El blog de Marc Bernabé

Mis impresiones del TAF 2010

Thursday, March 25th, 2010

Ha sido solo el primer día (de 4), pero creo que puedo extraer algunas conclusiones de esta edición 2010 del Tokyo Anime Fair ya que llevo asistiendo a esta feria cada año desde el año 2006.

El año pasado, primera edición después del estallido de la crisis mundial, ya noté bastante desaliento en el recinto, con algunos stands más mustios que otros años y un cierto ambiente pesimista flotando por el aire. Pero este año yo esto lo he visto muy mal.

El recinto sigue teniendo el mismo tamaño que los otros años, no aumenta ni se reduce, pero este año me ha dado la sensación de que había más espacio entre stands. Sobre todo me ha sorprendido ver que muchas grandes empresas han invertido lo justo para estar presentes, pero sin grandes aspavientos. Ver a empresas como Yomiuri TV o TV Asahi, poderosas cadenas de televisión, con pequeños stands estándar y solo cuatro panfletos publicitarios y dos pósters colgados como decoración es deprimente. Ver a un estudio tan importante como Production IG con un stand raquítico es bastante penoso.

Algunas grandes empresas siguen con grandes stands y bonitas decoraciones, como el grupo Bandai con su decoración Gundam, o el gran stand de Toei Animation. Pero no hay grandes decoraciones, ni estatuas ni gran cosa del otro mundo. Da la sensación (que seguramente es cierta) de que la mayoría de los expositores “tradicionales” han querido recortar gastos al máximo. Unos reciclando los stands de otros años, otros directamente alquilando un stand pelado y decorándolo con cuatro pósters mal colocados. Como si fueran empresas pequeñas que apenas han empezado.

Curiosamente, como si fuera el mundo al revés, los que realmente sí parecen haber hecho un gran esfuerzo son las empresas pequeñas que hace relativamente pocos años que están en esta industria y tratan de hacerse paso. Kanaban Graphics, Shirokumi, GoodSmile Company, etcétera, tenían stands bastante grandes y, como poco, bien decorados.

La zona de escuelas y universidades, por cierto, bastante desolada en comparación con otros años.

Tengo la sensación de que la industria del anime, al menos tal como la conocemos hasta ahora, se está muriendo. Por un lado, la implacable crisis económica ha hecho que el pilar central del anime, o sea los patrocinadores, dejen de invertir tanto dinero como antes en publicitarse, y por lo tanto dejan de financiar los anime. Si alguna vez habéis visto un episodio de anime en Japón, veréis que siempre, al inicio y fin de cada episodio, así como en cada corte publicitario, sale una voz en OFF que dice “este programa está patrocinado por Toyota (o lo que sea) y por las empresas que se listan a continuación (y una lista de 4-5 empresas importantes)”. Asimismo, en los cortes publicitarios salen casi siempre anuncios de esas mismas empresas.

Por otro lado, el tema de la piratería. En los últimos años, las empresas japonesas de producción de anime, sobre todo las de anime “no familiar” (es decir, no me refiero a Doraemon, Shin Chan, Chibi Maruko-chan, etc.) cada vez se apoyaban más en los ingresos que provenían del extranjero en concepto de royalties por emisión en TV o edición en DVD. Con el DVD prácticamente muerto debido a la piratería y la emisión en TV casi extinguida por las pobres audiencias (recordemos los casos de Buzz y Animax en España, sin ir más lejos), las empresas lógicamente dejan de licenciar y los royalties de las licencias que sí han comprado ascienden a cuatro duros mal contados, cuando no arrojan pérdidas.

No me cabe duda de que la industria del anime no morirá. Van a surgir nuevas líneas de negocio, seguramente basadas en conceptos como el “product placement” o las descargas en dispositivos como el iPhone o el iPad, otros formatos, otras historias. Pero en el impasse que haya entre el momento actual y el momento en el que la industria vuelva a estar saneada y asentada en este nuevo escenario me da la sensación de que va a haber muchas bajas y vamos a vivir una época de vacas flacas bastante dramática. No dejará de producirse anime para la televisión tradicional (al menos hasta que esta también desaparezca como tal, que no le quedan muchos años creo yo), pero estas producciones se limitarán a los valores seguros y eternos tipo Doraemon, Chibi Maruko-chan, One Piece y similares. Vamos a ver qué ocurre. Va a ser una época bastante deprimente por un lado, pero muy interesante y dinámica por el otro. Va a haber un renacimiento completo de la industria del entretenimiento audiovisual que se cobrará muchas bajas pero que también verá nacer interesantísimas iniciativas que de otro modo nunca haríamos visto.

PS: Tengo problemas para subir fotos desde aquí y me da pereza usar Imageshack, además de que no tengo mucho tiempo. Así que he decidido subir las fotos del recinto a mi cuenta de Picasa. Si queréis usar alguna foto para vuestro blog, no tengo problema alguno, pero si lo hacéis por favor poned un link a este blog, ¿vale? ¡Gracias!

