios de abril a Japón para hacerme con él. Y en ese momento ya había salido el tomo 2, así que también fue a la saca, por supuesto.

Estamos ante una recopilación de historias cortas creadas por verdaderos genios del manga, un elenco impresionante de artistas, que han colaborado para conmemorar el 45º aniversario de la revista Big Comic, una de las más prestigiosas del seinen manga, y la primera que fue publicada por una de las grandes editoriales, allá en 1968. Si bien no fue la primera revista para público seinen (este honor recae, si no recuerdo mal, en la revista Manga Action de la editorial Futabasha, fundada en 1967), sí fue la primera para una de las “cuatro grandes” (Shūeisha, Kōdansha, Shōgakukan y, en menor medida, Kadokawa Shoten), lo que significó un paso de gigante para la consolidación del manga para adultos en Japón.

Los libros llegan a pelo, es decir, con las historias tal cual, sin ninguna explicación ni contenido extra (habría molado alguna que otra entrevista o algo), por lo que carecemos de información acerca de qué se les pidió a los autores y cómo. Y lo cierto es que parece que no hay ningún tipo de petición concreta, ya que cada autor trabaja la temática que le da la gana, con las páginas que le da la gana (la más corta tiene 8 páginas, la más larga más de 80…) e incluso hay autores que dividen su historia en dos capítulos y otro que llega a hacer no una, sino tres pequeñas historias. También desconozco si estos dos tomos que hay disponibles en este momento van a ser todo el material que va a haber o si se va a publicar un tercer tomo… No hay ninguna información.

He leído por ahí, buscando precisamente esta información (sin resultado, lo siento) que algunos lectores japoneses dicen que estas historias no valen mucho la pena, que son de autores efectivamente grandes, pero que a muchos de ellos ya se les ha pasado el arroz, y que ya no ofrecen lo que podrían haber ofrecido en su momento. No sé, la verdad es que yo he gozado como un enano con estas lecturas, y es que no son muchas las ocasiones en las que podemos tener, codo con codo, a nombres tan brutales del manga creando historias cortas originales con un objetivo común.

Voy a hacer una breve descripción de cada historia, para que veáis qué autores y temáticas hay:

Tomo 1

  • Shōwa Traveler Bangai-hen (Viajero de Shōwa, historia paralela), de Ken’ichi Kitami. Este autor es conocidísimo en Japón por el exitoso y longevo manga Tsuri baka nisshi. Su historia es autobiográfica y relata sus inicios en el mundo del manga.
  • Kaijū ōkoku (Reino kaijū), de Naoki Urasawa. Ni que decir tiene que esta historia, que va de un friki francés que se pirra por los monstruos gigantes kaijū y viaja a Japón para ver si consigue ver uno (en un futuro alternativo en el que sí hay ataques kaijū, pero solo en Japón) es una de las que más esperaba de este tomo. No en vano, está creada por Naoki Urasawa (Monster, Master Keaton, Yawara!, 20th Century Boys...), uno de mis autores favoritos.
  • Mōten no Venus (La Venus del punto ciego), de Junji Itō. Uno de los maestros del manga de terror más destacados de la actualidad, autor de Uzumaki (Planeta), Black Paradox (ECC) o Gyo nos deleita con una inquietante historia sobre unos jóvenes obsesionados con una chica amante de lo sobrenatural.
  • Hard Ball, de Hidenori Hara. El encargado del dibujo en el manga de Densha Otoko, conocido con el título de Otaku in Love en España (Ediciones Glénat), nos cuenta la historia de un joven empleado al que hacen la vida imposible en su empresa, y al que su jefe le transfiere a las oficinas de un equipo de béisbol profesional que ha adquirido recientemente. ¿Conseguirá que acuda más público a las gradas del desangelado club?
  • Last Fight, de Jun’ichi Nōjō. Este autor es, para mí, uno de los mangaka con mejor dibujo del manga actual, lo que pasa es que es muy poco conocido fuera de Japón porque se dedica a dibujar historias sobre apuestas y juegos de mesa como el shōgi (ver la reseña de Gekka no kishi en este mismo blog) o incluso sobre billar. En esta ocasión, nos ofrece una redonda historia sobre un boxeador en sus últimos momentos de gloria.
  • Yamizuna matsuri (El festival de la soga de las tinieblas), de Daijirō Morohoshi. Este autor cuenta con muchos fans y es toda una leyenda del manga alternativo, aunque a mí nunca ha acabado de entrar, seguramente porque he seleccionado mal las historias que he probado. Dos de ellas son Yume miru kikai (de su primera época, no muy representativo que digamos de su estilo) y Saiyū Yōenden, que es quizás la más comercial que tiene. Esta historia en concreto me ha parecido absolutamente brillante y fácilmente la mejor de todo el recopilatorio (incluyo en esto el tomo 2). Habla sobre un misterioso festival sintoísta que consiste en tirar de una cuerda sin saber muy bien qué hay al otro lado, pero hay que procurar no ganar ni perder, ni tampoco tirar de la cuerda de cualquier manera, ya que el festival sirve precisamente para celebrar el equilibrio del mundo… Pero el año pasado hubo un inquietante accidente y ganaron los del otro lado… ¿Qué ocurrirá este año?
  • Fukushima Drive, de Moto Hagio. Esta autora, una de las renovadoras del manga shōjo en los años 70 y creadora de una obra absolutamente brillante como El clan Poe, entre muchas otras, nos ofrece una especie de manga experimental basado en las letras de una canción que sirve como homenaje a las víctimas del terremoto y tsunami de 2011. Realmente raro y, francamente, me ha parecido demasiado pretencioso.
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La historia de Naoki Urasawa está, como no podía ser de otra manera, más que bien.

