El blog de Marc Bernabé

Otoko Oidon (Yo, el hombre)

Monday, December 13th, 2010
  • Título: 男おいどん –Otoko Oidon– (Yo, el hombre)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1971-73
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 9

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En la anterior reseña, sobre Dai yojōhan dai monogatari, ya hablamos sobre la contribución de Leiji Matsumoto a un nuevo género de ficción japonés: el yojōhan-mono o “historias de cuatro tatamis y medio”, por lo que no vamos a profundizar más en este concepto. Si te perdiste la anterior reseña, léela ahora porque si de lo contrario no vas a entender muy bien el concepto detrás de este manga que comento ahora.

Ya conocemos a Leiji Matsumoto, pope del TLQM (Todo Lo Que Mola) y celebérrimo autor de obras de space-opera como Capitán Harlock o Galaxy Express 999, pero la obra con la que se hizo realmente famoso y que le permitió dedicarse posteriormente a la creación de personajes tan carismáticos como Harlock o Maetel no fue otra que esta Otoko Oidon.

Cuenta el maestro que, aún no sabe por qué, los editores de la prestigiosa Shōnen Magazine, en aquel entonces la gran líder del mercado del shōnen manga, en cuyas páginas se publicaban en aquellos momentos dos de los mayores iconos de la historia del manga con letras mayúsculas, Kyojin no Hoshi y Ashita no Joe, se fijaron en él. En aquellos momentos estaba publicando, con éxito moderado, el manga Dai yojōhan dai monogatari en las páginas de la revista para lectores adultos Bessatsu Manga Action, y desde la Shōnen Magazine le pidieron un manga similar, solo que quitándole ciertas situaciones sexuales y más “adultas” para hacerlo más acorde con su público eminentemente adolescente.

Y así fue cómo nació Otoko Oidon, que se convirtió rápidamente en un gran éxito debido, probablemente, a que en aquellos momentos la edad media de los lectores de la revista Shōnen Magazine estaba entre los 16 y los 25 años, y que muchos de ellos se sintieron identificados con el protagonista ya que estaban viviendo en condiciones similares a las suyas tras mudarse desde el campo a la gran ciudad en busca de trabajo o para estudiar.

Otoko Oidon nos cuenta las peripecias de Nobotta Ooyama, un chaval llegado a Tokio desde la lejana Kyūshū para estudiar –lo que le da fatal, por lo que acaba dejándolo– y, luego, ante el pasotismo de sus padres, que se niegan en redondo a enviarle dinero, para trabajar y ganarse la vida –lo que tampoco termina de irle bien debido a su condición de patán, vago y paso-de-todo–. En medio de la patética vida del inútil pero a la vez adorable Nobotta se van cruzando otros personajes: la dueña de los apartamentos: una vieja que en realidad es un trozo de pan y se preocupa mucho por él, los vecinos, algunas bellas compañeras de clase, los dueños del garito de ramen, etcétera.

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Calzoncillos, un pájaro que no se calla y mucha miseria.

Al poco de empezar la historia, Nobotta se queda sin dinero para pagar el alquiler y decide empeñar todas sus pertenencias, incluido su futón, lo que le obliga a dormir sobre papeles de periódico. Por alguna razón, lo único que tiene en cantidad son calzoncillos sucios, que se amontonan en cantidades industriales en su armario y que incluso crían setas… ¡Que el protagonista, en momentos de desespero, llega a comerse!

De hecho, el propio Matsumoto, también originario de Kyūshū, estuvo viviendo en un apartamento similar en su primera época en Tokio y tuvo experiencias similares a las del protagonista. Incluso me contó durante la entrevista para Masters of Manga que lo de las setas criando sobre montañas de calzoncillos sucios es real y que, aunque él no llegó a comérselas, sí que hizo el experimento de dárselas a Tetsuya Chiba (sin decirle de dónde habían salido, claro), que las comió con gusto y dijo que estaban buenas. Por cierto, se ve que Chiba no estuvo muy contento al enterarse a posteriori del origen de las setas que había devorado, claro ^____^.