10è Japan Expo

Friday, July 10th, 2009
Este fin de semana estuve en calidad de invitado de la editorial Glénat Francia en la Japan Expo, con motivo de la salida en el país galo del primer volumen de la colección Kanji en viñetas (que en Francia edita Glénat). Así, me habían preparado un programa con sesiones de firmas y entrevistas con varios medios que fueron francamente bien. Siempre es un placer conocer a los estudiantes de los libros de la serie “en viñetas”, y cuando veo que también los hay en el extranjero, y que se lo toman muy en serio y realmente aprenden, me lleno de orgullo. En cuanto a las entrevistas para periódicos, radios y teles, en general muy bien todas, muy bien preparadas e interesantes. ¡Voilà la France!

Moi en train de firmer un petit livre

Pero bueno, como ya he hecho con otros eventos, voy a hacer un pequeño comentario sobre la Japan Expo, a la que he asistido los últimos tres años seguidos y que, curiosamente, es el primer festival de este tipo que comento de fuera de Europa y, la verdad sea dicha, el único al que he asistido estrictamente relacionado con la cultura popular japonesa fuera de España o Japón. Así, no he visitado convenciones de anime de los Estados Unidos, de las que hay dos o tres famosillas, pero para empezar puedo decir que la Japan Expo es el mayor evento dedicado al manganime en general (y a demás manifestaciones de la cultura popular japonesa, como los videojuegos, la música, la moda, etcétera) del mundo.
Sí, sí, habéis leído bien. Del mundo. Y esto es así porque en Japón no existe una convención general dedicada al manga o al anime. Mientras que el Tokyo Anime Fair se dedica solamente al anime, lo hace de forma muy “profesional” (casi aséptica) y la cantidad de fans, y artistas que acuden no tiene nada que ver con la Japan Expo. Por su parte, la Jump Festa es enorme, reúne a mucha más gente que la Japan Expo (también es verdad que la entrada es gratuita) y a ella acuden autores de enorme talla, pero está solo dedicada a una sola revista de manga, por lo que para mí no cuenta. Finalmente, el Comiket es totalmente otro concepto ya que se dedica básicamente a los fanzines.

Stand de Tonkam

Los chicos de Ramen para dos ya se han encargado de ofrecernos una crónica detalladísima del evento de este año, y quedaron anonadados (con razón), pero de todos modos voy a exponer mis puntos de vista. La Japan Expo se celebra al norte de París, a una media hora en tren del centro, y muy cerca del aeropuerto Charles de Gaulle. Allí se encuentra el enorme Parc des Expositions, un recinto brutalmente grande con enormes naves, de las cuales calculo que la Japan Expo ocupa aproximadamente la mitad. Esto significa 1) que las dimensiones del recinto son como cinco o seis veces La Farga (sin contar las dos naves dedicadas a escenarios, con capacidad para unas quince mil personas cada una) y 2) que aún tiene espacio de sobras para seguir creciendo si se diera el caso. ¡Envidia cochina que les tengo!

Sí, eso de ahí al fondo es el escenario. Y eso minúsculo que se ve son personas. El resto, ESPACIO con capacidad para miles y miles y miles de personas

Así, se dice que los visitantes a la Japan Expo son más de 135.000, al menos según las cifras de 2008 (aún no se han anunciado las cifras de este año). Y la verdad, me lo creo. Ya en 2007, cuando se anunciaron 81.000 visitas, parecía que la asistencia superaba por goleada la del Salón del Manga de Barcelona, aunque puede ser una sensación engañosa porque el recinto mucho más amplio de la Japan Expo permitía andar bastante cómodamente entre los stands (esto no ha sido así este año, en el que pese a la enormidad del recinto el sábado casi no se podía avanzar entre el gentío).

¡Este naruto en el stand de Kana estaba “reciclado” de la Jump Festa de este año!

Hay muchas cosas que puedo decir de la Japan Expo, así que voy a hacer una lista (no por orden de preferencia, sino como se me va ocurriendo al vuelo):

Primero, los invitados: muchos, y de altísimo nivel. Este año, por ejemplo, destacaban las cuatro CLAMP y Natsuki Takaya, sin desmerecer a los demás autores que acudieron también, y a los numerosísimos grupos musicales japoneses que dieron conciertos, como AKB48. En otros años, han tenido a Go Nagai, Kazuo Koike, Tsutomu Nihei, Masakazu Katsura, Takeshi Obata… Vamos, para flipar.

Shiori Furukawa (autora de Five) firmando. Atención al vano de la izquierda: era su editor que la estaba abanicando. ¡Hilarante!

