El blog de Marc Bernabé

El suceso JManga y el futuro del manga digital

Sunday, March 17th, 2013

El otro día se montó un pequeño revuelo en Twitter, ya que a raíz de la fallida de una empresa americana de distribución de manga digital empecé a expresar mis opiniones al respecto de lo que es leer manga en digital. Mucha gente me pidió que hiciera una especie de recopilatorio de esos tuits en forma de artículo para el blog, y aquí va.

El caso de JManga

JManga es una empresa norteamericana de distribución legal de manga digital creada por una asociación de editoriales japonesas para el mercado de los Estados Unidos. Más información sobre JManga aquí.

Escribo en presente porque JManga todavía existe en marzo de 2013, pero el día 14 anunció que su servicio dejará de estar operativo para el día 30 de este mes. Hasta aquí, todo más o menos normal. El negocio no ha funcionado, por las causas que sean (mucha gente apunta a cuestiones de operatividad, contenidos y precios como causas del fracaso), y la empresa tiene que cerrar. Es una lástima, pero así es el mundo de los negocios.

La sorpresa llega cuando vas a su página web y lees su nota de prensa al respecto (www.jmanga.com/urgent-message) y te das cuenta de que no solo cierran la empresa, sino que la gente que pagó dinero por los contenidos que ofrecía JManga se va a quedar sin ellos (!) Hay quien argumenta que lo que hace JManga no es “vender” los mangas, sino “alquilarlos”. En cualquier caso, gente que ha gastado dinero por unos contenidos va a dejar de poder disfrutar de ellos, sin previo aviso (bueno, un “previo aviso” de solo 15 días) ni posibilidad de recuperar el dinero ni nada.

Desconozco los motivos que han llevado a JManga a tomar tal decisión, tan drástica. ¿Se podría haber hecho mejor? Tal vez sí (yo pienso por ejemplo en la posibilidad de dejar activa la plataforma, aun sin servicio de soporte, durante 2 o 3 años, para que la gente que ha comprado ese material lo pueda disfrutar durante todo ese tiempo). El caso es que se ha hecho de una manera que a mí me parece muy poco atinada.

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El manga digital

El caso me pone muy triste, primero porque soy un ferviente defensor del manga en formato digital y estos fracasos dan mucha lástima, y segundo porque este suceso va a dar la razón a tantos y tantos que alegaban que no compraban cómics o libros digitales (legales, se entiende) porque las plataformas de distribución no les inspiran confianza. Vamos, que va a dar (aún más) alas a la piratería. Flaco favor que hace JManga a los contenidos legales de cómic digitales en particular y al manga en Occidente en general, la verdad.

Si seguís este blog habitualmente, sabéis que soy un enamorado de los libros. Nunca me he parado a contar los libros que tengo, pero os puedo asegurar que son muchos miles de volúmenes. Con esto quiero decir que amo el libro, amo el papel y en absoluto soy “enemigo” de él. Pero, eso sí, de un tiempo a esta parte me hecho un gran partidario de los contenidos digitales, y creo que el manga es tal vez el contenido “originalmente en papel” más apropiado para el formato digital.

Hay dos razones principalmente por lo que digo esto: el espacio y el precio. Y un tercero que sería la variedad.

El factor espacio

Los mangas suelen ser muy largos, con decenas de tomos que suman miles de páginas. Coleccionar manga en papel puede ser una locura en este sentido. La colección de Naruto, compuesta por 63 tomos ahora mismo, ocupa como un metro de espacio en estantería y me dicen que pesa unos 13 kilos. Como alguien que ha tenido que enfrentarse a más de una mudanza, os aseguro que el tema libros es de lo más fastidioso, por lo muchísimo que pesan y el espacio que ocupan. El digital soluciona este problema de un plumazo, ya que en un disco duro que pesa unos pocos cientos de gramos puedes tener miles de volúmenes.