Tomo 2

  • Sono go no Gegege no kakeibo (Después del libro de cuentas de Gegege), de Shigeru Mizuki. Ya sabéis que el nonagenario Mizuki es uno de mis autores más queridos, y le he dedicado infinidad de reseñas y artículos (página 1, página 2 y página 3). Aquí no se mata demasiado y, en solo 8 páginas, nos cuenta una pequeña anécdota que le ocurrió en los años 60, en una especie de seudosecuela de su historia Gegege no kakeibo.
  • Revenge Doll, de Rumiko Takahashi. Una de las mejores versiones de la Rumiko (autora, ya sabéis, de Ranma ½, Maison Ikkoku, Inu-yasha, Lamu, Rinne… todas ellas publicadas en España) es la que se dedica a las historias para público más adulto que su campo habitual. En este sentido, Maison Ikkoku me parece el mejor de sus mangas, y las historias cortas que recopila en los tomos de Rumic World y la saga de las sirenas son muy buenas. Esta está en la línea de Rumic World y la verdad es que me ha gustado mucho. Va de un mangaka al que le llega un muñeco con el que supuestamente puede maldecir a otras personas, en tres grados: leve, medio y… muerte.
  • Uta no monku ja nai keredo (No son las letras de una canción, pero…), de Yarō Abe. A este autor le conocemos en MangaLand por la reseña de su obra maestra Shin’ya Shokudō (Comedor de medianoche), una auténtica maravilla. En esta ocasión nos presenta tres historias cortas costumbristas con diferentes argumentos pero cargadísimas de sensibilidad, muy al estilo de Shin’ya Shokudō. Tres joyas que son de lo mejor de esta recopilación.
  • Kidō senshi Gundam Thunderbolt Gaiden (Historia paralela de Mobile Suit Gundam Thunderbolt), de Yasuo Ohtagaki. El autor de Moonlight Mile (Ivrea) está trabajando también en la adaptación manga de una historia del universo Gundam subtitulada Thunderbolt. Esta larga historia paralela, de dos capítulos, cuenta con un dibujo espectacular y narra las peripecias de una banda de ladrones de piezas y equipamiento que se dedica a rebuscar entre los restos de las batallas. ¡Gundams, Zakus, Goggs y demás mechas en acción!
  • Gansaku Sabu to Ichi torimono hikae (Plagio de los arrestos de Sabu e Ichi), de Fujihiko Hosono, basado en la obra original de Shōtarō Ishinomori, presumo que en forma de homenaje. Hosono, un veterano autor que en realidad no cuenta con ningún gran hit que pueda sonar mínimamente en Occidente, homenajea a Shōtarō Ishinomori, el rey del manga, creando una historia de Sabu e Ichi, conocidísimos personajes de este autor sobre los cuales ya publiqué una reseña .
  • Ōgon no rough – Might no Status (The Golden Rough – El estatus de Might), de Tsuyoshi Nakaima. Spin off del manga de golf The Golden Rough, que está bastante bien y se deja leer pero que seguramente resulta mucho más interesante si conoces y eres fan del manga en cuestión, uno de los pilares de la revista Big Comic entre 1999 y 2011.
  • Munakata kyōju series, Susanoo saigo no tatakai (Serie del profesor Munakata, La última batalla de Susanoo), de Yukinobu Hoshino. Ya sabéis, si seguís este blog desde hace tiempo, que Hoshino es un autor que también me gusta mucho y, de hecho, la reseña sobre las peripecias del profesor Munakata fue una de las primeras en este blog, concretamente la segunda, allá en diciembre de 2007 (!). Esta historia corta es una más dentro de la serie del profesor Munakata y podría perfectamente formar parte de cualquiera de sus tomos. Quiero decir, la historia es excelente y se lee de maravilla, pero no tiene nada de especial que la distinga de todas las demás de la serie.