Segundo, la zona de negocios: que es algo que se ha potenciado muchísimo en los últimos años. Este año había representantes de todas las grandes editoriales y productoras japonesas, que aprovechan la Japan Expo para celebrar reuniones, cerrar contratos y estas cosas. Vamos, que había japoneses por todas partes. Realmente la Japan Expo se está posicionando como una de las citas ineludibles del año para las editoriales de toda Europa. Además, la zona VIP tiene zonas con sofás para descansar, salas para reuniones y entrevistas, WiFi, servicio de bar con café, bebidas y galletas, etcétera. Comodísimo.

Una de las numerosas salas de la zona VIP, dominando el recinto

Tercero, la variedad: la brutalidad de espacio con el que cuentan les permite dedicar zonas temáticas a aspectos relacionados con la cultura japonesa fuera de lo que es el manga, el anime, los videojuegos o la música. Por ejemplo, a las artes marciales (con múltiples zonas con tatamis para hacer demostraciones de todo tipo de artes marciales), el catch (con ring y todo, aunque este año no lo vi), el tunning (con una exposición de unos veinte coches tuneados) o la “isla japonesa”, con stands en los que se venden objetos tradicionales y hasta puedes participar en juegos típicos de festival como el de “pescar el pececito con la red de papel sin que se rompa”.

Había seis o siete zonas de tatami como esta para demostraciones de artes marciales de todo tipo

Cuarto, los expositores: muchísimos stands y no solo de manga y anime, también de moda, merchandising y también de empresas o entidades japonesas de turismo como JAL, ANA, Prince Hotels, la JNTO, JR (Japan Railways) o incluso un stand de la empresa alimentaria Ajinomoto.

Zona fanzinera

Quinto, los conciertos: numerosos conciertos y de gran calidad, con muchísimos grupos japoneses.

Sexto, el cosplay: concursos y desfiles de cosplay a mansalva, vestuarios exclusivos para los cosplayers… ¡Y un nivelazo brutal!

Séptimo, la moda: numerosos stands dedicados a vender prendas y accesorios, desfiles impresionantes de creadores japoneses y franceses…

Octavo, las entradas especiales: existe la opción de comprar entradas especiales más caras que la normal que dan privilegios como poder entrar una hora y media antes que la marabunta al recinto para visitarlo y comprar con tranquilidad, tener prioridad en cosas como entrada a los conciertos, firmas de los autores y cosas así. Así, el fan acérrimo que tenga pasta que invertir puede conseguir ciertos privilegios.

El menda, ante una pila de Japonés en viñetas francés en el stand de Glénat

Noveno: los bares y restaurantes: numerosos sitios para comprar y tomar una bebida o un bocadillo, incluso algún que otro tenderete con sushi (no me atreví a probarlo) e incluso varios restaurantes en el recinto donde sentarse a comer algo decente. Incluso hay un restaurante japonés (no montado específicamente para la Japan Expo, quiero decir, sino que está allí siempre, para todas las ferias que se celebran en el lugar).

Décimo: (espacio reservado por si se me ocurre algo más después de poner este post).

Pero no todo es bueno en la Japan Expo, por supuesto. Voy a enumerar los puntos negativos:

Primero, el acceso: Aunque está relativamente cerca de París, el único acceso posible al recinto es el tren. Los colapsos que se producen a primera y última hora en la estación son de pesadilla, os podéis imaginar. Y encontrar un taxi tampoco es fácil… ¡Prueba a ir con una embarazada, encima, y ya es el no va más del terror!

Segundo, el precio: 12 euros del ala cuesta la entrada diaria de la Japan Expo… ¡Fiu!

Tercero, las aglomeraciones: tantísima gente significa mucha competencia a la hora de conseguir firmas de autores, asistir a conciertos o conferencias, comprar un bocadillo a la hora de comer, etcétera. O si no, que se lo digan a los Ramen, que pese a múltiples intentos de conseguir la firma de Shinichiro Watanabe no lo consiguieron.

Uno de los patios que hay dentro del recinto para tomarse un respiro

Cuarto, la piratería: muchísimos stands venden merchandising abiertamente pirata, algo que se está intentando atajar con ahínco en el Salón del Manga de Barcelona, aunque no parece un asunto que preocupe a la organización de la Japan Expo y que os aseguro que mosquea bastante a las editoriales japonesas, que tienen que ver cómo se venden abiertamente, por ejemplo, libretas Death Note, un artículo que Shûeisha jamás ha autorizado legalmente en ningún país del mundo.

Stand con muchísimo material pirata. Este año estos mismos estaban también en el Salón del Cómic de BCN pero han sido expulsados y no podrán volver… Y en cambio, en la Japan Expo, pas de problème!

Quinto, el calor: en general, en Francia parece que no consideren necesario el aire acondicionado, en ninguna parte. Ni en el tren (que no está habilitado para aire acondicionado), ni siquiera en el recinto de la Japan Expo. Las aglomeraciones de gente en pleno verano podéis imaginar lo que producen… Un calor espantoso y un olor a humanidad bastante repulsivo. Y los viajes en el tren son dignos de figurar en la Divina Comedia de Dante.

