El blog de Marc Bernabé

Plinius (Plinio)

Tuesday, November 18th, 2014
  • Título: プリニウス –Plinius– (Plinio)
  • Autor: Mari Yamazaki y Tori Miki
  • Editorial: Shinchōsha
  • Revista: Shinchō 45
  • Años publicación: 2014-?
  • Clasificación: histórico
  • Tomos: 1 (en curso)

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A cualquiera que tenga un poco de culturilla general y esté mínimamente interesado en la historia de Grecia y Roma le sonará el nombre de Plinio el Viejo. No digo ya que se sepa quién fue exactamente este personaje ni mucho menos, solo la sensación de “este nombre lo conozco”.

Mari Yamazaki, la autora de la genial serie Thermae Romae (que reseñé cuando solo llevaba 1 tomo publicado y desde entonces y hasta terminar con 6 tomos recopilatorios en total se convirtió en un gran fenómeno, generando un anime, dos exitosas películas de imagen real e incluso ediciones internacionales, como la española, publicada por Norma Editorial, que he tenido el inmenso placer de traducir) ha querido en esta ocasión seguir explotando el tema romano que tanto éxito le había dado.

Sin embargo, esta vez no ha querido hacer una obra puramente de ficción como Thermae Romae, sino que ha querido dotar a su nuevo manga de una pátina de realismo histórico basándolo en la figura de Plinio el Viejo. Estamos ante un manga de corte más bien serio (aunque sus pinceladas de humor tiene) en la que Yamazaki nos narra las varias andanzas de un personaje que se interesó por su entorno y por el estudio de todas las cosas en general hasta el punto de escribir una enciclopedia entera, Naturalis Historia, que se convirtió en una referencia para todos los estudiosos y eruditos del mundo occidental durante siglos enteros.

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Plinio explica la teoría detrás del fenómeno de los relámpagos.

Pocos datos concretos se conocen históricamente sobre la vida de Plinio, lo que permite a Yamazaki echar mano de la imaginación y mostrarnos lo que sería su propia versión del personaje, siempre con un enorme respeto. Así, el Plinio de Yamazaki es un hombre curioso, muy excéntrico, siempre interesado por todo lo que hay a su alrededor e incluso llega a ser temerario, hasta el punto, nos cuenta la historia, de que murió cerca del Vesubio cuando se acercó demasiado a la zona para observar la erupción que estaba sepultando las ciudades de Pompeya y Herculano.

La autora, Mari Yamazaki, nos da pinceladas del Naturalis Historia a través de su manga, y nos cuenta desde cosas que él había observado y descrito (como el mecanismo de los relámpagos), que no siempre eran científicamente probadas y que de hecho a veces contenían mucha mística (lo que sin duda contribuyó a que, en algunos aspectos, la ciencia no avanzara lo que debería haber avanzado al ser considerado lo que escribió Plinio como verdades probadas y absolutas por los estudiosos de los siglos posteriores).

El manga cuenta con el veterano autor Tori Miki como coautor, y ciertamente se ha tratado de una colaboración ejemplar según ellos mismos cuentan en algunos textos que vienen como extras en el tomo. La base de la historia y del dibujo, sobre todo de los personajes, es de Yamazaki, mientras que Tori colabora asesorando y ayudando a Yamazaki con el guión y, sobre todo, encargándose de los fondos, que en esta ocasión son más detallados que en Thermae Romae. El resultado es un manga curiosamente uniforme, que parece obra de un solo autor, y fantásticamente trabajado.

A mí, personalmente, ha conseguido engancharme y también hacerme encariñarme de Plinio, al que apenas conocía de nombre. Sin duda, una gran obra de entretenimiento y también de divulgación.

Lo mejor

  • Todo en general si te gusta aprender mientras te entretienes y la historia romana te interesa mínimamente.
    El dibujo, con los personajes de rasgos “grecorromanos” que tan bien sabe hacer Yamazaki y los detallados fondos de Tori Miki, es muy bueno.
  • Pese a ser una obra de corte serio y basada en la vida de un personaje real, es muy entretenida e incluso tiene algunas pizcas de humor.

Lo peor

  • No encuentro nada destacable en el plano negativo que sea digno de mención.