Lo mejor

  • Variadas historias realizadas por enormes maestros del manga.
  • Las historias de Urasawa, Rumiko, Junji Itō, Nōjō y Hoshino están realmente bien.
  • La mejor para mí es la de Daijirō Morohoshi, seguida de cerca por las tres minihistorias de Yarō Abe.

Lo peor

  • Obviamente, el nivel es variado y algunas historias resultan menos interesantes que las otras.
  • Tal vez las menos interesantes sean las que son spin-off de alguna otra serie que a priori el lector no tiene por qué conocer. Todas ellas funcionan perfectamente por sí solas, claro, pero aun así es como si cojearan por no ser suficientemente originales en comparación con las otras.
  • Echo de menos algo de material extra, tipo entrevistas o algún artículo, que cuente un poco de dónde surgió la idea para estas historias y cómo fue el proceso creativo tanto desde el punto de vista de los autores como de los editores.

Kaichō Shima Kōsaku (Presidente honorífico Kōsaku Shima)

Monday, April 14th, 2014
  • Título: 会長島耕作 –Kaichō Shima Kōsaku– (Presidente honorífico Kōsaku Shima)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2013-en curso
  • Clasificación: empresarial
  • Tomos: 1 (en curso)

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Mi intención original era ir leyendo la serie de Shima Kōsaku por orden empezando por la saga Kachō hasta su puesto más reciente en lo más alto y, una vez llegado allí, empezar con las precuelas. Tenéis el índice de las diferentes sagas en este enlace por si os perdéis un poco cuando voy hablando de las varias sagas, por cierto.

Pero hace poco estuve de Japón y vi que había salido justo esos días el primer tomo de la saga Kaichō y no pude resistirme a comprarlo y, más tarde, en el viaje de avión de vuelta, a devorarlo. Me he saltado un montón de peripecias de Shima y me he comido algún spoiler que otro (tampoco nada especialmente sorprendente, la verdad), pero al fin y al cabo los propios títulos de las sagas ya son un spoiler en sí mismo ya que evidencian el ascenso de Shima en la empresa Hatsushiba (que durante la época como presidente del personaje cambia de nombre a Tecot tras sufrir una fusión con otra empresa de electrónica) desde su ingreso a la misma en la saga Young hasta lo más alto de lo más alto.

En todo caso, ir leyendo esta serie me está permitiendo aprender muchísimo sobre el mundo empresarial japonés. Hasta ahora había salido varias veces la figura del kaichō (el subtítulo de la obra lo traduce por “Chairman” en inglés), pero no me había quedado muy claro qué era exactamente esa figura. Básicamente, cada vez que se producía un cambio de presidente en la empresa (siendo el presidente el responsable máximo de la marcha de la empresa y la toma de las decisiones más importantes), el presidente saliente era nombrado kaichō y/o sōdanyaku (consejero) y pasaba a un segundo o incluso tercer plano, apareciendo de vez en cuando como un personaje con cierto poder pero en realidad muy apartado del día a día de la empresa.

Cuando Shima termina retirándose como presidente de la Tecot en el tomo 16 de la saga Shachō, pues, el paso siguiente lógico es que sea nombrado Kaichō, que es precisamente lo que ocurre y, por lo tanto, este hecho provoca un nuevo cambio en el título de la obra al iniciarse una nueva saga que es la que reseño en esta ocasión.