En definitiva, Otoko Oidon es una especie de remake de Dai yojōhan dai monogatari, sin algunos elementos más subidos de tono, pero con un estilo de dibujo bastante más depurado y un guión mejor llevado debido, sin duda, a la experiencia que el maestro había cobrado escribiendo esa primera obra.

Oidon, por cierto, es un pronombre de primera persona (yo) que se utiliza en el dialecto de Kyūshū que utiliza el protagonista, por lo que el título se traduciría por “Yo, el hombre”.

Lo mejor

  • Historias autoconclusivas aunque ligadas temporalmente.
  • Una lectura amena.
  • Como siempre, las chicas Matsumoto se salen…

Lo peor

  • Lo mismo que para Dai yojōhan dai monogatari, es decir:
  • Al protagonista a veces le darías dos bofetones y le gritarías “¡espabila, joder!”
  • Casi imposible poder ver algo así publicado en Occidente.

Ganso dai yojōhan dai monogatari (La gran historia original de los grandes cuatro tatamis y medio)

Thursday, December 9th, 2010
  • Título: 大四畳半大物語 –Ganso dai yojōhan dai monogatari– (La gran historia original de los grandes cuatro tatamis y medio)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Bessatsu Manga Action
  • Años publicación: 1970-74
  • Clasificación: shōnen, seinen
  • Tomos: 6

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Decíamos en la reseña de The Insect que Leiji Matsumoto, pese a ser el gran referente de la ciencia-ficción del manga, tiene varias otras facetas en su carrera más allá del space opera que le hizo famoso con obras como Capitán Harlock o Galaxy Express 999.

Como decíamos, una de las facetas en las que más destaca este autor es el género llamado “cuatro tatamis y medio”. ¿Pero qué es exactamente este “género”? Para ponerte un poco en contexto, diré que a partir de los años 50 y hasta más o menos los 70 hubo un gran flujo inmigratorio desde las zonas rurales de Japón hacia las grandes ciudades, especialmente Tokio. Muchos jóvenes se iban a la ciudad a la busca del sueño de la prosperidad personal, sea en los estudios o en el trabajo, o en ambos.

Esto provocó una gran demanda de alojamiento sencillo y barato, y pronto se impuso un tipo de edificio muy sencillo, normalmente de dos pisos de madera, con pequeñas habitaciones individuales y WC y cocina comunitarias (no había bañeras ni duchas, lo que implicaba que los que vivían en estos pisos debían ir a los baños públicos del vecindario). Sin ir más lejos, los apartamentos Tokiwa-sō, de los que he hablado largo y tendido en este blog, eran de este tipo, y las habitaciones individuales tenían el tamaño de cuatro tatamis y medio.

En Japón, el tamaño de una estancia se mide según cuántos tatamis se puedan colocar. Según la región, el tamaño del tatami cambia. Mientras que en Tokio hablamos de poco más de 1,5 m2 por tatami, en Kioto son un poco mayores, poco más de 1,8 m2. Así, el tamaño de estos pisos tan pequeños y sencillos, de cuatro tatamis y medio, era de unos escasos siete metros cuadrados.

Imaginad vivir en una habitación de solo siete metros cuadrados, sin lavabo ni cocina, y con el suelo de tatami (eso sí, tenían un armario bastante profundo, que algunos aprovechaban como espacio para tender el futón y dormir, igual que Doraemon). Evidentemente, las condiciones de vida eran duras, pero miles y miles de japoneses vivieron en este tipo de alojamiento mientras se esforzaban duramente para conseguir una vida mejor.

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Calzoncillos y nada más en el cuarto de Futoshi

El género que Leiji Matsumoto ayudó a cultivar, el de los “cuatro tatamis y medio”, se basa justamente en esto: narrar las miserias, alegrías, frustraciones y sueños de uno o más personajes que viven en estas condiciones de casi miseria, pero siempre bajo la luz de un mensaje de “aquellos viejos buenos tiempos”. Y es que la mayoría de los que han cultivado este género, como Leiji Matsumoto, vivieron algunos años en estas mismas condiciones, por lo que pueden perfectamente narrar cómo era la vida en un piso roñoso de solo siete metros cuadrados.