Ultraman

Tuesday, November 11th, 2014
  • Título: ウルトラマン –Ultraman–
  • Autor: Eiichi Shimizu (guión) y Tomohiro Shimoguchi (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gekkan Heroes
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: tokusatsu, superhéroes, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

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Lo primero que evoca el título Ultraman es, obviamente, el nombre del héroe más icónico del tokusatsu japonés, el “padre” de los Power Rangers, Kamen Riders y demás luchadores justicieros, aunque viendo la portada de este manga uno tiene dudas de que sea un título de la franquicia Ultraman y se pregunta si está ante una obra cuyo único punto en común con la famosísima serie televisiva es que el título es el mismo. Lo segundo es realmente difícil en un lugar como Japón, con tanta protección de los derechos de autor y tanto respeto por la obra ajena, y más por una tan representativa y que ha marcado a varias generaciones. Aunque se diera el caso de que realmente la palabra “Ultraman” no estuviera registrada y cualquiera podría usarla, sería muy complicado que realmente surgiera alguien en Japón dispuesta a utilizarla de forma tan flagrante.

Efectivamente, pues, este manga pertenece al canon oficial de Ultraman y está aprobado por todos los estamentos necesarios… Cosa muy curiosa porque de hecho, como veremos, desmonta varias temáticas recurrentes de la franquicia. No sé si leéis Zetman de Masakazu Katsura, pero a mí me ha recordado más a esta obra que al Ultraman clásico, al menos en el primer tomo. Por cierto, hace unos años reseñé un manga de Ultraman de los años 60, para que tengáis más información podéis leerlo.

La historia se desarrolla varias décadas después de que el “gigante de la luz” Ultraman salvara el planeta Tierra de la amenaza de varias criaturas provenientes del espacio. Ultraman se asimiló con un terrestre y, gracias a sus poderes, logró vencer a los monstruos y devolver la paz a nuestro planeta. Ahora, la figura de este héroe es un vestigio del pasado, y aunque su historia se cuenta en museos y libros de texto, ya pocos se acuerdan realmente de él. De hecho, la base de la Patrulla Científica, actualmente desmantelada, es ahora un museo… Sin embargo, pronto descubriremos que, a pesar de que la paz reina en la Tierra y la amenaza alienígena se percibe como muy lejana en el tiempo y como algo que no volverá a ocurrir, la Patrulla Científica sigue alerta, sin haber sido desmantelada, trabajando para prevenir posibles invasiones futuras. Así pues, lo primero que choca al empezar a leer Ultraman es que los miembros de la famosa Patrulla Científica, como Shin Hayata (que de hecho fue el humano que se asimiló con el gigante de la luz en su momento) o Mitsuhiro Ide, son ahora cincuentones.

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¡El rayo Specium! Y la famosa pose de Ultraman, que aquí se justifica como “acoplar el antebrazo izquierdo con el derecho para activar el arma”.

Como no puede ser de otra manera, surge de nuevo una amenaza de invasión alienígena y es Shin Hayata quien debe salir a luchar, dotado de una especie de armadura biónica que le convierte en Ultraman, contra el monstruo de turno. Sin embargo, el bicho resulta ser muy poderoso y le “da pa’l pelo”. Pero en ese momento aparece Shinjirō Hayata, el hijo de Shin, que cuenta al parecer con un poder descomunal de forma innata, al que le proporcionan una nueva armadura creada especialmente para él sin que él supiera nada de antemano, y se pone a luchar para defender el planeta Tierra.

Lo mejor

  • El manga está muy bien dibujado, y tiene muchísima acción. No se hace nada pesado, al contrario, la acción es trepidante.
  • Me ha gustado ver la versión cincuentona de los personajes clásicos de Ultraman. Es un claro guiño a los lectores actuales de esta serie, que crecieron disfrutando de las aventuras de este personaje. Parece claro que los creadores de este manga quieren atrapar a las nuevas generaciones pero, también, apelar a la nostalgia de los mayores para intentar llegar al máximo de público posible.