El libro físico y su defensa acérrima creo que es una cuestión puramente generacional. A muchos de nuestra generación les horroriza el hecho de perder el “tacto y el olor” del papel a cambio de fríos libros electrónicos. Pero, como feliz poseedor de un iPad desde hace un par de años, os aseguro que esto se olvida enseguida. Cierto, de vez en cuando apetece leer un libro tradicional, por supuesto, pero lo cómodo y versátil que resulta leer en una tableta (posibilidad de tener cientos de libros a mano, poco peso, posibilidad de ampliar el texto o el dibujo…) me parece una pasada. Yo creo que las generaciones venideras verán al libro como un bonito anacronismo, un poco como ahora son los vinilos. Somos nosotros los que nos resistimos al cambio.

El factor precio

Los mangas en general son de lectura muy rápida (los japoneses se leen un tomo en cuestión de pocos minutos, ¡es alucinante verlo!) Esto hace que el ratio “precio del tomo x tiempo de lectura y disfrute” es muy bajo en el caso del manga. Esto provocó que yo, gran amante del cómic desde niño, dejara de leer cómic (manga incluido) en mi adolescencia porque no tenía mucho dinero disponible para estos gastos y simplemente quería que mi dinero “me durara más”, así que me pasé a las novelas. Y como yo, imagino que tantos y tantos otros.

¿Cuánto tardáis en leer un tomo de manga normal (sin contar Bakuman., Detective Conan y similares)? ¿Media hora? ¿Una hora a lo sumo? Siguiendo el ejemplo de Naruto de antes, coleccionar en este momento desde cero equivale monetariamente a 7,5 euros x 63 tomos = 472,5 euros. Si estimamos que tardamos media hora para leer un tomo, obtenemos 31,5 horas de lectura a cambio de 472,5 euros.

Obviamente, hay MUCHOS más factores aquí, por ejemplo el hecho de comprar un tomo mes a mes (o cada dos meses) que hace que el esfuerzo económico se diluya mucho en el tiempo y no nos demos cuenta, disfrutar del dibujo de Masashi Kishimoto, releer una y otra vez las historias, ser un fan acérrimo, etcétera, que hacen que esta inversión se dé por buena. Sin ir más lejos, yo tengo en mi colección miles de tomos que he pagado a precios similares (un poco más baratos porque tengo la suerte de poder leerlos en japonés y comprarlos en Japón, pero bueno, os hacéis una idea).

En papel, fuera de Japón, los mangas en general son caros porque las tiradas son pequeñas. Un tomo de manga de 200 pg. en España cuesta de 7 a 9 euros. El precio viene dado por muchos factores, pero uno muy importante es la tirada: cuanto más ejemplares se impriman, más barato resultará el precio final para el consumidor.

Pero como el manga es caro, se vende poco. Como se vende poco, hay que ponerlo caro. Es la pescadilla que se muerde la cola.

El formato digital podría ayudar a paliar esto. El hecho de no tener que imprimir, encuadernar y distribuir los libros físicos necesariamente haría que los precios bajaran hasta unos niveles aceptables tanto para los autores/editoriales (venderían a menos precio, pero a mucha mayor cantidad y los números saldrían igualmente, o incluso mejor seguramente) como para los lectores. Lamentablemente, a día de hoy esto todavía no es así: la baja demanda que hay todavía de libro electrónico fuerza a poner precios más elevados para hacerlos rentables, lo que a su vez indigna y provoca rechazo al lector potencial. De nuevo, otra pescadilla que se muerde la cola.

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El factor variedad

Nos estamos perdiendo mangas muy buenos porque en papel no funcionarían (no obtendrían buenas ventas). Pero no tenemos opción de leerlos en digital.

Hay 300 millones de lectores potenciales en español y me niego a pensar que si el acceso a los mangas fuera fácil y su precio fuera económico no resultarían rentables. Hay que esperar a que el libro electrónico se difunda más en España y Latinoamérica, pero cuando lo haga yo creo que va a ser rentable publicar manga en digital.

Yo creo que, con un mercado de manga digital sano y fuerte, establecido (dentro de unos años), será rentable editar mangas que ahora no lo son. Por los mismos motivos que he dicho antes de precio y disponibilidad (sencilla, inmediata y para todo el mundo hispanohablante) .

El futuro según lo veo yo

El “suceso JManga”, aparte de provocar seguramente un retraso de un par de años mínimo en el desarrollo del mercado del manga digital, hará seguramente que la gente no se fie más de servicios de manga digital que no permitan “tener controlado” el contenido que compras. Por eso, creo que ahora las opciones viables se reducen solamente a dos.

