El blog de Marc Bernabé

Watashi wa Shingo (Yo soy Shingo)

Thursday, September 5th, 2013
  • Título: わたしは真悟 –Watashi wa Shingo– (Yo soy Shingo)
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1982-86
  • Clasificación: horror, misterio
  • Tomos: 10

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De nuevo os machaco con una reseña de una obra de Kazuo Umezu, el rey del manga de terror. Es curioso lo que me pasa con este autor, ya que, sin tampoco tener la sensación de que sus obras me enganchen muchísimo ni tener conscientemente especial ganas de seguir leyendo obras suyas, cuando examino mi biblioteca para ver que podría leer a continuación, es muy frecuente que acabe escogiendo una obra de Umezu. No sé qué tiene este autor, creo que es una especie de gusto adquirido por mí, que hace que tenga una curiosidad inmensa por ver qué historias ha contado a lo largo de su carrera.

¿Motivos? Puede haber varios, pero se me ocurren a bote pronto estos:
1) Argumentos esperpénticos, basados en premisas que jamás se me habrían ocurrido (ejemplo: una escuela entera es transportada a un futuro en el que la humanidad ha sido arrasada en Hyōryū Kyōshitsu / un trozo de carne de una factoría alimentaria se desarrolla hasta obtener conciencia y cuerpo en 14 sai).
2) El dibujo tan peculiar y característico. Esas caras de inocencia que se convierten en muecas de terror, ese ambiente opresivo en el que domina el color negro, esa ortopédica forma de correr de los personajes en las viñetas…
3) El propio carácter del autor, un hombre extremadamente excéntrico, muy divertido y jovial. Kazuo Umezu me cae tan bien que me dan ganas de leer más cosas suyas.

Watashi wa Shingo (Me llamo Shingo) es considerada una de las grandes obras de la época tardía de Umezu, en los años 80 y de hecho, el crítico de manga Tomofusa Kure, con el que coincidí hace muchos años en una conferencia y personalmente creo que es una persona en cuya opinión vale la pena confiar, afirma categóricamente en el epílogo del tomo 1 de la versión de bolsillo de este manga que no es que esta obra sea una de las mejores de Kazuo Umezu, ni siquiera una de las mejores obras de terror-suspense del manga, sino que merece ser considerada una de las mejores obras del manga en general (incluso llega a ir más allá y afirma que, de entre toda la creación cultural de los años 80 en Japón (incluido literatura, cine, teatro, música…) Watashi wa Shingo está, en su opinión, en primerísima fila).

¿Está Kure exagerando en su opinión? La verdad es que no lo sé. Para variar, por varias razones como por ejemplo el factor espacio de mi estantería, solo he podido leer el primer tomo de los 7 de los que consta la versión de bolsillo y, aunque me gustaría continuar, de momento no puedo hacerlo porque no tengo acceso. Y aunque ese primer tomo tiene 324 páginas de manga, una buena cantidad, es tan introductorio que apenas sé por dónde enfocar la reseña, ni mucho menos corroborar la opinión de Kure.

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Niños congeniando con un robot industrial. 

Esta historia cuenta cómo llegan dos robots industriales a la fábrica del padre del protagonista, Satoru. Satoru es un chaval muy rarito, muy despierto y con una imaginación desbordada, muy disperso para lo que no le llama la atención pero increíblemente atento para lo que sí (que suelen ser chorradas). El hecho es que la llegada de estos robots acaba siendo una obsesión para Satoru y también para una chica que se llama Marin y con la que congenia enseguida en una especie de flechazo infantil de amor a primera vista.

De vez en cuando aparece la figura del narrador que, en primera persona, realiza puntualizaciones del estilo “en aquel entonces, yo no era todavía consciente de lo que acabaría significando Satoru en mi vida”, de lo que se deduce que es el propio robot el que, en un futuro estimamos que lejano, está contando la historia en plan flashback. Es caso es que Satoru y Marin se cuelan por las noches en la fábrica y empiezan a toquetear la máquina, a la que los trabajadores han llamado “Monroe” (de Marilyn Monroe), a su gusto para que les reconozca, diga sus nombres, etcétera.

