El blog de Marc Bernabé

Tasogare ryūseigun (Like Shooting Stars in the Twilight)

Wednesday, January 7th, 2015
  • Título: 黄昏流星群 –Tasogare ryūseigun– (Like Shooting Stars in the Twilight)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comics Original
  • Años publicación: 1995-?
  • Clasificación: costumbrista, slice-of-lie
  • Tomos: 47 (en curso)

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Hace muchísimo tiempo que conozco esta serie y hablo a menudo de ella en mis charlas y conferencias como ejemplo de que existe manga para todos los públicos, incluso para lectores de edad avanzada. Siendo que el manga moderno empezó a finales de los años 40 y realmente despegó en los 50, los lectores de manga de aquella época han alcanzado ya los 65-70 años de edad, y algunos de ellos han seguido leyendo cómics durante toda su vida. En la actualidad, hay obras pensadas específicamente para estos lectores, y es el caso idudable de esta Tasogare ryūseigun, que se inició hace casi 20 años, cuando esta generación, la del “baby boom” de la posguerra japonesa, rondaba los 50 años de edad.

El propio autor de este manga, Kenshi Hirokane (el mismo que autor de mi adorado Shima Kōsaku), tiene en el momento en el que escribo este texto 67 años de edad y es un ejemplo perfecto de autor que crea historias para dicha generación: un tipo de manga que algunos llaman “silver manga” (silver=plateado, por el color de las canas de sus lectores).

En mi último viaje a Japón descubrí en una librería unos tomos de esta serie subtitulados “Best of Best” (un total de 3 tomos de unas 420 páginas, de muy buena calidad), con la explicación de que contienen una selección de las mejores historias seleccionadas por el propio autor. Esta selección es de un total de 3 tomos y en ese momento me apeteció mucho introducirme en las historias autoconclusivas de Tasogare Ryūseigun. Como he mencionado antes, hace mucho tiempo que conozco este manga y he leído tomos sueltos. De hecho, estaba convencido de haber hablado de él en este blog y de haberlo reseñado, pero me llevé una gran sorpresa cuando busqué en el índice de reseñas y no lo encontré. Con la excusa de reseñar el tomo 1 de “Best of Best”, voy a solventarlo.

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Definitivamente, el personaje descubre que es gay y que se siente atraído por ese travesti…

Tasogare ryūseigun, que se traduciría como “Estrellas fugaces en el crepúsculo”, es una colección de historias autoconclusivas, generalmente repartidas en tres o cuatro capítulos cada una, que narran historias a menudo de amor y afecto cuyos protagonistas son personas de entre 40 y 70 años de edad (va a depender del capítulo). Son historias muy interesantes, y llenas de un sentimiento “intenso pero tranquilo” que representan una delicia para el lector. A modo de ejemplo, voy a comentar por encima las cinco historias que se incluyen en el primer tomo de “lo mejor de lo mejor”.

  • Constelación de Kamakura: una joven trabajadora de un museo, de 27 años de edad, conoce a un anciano, famoso arquitecto jubilado, de 73 mientras buscaba un libro para una investigación y se hace muy amiga de él.
  • La reina de las estrellas: un viejo de más de 70 años de edad descubre el mundo de los soap land, se engancha perdidamente al tema y se enamora de una de las prostitutas. Lo curioso es que ella le corresponde…
  • Canción triste del mundo estelar: una diputada del parlamento japonés, cuarentona y solterona, revive, a través de una especie de viaje en el tiempo, una relación sexual que mantuvo con el dueño de una cafetería durante sus años de estudiante.
  • La estrella de Sodoma: un oficinista cincuentón entra por casualidad en un bar de travestis de Tokio y acaba descubriendo que durante toda su vida ha sido gay, sin él ser consciente de ello, y se enamora de uno de los travestis del bar, con el que inicia una relación. De repente, sale del armario, rompe con toda su vida (incluso con su mujer e hijos) y abraza una nueva forma de vida en una sociedad tan conservadora como la japonesa, con graves consecuencias…
  • Constelación de Kioto: en su lecho de muerte, un hombre murmura en duermevela el nombre de una mujer, que su esposa escucha por casualidad. La viuda se dirige a Kioto, donde el hombre pasó unos años trabajando hacía unos 20 años, para tratar de averiguar quién es esa mujer, y descubre que llevó una doble vida con una geisha, con la que incluso llegó a tener un hijo… A pesar de todo, las mujeres terminan haciendo buenas migas.