La obra más famosa de Matsumoto englobada en este género es Otoko Oidon, pero conducido por una recomendación del propio maestro de cuando fui a entrevistarle para Masters of Manga, he empezado por una obra menos conocida pero, según él, “más realista” de cómo era la vida en esas condiciones: Ganso dai yojōhan dai monogatari (La gran historia original de los grandes cuatro tatamis y medio).

Esta historia, que agrupa historias autoconclusivas, episodios de la vida del protagonista que se van sucediendo en el tiempo, nos narra las desventuras de Futoshi Adachi, un chaval de Kyūshū (Matsumoto es de Kyūshū) que se desplaza a Tokio para trabajar solo para encontrarse con que la empresa que lo había contratado ha quebrado. A partir de aquí, el bueno de Adachi –que por cierto es bastante vago e irresponsable– tendrá que buscarse la vida para poder pagar el alquiler de su piso de cuatro tatamis y medio y comer, entre otras necesidades vitales.

Adachi ni siquiera tiene futón, duerme sobre papel de periódico e intenta calentarse como puede con la única bombilla que hay en la habitación. También tendrá que lidiar con los vecinos, como por ejemplo una extraña pareja: ella es una preciosa mujer bastante atenta que de vez en cuando se preocupa por Adachi –incluso acostándose con él XD–, mientras que él es un violento yakuza que a menudo pegará al protagonista.
Así, entre montañas de calzoncillos sin lavar, infecciones de hongos en las partes genitales, algo de sexo, algo de violencia, bastante miseria y demás, se van sucediendo las andanzas de Futoshi Adachi.

Lo mejor

  • La historia es bastante interesante y fácil de leer.
  • Tiene escenas subidas de tono que no tenían cabida en Otoko Oidon, el manga insignia de Matsumoto en el género de los “cuatro tatamis y medio” (que reseñaré pronto también).
  • Según me comentó el propio maestro, los “consejos” que da a través de este manga para tratar y curar las infecciones genitales de hongos ayudaron a muchísimos lectores que, avergonzados por la enfermedad, no osaban ir a la farmacia para describir sus síntomas (fuerte picor y eczema en los genitales) para conseguir un remedio. ¡Se ve que Matsumoto recibió numerosas cartas de lectores agradecidos!
  • Las chicas Matsumoto… ¡Aish!

Lo peor

  • Al protagonista a veces le darías dos bofetones y le gritarías “¡espabila, joder!”
  • Casi imposible poder ver algo así publicado en Occidente.

Fūunji-tachi– (Los espíritus libres)

Thursday, November 4th, 2010
  • Título: 風雲児たち –Fūunji-tachi– (Los espíritus libres)
  • Autor: Tarō Minamoto
  • Editorial: Ushio Shuppan
  • Revista: Shōnen World / Comic Tom
  • Años publicación: 1979-1998
  • Clasificación: humor, histórico
  • Tomos: 30

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Fūunji-tachi es la obra más representativa del autor de manga humorístico Tarō Minamoto, autor de Homo Homo Seven. Estamos ante una obra de corte histórico donde se narra de forma bastante fidedigna la historia de Japón desde la batalla de Sekigahara del año 1600 hasta la época del fin del shōgunato Tokugawa en 1868. Pero la principal particularidad de este manga es que narra la historia siempre con el humor por bandera, sin dejar, eso sí, de ser una narración correcta y documentada.

Se dice que Tarō Minamoto quería hacer un manga sobre la época del bakumatsu, ya sabéis, el fin del shōgunato Tokugawa, esa época mítica que tan hondo cala en el corazón de los japoneses y que tanto les gusta, reflejada en mangas como Rurōni Kenshin, Sidooh, Ryūgetsushō y tantísimos otros en los que seguro que ahora mismo no estoy cayendo. Sí, toda esa historia del Shinsengumi (Kondō, Hijikata, Okita, Saitō…), Takamori Saigō, Ryōma Sakamoto, Kaishū Katsu y toda esta peña que sale una y otra vez en los manga. Sin embargo, sin consultar con la editorial, que ya había dado el OK a un manga histórico-humorístico sobre el bakumatsu, Minamoto decidió en el último momento que no se podía comprender el bakumatsu si no ponía antes la base y empezaba a explicar la historia desde la batalla que marca el inicio de la dinastía de shōgunes Tokugawa: la batalla de Sekigahara.

