El blog de Marc Bernabé

Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)

Tuesday, January 21st, 2014
  • Título: タケヲちゃん物怪録 –Takeo-chan bukkairoku– (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)
  • Autor: Minoru Toyoda
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gessan
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: comedia, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

Takeo chan Bukkairoku

Conocí al autor Minoru Toyoda gracias al dibujante Ken Niimura (¡leed Henshin! – bueno, ahora solo está en japonés, pero no tardará en estar disponible en castellano, seguro), que me recomendó muy encarecidamente su obra Raburoma la última vez que estuve de visita en su casa, y que encima tuvo a bien no solo regalarme el primer tomo en ese momento, sino que encima a posteriori se preocupó de conseguirme los restantes cuatro tomos y mandármelos por correo. Solo hace falta leer la reseña que hice en su momento de este manga para saber que me encantó.

Así pues, es normal que haya esperado con ganas la ocasión de hincarle el diente a su obra más reciente, Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo), una ocasión que por fin ha llegado. Y, como no podía ser de otra manera, también he disfrutado muchísimo de su lectura.

El estilo gráfico de Toyoda es bastante peculiar, muy poco preciosista y bastante caricaturesco. Algunos pueden llegar a decir que es un dibujo “feo” o incluso “malo”, pero un ojo avezado ve enseguida que no es así. Cierto, no estamos ante un Takehiko Inoue, pero de lo que se trata en una buena historia es de meter al lector en la historia y no tanto de deleitarle la mirada. Cuántos mangas habré leído con un dibujo increíble pero que no consiguen enganchar, o de narración confusa y comprensión difícil… Toyoda es todo lo contrario: el dibujo no es espectacular, pero la historia te atrapa rápidamente y te sorprendes a ti mismo pasando página tras página con una sonrisa en la boca. De eso se trata.

Takeo chan Bukkairoku

Takeo en la casa encantada…

La historia nos cuenta las andanzas de una chica, Takeo, que pronto descubrimos que, por algún motivo, es una gafe redomada. Siempre le pasan cosas: tropieza, le caen macetas encima, casi la atropellan continuamente, los pájaros le cagan en la cabeza… Por eso, ya sabiéndolo, siempre va con casco, gafas protectoras y protectores de codos y rodillas. El manga empieza cuando Takeo, originaria de Hiroshima, llega a Tokio para empezar su vida como estudiante de bachillerato, ya que piensa que así causará menos molestias a sus padres.

La mala suerte de Takeo la persigue hasta el punto de que, in extremis, se queda sin plaza en la residencia estudiantil donde tenía que vivir, y acaba en una especie de mansión antigua, muy decrépita, que parece realmente una casa encantada… Y, efectivamente, ¡así es! La casa está habitada por todo tipo de seres sobrenaturales yōkai, que intentan asustarla… en vano. Al final, los yōkai, que terminan haciéndose amigos suyos, descubren que la mala suerte de Takeo se debe a algún tipo de maldición, y que la única forma de darle algo de solaz es provocando un instante de felicidad en ella… Como el cúmulo de “desgracia” que surge de ella cuando consigue un momento de felicidad es un manjar exquisito para los yōkai, estos se desvivirán para intentar contentarla…

Lo mejor

  • El cómic engancha muchísimo y enseguida coges cariño tanto a Takeo como a los yōkai.
  • Las diferentes peripecias están muy bien narradas, el estilo de Toyoda es realmente entrañable.

Lo peor

  • Lo de siempre: que mucha gente ni se acerque o interese por un manga tan bueno como este por el único motivo de que el dibujo “no les gusta” (y repito, esta es una sensación que puedes tener en el primer momento, pero a las dos páginas te olvidas y te metes en la historia. En serio, probadlo con historias semejantes publicadas en castellano, no os arrepentiréis. ¡El dibujo no lo es todo!)

