El blog de Marc Bernabé

Yōkai Hunter: Yami no maroudo (Cazador de yōkai: el visitante de las tinieblas)

Tuesday, May 12th, 2015
  • Título: 妖怪ハンター・闇の客人 –Yōkai Hunter: Yami no maroudo– (Cazador de yōkai: el visitante de las tinieblas)
  • Autor: Daijirō Morohoshi (historia original) Jun’ya Inoue (dibujo)
  • Editorial: Shinchōsha
  • Revista: Comic Bunch
  • Años publicación: 2011
  • Clasificación: sobrenatural, folclore
  • Tomos: 1

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Este manga, que consta de un único tomo, es el remake de una de las historias del Yōkai Hunter original de Daijirō Morohoshi realizado por Jun’ya Inoue, autor de Btooom!

La historia, titulada Yami no maroudo (El visitante de las tinieblas) ocupa el tomo entero, lo que da a Inoue espacio más que suficiente para explayarse, sobre todo en el aspecto gráfico. Una de las cosas que menos (o más, depende) pueden gustar de las obras originales de Morohoshi es que generalmente están bastante compactadas, en el sentido de que las páginas constan de viñetas más bien pequeñas y numerosas, con bastante texto. En este caso, Inoue ha realizado una “shōnenización” perfecta de una de las historias de más éxito de la serie Yōkai Hunter.

La historia narra la aventura de Reijirō Hieda, folclorista y especialista en lo sobrenatural, que es invitado por un pueblo rural a revivir un antiguo festival que fue discontinuado hace unos 130 años porque al parecer era extremadamente peligroso. Lo que quieren los responsables es resucitar el festival y convertirlo en una mera excusa para atraer a visitantes y revitalizar el pueblo, y para ello no tienen ningún problema en alterar ciertos aspectos para que resulte más vistoso. Aunque Hieda es contratado como especialista y supervisor del festival, al final los organizadores hacen un poco lo que les da la gana y desoyen ciertas recomendaciones del experto.

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Excelente dibujo y buen guión para una historia muy entretenida.

El antiguo festival consistía en invitar a un demonio de ultratumba para que les ayudara a conseguir una buena cosecha a cambio de sacrificios humanos. Sin embargo, si la ceremonia no salía del todo bien y había algún error en su ejecución, se corría el peligro de que el demonio se desbocara y causara estragos en el pueblo. Evidentemente, en pleno siglo XXI, nadie cree en estas “paparruchas”, y se decide revivir el festival con fines puramente turísticos.

No obstante, esas “paparruchas” resultan ser reales y, efectivamente, aparece un horrible demonio que hace estragos en el pueblo. Hieda, aquí sí, hará un papel más que el habitual de observador y narrador y participará activamente en una historia muy bien narrada y muy adictiva: desde luego, Jun’ya Inoue consigue que la historia original de Morohoshi sea trepidante y adictiva y mucho más digerible para las nuevas generaciones de lectores de manga, especialmente de manga shōnen y young.

Lo mejor

  • Ritmo trepidante e historia muy bien llevada.
  • Dibujo más que aceptable: las representaciones del demonio y del festival están muy logradas.

Lo peor

  • Que Inoue solo haya adaptado una historia, en un solo tomo.

Ushio to Tora (Ushio y Tora)

Friday, February 27th, 2015
  • Título: うしおととら –Ushio to Tora– (Ushio y Tora)
  • Autor: Kazuhiro Fujita
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1990-96
  • Clasificación: aventuras
  • Tomos: 33+1

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Ushio to Tora es uno de los mangas que más años hace que figura en mi biblioteca: un compañero de la universidad me regaló la colección completa en mi primera estancia en Japón, allá en 1999-2000… Pero tras tantos años arriba y abajo, lo cierto es que estos tomos han estado casi siempre guardados en cajas, y nunca les he dado una oportunidad ni los he leído. Dentro de muy poco, cuando tenga ya mi largamente deseada “biblioteca manga” particular terminada (calculo que sobre mayo o junio de este año) esto se va a subsanar. En los preparativos preliminares, sin embargo, he localizado los tomos y he pillado el primero para leerlo.