Sexto, el serpenteo en las zonas de escenarios: en los escenarios, para regular las colas, se crean unos enormes “zig-zag” con vallas que tienes que pasar para entrar. Cuando hay mucha gente, perfecto, pero cuando está todo vacío los guardias de seguridad no te dejan pasar directamente, sino que te obligan a hacer ese monstruoso serpenteo. En un momento de relax quise ir a ver un desfile de moda y desistí al ver que tenía que dar esa estúpida enoooooooooorme vuelta. Joder, seguratas, un poco de sentido común, ¿no?

Montaje de Nana en el stand dedicaso al shôjo de las editoriales japonesas Shûeisha y Hakusensha

Séptimo, las exposiciones: aunque a veces montan alguna exposición interesante, en lo referente a escenografía el Salón del Manga y, sobre todo, el Salón del Cómic, les dan mil patadas. Aburridas, monótonas, sin sustancia… Había el año pasado una con originales (o fotocopias casi indistinguibles de originales) de Tezuka, Ishinomori, Fujiko F. Fujio, Fujiko Fujio A, Kojima, etc. que era una delicia, y encima estaba organizada por Kazuo Koike, con su sello de garantía indiscutible. Aparte de que el montaje era penosillo, casi nadie se pasaba por ahí a verla.

Octavo: (espacio reservado por si se me ocurre algo más después de poner este post).

Exposición sobre el 10º aniversario de la Japan Expo. Podría haber sido infinitamente mejor que las cuatro fotos y fotocopias de dedicatorias que pusieron.

Una última nota en cuanto a los invitados y todo esto. Hace unos meses me nombraron Asesor Cultural del Salón del Manga de Barcelona y me dedico sobre todo a hacer un poco de puente con varios temas entre Japón y Ficomic (el organizador del Salón), por lo que tengo un poco más de conocimiento de causa sobre algunos temas que antes. Así, para que os hagáis a la idea, generalmente la fórmula que se sigue en España es que la editorial del autor invitado paga el 50% de los gastos, mientras que Ficomic paga el restante 50%. Traer a un autor japonés es caro, ya que normalmente piden billetes business y ciertos privilegios, así que estaba muy mosqueado viendo a la Japan Expo traer a tantos y tan absolutamente famosos autores. ¿Cómo demonios lo hacen?

Sí, conocimos a las CLAMP. ¡Y son muy majas, la verdad!

De acuerdo que cobran 12 euros del ala y en el Salón del Manga pagamos la mitad, 6 euros, y que tienen más del doble de visitantes (o sea, tienen más de el cuádruple de ingresos), pero aun así… Traer a las CLAMP (4 CLAMP en business o primera y 6 miembros de su equipo) y sobre todo a tantos grupos musicales (¡que son varios miembros cada grupo más los instrumentos!) es un pastón alucinante. Pues bien, estuve haciendo mis pesquisas, ¡y resulta que en Francia son las editoriales las que pagan el 100% de los gastos de traer a los autores! ¡La organización de la Japan Expo no pone ni un puñetero duro y se lleva todo el prestigio! Joer, así cualquiera goza de tantos invitados famosos, ¿no?

Stand dedicado exclusivamente a CLAMP

El caso es que en Francia, el manga vende como diez veces más que en España. O sea, si un manga vende en España 10.000 copias, en Francia venderá 100.000. Así, las editoriales francesas tienen infinitamente más dinero que invertir. ¡Por eso cuesta tanto traer a buenos autores como invitados al Salón del Manga! Aquí tenemos la mitad de visitantes, la mitad del precio de la entrada y encima hay que pagar el 50% de todos los gastos. Así que, antes de criticar al Salón del Manga por los “pocos esfuerzos” que hace por traer a buenos invitados, os pido que tengáis todo esto en cuenta. Os aseguro que se intenta, y que se intenta con ahínco, pero 1) no hay mucha pasta ni en las editoriales ni en Ficomic y; 2) las editoriales japonesas ya han establecido la Japan Expo como “evento principal en Europa” y siempre tendrá prioridad la Japan Expo por encima del Salón del Manga. Más de un autor nos ha plantado ya en el último momento para aparecer luego como si nada en la Japan Expo (no diré nombres, solo siglas por si acaso, ja, ja: GN, YS, etc…) Los muy %&$#!! XD

Bonus track: una foto que hice con mis primeros pinitos con la técnica HDR. ¿A que quedó chula?

