El blog de Marc Bernabé

Bōken Dankichi (Dankichi el aventurero)

Friday, June 14th, 2013
  • Título: 冒険ダン吉 –Bōken Dankichi– (Dankichi el aventurero)
  • Autor: Keizō Shimada
  • Editorial: Dainihon Yūbenkai Kōdansha (actual Kōdansha)
  • Revista: Shōnen Club
  • Años publicación: 1933-39
  • Clasificación: aventuras
  • Tomos: 3

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Bōken Dankichi es, solo después de Norakuro, el gran referente del manga de preguerra, una influencia enorme en miles y miles de niños que más tarde decidirían seguir el camino del manga y contribuirían a hacer del cómic japonés la colosal industria que es hoy en día. Aunque siempre aparece en los libros de historia de manga, lo cierto es que Bōken Dankichi no es un cómic, sino una especie de “auca” (lo siento, según la Wikipedia las “auques”, tan típicas de Catalunya, se llaman “aleluyas” en castellano, pero se me hace rarísimo llamarlo así), que en japonés es conocida como e-monogatari (historia ilustrada), uno de cuyos grandes maestros fue Shigeru Komatsuzaki, y el otro Sōji Yamakawa, autor de Shōnen Keniya .

En el caso de esta historia, tenemos grandes ilustraciones con la explicación de lo que está ocurriendo al pie, aunque con la peculiaridad de que en las ilustraciones, a veces, se incluyen bocadillos de texto. Esta última particularidad hace que Bōken Dankichi se considere una obra a caballo entre el manga y el e-monogatari (modalidad de contar historias que tuvo su máximo esplendor en los años 40 y 50).

Bōken Dankichi cuenta la historia de un chaval llamado Dankichi que sube a su barca para salir a pescar junto a su “Milú” particular, un espabilado ratón parlante llamado Karikō. Dankichi se duerme en la barca, que empieza a ir a la deriva hasta llegar a una isla. Al desembarcar, Dankichi y Karikō vivirán numerosas aventuras: serán perseguidos por fieros animales como leones o elefantes y acabarán siendo coronados reyes de una tribu de “negros salvajes”, a los que ayudarán y “civilizarán”.

Como podemos ver, estamos ante una historia con bastantes paralelismos con Tintín en el Congo (dudo mucho, por cierto, que Shimada se inspirara en Hergé más que nada porque las obras son casi contemporáneas: Tintín en el Congo, versión revista en b/n, es de 1930-31 (primera versión japonesa en 1968) y Dankichi empezó en 1933): el superior hombre blanco (en este caso un chico japonés) ayuda a los ignorantes negritos a organizarse la vida, y les enseña cómo funciona “la civilización”. Ellos, alegres y contentos, alucinan ante los conocimientos y consejos del “sabio”, le coronan rey, y poco a poco van evolucionando y “civilizándose”.

Como me estoy liando porque sois todos iguales, os pondré un número a cada uno.

Como me estoy liando porque sois todos iguales, os pondré un número a cada uno.

Es, obviamente, un retrato fiel de la época: Japón se encontraba en esos momentos inmerso en un proceso de expansión e invasión de otras culturas, desde Papúa Nueva-Guinea hasta la India, pasando por Vietnam, Filipinas, Malasia y Singapur, por no olvidarnos, claro está, de Corea y China. La idea japonesa era “luchar” contra el colonialismo occidental imponiendo un estilo de colonialismo “asiático”: no nos dejemos colonizar por el hombre blanco occidental, vamos a unirnos (aunque yo seré el líder lo queráis o no) y les echaremos de “nuestro” continente. En todo caso, los japoneses estaban convencidos de ser superiores y de querer ayudar a sus “hermanos asiáticos” diciéndoles qué y cómo tenían que hacer. Y Bōken Dankichi es un documento fantástico para conocer de primera mano estas ideas, que se transmitían (sin malicia, ya que no era una obra de propaganda, sino comercial pura y dura) a los niños.