¿Por qué he decidido a estas alturas leerlo, y no antes o después? Bueno, por qué no “antes” lo acabo de mencionar. Y por qué “ahora”, hay dos motivos. Primero, porque hace poco se anunció que en verano de este año se estrenaría un anime basado en este manga, una auténtica rareza (normalmente se hacen animes de los mangas de más éxito del momento, y es muy raro que una empresa de anime decida “resucitar” un manga antiguo que en su momento no tuvo anime – otra cosa serían los revivals o remakes, pero en estos casos generalmente sí hubo anime anterior). Segundo, porque un amigo comentó en Twitter que ahora, a raíz de este anime, empezaría a salir gente que reivindicaría Ushio to Tora y que pediría su publicación en España, pero que si gente como yo no hacía “campaña” esto no se conseguiría. Pues bien, aquí está mi granito de arena. ^_^

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio y Tora en acción contra los bicharracos sobrenaturales.

Ushio to Tora es el primer y probablemente mayor éxito de su autor, Kazuhiro Fujita (también autor de Karakuri Circus), y es ciertamente una historia muy noventera. Va de un chico, Ushio Aotsuki, que vive en un templo budista junto a su padre, que es el monje principal, y que le cuenta historias del santuario todo el rato en plan “abuelo batallitas”, un poco como el abuelo de Kagome en Inu-yasha. Una de las historias que le cuenta va sobre un demonio que fue sellado por un héroe gracias a una lanza mística llamada “la lanza de la bestia”. Ushio no se cree las historias de su padre, pero un día entra en el almacén del templo y descubre, por casualidad, una trampilla que aparentemente lleva a un sótano. Al abrir la puerta y entrar, descubre a un fiero monstruo que está clavado contra la pared con una lanza. Sin comerlo ni beberlo, Ushio tiene que liberar al monstruo para que le ayude con unos espíritus malvados que han aparecido al liberarse (cuando se ha abierto la trampilla) su energía maléfica. Armado con la lanza, que tiene el poder de inmovilizar al monstruo, Ushio y el bicho trabarán cierta “amistad” (al principio a regañadientes, ya más tarde de mejor rollo), hasta el punto de que Ushio bautizará al monstruo como “Tora” (tigre) debido a su apariencia.

A partir de este momento empieza una aventura con monstruos, seres sobrenaturales y muchas peripecias protagonizadas por el joven Ushio y su compañero a regañadientes Tora, que abarca 33 tomos más un extra con una “historia paralela”.

Lo mejor

  • Tiene un regusto muy noventero, con muchas aventuras y entretenimiento.
  • Si te gusta la temática sobrenatural con aventuras, disfrutarás este manga, que recuerda bastante a Inu-yasha (una obra bastante posterior, por cierto).

Lo peor

  • El dibujo, al menos en los primeros tomos, es bastante sucio en el sentido de que tiene muchas líneas marcadas. No es limpio ni conciso.
  • Yo personalmente ya soy un poco mayor para que me enganchen aventuras shōnen como esta. Me ha entretenido, pero sin más. No estoy ansioso por leer el resto, para que me entendáis.

Ultraman

Tuesday, November 11th, 2014
  • Título: ウルトラマン –Ultraman–
  • Autor: Eiichi Shimizu (guión) y Tomohiro Shimoguchi (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gekkan Heroes
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: tokusatsu, superhéroes, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

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Lo primero que evoca el título Ultraman es, obviamente, el nombre del héroe más icónico del tokusatsu japonés, el “padre” de los Power Rangers, Kamen Riders y demás luchadores justicieros, aunque viendo la portada de este manga uno tiene dudas de que sea un título de la franquicia Ultraman y se pregunta si está ante una obra cuyo único punto en común con la famosísima serie televisiva es que el título es el mismo. Lo segundo es realmente difícil en un lugar como Japón, con tanta protección de los derechos de autor y tanto respeto por la obra ajena, y más por una tan representativa y que ha marcado a varias generaciones. Aunque se diera el caso de que realmente la palabra “Ultraman” no estuviera registrada y cualquiera podría usarla, sería muy complicado que realmente surgiera alguien en Japón dispuesta a utilizarla de forma tan flagrante.

