El blog de Marc Bernabé

Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)

Tuesday, November 23rd, 2010
  • Título: 佐武と市捕物控 –Sabu to Ichi torimono hikae– (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)
  • Autor: Shōtarō Ishinomori
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday, Big Comic
  • Años publicación: 1966-72
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 17

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Aunque respeto y admiro muchísimo al gran maestro Shōtarō Ishinomori, debo decir que sus manga que había leído hasta este momento me habían dejado un poco frío. Sí, es cierto que Ishinomori imprime un ritmo frenético a sus historias, que incorporan técnicas visuales muy originales y efectivas incluso vistas hoy en día, pero prácticamente todo lo suyo que había leído, como Cyborg 009, Kamen Rider o Kikaider, me había llegado incluso a aburrir. Vale, supongo que es porque ya tengo una edad y la temática shōnen de “el bien contra el mal” y los poderes y todo esto ya no causan ese efecto “mágico” en mí que, por otra parte, sí causan en el público más joven. En cierto modo, es completamente normal. Tengo que decir, sin embargo, que guardo buen sabor de boca de cuando, hace ya años, leí partes de Hotel y de La historia de Japón en manga, obras más “adultas” de este mismo autor que, a la luz del descubrimiento que acabo de hacer, veo que debo releer con cierta urgencia.

La temática “período Edo”, que entendemos como historias ambientadas en lo que, para simplificar, podríamos llamar “la época samurái pero sin guerras”, tampoco ha sido tradicionalmente algo que me atraiga en especial, ya que en general prefiero obras ambientadas en la época contemporánea o de ciencia-ficción.

Por estos dos factores (cierta “pereza” ante una obra de Ishinomori y ambientación en el período Edo), había dejado ad aeternum en la enorme pila de manga “para leer” que tengo en casa esta obra que reseño: Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi).

Solo me decidí a sacarla de la pila y darle una oportunidad cuando vi que está nominada para los premios del prestigioso festival de Angouleme, en Francia (donde la obra se está publicando en 4 enormes tomos de unas 1000 páginas cada uno): si el festival que descubrió y coronó por fin al grandioso Shigeru Mizuki a Europa tenía en consideración esta obra, por fuerza tenía que tener algo especial. ¡Y vaya si lo tiene! Me ha dejado sin palabras, francamente, y con ganas de pegarme dos bofetadas por tener ciertos prejuicios (que afortunadamente no tengo reparos en romper, eso sí).

Sabu to Ichi torimono hikae cuenta la historia de Sabu, un ayudante de okappiki (un agente de policía de la época, para entenderlos) que se dedica a investigar varios casos criminales en la ciudad de Edo de, calculo, el siglo XVIII. Alrededor de Sabu se concentran varios personajes, como su jefe, la hija de este (que se llama Midori y está enamorada de él) y, sobre todo, el masajista ciego Ichi. Pese a su ceguera, este último es capaz de llevar una vida relativamente normal debido a la agudeza de sus restantes sentidos: sin ir más lejos, es capaz de jugar a go contra Sabu (y vencerle muy a menudo) y de manejar la espada que esconde en su bastón a la perfección para convertirse en una máquina de matar.

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Imaginativos diseños de página ayudan a mantener el ritmo de lectura trepidante

Ichi es un poco como el cerebro supletorio de Sabu, esa pieza que, a menudo conversando distendidamente ante el tablero de go, consigue que finalmente Sabu ate todos los cabos sueltos y resuelva los casos. A veces, la resolución de estos casos exige cierta dosis de acción y entonces aparece Ichi de una u otra forma con su espada oculta, de forma idéntica a la del famoso personaje cinematográfico Zatōichi, sin duda más que una inspiración para este personaje de Shōtarō Ishinomori.

Las historias están muy bien narradas y el ritmo de lectura se convierte en un no parar; solo por esto, este manga ya merecería el calificativo de “muy bueno”. Pero lo que lo convierte en “excelente”, a mi modo de ver las cosas, es la magnífica puesta en escena, el alarde visual que hace Ishinomori que, con efectos visuales, metáforas, oníricos diseños de página con disposiciones de viñetas muy poco ortodoxas, juegos de planos y ángulos, etcétera, deja con la boca abierta al lector. A día de hoy, más de 40 años después del inicio de este manga en 1966, no se ven casi experimentos visuales de este tipo al menos en el manga mainstream; parece que los dibujantes han dejado de lado la experimentación y se limitan a dibujar páginas y viñetas siguiendo un manual. Si algo tenía Ishinomori, es que a él las convenciones le importaban un rábano y no se cortaba a la hora de improvisar e innovar. El manga actual debe muchísimo a este autor, el “rey del manga”, pero no ha habido una evolución desde que él puso sus pautas, más bien al contrario, hemos retrocedido como los cangrejos.

