El blog de Marc Bernabé

Version

Wednesday, August 4th, 2010
  • Título: VERSION
  • Autor: Hisashi Sakaguchi
  • Editorial: Ushio Shuppansha
  • Revista: Comic Tom
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: ciencia-ficción, seinen
  • Tomos: 3

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De nuevo “doblo” (que no rompo del todo) un poco las normas de este blog reseñando una obra que sí fue en su momento licenciada y publicada en España. Al igual que hice con la maravillosa Regreso al mar de Satoshi Kon, este es un intento por rescatar del olvido una obra maestra del manga publicada en los albores de la edición de cómic japonés en España.

Efectivamente, Version, titulada aquí “Version.1”, empezó a ser publicada por Glénat en 1996, que sacó ocho finos comic-books de 24 páginas que luego recopiló en un tomo publicado en 1997 (podéis ver en Listado Manga las portadas y fechas: comic-books / tomo).

Lo que muchos no saben es que Version fue publicada de forma incompleta en España, y es que todavía faltan 2 tomos japoneses que restan inéditos. Es decir, en España se publicaron solo 250 páginas de las 765 que tiene la obra.

Version es una obra de Hisashi Sakaguchi, el aclamado autor de la maravillosa y recomendadísima Ikkyu (que tenemos disponible en castellano y catalán de la mano de Glénat) y de otras obras que he comentado aquí como la obra maestra Ishi no Hana (Partisan) y la más que nada anecdótica Illumination no yoru 23:59 hatsu (Noche iluminada, salida a las 23.59). Un autor impresionante cuyo nombre, sin embargo, nunca estuvo a la altura de los grandes pesos pesados del manga, a pesar de que, vista su carrera, pudo haberlo estado si no hubiese empezado relativamente tarde en esto del manga (durante sus primeros años como profesional trabajó como animador en Mushi Productions, la empresa de Osamu Tezuka) ni hubiese fallecido en 1995 a la prematura edad de 49 años.

Version es una historia un tanto enrevesada que, en mi opinión, bebe directamente de las fuentes de Akira tanto en temática y desarrollo “tecno-esotérico” como en estilo de dibujo. Nos cuenta una historia en la que unos científicos desarrollan un biochip que se las apaña para absorber información a marchas forzadas e ir creciendo hasta el punto de desarrollar un cuerpo y una identidad propia. El profesor Higure, temiendo que el biochip, que recibe el nombre de “Gaso” (elemento con consciencia de sí mismo), podría ser utilizado con fines malvados y que además resulta peligroso debido a una especie de veneno que suelta (la “materia azul”), se evade con él.

Años más tarde, la hija de Higure, Eiko, entra en contacto con el detective privado Happō y juntos buscarán al profesor, que deja el mensaje “Version” (entendido aquí como una palabra que indica “evolución”, en una especie de japglish pseudoinformático un poco raro) aquí y allá dando a entender que sigue vivo. Así empieza una aventura en la que Eiko y Happō tendrán que buscar al Gaso y enfrentarse a la malvada organización Religio encabezada por el feo de Echo, que anhela atrapar al Gaso –que elige adoptar la forma de una especie de sirena– para convertirlo en una especie de dios y erigirse él en una especie de Profeta. Pero Echo no contaba con la intervención de otra gran fuerza cósmica, el Jiga (propio yo), una especie de consciencia colectiva de toda la Humanidad que, en forma de programa informático parásito que se apodera de Echo, se erige como antagonista del Gaso. Así, el Gaso pasa a simbolizar el amor por el planeta Tierra, la ecología y lo demás, mientras que el Jiga, representado en el manga como una especie de bloques transparentes, representa la codicia humana (bueno, al menos esta es mi interpretación, ya que todo resulta un poco lioso).

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El gordo de Echo consigue atrapar al Gaso (esa especie de sirena monstruosa) e intenta controlarle.

Esta es una obra realmente interesante, aunque como ya he insinuado llega un punto en el que la narración se vuelve muy enrevesada y cuando aparecen los bloques, el mundo onírico creado por el Jiga y toda una serie de párrafos liosos con terminología pseudoinformática y filosófica es muy fácil perderse. Un poco como ocurre con Akira, no sé si me explico.