  1. Plataforma tipo iTunes, de fácil acceso y amplia biblioteca con todas las novedades de las principales editoriales y un fondo de clásicos considerable. Con un clic, compras descargando el contenido, que pasa a tu biblioteca. Usar o no DRM será aquí una opción de la empresa de turno, pero… Al fin y al cabo todo es pirateable, tenga DRM o no, así que no sé yo si el DRM será contraproducente al igual que lo ha sido en el campo de la música. Pero este es un problema, una cuestión, a la que tendrán que enfrentarse las empresas.
  2. Plataforma tipo Spotify, de tipo suscripción. Por una cantidad al mes, lees todo lo que quieras que esté en su biblioteca, que de nuevo tendría que tener las novedades principales y un fondo considerable. Aquí el concepto “poseer” el producto ya no se aplicaría, por supuesto. Todo el mundo tendría claro, igual que lo tenemos con Spotify, que el contenido no es “suyo”, sino que lo está leyendo por streaming gracias a su suscripción mensual. Otra opción sería ofrecer el servicio gratis a cambio de que mientras leamos el manga nos salten de vez en cuando páginas con publicidad, exactamente igual que Spotify.

Sobre el libro físico, a la larga, creo que acabará por ser objeto de lujo. Ediciones preciosas para regalar, conservar y coleccionar. En absoluto va a desaparecer, solo que lo más rentable y atractivo a los ojos del público se editará simultáneamente en digital y físico y el lector podrá elegir. Un poco como ocurre ahora con los CD o los DVD / BluRay, que cada vez están más currados y atractivos a la vista.
Y, bueno, estas son mis consideraciones. ¿Qué opináis vosotros?

 

Reto manga

Monday, February 25th, 2013

Pues yo también me apunto al reto manga. Voy a ser breve en las explicaciones por cuestión de tiempo, ¡espero que no os importe! Ya avanzo que esto va a ser complicado, más que nada porque nunca he guardado un “ranking mental” de las series que he leído, o que me gustan, o que disfruto… Tengo gustos muy variados y leo un poco de todo, y es difícil que me quede con algo.

1. Tu manga favorito
Uf, ya empezamos. Hay tantos mangas que me gustan que me cuesta muchísimo elegir uno solo. Por razones sentimentales, estaría entre Dr. Slump, Dragon Ball y Akira.

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2. El manga que más veces te hayas leído
No suelo releer mangas precisamente porque tener acceso a tantísimas obras hace que siempre tenga una pila enorme de “mangas por leer”, así que como para releer cosas estoy. Aquí tal vez se encontraría Akira.

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3. Un manga que te hayan regalado
¡Han llegado a regalarme muchísimos! Pero voy a destacar la caja que el autor de manga erótico Chiyoji me mandó como agradecimiento tras haber estado con él y su esposa en el Festival de Cine Erótico de Barcelona de 2005, en la que venían auténticas joyas del manga alternativo y viejuno (ediciones de los años 60, bastante caras hoy en día en el mercado vintage), como por ejemplo obras de Tatsumi, de Yū Takita o varios ejemplares de lujo de obras de Yoshiharu Tsuge, uno de ellos, Yume no sanpo. firmado por el propio Tsuge. ¡Regalazo!

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4. Tu manga favorito de la infancia
En mi infancia no se editaba manga, así que voy a destacar Dragon Ball, que empezó a editarse en mi adolescencia, lo que me llenó de alegría.

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5. Un manga que te haya marcado de por vida
Iba a poner de nuevo Dragon Ball, indiscutiblemente el que más me ha marcado y que en realidad debe estar aquí por méritos propios, pero para no repetir voy a mencionar a Shin Chan, el primer trabajo de traducción que tuve (su versión anime, pero después también el manga) y que sin duda ha marcado mi carrera como traductor profesional.

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6. Un manga que te haya enseñado algo sobre la felicidad
Tal vez Fénix, pero no solo sobre la felicidad, sino sobre les emociones, pasiones, vilezas y virtudes del ser humano en general. Obra maestra.

