El blog de Marc Bernabé

Ressentiment

Wednesday, January 28th, 2015
  • Título: ルサンチマン –Ressentiment–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2004-05
  • Clasificación: tragicomedia, mundo virtual, prota patético
  • Tomos: 4

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Conocer al autor Kengo Hanazawa en el pasado Salón del Manga me encantó: me pareció un tipo genial, muy sincero y en realidad muy normal en lo referente a manera de ver la vida y reflejar sus vivencias en sus propios mangas. Lógicamente, Hanazawa ha triunfado gracias a su obra de zombis I am a Hero, que tengo el gusto de traducir para Norma Editorial, y una de las grandes curiosidades de dicha obra es que el protagonista está hecho a imagen y semejanza del propio Hanazawa, que en las diversas entrevistas que tuvo afirmó siempre que cuando más cómodo se siente es cuando se puede asimilar a sus propios personajes. Por eso, siempre ha creado historias con personajes con los que tiene un vínculo, pongamos, mental. En el caso de I am a Hero y también de Boys on the Run, además, el vínculo es también físico, ya que ambos protagonistas se parecen al autor como dos gotas de agua: hasta cierto punto, se puede afirmar –corroborado por Hanazawa– que dichos protagonistas están hechos a imagen y semejanza de él mismo, tanto física como mentalmente.

Antes de dedicarse al manga, Hanazawa no tuvo precisamente una trayectoria brillante: de hecho su primer gran éxito ha sido I am a Hero, con permiso de Boys on the Run, que al parecer no fue mal –de hecho se hizo una película de imagen real y una serie de TV basadas en él– pero tampoco fue un superventas, y se le nota que en estos momentos aún está intentando asimilar el éxito cosechado por su manga de zombis. Así, al tener Hanazawa una base mental más bien de “loser”, lo natural es que sus historias estén protagonizadas por personajes “loser”, de lo más patéticos y con unos modos de pensar más bien ruines, como ya comprobé en Boys on the Run.

Conocer a Hanazawa hizo que me interesara mucho por su obra anterior, lo que me hizo conseguir los tomos de Boys on the Run y disfrutarlos muchísimo. La historia empieza de forma magistral, muy entretenida, y luego baja bastante de intensidad hasta sorprendernos con un final poco convencional, pero la verdad es que disfruté enormemente del “viaje” de leer esos 10 tomos. Y ahora, ansioso de más Hanazawa, he decidido introducirme en su primera obra, Ressentiment, la única que me faltaba por leer de las tres únicas que tiene (sin contar historias cortas, que probablemente alguna ha publicado alguna vez, pero nunca se han recopilado en tomo).

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Takurô en su versión virtual (arriba) y real (abajo), intentando ligar con la chica virtual Tsukiko (derecha).

En Ressentiment nos encontramos con un Hanazawa primerizo, muy lejos todavía de la maestría gráfica que demuestra en I am a Hero, y con una historia bastante interesante pero también lejos de los recursos narrativos demostrados en Boys on the Run y, sobre todo, I am a Hero. En definitiva, es una historia bastante justita y que, de no ser por la trayectoria posterior del autor, probablemente nunca me habría llamado la atención como para leerla. Aun así, tengo que decir que, pese a que no me está enganchando tanto como sus otras obras, me está pareciendo un manga fácil de leer y, al ser cuatro tomos solamente, disfrutaré sin problemas hasta el final.

De nuevo, la historia está protagonizada por un loser empedernido, Takurō Sakamoto, que trabaja en una imprenta y es un fracasado total de 30 años de edad, gordo, feo, medio calvo, virgen (con chicas normales, ya que con las de pago sí se ha “estrenado”), que vive con sus padres y básicamente lo tiene todo para no triunfar en absoluto en la vida, ni en el ámbito laboral ni el personal. La historia se ambienta en un “futuro próximo” con respecto al momento en el que se creó la historia (2004-05): en año 2015 (XD), donde todo está básicamente igual salvo por la aparición de unos videojuegos de realidad virtual muy logrados. En estos juegos, te puedes introducir en el mundo que tú desees siempre que tengas el dinero suficiente para pagarte casas, coches e incluso, claro, mujeres (u hombres, imagino) virtuales.