El tema informático está muy presente en la obra. Por un lado, en el obvio diseño de las portadas y algunas ilustraciones interiores, realizadas en un 3D realmente primitivo, de hecho posiblemente esta fue de las primeras obras manga, si no la primera, donde se usó la informática como parte del proceso. Pensemos que es un manga hecho en 1991-92 y que las herramientas informáticas de aquel entonces eran muy limitadas. Visto desde esta perspectiva, el esfuerzo realizado por Sakaguchi es muy encomiable aunque ahora parezca burdo, tosco, y pixelado a más no poder. También es la gracia del manga, digo yo.

Por otro lado, totas las parrafadas con terminología informática de principios de los 90 resultan casi pueriles hoy en día (el propio uso de la palabra “version” –indicando la versión 1.0 , 2.0, 3.2 o lo que sea de los programas informáticos– resulta muy gracioso por la connotación “evolutiva” que Sakaguchi le da). Y también es muy gracioso que aparezca una especie de versión primitiva de Internet en una época en la que la mayoría de los mortales no habíamos ni siquiera oído hablar de la posibilidad de conectar ordenadores en red, y mucho menos de forma global.

Por cierto, el título español de “Version.1” probablemente venga dado porque los capítulos, un total de 4, vienen marcados de esta manera: Version.1, Version.2, Version.3 y Version.4. En el tomo 1, por cierto, vienen los capítulos Version.1 y Version.2. Alguien se debería de confundir al principio y así quedó el título español del manga.

En definitiva, para mí es una obra muy recomendable, aunque peca de andarse demasiado por las ramas y llega un punto en el que la narración se lía de mala manera.

Lo mejor

  • El dibujo de Hisashi Sakaguchi es impresionante. De lo mejor de la escuela ochentera japonesa liderada por Katsuhiro Otomo.
  • Algunas escenas de lo más imaginativas y oníricas.
  • El uso de terminología informática y de tecnología supuestamente de “última generación” que ahora parece de juguete.
  • El personaje del detective Happō me parece muy gracioso en su caracterización como detective privado de las pelis clásicas a lo Philip Marlowe pero totalmente desastroso.

Lo peor

  • Sakaguchi se lió bastante en un momento dado. La obra tiene partes complicadas de comprender, lo que hace que, de haber podido ser una obra maestra, Version haya acabado siendo una obra más. Buena, sí, pero no excelente.
  • Que en España solo pudiéramos disfrutar de un tomo de los tres que tiene.

Hoero pen (Comic Bomber – Ruge, plumilla)

Wednesday, July 7th, 2010
  • Título: 吼えろペン –Hoero Pen– (Comic Bomber – Ruge, plumilla)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Sunday GX
  • Años publicación: 2001-04
  • Clasificación: shōnen, seinen, metamanga
  • Tomos: 13

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Últimamente he sido testigo de conversaciones (en la vida real o en internet) en las que los interlocutores hablaban maravillas sobre Bakuman, basándose en el hecho de la “originalidad” del cómic de Obata y Ohba. No voy a decir ahora que Bakuman me parezca una mierda, porque no es el caso, me parece un gran manga, muy interesante y muy bien llevado. Pero de original no tiene gran cosa. Antes de Bakuman, ha habido muchísimos manga que hablaban sobre el acto creativo de crear un manga, enfocados desde una perspectiva similar a la de Bakuman, o bien en forma de biografías tipo Gekiga Hyōryū, Gekiga baka-tachi!! o la famosa Manga michi (El camino del manga) de Fujiko Fujio A, amén, claro está, de los numerosos tomos puramente educativos de “Cómo ser mangaka” creados por famosos (Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Akira Toriyama…) y no tan famosos.

Lo que hace original a Bakuman es, por un lado, que se enmarca en la época actual y que por lo tanto nos narra la forma de hacer de hoy en día, lo que resulta muy interesante, por el otro su faceta semiautobiográfica (hay puntos en el manga en el que se ve que las situaciones vividas por los protagonistas están basadas en situaciones reales vividas por el guionista y/o el dibujante) y por el otro en que se centra exclusivamente en el funcionamiento de la revista Shōnen Jump, la líder absoluta en su campo. En definitiva, resulta una especie de manual práctico de “cómo presentar un manga a la Shōnen Jump”. En esto sí es una obra única en su género.