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7. Un manga que te haya dejado triste
Pues hay varios, pero puedo mencionar a Munō no hito (El hombre sin talento), de Yoshiharu Tsuge, por la capacidad que tiene Tsuge de transmitir todo tipo de sensaciones, como la tristeza, la infelicidad, la impotencia, etcétera, a través de su arte.

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8. Un manga con el peor final
Yū Yū Hakusho. La mayor troleada (hasta el momento) de Yoshihiro Trollgashi.

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9. Tu clásico favorito
Black Jack (y lo pongo para no repetir Fénix). Una auténtica maravilla. Aquí también se está colando El lobo solitario y su cachorro, que me está fascinando (lo estoy leyendo en estos momentos).

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10. Un manga que siempre te anima
KochiKame me distrae mucho, y a la par me permite aprender muchísimas cosas.

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11. Un manga que relees a menudo
Ninguno en especial. Alguna vez me ha dado por releer Dr. Slump, pero solo dos o tres veces. Me encanta.

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12. El manga más largo que hayas leído
No cuento KochiKame porque “solo” lo sigo desde el tomo 140 o así (ahora va por el 185), con lo que este cetro va para Naruto, que también es el manga más largo que he traducido (63 tomos y contando).

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13. Un manga que te haya hecho enfadar
Si un manga me aburre, o me cabrea, lo dejo y punto. Eso sí, hay algunos que me ha tocado traducir que directamente me han irritado mucho, como por ejemplo Highschool of the Dead (Apocalipsis en el instituto), que me parece absurdo a más no poder (argumentalmente hablando). Ouran Host Club y Trigun no le van a la zaga. XD

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14. El manga con la mejor historia de amor
Dōsei Jidai (La época en la que vivíamos juntos) de Kazuo Kamimura me parece una pasada. Poético y realista.

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15. El manga más violento que hayas leído
Kagayake! Daitōa kyōeiken, de Shintarō Kago. Uffff.

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16. Tu saga preferida
Últimamente he disfrutado mucho con la de Eiji Niizuma y Crow en Bakuman (tomos 15-16).

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17. Un manga con el que te identifiques
Kingyoya Koshoten (Librería de viejo Kingyoya), porque me encanta rebuscar entre las librerías de manga vintage japonesas e ir desenterrando viejas maravillas. Este manga va precisamente de eso, con historias autoconclusivas muy emotivas que giran alrededor de una obra de manga distinta cada vez, y me gusta muchísimo.

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18. Un manga que te gustaría haber escrito
Muchísimos, pero veo que no he puesto nada de Urasawa todavía, y es uno de mis autores favoritos y debe aparecer aquí, así que voy a poner Monster. También Death Note me encantó en este sentido.

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19. Un manga que te gustaría que te dedicaran
Tengo la suerte de haber conocido a (y haber conseguido dedicatorias de) muchos autores de manga, algunos auténticos monstruos. Así que voy a poner un imposible y diré que cualquiera de Tezuka, porque ojalá hubiera podido conocer al gran maestro. Si tuviera que elegir una obra, seguramente sería Fénix o Black Jack, pero ya que han salido las dos antes, aquí pondré Astroboy (Tetsuwan Atom).

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20. Un manga que te encantó, y que ahora no te gusta nada
Hunter X Hunter no es que me guste “nada” (tampoco es eso), pero los primeros tomos me encantaron y causaron una gran impresión en mí (también fue de lo primero que leí en japonés “a pelo” en mi época de estudiante), pero a partir de la saga de Greed Island me aburrió sobremanera, por no decir lo de las Chimera Ant. Ahora, traduciéndolo, voy a poder darle una segunda oportunidad y releerlo, y seguramente le cogeré el gusto, pero de momento este es uno de los pocos mangas que, por aburrimiento, he dejado tras haberlo seguido durante años.

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Estadísticas Manga 2012

Saturday, January 19th, 2013

Con el nuevo año, ha llegado el momento de realizar el tradicional análisis de lo que ha dado de sí el mercado español de cómic asiático, que en los últimos años es equivalente a manga japonés tras el fracaso estrepitoso de los intentos de editar cómics de otras nacionalidades asiáticas, sobre todo coreanos, hace ya tres o cuatro años. Antes de empezar a leer, recomiendo como siempre releer el análisis del año anterior, en este caso el de 2011, para poneros en contexto.

