El blog de Marc Bernabé

Ressentiment

Wednesday, January 28th, 2015
  • Título: ルサンチマン –Ressentiment–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2004-05
  • Clasificación: tragicomedia, mundo virtual, prota patético
  • Tomos: 4

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Conocer al autor Kengo Hanazawa en el pasado Salón del Manga me encantó: me pareció un tipo genial, muy sincero y en realidad muy normal en lo referente a manera de ver la vida y reflejar sus vivencias en sus propios mangas. Lógicamente, Hanazawa ha triunfado gracias a su obra de zombis I am a Hero, que tengo el gusto de traducir para Norma Editorial, y una de las grandes curiosidades de dicha obra es que el protagonista está hecho a imagen y semejanza del propio Hanazawa, que en las diversas entrevistas que tuvo afirmó siempre que cuando más cómodo se siente es cuando se puede asimilar a sus propios personajes. Por eso, siempre ha creado historias con personajes con los que tiene un vínculo, pongamos, mental. En el caso de I am a Hero y también de Boys on the Run, además, el vínculo es también físico, ya que ambos protagonistas se parecen al autor como dos gotas de agua: hasta cierto punto, se puede afirmar –corroborado por Hanazawa– que dichos protagonistas están hechos a imagen y semejanza de él mismo, tanto física como mentalmente.

Antes de dedicarse al manga, Hanazawa no tuvo precisamente una trayectoria brillante: de hecho su primer gran éxito ha sido I am a Hero, con permiso de Boys on the Run, que al parecer no fue mal –de hecho se hizo una película de imagen real y una serie de TV basadas en él– pero tampoco fue un superventas, y se le nota que en estos momentos aún está intentando asimilar el éxito cosechado por su manga de zombis. Así, al tener Hanazawa una base mental más bien de “loser”, lo natural es que sus historias estén protagonizadas por personajes “loser”, de lo más patéticos y con unos modos de pensar más bien ruines, como ya comprobé en Boys on the Run.

Conocer a Hanazawa hizo que me interesara mucho por su obra anterior, lo que me hizo conseguir los tomos de Boys on the Run y disfrutarlos muchísimo. La historia empieza de forma magistral, muy entretenida, y luego baja bastante de intensidad hasta sorprendernos con un final poco convencional, pero la verdad es que disfruté enormemente del “viaje” de leer esos 10 tomos. Y ahora, ansioso de más Hanazawa, he decidido introducirme en su primera obra, Ressentiment, la única que me faltaba por leer de las tres únicas que tiene (sin contar historias cortas, que probablemente alguna ha publicado alguna vez, pero nunca se han recopilado en tomo).

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Takurô en su versión virtual (arriba) y real (abajo), intentando ligar con la chica virtual Tsukiko (derecha).

En Ressentiment nos encontramos con un Hanazawa primerizo, muy lejos todavía de la maestría gráfica que demuestra en I am a Hero, y con una historia bastante interesante pero también lejos de los recursos narrativos demostrados en Boys on the Run y, sobre todo, I am a Hero. En definitiva, es una historia bastante justita y que, de no ser por la trayectoria posterior del autor, probablemente nunca me habría llamado la atención como para leerla. Aun así, tengo que decir que, pese a que no me está enganchando tanto como sus otras obras, me está pareciendo un manga fácil de leer y, al ser cuatro tomos solamente, disfrutaré sin problemas hasta el final.

De nuevo, la historia está protagonizada por un loser empedernido, Takurō Sakamoto, que trabaja en una imprenta y es un fracasado total de 30 años de edad, gordo, feo, medio calvo, virgen (con chicas normales, ya que con las de pago sí se ha “estrenado”), que vive con sus padres y básicamente lo tiene todo para no triunfar en absoluto en la vida, ni en el ámbito laboral ni el personal. La historia se ambienta en un “futuro próximo” con respecto al momento en el que se creó la historia (2004-05): en año 2015 (XD), donde todo está básicamente igual salvo por la aparición de unos videojuegos de realidad virtual muy logrados. En estos juegos, te puedes introducir en el mundo que tú desees siempre que tengas el dinero suficiente para pagarte casas, coches e incluso, claro, mujeres (u hombres, imagino) virtuales.