La obra que reseño esta vez, Hoero pen, es otro de estos manga en los que el protagonista no es otro que… Un mangaka. Efectivamente, Moyuru Honoo, el personaje principal, es un dibujante de cierto éxito (que, por alguna razón, siempre lleva un casco de rugby) que cuenta con un equipo de ayudantes y que tiene un par de series serializándose en sendas revistas. El manga está estructurado en episodios autoconclusivos en los que el autor mete a su personaje en situaciones de lo más extremas e inverosímiles: desde el ataque de una francotiradora extranjera que le confunde por el autor de la serie Pikarimon y tiene órdenes de matarlo para acabar con la “plaga” que representan estos bichitos que están “pervirtiendo” a los jóvenes occidentales, hasta un atraco a un banco que casualmente Honoo había “previsto” en el capítulo de su serie que se publica esta misma semana, y cosas así.

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¡Dibuja como si te fuera la vida en ello!

Todo es extremadamente exagerado y muy estilo “nekketsu” (sangre caliente), y las escenas en las que el protagonista o algún otro personaje se ponen a hacer algo (sea dibujar un manga, conducir una bici o lo que sea) a lo bestia son muy divertidas por lo extremadamente exageradas que resultan. A mí personalmente el primer tomo me encantó y me dejó con ganas de más. Si bien es cierto que la actitud siempre nekketsu a lo bestia del protagonista a veces saca de quicio, en general la historia fluye muy bien y se deja leer con agilidad y sin hacerse pesada. Supongo que la estructura en episodios autoconclusivos ayuda bastante. Por cierto, el título inglés “oficial” de este manga es Comic Bomber. Como veis, nada que ver con una traducción literal del título japonés, ni mucho menos ^_^ ¿A santo de qué elegirían este título?

Muy interesante, por cierto, resulta el glosario y explicación de cómo se hace un manga a modo de epílogo, pensado para que el lector no se pierda cuando en la historia hablan sobre el proceso de crear un manga o usan palabras técnicas o especializadas. Muy bien resumido y explicado, sí señor.

Por lo que he podido averiguar, este manga tiene una precuela, titulada Moeyo pen (Arde, plumilla), de un solo tomo con material serializado entre 1990 y 1991, y también una secuela, titulada Shin Hoero pen (Nuevo Ruge, plumilla), de 11 tomos publicados entre 2005 y 2008. La precuela intentaré conseguirla, ya que siendo un solo tomo puede resultar interesante. Si lo consigo, pondré en este mismo blog su correspondiente reseña.

UnP Sensei (Profesor Caca)

Tuesday, April 20th, 2010
  • Título: うんP先生 –UnP Sensei– (Profesor Caca)
  • Autor: Hideki Ohwada
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: KeroKero Ace
  • Años publicación: 2008-?
  • Clasificación: infantil, humor
  • Tomos: 1 (en curso)

Después de Mudazumo naki kaikaku (The Legend of Koizumi) y Kidō Senshi Gundam-san (Mr. Mobile Suit Gundam), esta es la tercera obra que reseño de Hideki Ohwada. La verdad es que no es muy frecuente que reseñe tantas obras de un solo autor, y mucho menos de un autor no puntero como Ohwada, pero es que la casualidad ha querido que estas tres obras, las tres que lleva publicando en la actualidad, me hayan gustado por motivos muy diferentes.

Mudazumo naki kaikaku es un manga de mah-jongg protagonizado por famosos políticos de talla mundial en el que prima el humor cafre. Kidō Senshi Gundam-san es una parodia muy divertida de la famosa serie Gundam, que me encanta. Y UnP Sensei es una obra para público infantil de humor escatológico. Como veis, estos tres manga son de humor (un género que me encanta si está bien hecho), pero aparte de este punto en común la gracia es que están pensados para público totalmente distinto: adultos amantes del mah-jongg, frikis de Gundam y niños pequeños.

Makio Toguro es un profesor de primaria que está enamorado de su compañera de trabajo, la señorita Ayako. Un día, durante una excursión, le entran ganas de mear y encuentra una especie de urinario de piedra en medio del bosque. Sin más dilación, mea ahí dentro, lo que provoca que se “rompa el sello”. Una vez en la escuela, se encuentra con unos padres de alumnos que, muy maleducados, buscan follón. Toguro literalmente “se caga” de miedo: le entra dolor de barriga y corre al váter para defecar. Y una vez vaciados los intestinos, oye una voz que proviene de dentro de la taza: “¡¡Eres patético!!”