Henshin (Transformación)

Friday, January 10th, 2014
  • Título: ヘ/ン/シ/ン –Henshin– (Transformación)
  • Autor: J.M. Ken Niimura
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Ikki Para
  • Años publicación: 2013
  • Clasificación: historias cortas, fantasía, costumbrista
  • Tomos: 1

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No puedo ser imparcial en la reseña de este manga, puesto que es obra de un buen amigo, el autor hispanojaponés J.M. Ken Niimura. Ken, hijo de padre japonés y madre española, se crió enteramente en España hasta que sus inquietudes le instaron a irse por ahí a hacer mundo: primero a Bélgica, en un Erasmus de Bellas Artes, luego a París, más tarde una temporada en la parte francófona de Canadá y ahora mismo en el país de su padre y sus abuelos paternos: Japón.

Ken y yo nos conocimos hace un montón de años, unos 15 o así, cuando ambos estábamos colaborando para la revista Dokan: yo con mi curso de japonés (embrión del libro Japonés en viñetas, en el que él colaboró como ilustrador, por cierto), y él con ilustraciones varias. Aún recuerdo esa pequeña historia que realizó y envió a la revista por primera vez; creo que tenía solo 17 años o así, pero esa historia tenía ya un dibujo y un argumento que atrapaban. Fue a raíz de esa historia que Mary Molina, entonces redactora jefa de la revista, decidió ficharle para encargarle ilustraciones de vez en cuando, y fue así como nos conocimos y trabamos amistad.

En el primer párrafo he detallado un poco el “currículum vital” de Ken y los países en los que ha vivido porque es un dato que resulta esencial para entender a este autor. Si bien su base mental y cultural es española, por motivos obvios tuvo siempre un contacto muy cercano con la cultura japonesa, y está claro que su primerísima influencia fue el manga y el anime de Japón, imagino que también con no poca influencia del cómic eminentemente español de la escuela Bruguera que todos hemos leído en nuestra infancia (Mortadelo, Zipi y Zape, Anacleto…, estas cosas).

Así, durante su primera época Ken tenía un estilo eminentemente manga, que pronto variaría un poco al entrar a estudiar Bellas Artes y participar en un Erasmus que le mandó nada menos que a Bélgica, cuna del cómic europeo de “línea clara” (Tintín y sus “compañeros”, para que nos entendamos). Ese contacto con el cómic europeo y sus autores se acentuó más tarde cuando se desplazó a París. En esta etapa “francófila” incorporó claras influencias del cómic francobelga en su arte. Pero más tarde, Ken también se vio situado en el Nuevo Mundo, concretamente en Canadá, donde imagino que de nuevo absorbería influencias y conseguiría contactos y conocidos que le arrastrarían un poco hacia el cómic americano. De hecho, llegó a publicar una historia corta de Spiderman en la editorial Marvel, y su obra hasta el momento más exitosa es Soy una matagigantes, publicada originalmente en Estados Unidos y guionizada por el prestigioso Joe Kelly. Finalmente, desde hace un par de años, Ken se encuentra en Tokio intentando abrirse paso en la industria del manga, algo francamente MUY DIFÍCIL (como se puede comprobar viendo este vídeo). Y lo está consiguiendo, hasta el punto de haber conseguido una serialización, esta Henshin, que se publicará en forma de tomo dentro de un par de meses en Japón, en el seno nada menos que de la editorial Shōgakukan, una de las “tres grandes” editoriales de manga.

Todo esto me lleva a dos reflexiones:

  1. No conozco a ningún autor tan “global” como Ken, con influencias de todo el cómic importante en el mundo (europeo, japonés, americano, español y seguramente argentino e italiano…), y que a pesar de eso ha conseguido un estilo único, perfectamente suyo, que incorpora un poco todas estas influencias. Es el “mestizo comiquero” más formidable que me puedo imaginar.
  2. Tampoco conozco a ningún autor que haya conseguido publicar en las principales industrias del cómic del mundo “desde dentro”. Ken ha publicado en España, en Francia, en Estados Unidos y ahora en Japón. Y no me refiero a traducciones de sus obras, sino a hacerlas específicamente para cada uno de esos mercados, usando los formatos específicos para esos mercados (álbum, comic book, novela gráfica y ahora tomo de manga).