Takurō conoce la existencia de estos juegos gracias a un conocido, que es igual de loser de él pero que tiene una doble vida virtual: dentro del juego, vive en una mansión espectacular y está rodeado por un auténtico harén de chicas a cuál más preciosa, que se desviven por él. Takurō, entonces, decide introducirse también en el juego, y empieza gastándose todos sus ahorros en el hardware necesario y, claro está, en el único software que se puede permitir: una choza en una isla solitaria y una chica llamada Tsukiko, cuyo software encuentra por casualidad, abandonado debajo de una estantería, en la tienda después de mirar y remirar todas las opciones y precios. Takurō configura el programa, se crea su identidad virtual (su propia imagen y semejanza cuando iba al instituto) y se dispone a vivir una vida de ensueño junto a Tsukiko… Pero parece que algo no va bien con la configuración del personaje, ya que hace cosas que no debería hacer…

Lo mejor

  • Una historia entretenida, sin más.

Lo peor

  • El tema de las vidas virtuales está un poco visto.

Boys on the Run

Thursday, December 18th, 2014
  • Título: ボーイズ・オン・ザ・ラン –Boys on the Run–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2005-08
  • Clasificación: humor, romance
  • Tomos: 10

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Como sabéis, en el pasado Salón del Manga de Barcelona recibimos la visita de varios pesos pesados del manga, y uno de ellos fue Kengo Hanazawa, invitado por Norma Editorial para presentar su manga I am a Hero (reseñado en su momento en este blog) . En mi caso, en parte por ser el traductor de I am a Hero para su versión española, editada por Norma Editorial, se me encargó la tarea de interpretar para este autor, con el que surgió muy buen rollo y nos lo pasamos genial.

A raíz de hacer buenas migas con Hanazawa, me interesé por su obra anterior, lo que inevitablemente me llevó a ponerme a leer Boys on the Run, su anterior obra y la más conocida hasta que empezó con I am a Hero, hasta el punto de haber sido adaptada a película y serie televisiva de imagen real.

Y mis impresiones no pueden ser mejores: estamos ante una obra que no es ninguna maravilla, pero que resulta entretenidísima, y muy rápida de leer. Vamos, ideal para cuando tienes una tarde tonta y quieres algo que te haga pasar un estupendo rato de lectura en el sofá.

El manga nos cuenta la historia de Toshiyuki Tanishi, un tipo de 27 años más bien mediocre y muy normal, con escaso o ningún éxito entre las chicas, muy tímido e inseguro, etcétera. Bueno, si habéis leído I am a Hero, estamos ante un personaje “typical Hanazawa”, ya que es muy parecido a Hideo Suzuki y, de rebote al mismísimo Kengo Hanazawa, que afirma que para dar realismo a sus historias se inspira en sí mismo, hasta el punto de que sus personajes (tanto Tanishi como Suzuki) son muy parecidos físicamente a él. Y, se sobreentiende, también en carácter y forma de pensar… Sinceramente, me parece muy original que un autor de manga se sitúe a sí mismo como personaje en sus obras, es graciosísimo.

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Cuando consigue por fin embaucar a la chica para ir a un love hotel, resulta que la única habitación disponible (sin que ellos lo sepan) es la habitación S&M… Bochorno total.

Pues bien, la historia (de momento me he leído unos tres tomos) nos cuenta las andanzas del bueno de Tanishi para intentar establecer una relación con su compañera de trabajo Chiharu, con varios tropiezos y meteduras de pata que hacen que el lector se parta de risa y al mismo tiempo sienta mucha lástima por lo patético de las situaciones. Por ejemplo, frustrado el día de su cumpleaños, decide llamar a un teléfono de citas para que le manden a una chica con la que salir y luego follar, a cambio de dinero, claro está, y se le presenta una mujerona gorda, mal vestida y muy desagradable en general… Pero él no tiene narices de decirle que “contigo no, bicho” y se deja llevar, terminando en un love hotel con ella, con ella desnuda sobre la cama, y siendo incapaz de consumar el acto sexual por el asco que le da… Lo que luego le provoca muchísimos problemas ya que ella empieza a perseguirle por toda la calle gritándole que es un violador en potencia, que la ha engañado, que ha abusado de ella, etcétera. En fin, situaciones patéticas, MUY patéticas, una tras otra, y algunas con su novia potencial como testigo de primera mano, que sin embargo enganchan cosa mala.