Tokyo Anime Fair 2009

Wednesday, March 18th, 2009
Como ya hice en su momento con la Jump Festa y el Comiket, es el momento de comentar una nueva feria de nuestro ámbito, el manga y el anime. Estoy hablando, por supuesto, de la Tokyo Anime Fair (TAF para los amigos), edición 2009. Este es el cuarto año seguido que tengo la suerte de asistir a este evento, el más importante dedicado exclusivamente al anime, que este año cumple su octava edición. Por lo tanto, estamos ante una feria relativamente joven pero que poco a poco se va consolidando como un referente muy importante en el mercado. El TAF se celebra en el centro de convenciones Big Sight, igual que el Comiket, pero solo ocupa una parte de uno de los enormes pabellones (mientras que el Comiket ocupa absolutamente todo el espacio, incluidas las zonas exteriores).
El impresionante stand de Fuji TV, que este año cumple su 50º aniversario
Keroro delante del stand de TV Tokyo (muy sencillito comparado con el de otros años)
La feria tiene dos grandes ejes y los cuatro días que dura (este año, del 18 al 21 de marzo) se dividen claramente según ellos: por un lado, tenemos los dos primeros días, en los que el evento está cerrado al público generalista y solo se permite la entrada a los profesionales del sector. En estos dos días, hombres y mujeres de negocios se reúnen en la feria para cerrar contratos, pulir asperezas y diseñar estrategias, por lo que el color que más predomina en el TAF es el negro o gris de los trajes, corbatas y maletines (un contraste bastante curioso el de ver tanta gente encorbatada en medio de personajes de anime de ojos mega-grandes ^_*). Aquí, por ejemplo, se suelen establecer primeros contactos para la compra de nuevos anime para su edición en DVD o emisión el TV en España y todos los demás países del mundo, o bien seguir peleando negociaciones cara a cara, o bien, si hay suerte, cerrar acuerdos y firmar los contratos.


Stand de Sunrise, con un enorme póster de Gundam dibujado por Yoshikazu Yasuhiko
Stand de Gainax, promocionando la peli de Tengen Toppa Gurren Lagann (o como se escriba XD)
El segundo eje, por supuesto, es el lúdico. Así, los dos últimos días la feria se abre al público y se llena de gente que curiosea entre los stands, así como de cosplayers y gente de todo tipo. Este año, los días para profesionales son miércoles y jueves y los de público generalista viernes y sábado porque este viernes es festivo en Japón. Normalmente, se celebra jueves y viernes para profesionales y sábado y domingo para todo el mundo.


El año 2009 es el año de Cyborg 009, la obra cumbre de Ishinomori
Stand de ADK, con un gran Doraemon encima
Tengo que decir que yo siempre he ido al evento durante los días de profesionales para así poder curiosear por entre los stands. Como mi objetivo no es otro que el de fisgar y mirar qué es lo que se mueve en este mundillo, prefiero ir durante estos días en los que se puede pasear tranquilo, los niveles de ruido son relativamente bajos y es fácil hacerse con panfletos, información variada e incluso pequeños gadgets de regalo. Esto, en los días de público general, sería mucho más agobiante y supongo que el ambiente no se diferencia mucho del de un Salón del Manga al uso.
Debo decir que esta feria es curiosa porque no presenta muchos stands donde poder comprar merchandising, como pasa en Europa o América. Básicamente todos son stands de estudios de animación, cadenas de televisión, escuelas, intermediarios de derechos y cosas así, donde lo máximo que puedes conseguir son panfletos publicitarios y alguna pegatina que otra. Aun así, hay una pequeña área con stands-tienda donde venden merchandising, y la tienda oficial del TAF, donde venden algunas cosillas variadas.


Promocionando el nuevo anime de Fullmetal Alchemist en el stand de Aniplex
Un sitio tezukiano para que los niños se diviertan. Hoy, claro (día de negocios) estaba vacío
Este año francamente he notado bastante el tema crisis. Me explico: aunque la superficie disponible es ligeramente mayor que en años anteriores, y había mucha más gente pululando por los stands que otros años (y muchos más extranjeros, por cierto), la calidad y espectacularidad de los stands es mucho menor que en otros años, donde había algunos simplemente impresionantes. Por ejemplo, recuerdo que el del año pasado de Mad House era bastante resultón, grande y espectacular, pero este año se han limitado a poner un stand normalito, sin casi decoración. Y lo mismo para muchos los expositores, que han recortado gastos visiblemente. Además, la generosidad de los expositores con los visitantes también es menor, ya que mientras otros años regalaban pegatinas, pins y cosas así, este año hay que conformarse con sencillos papeles impresos.
Promocionando la nueva peli de Yamato. ¡Yuju! (por la peli, no por la chica XD. Bueno, vale, también por la chica)
Como el TAF se celebra justo antes de empezar abril, que es el inicio del año fiscal y del año escolar (cuando también empiezan muchos programas nuevos de tele, entre ellos anime) la feria sirve como escaparate para la presentación de nuevos proyectos, y por lo tanto muchos medios del mundillo del manganime tienen sus ojos puestos en ella. Por ejemplo, estoy seguro de que los chicos de Ramen para dos irán haciendo un seguimiento exhaustivo de lo que vaya ocurriendo allí, así que no me extenderé en este sentido.
Otras historias que se celebran o se hacen alrededor del TAF son, por ejemplo, la zona de nuevos creadores, donde jóvenes prometedores presentan sus obras para intentar hacerse un hueco en el mundillo; la zona de exposiciones (la de este año era la misma que la del año pasado, y va sobre museos y lugares relacionados con el manga que hay dispersados por Japón); y la concesión de los premios especiales de la industria (cuya lista de este año está aquí).