Cuenta Ishinomori en el epílogo de este primer tomo que Sabu e Ichi es su primera obra para público adulto. Aunque empezó a publicarse en la revista para adolescentes Shōnen Sunday (que en aquella época empezaba a tener lectores bastante mayorcitos debido a que aún no había revistas seinen), en 1968 pasó a las páginas de la primera revista seinen realmente mainstream, la Big Comic, y desde allí evolucionó mucho más. Imagino que Ishinomori quiso encontrar un estilo que pudiera atraer a los lectores adultos y por eso experimentó de esta manera. A mi parecer, lo consiguió con creces.

Lo mejor

  • La historia, organizada en capítulos autoconclusivos que narran un caso cada uno, es excelente.
  • El diseño visual, la experimentación y la poco ortodoxa pero muy efectiva división en viñetas de algunas páginas.

Lo peor

  • El personaje Ichi es bastante copia de Zatōichi, un personaje extremadamente popular en aquella época. Tal vez Ishinomori se pasó un poco y chupó demasiada rueda aquí.
  • ¿La veremos algún día en castellano?

Beelzebub

Monday, October 25th, 2010
  • Título: べるぜバブ –Beelzebub–
  • Autor: Ryūhei Tamura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 2009-?
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 7 (en curso)

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No es la primera vez que menciono en este blog que voy comprando las series Jump que más éxito van cosechando en Japón, primero porque me parece importante desde mi posición (y hobby) de “industry-watcher” y segundo porque son unas de las que más probabilidades tienen de ser publicadas en España y, por tanto, de caer en manos del equipo traductor de Daruma para su traducción. No es raro que las editoriales consigan un contrato y, con las prisas de poder publicar esa nueva serie a tiempo para el próximo Salón del Manga/Cómic, pidan mucha rapidez a la hora de traducir, pero que paradójicamente aún no hayan recibido los materiales y por lo tanto nos encontremos que tenemos una serie cuyo tomo 1 tiene que ser traducido urgentemente, pero… ¡Estemos sin tomo! Y claro, entonces viene muy bien tener ese tomo 1 a mano ya que puedes empezar a trabajar de inmediato. Tampoco es que lo compre todo, pero sin ir más lejos, para poner ejemplos recientes, en estos últimos meses no me ha ido nada mal tener en casa ejemplares de Bakuman., Tegami Bachi (Letter Bee) y Busō Renkin (Armamento Alquimista). Al menos unos pocos días sí hemos ganado, que ya es mucho cuando hay prisa.

En fin, que me voy por las ramas. El caso es que procuro ir leyendo las series que van destacando en la Jump para tenerlas ubicadas y saber de antemano más o menos de qué van. No es que sea muy amante del shōnen actual, ni mucho menos de la Shōnen Jump, pero está bien este ejercicio de ir controlando qué es lo que hay. Este es el caso de Beelzebub, una serie que está dando bastante que hablar últimamente debido a que ya se ha anunciado una serie de anime que empezará el próximo mes de enero de 2011.

Tatsumi Oga es el típico matón de instituto que va por ahí en plan violento. Su instituto está plagado de gamberros chungos, pero él, sin ser ningún armario ni llevar peinados agresivos o tatuajes, resulta siempre más fuerte que ellos. En esas estamos que, mientras Oga está recreándose en la victoria tras una pelea a la orilla de un río, baja un cuerpo inerte de un tío bigotudo corriente abajo, que encalla en la orilla y se abre (!) para revelar un bebé en su interior (vamos, parodia total del típico cuento de Momotarō, que baja del río dentro de un enorme melocotón).

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Y el niñato que no suelta a Oga ni a sol ni a sombra...

Cuando el bebé ve los aires de Oga, que se comporta como un absoluto bruto despiadado ante sus rivales caídos, se queda prendado de él y no lo suelta para nada. Poco después, aparece Hildegarde –Hilda para los “amigos” –, la tata del niño, que cuenta que ese bebé no es otro que el hijo del Rey Demonio, y que ha sido enviado a la Tierra para que crezca y sea criado por un humano hasta que sea lo suficientemente mayor como para arrasar el mundo. ¡Y el bebé resulta que ha elegido a Oga! Y nada, pues así empieza un manga en el que Oga se debatirá entre si criar al niño maléfico (con la ayuda de Hilda) o pasar de todo. Pero es que tampoco puede pasar de él, porque el niño está muy encaprichado y, a la que se separa más de quince metros, echa a llorar con nefastas consecuencias…

Pues nada, un manga más de aventuras de la Jump que empieza de forma bastante original, con ciertas dosis de humor, pero que a mí más bien me ha dejado frío. Resulta entretenidillo, pero me temo que a los pocos tomos empezará a derivar a las típicas luchas power-up de la Jump, que están muy bien para los que les gusten, que no son pocos, pero a mí me aburren después de haber leído montones de manga del estilo y tener ya cierta edad en la que los shōnen tienen que tener algo muy especial para que realmente me gusten.