Efectivamente, pues, este manga pertenece al canon oficial de Ultraman y está aprobado por todos los estamentos necesarios… Cosa muy curiosa porque de hecho, como veremos, desmonta varias temáticas recurrentes de la franquicia. No sé si leéis Zetman de Masakazu Katsura, pero a mí me ha recordado más a esta obra que al Ultraman clásico, al menos en el primer tomo. Por cierto, hace unos años reseñé un manga de Ultraman de los años 60, para que tengáis más información podéis leerlo.

La historia se desarrolla varias décadas después de que el “gigante de la luz” Ultraman salvara el planeta Tierra de la amenaza de varias criaturas provenientes del espacio. Ultraman se asimiló con un terrestre y, gracias a sus poderes, logró vencer a los monstruos y devolver la paz a nuestro planeta. Ahora, la figura de este héroe es un vestigio del pasado, y aunque su historia se cuenta en museos y libros de texto, ya pocos se acuerdan realmente de él. De hecho, la base de la Patrulla Científica, actualmente desmantelada, es ahora un museo… Sin embargo, pronto descubriremos que, a pesar de que la paz reina en la Tierra y la amenaza alienígena se percibe como muy lejana en el tiempo y como algo que no volverá a ocurrir, la Patrulla Científica sigue alerta, sin haber sido desmantelada, trabajando para prevenir posibles invasiones futuras. Así pues, lo primero que choca al empezar a leer Ultraman es que los miembros de la famosa Patrulla Científica, como Shin Hayata (que de hecho fue el humano que se asimiló con el gigante de la luz en su momento) o Mitsuhiro Ide, son ahora cincuentones.

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¡El rayo Specium! Y la famosa pose de Ultraman, que aquí se justifica como “acoplar el antebrazo izquierdo con el derecho para activar el arma”.

Como no puede ser de otra manera, surge de nuevo una amenaza de invasión alienígena y es Shin Hayata quien debe salir a luchar, dotado de una especie de armadura biónica que le convierte en Ultraman, contra el monstruo de turno. Sin embargo, el bicho resulta ser muy poderoso y le “da pa’l pelo”. Pero en ese momento aparece Shinjirō Hayata, el hijo de Shin, que cuenta al parecer con un poder descomunal de forma innata, al que le proporcionan una nueva armadura creada especialmente para él sin que él supiera nada de antemano, y se pone a luchar para defender el planeta Tierra.

Lo mejor

  • El manga está muy bien dibujado, y tiene muchísima acción. No se hace nada pesado, al contrario, la acción es trepidante.
  • Me ha gustado ver la versión cincuentona de los personajes clásicos de Ultraman. Es un claro guiño a los lectores actuales de esta serie, que crecieron disfrutando de las aventuras de este personaje. Parece claro que los creadores de este manga quieren atrapar a las nuevas generaciones pero, también, apelar a la nostalgia de los mayores para intentar llegar al máximo de público posible.

Lo peor

  • Como he dicho antes, todo el tema de las armaduras biónicas le quita un poco de magia a la serie y la acerca, tal vez demasiado, a otras obras como Robocop o Zetman.
  • El diseño de ese traje biónico, de nuevo, es demasiado “robocop” para mi gusto. Le quita la esencia de “látex” de Ultraman. Igual ha sido demasiado…

Kiseijū (Bestia parasitaria)

Tuesday, August 19th, 2014
  • Título: 寄生獣 –Kiseijū– (Bestia parasitaria)
  • Autor: Hitoshi Iwaaki
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Afternoon
  • Años publicación: 1988-95
  • Clasificación: sobrenatural, aventuras, horror
  • Tomos: 8 (edición kanzenban)

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El manga Kiseijū es uno de los favoritos de los japoneses de mi generación y hace tiempo me leí el primer tomo, creado por Hitoshi Iwaaki, que más tarde presentaría Historie, que reseñé hace ya seis años en este mismo blog. La obra me gustó, pero al no tener acceso en ese momento al resto de ella tuve que dejarla ahí. Hace poco me entraron muchas ganas de leerla de nuevo y, esta vez sí, de hacerlo de forma completa. En un primer momento no supe muy bien por qué tuve tantas ganas repentinas de leerla como es debido, pero al poco caí en que seguramente es una cuestión de mi subconsciente: como en los últimos días había leído que han anunciado un anime que se empezará a emitir en octubre de este año, y también una película de imagen real que se estrenará a finales de noviembre, seguramente el dato se había quedado en mi mente hasta finalmente lanzarme señales de “léela de una vez”.

