El blog de Marc Bernabé

One Punch-man

Monday, May 6th, 2013
  • Título: One Punch-man
  • Autor: ONE (guión) / Yûsuke Murata (dibujo)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Tonari no Young Jump (online)
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: aventuras, superhéroes
  • Tomos: 3 (en curso)

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Esta serie me llamó la atención cuando, no sé a través de qué medio, me enteré de su argumento: “va de un superhéroe que es tan poderoso que acaba con sus enemigos con un solo puñetazo, lo que le frustra sobremanera”. Esto, sumado al hecho de que está dibujado por Yūsuke Murata, dibujante de la célebre serie de fútbol americano Eyeshield 21, hizo que, en cuanto pude, le eché la mano encima para leerlo.

Más curiosa resulta la historia de su concepción, que acabo de averiguar ahora mismo al buscar los datos de publicación para rellenar la minificha con la que empiezo todas mis reseñas. Resulta que la obra original es de un autor que usa el pseudónimo ONE, que la estuvo publicando en su propia página web Wanpanman. Como podéis ver, el dibujo (capítulo 1 de la obra original) es cutre de narices, pero la originalidad del argumento llamó muchísimo la atención a la gente y corrió como la pólvora. Corrió tanto que llegó a llamar la atención del dibujante Yūsuke Murata, que pidió permiso a ONE para hacer el remake de forma profesional, manteniéndole a él como guionista. Este remake empezó a publicarse en la revista online de Shūeisha  Tonari no Young Jump, medio en el que a día de hoy sigue presentándose de forma totalmente gratuita (aquí están los capítulos, solo que no los dan todos, van borrando algunos antiguos para que te compres los tomos).

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Saitama cargándose a un gigante con un solo puñetazo

Murata es un dibujante excepcional, de lo mejorcito del panorama del shōnen actual, y junto a la original historia de ONE han conseguido una obra muy atractiva, dinámica y divertida. El argumento es justo el que os he presentado antes: un superhéroe calvo con el anodino nombre de “Saitama” (su apellido real) se enfrenta a todo tipo de amenazas, monstruos gigantes incluidos, a los que derrota con un solo puñetazo por haberse pasado de rosca en sus entrenamientos en su momento. La obra es en clave de humor y los giros están muy bien buscados, además de presentar personajes secundarios como Genos, un joven cyborg que se empeña en ser el discípulo de Saitama y que puede dar mucho juego en tomos posteriores.

Lo mejor

  • Dibujo espectacular.
  • Lectura muy dinámica y divertida. Sensación refrescante.

Lo peor

  • No sé hasta cuándo puede llegar a dar de sí una premisa tan básica. El primer tomo es muy gracioso y se lee en un pispás, pero a saber si el nivel aguantará y qué giros argumentales introducirá para ir aguantando la historia.

Tōkō tochū no deaigashira no gūzen kiss wa ariruru ka? Jikken (Experimento “¿son posibles los besos casuales yendo de camino al colegio?”)

Monday, April 29th, 2013
  • Título: 登校途中の出会い頭の偶然キスはありうるか?実験 Tōkō tochū no deaigashira no gūzen kiss wa ariruru ka? Jikken (Experimento “¿son posibles los besos casuales yendo de camino al colegio?”)
  • Autor: Shintarō Kago
  • Editorial: Seirin Kōgeisha
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2008-12
  • Clasificación: ero-guro, humor
  • Tomos: 1

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El impacto que Reproducción por mitosis causó hace unos meses cuando EDT lo editó en español aún no se ha diluido; la edición de este libro ha permitido descubrir a un autor, Shintarō Kago, capaz de realizar auténticas proezas experimentales con el cómic. Un autor que, pese a los contenidos repletos de sangre, vísceras, mal gusto y sexo, se revela capaz de realizar increíbles acrobacias gráficas y argumentales.