¡¡BRUTAL, KEN!!

Henshin de Ken Niimura

Ken (el de las gafas) con invitados en su propia casa (la disposición del piso es real XD)

Dicho esto, voy a reseñar el manga que ha realizado Ken, siempre refiriéndome a “manga” con mi propia definición de “cómic hecho en Japón, pensado en su origen para el público japonés y con métodos editoriales japoneses”, en la que Henshin encaja perfectamente.

Estamos ante una obra originalmente publicada en la revista online Ikki Para de forma gratuita (de hecho, si queréis podéis leerla entera aquí si sabéis japonés. Y si no, pues esperad unos pocos meses porque no creo que tarde mucho en publicarse en España).

Cuenta con un total de 12 historias autoconclusivas que pueden versar sobre casi cualquier cosa: algunas son bastante fantásticas, otras costumbristas, otras simplemente se basan en experiencias y relatos del día a día del propio autor… Pero todas ellas tienen “algo”, una pizca de gracia, de ingenuidad, de mala leche (¡ese capítulo 5, por dios!), de cariño y buen gusto que consiguen atrapar al lector. Aunque al principio fui siguiendo la serialización de forma mensual, es cierto que los últimos meses, por varias circunstancias, no estuve atento a las actualizaciones. Hace muy poco, sin embargo, decidí leer todo el material, los 12 capítulos, y me sorprendí a mí mismo devorándolos con avidez, capítulo tras capítulo, hasta el punto de que tuve que parar porque estaba notando que debía dejar un poco más de tiempo para “digerir” lo que estaba leyendo. Si fuera por mí, lo habría leído del tirón, y de hecho voy a hacerlo un día de estos para encontrar más cosas ocultas, buscar cabos que atar (la primera historia y la última, sin ir más lejos, están interrelacionadas) y darme cuenta de matices que en una lectura rápida seguramente se me han pasado.

Todo ello con el estilo gráfico y argumental de Ken, un autor que aglutina todo lo bueno de los diferentes estilos del cómic mundial… Aunque tiene el “defecto” (que para mí no lo es, ojo), de ser bastante “gafapasta” y “underground” (el capítulo 10 –perfectamente disfrutable sepas japonés o no porque es mudo– es de lo más “gafotaku” que existe, por cierto), motivo por el que muchos potenciales lectores seguramente no le darán una oportunidad a este libro cuando salga publicado. Ellos se lo pierden.

Lo mejor

  • ¡El primer manga de Ken!
  • Historias autoconclusivas muy variadas pero todas con un toque entrañable.

Lo peor

  • Que mucha gente, al ver el dibujo “poco manga” de Ken, no le dé una oportunidad. De cualquier modo, esta no es una historia para adolescentes amantes del shōnen comercial, así que tampoco es grave.

Hiatari ryōkō (Alegre juventud)

Monday, December 30th, 2013

  • Título: 陽あたり良好 –Hiatari ryōkō– (Alegre juventud)Hiatari ryōkō
  • Autor: Mitsuru Adachi
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōjo Comic
  • Años publicación: 1980-81
  • Clasificación: comedia romántica
  • Tomos: 5 (edición normal) / 2 (edición Wide)

Debo reconocer que he tardado mucho en descubrir a Mitsuru Adachi, pero que una vez lo he descubierto, hará cosa de dos o tres años, me he rendido a la evidencia: es uno de los autores más entrañables que existen en el mundo del manga. Sus historias suelen ser todas muy parecidas, con triángulos amorosos sutiles, historias de instituto y mucho deporte (sobre todo béisbol) de trasfondo. Pero a pesar de que muchas de sus historias son calcadas, tiene algo que engancha y que directamente enamora.

