Los últimos seis meses había estado luchando contra una enfermedad y, aunque parecía que la estaba venciendo, finalmente tuvo que rendirse. Desde aquí, un gran recuerdo para esta maravillosa persona siempre llena de alegría, concordia y una sonrisa y un consejo para todos. Por encima de todo, un gran, grandísimo amigo. Sin embargo, su obra queda viva para el recuerdo.
Como autor, realizó los tres libros de la serie Kanji en viñetas, junto a Marc Bernabé y Verònica Calafell, para Norma Editorial. Suyos son, entre otras partes de los libros, los divertidísimos “chascarrillos mnemotécnicos” que ayudan a memorizar las lecturas y significados de los correosos caracteres japoneses, así como los ingeniosos guiones de las páginas de manga que ilustran las tres obras.
Como traductor, destacó sobre todo en el campo del humor, en el que era un gran maestro para todos nosotros. Sin duda, y sin caer en las típicas exageraciones de este tipo de noticias-esquela, Alberto era el mejor traductor de manga humorístico de toda España. Su pérdida es enorme. En este campo destacan sobre todo Keroro (tanto el manga como el anime), donde contribuyó a crear la delirante “jerga” de las ranas protagonistas, y Lamu, serie que tradujo a partir del tomo 2 hasta el final con una maestría y una gracia indiscutibles, realizando adaptaciones a cuál más humorística de los ingeniosos chistes japoneses de Rumiko Takahashi. Su última contribución al mundo de la traducción la realizó el pasado 25 de mayo, cuando entregó el episodio 256 de Keroro anime, por lo que podemos decir que ha estado trabajando con energía y buen humor hasta el final.
Tenchi el pasado enero mostrando orgulloso su lámina dedicada por Mine Yoshizaki, el autor de Keroro
Otras traducciones suyas son Hayate, mayordomo de combate (cuyo título “en plan Bruguera” pensó él), Negima! (estos dos últimos en colaboración con Ayako Koike), Vietnam War, Dominion, la película Shin chan: el chuletón imposible y episodios sueltos de Shin chan, Cosas de locos, OVAs de Black Jack, etcétera. Su producción es más bien escasa puesto que en sus últimos tiempos prefirió priorizar su gran sueño, con lo que pudo disfrutar de dos intensos años en Japón, estudiando y haciendo (aún más) amigos. Nos alegramos de que lo hiciera y de que pueda llevarse consigo un saco de gratos recuerdos.
A nosotros nos quedará el tuyo, Alberto, para siempre. Descansa en paz.
ACTUALIZACIÓN
Acabo de recordar que Tenchi también sigue vivo en Street View de Google. Mirad, mirad, cómo le pillaron al malandrín: Street View Google.
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