Lo mejor

  • Un manga delicioso, fácil de leer y con historias muy emotivas, pero no por eso de lágrima fácil.
  • Como es de historias autoconclusivas, es fácil tomar un tomo al azar y empezar a leer cualquiera de ellas.

Lo peor

  • La única pega que le veo es que no es para todos los públicos, ya que solo gustará a lectores de cierta edad. Pero sinceramente no creo que sea algo malo, así que ni siquiera merece estar en “lo peor” (pero lo dejo aquí para que no se quede vacío).

Henshū-ō (El rey de los editores)

Tuesday, December 9th, 2014
  • Título: 編集王 –Henshū-ō– (El rey de los editores)
  • Autor: Seiki Tsuchida
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1994-97
  • Clasificación: metamanga
  • Tomos: 16

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En los últimos años, la popularidad de Bakuman. ha provocado que el manga sobre crear manga se haya puesto de moda y ha propiciado que muchísima gente joven desee seguir los pasos de Mashiro y Takagi. Pero mucha gente desconoce, o simplemente ha olvidado, que Tsugumi Ohba y Takeshi Obata en realidad no inventaron nada nuevo, ya que existían mangas sobre la creación de manga desde mucho antes. Sin ir más lejos, en este mismo blog, aparte de Bakuman., ya hemos visto la obra semiautobiográfica Manga Michi (1970-82), de Fujiko Fujio A, y sus secuelas, el “metamanga” más veterano y el que inició este subgénero de “manga sobre manga”, así como una curiosidad como Eroman no Hoshi (La estrella del manga erótico) (2010).

En general, las obras de metamanga hablan sobre los problemas de los mangaka durante su proceso creativo: cómo debutar en el mundillo, cómo conseguir más éxito, de dónde sacar inspiración, cómo mejorar el dibujo, etcétera. Y el editor, figura fundamental en el manga japonés ya que en ocasiones es una especie de cocreador e incluso “niñera” del mangaka, aparece solamente para dar algunos consejos y ayudar al dibujante en momentos delicados (cuando es un buen editor) o para meter broncas y presionarle, en plan “sargento de hierro” (cuando es malo).

Henshū-ō (El rey de los editores), la obra que reseñamos en esta ocasión, se centra no tanto en la figura del manga como en la del editor, esa parte fundamental del proceso creativo de un producto comercial de masas como es el manga, la figura que hace de puente entre la empresa que saca la revista y los tomos recopilatorios, y que solo mira el aspecto comercial del negocio, y los creadores, que tienden más a centrarse en el aspecto creativo y artístico.

En realidad, el manga comercial japonés tiene poco de artístico, como he puesto un poco más arriba, se considera puramente un “producto comercial”, y si una obra no tiene buena aceptación (es decir, si no genera dinero en cantidades que la editorial considere aceptables), por muy excelente que sea artísticamente hablando no hay ningún reparo en guillotinarla. Por eso, el editor está en una posición muy delicada, y claramente existen varios tipos de editores, que a grandes rasgos podemos dividir entre los que miran por el bien de la empresa y procuran que sus dibujantes al cargo creen obras que comercialmente se vendan muy bien (aunque eso vaya en detrimento de la faceta artística) y los que no miran tanto las ventas y quieren que sus autores creen obras que perduren en la memoria colectiva y se puedan considerar “buenas” de verdad.

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“¡Por muy consagrado que esté el maestro Manbo Yoshizuka, no me creo que un loco por el manga como usted esté satisfecho con unos originales como estos! ¡Hay que rehacerlo todo!”