Un par de comentarios extra:

  • El bebé sale siempre desnudo, pilila al aire. Si los mojigatos americanos le pusieron calzoncillos a Son Gokū en esa escena en la que saltaba al lago para pescar un pez enorme, ¿qué harán con esta obra? ¿Directamente no la licenciarán? ¿Le pondrán calzoncillos al niño todas las –muchas– veces que sale?
  • El título, べるぜバブ (Beruzebabu, o sea, Beelzebub, el nombré en inglés del demonio Belcebú) es curioso en japonés. Si estáis familiarizados con los silabarios japoneses, veréis que la parte BERUZE está escrita en hiragana, mientras que BABU lo está en katakana. Babu es la manera con la que los japoneses expresan el barboteo típico de los bebés, igual que nosotros decimos “gugú-tata” o “ajó-ajó”. Así que el título japonés denota, de forma totalmente visual, el nombre del demonio Belcebú, a lo que se suma cierto toque “a bebé”. Curioso, ¿verdad? Un matiz totalmente intrasladable, por otra parte.

Lo mejor

  • El dibujo es típico de la Jump. Nada novedoso, pero atractivo a la vista y “moderno”.
  • Tiene ciertas doses de humor que no está mal.
  • El planteamiento es original. ¿Un gamberro criando a un bebé?
  • Furuichi, el amigo cínico de Oga, me ha caído bien con sus comentarios y sus caretos de “flipa”.

Lo peor

  • No tiene mucho atractivo para un lector harto de leer shōnen.
  • Temo que, en un momento dado, el autor caerá en el recurso fácil de las batallitas y los power-up.

Kamui-den (La leyenda de Kamui)

Monday, September 27th, 2010
  • Título: カムイ伝 –Kamui-den– (La leyenda de Kamui)
  • Autor: Sanpei Shirato
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Garo
  • Años publicación: 1964-71
  • Clasificación: seinen, samuráis, clásico
  • Tomos: 4 (edición de lujo)

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Como durante el año no tengo mucho tiempo para leer historias muy largas y prefiero ir “mordisqueando” aquí y allá leyendo un tomo de este manga, otro del otro manga, etcétera, desde hace un par de años aprovecho que en verano tengo un poco más de tiempo para leer una obra completa de las largas. El año pasado lo hice con Manga Michi y me lo pasé genial con la historia semiautobiográfica del dúo de mangakas Fujiko Fujio, y este año he decidido leer de una vez por todas la celebérrima Kamui-den, que tiene ni más ni menos que 6000 páginas, lo que me salía a 200 páginas al día si quería leerla en un mes. Al final han surgido varios imprevistos que han requerido mi atención, por lo que he no he dispuesto de tanto tiempo como planeaba y he tenido que dedicarle casi el doble de tiempo a leerla completa.

Hace años ya que leí el tomo 1 de esta historia y me dejó bastante frío. No es que me disgustara, pero sí es cierto que no entendía por qué Kamui-den es considerada una de las mejores obras de la historia del manga. Pero esta vez, a medida que iba leyendo y superaba ese primer tramo, mi boca se iba abriendo gradualmente hasta quedar prácticamente colgando. Kamui-den se merece su fama y mucho más.

Cierto es que cuesta entrar en la obra porque, al principio de todo, su autor se empeña en contar la historia de un lobo blanco que es marginado por su manada, e invierte muchísimas páginas en este subargumento que, al fin y al cabo, resulta prescindible en el marco general del manga (al menos en esta primera parte, en teoría la primera de una trilogía, luego cuento más). La del lobo es una saga que no está mal, y donde se aprenden muchas cosas sobre el funcionamiento de estos depredadores y del equilibrio de la naturaleza en general, aparte de que se pretende hacer un paralelismo entre la marginación del lobo blanco por ser distinto por parte de su manada y los prejuicios de la sociedad humana en general. Pero, a pesar de que no está mal, lo cierto es que no pinta mucho o nada en la historia. Así que, si alguna vez puedes leer Kamui-den, te recomiendo que, en tu interior, tengas muy claro que lo de los lobos es solo una saga que terminará pronto para dar paso a la historia de verdad. No lo dejes ahí porque no vas a llegar a lo realmente bueno.