A día de hoy, muchísimas imágenes de esta obra pueden llegar a herir sensibilidades al igual que Tintín en el Congo, empezando por el modo de dibujar a los “negritos” (totalmente salvajes, todos iguales, bocas enormes, etc.) y acabando por la actitud “superior” y “adoctrinadora” (repito: sin malicia) de Dankichi y Karikō, pasando por el uso de ciertos vocablos que hoy en día resultarían muy ofensivos, y otras escenas, como una que me llamó especialmente la atención: como Dankichi se lía con sus súbditos y no los distingue, les pinta un número a cada uno en la tripa y les llama “número 1”, “número 2”, etcétera…

Lo mejor

  • Una obra histórica, esencial para entender la evolución del manga desde la preguerra hasta la posguerra.
  • Poder echar un vistazo a la mentalidad japonesa de la época imperialista.

Lo peor

  • Igual debería poner esto en “lo mejor”, porque a mí personalmente me encanta, pero la obra está escrita con las convenciones del japonés escrito de preguerra, bastante diferente al de hoy en día: uso de kanji antiguos y usos diferentes del hiragana (ver la reseña de Norakuro para saber más sobre esto).
  • Hoy en día puede resultar bastante ofensiva, aunque hay que saber situarse en el contexto en el que fue dibujada y escrita.

Shiroi hata (Bandera blanca)

Thursday, May 23rd, 2013
  • Título: 白い旗 –Shiroi hata– (Bandera blanca)
  • Autor: Shigeru Mizuki
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Publicación original como kashihon (libros de alquiler)
  • Años publicación: años 60
  • Clasificación: manga documental, bélico
  • Tomos: 1 (colección completa: 4 tomos)

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Ya sabéis que soy gran fan de Shigeru Mizuki desde hace tiempo y que me encantan sus obras autobiográficas. Una de la que más me impactó, aunque técnicamente no es autobiográfica, es Sōin gyakusai se yo, editada en España bajo el título Operación muerte. Y es que aunque no está explícitamente protagonizada por él mismo, esta historia sí que incluye bastantes de las experiencias que sufrió Mizuki durante la Segunda Guerra Mundial: las condiciones en la selva de Rabaul (actual Papúa-Nueva Guinea), la mentalidad de los soldados y oficiales japoneses y el hecho de perder el brazo izquierdo durante un bombardeo de los Aliados.

En todo caso, me apetecía leer más de las obras bélicas de Mizuki y un día, en una librería de segunda mano, encontré este tomo, titulado Shiroi hata (Bandera blanca), el tercer tomo de una colección de cuatro volúmenes editada a principios de los años 90 (concretamente para “conmemorar” el 50.º aniversario del inicio de la Guerra del Pacífico) que presentan una selección de las obras bélicas del autor ambientadas en la Guerra del Pacífico. El primer tomo, por cierto, corresponde a Operación muerte.

Por lo que veo, la colección es bastante variopinta y recopila obras de varias épocas de este autor, realizadas entre 1960 y 1980. Concretamente, este tercer tomo es curioso porque contiene historias de la época más desconocida de este autor, principios de los años 60, una época en la que Mizuki dibujaba manga para ganarse, a durísimas penas, la vida. Y es que Mizuki, tras perder el brazo izquierdo en la guerra, pasó 20 años intentando hacer todo tipo de trabajos para salir adelante, pero solo el manga le reportaba algo de dinero, lo justo para poder vivir (miserablemente, pero vivir). Hasta que finalmente, en 1965, a los 43 años de edad, por fin conoció el éxito, un éxito que labró a lo largo de los años hasta ser considerado, actualmente, uno de los mejores mangaka de todos los tiempos.

Mizuki había realizado varios trabajos como artista para teatrillo callejero kamishibai hasta finalmente debutar como mangaka en 1957, por lo que dos de las obras que se recopilan en este tomo, publicadas en 1960 y 1961 respectivamente, son realmente de su primerísima época, lo que resulta muy interesante. Eso sí, su estilo aquí es extremadamente primitivo y tosco; pasarían bastantes años hasta que lo puliera.

Estas son las historias que contiene este tomo en concreto, todas ellas de tipo documental. Es decir, no narran grandes aventuras ni gestas, sino que explican lo que ocurrió en realidad en cada caso, eso sí, desde la perspectiva japonesa. Acostumbrados a conocer la guerra del Pacífico solamente por el lado americano, gracias a las películas, series y novelas dedicadas a ese conflicto, verla desde el otro bando resulta bastante refrescante.