Es muy significativo que Henshū-ō comience con una fantástica referencia al final de la mítica Ashita no Joe, un manga que marcó a toda una generación: en 1973, un grupo de jóvenes lee la revista en la que se publicó ese final y, de entre ellos, uno decide que quiere ser como Joe y dedicarse al boxeo y otro decide que intentará ayudar a crear obras tan magníficas e inmemoriales como Ashita no Joe.

Años más tarde, a principios-mediados de los años 90, efectivamente vemos como el niño que quería ser boxeador para ser un nuevo “Joe del mañana”, el impulsivo Kanpachi Momoi, lo ha conseguido y el que quería crear manga, el paciente pero apasionado del manga Hiromichi Oume, se ha colocado en un puesto de relativa responsabilidad como editor en una revista de manga seinen que vende más de un millón de ejemplares cada semana.

Sin embargo, Kanpachi nunca ha llegado a ser un gran boxeador y de hecho un desprendimiento de retina le obliga a dejar dicho deporte, al que había dedicado absolutamente todos sus esfuerzos. Su amigo Oume, al verlo tan abatido, le propone meterse como ayudante y aprendiz en la redacción de la revista de manga Young Shout, donde trabaja.

Y es en este momento cuando empieza un viaje por las interioridades de la creación de manga y por los puntos de vista enfrentados entre lo comercial y lo creativo, con un montón de situaciones y discusiones sobre lo que debe ser el manga y cómo debe enfrentarse a su trabajo tanto el autor como el editor. Sin tener ni idea de cómo funciona la sociedad adulta japonesa y sus problemas de jerarquías y egos, Kanpachi, que se pone el objetivo de llegar a ser “el rey de los editores”, entra como un elefante en una cacharrería en escena y, desde su punto de vista ingenuo y a la vez pasional y hasta violento, va destapando las contradicciones, inercias y malos hábitos de la industria del manga en los años 90, justo el momento en el que el manga japonés alcanzó su cénit en cuestión de popularidad y ventas.

Henshū-ō es un manga crudo, terriblemente adictivo, y mucho más sincero sobre la realidad de la creación de manga que obras como Bakuman., que básicamente loan el romanticismo de la creación de manga y se olvidan, hasta cierto punto, de las partes más sórdidas. En Henshū-ō, seguramente la obra más conocida del malogrado Seiki Tsuchida (1969-2002), encontramos verdaderas perlas en forma de discusiones sobre qué es el manga comercial y cómo debería ser o dejar de ser, que dan mucho que pensar. Estamos ante una obra realmente adictiva que, aunque obviamente describe situaciones límite que nunca se van a dar en la realidad, da que pensar sobre el tema de la creación de manga comercial de una forma cruda y curiosamente realista.

Lo mejor

  • Entretenidísima ventana abierta al proceso de creación de manga comercial desde el lado editorial.
    Las referencias a Ashita no Joe.

Lo peor

  • El personaje de Kanpachi, el protagonista, es poco creíble, pero sirve como bisagra para forzar situaciones y conversaciones que de otra forma sería imposible generar.

Asakiyumemishi

Tuesday, December 2nd, 2014
  • Título: あさきゆめみし –Asakiyumemishi–
  • Autor: Waki Yamato
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: mimi / mimi Excellent
  • Años publicación: 1979-93
  • Clasificación: histórico, shōjo
  • Tomos: 13

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Aunque en realidad terminó en 1993, Asakiyumemishi es considerado un manga shōjo clásico, concretamente de la primera edad de oro del shōjo, ya que empezó en 1979 y tiene un estilo tanto gráfico como narrativo muy “años 70”.