Takurō conoce la existencia de estos juegos gracias a un conocido, que es igual de loser de él pero que tiene una doble vida virtual: dentro del juego, vive en una mansión espectacular y está rodeado por un auténtico harén de chicas a cuál más preciosa, que se desviven por él. Takurō, entonces, decide introducirse también en el juego, y empieza gastándose todos sus ahorros en el hardware necesario y, claro está, en el único software que se puede permitir: una choza en una isla solitaria y una chica llamada Tsukiko, cuyo software encuentra por casualidad, abandonado debajo de una estantería, en la tienda después de mirar y remirar todas las opciones y precios. Takurō configura el programa, se crea su identidad virtual (su propia imagen y semejanza cuando iba al instituto) y se dispone a vivir una vida de ensueño junto a Tsukiko… Pero parece que algo no va bien con la configuración del personaje, ya que hace cosas que no debería hacer…

Lo mejor

  • Una historia entretenida, sin más.

Lo peor

  • El tema de las vidas virtuales está un poco visto.

Boys on the Run

Thursday, December 18th, 2014
  • Título: ボーイズ・オン・ザ・ラン –Boys on the Run–
  • Autor: Kengo Hanazawa
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2005-08
  • Clasificación: humor, romance
  • Tomos: 10

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Como sabéis, en el pasado Salón del Manga de Barcelona recibimos la visita de varios pesos pesados del manga, y uno de ellos fue Kengo Hanazawa, invitado por Norma Editorial para presentar su manga I am a Hero (reseñado en su momento en este blog) . En mi caso, en parte por ser el traductor de I am a Hero para su versión española, editada por Norma Editorial, se me encargó la tarea de interpretar para este autor, con el que surgió muy buen rollo y nos lo pasamos genial.

A raíz de hacer buenas migas con Hanazawa, me interesé por su obra anterior, lo que inevitablemente me llevó a ponerme a leer Boys on the Run, su anterior obra y la más conocida hasta que empezó con I am a Hero, hasta el punto de haber sido adaptada a película y serie televisiva de imagen real.

Y mis impresiones no pueden ser mejores: estamos ante una obra que no es ninguna maravilla, pero que resulta entretenidísima, y muy rápida de leer. Vamos, ideal para cuando tienes una tarde tonta y quieres algo que te haga pasar un estupendo rato de lectura en el sofá.

El manga nos cuenta la historia de Toshiyuki Tanishi, un tipo de 27 años más bien mediocre y muy normal, con escaso o ningún éxito entre las chicas, muy tímido e inseguro, etcétera. Bueno, si habéis leído I am a Hero, estamos ante un personaje “typical Hanazawa”, ya que es muy parecido a Hideo Suzuki y, de rebote al mismísimo Kengo Hanazawa, que afirma que para dar realismo a sus historias se inspira en sí mismo, hasta el punto de que sus personajes (tanto Tanishi como Suzuki) son muy parecidos físicamente a él. Y, se sobreentiende, también en carácter y forma de pensar… Sinceramente, me parece muy original que un autor de manga se sitúe a sí mismo como personaje en sus obras, es graciosísimo.

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Cuando consigue por fin embaucar a la chica para ir a un love hotel, resulta que la única habitación disponible (sin que ellos lo sepan) es la habitación S&M… Bochorno total.

Pues bien, la historia (de momento me he leído unos tres tomos) nos cuenta las andanzas del bueno de Tanishi para intentar establecer una relación con su compañera de trabajo Chiharu, con varios tropiezos y meteduras de pata que hacen que el lector se parta de risa y al mismo tiempo sienta mucha lástima por lo patético de las situaciones. Por ejemplo, frustrado el día de su cumpleaños, decide llamar a un teléfono de citas para que le manden a una chica con la que salir y luego follar, a cambio de dinero, claro está, y se le presenta una mujerona gorda, mal vestida y muy desagradable en general… Pero él no tiene narices de decirle que “contigo no, bicho” y se deja llevar, terminando en un love hotel con ella, con ella desnuda sobre la cama, y siendo incapaz de consumar el acto sexual por el asco que le da… Lo que luego le provoca muchísimos problemas ya que ella empieza a perseguirle por toda la calle gritándole que es un violador en potencia, que la ha engañado, que ha abusado de ella, etcétera. En fin, situaciones patéticas, MUY patéticas, una tras otra, y algunas con su novia potencial como testigo de primera mano, que sin embargo enganchan cosa mala.