Francamente, la historia la he leído con bastante rapidez porque es una obra de Umezu, en las que prima la acción y hay poco texto, lo que la convierte en una historia fácil de leer y de digerir. Pero tampoco ha terminado de engancharme, y mucho menos de convencerme de que lo que afirma Kure en su epílogo sea cierto. Obviamente, lo suyo es seguir leyendo hasta el final, algo que pienso hacer en cuanto pueda, que espero que sea prontito.

Lo mejor

  • Muy fácil de leer, te sorprendes pasando página tras página hasta que… ¡Oh! ¿Ya se ha acabado el tomo?
  • El mundo y el ambiente typical Umezu

Lo peor

  • He leído un tomo entero de 320 y pico páginas y aún no sé muy bien adónde quiere llevar Umezu la historia… Porque es él y porque le conozco, pero si fuera otro autor seguramente pensaría que tanta indefinición no es buena y descartaría la obra por no ir al grano.

Orochi

Tuesday, April 30th, 2013
  • Título: おろち –Orochi–
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1969-70
  • Clasificación: horror
  • Tomos: 6 (ed. clásica) / 4 (kanzenban)

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Orochi es una de las series más famosas del maestro del terror Kazuo Umezu, aunque no la había leído hasta ahora. Como ocurre a veces, el hecho de haberla leído es fruto de una casualidad, y es que paseando por las tiendas vintage de Nakano Broadway con el Capitán Urías en mi último viaje a Japón me topé de bruces con una tienda en la que había expuesto un precioso póster con la imagen que ilustra la portada del primer tomo del manga en su edición más reciente, la kanzenban de 2006.

Este póster, con una imagen en primer plano de Orochi, la protagonista, me gustó tanto que no dudé ni un segundo en entrar a la tienda a comprarlo, e inmediatamente después me fui al Mandarake, justo delante de esa tienda, y me hice con el tomo en cuestión (que ahora reseño).

Me leí este tomo en el avión de vuelta, en esos ratos muertos tan pesados en los que hay que apagar los dispositivos electrónicos y que a veces son tan largos que se hacen casi eternos. Es un manga, como casi todos los de Umezu, de lectura muy rápida y trepidante, y que consigue enganchar mucho al lector gracias, en parte, a esa velocidad de lectura.

Orochi es una enfermera, aparentemente inmortal o con ciertos poderes (de los que se nos cuenta muy poco) que hace como de testigo o agente en casos en los que hay una persona o varias en situaciones extremas de rabia, infortunio, desdicha o muerte. El formato es el de historias autoconclusivas, aunque en este tomo, el primero, se recopilan dos solamente en 300 páginas, por lo que, como se puede deducir, son historias con mucho peso específico.

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Determinada a acabar con su (ya difunto) marido: “Huesos”

La primera, titulada “Las hermanas”, narra la historia de dos hermanas con un terrible destino: todas las mujeres de su familia, incluida su madre (que aún vive, escondida en la buhardilla) han empezado a volverse muy feas a partir de los 18 años recién cumplidos y han terminado sus vidas como verdaderos monstruos. Las hermanas, una de 16 años y la otra de 17, saben lo que les depara el destino, y el pensamiento de lo que les espera en poco tiempo las tortura sobremanera… La cosa, cómo no, acaba como el rosario de la aurora…

La segunda, “Huesos”, es la historia de una mujer que ha sido extremadamente desdichada durante toda su vida, pero que por fin consigue la felicidad al casarse con un hombre que la trata con mucho cariño. Sin embargo, este hombre muere en un accidente y ella, desesperada, ruega porque vuelva a la vida. Orochi, que había escuchado sus ruegos, intenta hacerlos realidad y trata de revivir al hombre, pero aparentemente no lo consigue. Digo “aparentemente” porque poco después, con el hombre ya enterrado, este consigue revivir en su tumba… Aunque su cuerpo, ya muerto, se empieza a descomponer… Mientras tanto, la mujer ha vuelto a encontrar la felicidad y se ha casado con otro (le duró poco la desesperación, vamos). Otra historia que acaba como el rosario de la aurora.