Y así empieza este manga, con una narración al dedillo del transcurrir de la batalla de Sekigahara documentada hasta el último detalle, pero con la particularidad de que todo se toma a cachondeo, desde el diseño deforme y cabezón de los personajes (que a mí me parece genial) hasta la manera como se presenta la información. Por ejemplo, fue esencial en esta batalla el hecho de que uno de los generales del ejército del Oeste, Hideaki Kobayakawa, traicionara a su bando y se pasara al Este (ejército de Ieyasu Tokugawa). Pues aquí nos pintan a Kobayakawa como un perfecto imbécil que acaba traicionando a su bando prácticamente sin querer. Y es cierto, se dice que Kobayakawa no era muy inteligente…

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Sí, el de la última viñeta es Kobayakawa...

En cualquier caso, justamente mientras leía este tomo estaba traduciendo una historia corta de Hiroshi Hirata ambientada también en la batalla de Sekigahara, y lo que Hirata cuenta con tremendo detalle histórico nos lo cuenta también perfectamente Minamoto en esta Fūunji-tachi, sin olvidarse ni de un solo detalle, lo que deja entrever que el autor se documentó con ahínco para realizar esta historia.

Hace años que me llamaba la atención Fūunji-tachi, sobre todo porque una vez cayó en mis manos un tomo en muy mal estado que utilicé para escanear algunas viñetas para que sirvieran como manga-ejemplos de Japonés en viñetas 2. El tomo estaba muy deteriorado y además era un número a medias, por lo que decidí tirarlo, aunque se me quedó en la memoria ese estilo de dibujo tan peculiar y siempre había querido introducirme en la obra, algo que por fin he podido hacer.

Fūunji-tachi tuvo muchísimo éxito en su momento y Tarō Minamoto ha seguido basando su carrera en este proyecto. Entre 1998 y 2000 dibujó una primera secuela en la que contaba la vida del famoso revolucionario Ryōma Sakamoto (5 tomos), y desde 2001 se encarga de una nueva secuela (en la que por fin se decide a contar su versión del bakumatsu) para la editorial Lead.

Lo mejor

  • El diseño de los personajes es hilarante.
  • Cuenta lo que pasó de forma fidedigna, aunque con mucho humor.

Lo peor

  • Hay muchos chistes sacados de programas de tele, mangas, animes, películas y cosas así de la época, por lo que ahora no se entienden. En una edición posterior recopilatoria se tuvieron que incluir explicaciones para que la gente pudiera captar esos chistes.

Beelzebub

Monday, October 25th, 2010
  • Título: べるぜバブ –Beelzebub–
  • Autor: Ryūhei Tamura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 2009-?
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 7 (en curso)

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No es la primera vez que menciono en este blog que voy comprando las series Jump que más éxito van cosechando en Japón, primero porque me parece importante desde mi posición (y hobby) de “industry-watcher” y segundo porque son unas de las que más probabilidades tienen de ser publicadas en España y, por tanto, de caer en manos del equipo traductor de Daruma para su traducción. No es raro que las editoriales consigan un contrato y, con las prisas de poder publicar esa nueva serie a tiempo para el próximo Salón del Manga/Cómic, pidan mucha rapidez a la hora de traducir, pero que paradójicamente aún no hayan recibido los materiales y por lo tanto nos encontremos que tenemos una serie cuyo tomo 1 tiene que ser traducido urgentemente, pero… ¡Estemos sin tomo! Y claro, entonces viene muy bien tener ese tomo 1 a mano ya que puedes empezar a trabajar de inmediato. Tampoco es que lo compre todo, pero sin ir más lejos, para poner ejemplos recientes, en estos últimos meses no me ha ido nada mal tener en casa ejemplares de Bakuman., Tegami Bachi (Letter Bee) y Busō Renkin (Armamento Alquimista). Al menos unos pocos días sí hemos ganado, que ya es mucho cuando hay prisa.