Según puedo ver, creo que la historia luego se va por otros derroteros, con él apuntándose a un gimnasio de boxeo o algo así, pero bueno, ya lo iré viendo según vaya leyendo… Porque este manga es tan entretenido que me lo pienso leer entero.

Lo mejor

  • Muy entretenido.
  • Situaciones patéticas muy adultas, con sexo y cosas así de por medio, que no se ven en los manga shōnen.
  • Un retrato del hombre pusilánime japonés. Hay muchos japoneses con este tipo de traumas o manera de pensar, los llamados hi-mote (“que no ligan”, “que no son populares entre las chicas”).
  • Hanazawa se quedó tan chafado cuando en su momento le cortaron esta obra por baja popularidad (imagino que los últimos tomos ya pierden ese “punch” que tienen los primeros) que tuvo impulsos hasta violentos del cabreo que pilló. Y su editor le dijo “¿por qué no usas esas ganas de destruir y las vuelcas en tu próximo manga?” Y de ahí surgió el concepto de una obra tan genial como I am a Hero.

Lo peor

  • El dibujo de Hanazawa aún está en evolución en esta obra, no está al nivel de lo visto en I am a Hero.

Henshū-ō (El rey de los editores)

Tuesday, December 9th, 2014
  • Título: 編集王 –Henshū-ō– (El rey de los editores)
  • Autor: Seiki Tsuchida
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1994-97
  • Clasificación: metamanga
  • Tomos: 16

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En los últimos años, la popularidad de Bakuman. ha provocado que el manga sobre crear manga se haya puesto de moda y ha propiciado que muchísima gente joven desee seguir los pasos de Mashiro y Takagi. Pero mucha gente desconoce, o simplemente ha olvidado, que Tsugumi Ohba y Takeshi Obata en realidad no inventaron nada nuevo, ya que existían mangas sobre la creación de manga desde mucho antes. Sin ir más lejos, en este mismo blog, aparte de Bakuman., ya hemos visto la obra semiautobiográfica Manga Michi (1970-82), de Fujiko Fujio A, y sus secuelas, el “metamanga” más veterano y el que inició este subgénero de “manga sobre manga”, así como una curiosidad como Eroman no Hoshi (La estrella del manga erótico) (2010).

En general, las obras de metamanga hablan sobre los problemas de los mangaka durante su proceso creativo: cómo debutar en el mundillo, cómo conseguir más éxito, de dónde sacar inspiración, cómo mejorar el dibujo, etcétera. Y el editor, figura fundamental en el manga japonés ya que en ocasiones es una especie de cocreador e incluso “niñera” del mangaka, aparece solamente para dar algunos consejos y ayudar al dibujante en momentos delicados (cuando es un buen editor) o para meter broncas y presionarle, en plan “sargento de hierro” (cuando es malo).

Henshū-ō (El rey de los editores), la obra que reseñamos en esta ocasión, se centra no tanto en la figura del manga como en la del editor, esa parte fundamental del proceso creativo de un producto comercial de masas como es el manga, la figura que hace de puente entre la empresa que saca la revista y los tomos recopilatorios, y que solo mira el aspecto comercial del negocio, y los creadores, que tienden más a centrarse en el aspecto creativo y artístico.

En realidad, el manga comercial japonés tiene poco de artístico, como he puesto un poco más arriba, se considera puramente un “producto comercial”, y si una obra no tiene buena aceptación (es decir, si no genera dinero en cantidades que la editorial considere aceptables), por muy excelente que sea artísticamente hablando no hay ningún reparo en guillotinarla. Por eso, el editor está en una posición muy delicada, y claramente existen varios tipos de editores, que a grandes rasgos podemos dividir entre los que miran por el bien de la empresa y procuran que sus dibujantes al cargo creen obras que comercialmente se vendan muy bien (aunque eso vaya en detrimento de la faceta artística) y los que no miran tanto las ventas y quieren que sus autores creen obras que perduren en la memoria colectiva y se puedan considerar “buenas” de verdad.