BONUS TRACK
Tenía esta entrada hecha desde hace pocos días, pero el otro día el Capitán Urías me comentó que iba a poner hoy el vídeo en el que podemos visitar la peculiarísima mansión de este peculiarísimo autor, la Makoto-chan House: el vídeo incluye una toma realizada hace pocas semanas, desde el exterior, y varias otras del increíble interior de esta casa, unas imágenes que tomé yo mismo hace un par de años cuando fui a entrevistar al gran Kazuo Umezu. Os pongo el vídeo aquí mismo (¡no os lo podéis perder!), pero también podéis verlo en la muy recomendable entrada original de la Arcadia de Urías.

Ya que estamos, aprovecho para recordaros este vídeo de Masters of Manga en el que el propio Umezu se presenta (está grabado en el interior de su casa).

Lo mejor

  • Brutal velocidad de lectura y nivel de adicción el que alcanza Umezu en esta obra.
  • Historias tétricas, bien llevadas, trepidantes.
  • La portada el tomo 1 de la edición kanzenban (esta que reseño) me parece maravillosa.

Lo peor

  • Como ocurre con las historias de Umezu, esta también ha quedado un poco desfasada por el tiempo y ha envejecido mal.
  • Algunas escenas se supone que deberían aterrorizar, pero en realidad lo que consiguen es el efecto contrario: provocar la risa.
  • Hay una adaptación cinematográfica de 2007 que vi hace dos o tres años y que me aburrió bastante. Coloco el tráiler aquí debajo.

14 sai (14 años)

Friday, August 17th, 2012
  • Título: 14歳 –Jūyon sai– (14 años)
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1990-95
  • Clasificación: seinen, horror, raruno
  • Tomos: 20

Aunque solo he reseñado un par de sus obras, sí he leído bastantes de Kazuo Umezu, considerado el gran creador e impulsor del manga de horror, además de un personaje increíble por sí mismo. Me encantó, por cierto, conocerle en persona hace un par de años y entrevistarle en el interior de su increíble casa. Ojalá algún día pueda encontrar la energía y el tiempo para editar esas entrevistas y vídeos y presentarlos, porque desde luego valen su peso en oro.

En fin, decía que he leído bastante de Kazuo Umezu, sobre todo para preparar esa entrevista, y ya sé que es un personaje peculiar y que tiene obras bastante extrañas, bastante fuertes incluso, aunque ese aspecto queda un poco diluido por sus diseños de personajes más bien “infantiles”, lo que da un contraste bastante curioso. Pero 14-sai (Fourteen, 14 años), realmente me ha impactado por su rareza extrema, un WTF tras otro que convierte a la obra en una de las cosas más rarunas que he leído (y sabéis perfectamente que no han sido pocas XD).

La historia, considerada una precuela-secuela de Hyōryū Kyōshitsu (Aula a la deriva, la única obra de este autor disponible en español), se ambienta en el siglo XXII, supuestamente (digo supuestamente porque en ningún momento se dice, sino que se puede llegar a deducir) entre el inicio de Aula a la deriva, ambientado en la época contemporánea, y la mayor parte de su escenario principal, es decir, ese páramo arrasado tras el fin de la Humanidad, poblado por violentos monstruos al que van a parar los niños junto al colegio entero.

Señoras y caballeros, les presento a Chicken George

El caso es que el manga nos presenta una sociedad evolucionada y bastante mecanizada, en la que los alimentos se sintetizan de forma artificial, siendo el más popular y básico unas pechugas de pollo que se crean desde cero en una fábrica, la estructura más importante del mundo. Tras una breve introducción a este mundo, empieza la acción: pese a los controles, una de las pechugas de pollo desarrolla un ojo. Esto altera muchísimo al ingeniero encargado de esa parte de la producción, que no entiende cómo ha podido ocurrir eso y, además, se siente fuertemente empujado a proteger a esa pechuga mutante para que nadie la descubra.