Como siempre, recordad que este es un estudio cuantitativo. Solo contamos las novedades (no se cuentan relanzamientos a precio reducido ni reimpresiones, aunque sí reediciones en formato distinto al que aparecieron en su origen -kanzenban, bolsillo, tomo doble…-), independientemente de que una novedad tenga una tirada de 500 o 20.000 ejemplares, para nosotros contará solo como una unidad. No barajamos cifras de tiradas ni de ventas simplemente porque las editoriales no las facilitan. Por eso, aunque podamos llegar a una conclusión (p.e., el mercado del manga en España está estable), esta conclusión solo se aplica al hecho de que sale una cantidad similar de novedades con respecto a los últimos dos años. Si conociéramos otro tipo de cifras, la conclusión podría ser radicalmente distinta (ejemplo: aunque el mercado parece estabilizado, lo cierto es que estamos en declive porque la tirada media o el promedio de las cifras de ventas son muy menores y por lo tanto arrojan menos beneficios a las editoriales. O viceversa, que está en auge. Pero esto no lo podemos saber.)

Entendemos “manga”, por cierto, como cómic realizado originalmente en Japón, por lo que no se incluye en el recuento ningún tipo de obra con estilo gráfico influenciado por el manga realizada en Occidente (en algún lugar hay que trazar la línea).

Vamos allá con la cifra de tomos de manga editados en el año 2012:

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Observamos por fin un repunte en las cifras, algo que ya vaticiné el año pasado, ya que el clima imperante sugería que por fin la cosa se estaba estabilizando. Aparentemente, todo se ha puesto en su lugar y el mercado del manga ha conseguido su estabilidad tras el duro correctivo impuesto por la crisis económica y otros factores. Parece que se edita lo justo para que las cifras salgan a las editoriales, no se realizan grandes aventuras ni apuestas arriesgadas más allá de las obvias y, como todo, algunas de ellas han funcionado (y muy bien) pero otras han fracasado. Totalmente normal.

Por cierto, si el año pasado no teníamos ninguna muestra de cómic asiático no japonés, este año hemos visto como una nueva editorial Milkyway Ediciones, se arriesgaba sacando un tomo de cómic coreano, manhwa, incluido en el recuento.

¿Y cómo queda repartido el “pastel” del manga por editoriales?

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A priori, de nuevo, todo parece bastante estable y similar al año pasado. EDT (antes Glénat) sigue en esa primera posición que recuperó el año pasado, seguida muy de cerca, eso sí, por Norma (2ª) e Ivrea (3ª), que arrebata a Planeta (4ª) el 3r puesto que había logrado el año pasado. Panini, como siempre, se mantiene en su posición de 5ª “grande”, a bastante distancia de las demás.

En cuestión de cifras, EDT se ha mantenido estable, pasando de 99 novedades a 98; Norma ha aumentado ligeramente de 86 a 92; Ivrea se recupera del bajón del año pasado pegando una buena subida: de 61 a 88, mientras que Planeta, sorprendentemente, ha tenido un aparente bajón: de 67 a 53. Se observa pues una estabilidad evidente y Planeta parece por fin haber conseguido una trayectoria continuista después de los bandazos de hace unos años, en los que pasaba de publicar muy poco a muchísimo, y de nuevo muy poco. Siguiendo con Planeta, por cierto, la verdad es que la sensación de “bajón” en número de novedades solo la da la cifra (de 67 a 53), pero hay que tener en cuenta que este 2012 ha adoptado una política de reediciones y formatos de lujo que incluye publicar obras en formatos de muchísimas páginas (como la reedición de Adolf, que cuenta como un solo tomo mientras que antiguamente fueron 5, o la caja de lujo de Dragon Ball, que cuenta también como uno solo pero incluye material de más de 3,5 tomos de la edición Ultimate, unos 5 en la edición tankōbon normal).

Panini, como siempre, se mantiene en su línea continuista y protagoniza un ligero aumento: de 20 novedades pasa a 22, algo que de hecho lleva muchos años manteniendo, con alrededor de 20 tomos al año publicados.