Tras Touch, Miyuki, Cross Game y alguna que otra historia menos larga, esta vez me he decidido a leer Hiatari ryōkō, cuyo anime fue emitido en España bajo el título de Alegre juventud y es muy recordado por ello. Por eso he usado ese título en la ficha de más arriba, aunque en realidad Hiatari ryōko es una expresión que se traduciría por “da mucho el sol”, más o menos, y que se utiliza una vez al principio de la historia cuando Kasumi, la protagonista femenina, abre la cortina de su cuarto, ve encantada cómo la luz del sol inunda alegremente la habitación y exclama justo esa frase.

Temporalmente, esta historia pertenece a la segunda época de Adachi, que desde que debutó a principios de los años 70 hasta finales de esa misma década no pasó de ser un autor del montón, sin conseguir demasiado éxito. Pero luego, sobre todo a partir de la historia de béisbol Nine, el éxito comercial empezó a sonreírle y a partir de entonces encadenó tres exitazos sonados: Hiatari ryōko, Miyuki (creada en parte simultáneamente con Hiatari ryōko) y, cómo no, Touch (que empezó justo después de terminar Hiatari ryōkō y que hizo mientras trabajaba también en Miyuki).

Aunque en épocas posteriores Adachi ha seguido siendo un autor muy exitoso y sus historias son muy buenas (sobre todo Cross Game), creo que serán pocos los que negarán que su época de mayor esplendor fue precisamente la de Nine – Hiatari ryōko – Miyuki – Touch.

Hiatari ryōkō

Inteligentes y divertidos diálogos en una obra de rápida y entretenida lectura.

Así pues, ya empecé a leer Hiatari ryōkō con muchas ganas, sabiendo que estaba ante una obra muy querida por la gente (por algo será) y que fue contemporánea de Miyuki, un manga que me robó el corazón. Y ciertamente no me ha defraudado, ¡qué maravilla de manga!

De nuevo, si estamos ya acostumbrados a los planteamientos adachianos, no nos sorprenderá saber que la historia se basa en un triángulo amoroso. En este caso, los protagonistas son Yūsaku Takasugi, un chico bastante peculiar al que le gusta “animar a la gente” (y que por lo tanto se apuntará en el grupo de animadores del instituto, que tiene pésima fama) y Kasumi Kishimoto, una chica muy espabilada y dicharachera que tiene un noviete, Katsuhiko, que vive en el extranjero.

La historia empieza cuando Kasumi se va a vivir con su tía para poder ir desde su casa cómodamente al instituto. Una vez allí, se encuentra con que su tía ha montado una especie de pensión para otros chicos del instituto, todos ellos hombres: el guaperas pervertido ligón Shin Mikimoto, el grandullón y devorador Takashi Ariyama, el extraño y silencioso Makoto Aido y… el atrevido Yūsaku Takasugi, al que conoce cuando este abre, en pelotas, la puerta del baño y la ve allí duchándose también desnuda.

Como siempre en las obras adachianas, habrá muchos líos y muchas situaciones diferentes, incluso el casi obligatorio arco en el que el club de béisbol del instituto participa en las eliminatorias para el Kōshien (¡un arco bastante largo en el que el manga se transforma, deja de ser una comedia romántica y pasa a ser un manga deportivo con todas las letras!), y los sentimientos de Kasumi hacia Takasugi, que al principio eran casi odio, se van poco a poco transformando…

 

Lo mejor

  • Para mí, lo mejor de los mangas de Adachi son sus diálogos, absolutamente brillantes, mordaces y divertidos. Desde mi faceta como traductor profesional, y como parte de la deformación profesional que lógicamente tengo, pienso que tiene que ser todo un reto trasladar estos textos de modo que mantengan en lo posible esa gran agudeza del original. Ojalá algún día pueda…

 

Lo peor

  • Ahora ya no, pero en su momento seguro que muchos lectores renegaron de este manga puesto que originalmente fue publicado en una revista para chicas, la Shōjo Comic nada menos. Sin embargo, su contenido es muy poco shōjo. Tan shōjo como puede serlo Miyuki (¡publicado en una revista shōnen, la Shōnen Big Comic!) o incluso menos puesto que Hiatari ryōkō tiene un componente fuerte de béisbol en un momento dado y en Miyuki el deporte no se toca para nada.