Reproducción por mitosis tenía una primera parte de historias cortas de tipo “convencional” (pongo las comillas porque sus contenidos distan de ser convencionales, no tanto sus formas), mientras que la segunda parte estaba dedicada a bestiales experimentos, a cuál más alucinante, sobre todo basados en el aspecto gráfico del arte de crear cómics. Novia ante la estación, la segunda obra publicada en España de Kago, no era tan sorprendente en este sentido experimental, aunque las obsesiones e imaginación del autor quedan muy patentes en sus páginas, con algunas historias memorables (y enfermizas). Por fin, Fraction es una historia podríamos decir que atípica en la carrera de Kago, en la que priman sobre todo los trucos argumentales, así como los engaños gráficos para despistar al lector, extremadamente brillante pero de una forma totalmente distinta a como la habíamos visto hasta ahora en Kago.

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Historia en la que lo que va pasando se va “guardando”  (y mezclando) en la memoria del protagonista…

Este manga que reseño, de título larguísimo, está básicamente en la órbita experimental gráfica, como esa segunda mitad de Reproducción por mitosis que tanto nos maravilló. Estamos ante una recopilación de historias cortas en las que Kago da rienda suelta a su imaginación y a su increíble potencial gráfico, y que dejan con la boca abierta al lector más avezado. Sin ir más lejos, la famosa ilustración de Kago en la que se tritura a gente en lo alto de un edificio y estos salen en forma de pasta por las ventanas (busca “Shintaro Kago” en Google Images y la verás) se encuentra en este libro.

Pero esta ilustración es solo una de las muchísimas sorpresas que esconde este libro, absolutamente brillante y fascinante, y muy recomendable si te gustó Reproducción por mitosis o te atraen los experimentos gráficos de todo tipo.

Lo mejor

  • Kago en estado puro.
  • La potencia gráfica e imaginativa de este autor resulta apabullante.

Lo peor

  • Al ser una recopilación de experimentos gráficos de Kago publicados en varias revistas (sobre todo la AX y la Vice) entre 2008 y 2012 (aunque hay una de 2005), el nivel tiene altibajos, pero en general resulta una sorpresa tras otra.

Hi Score Girl

Monday, April 22nd, 2013
  • Título: ハイスコアガール –Hi Score Girl–
  • Autor: Rensuke Oshikiri
  • Editorial: Square Enix
  • Revista: Young Gangan / Young Gangan Big
  • Años publicación: 2010-?
  • Clasificación: videojuegos, comedia
  • Tomos: 3 (en curso)

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Ahora no recuerdo cómo me enteré de la existencia de este manga, creo que a raíz del comentario de alguien en Twitter, pero en cuanto supe de su temática me faltó tiempo para hacerme con los tomos y leerlos. Y es que un manga ambientado en los primeros años 90 y de temática de videojuegos es algo muy serio (XD) para alguien de mi generación, una generación que se crió con los juegos americanos de Lucas Arts por un lado (Loom, Monkey Island...) y por los japoneses (Street Fighter, Golden Axe, Final Fight…) por el otro.

Al ser de pueblo y no haber recreativas en mi localidad (salvo una de Final Fight que hubo durante unos meses en uno de los bares y a la que eché unas cuantas partidas), mi experiencia videojueguil es mucho más de ordenador (CPC 464 primero y PC después) y de consola (Master System II, Megadrive, Game Gear y Super Nintendo, por este orden) que de recreativas, así que en este aspecto este manga no me provoca tanto sentimiento como el que podría provocar en un gamer de mi edad que sí se curtió en las salas de recreativos en esa misma época, compitiendo o colaborando con otros jugadores en los Street Fighter y los Final Fight.

Estamos en 1991, época de máximo esplendor de los ゲーセン geesen (game center, “salas de recreativos”) en Japón, donde miles de chavales se gastaban sus asignaciones semanales delante de las pantallas. Haruo Yaguchi, de 11 años, es un estudiante más bien malo cuya única gran pasión es jugar a las recreativas, campo en el que tiene un dominio incontestable. Sin embargo, un día se topa en su geesen favorito con Akira Ōno, una chica en apariencia recatada y “niña de papá” (siempre va acompañada por su mayordomo, que la lleva de aquí para allá en un coche de lujo).