En fin, que me voy por las ramas. El caso es que procuro ir leyendo las series que van destacando en la Jump para tenerlas ubicadas y saber de antemano más o menos de qué van. No es que sea muy amante del shōnen actual, ni mucho menos de la Shōnen Jump, pero está bien este ejercicio de ir controlando qué es lo que hay. Este es el caso de Beelzebub, una serie que está dando bastante que hablar últimamente debido a que ya se ha anunciado una serie de anime que empezará el próximo mes de enero de 2011.

Tatsumi Oga es el típico matón de instituto que va por ahí en plan violento. Su instituto está plagado de gamberros chungos, pero él, sin ser ningún armario ni llevar peinados agresivos o tatuajes, resulta siempre más fuerte que ellos. En esas estamos que, mientras Oga está recreándose en la victoria tras una pelea a la orilla de un río, baja un cuerpo inerte de un tío bigotudo corriente abajo, que encalla en la orilla y se abre (!) para revelar un bebé en su interior (vamos, parodia total del típico cuento de Momotarō, que baja del río dentro de un enorme melocotón).

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Y el niñato que no suelta a Oga ni a sol ni a sombra...

Cuando el bebé ve los aires de Oga, que se comporta como un absoluto bruto despiadado ante sus rivales caídos, se queda prendado de él y no lo suelta para nada. Poco después, aparece Hildegarde –Hilda para los “amigos” –, la tata del niño, que cuenta que ese bebé no es otro que el hijo del Rey Demonio, y que ha sido enviado a la Tierra para que crezca y sea criado por un humano hasta que sea lo suficientemente mayor como para arrasar el mundo. ¡Y el bebé resulta que ha elegido a Oga! Y nada, pues así empieza un manga en el que Oga se debatirá entre si criar al niño maléfico (con la ayuda de Hilda) o pasar de todo. Pero es que tampoco puede pasar de él, porque el niño está muy encaprichado y, a la que se separa más de quince metros, echa a llorar con nefastas consecuencias…

Pues nada, un manga más de aventuras de la Jump que empieza de forma bastante original, con ciertas dosis de humor, pero que a mí más bien me ha dejado frío. Resulta entretenidillo, pero me temo que a los pocos tomos empezará a derivar a las típicas luchas power-up de la Jump, que están muy bien para los que les gusten, que no son pocos, pero a mí me aburren después de haber leído montones de manga del estilo y tener ya cierta edad en la que los shōnen tienen que tener algo muy especial para que realmente me gusten.

Un par de comentarios extra:

  • El bebé sale siempre desnudo, pilila al aire. Si los mojigatos americanos le pusieron calzoncillos a Son Gokū en esa escena en la que saltaba al lago para pescar un pez enorme, ¿qué harán con esta obra? ¿Directamente no la licenciarán? ¿Le pondrán calzoncillos al niño todas las –muchas– veces que sale?
  • El título, べるぜバブ (Beruzebabu, o sea, Beelzebub, el nombré en inglés del demonio Belcebú) es curioso en japonés. Si estáis familiarizados con los silabarios japoneses, veréis que la parte BERUZE está escrita en hiragana, mientras que BABU lo está en katakana. Babu es la manera con la que los japoneses expresan el barboteo típico de los bebés, igual que nosotros decimos “gugú-tata” o “ajó-ajó”. Así que el título japonés denota, de forma totalmente visual, el nombre del demonio Belcebú, a lo que se suma cierto toque “a bebé”. Curioso, ¿verdad? Un matiz totalmente intrasladable, por otra parte.

Lo mejor

  • El dibujo es típico de la Jump. Nada novedoso, pero atractivo a la vista y “moderno”.
  • Tiene ciertas doses de humor que no está mal.
  • El planteamiento es original. ¿Un gamberro criando a un bebé?
  • Furuichi, el amigo cínico de Oga, me ha caído bien con sus comentarios y sus caretos de “flipa”.

Lo peor

  • No tiene mucho atractivo para un lector harto de leer shōnen.
  • Temo que, en un momento dado, el autor caerá en el recurso fácil de las batallitas y los power-up.