Según puedo ver, creo que la historia luego se va por otros derroteros, con él apuntándose a un gimnasio de boxeo o algo así, pero bueno, ya lo iré viendo según vaya leyendo… Porque este manga es tan entretenido que me lo pienso leer entero.

Lo mejor

  • Muy entretenido.
  • Situaciones patéticas muy adultas, con sexo y cosas así de por medio, que no se ven en los manga shōnen.
  • Un retrato del hombre pusilánime japonés. Hay muchos japoneses con este tipo de traumas o manera de pensar, los llamados hi-mote (“que no ligan”, “que no son populares entre las chicas”).
  • Hanazawa se quedó tan chafado cuando en su momento le cortaron esta obra por baja popularidad (imagino que los últimos tomos ya pierden ese “punch” que tienen los primeros) que tuvo impulsos hasta violentos del cabreo que pilló. Y su editor le dijo “¿por qué no usas esas ganas de destruir y las vuelcas en tu próximo manga?” Y de ahí surgió el concepto de una obra tan genial como I am a Hero.

Lo peor

  • El dibujo de Hanazawa aún está en evolución en esta obra, no está al nivel de lo visto en I am a Hero.

Katsura Akira

Thursday, April 24th, 2014
  • Título: カツラアキラ –Katsura Akira–
  • Autor: Akira Toriyama (guión) / Masakazu Katsura (dibujo)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Jump SQ / Young Jump
  • Años publicación: 2008 y 2010 (publicación original) / 2014 (tomo)
  • Clasificación: aventuras, humor
  • Tomos: 1

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Con la reciente publicación del tomo de Jaco the Galactic Patrolman en abril de 2014, Shūeisha decidió recuperar también las historias que Akira Toriyama y Masakazu Katsura crearon conjuntamente hace unos años y sacarlas en forma de tomo unitario, este Katsura Akira.

No hace falta decir que estamos ante un producto potencialmente brutal, debido al calibre de sus dos autores, ni más ni menos que el autor de Dragon Ball y Dr. Slump junto al autor de Video Girl Ai, I’’s o Zetman, una combinación potencialmente explosiva. Sin embargo, adelantando aquí la conclusión, el resultado es bastante regular.

Según se nos cuenta en la interesante entrevista conjunta que hay al final del tomo, Toriyama y Katsura hace muchos años que son íntimos amigos. Por otro lado, Toriyama, ya lo sabemos todos, es un poco vaguete y afirma que tiene muchas ideas en la cabeza pero pocas ganas de plasmarlas en el papel, y que si alguna vez se prestaba a crear alguna historia para que la dibujara otro, ese dibujante tenía que ser su gran amigo Katsura. Porque Katsura es capaz de cambiarle cosas y discutirle a Toriyama de tú a tú, mientras que otro autor seguramente se cohibiría y haría un “sí, bwana” en toda regla, cosa que a Toriyama aparentemente no le gusta. Le gusta que le discutan sus decisiones y que se las modifiquen si se ve que el resultado tiene que ser mejor. De hecho, en la entrevista se intuye que incluso Toriyama y Katsura llegaron a discutir bastante sobre una escena en concreto y fue Katsura el que finalmente se impuso después de que Toriyama, cansado de discutir, dijera “mira, tío, tú mismo, haz lo que te dé la gana”.

La primera colaboración entre los dos autores fue en 2008, coincidiendo con el estreno de la revista Jump SQ. El editor jefe de dicha revista intentó convencer a Toriyama para que dibujara algo para ella, pero Toriyama, con toda su pachorra, dijo que no le apetecía. Entonces el editor recordó que había leído en el algún lugar que Toriyama dijo que si alguna vez trabajaba con alguien ese tenía que ser Katsura, fue a convencer a Katsura y entonces consiguió su objetivo: nada menos que una historia guionizada e ideada por Akira Toriyama y dibujada por Masakazu Katsura.

Esta historia, publicada en 2008, fue Sachie-chan guu!! (¡Dale, Sachie!), que cuenta la historia de una chica de estilo “japo-cani” (una gyaru) que representa que es muy fuerte y a la que unos extraterrestres van a buscar (en realidad van a buscar a su padre, que es el verdadero experto, pero al final ella se les apunta) porque necesitan acabar con unos macarras galácticos que les están haciendo la vida imposible. El estilo de la obra es básicamente humorístico, y el dibujo tiene un punto “pop”, sobre todo en el diseño de Sachie, que difiere bastante del estilo que normalmente le conocemos a Katsura. Por cierto, en esta historia aparece por primera vez la figura de la “patrulla galáctica”, de la cual Jaco, el personaje posterior de Toriyama que después hemos descubierto que tiene relación con el mundo de Dragon Ball, forma también parte.