Lo peor

  • Como he dicho antes, todo el tema de las armaduras biónicas le quita un poco de magia a la serie y la acerca, tal vez demasiado, a otras obras como Robocop o Zetman.
  • El diseño de ese traje biónico, de nuevo, es demasiado “robocop” para mi gusto. Le quita la esencia de “látex” de Ultraman. Igual ha sido demasiado…

Onmyōji (Exorcista)

Wednesday, November 5th, 2014
  • Título: 陰陽師 –Onmyōji– (Exorcista)
  • Autor: Baku Yumemakura (historia original) / Reiko Okano (dibujo)
  • Editorial: Scola, Hakusensha
  • Revista: Comic Birz, Monthly Melody
  • Años publicación: 1993-2005
  • Clasificación: sobrenatural, histórico
  • Tomos: 13

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Mi primer contacto con esta obra fue hace ya muchos años, creo que sobre 2001, cuando me llamó la atención por haber sido galardonada con el Premio Cultural Osamu Tezuka. Como dos años antes fue Monster de Naoki Urasawa, una de mis obras favoritas, la que ganó este premio, es natural que estuviera atento a cualquier otra obra que mereciera tal distinción, y además esta se encontraba, en ese momento, en todas las librerías en posiciones muy destacadas, por lo que era imposible que no te llamara la atención. Poco después se realizó la adaptación cinematográfica en imagen real y, bueno, podemos decir que en esa época hubo un pequeño boom de los onmyōji en Japón.

Recuerdo haber tomado el primer tomo con muchas ganas y empezado a leer, pero dejarlo a las pocas páginas porque simplemente me estaba costando tanto seguir la historia que llegaba a aburrirme. Dos factores contribuyeron a esto: por un lado, la ambientación histórica en la corte imperial de Japón de las cercanías del año 1000 d.C. Al ambientarse la historia en este tipo de marco (muy parecido al de obras literarias como La historia de Genji o El libro de la almohada) y tener yo escasos conocimientos sobre la misma, la verdad es que se me hacía muy cuesta arriba. El segundo factor fue el idioma, ya que los personajes hablan con un deje arcaico para ambientar mejor la historia, y tampoco podemos decir que en esa época dominara el japonés antiguo; de hecho, mis problemas tenía ya con el contemporáneo.

Sin embargo, nunca he llegado a olvidar este manga y siempre había querido darle una segunda oportunidad. No en vano, es una historia muy popular en Japón, basada en una serie de novelas escritas por Baku Yumemakura y que, aparte del Premio Cultural Tezuka, consiguió también el Premio Seiun en 2006, otro famoso galardón japonés. La obra tenía que ser buena por fuerza, el problema había sido mío al no poder seguirla por falta de conocimientos.

Como seguramente sabéis, una de las obras que estoy traduciendo es Nura, el señor de los yōkai (Nurarihyon no mago). Aunque se ambienta en la época actual, uno de los personajes, una chica, es descendiente de una familia de onmyōji de Kioto, y de hecho en un momento de la historia aparece el mismísimo Abe no Seimei (921-1005), el onmyōji más célebre que ha existido jamás… Que, de hecho, es el protagonista del manga Onmyōji que reseño en esta ocasión. Los onmyōji eran una especie de exorcistas y expertos en lo sobrenatural y el horóscopo, una especie de chamanes, que trabajaban al servicio de la corte imperial solucionando posibles problemas de posesiones, apariciones y malos agüeros, aparte de servir también como adivinos y oráculos.

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Abe no Seimei enfrentándose a un monstruo en el Japón de la era Heian.

Traducir una historia en la que aparecen onmyōji fue el punto de motivación que necesitaba para intentar de nuevo acercarme a este manga. Y ahora, con un bagaje infinitamente mayor sobre historia y lengua de Japón, sí lo he podido seguir sin problema alguno, y me ha parecido maravilloso.

Como decía hace unas líneas, el protagonista de este manga es Abe no Seimei, un auténtico prodigio del onmyōdo (literalmente “camino del yin y el yang”) que se convirtió en toda una leyenda. El manga está realizado de forma impecable, tanto gráfica como argumentalmente, y te atrapa con gran maestría gracias a la combinación de un dibujo realista y muy bonito aderezado por numerosas apariciones sobrenaturales dibujadas con un gusto exquisito. El manga no intenta ser realista, sino que sin ningún tipo de problema hace aparecer a demonios, ogros y trasgos, todo tipo de monstruitos (yōkai) del folklore japonés y, en formato de historias autoconclusivas, nos va presentando diferentes situaciones que Abe no Seimei tiene que solucionar.