De forma enfermiza, el ingeniero protege a la pechuga, que poco a poco va evolucionando y creciendo, hasta finalmente convertirse en una especie de pollo gigante de aspecto humanoide al que conocemos como Chicken George… Hay persecuciones, hay violencia, ataques de locura… Y Chicken George consigue escapar a medida que va aprendiendo a marchas forzadas todo tipo de cosas… De repente, la acción da un giro y descubrimos que empiezan a nacer niños ¡de color verde! por todo el mundo… ¿Qué demonios…? ¿Realmente se acabará el mundo y todo se convertirá en ese páramo inhóspito de El aula a la deriva?

Lo mejor

  • El ritmo es espectacularmente rápido; vas pasando las páginas como si nada.
  • El desconcierto que causa cada una de las premisas, totalmente absurdas, en el lector, es genial. Esa sensación de WTF continuo es impagable.

Lo peor

  • El dibujo, claro, se percibe un poco anticuado pese a ser una obra de los años 90.
  • Demasiado absurdo el argumento a veces.
  • Que sea esta la última obra manga realizada por Kazuo Umezu, que desde 1995 no ha hecho nada nuevo.

Makoto-chan House y Tokiwa-sô; un paseíto por Tokio

Friday, December 12th, 2008
Esta tarde he estado dando un paseíto de estos que tanto me gustan por Tokio, mapa en mano y con dos o más puntos relativamente cercanos entre sí que quería visitar y muchas ganas de andar. Hoy, cómo no, he estado en dos sitios “mangueros”.
Primero me he acercado a Kichijôji, donde el ínclito Kazuo Umezu (el protagonista del “Adivina qué mangaka es” más reciente) se ha construido una polémica casa muy de su estilo. La casa se llama “Makoto-chan House” y es un homenaje a una de sus obras más famosas, Makoto-chan, cuya secuela comenté en este post.

A la izquierda, la Makoto-chan House, en medio del vecindario. Tampoco canta tanto, ¿no?
Vista frontal

¡El tío se ha puesto un buzón “vintage” de verdad!

Como veis, la casa está pintada a rayas rojas y blancas, que es el estilo que se asocia a Umezu (siempre va con camisetas de esta guisa) y tiene detallitos muy curiosos. En un principio, se ve que los vecinos se quejaron mucho de la “aberración” que representaba esta casa e incluso le llevaron a juicio para que no la construyera, pero ahora parece que se han calmado las cosas. Se supone que Umezu vive y trabaja en este lugar (aunque no sé seguro si vive o no, creo que su estudio está aquí). Hace relativamente poco que se inaguró, por cierto: fue en abril de este año 2008.

Una panorámica de la casita


Un detalle de la característica torre en forma de cara


La casa está muy cerca de la estación de Kichijôji, a apenas unos 5 minutos andando, por lo que es fácil de visitar. Incluso se puede combinar perfectamente con un paseo desde el Museo Ghibli (ruta desde el museo Ghibli hasta Makoto-chan House). Yo no lo he hecho pero calculo que como mucho habrá media horita a pie atravesando el parque de Mitaka y la zona residencial con unas casitas de agárrate y no te menees.
Al volver a la estación me he encontrado una tienda de libros de segunda mano increíble. Tenían de todo y la sección de manga, aunque bastante pequeña, era curiosísima porque no era de las típicas que tienen manga de segunda mano reciente, sino que tenía cosas muy recientes mezcladas con cosas realmente antiguas y rarísimas. Por ejemplo, me he encontrado y comprado un libro-revista de 1968 (¡40 años!) de la Ribon con una versión manga de Lo que el viento se llevó realizada por la veteranísima decana del shôjo Miyako Maki (esposa de Leiji Matsumoto, por cierto). ¡Increíble! Por supuesto, cuando me lo lea lo comentaré aquí.