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Haruo y Ono enfrentándose al Street Fighter.

Ōno se desvela como una gamer bestial, que pone en graves dificultades en el Street Fighter a Haruo. Haruo, desesperado, recurre a medidas poco éticas com Guile, su personaje favorito, para intentar vencerla, pero esta… ¡Se rebota, le da un patadón a la máquina y le pega una paliza (física) a Haruo! Este es el instante en que se inicia una extraña relación entre los dos gamers: el ruin y mal perdedor Haruo y la inquietante y callada (¡no pronuncia nunca ni una palabra!) Ōno…

Lo mejor

  • La ambientación gamer que hace saltar la lagrimilla a los viejales del lugar.
  • El hecho de que salgan videojuegos reales en el manga, como Street Fighter, Final Fight o Fatal Fury…

Lo peor

  • El dibujo podría ser un poco mejor…

Fanzines de Shintarō Kago

Wednesday, April 10th, 2013
  • Título: 四分割漫画選集 Yonbunwari manga senshū (Selección de mangas de cuatro partes) / たのしいゾンビ遊戯 Tanoshii Zombie Yūgi (Divertido juego zombi) / 特許遊戯 Tokkyo yūgi (Juegos de patentes)
  • Autor: Shintarō Kago
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2012
  • Clasificación: ero-guro, humor
  • Tomos: 3

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Shintarō Kago destaca por ser bastante activo en Twitter y colgar de vez en cuando chistes y viñetas de su creación, pero desconocía que se dedicara también al mundo del dōjinshi (fanzine) hasta que hace unos días pude conocerle en persona junto al Capitán Urías, durante mi viaje a Tokio, y me guió hasta una pequeña librería especializada en contenidos podríamos decir “raros” en la que descubrí destacado un fanzine suyo. Por supuesto compré ese fanzine, me pareció una curiosidad digna de ser explorada, y hasta le pedí que me lo firmara (a lo que accedió con gusto). Un par de días después, la casualidad hizo que volviera a encontrarme por los aledaños de esa tienda, así que volví a pasarme por ella para explorarla más a fondo y con más tranquilidad, y encontré dos dōjinshi más en sus estanterías.

Imagino que Kago es muy prolífico en el tema dōjinshi, porque solo estos tres, de unas 50 páginas cada uno, tienen 2012 como fecha de publicación (concretamente agosto, noviembre y diciembre). Cuando le pregunté a raíz de esto si participaba en eventos como el Comiket, me dijo que “por supuesto que sí”. Es curioso cómo existe un submundo en el manga en el que hay autores –y no son pocos– que compaginan la creación amateur con la profesional, e incluso algunos de ellos (estoy pensando en Kazushi Hagiwara, por ejemplo) en algún momento han confesado ganar más dinero con los dōjinshi que con sus mangas comerciales.

Servidor con Kago-sensei

Servidor con Kago-sensei

¿Y de qué van concretamente estos fanzines? Porque si Kago ya destaca en su faceta comercial por no tener ningún tipo de tabú, podemos a priori echarnos a temblar ante lo que sería su faceta “libre”, sin imposiciones o prohibiciones de ningún tipo por parte de los editores. Pues la verdad es que el Kago que encontramos en estos dōjinshi no varía demasiado del Kago “profesional”; incluso podríamos decir que el Kago “amateur” es más juguetón, más libre, chistoso y suelto. Veamos los contenidos uno por uno, totalmente diferentes en cada caso.