Sorprendido, mira dentro de la taza y se encuentra a una caca con antifaz allí flotando: es “el dios de la mierda”, que le dice que él es el elegido para ser el receptor de los poderes de la caca y le enseña un conjuro. Toguro, incrédulo, recita el conjuro y se convierte en UnP Sensei (Profesor Caca), una especie de superhéroe patético con antifaz, un sombrero en forma de truño y unos calzoncillos en forma de váter de estilo japonés. Lógicamente, las pintas asustan al principio a Toguro, que se avergüenza un montón, sobre todo delante de su amada Ayako, pero pronto le coge el gustillo a eso y empieza a aprender a luchar con las artes fecales.

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¿Es un váter? ¿Es una escobilla? ¡No, es el Profesor Caca!

A partir de entonces, el Profesor Caca se encargará de luchar contra el mal que amenaza a los anos de la población humana. Concretamente, sus mayores rivales son los miembros del clan Kurobenpi (Estreñimiento negro), los enemigos jurados de los diferentes UnP desde hace generaciones. Para ello, sin embargo, contará con la ayuda de Blue UnP (Caca Azul) y toda una serie de gadgets que va proporcionándole el dios de la caca, como los calzoncillos-cúter, la moto-taza, la escobilla-lanza y demás.

En fin, tampoco hay mucho que comentar de este manga. Acabaría rápido diciendo que es una mierda, pero la verdad es que no lo es (al menos en el sentido de “malo”). Se trata de un manga muy divertido, lleno de referencias a series tokusatsu como Kamen Rider y familia, con mucho humor escatológico, juegos de palabras muy chorras pero que te arrancan la sonrisa, y ese estilo de dibujo tan exagerado de Hideki Ohwada que me encanta. Es un manga pensado para público infantil, y como tal hay que leerlo. Ciertamente, no creo que a los padres de los niños que leen la KeroKero Ace les guste que sus hijos lean una serie tan guarra como esta, pero la verdad es que creo que no hace ningún mal a nadie.

En definitiva, no se me ocurre mejor manga que este para llevárselo al lavabo y leerse un capítulo o dos mientras uno está respondiendo a una llamada de la naturaleza. Confesaré que yo lo he ido leyendo precisamente de esta manera y lo cierto es que creo que es así como se debería leer, sentado en la taza y acompañado por esos “efluvios” que dan ambiente a la obra para convertir la experiencia lectora en una auténtica experiencia 4D. ¡Ríete tú de Avatar!

Lo mejor

  • Es un manga de mierda.
  • Exageradísimo y divertidísimo.
  • Los juegos de palabras.
  • Los guiños a series tokusatsu.
  • La posibilidad más que real de llevártelo contigo a cagar.

Lo peor

  • No va a gustar a los padres.

Aokishi (El caballero azul)

Thursday, April 15th, 2010
  • Título: 青騎士 –Aokishi– (El caballero azul)
  • Autor: Osamu Tezuka (historia original) / Akira Himekawa (guión)
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Kerokero Ace
  • Años publicación: 2009-10
  • Clasificación: aventuras, ciencia-ficción
  • Tomos: 1

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Cuando en Japón alguien tiene una buena idea, invariablemente surgen imitadores que “copian” el concepto. En ocasiones llegan incluso a mejorarlo, pero lo normal es que la “copia” sea solo eso, una simple copia sin mucho valor en sí misma. En el mundo del manga ocurre exactamente lo mismo: cuando una idea o una temática consigue cierto éxito o se pone de moda, al poco empiezan a salir otros manga realizados por otras editoriales que recuerdan tremendamente a la idea original.

Pluto es uno de los mayores éxitos del manga de los últimos años. Realizado por el magistral Naoki Urasawa, Pluto es una adaptación moderna de una de las historias autoconclusivas que componen Tetsuwan Atom (Astroboy), una de las obras más conocidas de Osamu Tezuka, el “dios” del manga. La originalidad de Pluto no radica solamente en el atractivo rediseño de los personajes al estilo Urasawa, ni siquiera en la traslación de algunas temáticas modernas –como el tema de la guerra de Irak y las “armas de destrucción masiva” – en el hilo narrativo de la historia. Para mí, la originalidad de esta obra radica principalmente en una magistral reestructuración en todos los aspectos que hizo posible que un argumento pensado originalmente para público infantil, bastante plano y aburrido para los estándares de hoy en día, se convirtiera en una historia de enorme profundidad, con grandes interrogantes de tipo filosófico (¿qué es la vida? ¿dónde está la frontera de lo que denominamos “ser humano”?…) y ético (¿un robot tan evolucionado como para ser casi indistinguible de un ser humano es una simple máquina? ¿puede tener derechos?…). Pluto es, en definitiva, un gran manga de corte seinen cuyas raíces se encuentran en un manga shōnen bastante plano basado en luchas entre robots, sin duda una de las historias más simples de las que se recopilan en Astroboy.