La tienda de libros de segunda mano


Vista del interior de la tienda. ¡Yo vuelvo!


Lo suyo en este punto, en un viaje “normal”, es subir al tren en Kichijôji y, a escasas cinco o seis estaciones en dirección Shinjuku se encuentra Nakano, con el inefable edificio Broadway, meca del otakismo japonés; sería una parada lógica en un recorrido manguero Museo Ghibli – Makoto-chan House, Broadway – Tokiwa-sô. Pero como en invierno oscurece muy pronto, he decidido pasar por alto esta fase y me he dirigido hasta la siguiente estación, Higashi-Nakano, donde he hecho un trasbordo a la línia Ôedo hasta Ochiaiminaminagasaki (pronunciar sin respirar XD). El objetivo: visitar el sitio donde en su momento estuvieron los famosos apartamentos Tokiwa-sô, los “apartamentos del manga”. Este es el lugar por si alguna vez os apetece ir, aunque ya veréis que no hay nada que valga la pena, la verdad, es más la gracia de ir y presentar los respetos a los dioses del manga que otra cosa. Los muy capullines de los japoneses, en vez de preservar el edificio y habilitarlo como museo o algo así, lo derribaron en 1982. ¡Para mear y no echar gota!
En fin, ya he hablado mil veces de Tokiwa-sô en este blog, pero aun así en principio ahora venía todo el rollo de Osamu Tezuka, Fujio Fujiko, Shôtarô Ishinomori y tal y pascual, pero una extraña conexión mental con Alejo, genial responsable del genial Glob! (¡no es peloteo, lo juro -James, que te conozco XD-! ¡Me encanta el Glob!) ha hecho que justo hoy, mientras yo estaba paseando por las calles que pisaron estos monstruos del manga, él estuviera escribiendo y publicando un post sobre esto mismo, así que pongo un link y os ahorro el rollo: os dejo con Alejo, que os contará qué fue el Tokiwa-sô.
La verdad es que no esperaba ver nada especial en el lugar, quizás una plaquita conmemorativa o algo (aunque ni siquiera esto me esperaba, conociendo a los japoneses), y me he sorprendido al ver este cartel, que es un poco cutrillo, pero que es mejor que nada.

“El distrito comercial en el que estaba el Tokiwa-sô: Calle Comercial Minaminagasaki Nikoniko y Calle Comercial Jiyûdôri Ninu – 1953 a 61 aprox. – Aquí estuvieron las raíces de los dioses del manga – El lugar sagrado del manga en el que pasaron su juventud los dioses del manga (Osamu Tezuka, Fujiko Fujio, Shôtarô Ishinomori, Fujio Akatsuka) – Entrada al lugar donde estaba el Tokiwa-sô – Antes, el Tokiwa-sô se encontraba al final a la derecha de este callejón, donde actualmente está la editorial Nihon Kajo”

¡En este lugar exacto estaba el Tokiwa-sô! ¡Reverencia! Actualmente hay una editorial.


Edificio de apartamentos muy cerca del antiguo Tokiwa-sô.


Los callejones de la zona

Tras la visita y merodear un poco por los alrededores, he decidido irme andando hasta la estación de Kanamechô porque me iba bien para coger el metro, y de camino he pasado por los alrededores de la estación de Shiinamachi, que son realmente pintorescos, y he dado un paseíto buenísimo en un día de invierno bastante cálido y agradable y con una atmósfera limpísima. Esto es lo bueno del invierno japonés: aunque haga frío, la atmósfera suele estar muy limpia y el cielo azul, es un tiempo ideal para ir a sacar fotos.