  • Tanoshii Zombie Yūgi (Divertido juego zombi): Chistes de una sola viñeta sobre zombis, sobre cómo actuarían en ciertas situaciones. Por ejemplo, un sushiman zombie haciendo nigiris con dedos, orejas, ojos o penes humanos; un 69 entre zombis en el que los amantes se devoran entre sí; unos cirujanos zombis que se comen las entrañas del paciente tras abrirle con el bisturí, etcétera. Bastante macabro, pero ciertamente tronchante.
  • Tokkyo yūgi (Juegos de patentes): Me recuerda un montón a los inventos del profesor Franz de Copenhague (los “inventos del TBO”, vamos), pero al estilo macabro de Kago. Realmente cómicos, como el calendario en el que vas arrancando con unos alicates las uñas de una mano a medida que pasan los días (las uñas hacen las veces de hojas del calendario); el sistema de frenos “ruleta rusa”, en el que tienes un montón de pedales y no sabes cuál de ellos es el freno en caso de tener que frenar repentinamente, etcétera.
  • Yonbunwari manga senshū (Selección de mangas de cuatro partes): Este tiene portada a color y recopila tiras de cuatro viñetas repletas del humor macabro típico de Kago. Muchas de ellas están basadas en juegos de palabras del idioma japonés, con lo que en la traducción se perderían muchos matices y es una lástima. Personalmente, más de uno ha conseguido hacerme arrancar una sonrisa… Si no directamente una carcajada. Algunos de ellos son “prototipos” (o recurrencias, a saber) de alguna otra historia que le he leído a Kago en alguno de sus mangas “profesionales”.
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“Invento” en Tokkyo yugi: una silla que obliga a levantarse a los profesores contrarios a la obligación de cantar el himno japonés en actos protocolarios (referencia a la polémica surgida al respecto en 2003-04)

Lo mejor

  • Unos documentos muy particulares, imposibles de conseguir por vías tradicionales.
  • Los tres son totalmente distintos, pero los tres son brillantes a su manera.
  • Kago “regala” de vez en cuando alguno de estos chistes o ilustraciones vía Twitter, así que permanece atento (aunque solo están en japonés, alguno hay que se entiende perfectamente sin saber el idioma).

Lo peor

  • ¿Sería posible ver este material editado fuera de Japón? No sería la primera vez que una editorial profesional española publica material originalmente publicado como dōjinshi (estoy pensando en Gravitation Remix), por lo que posible sí sería, y más viendo lo accesible que es el propio Kago. Eso sí, en la traducción por fuerza se perderían matices.

Raburoma

Monday, April 8th, 2013
  • Título: ラブロマ –Raburoma– (Love Romance)
  • Autor: Minoru Toyoda
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Afternoon
  • Años publicación: 2002-05
  • Clasificación: comedia romántica, escolar
  • Tomos: 5

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Está bien descubrir uno mismo buenos mangas, obviamente, pero también es genial cuando alguien que sabe y cuyos gustos más o menos conoces y comulgas con ellos te recomienda alguna historia en particular. Es el caso de este manga, recomendación del mangaka hispanojaponés Ken Niimura, amigo desde hace ya casi 15 años, cuando empezamos ambos en la revista Dokan (él dibujando y yo escribiendo), y que desde hace un tiempo se encuentra en Japón intentando abrirse paso en la industria editorial japonesa. De hecho, ya ha empezado una serie en la revista online Ikki Paradise titulada Henshin, de acceso gratuito (podéis leerla aquí, aunque solo en japonés), y que espero podamos ver publicada en otros idiomas lo antes posible.

En todo caso, en mi último viaje a Japón fui a visitarle a su hogar japonés y, como hacemos los buenos amantes del manga, me puse a fisgar en sus estanterías a ver qué cosas encontraba. Ken tiene un gusto bastante peculiar en manga, ya que se mueve en el ámbito podríamos decir más “artístico” y menos “comercial”, por lo que los mangas que pueblan su estantería son, salvo debidas excepciones, generalmente de exquisito gusto –si eres artista o has leído ya tanto manga que buscas cosas originales de vez en cuando– pero de escasa vocación comercial. Esto me hace recordar una anécdota de cuando Taiyō Matsumoto estuvo en Barcelona hace unos años, por cierto, cuando su editor me comentó que Matsumoto, que goza de (limitado) éxito comercial también entre el gran público, es un mangaka que sobre todo gusta a otros mangakas. Y él, como editor, de la forma más bien lacónica con que me lo decía, parecía ver esto como un problema, ya que mermaba las posibilidades comerciales de Matsumoto y su capacidad de generar dinero para sí mismo y para la editorial –recordemos, como he dicho varias veces, que en Japón por lo general el manga se considera un producto comercial (vs. manifestación artística, que es más la tónica en países como Francia) y se edita con puro ánimo de lucro. Pues, bien, resumiendo mucho, este tipo de material es básicamente el que gusta a Ken: mangas que gustan a mangakas.