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Página de la historia Jiya

La segunda historia, de tres capítulos, es de 2010, se titula Jiya, y fue creada para la revista Young Jump en conmemoración de su 30º aniversario. Un miembro de la patrulla galáctica llamado Jiya llega a la Tierra para hacer unas comprobaciones, ya que los informes que le han llegado de un compañero no coinciden con los datos que originalmente se tenía del planeta. Efectivamente, algo raro está pasando, ya que los seres humanos están sufriendo los ataques de una especie de monstruo vampírico llamado Banpa y sus acólitos, unos seres a los que los humanos apodan “pulgas gigantes”. La niña rica Kaede y su fiel criado Kyūmonji tendrán también un papel esencial en esta historia con humor y situaciones curiosas pero también mucha acción.

Como he comentado antes, el resultado final como manga de esta recopilación es bastante regular, pero no deja de tener cierto entretenimiento si te gustan los guiones poco pretenciosos que Akira Toriyama realiza de un tiempo a esta parte (desde Cowa!, digamos) y el detallado dibujo de Masakazu Katsura, mucho más “suyo” en Jiya que en Sachie-chan guu!!

Como manga en sí, el resultado es flojo, pero desde luego es un tomo que ningún fan de Toriyama y/o de Katsura se querrá perder, de ahí su gran valor añadido. Tal vez lo más interesante del tomo sea la entrevista final, en la que podemos entrever el carácter de ambos maestros del manga, y las varias páginas de bocetos y diseños preliminares que lo complementan.

Lo mejor

  • Una historia conjunta de Toriyama y Katsura, eso lo dice todo.
  • La entrevista del final y los bocetos preliminares.

Lo peor

  • Podrían haber sido más ambiciosos y crear historias más elaboradas, sobre todo en el guión.
  • No me acaba de gustar el estilo “pop” que Katsura intenta en Sachie-chan guu!!
  • Algunas situaciones están metidas con calzador.

Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)

Tuesday, January 21st, 2014
  • Título: タケヲちゃん物怪録 –Takeo-chan bukkairoku– (Crónicas de los sucesos raros de Takeo)
  • Autor: Minoru Toyoda
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gessan
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: comedia, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

Takeo chan Bukkairoku

Conocí al autor Minoru Toyoda gracias al dibujante Ken Niimura (¡leed Henshin! – bueno, ahora solo está en japonés, pero no tardará en estar disponible en castellano, seguro), que me recomendó muy encarecidamente su obra Raburoma la última vez que estuve de visita en su casa, y que encima tuvo a bien no solo regalarme el primer tomo en ese momento, sino que encima a posteriori se preocupó de conseguirme los restantes cuatro tomos y mandármelos por correo. Solo hace falta leer la reseña que hice en su momento de este manga para saber que me encantó.

Así pues, es normal que haya esperado con ganas la ocasión de hincarle el diente a su obra más reciente, Takeo-chan bukkairoku (Crónicas de los sucesos raros de Takeo), una ocasión que por fin ha llegado. Y, como no podía ser de otra manera, también he disfrutado muchísimo de su lectura.

El estilo gráfico de Toyoda es bastante peculiar, muy poco preciosista y bastante caricaturesco. Algunos pueden llegar a decir que es un dibujo “feo” o incluso “malo”, pero un ojo avezado ve enseguida que no es así. Cierto, no estamos ante un Takehiko Inoue, pero de lo que se trata en una buena historia es de meter al lector en la historia y no tanto de deleitarle la mirada. Cuántos mangas habré leído con un dibujo increíble pero que no consiguen enganchar, o de narración confusa y comprensión difícil… Toyoda es todo lo contrario: el dibujo no es espectacular, pero la historia te atrapa rápidamente y te sorprendes a ti mismo pasando página tras página con una sonrisa en la boca. De eso se trata.

Takeo chan Bukkairoku

Takeo en la casa encantada…

La historia nos cuenta las andanzas de una chica, Takeo, que pronto descubrimos que, por algún motivo, es una gafe redomada. Siempre le pasan cosas: tropieza, le caen macetas encima, casi la atropellan continuamente, los pájaros le cagan en la cabeza… Por eso, ya sabiéndolo, siempre va con casco, gafas protectoras y protectores de codos y rodillas. El manga empieza cuando Takeo, originaria de Hiroshima, llega a Tokio para empezar su vida como estudiante de bachillerato, ya que piensa que así causará menos molestias a sus padres.