Kamui-den se enmarca en el período feudal japonés y nos cuenta las vidas de todos los estamentos sociales de un pequeño feudo llamado Hioki. Y cuando digo “todas”, es “todas”. Como sabréis, en la época de los samuráis, la sociedad estaba dividida en castas. Cada una de estas castas tenía sus funciones y no podía haber relación entre ellas más que de vasallaje. Así, por encima de todo estaban los samuráis, luego los campesinos, los artesanos y los comerciantes, por este orden. Por debajo de todo, ya que ni siquiera eran considerados una casta como tal, estaban los hinin y los eta, que ni siquiera estaban considerados personas (非人 hinin significa literalmente “no persona”).

Pues bien, una de las características de los manga, películas y novelas de época japonesas es que narran solamente una pequeña historia y, generalmente, solo de un estamento, que generalmente es el samurái. Así, es muy común leer obras sobre honor samurái, grandes batallas, amoríos entre un guerrero y la doncella de turno, etcétera. En este sentido, Kamui-den es tremendamente distinto porque nos presenta las vidas de absolutamente todas las castas:

  • Samuráis: tremendas luchas de poder entre los altos consejeros del señor feudal, sucias maniobras políticas, venganzas, un enorme secreto que puede poner en entredicho la autoridad del bakufu (gobierno feudal central) Tokugawa, etcétera.
  • Campesinos: representan el centro de la historia. Duro trabajo para cultivar el arroz, gran parte del cual darán a los samuráis en concepto de tributo, represiones, apertura de nuevos arrozales, desarrollo de nuevas herramientas, asociaciones, malos rollos, aprendizajes, nuevos cultivos de algodón, cría de gusanos de seda, buenas cosechas, terribles hambrunas, construcción de presas para asegurarse el agua, etcétera. Y mucha animadversión hacia los hinin (parias), provocada por los samuráis, a los que interesaba que campesinos y hinin estuvieran a malas para mantener su férreo control sobre ellos.
  • Artesanos: no aparecen mucho, solo en las escenas que se desarrollan en la ciudad al pie del castillo (jōkamachi) y en Edo, pero ahí están también. No sé si los pescadores pertenecían a este estamento –es posible que sí, ahora que lo pienso–, pero hay una saga bastante extensa que nos presenta sus vidas.
  • Comerciantes: estos tienen un papel fundamental en la obra, sobre todo el personaje Yumeya Shichibee, que pasa de ser un reo a un importante comerciante que pretende hacerse con el poder a través del dinero, para así colocar bajo su yugo a los arrogantes samuráis. También destacar el personaje Kuraya, que no para de untar a uno de los altos consejeros para conseguir tratos favorables y monopolios que machacan a los campesinos, y sus “sucesores” Ookuraya e Itamiya, a cuál más taimado.
  • Hinin: los grandes maltratados, se encargan de llevarse los cadáveres de las bestias, curtir las pieles y hacer tareas policiales (son ellos los que, siguiendo las órdenes de los samuráis, arrestan a campesinos que han cometido alguna falta y les castigan, a veces haciendo incluso de verdugos, lo que obviamente les granjea un profundísimo odio por parte de los labradores). Tienen prohibido cultivar el campo, vestir cierto tipo de ropa, llevar cierto tipo de peinados, etcétera. Históricamente los hinin y eta eran como dos subcastas distintas, pero en Kamui-den se “fusionan” y solo aparecen como hinin.
  • Echo de menos, sin embargo, a los monjes budistas y a los sacerdotes sintoístas. Cierto es que aparece alguno por ahí, pero siempre de forma muy residual. Me habría gustado verles un poco más metidos en la historia, aunque tal vez Shirato no los puso por convicciones propias (las ideas desarrolladas en Kamui-den son bastante de izquierdas, de tipo marxista).
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Gran acción y gran historia. Para quitarse el sombrero (disculpas por la mala calidad del scan, abrir un libro de 1500 páginas para escanearlo no es fácil ^_^)

Como veis, la historia de Kamui-den se desarrolla en múltiples planos, y nos presenta la vida de un montón de personajes, cuyos caminos se entrecruzan y cuyas decisiones les afectan mutuamente.

¿Pero de qué va la historia? Básicamente es un gran retrato de los sucesos en el feudo de Hiochi durante varios años: las intrigas políticas de los gobernantes, los esfuerzos de los campesinos y la miseria de los hinin. Se puede decir que tenemos cuatro ejes distintos en la historia, cada cual centrado en un personaje representante de una de las castas.