Pues bien, el éxito de Pluto ha sido copiado por Kadokawa Shoten, que entre noviembre de 2009 y marzo de 2010 encargó a Akira Himekawa el remake de otro episodio de Astroboy: Aokishi (El caballero azul), cuya versión original, por cierto, podéis leer en el tomo 19 de Astroboy editado por Glénat España. Para ser un poco más justo, quiero decir también que me parece que esta versión es más que nada no tanto un intento de aprovecharse del éxito de Pluto (que también) como un truco para “chupar rueda” del estreno de la película americana de animación 3D Astroboy realizada por Imagi Studios (que, por cierto, fue un fracaso absoluto a nivel mundial y ni siquiera ha llegado a estrenarse en España).

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Astroboy y el Caballero Azul, diseños muy parecidos a los originales de Tezuka, pero con un "look" mucho más moderno.

Aokishi narra la historia de un robot que decide montar una revolución para conseguir una nación independiente para los robots, en la que los seres mecánicos podrán vivir en paz y gozarán de derechos. Sin embargo, los humanos cuentan con la “ayuda” de Astroboy, que se enfrentará al rebelde para intentar convencerle de que lo mejor es convivir con el ser humano en vez de enfrentarse a él. Sin duda, es una temática bastante profunda para la época en la que fue concebida la historia, a principios de los años 60.

No obstante, si Pluto tiene el mérito de dar una vuelta de tuerca importante a la obra original en la que está basado (El mejor robot sobre la faz de la Tierra, tomo 3 de Astroboy de Glénat), con un trabajo importante a la hora de rediseñar los personajes y recomponer el guión para darle un toque adulto y lleno de implicaciones, Aokishi para mí es un fracaso absoluto en estos aspectos.

En el epílogo del tomo 2 de Pluto, Macoto Tezka (hijo y heredero de Osamu Tezuka) narra el proceso preliminar de creación de la obra, y cómo él exigió y colló a Urasawa para que hiciera algo original, para que no se limitara a adaptar la obra de su padre, sino que le diera un toque propio. Incluso llega a insinuar que si Urasawa no llega a hacerle caso, no le habría dado permiso para hacer Pluto. Tras leer esto, uno piensa que no tiene que ser fácil trabajar con este tipo de material, que adaptar a Tezuka es una tarea reservada solo para unos pocos elegidos. Cuál fue mi sorpresa al leer Aokishi y constatar que Akira Himekawa ha hecho todo lo que Tezka no permitió hacer a Urasawa: no solo los diseños de personajes son extremadamente parecidos a los originales de Urasawa, sino que la historia en sí es calcada. Cierto, Himekawa se permite algunas licencias y alguna “puesta al día” de algunos temas, pero esencialmente la historia es exactamente la misma. Desconozco los motivos por los que Tezka fue tan duro con Urasawa y en cambio dejó vía libre a Himekawa; tal vez una de las razones sea que la versión moderna de Aokishi se publicó en una revista para público infantil y, claro está, tampoco se podía hacer gran cosa con el argumento ni poner en él temas demasiado profundos o filosóficos.

En cualquier caso, Aokishi no me parece un manga para recomendar: teniendo la historia original de Osamu Tezuka, ¿para qué quieres leer un remake realizado por un autor moderno? Como no sea para leer la historia con un estilo de dibujo acorde con los tiempos que corren (y el dibujo ciertamente es lo de menos), francamente no tiene ningún sentido. Mejor la historia original.

Lo mejor

  • Un intento para acercar a los chavales de hoy en día a todo un icono de la cultura popular japonesa: Astroboy.
  • El dibujo no está mal. El rediseño moderno de los personajes está interesante.

Lo peor

  • Remake casi calcado de la historia original. ¿Para qué quieres un remake teniendo la historia original?
  • El dibujo está bien pero tampoco es excelente.
  • La historia en sí es anticuadilla y resulta incluso aburrida.