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En esta plancha se puede apreciar el dibujo primitivo de Shigeru Mizuki de esa época. Desde luego, en pocos años mejoró muchísimo.

  • Shiroi hata (Bandera blanca, 1968): Se trata de un remake de una historia anterior, de 1964. Cuenta la cruenta y famosa batalla de Iwo Jima desde el bando japonés, y en ella vemos la actitud totalmente intransigente de los oficiales nipones, determinados a perder la vida (y hacerla perder a sus hombres) antes que escapar o rendirse. Al parecer está basada en la historia real de un amigo íntimo del hermano de Mizuki, uno de los escasísimos supervivientes japoneses de la batalla.
  • Bougainville jōkū namida ari (Lágrimas en el cielo de Bougainville, 1970): Narra la operación aliada para acabar con el comandante en jefe de la flota combinada japonesa Isoroku Yamamoto, la llamada Operación Venganza.
  • Tanaka Raizō (Raizō Tanaka, 1960): Reivindica la figura y las hazañas del sagaz almirante Raizō Tanaka, bastante famoso entre los americanos por su fiereza, pero curiosamente poco conocido entre sus compatriotas japoneses.
  • Tokkō (Kamikaze, 1961): Esta historia (la más larga del tomo), dividida claramente en dos partes cuyo vínculo es el piloto de Zero Mamoru Kamishiro, empieza narrando la última travesía del gigantesco crucero Yamato, buque insignia de la armada japonesa, concretamente los hechos que desembocaron en su hundimiento cuando se dirigía a Okinawa para ayudar en la batalla de Okinawa. Luego deriva hacia contarnos el papel de las tropas tokkō (“ataque especial”, conocidas en Occidente como kamikaze) y lo increíblemente difícil que resultaba hacer chocar un avión contra un objetivo enemigo sin ser derribado antes.

Lo mejor

  • Aprender sobre la guerra del Pacífico a través del manga y desde el punto de vista japonés.
  • Conocer mejor la obra de Shigeru Mizuki cuando no era famoso.

Lo peor

  • El dibujo es muy tosco, sobre todo en las dos últimas historias. Se nota que Mizuki tenía que mejorar muchísimo, aunque el salto de calidad entre la tercera (1960) y la segunda (1970) es abismal.
  • Algunas explicaciones resultan confusas. Concretamente, me perdí bastante en la tercera historia.

Orochi

Tuesday, April 30th, 2013
  • Título: おろち –Orochi–
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1969-70
  • Clasificación: horror
  • Tomos: 6 (ed. clásica) / 4 (kanzenban)

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Orochi es una de las series más famosas del maestro del terror Kazuo Umezu, aunque no la había leído hasta ahora. Como ocurre a veces, el hecho de haberla leído es fruto de una casualidad, y es que paseando por las tiendas vintage de Nakano Broadway con el Capitán Urías en mi último viaje a Japón me topé de bruces con una tienda en la que había expuesto un precioso póster con la imagen que ilustra la portada del primer tomo del manga en su edición más reciente, la kanzenban de 2006.

Este póster, con una imagen en primer plano de Orochi, la protagonista, me gustó tanto que no dudé ni un segundo en entrar a la tienda a comprarlo, e inmediatamente después me fui al Mandarake, justo delante de esa tienda, y me hice con el tomo en cuestión (que ahora reseño).

Me leí este tomo en el avión de vuelta, en esos ratos muertos tan pesados en los que hay que apagar los dispositivos electrónicos y que a veces son tan largos que se hacen casi eternos. Es un manga, como casi todos los de Umezu, de lectura muy rápida y trepidante, y que consigue enganchar mucho al lector gracias, en parte, a esa velocidad de lectura.

Orochi es una enfermera, aparentemente inmortal o con ciertos poderes (de los que se nos cuenta muy poco) que hace como de testigo o agente en casos en los que hay una persona o varias en situaciones extremas de rabia, infortunio, desdicha o muerte. El formato es el de historias autoconclusivas, aunque en este tomo, el primero, se recopilan dos solamente en 300 páginas, por lo que, como se puede deducir, son historias con mucho peso específico.