Asakiyumemishi es la adaptación a manga de la famosísima Genji Monogatari (La historia de Genji), considerada la primera novela de la historia de la humanidad y creada sobre el año 1008 por la cortesana imperial Murasaki Shikibu. Este manga tiene el mérito de ser el primer cómic japonés –o si no fue el primero, sin duda sí el más influyente– en adaptar al medio gráfico una de las grandes joyas de la literatura japonesa primigenia. Más adelante han surgido muchos más y entre varios autores y obras han hecho de esto una especie de subgénero dentro del manga, pero Waki Yamato fue toda una pionera en este sentido, y a ella se deben las descripciones gráficas en cuestión de ropa, arquitectura, peinados, etcétera que ahora todos asociamos con la época Heian de la historia japonesa. Claro está, Yamato tuvo que documentarse mucho para ello y no quiero decir que inventara nada, pero sí que afianzó una manera de dibujar a los personajes de esa época que hoy en día sigue viéndose. Sin ir más lejos, solo hay que mirar el estilo de Onmyōji, un manga que reseñé hace pocas semanas en este mismo blog, para ver las similitudes y evidentes influencias.

El Genji Monogatari original es una historia bastante ardua de leer, y no digo ya en japonés clásico –imposible directamente sin no eres un experto del tema– sino en las adaptaciones a japonés moderno o incluso en traducciones a otros idiomas. Las descripciones son muy ambiguas, las situaciones son complicadas de imaginar y ni siquiera muchos de los personajes tienen un nombre como tal, ya que se los menciona con apodos o según su cargo o rango. Por lo que es un verdadero galimatías, a pesar de que la historia como tal es bastante sencilla en el sentido de que narra las aventuras amorosas de Hikaru Genji (Genji el resplandeciente), un galán que, con sus bellísimas facciones y exquisitos modales, tenía a todas las damas de la corte suspirando por él.

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Genji intentando ligar a través de las cortinillas, con todo muy velado. Una imagen muy “del Genji Monogatari”.

Asakiyumemishi hace un trabajo excelente resumiendo, recopilando y concretando las diferentes historias. Si bien estamos no ante la verdadera “Historia de Genji” sino ante la interpretación de Waki Yamato de esa historia, a mí –y a miles y miles de japoneses– me vale para saber un poco más de esta novela, que en su momento empecé (en una traducción al castellano) pero que tuve que dejar porque me aburría sobremanera. Este manga permite aproximarse al Genji Monogatari de una forma más amena y con una perspectiva visual, y ampliar un poco los conocimientos de literatura clásica sin tener que tragarte ese –lo siento– tostón de 920 páginas (en una de sus versiones en español).

Por cierto, el título es un verso del famoso poema japonés “iroha”, compuesto en el período Heian (sobre la misma época que el Genji Monogatari) y curioso por utilizar todas las sílabas del idioma japonés una sola vez cada una. Durante siglos fue el “orden alfabético” de este idioma (ahora es distinto, ya no se usa el i-ro-ha). “Asakiyumemishi” significa “y no veremos sueños superficiales”.

Lo mejor

  • La posibilidad de aproximarse a la árida literatura japonesa de la época Heian mediante un medio más ameno como es el manga.
  • El trabajazo que tuvo que hacer Waki Yamato para ambientar gráfica y argumentalmente esta historia, partiendo de una base prácticamente inexistente en ambos sentidos. Actualmente, cualquier autor que quiera escribir sobre la época Heian tiene bastante documentación, pero a finales de los años 70 Yamato se encontró con un erial.
  • Gráficamente, las propuestas son muy interesantes, como el hecho de no pintar el pelo de negro en las escenas oníricas, o simplemente de jugar de alguna forma con las larguísimas melenas de las cortesanas, usándolas como recurso estilístico muy atractivo.

Lo peor

  • El Genji Monogatari no es una historia especialmente adictiva, y el manga, aunque mejora eso, sigue siendo un poco tostón, al menos para mi gusto.
  • Una de las cosas que hace que nos perdamos al leer el Genji Monogatari es la sucesión de términos, rangos y nombres de lugares que son totalmente de otra época, por lo que el lector no avezado se desorienta enseguida con tanta cosa nueva. En menor grado, esto es algo que ocurre también en Asakiyumemishi.
  • También el uso de ciertas expresiones arcaizantes en los diálogos dificulta que se pueda seguir bien el manga.