Este primer tomo empieza contándonos la adaptación de Shima a su nuevo puesto y aprendiendo y por lo tanto presentando (¡por fin!) a los lectores qué es exactamente un kaichō en una empresa japonesa. Básicamente, y resumiendo mucho, el kaichō de una gran empresa japonesa está bastante apartado del día a día de la corporación a la que representa, ya que este es el papel que corresponde al presidente o shachō.

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También en el Keidanren hay facciones y Shima, fiel a sus principios, declina meterse en ninguna… Y, claro, eso también le reportará problemas…

Sus funciones pasan a ser las de representar la empresa dentro de la sociedad japonesa, por un lado como la cara visible de la Tecot como miembro de asociaciones patronales como el Keidanren (Federación Empresarial de Japón, básicamente la versión japonesa de la CEOE española, aunque en el manga lo llaman “Keizairen” para curarse en salud, pero es obvio que están hablando del Keidanren) y también como nexo de unión entre el mundo empresarial y el mundo político.

Las funciones de Shima pasarán, por lo tanto, a trabajar no tanto por el bien de su empresa, sino por el bien de Japón en general, proponiendo nuevas políticas y estrategias a los políticos, estableciendo planes de desarrollo y, cómo no, haciendo y deshaciendo tejemanejes al nivel más alto, reuniéndose a menudo con ministros o incluso el mismísimo primer ministro nipón. En este sentido, pasamos de un manga empresarial a un manga con fuerte componente político, lo cual resulta también extremadamente interesante.

En esta primera parte, pues, se nos cuenta cuál es el papel de un kaichō (ahora entendéis por qué he preferido traducir el título como “presidente honorífico”, aunque realmente no estoy muy seguro de que sea la traducción más adecuada y acepto sugerencias alternativas), el funcionamiento de la patronal, las asociaciones supraempresariales y la forma cómo el mundo empresarial ejerce “lobby” sobre el gobierno y cómo el gobierno expresa ciertas exigencias en contrapartida al mundo empresarial.

En la segunda parte, una vez aclarado lo que es un kaichō, Shima descubre uno de los temas a los que quiere dar prioridad, y es que siente que el hecho de que Japón sea un país tan dependiente de las importaciones de alimentos lo hace muy vulnerable, por lo que llega a la conclusión de que la agricultura va a ser un tema esencial que explorar y desarrollar en el futuro próximo, y decide trabajar para conseguir un mejor aprovechamiento de los recursos agrícolas japoneses. Así, va a visitar innovadoras plantaciones de última generación para aprender formas alternativas de cultivo y se informa de todo lo que implica una restructuración profunda de la agricultura.

Por otra parte, en la obra hay también bastantes referencias a la concesión a Tokio de los Juegos Olímpicos de 2020, y varias conversaciones sobre lo que implicará, tanto pros como contras, este gran evento, tanto a nivel empresarial de la Tecot (desarrollo de la nueva generación de televisores y otras tecnologías) como a nivel nacional, sin olvidarse de las posibles implicaciones que puede conllevar el obvio problema de radiación que sufre el país a raíz del desastre de Fukushima.

Este primer tomo me ha dejado francamente con ganas de más. Por un lado me da rabia tener que esperar unos meses hasta que salga el segundo tomo, acostumbrado como estoy ahora a devorar un tomo tras otro de la serie, pero por el otro me hace bastante ilusión poder seguir en tiempo real, también en parte por las menciones a la actualidad más rabiosa que surgen aquí y allá. Esto es un no parar de aprender.

Cuando hace unos años entrevisté a Kenshi Hirokane, le pregunté sobre hasta dónde creía que Shima podía llegar, pensando en que me respondería tal vez “a primer ministro de Japón”. Pero su respuesta fue que no veía a Shima involucrándose en política general, que el personaje es un businessman nato i que como mucho le veía situándose en el puesto más alto del mundo empresarial japonés, es decir, como presidente del Keidanren. Ahora, en esta la saga Kaichō, Shima acaba de entrar a esta organización patronal, así que me parece que es cuestión de tiempo que llegue a lo más alto… ¿Lo conseguirá? ¿Y qué pasará después…? ¿Tendremos por ejemplo la saga “Jubilado Shima Kōsaku”…? El tiempo lo dirá… Shima tiene ahora 67 años (os recuerdo que el manga avanza en tiempo real) y es de suponer que le queda cuerda para rato, así que ya veremos.