Diorama de Ponyo, ganadora a la mejor peli del año, en el stand del Studio Ghibli
Un enorme y entrañable Anpanman
En definitiva, se trata de un evento que cada vez va a más y que resulta muy interesante para estar al día de lo que se cuece en el mundillo del anime.


Y se despide este reportero dicharachero: Tobe! Tobe tobe Gatchamaaaan!

Comiket 75

Monday, December 29th, 2008
Como lo prometido es deuda, hoy he estado en el Comiket y esta es mi crónica. Antes de empezar, me gustaría dejar muy claro que hago esto no para dar envidia (¡jo, de verdad que no es esta la intención!) sino para compartir con vosotros toda esta información que recibo, porque me gusta compartirla y ser una especie de puente o, dicho de otra manera, vuestros “ojos” en Japón.

Dicho esto, vamos allá con el Comiket. El Comiket o Comic Market es un evento que se celebra dos veces al año en el gigantesco espacio de convenciones Big Sight de Tokio. Una es en verano, en pleno agosto, y la otra durante los últimos días del año, en pleno invierno. Las dos ediciones duran tres días cada una.

El Comiket empezó en 1975 y la actual es la 75º edición, que se dice pronto. La principal particularidad de este evento es que es un evento de fans y para fans, y aunque últimamente el espacio con stands profesionales está aumentando año tras año, lo que se hace en el Comiket es básicamente vender y comprar dôjinshi, o sea fanzines. Se estima que más de medio millón de personas (!!!!) acuden a cada edición del Comiket, y eso que “solo” se venden fanzines en él; esto lo convierte, lógicamente, en la convención de cómics más bestial del mundo.

El hecho de que prácticamente solo se vendan fanzines provoca, pues, que estemos ante una convención más bien atípica; miles de creadores de dôjinshi y aspirantes a mangaka profesional se preparan para este evento dos veces al año, creando historias expresamente para venderlas en el transcurso del mismo. Es importante decir que cada “círculo” (así es como se llaman los creadores de fanzines) solo tiene derecho a un pequeño espacio durante uno de los tres días que dura el evento, por lo que cada día se vende material diferente, con gente diferente. Esto suma miles y miles y miles de creadores, para cientos de miles de visitantes, compradores y curiosos. La entrada, por cierto, es gratuita.

Muchos de los dôjinshi que se venden en el Comiket son parodias de mangas famosos, gran parte de los cuales yaoi (si los que los dibujan son chicas) o bien pornográficos (si los que los dibujan son chicos). Muy poco de lo que se vende en el Comiket es obra original, aunque hay algunos creadores, incluso consagrados, que disfrutan preparando sus dôjinshi y vendiéndolos en el Comiket. Sin ir más lejos, el mismísimo Range Murata suele participar y esta vez estaba ahí vendiendo su nuevo fanzine. También casi todos los editores de manga de Japón acuden al Comiket para ojear y tratar de encontrar nuevos talentos, por lo que este se ha convertido en la verdadera cantera del manga japonés.

Una cosa que me ha sorprendido del Comiket es ver toda una sección llena de CD y DVD que no recuerdo haber visto en mi anterior visita, allá en el verano de 2001, tal vez porque no llegué a esa sección. Algunos fanzines se venden no en papel, sino en CD, e incluso hay una zona donde aspirantes a compositores venden sus creaciones musicales inspiradas en canciones de anime o bien bandas sonoras de videojuegos, con la esperanza de que algún día les fichará alguna compañía. Hoy me he entretendido un rato por allí, escuchando las muestras, ¡y realmente están curradas!

El evento ocupa la totalidad del Big Sight. Para haceros una idea, el Tokyo Anime Fair también se celebra en el Big Sight, pero solo ocupa un pabellón de los cinco que hay disponibles en total. El Comiket ocupa los cinco (dos en la zona oeste, dos en la zona este y uno para los stands profesionales), más la zona del jardín y la zona trasera del aparcamiento, acondicionados para el cosplay. Estamos hablando de unos 80.000 metros cuadrados netos, según calculo a partir de lo que dice la Wikipedia (La Farga de l’Hospitalet tiene unos 8.000 m2). ¡Brutal!