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“¡Por muy consagrado que esté el maestro Manbo Yoshizuka, no me creo que un loco por el manga como usted esté satisfecho con unos originales como estos! ¡Hay que rehacerlo todo!”

Es muy significativo que Henshū-ō comience con una fantástica referencia al final de la mítica Ashita no Joe, un manga que marcó a toda una generación: en 1973, un grupo de jóvenes lee la revista en la que se publicó ese final y, de entre ellos, uno decide que quiere ser como Joe y dedicarse al boxeo y otro decide que intentará ayudar a crear obras tan magníficas e inmemoriales como Ashita no Joe.

Años más tarde, a principios-mediados de los años 90, efectivamente vemos como el niño que quería ser boxeador para ser un nuevo “Joe del mañana”, el impulsivo Kanpachi Momoi, lo ha conseguido y el que quería crear manga, el paciente pero apasionado del manga Hiromichi Oume, se ha colocado en un puesto de relativa responsabilidad como editor en una revista de manga seinen que vende más de un millón de ejemplares cada semana.

Sin embargo, Kanpachi nunca ha llegado a ser un gran boxeador y de hecho un desprendimiento de retina le obliga a dejar dicho deporte, al que había dedicado absolutamente todos sus esfuerzos. Su amigo Oume, al verlo tan abatido, le propone meterse como ayudante y aprendiz en la redacción de la revista de manga Young Shout, donde trabaja.

Y es en este momento cuando empieza un viaje por las interioridades de la creación de manga y por los puntos de vista enfrentados entre lo comercial y lo creativo, con un montón de situaciones y discusiones sobre lo que debe ser el manga y cómo debe enfrentarse a su trabajo tanto el autor como el editor. Sin tener ni idea de cómo funciona la sociedad adulta japonesa y sus problemas de jerarquías y egos, Kanpachi, que se pone el objetivo de llegar a ser “el rey de los editores”, entra como un elefante en una cacharrería en escena y, desde su punto de vista ingenuo y a la vez pasional y hasta violento, va destapando las contradicciones, inercias y malos hábitos de la industria del manga en los años 90, justo el momento en el que el manga japonés alcanzó su cénit en cuestión de popularidad y ventas.

Henshū-ō es un manga crudo, terriblemente adictivo, y mucho más sincero sobre la realidad de la creación de manga que obras como Bakuman., que básicamente loan el romanticismo de la creación de manga y se olvidan, hasta cierto punto, de las partes más sórdidas. En Henshū-ō, seguramente la obra más conocida del malogrado Seiki Tsuchida (1969-2002), encontramos verdaderas perlas en forma de discusiones sobre qué es el manga comercial y cómo debería ser o dejar de ser, que dan mucho que pensar. Estamos ante una obra realmente adictiva que, aunque obviamente describe situaciones límite que nunca se van a dar en la realidad, da que pensar sobre el tema de la creación de manga comercial de una forma cruda y curiosamente realista.

Lo mejor

  • Entretenidísima ventana abierta al proceso de creación de manga comercial desde el lado editorial.
    Las referencias a Ashita no Joe.

Lo peor

  • El personaje de Kanpachi, el protagonista, es poco creíble, pero sirve como bisagra para forzar situaciones y conversaciones que de otra forma sería imposible generar.

Investor Z

Friday, November 28th, 2014
  • Título: インベスターZ –Investor Z–
  • Autor: Norifusa Mita
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2013-?
  • Clasificación: inversión
  • Tomos: 6 (en curso)

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En mi empeño por ir buscando siempre manga diferente, o que pueda dar un punto de vista diferente sobre algún tema u otro, voy topando –como vais viendo a través de este blog– con auténticas curiosidades. Investor Z es sin duda una de ellas. Compré el primer tomo al verlo destacado en una librería de Tokio y me llamó la atención por las portadas de los cinco tomos que tiene en estos momentos, donde aparecen chicos jóvenes vestidos con uniformes típicos de secundaria o bachillerato (es decir, adolescentes) con ilustraciones de fondo relacionadas con el mundo financiero. Además, claro está, por el título, claramente referente de un manga que va de invertir, presumiblemente en bolsa.

