El blog de Marc Bernabé

Yōkai Hunter Series (Serie Cazador de Yōkai)

Tuesday, March 17th, 2015
  • Título: 妖怪ハンターシリーズ –Yōkai Hunter Series– (Serie Cazador de Yōkai)
  • Autor: Daijirō Morohoshi
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump y varias otras
  • Años publicación: 1974-?
  • Clasificación: sobrenatural, folclore
  • Tomos: 6

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No sé cuánto hacía que tenía este manga, así como su remake –próximamente reseñado en este mismo blog– también en la pila de los “mangas por leer”, pero me atrevería a decir que años. Las prioridades lectoras son siempre caprichosas, y lo más normal era que, cuando terminaba un manga, seleccionara cualquier otro de la pila, muchas veces obras nuevas que se añadían a ella o que incluso ni siquiera llegaban a incorporarse a ella, ya que en cuanto caían en mis manos las leía. Pero, no sé por qué, el otro día me dio por leer esta obra y su remake y la verdad es que me lo he pasado muy bien con ambas lecturas. Tengo muchas otras obras en situación similar: por algún motivo u otro me llaman la atención y las coloco en la montañita de las “futuras lecturas para cuando pueda”, pero va pasando el tiempo y van quedando cada vez más hundidas en ella. Pero bueno, poco a poco…

No es la primera vez que reseño una obra de Daijirō Morohoshi (acabo de abrir una “categoría” dedicada a él para mantener mejor ordenadas sus reseñas), así que tal vez os sonará porque he hablado antes de él: un autor bastante peculiar, el típico que gusta mucho a los especialistas y autores de cómic, que lo tildan de genio, pero que entre el público general tiene un éxito más bien modesto. Esto es debido a su peculiar estilo de dibujo, de apariencia tosca, y a sus argumentos más bien enigmáticos. A mí me recuerda, salvando las diferencias, al enorme mangaka undergroud Yoshiharu Tsuge, pero tal vez sea una simple impresión mía. También su estilo de dibujo tiene una retirada al de Kazuichi Hanawa, para más referencias.

La serie Yōkai Hunter (Cazador de seres sobrenaturales yōkai) fue la primera serie de este autor, allá en 1974, para nada más y nada menos que la actualmente celebérrima Shōnen Jump. La serie no duró mucho en la revista, unos cinco capítulos apenas, debido a que, según cuenta el autor, por un lado fue temerario darle una serie semanal a un autor novato como él y, por el otro, las historias que publicaba no eran del todo indicadas para los lectores de la Jump. No obstante, el personaje protagonista, Reijirō Hieda, se hizo con el cariño de muchos lectores, lo que ha propiciado que, a lo largo de los años, Morohoshi haya ido publicando historias protagonizadas por él, la más reciente de las cuales no es una historia autoconclusiva –como es lo habitual en Yōkai Hunter– sino una miniserie publicada entre noviembre de 2012 y marzo de 2013.

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Hieda investigando misterios en ambientaciones rurales.

Yōkai Hunter es una recopilación de historias que giran alrededor de Reijirō Hieda, un folclorista y estudioso de lo sobrenatural que va investigando diferentes leyendas y sucesos por todo Japón, principalmente rural (en estas ambientaciones “ruralísimas” es donde le encuentro mayor similitud a la obra de Tsuge, que gustaba mucho de ir a balnearios onsen cutres de provincias y narrarlo en sus historias). En este aspecto de folclore y estudios de lo sobrenatural, la temática es parecida a Munakata Kyōju ikōroku (Crónicas sobre pensamientos distintos del profesor Munakata) del grandioso Yukinobu Hoshino, una obra que me encanta.