Lo mejor

  • Un manga exquisito, tanto en el dibujo como en el argumento.

Lo peor

  • Hay que tener un bagaje importante de lengua arcaica e historia y orden social de la corte imperial del período Heian (794-1195).
  • Por sus particularidades (tiene un estilo bastante josei manga, es decir, pensado para el gusto de mujeres adultas) y temática, es complicadísimo verlo publicado algún día en nuestro país.

Urotsukidōji (Niño rondador)

Wednesday, October 29th, 2014
  • Título: 超神伝説うろつき童子 –Chōjin densetsu Urotsukidōji– (La leyenda del superdios – Niño que ronda)
  • Autor: Toshio Maeda
  • Editorial: Wani Magazine-sha
  • Revista: Manga Erotopia
  • Años publicación: 1981-87
  • Clasificación: sobrenatural, monstruos
  • Tomos: 6

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Los más viejos del lugar recordamos perfectamente la obra Urotsukidōji que, aunque nunca nos llegó en su forma original de manga, sí lo hizo como uno de los primeros animes que se publicó en formato VHS en España. Urotsukidōji causó una gran impresión entre los jóvenes interesados en la animación japonesa. Si hasta entonces habíamos asociado la animación (o “dibujos animados”) a productos para el público infantil, la llegada de obras como Akira y poco después la irrupción de la empresa Manga Films, que trajo obras como El puño de la estrella del norte, contribuyó a cambiar esta asociación. Aún recuerdo con claridad el impacto que Akira causó en mí, cuando me di cuenta de que la animación no era algo exclusivamente para niños y que en Japón estaban realizando espectaculares obras animadas para el público adulto.

Pero Urotsukidōji fue un paso más allá, al presentar una obra de animación con alto contenido sexual en la que preciosas chicas caían presa de terribles monstruos repletos de tentáculos, y que esos tentáculos eran capaces de levantar a las chicas en el aire y se introducían en orificios habidos y por haber… Ya imagino que, medio en coña, me diréis que miento para mantener una apariencia “respetuosa” (ja ja ja), pero lo cierto es que personalmente nunca he visto Urotsukidōji. Nunca he tenido especial interés en esta obra ni tampoco se ha cruzado nunca en mi camino, pero obviamente sé de qué va y he visto imágenes aquí y allá, y soy consciente de la enorme importancia que tuvo en su momento a la hora de popularizar el manga y el anime en España, ya que no eran pocos los que, cuando les preguntaban qué obras japonesas conocían, respondían que Dragon Ball y Urotsukidōji.

Hace pocas semanas, el autor del manga original, Toshio Maeda, visitó Madrid en ocasión de la Japan Weekend y tuve la oportunidad de conocerlo, ya que da la casualidad que él también conoce al artista Chiyoji, al que conozco desde hace años. El hecho de tener un conocido común nos acercó y quedamos para charlar un rato y para que lo ayudara durante la Japan Weekend en calidad de intérprete. Así, procuré conseguir un ejemplar de su obra más famosa para poder conocerla de primera mano, y esta es la reseña que presento.

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Monstruos aprovechándose de chicas… Aunque no todo el manga de Urotsukidoji es así, por supuesto… Esta es la imagen que se nos ha quedado grabada en las retinas.

El manga se ambienta en un instituto y narra una historia en la que una serie de monstruos amenaza a la humanidad, ya que el llamado chōjin (superdios) está a punto de surgir después de 300 años. Los diferentes monstruos, de lascividad extrema, van atacando a diferentes chicas y mujeres de formas de lo más estrambóticas. Bueno, el argumento es el que es, y en realidad es bastante complicado de resumir: por qué aparecen los monstruos, quién y qué es el chōjin, etcétera, son cuestiones que se van desgranando poco a poco formando una historia que en realidad es bastante compleja. Pero lo que interesa, en realidad, es que todo es una excusa para sacar a monstruos que se lo monten con chicas humanas.