  • Shōsuke: un chaval campesino muy inteligente que se las apaña para aprender a leer y escribir (cosa totalmente prohibida a los campesinos). Con los conocimientos adquiridos ayudará a sus congéneres del pueblo de Hanamaki a mejorar sus cultivos, a cultivar productos, como el algodón, no directamente para comer (como el arroz o el mijo), sino para comerciar, a inventar nuevas herramientas, a abrir nuevos campos de cultivo, a criar gusanos de seda, a hacer presas para asegurar el agua, etcétera. Pero sobre todo pugna por conseguir un entendimiento entre los campesinos y los hinin que les permita librarse, aunque sea un poco, del yugo de los gobernantes samurái. Shōsuke se enamora de una hinin y tiene un hijo con ella, pero no pueden casarse debido a la prohibición que existe de que los campesinos y los hinin se relacionen. Entonces se jura a sí mismo que cambiará las cosas en el país.
  • Kamui: aunque este manga lleve su nombre, no es el protagonista central. Se trata de un hinin que, desde muy pequeño, odia la idea de estar siempre bajo yugo ajeno, y desea ser el más fuerte para no depender de nadie. Entonces decide hacerse ninja, y de hecho consigue ser uno de los mejores. Kamui aparece a menudo en la historia como observador, y raramente entra en acción.
  • Ryūnoshin Kusaka: joven samurái muy dotado para el manejo de la espada. Ve como, por culpa de una intriga política, todo su clan es exterminado, y entonces se promete a sí mismo que se vengará. Durante su larga travesía, convivirá con hinin y campesinos y averiguará las penurias que estos sufren. Finalmente se convertirá en uno de los mayores aliados de las castas más deprimidas y pondrá su gran dominio de la espada a su servicio.
  • Shichiya: un reo que consigue escapar del exilio junto a Akame, el maestro ninja de Kamui que consigue desertar como ninja, algo hasta el momento considerado imposible. Shichiya funda el comercio Yumeya, con el que pretende amasar grandes cantidades de dinero para poner a los estamentos más poderosos a sus pies. Es extremadamente ambicioso, pero también ayuda considerablemente a los campesinos para ganarse su favor, algo que a otros comerciantes menos calculadores, como Kuraya, ni siquiera se les ocurre.

Por supuesto, estos cuatro personajes no son los únicos que pululan por las páginas de este enorme manga. También están el rebelde campesino convertido en hinin Kokemaru; la adorable hinin Nana –hermana de Kamui y amante de Shōsuke–; la ninja Saesa, obsesionada con Kamui; el astuto jefe policial hinin Yokome; el impresionante ninja Akame; el alto consejero Gundayu Tachibana, su hijo Kazuma y su hermano Genba; el fiel aliado de Ryūnoshin llamado Ikkaku Sasa; el cobarde alcalde del pueblo de Hanamaki; el rōnin Ukon Minazuki; el campesino Koroku, que se vuelve loco de remate tras sufrir un revés tras otro; y un montón de personajes más.

En los años 60, cuando se publicó este manga, acabó siendo una gran influencia para los numerosos jóvenes japoneses que exigían un cambio de gobierno y de política más orientado a la izquierda, y es que hay un montón de ideas marxistas imbuidas en él de forma totalmente natural. Así, leída en el contexto del momento en el que fue creada, la obra también resulta de lo más interesante. La miseria de los campesinos y los hinin causada por la clase gobernante samurái, que se aprovecha como parásitos de ellos y les manipulan con el dogma “divide y vencerás”, la idea de “la unión hace la fuerza” que intenta promulgar Shōsuke, la rebeldía de Kokemaru y Kamui… Todo ello sigue siendo perfectamente válido hoy en día, y no me parece que haya ideas que hayan caído en desuso o sean anticuadas. En un momento dado tal vez sí que hay uno o dos “momentos felices” bastante utópicos de “todos colaboramos juntos y nos beneficiamos juntos de nuestro trabajo, por igual”, pero pronto vuelve la realidad y surgen los típicos traidores, maquinadores y actores externos, como sequías o inundaciones, que dan al traste con todo.

Kamui-den es una historia publicada en los años 60 y –este es otro de los motivos por el que me ha dejado con la boca tan abierta– si la comparamos con otros manga de la misma época, resulta tremendamente madura, bien narrada, bien hilada, bien dibujada y en definitiva, increíblemente avanzada a su tiempo. Vamos, que podría ser perfectamente contemporánea a obras de Kazuo Koike como El lobo solitario y su cachorro, solo que fue creada diez años antes. De hecho, el principal responsable del dibujo de la primera parte de la obra, junto con su autor Sanpei Shirato, no fue otro que Gōseki Kojima, el dibujante de El lobo solitario y su cachorro. El dibujo resulta tremendamente bueno en comparación con lo que se estilaba en los 60, aunque en la segunda mitad de la obra se vuelve algo tosco.

Cuando la aplastante mayoría de los manga de los años 60 se ven de lo más anticuados sea en el aspecto gráfico, en el argumental, o en ambos, Kamui-den sigue siendo una obra más que válida actualmente en ambos aspectos, lo que la convierte en imperecedera. En definitiva, es uno de los más grandes manga de la historia. Para quitarse el sombrero.