Como decía, la obra está estructurada en historias autoconclusivas y cada una es totalmente distinta a la otra, con el único nexo en común del personaje de Hieda, que a veces tiene un papel activo y otras es un mero observador y narrador. Como es lógico, hay altibajos en la calidad de las historias; algunas son simplemente pasables y otras son obras maestras. En el tomo 1 de la serie, por ejemplo, me ha dejado patidifuso la historia Seimei no ki (El árbol de la vida), ambientada en un pueblo muy rural del norte de Japón donde, al igual que en la zona de Nagasaki –pero de forma mucho menos conocida–, el cristianismo sobrevivió gracias a los “cristianos ocultos” kakure kirishitan y se conserva una rama del cristianismo peculiarísima (atención, esto es invención del autor: solo hubo kakure kirishitan en las cercanías de Nagasaki).

El propio autor reniega del título Yōkai Hunter, que fue impuesto en su día por su editor al cargo por ser sonoro y atractivo. No obstante, como el autor comenta en el epílogo del primer tomo, raramente aparecen yōkai (seres sobrenaturales del imaginario japonés) y mucho menos Hieda se dedica a cazarlos. De hecho, Hieda raramente hace algo activamente, ya que lo más habitual es que se limite a observar y narrar. Aun así, debido a la necesidad de tener un título que englobe a las andanzas de este personaje, se sigue utilizando la denominación Yōkai Hunter.

La edición que comento, por cierto, fue editada como tomo unitario en 1988, pero luego, a lo largo de los años, fueron saliendo otros volúmenes. Aparte, hubo una edición anterior en 1978 de un solo tomo. Ahora mismo no tengo medios para saber cuántos tomos exactamente ocupan todas las historias recopiladas, pero por informaciones que veo por ahí deduzco que hay seis: una edición en tres tomos de bolsillo de Shūeisha en 2005 recopila supuestamente todo el material que hubo hasta ese momento. Y luego han salido tres tomos nuevos más, publicados por Kōdansha, en 2005, 2009 y 2014.

Lo mejor

  • Fantásticas historias. Con altibajos, pero hay algunas de una calidad enorme.
  • El dibujo y manera de narrar de Morohoshi resultan inquietantes, lo que contribuye a la experiencia lectora.

Lo peor

  • El dibujo puede no gustar a según qué personas, sobre todo el de las historias más antiguas, las setenteras.

Frankenstein

Tuesday, March 3rd, 2015
  • Título: フランケンシュタイン –Frankenstein–
  • Autor: Junji Itō, basado en la obra de Mary Shelley
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Halloween
  • Años publicación: 1994
  • Clasificación: adaptación literaria, horror
  • Tomos: 1

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Junji Itō es un autor que me encanta, y de los pocos que han conseguido que sienta escalofríos (de miedo, de asco, de estupor o sencillamente enormes WTF) leyendo un cómic. De él tenemos disponibles en España las obras Uzumaki (mi favorita de este autor, y desde aquí lanzo un llamamiento a una reedición en España de esta increíble obra), Tomie, Black Paradox y la desconcertante Gyo.

Itō no es un autor demasiado prolífico, la verdad. La mayoría de sus obras son cortas y no se prodiga demasiado, lo que es una lástima. Aunque tal vez si se prodigara más la “densidad” de sus obras bajaría y no resultarían tan brutales como lo son. No lo sé.

En todo caso, en Japón existe una colección de 16 tomos, titulada Itō Junji Kyōfu Manga Collection (Colección de manga de terror de Junji Itō) que recopila la práctica totalidad de la obra de este autor desde su debut hasta más o menos el año 2000, es decir, su primera época. Y lamentablemente en España, de esta colección, solo se ha publicado –y creo que solamente de forma parcial– Tomie.

El otro día, participando en el podcast Campamento Krypton donde se habló de manga en general y de la obra de Junji Itō en general, en el capítulo titulado Los mangas que nos marcaron y Junji Itō, tuve la oportunidad de conversar sobre este autor con los tres participantes habituales del podcast, y ellos me hicieron ver, entre muchas otras cosas, que Itō había realizado un manga adaptando el Frankenstein de Mary Shelley, cosa que se me había pasado por alto y que me llamó mucho la atención.