Al igual que el año pasado, “las otras” editoriales siguen teniendo una porción muy pequeñita del pastel, y su papel global se ha reducido: el año pasado teníamos 13 novedades en manos de editoriales pequeñas, pero este tenemos 10 (1 de ellas el manhwa publicado por Miklyway). Si el año pasado teníamos 10 editoriales publicando manga pero entre 5 de ellas se comían el 96,5% del pastel, ahora tenemos 12 editoriales, pero entre esas mismas 5 grandes ocupan el 97,2% del total. Es decir, más concentración todavía.

Estas otras editoriales son Ponent Mon (pasa de 3 novedades a 1 sola), La Cúpula (se mantiene en 1), Astiberri (de 1 a 2), Herder (se mantiene en 2) y las de nueva aparición Japan Weekend (1), 001 Ediciones (1), Yowu Entertainment (1) y Mikyway (1). A destacar la desaparición de Dolmen, que de 6 mangas en 2011 ha pasado a 0 en 2012.

Bueno, y ahora llega el momento de la reflexión y el vaticinio del año en curso, el 2013. Independientemente de las cifras que acabamos de ver, que sugieren cierta normalidad, el mercado del manga ha sufrido un fuerte impacto que se va a notar considerablemente en 2013. No sé hasta qué punto, pero me temo que la cantidad de novedades global va a bajar. No va a ser así en cuestión de calidad: en estos últimos años, el obligado ajuste ha provocado que las editoriales hayan afinado más en sus licencias, y que hayan ido a lo seguro. Por un lado, lo mejor de lo mejor del manga japonés actual, por el otro, reediciones en formatos de lujo, con nuevas traducciones y rotulaciones, de verdaderos “clásicos modernos” que no pueden faltar en las estanterías del fan de manga. Actualmente, el mercado español de manga ofrece un porcentaje de calidad argumental y gráfica que, creo, nunca  antes se ha dado. Entrar en una librería especializada e ir a la sección de manga nos garantiza estar delante de prácticamente lo mejor de lo mejor que ofrece este tipo de cómic, es el Club del Gourmet Manga. Evidentemente, también encontraremos algo de morralla, pero en un porcentaje infinitamente menor que (EMHO) nunca.

La única gran víctima es el shōjo manga, que parece gafado totalmente y al parecer sus cifras de ventas no permiten grandes apuestas, una verdadera pena en muchos sentidos (creo que un día de estos escribiré un artículo de opinión al respecto, porque si no me alargaré demasiado aquí).

El fuerte impacto del que hablaba unas líneas más arribas en realidad han sido dos impactos, ambos protagonizados por la editorial Glénat, actualmente conocida como EDT.

  • Primeramente, la desvinculación de Glénat Francia de su filial española, que la puso en venta. Finalmente, los compradores fueron los mismos administradores que la estaban llevando hasta ese momento: Joan Navarro y Fèlix Sabaté, que cambiaron el nombre de la editorial a Editores de Tebeos (EDT). Esto no tiene por qué ser a priori una mala noticia, sino justo al contrario: la desvinculación permitió que Navarro y Sabaté pudieran por fin arriesgarse a editar una serie de autores que tal vez no se veían en buenos ojos desde la casa madre francesa. El más significativo de ellos es Shintarō Kago, al que podríamos considerar la gran revelación de 2012, ya que, para bien o para mal (más bien que mal, por cierto) se ha hablado de él en todos los ámbitos, más allá del puramente manga (una excepción muy bienvenida, por cierto).
  • Segundo, el consabido “Shueishazo”. El verano pasado, la editorial Shūeisha decidió no renovar el master agreement que tenía con Glénat/EDT, lo que a la práctica implicaba que EDT perdía todas sus licencias con esta editorial: y estas incluyen estrellas rutilantes como Bleach, Naruto y Death Note. Las licencias más jugosas se repartieron entre las otras 4 grandes, mientras que las que no daban beneficios o directamente arrojaban pérdidas van a ser descatalogadas y destruidas en mayo de 2013 a más tardar.