La mala suerte de Takeo la persigue hasta el punto de que, in extremis, se queda sin plaza en la residencia estudiantil donde tenía que vivir, y acaba en una especie de mansión antigua, muy decrépita, que parece realmente una casa encantada… Y, efectivamente, ¡así es! La casa está habitada por todo tipo de seres sobrenaturales yōkai, que intentan asustarla… en vano. Al final, los yōkai, que terminan haciéndose amigos suyos, descubren que la mala suerte de Takeo se debe a algún tipo de maldición, y que la única forma de darle algo de solaz es provocando un instante de felicidad en ella… Como el cúmulo de “desgracia” que surge de ella cuando consigue un momento de felicidad es un manjar exquisito para los yōkai, estos se desvivirán para intentar contentarla…

Lo mejor

  • El cómic engancha muchísimo y enseguida coges cariño tanto a Takeo como a los yōkai.
  • Las diferentes peripecias están muy bien narradas, el estilo de Toyoda es realmente entrañable.

Lo peor

  • Lo de siempre: que mucha gente ni se acerque o interese por un manga tan bueno como este por el único motivo de que el dibujo “no les gusta” (y repito, esta es una sensación que puedes tener en el primer momento, pero a las dos páginas te olvidas y te metes en la historia. En serio, probadlo con historias semejantes publicadas en castellano, no os arrepentiréis. ¡El dibujo no lo es todo!)

Henshin (Transformación)

Friday, January 10th, 2014
  • Título: ヘ/ン/シ/ン –Henshin– (Transformación)
  • Autor: J.M. Ken Niimura
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Ikki Para
  • Años publicación: 2013
  • Clasificación: historias cortas, fantasía, costumbrista
  • Tomos: 1

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No puedo ser imparcial en la reseña de este manga, puesto que es obra de un buen amigo, el autor hispanojaponés J.M. Ken Niimura. Ken, hijo de padre japonés y madre española, se crió enteramente en España hasta que sus inquietudes le instaron a irse por ahí a hacer mundo: primero a Bélgica, en un Erasmus de Bellas Artes, luego a París, más tarde una temporada en la parte francófona de Canadá y ahora mismo en el país de su padre y sus abuelos paternos: Japón.

Ken y yo nos conocimos hace un montón de años, unos 15 o así, cuando ambos estábamos colaborando para la revista Dokan: yo con mi curso de japonés (embrión del libro Japonés en viñetas, en el que él colaboró como ilustrador, por cierto), y él con ilustraciones varias. Aún recuerdo esa pequeña historia que realizó y envió a la revista por primera vez; creo que tenía solo 17 años o así, pero esa historia tenía ya un dibujo y un argumento que atrapaban. Fue a raíz de esa historia que Mary Molina, entonces redactora jefa de la revista, decidió ficharle para encargarle ilustraciones de vez en cuando, y fue así como nos conocimos y trabamos amistad.

En el primer párrafo he detallado un poco el “currículum vital” de Ken y los países en los que ha vivido porque es un dato que resulta esencial para entender a este autor. Si bien su base mental y cultural es española, por motivos obvios tuvo siempre un contacto muy cercano con la cultura japonesa, y está claro que su primerísima influencia fue el manga y el anime de Japón, imagino que también con no poca influencia del cómic eminentemente español de la escuela Bruguera que todos hemos leído en nuestra infancia (Mortadelo, Zipi y Zape, Anacleto…, estas cosas).