Para terminar, unas curiosidades

  • Con los años que han pasado desde su publicación original y el estatus de culto que ha adquirido esta obra, es evidente que tiene que haber varias ediciones de las 6000 páginas de Kamui-den en Japón. La más reciente (2005, Shōgakukan) tiene 15 tomos de unas 400 páginas cada uno. Yo he leído la obra en una edición de solo 4 tomos de 1500 páginas cada uno, auténticos ladrillos enormes de una calidad excelente, papel muy fino, impresión perfecta y tapa dura forrada de tela que se puso a la venta en 1982. Esta edición es la que ha sido elegida por la editorial francesa Kana para publicar la obra en el país vecino. Así que si tenéis conocimientos de francés y os llama la atención esta obra, sabed que la tenéis al otro lado de la frontera.
  • ¿Sabíais que una parte de Kamui-den fue publicada en España? En 1992, los albores de la historia del manga en España, se publicaron 7 tomitos de Kamui bajo el título La leyenda de Kamui, una verdadera historia de ninjas. Al parecer, recopilaba unas cuantas historias sueltas tanto del Kamui-den original como de Kamui Gaiden.
  • Kamui-den es en realidad una trilogía, y esta reseña es solo de la primera parte. La segunda parte fue publicada entre 1988 y 2000 y abarca 12 tomos (edición de 2006). La tercera y última parte aún no ha sido empezada, aunque el año pasado se anunció que por fin Shirato estaba empezando a trabajar en su composición. A ver si es cierto, aunque la avanzada edad de Shirato (78 años) no invita precisamente al optimismo. Por si fuera poco, también existe una especie de spin-off de corte shōnen y de acción, llamado Kamui Gaiden (Historia alternativa de Kamui), con dos series que, juntas, abarcan 11 tomos, y que fueron publicadas entre 1965-67 y 1982-87 respectivamente. Es decir, que el mundo de Kamui, en su totalidad tal y como lo conocemos hoy en día, abarca un total de 38 tomos de unas 400 páginas cada uno en su edición más reciente. Casi nada.

Lo mejor

  • Una obra maestra, imprescindible para entender la historia del manga. Sus ideas fueron muy influyentes en su tiempo.
  • Las numerosas ramificaciones e intersecciones de las distintas líneas argumentales.
  • Las numerosas explicaciones y aclaraciones que ofrece el autor de vez en cuando, que ayudan a seguir muy bien el hilo de la compleja historia.
  • Que no se hable solo de samuráis, sino también de campesinos, comerciantes, hinin, artesanos, ninjas…
  • Las excitantes escenas de acción y los impresionantes trucos ninja, brutales incluso hoy.
  • Sigue siendo perfectamente válida incluso ahora, casi 50 años después de haber sido presentada.

Lo peor

  • En la segunda mitad, el dibujo se vuelve bastante tosco.
  • Difícil verla publicada en España.
  • La historia de los lobos no aporta nada a la historia principal. ¿La ligará con la historia en la segunda o tercera sagas de la serie?
  • Quedan bastantes cabos sueltos y Kamui no aparece nada en la última parte; aunque imagino que esto es porque, de hecho, la historia no queda terminada en este punto sino que sigue en la segunda parte y tal vez en la tercera, aún inédita.

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Wednesday, August 4th, 2010
  • Título: VERSION
  • Autor: Hisashi Sakaguchi
  • Editorial: Ushio Shuppansha
  • Revista: Comic Tom
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: ciencia-ficción, seinen
  • Tomos: 3

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De nuevo “doblo” (que no rompo del todo) un poco las normas de este blog reseñando una obra que sí fue en su momento licenciada y publicada en España. Al igual que hice con la maravillosa Regreso al mar de Satoshi Kon, este es un intento por rescatar del olvido una obra maestra del manga publicada en los albores de la edición de cómic japonés en España.

Efectivamente, Version, titulada aquí “Version.1”, empezó a ser publicada por Glénat en 1996, que sacó ocho finos comic-books de 24 páginas que luego recopiló en un tomo publicado en 1997 (podéis ver en Listado Manga las portadas y fechas: comic-books / tomo).

Lo que muchos no saben es que Version fue publicada de forma incompleta en España, y es que todavía faltan 2 tomos japoneses que restan inéditos. Es decir, en España se publicaron solo 250 páginas de las 765 que tiene la obra.