El Comiket es también el lugar preferido de los japoneses para dedicarse en cuerpo y alma al cosplay. Cientos, hasta miles de aficionados llegan con sus disfraces metidos en maletitas y se cambian en los vestuarios disponibles a tal efecto (en Japón está muy mal visto ir disfrazado por la ciudad, por lo que no está permitido llegar con cosplay desde casa, sino que debes cambiarte en los sitios oficiales) y se pasan horas y horas posando en cualquiera de los dos espacios habilitados para esto o bien pululando por el recinto. Y, al finalizar el evento, es curioso verles a todos con sus maletitas de ruedas, cosplayers (con sus trajes) y no cosplayers (con los dôjinshi adquiridos durante el día) hacia casita.

La organización, por cierto, brutal. Cientos de colaboradores que van guiando a la gente por todas partes, un sistema de organización de colas y de rutas de paso impresionante, servicios de limpieza impecables, servicios de envío de paquetería para que la gente no tenga que cargar con todo lo que compra, etcétera. ¡Increíble! Manejar medio millón de personas no es fácil, pero estos tíos lo consiguen.

En fin, voy a dejar que las fotos hablen por sí solas, ¡espero que os gusten!

El Tokyo Big Sight. Yo he llegado sobre las 2 de la tarde y el Comiket cierra a las 4, por lo que, aunque había muchísima gente, en realidad estaba vacío para los estándares del evento.

Uno de los múltiples pabellones. Las mesitas de los “stands” son pequeñísimas, con miles y miles de fanzineros vendiendo sus creaciones.

Foto panorámica de una zona de venta.

Otro pabellón. En la zona este hoy abundaban los fanzines yaoi, con vendedores y público básicamente femenino, mientras que en la oeste había muchos más chicos.

Parte de la zona de stands profesionales.

Una de las dos zonas de cosplay, desde lejos.

Pabellón oeste. ¡Todo tíos!

Otra panorámica del interior del Comiket.

La pirámide invertida del Tokyo Big Sight, desde debajo.

Naruto y Sakura.

¡El Jesucristo de Saint Oniisan! ¡Moooola! ¡Mi cosplay preferido de hoy! ^_^ Se ha sorprendido mucho de que conociera al personaje y, cuando le he preguntado que dónde estaba Buda, me ha dicho que hoy no ha venido porque no se encuentra bien.

Tal vez mi foto preferida de la sesión de hoy. Esos ojos rojos… ¡Uof!

Estos daban un grimoncio que no veas…

“¡Malditos asaltacunas lolicon!” XDDD

La peña de D.Gray-man

Los Akatsuki de Naruto

Bleach.

Er… No sé la serie, pero son monas, ¿eh? XD

Kakashi da ne… Kakkoii.

¿Serán dos Maetel? ¿De Galaxy Express 999? Creo que sí…

¡Go to D.M.C.! XDDD

¡El Equipo Rocket!

Foto artística dentro de uno de los pabellones.

Puesta de sol al término del evento.

Jump Festa 2009

Sunday, December 21st, 2008
Sigo por Japón, muy ocupado con mis cosas, por lo que no tengo mucho tiempo que dedicar al blog. Por supuesto, estoy aprovechando mi estancia aquí para visitar algunos lugares o ir a algunos actos que se celebran durante estas fechas. Curiosamente, nunca había estado en Tokio durante esta época de navidades y fin de año, por lo que nunca había podido asistir a dos grandes eventos del manganime que se celebran por estas fechas: la Jump Festa y el Comiket de invierno.

La Shônen Jump, la revista de manga más vendida del mundo

Información y macro póster en la entrada del recinto

No hace falta decir que nuestra empresa de traducción, Daruma, se encarga de realizar la versión española de muchos mangas de la Shônen Jump, la revista líder en el sector del shônen y la más vendida con diferencia de todas las revistas de manga del mundo. Así, medio por motivos profesionales y medio por curiosidad personal, decidí asistir a la Jump Festa de este año, que se celebraba en Makuhari (Chiba), a una media hora del centro de Tokio, en el centro de convenciones y exposiciones Makuhari Messe, los días 20 y 21 de diciembre. Así, este post es solo una pequeña narración de la visita, espero que os guste.

Sector cosplay: estrecho y abarrotado

La Jump Festa ya se celebra desde hace diez años, por lo que relativamente empieza a ser un evento veterano. Es lo más parecido a un Salón del Manga que existe en Japón, ya que el Comiket, lo más absolutamente bestial que existe, es más bien una macro reunión de fanzineros. Luego, aparte, está el Tokyo Anime Fair o TAF, que se centra en el anime, y el Tokyo Game Show, en los videojuegos. Pero de manga en sí, solo destaca la Jump Festa por encima de otros eventos que pudiera haber (que seguramente los hay, pero son tan pequeños que resultan de escaso o nulo interés).

Leyendo mangas de la Jump Square
en celebración de su primer año de vida

La primera impresión al llegar al recinto fue ESTO ES ENORME. Efectivamente, estamos hablando de tres pabellones enteros, cada uno de ellos tan grande como la Farga si no más (posiblemente más). En total, la superficie de la Jump Festa es más o menos la misma que la de la Japan Expo de París, calculo a ojo. La entrada es gratuita, por lo que evidentemente eso estaba abarrotado y con grandes colas para entrar (suerte que yo tenía acreditación, que si no, fiuuu!).