Okamisan

Monday, November 24th, 2014
  • Título: おかみさん –Okamisan–
  • Autor: Ichimaru
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Original
  • Años publicación: 1990-99
  • Clasificación: sumo, slice of life
  • Tomos: 17

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Cuando tengo curiosidad por algún tema japonés, a veces me da por ver si hay algún manga sobre ese tema porque –como sabéis si sois lectores de este blog– hay manga de todo y muchas veces leyendo manga podemos aprender muchísimas cosas que de otra manera requeriría leer libros informativos (y no siempre tenemos tiempo, o especiales ganas de profundizar tanto en un tema en concreto).

Hace poco tuve curiosidad por las interioridades del sumo, pero no tanto las luchas y los torneos en sí, que es un tema que más o menos ya conozco, sino sobre la vida de los sumōtori, su día a día. Así que me hice con el primer tomo de este Okamisan y la verdad es que he quedado más que satisfecho.

La palabra okamisan es de difícil traducción al castellano (pero no así en al catalán, donde tenemos una palabra que le encaja muy bien: “mestressa”). En una posada tradicional japonesa ryokan, la okamisan es la mujer que se encarga de que todo vaya bien, y a menudo es la esposa del dueño o directamente la dueña. En una sumo-beya (“establo” de sumo –al menos así es la traducción inglesa, sumo stable-, es decir, la casa donde conviven y entrenan los sumōtori) la okamisan es casi siempre la esposa del jefe u oyakata, a menudo un sumōtori retirado que decide seguir dedicándose al deporte nacional de Japón traspasando sus conocimientos a los jóvenes aspirantes a o-sumō-san (sumōtori, luchador de sumo).

El subtítulo de este manga, por cierto, es 新米内儀相撲部屋奮闘記 shinmai okami sumō beya funsenki, es decir, “Crónicas de la ardua lucha de una okami novata en un establo de sumo”. Yo creo que con este subtítulo se dice todo lo que es este manga: la protagonista es Hatsuko, una joven que se ha casado con un antiguo luchador de sumo que regenta una casa-gimnasio (una sumō-beya) de sumo. En un principio, Hatsuko no sabe nada sobre sumo, pero de repente se encuentra con que tiene que estar cuidando de una serie de jóvenes aspirantes a sumōtori profesional y aprendiendo, de paso, sobre el día a día de uno de estos establecimientos.

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Hatsuko intentando preparar la comida (el chanko) junto a un par de discípulos que intentan impedirle que haga algún desastre culinario.

Así, a lo largo de las páginas de este entretenido manga tendremos, en pequeñas dosis –los capítulos son autoconclusivos muy amenas– y con cierto toque de humor, información sobre cómo es el día a día de una casa-gimnasio de sumo. Cómo viven los aspirantes a sumōtori, qué pruebas tienen que ir pasando, en qué consisten sus entrenamientos, qué comen exactamente y en qué cantidades (el famoso chanko) y cómo superan por ejemplo cosas como estar lejos de sus familias a unas edades bastante tempranas o algunos asuntos del amor (complicado debido al estilo de vida que llevan y, claro está, al radical aspecto físico de los luchadores, muy poco del agrado de la mayoría de la mujeres).

Si esperas un manga “de sumo”, es decir, con intensos combates y superación puramente física y técnica, mejor busca otro título, porque este tiene de todo sobre el día a día pero muy poco sobre los torneos en sí.

Lo mejor

  • El hecho de poder aprender cosas sobre el día a día de los luchadores de sumo leyendo un manga entretenido.

Lo peor

  • A veces Hatsuko enerva un poco por su carácter tan torpe…

Onmyōji (Exorcista)

Wednesday, November 5th, 2014
  • Título: 陰陽師 –Onmyōji– (Exorcista)
  • Autor: Baku Yumemakura (historia original) / Reiko Okano (dibujo)
  • Editorial: Scola, Hakusensha
  • Revista: Comic Birz, Monthly Melody
  • Años publicación: 1993-2005
  • Clasificación: sobrenatural, histórico
  • Tomos: 13

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Mi primer contacto con esta obra fue hace ya muchos años, creo que sobre 2001, cuando me llamó la atención por haber sido galardonada con el Premio Cultural Osamu Tezuka. Como dos años antes fue Monster de Naoki Urasawa, una de mis obras favoritas, la que ganó este premio, es natural que estuviera atento a cualquier otra obra que mereciera tal distinción, y además esta se encontraba, en ese momento, en todas las librerías en posiciones muy destacadas, por lo que era imposible que no te llamara la atención. Poco después se realizó la adaptación cinematográfica en imagen real y, bueno, podemos decir que en esa época hubo un pequeño boom de los onmyōji en Japón.