El distrito comercial Nikoniko


Niños flipándose ante un extranjero con cámara (hacía mucho que no me pasaba esto en Tokio, je je)


Papel de váter de Shin-chan y Chibi Maruko-chan. ¡No lo había visto nunca! Si alguna vez tengo ganas de limpiarme el culo con Shinnosuke, ¡ahora ya sé cómo! XD


La zona cerca de la estación de Shiinamachi


Aparte, como bonus track, ayer estuve con mi amiguete David, al que supliqué que por favor me dejara participar en la genial sección “La bebida del día” de su blog Nihoneymoon. Y visitando a David desde Nara estaba otro David, más conocido como “Flapy”, autor del visitadísimo y premiadísimo blog Flapy in Japan, que también aprovechó para hacerme una entrevista en vídeo. No creo que ninguno de los dos Davides tarde mucho en subir este material en el que me humillo públicamente, así que permaneced atentos a vuestros monitores! XDDD

Kazuo Umezu

Friday, December 5th, 2008

Atención: este post está escrito bajo el antiguo formato de “Adivina qué mangaka es”, en el que se presentaba una foto antigua del mangaka y el lector debía adivinar de quién se trata. Ahora el formato ha cambiado, pero dejo la redacción del artículo tal cual.

Los dibujantes de manga suelen ser gente bastante anónima, y no es raro que muchos de ellos no se dejen fotografiar o ver en público, por lo que a veces incluso llega a ser una incógnita si un dibujante o guionista en concreto es hombre o mujer. Esto antes no se daba tanto, pero sí es cierto que conseguir fotos de caretos de mangaka no es algo que sea tan sencillo como a priori podría parecer.
Sin embargo, hace poco pude conseguir un libro muy interesante, publicado en 1982, que da un repaso a la historia del manga hasta ese año y en el que se analizan varias obras y, además, se ofrece información acerca de sus autores y de las circunstancias históricas en las que fueron escritas. Aparte de ser muy buen libro, la gracia que tiene es que en él salen fotografías de todos los mangaka de los que se habla, tomadas en los alrededores de 1982. Y, por lo tanto, ¡este libro se convertirá en una verdadera mina para seguir alimentando esta sección!

Empezaremos con uno fácil, a ver si adivináis de quién se trata. Digo que es “fácil” porque sus facciones no han cambiado mucho en estos 25 años transcurridos, y además es alguien bastante notorio y que sale a menudo por la tele, revistas o libros (en Japón, claro). El primer “invitado” proveniente del libro, pues, es este de aquí:


¿Lo sabes? Si no, no tienes más que hacer clic en el link de “Leer el post entero” de aquí debajo y lo sabrás enseguida…

Time machine: 26 años más tarde…

¡A que te pego con el mesheroooo!

Pues es Kazuo Umezu (o Umezz, como al parecer quiere ser llamado en grafías occidentales), gran dibujante con más de 40 años de carrera y uno de los principales creadores del género de terror. En España le estamos conociendo gracias a la edición en curso de Aula a la deriva, una de sus obras más famosas y que a mí personalmente me gustó mucho, como se puede comprobar en este post.
Aparte de terror, se especializó en humor, sobre todo gracias a Makoto-chan, una comedia de dudoso gusto, muy tosca y basta, pero que tuvo un gran éxito en Japón. Además, tampoco se cerró nunca ninguna puerta y trabajó el shônen e incluso el seinen.
Umezu es un creador peculiar. Siempre va vestido a rayas rojas y blancas y en los últimos años aparece a menudo en la tele japonesa como “invitado gracioso” (en Japón, a estos invitados-famosuelos les llaman “tarento” a pesar de que “talento” real muchas veces no tienen ninguno XD). Últimamente ha salido bastante por las noticias porque se ha construido una casa muy particular en el barrio de Kichijôji, cerca de Tokio (una casa muy polémica, ya que sus vecinos se han quejado y amenazan con llevarle a juicio para que la derribe), que está entre los destinos a visitar en mi próximo viaje a Japón… Que empieza mañana. ¡Permaneced atentos a este blog, porque la visita promete!

¡Gwashi!

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