Panorámica del pabellón 3“Non ti preoccupare, bambino…”

Lo que me flipó es la cantidad de colas que había por todas partes, colas para hacer cualquier cosa: sin ir más lejos, si quieres entrar al recinto te obligan a elegir si quieres entrar a lo que es la Jump Festa o bien ponerte en la cola de comprar el merchandising oficial, que básicamente no es más que lo de siempre, (pegatinas, pósters, tazas, pins, etc.) pero de edición limitada. Cuando yo llegué, sobre las 12 del mediodía, había 150 minutos de espera en la cola del merchandising. ¡¡¡Dos horas y media!!! Y la gente esperando ahí pacientemente en medio del frío invernal.

Stand del videojuego de Claymore. ¡A repartir estopa!

Después, dentro, más de lo mismo: si quieres comprar lo que sea, cola, si quieres probar el videojuego X, cola, si quieres participar en la competición de cartas de Yu-Gi-Oh!, cola, si quieres comprarte una bebida o un poco de comida, cola… Buf! Santa paciencia… Por supuesto, ¡no compré nada de nada ahí dentro!

Escuchando pacientemente la presentación de un nuevo videojuego de Naruto en el stand de Bandai Namco. Todos bien sentaditos, por supuesto.

Probando el nuevo Kingdom Hearts en el stand de Square Enix

La estructura de los pabellones era la siguiente: en dos de los tres, la parte central estaba ocupada por stands de Shûeisha relacionados con la Shônen Jump, y a los alrededores había stands de empresas que trabajan con productos relacionados con los manga de la Jump o productos afines, como por ejemplo Konami, Takara Tomy, Sega, Bandai, 20th Century Fox (promocionando la peli de Dragon Ball), Square Enix, Koei, etc. El tercer pabellón era un poco diferente porque aproximadamente la mitad del mismo estaba ocupado por un escenario y su correspondiente platea, donde aparecerían a charlar varios mangaka (este año, Takeshi Konomi, Masashi Kishimoto, Tite Kubo y Eiichirô Oda, casi ná), actores y actrices de voz y otros famosetes.

Stand de Takara Tomy, donde presentaban los
nuevos videojuegos de Reborn! y Naruto

Un servidor haciendo el ganso… “¡Kuchiyose no jutsu!” XDDD


En cuanto a stands centrales, en uno de ellos había una exposición con numerosos originales de las revistas de la familia Jump (Shônen Jump, Jump Square -que celebraba un año de publicación- y V-Jump). Y cuando digo originales, digo originales de verdad. ¡Una pasada ver esas páginas de Naruto, Gintama, Reborn, One Piece, Tegamibachi, etc., con sus pegotes de Tipp-Ex incluidos! Otro tenía varios stands-dioramas de las series de la Jump, con la comisaría de policía de KochiKame, el templo de yôkais de Nurarihyon no mago, un mega-Gamabunta de Naruto al que podías hacer “kuchiyose” (XDDD), etc. Muy divertido.

Exposición de originales

¡La comisaría de KochiKame!

En otro lugar podías probar los manga para teléfonos móviles adaptados de la Jump y ver muestras de las ediciones internacionales (de España había cuatro -Gintama, Shaman King, Reborn y Bleach català- los cuatro traducidos por Daruma, dos de ellos míos, lo que nos hizo especialmente felices y orgullosos, ya os lo podéis imaginar). En fin… Como curiosidad, al final del evento, hacia la salida, había un stand en el que se ponían a la venta ediciones internacionales (las muestras que Shûeisha obliga a las editoriales extranjeras a mandar a Japón para aprobaciones), al precio que uno quisiera -mínimo cien yenes por tomo-; la idea era que los beneficios obtenidos por esta venta se destinarán a un proyecto de UNICEF.

Stand de venta y beneficiencia de ediciones internacionales

En resumen, la Jump Festa es un salón del manga básicamente participativo y no de compras. Porque básicamente si quieres comprar cosas, tienes que perder medio día haciendo cola a lo bestia (los japoneses son muy aficionados a esto de hacer cola, oye). Es interesante ir, especialmente si eres fan de la Jump, pero yo creo que con una vez basta. Ir, verlo, disfrutarlo, está muy bien, pero repetir solo en caso de ser mega fan.

“¿Qué pasa, tío?” – dijo el estoico Gintoki…

Próxima visita: el Comiket de invierno (28 a 30 de diciembre), junto con el Comiket de verano, posiblemente el evento más friki del mundo entero; la mayor exposición de dôjinshi (fanzines) que te puedes echar a la cara y el sitio con más densidad de otaku y fujoshi por metro cuadrado del universo.

Switch to our mobile site