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El monstruo de Frankenstein se levanta…

Ni corto ni perezoso, me dispuse a leer el manga en cuestión, que abarca la práctica totalidad del tomo 16 (y último) de la colección que mencionaba hace un par de párrafos, y la verdad es que me ha encantado. Efectivamente, como decían los comentaristas de Camp Krypton, se trata de una adaptación magistral de la obra más famosa de Mary Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Y hablo de adaptación de la obra de Shelley porque es exactamente esto: el manga adapta exactamente la novela original, y no se va por las ramas ni cambia nada. Es decir, que si tu imagen del monstruo de Frankenstein es la de las películas, clásicas o modernas, quítatela de la cabeza. A estas alturas no voy a hablar sobre el argumento de esta historia, que es sobradamente conocido (si no la conoces o no la recuerdas bien, puedes leer el libro –al estar libre de derechos está disponible online gratuitamente– o leer algún resumen), pero vamos, que el manga adapta a la perfección la historia, la obsesión de Victor Frankenstein por crear un ser humano a partir de cadáveres y los problemas que le comporta el hecho de tener éxito en su empresa y engendrar un monstruo que escapa a su control.

Lo mejor

  • Aunque un poco primitivo comparado con el actual, el dibujo de Junji Itō es muy bueno y su trazo “sucio” contribuye a la sensación de terror de la historia.
  • Una gran adaptación, muy fiel, de la obra original de Mary Shelley.
  • El tomo se completa con dos pequeñas historias muy curiosas y un epílogo en forma de manga aprovechando que ese tomo cerraba la colección de 16 volúmenes de obras de Itō.

Lo peor

  • A veces tiene pasajes un poco más tediosos que otros.

Ushio to Tora (Ushio y Tora)

Friday, February 27th, 2015
  • Título: うしおととら –Ushio to Tora– (Ushio y Tora)
  • Autor: Kazuhiro Fujita
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1990-96
  • Clasificación: aventuras
  • Tomos: 33+1

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Ushio to Tora es uno de los mangas que más años hace que figura en mi biblioteca: un compañero de la universidad me regaló la colección completa en mi primera estancia en Japón, allá en 1999-2000… Pero tras tantos años arriba y abajo, lo cierto es que estos tomos han estado casi siempre guardados en cajas, y nunca les he dado una oportunidad ni los he leído. Dentro de muy poco, cuando tenga ya mi largamente deseada “biblioteca manga” particular terminada (calculo que sobre mayo o junio de este año) esto se va a subsanar. En los preparativos preliminares, sin embargo, he localizado los tomos y he pillado el primero para leerlo.

¿Por qué he decidido a estas alturas leerlo, y no antes o después? Bueno, por qué no “antes” lo acabo de mencionar. Y por qué “ahora”, hay dos motivos. Primero, porque hace poco se anunció que en verano de este año se estrenaría un anime basado en este manga, una auténtica rareza (normalmente se hacen animes de los mangas de más éxito del momento, y es muy raro que una empresa de anime decida “resucitar” un manga antiguo que en su momento no tuvo anime – otra cosa serían los revivals o remakes, pero en estos casos generalmente sí hubo anime anterior). Segundo, porque un amigo comentó en Twitter que ahora, a raíz de este anime, empezaría a salir gente que reivindicaría Ushio to Tora y que pediría su publicación en España, pero que si gente como yo no hacía “campaña” esto no se conseguiría. Pues bien, aquí está mi granito de arena. ^_^