Lo mejor

  • Aprender, aprender y aprender. Siempre entreteniéndose.
  • La rabiosa actualidad que presenta la obra en todo momento.
  • El hecho de pasar del mundo empresarial puro al politiqueo me parece también extremadamente interesante.

Lo peor

  • Este manga es lo que es, por lo tanto aunque podría quejarme de que “hay mucho texto” o de que “es muy especializado y denso”, en realidad es algo que me gusta y que debe ser así.

Shima Kōsaku – Índice

Tuesday, April 8th, 2014

Voy a utilizar esta entrada como un índice de las diferentes reseñas de las varias sagas de la serie Shima Kōsaku que estoy realizando poco a poco.

  • Gakusei Shima Kōsaku (Estudiante Kōsaku Shima) 2014-en curso – ningún tomo todavía
  • Young Shima Kōsaku (Joven Kōsaku Shima) 2001-2010 – Sin rango 4 tomos, como “encargado”, 4 tomos.
  • Kakarichō Shima Kōsaku (Líder de grupo Kōsaku Shima) – 2010-2013 – 4 tomos.
  • Kachō Shima Kōsaku (Jefe de sección Kōsaku Shima) 1983-1992 – 17 tomos
  • Buchō Shima Kōsaku (Jefe de departamento Kōsaku Shima) 1992-2002 – 13 tomos
  • Torishimariyaku Shima Kōsaku (Director administrativo Kōsaku Shima) 2002-2005 – 8 tomos
  • Jōmu Shima Kōsaku (Director administrativo ejecutivo Kōsaku Shima) 2005-2006 – 6 tomos
  • Senmu Shima Kōsaku (Director ejecutivo Kōsaku Shima) 2006-2008 – 5 tomos
  • Shachō Shima Kōsaku (Presidente Kōsaku Shima) 2008-2013 – 16 tomos
  • Kaichō Shima Kōsaku (Presidente honorífico Kōsaku Shima) 2013-en curso – 1 tomo de momento

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Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)

Tuesday, January 21st, 2014
  • Título: タケヲちゃん物怪録 –Takeo-chan bukkairoku– (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)
  • Autor: Minoru Toyoda
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gessan
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: comedia, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

Takeo chan Bukkairoku

Conocí al autor Minoru Toyoda gracias al dibujante Ken Niimura (¡leed Henshin! – bueno, ahora solo está en japonés, pero no tardará en estar disponible en castellano, seguro), que me recomendó muy encarecidamente su obra Raburoma la última vez que estuve de visita en su casa, y que encima tuvo a bien no solo regalarme el primer tomo en ese momento, sino que encima a posteriori se preocupó de conseguirme los restantes cuatro tomos y mandármelos por correo. Solo hace falta leer la reseña que hice en su momento de este manga para saber que me encantó.

Así pues, es normal que haya esperado con ganas la ocasión de hincarle el diente a su obra más reciente, Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo), una ocasión que por fin ha llegado. Y, como no podía ser de otra manera, también he disfrutado muchísimo de su lectura.

El estilo gráfico de Toyoda es bastante peculiar, muy poco preciosista y bastante caricaturesco. Algunos pueden llegar a decir que es un dibujo “feo” o incluso “malo”, pero un ojo avezado ve enseguida que no es así. Cierto, no estamos ante un Takehiko Inoue, pero de lo que se trata en una buena historia es de meter al lector en la historia y no tanto de deleitarle la mirada. Cuántos mangas habré leído con un dibujo increíble pero que no consiguen enganchar, o de narración confusa y comprensión difícil… Toyoda es todo lo contrario: el dibujo no es espectacular, pero la historia te atrapa rápidamente y te sorprendes a ti mismo pasando página tras página con una sonrisa en la boca. De eso se trata.

Takeo chan Bukkairoku

Takeo en la casa encantada…

La historia nos cuenta las andanzas de una chica, Takeo, que pronto descubrimos que, por algún motivo, es una gafe redomada. Siempre le pasan cosas: tropieza, le caen macetas encima, casi la atropellan continuamente, los pájaros le cagan en la cabeza… Por eso, ya sabiéndolo, siempre va con casco, gafas protectoras y protectores de codos y rodillas. El manga empieza cuando Takeo, originaria de Hiroshima, llega a Tokio para empezar su vida como estudiante de bachillerato, ya que piensa que así causará menos molestias a sus padres.