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Determinada a acabar con su (ya difunto) marido: “Huesos”

La primera, titulada “Las hermanas”, narra la historia de dos hermanas con un terrible destino: todas las mujeres de su familia, incluida su madre (que aún vive, escondida en la buhardilla) han empezado a volverse muy feas a partir de los 18 años recién cumplidos y han terminado sus vidas como verdaderos monstruos. Las hermanas, una de 16 años y la otra de 17, saben lo que les depara el destino, y el pensamiento de lo que les espera en poco tiempo las tortura sobremanera… La cosa, cómo no, acaba como el rosario de la aurora…

La segunda, “Huesos”, es la historia de una mujer que ha sido extremadamente desdichada durante toda su vida, pero que por fin consigue la felicidad al casarse con un hombre que la trata con mucho cariño. Sin embargo, este hombre muere en un accidente y ella, desesperada, ruega porque vuelva a la vida. Orochi, que había escuchado sus ruegos, intenta hacerlos realidad y trata de revivir al hombre, pero aparentemente no lo consigue. Digo “aparentemente” porque poco después, con el hombre ya enterrado, este consigue revivir en su tumba… Aunque su cuerpo, ya muerto, se empieza a descomponer… Mientras tanto, la mujer ha vuelto a encontrar la felicidad y se ha casado con otro (le duró poco la desesperación, vamos). Otra historia que acaba como el rosario de la aurora.

BONUS TRACK
Tenía esta entrada hecha desde hace pocos días, pero el otro día el Capitán Urías me comentó que iba a poner hoy el vídeo en el que podemos visitar la peculiarísima mansión de este peculiarísimo autor, la Makoto-chan House: el vídeo incluye una toma realizada hace pocas semanas, desde el exterior, y varias otras del increíble interior de esta casa, unas imágenes que tomé yo mismo hace un par de años cuando fui a entrevistar al gran Kazuo Umezu. Os pongo el vídeo aquí mismo (¡no os lo podéis perder!), pero también podéis verlo en la muy recomendable entrada original de la Arcadia de Urías.

Ya que estamos, aprovecho para recordaros este vídeo de Masters of Manga en el que el propio Umezu se presenta (está grabado en el interior de su casa).

Lo mejor

  • Brutal velocidad de lectura y nivel de adicción el que alcanza Umezu en esta obra.
  • Historias tétricas, bien llevadas, trepidantes.
  • La portada el tomo 1 de la edición kanzenban (esta que reseño) me parece maravillosa.

Lo peor

  • Como ocurre con las historias de Umezu, esta también ha quedado un poco desfasada por el tiempo y ha envejecido mal.
  • Algunas escenas se supone que deberían aterrorizar, pero en realidad lo que consiguen es el efecto contrario: provocar la risa.
  • Hay una adaptación cinematográfica de 2007 que vi hace dos o tres años y que me aburrió bastante. Coloco el tráiler aquí debajo.

Jun

Thursday, January 3rd, 2013
  • Título: ジュン –Jun–
  • Autor: Shōtarō Ishimori
  • Editorial: Mushi Pro
  • Revista: COM
  • Años publicación: 1968
  • Clasificación: alternativo, raruno
  • Tomos: 1

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Conocemos a Shōtarō Ishinomori (antes “Ishimori”) por muchos motivos: es considerado el “rey” del manga (solo tiene por encima al “dios” Osamu Tezuka); posee el récord Guinness de autor de cómic más prolífico del mundo; es el creador de personajes tan icónicos como los cyborgs de Cyborg 009 o el motorista enmascarado Kamen Rider; también es pionero del campo del manga didáctico, con su Historia de Japón en manga o su Nihon keizai nyūmon (Introducción a la economía japonesa / Japan, Inc.); entre muchas otras facetas…

Ishimori fue también una enorme influencia entre cientos, miles de dibujantes, que conformarían la siguiente generación de autores de manga: los que debutarían sobre los años 70. Primero, porque creó uno de los primeros (si no el primer) manuales de “cómo dibujar manga” (Ishimori Shōtarō no mangaka nyūmon, Introducción al oficio de mangaka por Shōtarō Ishimori) y segundo porque hizo muchísimos experimentos gráficos dentro del medio del manga que contribuyeron a hacerlo evolucionar considerablemente. En español, por cierto, podéis tener una primera toma de contacto con este autor, y su grafismo y manera de narrar, con la excelente Hokusai (EDT, 2012).