Recuerdo haber tomado el primer tomo con muchas ganas y empezado a leer, pero dejarlo a las pocas páginas porque simplemente me estaba costando tanto seguir la historia que llegaba a aburrirme. Dos factores contribuyeron a esto: por un lado, la ambientación histórica en la corte imperial de Japón de las cercanías del año 1000 d.C. Al ambientarse la historia en este tipo de marco (muy parecido al de obras literarias como La historia de Genji o El libro de la almohada) y tener yo escasos conocimientos sobre la misma, la verdad es que se me hacía muy cuesta arriba. El segundo factor fue el idioma, ya que los personajes hablan con un deje arcaico para ambientar mejor la historia, y tampoco podemos decir que en esa época dominara el japonés antiguo; de hecho, mis problemas tenía ya con el contemporáneo.

Sin embargo, nunca he llegado a olvidar este manga y siempre había querido darle una segunda oportunidad. No en vano, es una historia muy popular en Japón, basada en una serie de novelas escritas por Baku Yumemakura y que, aparte del Premio Cultural Tezuka, consiguió también el Premio Seiun en 2006, otro famoso galardón japonés. La obra tenía que ser buena por fuerza, el problema había sido mío al no poder seguirla por falta de conocimientos.

Como seguramente sabéis, una de las obras que estoy traduciendo es Nura, el señor de los yōkai (Nurarihyon no mago). Aunque se ambienta en la época actual, uno de los personajes, una chica, es descendiente de una familia de onmyōji de Kioto, y de hecho en un momento de la historia aparece el mismísimo Abe no Seimei (921-1005), el onmyōji más célebre que ha existido jamás… Que, de hecho, es el protagonista del manga Onmyōji que reseño en esta ocasión. Los onmyōji eran una especie de exorcistas y expertos en lo sobrenatural y el horóscopo, una especie de chamanes, que trabajaban al servicio de la corte imperial solucionando posibles problemas de posesiones, apariciones y malos agüeros, aparte de servir también como adivinos y oráculos.

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Abe no Seimei enfrentándose a un monstruo en el Japón de la era Heian.

Traducir una historia en la que aparecen onmyōji fue el punto de motivación que necesitaba para intentar de nuevo acercarme a este manga. Y ahora, con un bagaje infinitamente mayor sobre historia y lengua de Japón, sí lo he podido seguir sin problema alguno, y me ha parecido maravilloso.

Como decía hace unas líneas, el protagonista de este manga es Abe no Seimei, un auténtico prodigio del onmyōdo (literalmente “camino del yin y el yang”) que se convirtió en toda una leyenda. El manga está realizado de forma impecable, tanto gráfica como argumentalmente, y te atrapa con gran maestría gracias a la combinación de un dibujo realista y muy bonito aderezado por numerosas apariciones sobrenaturales dibujadas con un gusto exquisito. El manga no intenta ser realista, sino que sin ningún tipo de problema hace aparecer a demonios, ogros y trasgos, todo tipo de monstruitos (yōkai) del folklore japonés y, en formato de historias autoconclusivas, nos va presentando diferentes situaciones que Abe no Seimei tiene que solucionar.

Lo mejor

  • Un manga exquisito, tanto en el dibujo como en el argumento.

Lo peor

  • Hay que tener un bagaje importante de lengua arcaica e historia y orden social de la corte imperial del período Heian (794-1195).
  • Por sus particularidades (tiene un estilo bastante josei manga, es decir, pensado para el gusto de mujeres adultas) y temática, es complicadísimo verlo publicado algún día en nuestro país.