Homo Homo Seven

Tuesday, September 21st, 2010
  • Título: ホモホモ7 –Homo Homo Seven–
  • Autor: Tarō Minamoto
  • Editorial: Wakaki Shobō
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1971-72
  • Clasificación: humor
  • Tomos: 2

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Últimamente me ha dado por introducirme en la obra de Tarō Minamoto, un autor básicamente conocido por su obra Fūunji-tachi (que comentaré otro día) y que se especializa en humor. En algún sitio leí una vez que Homo Homo Seven era una de sus grandes obras, y por extensión una de las obras más destacables del género humorístico dentro del manga japonés, así que al ver el primer tomo (de 2) en una librería de segunda mano, no dudé en comprármelo.

Realmente estamos ante un cómic peculiar en muchos aspectos, luego veréis por qué. Básicamente hay dos bandos enfrentados, los Homo Homo (todo hombres) y los Resu Resu (todo mujeres), y en cada episodio se presenta un enfrentamiento protagonizado por Homo Homo Seven (parodia de 007 que lleva un sombrero con las letras H O M O repetidas una y otra vez) contra alguna esbirro de las Resu Resu. Prácticamente todas las “malas” acaban enamorándose del protagonista y al final acaba él venciendo en la “batalla” o lo que sea que ocurre. (Por cierto, ya os imagináis que Homo significa “homosexual”, mientras que Resu viene de Les, o sea, “lesbiana”).

Os habéis quedado igual, ¿no? Pues es que es así, no tiene ningún sentido XD. La gracia del manga es que está compuesto por episodios autoconclusivos, y cada uno de ellos parodia un género cinematográfico. Así, la primera historia es la típica de espías a lo 007, pero la segunda va de yakuzas al estilo Tōei, luego hay una que parodia las pelis francesas en plan romanticón dramático e incluso se cachondea de las pelis de romanos, entre otras chorradas. Y en cada caso los personajes se visten acordes con la temática del capítulo y actúan como tales, como si fueran “actores”.

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Sí, el de la primera viñeta es el mismo que el de la viñeta 2, 3, 4 y 5, el del sombrero Homohomohomohomo... XD

La segunda gracia del manga es la combinación a lo bestia de varios estilos de dibujo, destacando el diseño del protagonista, que está dibujado al estilo “garabato”, mientras que a su alrededor pueden perfectamente aparecer personajes dibujados al estilo gekiga, es decir, hiperrealista. A veces incluso aparecen chicas dibujadas “a lo shōjo” y cosas así, y además está todo realizado con un contraste brutal; los personajes dibujados al estilo garabato son realmente garabatos feísimos, y los que están hechos con estilo hiperrealista son muy resultones. Lo mismo se puede decir de los fondos y objetos.

Incluso el autor juega con diferentes estilos de dibujo para un mismo personaje, que en una viñeta puede aparecer dibujado con todo lujo de detalle y en la siguiente convertirlo en un garabato. ¿Recordáis cuando Toriyama dibuja a Sembei al estilo “guapo” para que destaque? Pues es un efecto similar, solo que mucho más radical que Dr. Slump –y eso que precede a esta última por casi 10 años–.

Una curiosidad de este manga es que se publicó en la revista Shōnen Magazine durante su época dorada de principios de los 70, junto a obras tan famosas e históricas como Kyojin no Hoshi y Ashita no Joe. Pero a pesar de eso, la editorial Kōdansha, propietaria de la Magazine, nunca publicó Homo Homo Seven en tomo, sino que cedió (imagino) los derechos a la pequeña editorial Wakaki Shobō. Tal vez en su momento no obtuvo nada de relevancia, pero actualmente se considera a Homo Homo Seven una de las mejores obras de humor de la historia (discutible), y sin duda es una de las más originales.

Lo mejor

  • El contraste brutal entre los varios estilos de dibujo, especialmente el gekiga y el garabato.
  • Las parodias de géneros cinematográficos.
  • Cuando Homo Homo Seven se pone “serio”.

Lo peor

  • A veces resulta demasiado pasado de vueltas.
  • Los garabatos igual son demasiado exagerados.