¿Esto qué implica? Pues a priori, que EDT va a ver como su primera posición de los dos últimos años como editorial que más cantidad de novedades manga saca se pierde irremediablemente y seguramente pasa al 4º puesto o incluso al 5º. Es cierto que mantiene vínculos con otras editoriales japonesas (sobre todo Shōgakukan y Hakusensha, pero también Kōdansha y otras más pequeñas) y que en principio esto es suficiente para sobrevivir (sin ir más lejos, Ivrea y Norma sobrevivieron muchos años sin tener acceso a las series de Shūeisha), pero sin duda se enfrentan a un reto muy grande que les va a obligar a reposicionarse. Un proceso, por cierto, que ya han iniciado, entrando en un nicho de mercado poco explotado como el del manga alternativo o transgresor, lo que dará más variedad todavía a nuestro mercado.

Lo que queda por ver es si las otras 4 grandes van a aumentar o no sus cifras de novedades al haber conseguido de golpe estas nuevas licencias. Posiblemente, teniendo propiedades tan jugosas como Naruto (Planeta), Bleach (Panini) o Death Note (Norma), estas dejen de arriesgarse con otras series que, alternativamente, sí habrían comprado. ¿Para qué arriesgarte y contratar una serie que no sabes si funcionará cuando ya tienes en el saco licencias de eficacia más que probada? Además, habiendo desembolsado ciertas cantidades para hacerse con las licencias de EDT, ¿qué presupuesto les quedará ahora para hacerse con cosas nuevas?

De ahí que mi predicción para este 2013 sea una nueva caída. Espero que no demasiado pronunciada, pero caída y, espero, preludio a un nuevo repunte en 2014, una vez se haya estabilizado todo de nuevo tras el Shueishazo.

Este año hemos realizado el recuento basándonos sobre todo en las lisas de Listado Manga, cotejándolas con otras fuentes. Mis agradecimientos por su encomiable labor, así como a Toni Ramírez por su gran ayuda con los recuentos.

¿Qué pasa con la Shonen Jump?

Wednesday, January 9th, 2013

Jump

Sin contar con excepciones como KochiKame y las distintas series de JoJo’s Bizarre Adventure

Exitazos de la Jump en los 80.
Kinnikuman: 38 tomos
Cobra: 18
Dr. Slump: 18
Captain Tsubasa: 37
Hokuto no Ken: 27
KOR: 18
Dragon Ball: 42
City Hunter: 35
Saint Seiya: 28

En los 90.
Video Girl Ai: 15
Dragon Quest Dai: 37
Slam Dunk: 31
Yu Yu Hakusho: 19
Rurouni Kenshin: 28
Yu-Gi-Oh!: 38

En los 2000
Prince of Tennis: 42
Reborn!: 41
Death Note: 12
Eyeshield 21: 37
Bakuman: 20

Grandes éxitos aún en curso
Gintama: 47
Bleach: 57
Naruto: 63
One Piece: 68

O sea, con las excepciones de las históricas KochiKame y JoJo, nunca una serie de la Jump había superado la barrera de los 42 tomos hasta que One Piece la rompió en septiembre de 2006, cuando salió al mercado su 43º tomo.
Da que pensar que actualmente haya cuatro series, ni más ni menos, que han superado de largo esa barrera y que aún están en curso… ¿Opiniones al respecto?

Cómo, EMHO, debe ser una buena traducción

Wednesday, June 27th, 2012

Para que figure también en mi blog personal, recupero este artículo, que formaba parte de una recopilación de artículos de opinión sobre la traducción de manga, anime y videojuegos de la página web Koi-nya. Recomiendo leer, no solo la mía, sino también las otras opiniones que se vierten en ese recopilatorio. ¡Es realmente interesante!

Ante todo, debo decir que los artículos de opinión no se me dan muy bien. Soy una persona en general tolerante, respeto las opiniones de los demás y, aunque obviamente tengo la mía, me cuesta muchísimo expresarla y, mucho más, encumbrarla por encima de la de los demás como si fuera un dogma.

Creo que nadie tiene la razón absoluta, que dependiendo del prisma con el que se mire, las circunstancias de cada cual o la situación, así como otros factores, cada opinión puede ser perfectamente válida. Por eso, aunque estoy encantado de colaborar en esta iniciativa de koi-nya, lo cierto es que lo hago bastante apurado. Aunque tengo que decir que juego con cierta ventaja, ya que los colaboradores de la página han tenido a bien pasarme de antemano sus artículos, con lo que tengo claro cómo enfocar este artículo.