Así, durante su primera época Ken tenía un estilo eminentemente manga, que pronto variaría un poco al entrar a estudiar Bellas Artes y participar en un Erasmus que le mandó nada menos que a Bélgica, cuna del cómic europeo de “línea clara” (Tintín y sus “compañeros”, para que nos entendamos). Ese contacto con el cómic europeo y sus autores se acentuó más tarde cuando se desplazó a París. En esta etapa “francófila” incorporó claras influencias del cómic francobelga en su arte. Pero más tarde, Ken también se vio situado en el Nuevo Mundo, concretamente en Canadá, donde imagino que de nuevo absorbería influencias y conseguiría contactos y conocidos que le arrastrarían un poco hacia el cómic americano. De hecho, llegó a publicar una historia corta de Spiderman en la editorial Marvel, y su obra hasta el momento más exitosa es Soy una matagigantes, publicada originalmente en Estados Unidos y guionizada por el prestigioso Joe Kelly. Finalmente, desde hace un par de años, Ken se encuentra en Tokio intentando abrirse paso en la industria del manga, algo francamente MUY DIFÍCIL (como se puede comprobar viendo este vídeo). Y lo está consiguiendo, hasta el punto de haber conseguido una serialización, esta Henshin, que se publicará en forma de tomo dentro de un par de meses en Japón, en el seno nada menos que de la editorial Shōgakukan, una de las “tres grandes” editoriales de manga.

Todo esto me lleva a dos reflexiones:

  1. No conozco a ningún autor tan “global” como Ken, con influencias de todo el cómic importante en el mundo (europeo, japonés, americano, español y seguramente argentino e italiano…), y que a pesar de eso ha conseguido un estilo único, perfectamente suyo, que incorpora un poco todas estas influencias. Es el “mestizo comiquero” más formidable que me puedo imaginar.
  2. Tampoco conozco a ningún autor que haya conseguido publicar en las principales industrias del cómic del mundo “desde dentro”. Ken ha publicado en España, en Francia, en Estados Unidos y ahora en Japón. Y no me refiero a traducciones de sus obras, sino a hacerlas específicamente para cada uno de esos mercados, usando los formatos específicos para esos mercados (álbum, comic book, novela gráfica y ahora tomo de manga).

¡¡BRUTAL, KEN!!

Henshin de Ken Niimura

Ken (el de las gafas) con invitados en su propia casa (la disposición del piso es real XD)

Dicho esto, voy a reseñar el manga que ha realizado Ken, siempre refiriéndome a “manga” con mi propia definición de “cómic hecho en Japón, pensado en su origen para el público japonés y con métodos editoriales japoneses”, en la que Henshin encaja perfectamente.

Estamos ante una obra originalmente publicada en la revista online Ikki Para de forma gratuita (de hecho, si queréis podéis leerla entera aquí si sabéis japonés. Y si no, pues esperad unos pocos meses porque no creo que tarde mucho en publicarse en España).

Cuenta con un total de 12 historias autoconclusivas que pueden versar sobre casi cualquier cosa: algunas son bastante fantásticas, otras costumbristas, otras simplemente se basan en experiencias y relatos del día a día del propio autor… Pero todas ellas tienen “algo”, una pizca de gracia, de ingenuidad, de mala leche (¡ese capítulo 5, por dios!), de cariño y buen gusto que consiguen atrapar al lector. Aunque al principio fui siguiendo la serialización de forma mensual, es cierto que los últimos meses, por varias circunstancias, no estuve atento a las actualizaciones. Hace muy poco, sin embargo, decidí leer todo el material, los 12 capítulos, y me sorprendí a mí mismo devorándolos con avidez, capítulo tras capítulo, hasta el punto de que tuve que parar porque estaba notando que debía dejar un poco más de tiempo para “digerir” lo que estaba leyendo. Si fuera por mí, lo habría leído del tirón, y de hecho voy a hacerlo un día de estos para encontrar más cosas ocultas, buscar cabos que atar (la primera historia y la última, sin ir más lejos, están interrelacionadas) y darme cuenta de matices que en una lectura rápida seguramente se me han pasado.

Todo ello con el estilo gráfico y argumental de Ken, un autor que aglutina todo lo bueno de los diferentes estilos del cómic mundial… Aunque tiene el “defecto” (que para mí no lo es, ojo), de ser bastante “gafapasta” y “underground” (el capítulo 10 –perfectamente disfrutable sepas japonés o no porque es mudo– es de lo más “gafotaku” que existe, por cierto), motivo por el que muchos potenciales lectores seguramente no le darán una oportunidad a este libro cuando salga publicado. Ellos se lo pierden.

Lo mejor

  • ¡El primer manga de Ken!
  • Historias autoconclusivas muy variadas pero todas con un toque entrañable.

Lo peor

  • Que mucha gente, al ver el dibujo “poco manga” de Ken, no le dé una oportunidad. De cualquier modo, esta no es una historia para adolescentes amantes del shōnen comercial, así que tampoco es grave.