Shōnen Keniya (Joven Kenia)

Tuesday, February 16th, 2010
  • Título: 少年キニヤ –Shōnen Keniya– (Joven Kenia)
  • Autor: Sōji Yamakawa (historia original) / Kyūta Ishikawa (manga)
  • Editorial: Manga Shop
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1961-62
  • Clasificación: shōnen, aventuras
  • Tomos: 2

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Los que vayáis siguiendo las andanzas del grupo de blogs en constante crecimiento que venimos llamando el “Nexo TLQM” conoceréis las Entrevistas Pirata de La Arcadia de Urías. En la primera de estas entrevistas (aquí y aquí), realizada a David Esteban, el famoso Flapy del blog Un español en Japón (Flapyinjapan.com), realizaba una broma en la que decía que su blog se llama así porque la vida le llevó a Japón y que, una vez termine esta etapa de su vida, seguramente seguirá blogueando, quién sabe incluso si abriendo “www.flapyinkenya.com”. En este momento del vídeo, Urías realizó una divertida parodia en la que colocaba una máscara africana sobre la cara de David, una foto de la sabana de fondo y lo amenizaba todo con música tribal (minuto 6:11 del primer vídeo). Esta anécdota inició una especie de “tradición” entre los entrevistados de las Entrevistas Pirata que consiste en, en un momento cualquiera de la entrevista, hablar como si nada sobre Kenia. En fin, cachondeo aparte, el bueno de Flapy anunciaba hace poco que el muy “piiiiiii” se va de viaje a Kenia hoy mismo y que hará realidad la bromilla de flapyinkenya.com. ¡Envidia cochina!

Por mi parte, solo podía sumarme al cachondeo general keniata reseñando una obra capital en la historia del manga: Shōnen Keniya (antigua manera de escribir “Kenia” en japonés: actualmente no sería ケニヤ keniya sino ケニア kenia). Así que, ni corto ni perezoso, hice mi pedido y esperé a que llegase y a tener tiempo para leer la obra y reseñarla. Shōnen Keniya no es un manga como tal, sino un famoso e-monogatari (historia ilustrada) realizado por Sōji Yamakawa entre 1951 y 1955 en las páginas del periódico Sangyō Keizai. A principios de los años 50, no era tanto el cómic lo que triunfaba entre los chavales japoneses, sino el e-monogatari: historias narradas con texto y acompañadas con impactantes dibujos de situación. Dos autores sobre todo destacaron en esto del e-monogatari: el mismo Sōji Yamakawa (cuya obra más conocida fue Shōnen Ōja (El joven rey)) y Shigeru Komatsuzaki, del que no tardaré en hablar largo y tendido en este mismo blog.

Al hacer mi pedido, pues, esperaba encontrarme una recopilación de los e-monogatari de Yamakawa, pero al haber hecho el pedido a toda prisa no me fijé en un detalle que debería haber hecho saltar las alarmas: el libro que había pedido estaba firmado por Yamakawa como “autor original”, pero también incluía el nombre de Kyūta Ishikawa como autor del “manga”. Esta única pista habría tenido que bastar para darme cuenta de que no estaba pidiendo realmente lo que quería, sino otra cosa, concretamente una adaptación puramente manga del e-monogatari original, publicada a principios de los años 60 en la revista Shōnen Sunday. A ver si otro día consigo el e-monogatari y lo reseño, porque me parece muy interesante también como parte de la propia historia “primitiva” del manga.

Shōnen Keniya es básicamente una especie de Tarzán versión japonesa realizado en un momento en el que las películas del personaje creado por Edgar Rice Burroughs estaban muy de moda, por lo que es evidente que Yamakawa quiso aquí chupar rueda del “hombre mono”: Wataru Murakami, un joven japonés, viaja junto a su padre, un geólogo especializado en la localización de vetas de uranio, a Kenia, en aquel entonces todavía bajo dominio británico (se independizó al año siguiente de terminar este manga). Mientras sobrevuelan la jungla, unos misteriosos hombres armados derriban el aparato a balazos; Wataru y su padre consiguen salvarse, pero una vez en tierra sufren el ataque de un furioso rinoceronte y acaban irremediablemente separados. El joven Wataru, entonces, se topa con un viejo masai moribundo de nombre Zega, al que consigue salvar la vida tras localizar y traerle un poco de agua. Zega, el ex jefe tribal de los masai, había sido víctima de un complot de su gran rival, Senge, que no paró hasta conseguir echarle de la tribu y arrebatarle el puesto de jefe.