Version es una obra de Hisashi Sakaguchi, el aclamado autor de la maravillosa y recomendadísima Ikkyu (que tenemos disponible en castellano y catalán de la mano de Glénat) y de otras obras que he comentado aquí como la obra maestra Ishi no Hana (Partisan) y la más que nada anecdótica Illumination no yoru 23:59 hatsu (Noche iluminada, salida a las 23.59). Un autor impresionante cuyo nombre, sin embargo, nunca estuvo a la altura de los grandes pesos pesados del manga, a pesar de que, vista su carrera, pudo haberlo estado si no hubiese empezado relativamente tarde en esto del manga (durante sus primeros años como profesional trabajó como animador en Mushi Productions, la empresa de Osamu Tezuka) ni hubiese fallecido en 1995 a la prematura edad de 49 años.

Version es una historia un tanto enrevesada que, en mi opinión, bebe directamente de las fuentes de Akira tanto en temática y desarrollo “tecno-esotérico” como en estilo de dibujo. Nos cuenta una historia en la que unos científicos desarrollan un biochip que se las apaña para absorber información a marchas forzadas e ir creciendo hasta el punto de desarrollar un cuerpo y una identidad propia. El profesor Higure, temiendo que el biochip, que recibe el nombre de “Gaso” (elemento con consciencia de sí mismo), podría ser utilizado con fines malvados y que además resulta peligroso debido a una especie de veneno que suelta (la “materia azul”), se evade con él.

Años más tarde, la hija de Higure, Eiko, entra en contacto con el detective privado Happō y juntos buscarán al profesor, que deja el mensaje “Version” (entendido aquí como una palabra que indica “evolución”, en una especie de japglish pseudoinformático un poco raro) aquí y allá dando a entender que sigue vivo. Así empieza una aventura en la que Eiko y Happō tendrán que buscar al Gaso y enfrentarse a la malvada organización Religio encabezada por el feo de Echo, que anhela atrapar al Gaso –que elige adoptar la forma de una especie de sirena– para convertirlo en una especie de dios y erigirse él en una especie de Profeta. Pero Echo no contaba con la intervención de otra gran fuerza cósmica, el Jiga (propio yo), una especie de consciencia colectiva de toda la Humanidad que, en forma de programa informático parásito que se apodera de Echo, se erige como antagonista del Gaso. Así, el Gaso pasa a simbolizar el amor por el planeta Tierra, la ecología y lo demás, mientras que el Jiga, representado en el manga como una especie de bloques transparentes, representa la codicia humana (bueno, al menos esta es mi interpretación, ya que todo resulta un poco lioso).

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El gordo de Echo consigue atrapar al Gaso (esa especie de sirena monstruosa) e intenta controlarle.

Esta es una obra realmente interesante, aunque como ya he insinuado llega un punto en el que la narración se vuelve muy enrevesada y cuando aparecen los bloques, el mundo onírico creado por el Jiga y toda una serie de párrafos liosos con terminología pseudoinformática y filosófica es muy fácil perderse. Un poco como ocurre con Akira, no sé si me explico.

El tema informático está muy presente en la obra. Por un lado, en el obvio diseño de las portadas y algunas ilustraciones interiores, realizadas en un 3D realmente primitivo, de hecho posiblemente esta fue de las primeras obras manga, si no la primera, donde se usó la informática como parte del proceso. Pensemos que es un manga hecho en 1991-92 y que las herramientas informáticas de aquel entonces eran muy limitadas. Visto desde esta perspectiva, el esfuerzo realizado por Sakaguchi es muy encomiable aunque ahora parezca burdo, tosco, y pixelado a más no poder. También es la gracia del manga, digo yo.

Por otro lado, totas las parrafadas con terminología informática de principios de los 90 resultan casi pueriles hoy en día (el propio uso de la palabra “version” –indicando la versión 1.0 , 2.0, 3.2 o lo que sea de los programas informáticos– resulta muy gracioso por la connotación “evolutiva” que Sakaguchi le da). Y también es muy gracioso que aparezca una especie de versión primitiva de Internet en una época en la que la mayoría de los mortales no habíamos ni siquiera oído hablar de la posibilidad de conectar ordenadores en red, y mucho menos de forma global.

Por cierto, el título español de “Version.1” probablemente venga dado porque los capítulos, un total de 4, vienen marcados de esta manera: Version.1, Version.2, Version.3 y Version.4. En el tomo 1, por cierto, vienen los capítulos Version.1 y Version.2. Alguien se debería de confundir al principio y así quedó el título español del manga.

En definitiva, para mí es una obra muy recomendable, aunque peca de andarse demasiado por las ramas y llega un punto en el que la narración se lía de mala manera.

Lo mejor

  • El dibujo de Hisashi Sakaguchi es impresionante. De lo mejor de la escuela ochentera japonesa liderada por Katsuhiro Otomo.
  • Algunas escenas de lo más imaginativas y oníricas.
  • El uso de terminología informática y de tecnología supuestamente de “última generación” que ahora parece de juguete.
  • El personaje del detective Happō me parece muy gracioso en su caracterización como detective privado de las pelis clásicas a lo Philip Marlowe pero totalmente desastroso.