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio to Tora es el primer y probablemente mayor éxito de su autor, Kazuhiro Fujita (también autor de Karakuri Circus), y es ciertamente una historia muy noventera. Va de un chico, Ushio Aotsuki, que vive en un templo budista junto a su padre, que es el monje principal, y que le cuenta historias del santuario todo el rato en plan “abuelo batallitas”, un poco como el abuelo de Kagome en Inu-yasha. Una de las historias que le cuenta va sobre un demonio que fue sellado por un héroe gracias a una lanza mística llamada “la lanza de la bestia”. Ushio no se cree las historias de su padre, pero un día entra en el almacén del templo y descubre, por casualidad, una trampilla que aparentemente lleva a un sótano. Al abrir la puerta y entrar, descubre a un fiero monstruo que está clavado contra la pared con una lanza. Sin comerlo ni beberlo, Ushio tiene que liberar al monstruo para que le ayude con unos espíritus malvados que han aparecido al liberarse (cuando se ha abierto la trampilla) su energía maléfica. Armado con la lanza, que tiene el poder de inmovilizar al monstruo, Ushio y el bicho trabarán cierta “amistad” (al principio a regañadientes, ya más tarde de mejor rollo), hasta el punto de que Ushio bautizará al monstruo como “Tora” (tigre) debido a su apariencia.

A partir de este momento empieza una aventura con monstruos, seres sobrenaturales y muchas peripecias protagonizadas por el joven Ushio y su compañero a regañadientes Tora, que abarca 33 tomos más un extra con una “historia paralela”.

Lo mejor

  • Tiene un regusto muy noventero, con muchas aventuras y entretenimiento.
  • Si te gusta la temática sobrenatural con aventuras, disfrutarás este manga, que recuerda bastante a Inu-yasha (una obra bastante posterior, por cierto).

Lo peor

  • El dibujo, al menos en los primeros tomos, es bastante sucio en el sentido de que tiene muchas líneas marcadas. No es limpio ni conciso.
  • Yo personalmente ya soy un poco mayor para que me enganchen aventuras shōnen como esta. Me ha entretenido, pero sin más. No estoy ansioso por leer el resto, para que me entendáis.

Hana Otoko

Wednesday, February 11th, 2015
  • Título: 花男 –Hana Otoko–
  • Autor: Taiyō Matsumoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: béisbol, slice-of-life
  • Tomos: 3

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No son pocos los mangas que he reseñado de Taiyō Matsumoto, concretamente Ping Pong, Sunny y GoGoMonster, además de la extensa conversación que mantuvo con Ken Niimura en mi presencia y transcribí en 2010 (todo ello se puede leer haciendo clic aquí), aparte de haber traducido las dos únicas obras suyas que han salido en España: Tekkonkinkreet y Takemitsu zamurái y de tener cierta amistad con él a raíz de su visita al Salón del Manga de Barcelona de 2009. Por eso, se puede decir que conozco bastante bien la obra de este autor, que se podría clasificar como de corte “alternativo” si no fuera porque publica para una de las editoriales más importantes del manga, Shōgakukan.

Lo que más sorprende de Taiyō Matsumoto es su peculiar estilo, tanto gráfico como narrativo, que tiene “algo” que consigue enganchar, además de su capacidad para cambiar de registro cuando se lo propone, como cuando quiso darle un toque entre picassiano y ukiyo-e a la fascinante historia de Takemitsu Zamurái. Es un autor enorme, pero, claro está, para público de gusto selecto: es decir, al no ser el típico mangaka que dibuja historias típicamente manga ni con estilo típicamente manga, es complicado que el público tradicional del manga decida apostar por él. Y al ser un autor japonés y haber estado publicado por una editorial a la que los amantes del cómic alternativo no hacían mucho caso (Glénat/EDT, actualmente extinta y por lo tanto con las obras de Matsumoto descatalogadas en nuestro país), tampoco ha gozado del favor del público “gafapasta”. Estaría por ver si este autor conseguiría el reconocimiento que merece si fuera publicado por ciertas editoriales, yo creo que sí, pero de momento no parece que ninguna editorial esté dispuesta a apostar por un autor fantástico, un verdadero referente en su país de origen (el típico “mangaka cuyas obras gustan a otros mangakas – pero no necesariamente al público general”) pero que, al menos en este país, está entre dos aguas.