 

Sakamoto desu ga? (Soy Sakamoto. ¿Por?)

Wednesday, December 11th, 2013
  • Título: 坂本ですが? –Sakamoto desu ga? – (Soy Sakamoto. ¿Por?)
  • Autor: Nami Sano
  • Editorial: Enterbrain
  • Revista: Fellows (actual Harta)
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: escolar, humor
  • Tomos: 2 (en curso)

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Este manga llamó mi atención hace poco, cuando de repente, en una de las típicas listas de “lo más vendido” japonesas, el tomo 2 de esta serie se coló en el número 1 desbancando a One Piece 72. Vale, de acuerdo, era la tercera semana de One Piece en la lista (las dos primeras, ocupando por supuesto el primer puesto) y la primera de Sakamoto, pero aun así me pareció muy remarcable que un manga del que nunca había oído hablar, y con solo 2 tomos en el mercado, se colocara de repente en ese puesto.

Después de leerlo, debo decir que el manga es realmente bueno. El personaje protagonista es el típico que gusta a las lectoras de manga con tendencias fujoshi: un estudiante de instituto guaperas, con gafitas y realmente cool. Muy cool. Tan cool, que todo lo que hace, lo hace a la perfección y sin despeinarse. Desde esquivar con un elegante gesto el típico borrador colocado sobre la puerta para que, al abrirla, caiga encima del incauto, hasta evitar con gráciles movimientos y sin perder nunca el semblante impertérrito los ataques de los garrulos del instituto a los que da tanta rabia que quieren ridiculizar (obviamente, no solo no lo consiguen sino que además se gana sus corazones…).

Sakamoto es básicamente perfecto, y sus acciones nos las pinta la autora, Nami Sano, con tanta gracia y tanta naturalidad que consiguen arrancar una sonrisa al menos pintado, y la provocan que la gran pregunta planee continuamente sobre la obra… ¿Es Sakamoto realmente humano? ¿Tiene superpoderes? ¿Será un extraterrestre o algo así?

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Esquivando con “sakamotesca” elegancia la broma del cubo de agua sobre el cubículo del retrete.

No puedo evitar comparar esta obra con una de las de reciente hornada de la Jump que más gracia me hace: Saiki Kusuo no sainan (Las tribulaciones de Saiki Kusuo), una historia de humor del que me gusta a mí (bastante cercano al de Gintama, por cierto), con un protagonista absolutamente cool e impertérrito (también con gafas) pero que, en este caso, sí queda claro desde el primer momento que cuenta con superpoderes (Saiku Kusuo, el nombre, es desde luego un juego de palabras = Saikikusu(o) se pronuncia en japonés igual que la palabra inglesa psychics).

Lo mejor

  • El humor es muy peculiar, pero a mí desde luego ha conseguido hacerme mucha gracia. Y, viendo su éxito en Japón, es obvio que a los japoneses también.
  • El dibujo está muy bien también.