Lo que no es muy conocido, ya que parece ser una obra bastante olvidada, es el extremo al que llegó con la experimentación gráfica en la obra Jun, publicada a finales de los años 60 en la mítica revista COM fundada por Osamu Tezuka. De hecho, yo desconocía la existencia de esta historia hasta hace pocos años, cuando leí alguna referencia a ella en algún libro. No recuerdo cómo fue, pero rápidamente procuré conseguir la obra: cómo no, en su edición original, de formato A4, con cajita de cartón protector, tapa dura y excelente encuadernación e impresión, de 1968.

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Un ejemplo (doble página) del tipo de grafismo que podemos encontrar en las páginas de Jun.

Jun es una obra extremadamente experimental, sin aparente hilo conductor, protagonizada por un chico llamado Jun, que se entiende que es un alter ego del autor. Es una especie de recopilación de poesías en formato manga, con fuerte componente gráfico (ya que hay muy poco texto) y muchísima experimentación de todo tipo. Gráficamente es apabullante, aunque el contenido es directamente incomprensible en la mayor parte de las ocasiones (al menos para mí…). Creo que Ishinomori quería transmitir sensaciones y no contar ninguna historia, y lo consigue, al menos parcialmente.

La obra, como digo, se publicó en las páginas de la revista COM fundada por la empresa Mushi Pro de Osamu Tezuka, y se dice que, en una ocasión, este la criticó duramente con las palabras “esto no es manga ni es nada” (y, de hecho, personalmente creo que Tezuka tenía razón, porque no hay una historia en Jun, sino una sucesión de imágenes evocadoras sin demasiados vínculos entre sí).

Al parecer, Ishinomori se ofendió muchísimo con estas declaraciones, hasta el punto de desistir de seguir publicando su obra en la COM, pero Tezuka le pidió personalmente perdón e Ishinomori, como buen admirador y seguidor del gran maestro, aceptó las disculpas y siguió publicando la obra (que por cierto fue galardonada con el Premio Manga Shōgakukan). Tezuka era un hombre muy competitivo y envidioso del talento ajeno, y claramente Ishinomori estaba demostrando tenerlo a raudales, por lo que seguramente no llevó muy bien que un joven como ese le estuviera dando “sopas con honda” en lo referente a inventiva.

Jun, por cierto, fue un excelente campo de pruebas para poner en acción recursos gráficos que Ishinomori utilizaría más tarde en otras obras, como por ejemplo la excelente (¡impresionante!) Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi).

Lo mejor

  • Experimentación gráfica a palo seco, brutal y evocadora.
  • Una gran edición para ser de 1968, con páginas a color entre medio y todo lujo de detalles.

Lo peor

  • No hay hilo conductor y la mayoría de las historias resultan directamente incomprensibles.
  • En mí no ha despertado demasiadas sensaciones, la verdad. Sí, algunos recursos gráficos son impresionantes y el libro es todo un lujo visual, pero nada más que eso.

Neji-shiki (La espita) y Akai Hana (Flores carmesíes)

Monday, December 31st, 2012
  • Título: ねじ式 –Neji-shiki– (La espita) / 紅い花 –Akai Hana– (Flores carmesíes)
  • Autor: Yoshiharu Tsuge
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Garo
  • Años publicación: 1965-1984
  • Clasificación: alternativo
  • Tomos: 2

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Esta no es la primera reseña de obras de Yoshiharu Tsuge que realizo en este blog, por lo que, como estoy seguro de que me repetiría bastante si me pusiera a escribir tal cual, prefiero que leáis antes, aunque sea por encima, los posts sobre El hombre sin talento y la scanlation de Neji-shiki (cuyo enlace de descarga, por cierto, vuelve a estar activo después de muchos meses sin funcionar debido al “asesinato” de MegaUpload, ¡aprovéchalo!).

Hace ya unos diez años que descubrí a Tsuge. Fue a raíz de una convención Europa-Japón en Osaka, cuya temática era, ese año, el mundo del cómic. A mí me ofrecieron participar como ponente para contar el caso español, y acepté, por supuesto, de muy buen grado. Di mi charla y, en la cena posterior de los diferentes invitados pude conocer a varios expertos japoneses en manga, que previamente, en el simposio, habían hablado sobre una serie de cómics japoneses destacables. El nombre de Tsuge había salido varias veces y yo, ignorante de mí en esa época, no lo conocía, así que estuve hablando con ellos sobre el autor y, en cuanto pude, me pasé por una librería y me compré estos dos libros que reseño aquí.