Sin embargo, siempre que hablaba de Matsumoto con mis amigos japoneses, casi invariablemente la respuesta era “¿Taiyō Matsumoto? ¡Ah, el de Hana Otoko!” Y yo al principio ni idea, pero luego investigando ya vi que efectivamente había sacado un manga titulado Hana Otoko y, aunque no lo hubiera leído, asentía con la cabeza y decía “el mismo, ese es”. El caso es que tantos años y nunca había tenido la oportunidad de leer este manga… hasta ahora…

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El padre Hanao con su hijo Shigeo… Y el mítico Shigeo Nagashima en el póster

Y maldita sea, ¡qué bueno es! Es Matsumoto en estado puro y probablemente (a juzgar por mis colegas) el primer éxito de este autor, al que una generación entera de japoneses, que ahora están entre los 35-40 años de edad, recuerda por este manga. Será por algo.

La historia la hemos visto mil veces en varias variantes: como personajes tenemos a un matrimonio separado, él vive a varios kilómetros de distancia de la ella, concretamente en la costa delante de la isla de Enoshima (lugar en el que vive el mismísimo autor), y ambos tienen un hijo en común que está con la madre. La madre, una educadísima persona que siempre viste kimono, es dulce y quiere mucho al hijo. El hijo, de unos 8-9 años de edad es un estudiante modelo, tanto, que llega a la obsesión por los estudios y las buenas notas, hasta el punto de resultar repelente: el típico niño que es más adulto que los mismos adultos. Y finalmente el padre, que es un pirado del béisbol de 30 años, que siempre va con uniforme de béisbol (abierto por delante, dejando al aire su panza cervecera), no tiene oficio ni beneficio y tiene una mente eminentemente infantil. De hecho, si nunca ha buscado trabajo ni se ha preocupado por ello es porque aún a su edad mantiene el sueño de llegar a ser profesional del béisbol y jugar con el equipo de sus amores: los míticos Giants de Tokio: está tan obsesionado con este equipo que llamó Shigeo a su hijo (por Shigeo Nagashima, uno de los jugadores más míticos de la historia de dicho equipo). Mientras tanto, no para de practicar, entrenar a un equipo infantil de béisbol y echar partiditas como miembro del equipo amateur de la asociación de comerciantes del barrio.

La situación cambia cuando la madre decide que Shigeo debe pasar más tiempo con su padre Hanao (el nombre se escribe 花男, es decir, “flor-hombre” y se pronuncia Hanao, pero puede existir una lectura alternativa de estos kanji que es “Hana-otoko” (hombre flor), el título precisamente de este manga). Así, decide mandar a Shigeo con su padre para las vacaciones de verano. Y aquí empieza la historia, que la hemos visto mil veces: un hijo que prácticamente no conoce a su padre que debe adaptarse a vivir con él. Y sus caracteres son tan radicalmente diferentes que los primeros días de Shigeo son un verdadero calvario ante la actitud infantil y despreocupada de su padre, que tanto contrasta con su idea de la vida como un conjunto de obligaciones y una competición constante, ahora en el colegio y la academia y, más tarde, en la sociedad adulta. Poco a poco, Shigeo se va habituando al nuevo ritmo de vida, hasta el punto de que, al finalizar las vacaciones de verano, decide mudarse a vivir con su padre de forma permanente y cambiar de escuela. Y aunque su forma de ser permanece básicamente invariable, va aprendiendo a relajarse y a tomarse la vida de otra forma. Mientras que por la parte de Hanao iremos descubriendo cosas bastante asombrosas…

Leído así, este puede parecer un manga bastante normal, sin más. Pero el estilo tanto gráfico como argumental de Matsumoto acompaña deliciosamente a la historia, con numerosos guiños y sorpresas entre los fondos (algunas cosas recuerdan incluso a Dr. Slump, con animales haciendo cosas raras por el fondo mientras los personajes conversan en primer plano) y un modo de llevar la historia que yo solo puedo definir con la palabra “entrañable”.