Lo peor

  • El protagonista no es el típico protagonista cachas, guaperas, forzudo, de pelo pincho y tal… Es un chaval guapo, sí, pero con gafas y tal. Alejado de los estándares occidentales en este sentido y muy centrado al “fujoshismo”. A mí no me molesta, en absoluto, pero sí puede echar para atrás a cierto tipo de compradores en Occidente, lo que sería una lástima.
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Pequeño mosaico de portadillas que expresan perfectamente la filosofía “serio-humorística” de este manga. ¡Me encantan! (Clic para ampliar, como siempre)

Libero no Takeda (Takeda el líbero)

Tuesday, October 8th, 2013
  • Título: リベロの武田 –Libero no Takeda– (Takeda el líbero)
  • Autor: Makoto Niwano
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: fútbol, humor
  • Tomos: 9

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En estos meses, como sabréis si me seguís en Twitter o Facebook, he estado trabajando como comisario de la exposición de manga de deportes del Salón del Manga de Barcelona, y mi tarea ha implicado seleccionar los mangas más representativos de la historia de este subgénero del manga en seis grandes áreas (béisbol, fútbol, baloncesto, artes marciales, motor y otros). Durante mi proceso de selección he tenido, obviamente, que descartar un montón de obras porque una exposición así ni debe ni puede ser exhaustiva, debido a que la cantidad de manga deportivo que existe en Japón es sencillamente apabullante.

Cada vez que comentaba algo sobre mi trabajo públicamente, sin embargo, recibía algunos comentarios del tipo “¿vas a incluir tal o cual manga?” La mayoría de los mangas por los que me comentaban sí estaban incluidos ya en mi lista, lógicamente, ya que los que son conocidos en España figuran prácticamente en su totalidad en esa exposición, pero siempre había alguno que no lo estaba por un motivo u otro. Uno de ellos, sugerencia del dibujante DAC “of Dales Caña fame”, es este Libero no Takeda (Takeda el líbero), del cual nunca había oído hablar.

Libero no Takeda no está en la exposición porque es un manga que no ha aportado nada al género del manga deportivo, tampoco ha generado anime ni se ha exportado a España de ninguna forma, por lo tanto es clara candidata a no formar parte de esa exposición. Aunque, eso sí, tengo que reconocer que me llamó la atención esta recomendación y decidí investigar más, hacerme con el primer tomo y leerlo.

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Una página que ejemplifica bastante bien lo que encontraremos al abrir un tomo de este manga. 

Libero no Takeda es un manga de humor pasado de vueltas basado en el mundo del fútbol. Básicamente es la historia de un chaval, Takeda, que es bajito y cabezón, muy feo (¡muy del estilo de dibujo de DAC, por cierto!) que le encanta el fútbol y que por fin entra en una escuela donde tienen club de fútbol. Takeda tiene un carácter muy extrovertido y follonero, lo que hace que de buenas a primeras no caiga bien en el club, sobre todo al guaperas y creído Fuwato Uesugi, una de las grandes estrellas, que intenta impedir por todos sus medios que Takeda se pueda apuntar. Sin embargo, la destreza con el balón y la velocidad de Takeda conquistan al capitán Hōjō, que le propone formar parte del equipo, pero, eso sí, en la posición de líbero. Esto no le sienta bien a Takeda, cuyo sueño es ser el jugador más destacado, y el más destacado, cómo no, es el delantero que mete goles y no un “simple” defensa… Sin embargo, poco a poco, Takeda se irá convenciendo de que la posición de líbero no está tan mal.

Este argumento principal está aderezado con un montón de situaciones de humor absurdo, con disfraces de Takeda a lo Mortadelo y Filemón y bastantes situaciones de humor incluso escatológico o hasta de mal gusto. Es, de hecho, un manga de humor muy tonto que bebe directamente de la fuente de obras anteriores como Kinnikuman (Musculman) en su primera época, así que os podéis imaginar un poco de qué estilo estoy hablando.

Lo mejor

  • Algunos chistes son bastante divertidos.
  • En general la obra es bastante fácil de digerir.

Lo peor

  • Demasiadas bromas y demasiado pasadas de vueltas, a mí me provocan muchas de ellas el efecto contrario: en vez de reírme, me agobio con tanta tontería seguida.
  • El dibujo no es que sea tampoco ninguna gran maravilla.

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