Escribo esta reseña cuando apenas he leído dos tomos y medio de los 8 de los que consta la edición kanzenban de la obra, pero creo que si fuera a escribirla habiendo leído un poco más apenas variaría mucho, así que allá va.

La premisa de la historia es que un día, sin que sepamos muy bien por qué ni cómo, una especie de esporas del tamaño de una pelota de tenis caen en muchos rincones de la Tierra. Al cabo de pocas viñetas, vemos cómo las esporas se abren y de su interior aparecen unos bichos que parecen gusanos de pico afilado, que se introducen en las cabezas de las víctimas humanas para parasitarlas. Estos parásitos se hacen con el control del cuerpo de sus huéspedes sustituyendo su cabeza, que se convierte a su vez en una especie de arma, ya que es capaz de desmontarse y cambiar de forma (por ejemplo, adoptando formas afiladas, como de espada o punzón –Ojo, este manga es anterior a Terminator 2–).

Sin embargo, el caso de Shin’ichi, nuestro protagonista, es especial: por pura casualidad, se da cuenta de que el parásito intenta penetrar en su cabeza a través de su oído o su nariz y reacciona intentando detener la trayectoria del bicho con la mano… Con la consecuencia de que el parásito termina alojándose en su brazo y fijándose y asimilándose con él de forma irreversible.

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Shin’ichi y su “inseparable” Miggy, en una escena cotidiana.

Pronto descubrimos que estos parásitos tienen voluntad propia y una capacidad enorme de aprendizaje. El brazo de Shin’ichi, que al estar bajo el control del parásito puede adoptar todo tipo de formas y “generar ojos” o “bocas”, por ejemplo, actúa por su cuenta, estudiando libros y haciendo todo tipo de cosas con o sin permiso de Shin’ichi. El pobre protagonista, resignado, acaba rindiéndose a la evidencia y aceptando la presencia de ese ser que se aloja en su brazo, al que llama “Miggy” (migi significa “derecha” en japonés, y es que el bicho ha poseído su brazo derecho). Así, en vez de una relación de parásito-huésped, la relación en el caso de Shin’ichi y Miggy pasa a ser de simbiosis, ya que Miggy no podría vivir sin Shin’ichi y Shin’ichi no puede deshacerse de Miggy.

Sin embargo, por otro lado el resto de los parásitos que sí han conseguido su objetivo de controlar a las personas actúan asesinando horriblemente a otras personas… Y como los bichos estos se detectan entre sí a distancia, Shin’ichi correrá peligro más de una vez al llamar la atención de estos sanguinarios seres, lo que dará pie a emocionantes luchas y situaciones extremas de todo tipo.

Lo mejor

  • La premisa es original y está muy bien llevada.
  • El cariño que se le coge a Miggy.
  • El horror subyacente en el manga está muy bien llevado, y al combinarse con escenas más del día a día, incluso hasta de humor, nos proporciona un manga la mar de entretenido.
  • Las situaciones de enfrentamiento, así como el espectáculo que supone ver a los parasitados “desmontando” sus cabezas para disponerse a atacar, están muy bien llevadas.

Lo peor

  • El dibujo no es precisamente el fuerte de Hitoshi Iwaaki, pero esto nunca ha sido un impedimento en el mundo del manga japonés, donde se valora más un guión bien llevado e interesante que el dibujo que lo acompaña. No hay más que ver, sin ir más lejos, el reciente caso del increíble fenómeno de Ataque a los titanes.

Inuyashiki

Tuesday, June 10th, 2014
  • Título: いぬやしき –Inuyashiki–
  • Autor: Hiroya Oku
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Evening
  • Años publicación: 2014 – en curso
  • Clasificación: acción, ci-fi
  • Tomos: 1 (en curso)

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Recuerdo claramente cuando, en el año 2001, viviendo en Yokohama, descubrí en una librería los 5 tomos de Gantz que habían salido hasta ese momento. Esas portadas de brillante color rojo, con pequeñas ilustraciones en blanco y negro, me llamaron poderosamente la atención y, evidentemente, me faltó tiempo para adquirir el manga y ALUCINAR con ese argumento enfermizo y ese dibujo extraordinario.