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Las trepidantes aventuras africanas de un joven japonés

Zega y Wataru, pues, se cogen mucho aprecio mutuo, por lo que Zega decide que enseñará a Wataru a sobrevivir en la jungla y que le ayudará a buscar a su padre, mientras que el chaval japonés ayudará al viejo masai en todo lo que pueda, incluso, en un momento dado, a echar de la tribu a su gran rival y ayudarle a recuperar su puesto de jefe. En la aventura de Wataru, que dura varios años, también participarán todo tipo de bestias típicas de África, como rinocerontes, leones, elefantes, cocodrilos e hipopótamos, y algunos de ellos tendrán un papel esencial, como la serpiente gigante Daana y el feroz elefante Nanta, que acabarán ayudando a Wataru y a Zega.

Aunque esta no sea la historia original en e-monogatari de Shōnen Keniya, sino una adaptación al cómic, la verdad es que estamos ante un manga más que decente, muy trepidante y, sobre todo muy bien dibujado. Ishikawa es realmente un gran dibujante, especialmente de animales; la maestría que demuestra dibujando a leones, elefantes e hipopótamos es impresionante, y más si tenemos en cuenta que este es un manga de principios de los años 60: en comparación con otras obras manga de la misma época, resulta bastante superior en muchos aspectos. En el plano argumental, el ritmo del manga es muy veloz y las aventuras de Wataru, Zega y Kate, una chica blanca que estaba medio presa por el chamán de una tribu enemiga y a la que rescatan los protagonistas, transcurren a toda velocidad. Sin ir más lejos, en las primeras 100 páginas de la obra (de un total de casi mil) transcurren tres años, en los que Wataru se convierte en todo un maestro de la supervivencia en la jungla y en un as de la lucha con lanza, todo gracias a las enseñanzas de Zega.

Lo que no resulta creíble, por cierto, es que el padre se pase también tres años en la jungla buscando a su hijo desesperadamente y no muera víctima del ataque de ninguna bestia, o de hambre o de lo que sea. ¡Y que además, tres años después, siga teniendo balas en la recámara de su fusil! Aparte de esto, el poco “realismo” que podía tener la obra hasta casi la mitad se va directamente al garete cuando empiezan a aparecer arañas gigantescas e incluso ¡dinosaurios!

Es muy destacable la edición de esta obra, realizada por Manga Shop, una pequeña editorial que se dedica a recuperar títulos míticos del manga de la mejor forma posible para el pequeño sector de frikis que leemos manga del año de Maricastaña. Porque es cierto que en Japón están disponibles de forma normal y corriente las obras más conocidas de los mangaka más famosos, como Tezuka, Ishinomori, Fujiko Fujio y demás, pero cuando se trata de dibujantes de segunda o tercera fila, de perfil más discreto, sus obras caen irremediablemente en el olvido. Por eso está muy bien que haya empresas como Manga Shop dedicadas a esta labor.

La verdad es que no muchas librerías tienen los libros de Manga Shop, y además son bastante caros comparados con la media (imagino que debido a que las tiradas que hacen son muy reducidas), pero las ediciones son buenas, con muchas páginas, y se nota un evidente esfuerzo por recuperar y restaurar grandes obras del cómic que habían prácticamente caído en el olvido. Hasta ahora había sido tentado varias veces por algunos títulos editados por Manga Shop, pero esta es la primera vez que realmente compro uno y me alegro de haberlo hecho.

Lo mejor

  • Un muy buen ritmo; la historia fluye con rapidez y pasas páginas a ritmo allegro.
  • Ishikawa dibuja muy bien los animales.
  • Que exista una editorial capaz de sobrevivir y seguramente ganar algo de dinero editando manga antiguo.
  • La tinta verdosa con la que está impreso el cómic recuerda mucho al estilo de las revistas de manga, con páginas de colores.

Lo peor

  • En algunos pasajes se hace un poco aburrido.
  • En los bocadillos hay muy pocos kanji y las palabras están separadas de forma muy extraña, por lo que a veces cuesta de leer.
  • Se nota demasiado qué textos han sido restaurados (o sea, re-rotulados) y qué textos no. Yo creo que deberían haber tenido que esforzarse un poco más para que no se notara tanto.