Lo mejor

  • Entrañable.
  • Gran narrativa y gran representación visual (aunque muy alternativa).
  • Muy entretenido, engancha muchísimo.

Lo peor

  • No gustará a todos los públicos. Desde luego, al típico del manga no.

Ike! Inachū takkyūbu (¡Adelante! Club de ping-pong de la escuela secundaria Inahō)

Wednesday, February 4th, 2015
  • Título: 行け!稲中卓球部 –Ike! Inachū takkyūbu– (¡Adelante! Club de ping-pong de la escuela secundaria Inahō)
  • Autor: Minoru Furuya
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Young Magazine
  • Años publicación: 1993-96
  • Clasificación: humor absurdo, deporte
  • Tomos: 13

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Seguramente no lo recordaréis, pero ya os hablé fugazmente de esta obra hace tiempo, cuando reseñé Boku to issho (Junto a mí) en este mismo blog. En el último párrafo de esta reseña, comentaba “Francamente, esperaba un poco más de esta obra. El anterior manga de Furuya, titulado Ike! Inachū takkyūbu (¡Adelante! Club de ping-pong de la escuela secundaria Inahō), goza de bastante popularidad entre varias de mis amistades japonesas, que me lo han recomendado más de una vez, y pensaba que este me gustaría más. Debería darle una oportunidad a Inachū, pero la verdad es que Boku to issho me ha decepcionado bastante.”

Pues bien, ha llegado por fin el momento de darle una oportunidad a Inachū, y la verdad es que en general me ha gustado mucho más que Boku to issho, que fue la obra que su autor hizo a continuación. Inachū es una historia de humor absurdo muy-muy cafre de esas que tango gustan a los japoneses, y que aquí no terminan de ser comprendidas. Escatología, referencias sexuales, situaciones asquerosas y mucho de lo que vendría siendo “caca-culo-pedo-pis”.

La historia nos cuenta las andanzas del peculiar club de ping pong de la escuela secundaria Inahō, que cuenta con seis desarrapados miembros con marcada personalidad, y cuyas interacciones dan pie a las más absurdas situaciones. Maeno es un tipo bajito, con una especie de flequillo, y no es más cerdo y maleducado porque no se entrena. Izawa es muy gracioso porque es un flipadillo admirador de Ashita no Joe, y va siempre con el característico tupé de Joe Yabuki que le cuesta dos botes de gomina al día mantener. Takeda es el capitán del club, y el único –junto con Kinoshita, un guaperillas- que se toma un poco en serio lo que hacen e intenta entrenar y mejorar de verdad. Tanaka es un pringado de campeonato, con un cabezón que recuerda a Masao de Shin Chan, cobarde, pusilánime y siempre se deja llevar. Y finalmente tenemos a Tanabe, de padre yanqui y madre japonesa, un tipo con apariencia de guiri que tumba de espaldas, extremadamente peludo y muy, pero que muy, apestoso. Tanto, que sus compañeros tienen que ponerse tapones en la nariz (sin que él se entere) para poder soportar los horrorosos efluvios que emanan de su cuerpo.

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“¡Servicio con el rabo saliéndose!”

Con este elenco de personajes, pues, ya os podéis imaginar que se dan todo tipo de situaciones de lo más rocambolescas, algunas muy escatológicas y chocantes, que a pesar de eso arrancan más de una sonrisa al lector. No se puede decir que esta sea una obra maestra del noveno arte, pero al menos un ratito entretenido pasas viendo una marranada tras otra, al más puro estilo Enomoto (bueno, no tanto XD).

Lo mejor

  • Echarse unas risas con chistes marranos nunca está de menos.
  • Al final terminas cogiéndoles cierto cariño a los personajes.

Lo peor

  • El dibujo es malísimo. Pero bueno, contribuye al cachondeo general.
  • Algunas situaciones están hasta demasiado pasadas de rosca.