Luego me he dado cuenta de que su autor es Norifusa Mita, autor también del mega éxito Dragon Zakura (2003-07), un manga que estaba enfocado a enseñar, de forma amena y sobre la base de una historia manga con sus giros de guión y tal, trucos y técnicas para enfrentarse a los durísimos exámenes de acceso a la universidad japonesa, que llegó a convertirse en un gran hit en la época en la que estuvo en publicación, con adaptación a serie televisiva de imagen real tanto en Japón como en Corea.

En Investor Z nos encontramos con un joven brillante llamado Takashi Zaizen, que consigue el acceso al instituto Dōjuku Gakuen de Sapporo y que, al ser el más brillante de su promoción, debe realizar el discurso de saludo en la ceremonia de inicio de curso. Takashi estudia en estos momentos primero de secundaria, por lo que su edad es de 12 años. El Dōjuku Gakuen es un instituto muy prestigioso y tiene la particularidad de que tanto la matrícula como el curso son gratuitos para los alumnos que consiguen acceder a él.

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Invierte que te invertiré en el Club de Inversión

Como siempre ocurre en los inicios de curso, los alumnos deben plantearse si apuntarse a algún club extraescolar, y de qué tipo. La idea de Takashi es apuntarse a béisbol, pero de repente aparece un chico que le exhorta a acompañarle y le lleva a una habitación subterránea donde se encuentran cuatro chicos más rodeados de pantallas de ordenador por todos lados. Pronto, los chicos le explican a Takashi que ese es el “Club de Inversión”, que fue fundado en los inicios del instituto y que en todo momento ha sido un secreto para todos salvo para sus propios miembros y algunos miembros del comité directivo. Al Club de Inversión solo pueden entrar los primeros de cada promoción (que además sigan siéndolo durante toda su estancia en los tres años de secundaria y los otros tres de bachillerato), por eso se invita a Takashi a formar parte de él. Por consiguiente, claro está, los demás cinco chicos fueron también los primeros de promoción en su momento y lo siguen siendo (si no, se les expulsa del club).

Takashi en principio no tiene ningún interés en eso, y además por presiones familiares –no sabemos (aún) por qué, pero si padre tiene prácticamente prohibido hablar de dinero en casa– es algo que le da cierto repelús. Pero los miembros del club consiguen picar su curiosidad, sobre todo cuando le enseñan a jugar al mah-jongg, y finalmente consiguen convencerle. Así, Takashi se convierte en “Investor Z”, al ser la inicial de su apellido (Zaizen) esa letra.

Poco a poco, irán enseñándole los entresijos de la inversión en bolsa a Takashi, y le contarán que su objetivo es mover suficiente dinero (de los enormes fondos de los que dispone el centro tras 150 años de exitosas inversiones) cada año como para conseguir un rendimiento suficiente para sufragar todos los gastos del instituto… De ahí que todo sea gratis para todos los alumnos. Para empezar, le confían a Takashi una cuenta con 10.000 millones de yenes (68,5 millones de euros) para que los invierta como él crea conveniente.

Sin tener ni idea, Takashi decide hacer su primera inversión y meter 3.000 millones (20,5 millones de euros) en una empresa de videojuegos llamada Gekichi ante la oposición de sus compañeros, que opinan que esa empresa hace juegos muy malos. Pero Takashi es seguidor de los juegos de esta empresa y sabe que va por muy buen camino, por lo que decide seguir adelante, sin stop loss ni nada, a pecho descubierto aparentemente… Al cabo de poco, cuando vuelve a mirar la cuenta, descubre que esas acciones han subido un 10,1%, y que por tanto acaba de ganar 303 millones de yenes (2,07 millones de euros). Lógicamente, hay subidón, pero también es una cuestión de “suerte del principiante”… Y más o menos en este punto termina el primer tomo.

Lo mejor

  • Aprender un poco sobre inversión en bolsa, y también sobre el dinero en general, a través de un manga.
  • Al principio parece que no, pero es un manga muy adictivo y sinceramente me he quedado con ganas de más.
  • Hay un artículo al final que cuenta mejor lo que hay que hacer para abrir una cuenta de inversión, etc. pero es prácticamente un publirreportaje de la agencia de valores que “patrocina” de alguna forma este manga, por lo que todo lo que dice hay que tomárselo con una pizca de prudencia.