El tema de los tentáculos en sí apenas aparece en el manga original: Maeda simplemente transforma ciertas partes, como la lengua o una cola, en largas protuberancias que adoptan formas fálicas. Al parecer, según contó el propio autor, fue el director del anime quien tuvo la idea de los múltiples tentáculos como de pulpo que todos asociamos ahora con Urotsukidōji. En realidad, la idea de utilizar protuberancias como falos penetradores vino del deseo de esquivar de forma inteligente la censura japonesa contra la pornografía, que prohíbe la descripción gráfica de órganos sexuales, tanto femeninos como masculinos. Al dibujar protuberancias en forma de falo como sustitutivos de penes, es posible dibujarlas con todo lujo de detalles, sin necesidad de censurar nada. Esta fue, pues, la génesis del ahora ya establecido subgénero de “sexo con tentáculos”.

Lo mejor

  • El estilo de dibujo de Toshio Maeda me parece espectacular, sobre todo en comparación con el manga erótico y pornográfico de la actualidad, donde se deforman los personajes para convertirlos en auténticas caricaturas de mujeres de pechos y nalgas imposibles y ojos casi más grandes que la propia cara, recubiertas por cuajarones de sospechoso líquido blancuzco.
  • El hecho, muy “old school”, de querer hilvanar una historia compleja para presentar diferentes situaciones sexuales. De nuevo, en el manga erótico y pornográfico actual necesitan poca historia para “entrar a matar”, ya que cualquier excusa es buena.

Lo peor

  • La historia es tan complicadilla que yo, francamente, me he perdido un poco. Tanto monstruo, varios mundos, leyendas y más cosas hacen que el manga sea complicado de seguir. Tampoco importa tanto, porque en realidad el lector de este tipo de obras va a lo que va, y como las escenas de sexo están muy bien dibujadas, ¿qué más da lo demás?

Kami no Shizuku (Las gotas de dios)

Tuesday, September 30th, 2014
  • Título: 神の雫 –Kami no Shizuku– (Las gotas de dios)
  • Autor: Tadashi Agi (guión) / Shu Okimoto (dibujo)
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2004-14
  • Clasificación: enología
  • Tomos: 44

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Por la multitud de variadísimas reseñas que he ido publicando en este blog a lo largo de los ya casi 7 años de su existencia, ya imagino que el mensaje de que el manga es un medio de expresión que está a la misma altura que las novelas o el cine ya ha calado. Y es que hay manga de todo y para absolutamente todos los públicos.

Como enésimo ejemplo, en esta ocasión presento Kami no Shizuku (Las gotas de dios), un cómic ambientado en el mundo de la enología y que, a lo largo de 10 años de publicación, ha acercado y popularizado enormemente el mundo del vino en Japón gracias al enorme éxito que ha cosechado, no solo en Japón, sino también en Corea (donde se dice que ha vendido más de 200.000 copias) e incluso en la propia Francia.

El argumento básico de este manga nos lo proporciona el encuentro de dos personajes, Miyabi Shinohara, una aprendiz de sumiller en un restaurante de cocina francesa de Tokio, y Shizuku Kanzaki, un empleado de una compañía de cervezas (el nombre del protagonista, por cierto, significa también “gota”, por lo que el título de este manga podría traducirse tanto por “Las gotas de dios” como “Shizuku de dios”). El encuentro entre ambos se realiza en el restaurante en el que ella trabaja: un cliente (el presidente de la empresa en la que trabaja Shizuku) solicita un caro vino francés que ella, diligentemente, le trae. Sin embargo, el vino no es de su agrado y este empieza a decir que no está dispuesto a pagar por un vino que él no encuentra suficientemente bueno. Entonces interviene Shizuku, que hacía de acompañante de su jefe, que rápidamente toma un decantador y decanta el vino de forma impecable, con un arte que deja boquiabiertos a todos los presentes. Una vez decantado, el vino adquiere un aroma y un cuerpo increíbles, acorde con la solera de la marca y el año de la cosecha. El problema radicaba que un vino como ese debe oxigenarse considerablemente antes de servirse para que todo su valor oculto salga a relucir, y al servirlo Miyabi directamente en la copa, este simplemente permanecía “cerrado”.