Akai hana y Neji-shiki son dos libros de bolsillo de unas 300 páginas cada uno, pero podría perfectamente ser solo uno de 600, ya que ambos recopilan las historias cortas que han hecho de Tsuge el autor mítico que es actualmente. Aunque Tsuge debutó mucho antes como profesional, y creó numerosas obras para el mercado de las kashihon’ya, sobre todo de temática ninja y samurái, no fue hasta la segunda mitad de los años 60 que despuntó, sobre todo a partir de 1967 y hasta 1973 aproximadamente –el verdadero cenit de su carrera–. Estos dos libros, pues, recopilan la mayor parte de las historias cortas de esta época.

Se trata de historias, presentadas en su mayoría en la mítica revista alternativa Garo, con un alto contenido de melancolía, tristeza, e incluso surrealismo. Algunas de ellas, como las propias Akai hana y Neji-shiki, son directamente absurdas, como representaciones en forma de cómic de sueños, casi pesadillas. Invariablemente, la sensación que estas historias dejan en el lector llega a ser profunda: son historias que, en el momento de leerlas, te dejan con un WTF enorme (de nuevo, recomiendo encarecidamente descargar y leer su historia más conocida, Neji-shiki (La espita) y lo entenderéis), pero que conforme pasa el tiempo van calando y posándose en la memoria, dejando allí una impronta difícil de definir y que raramente permanece al leer o visionar una obra de ficción (a mí solo me ha pasado con cosas muy concretas, como Blade Runner). No sé, al menos a mí me produce esta sensación, y a juzgar por la fama que tiene Tsuge entre los lectores más gafapastas japoneses (gafotakus) y la “élite intelectual” nipona, no soy el único.

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“La familia Lee”, una historia sobre una familia de origen coreano que deja una sensación extraña en el cuerpo.

Es fácil dejarse llevar por las palabras de los grandes críticos que ensalzan a Tsuge como genio y mandan a sus obras, sobre todo a Neji-shiki, al Olimpo de los mangas más extraordinarios de todos los tiempos, y caer en la trampa de ensalzarlo a tu vez sin entender sus historias. Yo intento no caer en esa trampa; de hecho, no entiendo muy bien el mensaje que quiere transmitir el autor (si es que quiere “transmitir” alguno, claro está, que conociendo a los japoneses es dudoso), pero lo que sí sé es que Tsuge deja una fuerte sensación mí: una sensación de desasosiego, de soledad y hasta de “frío”, que me cuesta muchísimo describir pero que espero que hayáis, más o menos, entendido a través de estas palabras.

En estos dos libros (editados en 1994), como digo, se recopilan las 27 historias cortas más conocidas e influyentes de Yoshiharu Tsuge, entre las que destacan joyas como Numa (Pantano, 1966, la historia que “inauguró” la corriente de historias extrañas y surrealistas que tan conocido han hecho a Tsuge), Chiiko (1966), Umibe no jokei (Escena costera, 1967), Lee-san ikka (La familia Lee, 1967), Mokkiriya no shōjo (La chica del Mokkiriya, 1968), Gensenkan shujin (El amo del Gensenkan, 1968), o Yanagiya shujin (El amo del Yanagiya, 1970), aparte de las que dan título a sendos libros, Akai hana (Flores carmesíes, 1967) y, sobre todo, Neji-shiki (La espita, 1968).

Lo mejor

  • Recopilación bastante completa de lo más conocido y representativo de Tsuge.
  • Dibujo detallado y personajes bastante simples, bastante al estilo de Shigeru Mizuki (del que Tsuge fue ayudante durante un tiempo, por cierto).
  • Ese desasosiego que deja en el cuerpo. Increíble.

Lo peor

  • Algunas historias son directamente raras e incomprensibles. El lector no avezado puede sentir rechazo o pensar lo típico de “¿y este es el tan cacareado Tsuge? Pues vaya mierda”.
  • El autor, a priori, no permite que sus obras se publiquen fuera de Japón, por lo que en este aspecto es muy complicado poder leer algo de Tsuge en nuestro idioma.

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