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Hoshino: “¿Sabes? Me gustaría besarte” / Clase: ¡Ueeeaaaaaaaaah!

Entre sus variadas recomendaciones Ken destacó especialmente Raburoma (Love Romance), este manga que reseño, e incluso se prestó a regalarme el primer tomo (“ya me lo volveré a comprar”, comentó) para que pudiera leerlo en el trayecto de metro de vuelta de su casa.

Raburoma es un manga podríamos decir “entrañable”; tal vez esa sería la palabra. Es una historia de romance escolar protagonizada por una pareja de adolescentes: Hoshino, un chico que lleva la sinceridad a su máxima expresión y por lo tanto nunca se anda por las ramas, y Negishi, una chica vital y alegre. Todo empieza cuando, en la primerísima viñeta, Hoshino se declara a Negishi: “sal conmigo, por favor”. Acostumbrados al ritmo normal del manga japonés, en el que los protagonistas marean la perdiz hasta que al fin se deciden a declararse, es un soplo de novedad y aire fresco el hecho de que “¡pam!”, nos den la primera en la frente empezando por ahí.

Negishi ni siquiera conocía a Hoshino antes, y por lo tanto se queda petrificada, sin saber muy bien qué decir. Bueno, sí, de hecho se niega en rotundo de buenas a primeras, pero Hoshino insiste, con la seriedad y sinceridad que caracteriza su carácter, hasta que a lo largo de las páginas se va desarrollando una bonita relación. Una relación que, también cabe decir, avanza a ritmo bastante más rápido del que es habitual en este tipo de historias, de forma más realista que lo que estamos acostumbrados si leemos manga. Por ejemplo, el primer beso suele ser una especie de drama que dura cientos de páginas hasta que finalmente se lo dan, mientras en Raburoma se ve claramente que a los dos, chico y chica, les apetece y finalmente acontece de forma totalmente natural.

La sinceridad extrema de Hoshino resulta también muy refrescante y da mucho juego, ya que sus declaraciones, delante de todo el mundo (y la clase entera aplaude y vitorea este tipo de declaraciones ^_^), suelen avergonzar bastante a Negishi, que sin embargo poco a poco se va enamorando claramente de él. Los secundarios también son muy destacables y dan mucho juego, sobre todo Tsukahara, el impertérrito y “cool” amigo de Hoshino; y Yōko, la “liante” amiga de Negishi.

Y así, de forma totalmente natural, va avanzando esta tranquila y entrañable historia que sinceramente me ha gustado mucho.

Lo mejor

  • Una historia simple y entrañable, se deja leer con mucha fluidez.
  • Te encariñas rápidamente de la pareja protagonista.
  • Tsukahara y Yōko, los secundarios, ofrecen un contrapunto muy divertido.
  • Las reacciones y vítores de la clase ante las declaraciones “en abierto” de Hoshino.

Lo peor

  • Como siempre digo, en Japón basta con un buen guión para que un autor pueda ser comercialmente rentable y publicable, mientras que en Occidente parece primar más el aspecto gráfico. Raburoma es un manga con un guión excelente, pero con un dibujo que, sin ser malo, en Occidente directamente no funcionaría. Tenemos suerte, pues, de que Minoru Toyoda naciera en Japón, ya que en otro país esta historia seguramente jamás habría tenido su oportunidad.
  • Por consiguiente, las probabilidades de ver esta historia publicada en España son cercanas a cero…

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