La mala suerte de Takeo la persigue hasta el punto de que, in extremis, se queda sin plaza en la residencia estudiantil donde tenía que vivir, y acaba en una especie de mansión antigua, muy decrépita, que parece realmente una casa encantada… Y, efectivamente, ¡así es! La casa está habitada por todo tipo de seres sobrenaturales yōkai, que intentan asustarla… en vano. Al final, los yōkai, que terminan haciéndose amigos suyos, descubren que la mala suerte de Takeo se debe a algún tipo de maldición, y que la única forma de darle algo de solaz es provocando un instante de felicidad en ella… Como el cúmulo de “desgracia” que surge de ella cuando consigue un momento de felicidad es un manjar exquisito para los yōkai, estos se desvivirán para intentar contentarla…

Lo mejor

  • El cómic engancha muchísimo y enseguida coges cariño tanto a Takeo como a los yōkai.
  • Las diferentes peripecias están muy bien narradas, el estilo de Toyoda es realmente entrañable.

Lo peor

  • Lo de siempre: que mucha gente ni se acerque o interese por un manga tan bueno como este por el único motivo de que el dibujo “no les gusta” (y repito, esta es una sensación que puedes tener en el primer momento, pero a las dos páginas te olvidas y te metes en la historia. En serio, probadlo con historias semejantes publicadas en castellano, no os arrepentiréis. ¡El dibujo no lo es todo!)

Henshin (Transformación)

Friday, January 10th, 2014
  • Título: ヘ/ン/シ/ン –Henshin– (Transformación)
  • Autor: J.M. Ken Niimura
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Ikki Para
  • Años publicación: 2013
  • Clasificación: historias cortas, fantasía, costumbrista
  • Tomos: 1

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No puedo ser imparcial en la reseña de este manga, puesto que es obra de un buen amigo, el autor hispanojaponés J.M. Ken Niimura. Ken, hijo de padre japonés y madre española, se crió enteramente en España hasta que sus inquietudes le instaron a irse por ahí a hacer mundo: primero a Bélgica, en un Erasmus de Bellas Artes, luego a París, más tarde una temporada en la parte francófona de Canadá y ahora mismo en el país de su padre y sus abuelos paternos: Japón.

Ken y yo nos conocimos hace un montón de años, unos 15 o así, cuando ambos estábamos colaborando para la revista Dokan: yo con mi curso de japonés (embrión del libro Japonés en viñetas, en el que él colaboró como ilustrador, por cierto), y él con ilustraciones varias. Aún recuerdo esa pequeña historia que realizó y envió a la revista por primera vez; creo que tenía solo 17 años o así, pero esa historia tenía ya un dibujo y un argumento que atrapaban. Fue a raíz de esa historia que Mary Molina, entonces redactora jefa de la revista, decidió ficharle para encargarle ilustraciones de vez en cuando, y fue así como nos conocimos y trabamos amistad.

En el primer párrafo he detallado un poco el “currículum vital” de Ken y los países en los que ha vivido porque es un dato que resulta esencial para entender a este autor. Si bien su base mental y cultural es española, por motivos obvios tuvo siempre un contacto muy cercano con la cultura japonesa, y está claro que su primerísima influencia fue el manga y el anime de Japón, imagino que también con no poca influencia del cómic eminentemente español de la escuela Bruguera que todos hemos leído en nuestra infancia (Mortadelo, Zipi y Zape, Anacleto…, estas cosas).