La historia avanza y descubrimos que Shizuku no tiene absolutamente ningún interés en el vino, ya que lo detesta porque es la gran pasión de su padre, Yutaka Kanzaki, un famosísimo crítico de vinos que desde pequeño le había obligado a entrenar el paladar mediante todo tipo de técnicas, a cuál más rocambolesca. Y, claro está, a decantarle el vino (de ahí su arte en este campo). Como reacción a esto, en vez de amor por el vino, lo que desarrolló Shizuku fue rechazo, hasta el punto de no querer saber nada de su padre…

Todo hasta que Yutaka muere… Entonces, en la lectura del testamento, se descubre que Yutaka había adoptado como hijo legal suyo a Issei Toomine, un joven crítico de vinos con un paladar extraordinario. La enorme herencia de Yutaka (tanto la mansión como la colección de vinos de incalculable valor), entonces, está en juego entre Shizuku y Toomine, que deben enfrentarse en una especie de competición de cata de vinos. El gran obstáculo, entonces, radica en que Shizuku no tiene ni idea de vino mientras que Toomine es un gran experto… Lo que nadie sabía, ni siquiera el propio Shizuku, es que los extraños métodos formativos de su padre, en especial los de entrenamiento del paladar y el olfato, le servirían para desarrollar un extraordinario sentido del gusto, a la altura de los mejores catadores. Y, con la ayuda de Miyabi, a quien Shizuku acude para solicitar asistencia, irá introduciéndose en el mundo de la enología.

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Shizuku y Miyabi a la caza del vino perfecto.

La historia se va desarrollando a partir de este punto como una excusa para ir presentando, capítulo a capítulo, varios vinos, sobre todo franceses. Se dice que los caldos presentados en cada capítulo se agotaban rápidamente de las estanterías de las tiendas de vino de Japón nada más publicarse, o incluso que su cotización aumentaba rápidamente nada más aparecer en este manga. Por cierto, esta historia está disponible en Francia, con bastante éxito me consta –y que los franceses abracen un producto cultural sobre un bien tan francés como su propio vino es realmente destacable–, y en Estados Unidos (con no tanto éxito, al parecer).

El manga no es solo entretenido como historia, con sus exageradas descripciones del “shock” sufrido por los personajes al probar los caldos (algo muy típico del manga gourmet, por otra parte), sino que además es todo un manual sobre enología. No solo las explicaciones abundan en las páginas del propio cómic, sino que como anexos encontramos densos textos con todo tipo de datos sobre los vinos que se presentan en cada tomo, así como información general sobre enología como cuadros con las mejores añadas, denominaciones de origen y demás. Un auténtico tesoro para los que estén interesados en la enología y quieran aprender sin tener que estar leyendo densos y sesudos textos sobre el tema.

  • Lo mejor
    Como siempre, aprender sobre un tema que te pueda interesar (no es especialmente mi caso con este manga, pero bueno, nunca está de más aprender) a través del manga siempre es más ameno y entra mucho mejor.
  • Las exageradas descripciones gráficas en el momento de probar los vinos son muy “manga”: los personajes se transportan a otros lugares o tiempos y cosas de estas (solo les falta echarse a volar exclamando “deliciosooooooooo” como en Mr. Ajikko).

Lo peor

  • Como siempre, que el mercado del cómic en Occidente en general y en España en particular sea tan reducido como para que obras de esta increíble calidad argumental e informativa tengan cabida de forma realista. No tenemos ni idea de lo que nos perdemos, y de la potentísima fuerza de comunicación que tiene el medio del cómic, algo que solo se explota de verdad en Japón…
  • Aunque es de justicia decir que no todo este manga se centra alrededor del vino estrictamente francés, si que el paso que estos tienen en la obra es abrumador y se tiende a mitificar el vino francés cuando hay otras regiones del mundo con como mínimo tan buen vino como el salido de las uvas cultivadas en Francia. Lo que sin duda contribuye a aumentar la fama (merecida o no) de los vinos franceses en Japón.
  • Finalmente, el aura “pedantilla” y de “refinamiento pijo” que tiene la obra puede desagradar a muchos lectores, que la perciben como elitista y estirada. Bueno, es cierto que a muchos japoneses les gusta este tipo de cosas, así que… es un poco una cuestión de idiosincracia nacional japonesa.