Lo peor

  • Norifusa Mita no dibuja especialmente bien…
  • Es todo una gran fantasmada, ja ja ja. Pero bueno, es un manga, ya es eso. Imagino que invertir en bolsa no es tan fácil como meter pasta en una empresa y que de repente te suba un 10,1%. Aunque supongo que en próximos tomos igual le meten una buena colleja a Zaizen y alguna inversión le sale tan mal que pierde millones y millones. Habrá que verlo.

Okamisan

Monday, November 24th, 2014
  • Título: おかみさん –Okamisan–
  • Autor: Ichimaru
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Original
  • Años publicación: 1990-99
  • Clasificación: sumo, slice of life
  • Tomos: 17

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Cuando tengo curiosidad por algún tema japonés, a veces me da por ver si hay algún manga sobre ese tema porque –como sabéis si sois lectores de este blog– hay manga de todo y muchas veces leyendo manga podemos aprender muchísimas cosas que de otra manera requeriría leer libros informativos (y no siempre tenemos tiempo, o especiales ganas de profundizar tanto en un tema en concreto).

Hace poco tuve curiosidad por las interioridades del sumo, pero no tanto las luchas y los torneos en sí, que es un tema que más o menos ya conozco, sino sobre la vida de los sumōtori, su día a día. Así que me hice con el primer tomo de este Okamisan y la verdad es que he quedado más que satisfecho.

La palabra okamisan es de difícil traducción al castellano (pero no así en al catalán, donde tenemos una palabra que le encaja muy bien: “mestressa”). En una posada tradicional japonesa ryokan, la okamisan es la mujer que se encarga de que todo vaya bien, y a menudo es la esposa del dueño o directamente la dueña. En una sumo-beya (“establo” de sumo –al menos así es la traducción inglesa, sumo stable-, es decir, la casa donde conviven y entrenan los sumōtori) la okamisan es casi siempre la esposa del jefe u oyakata, a menudo un sumōtori retirado que decide seguir dedicándose al deporte nacional de Japón traspasando sus conocimientos a los jóvenes aspirantes a o-sumō-san (sumōtori, luchador de sumo).

El subtítulo de este manga, por cierto, es 新米内儀相撲部屋奮闘記 shinmai okami sumō beya funsenki, es decir, “Crónicas de la ardua lucha de una okami novata en un establo de sumo”. Yo creo que con este subtítulo se dice todo lo que es este manga: la protagonista es Hatsuko, una joven que se ha casado con un antiguo luchador de sumo que regenta una casa-gimnasio (una sumō-beya) de sumo. En un principio, Hatsuko no sabe nada sobre sumo, pero de repente se encuentra con que tiene que estar cuidando de una serie de jóvenes aspirantes a sumōtori profesional y aprendiendo, de paso, sobre el día a día de uno de estos establecimientos.

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Hatsuko intentando preparar la comida (el chanko) junto a un par de discípulos que intentan impedirle que haga algún desastre culinario.

Así, a lo largo de las páginas de este entretenido manga tendremos, en pequeñas dosis –los capítulos son autoconclusivos muy amenas– y con cierto toque de humor, información sobre cómo es el día a día de una casa-gimnasio de sumo. Cómo viven los aspirantes a sumōtori, qué pruebas tienen que ir pasando, en qué consisten sus entrenamientos, qué comen exactamente y en qué cantidades (el famoso chanko) y cómo superan por ejemplo cosas como estar lejos de sus familias a unas edades bastante tempranas o algunos asuntos del amor (complicado debido al estilo de vida que llevan y, claro está, al radical aspecto físico de los luchadores, muy poco del agrado de la mayoría de la mujeres).

Si esperas un manga “de sumo”, es decir, con intensos combates y superación puramente física y técnica, mejor busca otro título, porque este tiene de todo sobre el día a día pero muy poco sobre los torneos en sí.

Lo mejor

  • El hecho de poder aprender cosas sobre el día a día de los luchadores de sumo leyendo un manga entretenido.

Lo peor

  • A veces Hatsuko enerva un poco por su carácter tan torpe…