Lo peor

  • Sakaguchi se lió bastante en un momento dado. La obra tiene partes complicadas de comprender, lo que hace que, de haber podido ser una obra maestra, Version haya acabado siendo una obra más. Buena, sí, pero no excelente.
  • Que en España solo pudiéramos disfrutar de un tomo de los tres que tiene.

Hoero pen (Comic Bomber – Ruge, plumilla)

Wednesday, July 7th, 2010
  • Título: 吼えろペン –Hoero Pen– (Comic Bomber – Ruge, plumilla)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Sunday GX
  • Años publicación: 2001-04
  • Clasificación: shōnen, seinen, metamanga
  • Tomos: 13

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Últimamente he sido testigo de conversaciones (en la vida real o en internet) en las que los interlocutores hablaban maravillas sobre Bakuman, basándose en el hecho de la “originalidad” del cómic de Obata y Ohba. No voy a decir ahora que Bakuman me parezca una mierda, porque no es el caso, me parece un gran manga, muy interesante y muy bien llevado. Pero de original no tiene gran cosa. Antes de Bakuman, ha habido muchísimos manga que hablaban sobre el acto creativo de crear un manga, enfocados desde una perspectiva similar a la de Bakuman, o bien en forma de biografías tipo Gekiga Hyōryū, Gekiga baka-tachi!! o la famosa Manga michi (El camino del manga) de Fujiko Fujio A, amén, claro está, de los numerosos tomos puramente educativos de “Cómo ser mangaka” creados por famosos (Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Akira Toriyama…) y no tan famosos.

Lo que hace original a Bakuman es, por un lado, que se enmarca en la época actual y que por lo tanto nos narra la forma de hacer de hoy en día, lo que resulta muy interesante, por el otro su faceta semiautobiográfica (hay puntos en el manga en el que se ve que las situaciones vividas por los protagonistas están basadas en situaciones reales vividas por el guionista y/o el dibujante) y por el otro en que se centra exclusivamente en el funcionamiento de la revista Shōnen Jump, la líder absoluta en su campo. En definitiva, resulta una especie de manual práctico de “cómo presentar un manga a la Shōnen Jump”. En esto sí es una obra única en su género.

La obra que reseño esta vez, Hoero pen, es otro de estos manga en los que el protagonista no es otro que… Un mangaka. Efectivamente, Moyuru Honoo, el personaje principal, es un dibujante de cierto éxito (que, por alguna razón, siempre lleva un casco de rugby) que cuenta con un equipo de ayudantes y que tiene un par de series serializándose en sendas revistas. El manga está estructurado en episodios autoconclusivos en los que el autor mete a su personaje en situaciones de lo más extremas e inverosímiles: desde el ataque de una francotiradora extranjera que le confunde por el autor de la serie Pikarimon y tiene órdenes de matarlo para acabar con la “plaga” que representan estos bichitos que están “pervirtiendo” a los jóvenes occidentales, hasta un atraco a un banco que casualmente Honoo había “previsto” en el capítulo de su serie que se publica esta misma semana, y cosas así.

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¡Dibuja como si te fuera la vida en ello!

Todo es extremadamente exagerado y muy estilo “nekketsu” (sangre caliente), y las escenas en las que el protagonista o algún otro personaje se ponen a hacer algo (sea dibujar un manga, conducir una bici o lo que sea) a lo bestia son muy divertidas por lo extremadamente exageradas que resultan. A mí personalmente el primer tomo me encantó y me dejó con ganas de más. Si bien es cierto que la actitud siempre nekketsu a lo bestia del protagonista a veces saca de quicio, en general la historia fluye muy bien y se deja leer con agilidad y sin hacerse pesada. Supongo que la estructura en episodios autoconclusivos ayuda bastante. Por cierto, el título inglés “oficial” de este manga es Comic Bomber. Como veis, nada que ver con una traducción literal del título japonés, ni mucho menos ^_^ ¿A santo de qué elegirían este título?

Muy interesante, por cierto, resulta el glosario y explicación de cómo se hace un manga a modo de epílogo, pensado para que el lector no se pierda cuando en la historia hablan sobre el proceso de crear un manga o usan palabras técnicas o especializadas. Muy bien resumido y explicado, sí señor.

Por lo que he podido averiguar, este manga tiene una precuela, titulada Moeyo pen (Arde, plumilla), de un solo tomo con material serializado entre 1990 y 1991, y también una secuela, titulada Shin Hoero pen (Nuevo Ruge, plumilla), de 11 tomos publicados entre 2005 y 2008. La precuela intentaré conseguirla, ya que siendo un solo tomo puede resultar interesante. Si lo consigo, pondré en este mismo blog su correspondiente reseña.