Así, durante su primera época Ken tenía un estilo eminentemente manga, que pronto variaría un poco al entrar a estudiar Bellas Artes y participar en un Erasmus que le mandó nada menos que a Bélgica, cuna del cómic europeo de “línea clara” (Tintín y sus “compañeros”, para que nos entendamos). Ese contacto con el cómic europeo y sus autores se acentuó más tarde cuando se desplazó a París. En esta etapa “francófila” incorporó claras influencias del cómic francobelga en su arte. Pero más tarde, Ken también se vio situado en el Nuevo Mundo, concretamente en Canadá, donde imagino que de nuevo absorbería influencias y conseguiría contactos y conocidos que le arrastrarían un poco hacia el cómic americano. De hecho, llegó a publicar una historia corta de Spiderman en la editorial Marvel, y su obra hasta el momento más exitosa es Soy una matagigantes, publicada originalmente en Estados Unidos y guionizada por el prestigioso Joe Kelly. Finalmente, desde hace un par de años, Ken se encuentra en Tokio intentando abrirse paso en la industria del manga, algo francamente MUY DIFÍCIL (como se puede comprobar viendo este vídeo). Y lo está consiguiendo, hasta el punto de haber conseguido una serialización, esta Henshin, que se publicará en forma de tomo dentro de un par de meses en Japón, en el seno nada menos que de la editorial Shōgakukan, una de las “tres grandes” editoriales de manga.

Todo esto me lleva a dos reflexiones:

  1. No conozco a ningún autor tan “global” como Ken, con influencias de todo el cómic importante en el mundo (europeo, japonés, americano, español y seguramente argentino e italiano…), y que a pesar de eso ha conseguido un estilo único, perfectamente suyo, que incorpora un poco todas estas influencias. Es el “mestizo comiquero” más formidable que me puedo imaginar.
  2. Tampoco conozco a ningún autor que haya conseguido publicar en las principales industrias del cómic del mundo “desde dentro”. Ken ha publicado en España, en Francia, en Estados Unidos y ahora en Japón. Y no me refiero a traducciones de sus obras, sino a hacerlas específicamente para cada uno de esos mercados, usando los formatos específicos para esos mercados (álbum, comic book, novela gráfica y ahora tomo de manga).

¡¡BRUTAL, KEN!!

Henshin de Ken Niimura

Ken (el de las gafas) con invitados en su propia casa (la disposición del piso es real XD)

Dicho esto, voy a reseñar el manga que ha realizado Ken, siempre refiriéndome a “manga” con mi propia definición de “cómic hecho en Japón, pensado en su origen para el público japonés y con métodos editoriales japoneses”, en la que Henshin encaja perfectamente.

Estamos ante una obra originalmente publicada en la revista online Ikki Para de forma gratuita (de hecho, si queréis podéis leerla entera aquí si sabéis japonés. Y si no, pues esperad unos pocos meses porque no creo que tarde mucho en publicarse en España).

Cuenta con un total de 12 historias autoconclusivas que pueden versar sobre casi cualquier cosa: algunas son bastante fantásticas, otras costumbristas, otras simplemente se basan en experiencias y relatos del día a día del propio autor… Pero todas ellas tienen “algo”, una pizca de gracia, de ingenuidad, de mala leche (¡ese capítulo 5, por dios!), de cariño y buen gusto que consiguen atrapar al lector. Aunque al principio fui siguiendo la serialización de forma mensual, es cierto que los últimos meses, por varias circunstancias, no estuve atento a las actualizaciones. Hace muy poco, sin embargo, decidí leer todo el material, los 12 capítulos, y me sorprendí a mí mismo devorándolos con avidez, capítulo tras capítulo, hasta el punto de que tuve que parar porque estaba notando que debía dejar un poco más de tiempo para “digerir” lo que estaba leyendo. Si fuera por mí, lo habría leído del tirón, y de hecho voy a hacerlo un día de estos para encontrar más cosas ocultas, buscar cabos que atar (la primera historia y la última, sin ir más lejos, están interrelacionadas) y darme cuenta de matices que en una lectura rápida seguramente se me han pasado.

Todo ello con el estilo gráfico y argumental de Ken, un autor que aglutina todo lo bueno de los diferentes estilos del cómic mundial… Aunque tiene el “defecto” (que para mí no lo es, ojo), de ser bastante “gafapasta” y “underground” (el capítulo 10 –perfectamente disfrutable sepas japonés o no porque es mudo– es de lo más “gafotaku” que existe, por cierto), motivo por el que muchos potenciales lectores seguramente no le darán una oportunidad a este libro cuando salga publicado. Ellos se lo pierden.

Lo mejor

  • ¡El primer manga de Ken!
  • Historias autoconclusivas muy variadas pero todas con un toque entrañable.

Lo peor

  • Que mucha gente, al ver el dibujo “poco manga” de Ken, no le dé una oportunidad. De cualquier modo, esta no es una historia para adolescentes amantes del shōnen comercial, así que tampoco es grave.

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