13 años más tarde, y una vez finalizado Gantz con 37 tomos en total, Hiroya Oku vuelve a sorprenderme. Sin ni siquiera darme cuenta de que este manga que reseño ahora es también suyo, ya su portada me llamó poderosamente la atención (por motivos obvios, creo). Evidentemente, cuando, viéndola más de cerca, vi de quién era obra, supe que tenía que ser mía.

Inuyashiki es una historia sorprendente en varios aspectos. Primero, porque empieza como un manga muy del día a día, casi costumbrista, por lo que la lectura de las primeras páginas pueden llevarnos a un mundo similar al descrito en Maeteru no kimochi. Me explico: la historia nos presenta a una familia, apellidada Inuyashiki, de cuatro integrantes. Un padre de 58 años pero que parece mucho más viejo (de hecho, Oku pone pequeñas líneas cinéticas al lado de su cabeza para indicar que tiene cierto tembleque), una madre que tiene toda la pinta de una “maruja” japonesa, una chica adolescente muy guapita y un niño de unos 12-13 años.

Las primeras escenas nos muestran a los Inuyashiki en plena mudanza: por fin, después de años y años de ahorro y sacrificio, el padre ha conseguido adquirir una casa unifamiliar. A pesar de sus esfuerzos, nadie valora al padre y en vez de alegrarse por tener una casa nueva, lo único que hacen los demás es criticar que sea tan pequeña, que tenga poca luz, etcétera. Podemos imaginar, pues, cómo se siente este muy envejecido salaryman japonés: totalmente ignorado y anulado por su familia, hasta el punto de que finalmente encuentra el cariño y el solaz en la figura de un perrito que decide adoptar de la perrera.

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Momento Oku: ¿Qué coj…?

Su pequeño momento de alegría dura poco, pues recibe una carta del hospital que le conmina a volver a hacerse unas pruebas de salud. Las pruebas arrojan el devastador mensaje de que el padre Inuyashiki está gravemente enfermo de cáncer, que tiene metástasis por todas partes, y que le quedan apenas tres meses de vida.

Sin que su familia le dé pie a que les cuente la tragedia, porque tienen sus propias “preocupaciones” y pasan totalmente de él, Inuyashiki decide ir a dar un paseo con el perro. Llega a un parque y entonces es cuando este manga deja de ser Maetel no kimochi para entrar de lleno en un mundo más cercano al de Gantz. De repente cae un objeto pesadísimo del cielo en medio de un gran estruendo, que aplasta a Inuyashiki y a un chico que había cerca. Acto seguido, leemos una conversación en la que no podemos ver quiénes hablan pero que dicen algo como que nadie debe notar que han tenido ese accidente y que hay que recomponer los daños, aunque sea solo superficialmente porque no hay tiempo para recomponer lo estropeado a la perfección.

A la mañana siguiente, Inuyashiki se despierta en el parque. Se siente extrañamente bien, mucho mejor que antes. Poco a poco, va descubriendo que su cuerpo es una especie de máquina desmontable con unas prestaciones tecnológicas y bélicas brutales… ¿Qué es lo que le ha pasado a Inuyashiki? ¿Quiénes son los seres que lo mataron accidentalmente y luego lo reconstruyeron en forma de ciborg? ¿Cómo va a evolucionar la historia a partir de ahora? Bienvenidos al loco mundo de Hiroya Oku… ¡De nuevo!

Lo mejor

  • Si te gusta Gantz, disfrutarás con Inuyashiki.
  • Argumento alocado, dibujo excelente.
  • Me encanta cómo Oku “retrata” a la población japonesa actual, especialmente a los adolescentes, con una desgana y una pachorra brutal.
  • Los guiños a Gantz: hacia el final del tomo 1 aparece la habitación de un personaje con las paredes llenas de pósters de Gantz, y entre él y su visitante se ponen a hablar de la serie, haciéndose eco, con gran ironía y sentido del humor, de las críticas que corren por los foros de internet que lo definen como “un manga de mierda”.

Lo peor

  • Con un solo tomo en el mercado me parece precipitado sacarle pegas a este manga. Yo de momento no le encuentro ninguna más que como Oku utiliza con tanta profusión el ordenador para diseñar los fondos de sus mangas, el estilo de dibujo a veces resulta un poco frío. Pero no me parece tan gran inconveniente.