Veo en las opiniones de los demás posturas a favor y en contra de los fansubs y scanlations, ciertas críticas a los traductores profesionales y cosas así. Ya avanzo: no voy a posicionarme en eso. Primero, porque no se puede generalizar: al igual que hay fansubs/scanlations malísimos, estoy seguro de que también los hay excelentes (no puedo profundizar porque, gozando del privilegio de poder disfrutar del original sin filtros, no los consumo y por lo tanto no los conozco). Y, al mismo tiempo que para ciertas cosas son excelentes (dar a conocer series, pasión en su trabajo, inmediatez…) para otras pueden llegar a ser muy dañinos si, como ocurre con cualquier cosa en esta vida, se abusa de ellos. Sin ir más lejos, yendo a la raíz de todo, si los creadores no pueden ver recompensadas sus inversiones (de tiempo, de esfuerzo, de dinero, o de todas a la vez), dejarán de crear. Así de sencillo.

En cualquier caso, voy a expresar mi opinión sobre cómo debe ser, en mi humilde opinión, una buena traducción. Y esto es aplicable tanto a fansubs/scanlations como a traducciones profesionales, de manga o de anime.

Para mí, una buena traducción de manga/anime debe ser, simplemente, aquella que permite al lector extranjero (español, francés guaraní, uigur, lo que sea…) situarse al mismo nivel –o casi, si no es posible– que el lector original japonés. Nada más.

Esta es la premisa que aplico en todas mis traducciones y, por extensión, la que aplicamos en la agencia de traducción Daruma Serveis Lingüístics. Obviamente, si un cliente (editorial o distribuidora de anime) nos pide otro enfoque, deberemos adoptarlo, pero cuando no hay especificación –la mayoría de las veces, por otro lado– es este el criterio que utilizamos.

Dicho esto, unos cuantos puntos:

  1. Respeto por el original. No nos inventamos cosas, no ponemos más ni menos que en el original. Tal vez no usemos las mismas palabras, tampoco es necesario, pero debemos transmitir la intención, el registro y el “tono” del original. Si habla un mayordomo en registro muy formal, le haremos usar castellano formal, incluso rimbombante o anticuado. Si es un delincuente hablando de forma muy burda, en castellano hablará con tacos (sí, en japonés hay muy pocos tacos, pero la forma de hablar, el tono, la gramática, etc. que se usa en ciertas situaciones es perfectamente equivalente a nuestros variopintos insultos, por lo que en estos casos se pueden usar tacos sin problemas), y así.

  2. Naturalidad en castellano. No se trata de conseguir que el guión parezca escrito por un español, tampoco es eso, pero sí se debe buscar una sonoridad, una naturalidad, que permita leer el texto con total fluidez. De esto se deriva también el no-uso de los famosos sufijos honoríficos (-san, -chan, -kun…). En español no existen y bien que nos apañamos. No niego que en algunas ocasiones son muy útiles ya que tienen matices que delatan el tipo de relación que tienen los personajes entre sí. Sin embargo, aunque en español los obviemos, tenemos otras herramientas o estrategias con los que conseguir resultados similares: más o menos formalidad de lenguaje, ciertas expresiones o palabras, etc., con las que podemos dar a entender esas relaciones. Ciertamente, no niego que muchos matices se perderán potencialmente en el proceso, pero si el traductor es bueno casi no se tendría que notar.
  3. Permitir que el ritmo de lectura de la traducción sea igual o muy parecido al original. Esto implica no abusar de las notas de traducción, por ejemplo. Si algo se puede parafrasear, explicar de alguna forma dentro del texto o “sortear” como sea, mejor eso que interrumpir al lector en su lectura con una nota. Evidentemente, también dependerá del tipo de obra y de la importancia del hecho cultural. No es lo mismo que unos personajes coman takoyaki en una sola viñeta y digan lo ricos que están (en cuyo caso pondremos “bolitas de pulpo” o similar) o que se pasen toooodo un capítulo hablando de todos los tipos de takoyaki, sus bondades y defectos y todo lo demás. En este segundo caso, pondremos bien una paráfrasis tipo “me encantan las bolas de pulpo “takoyaki” la primera vez que salga el término, bien una nota del traductor del estilo “Típicas bolitas rellenas de pulpo que se comen recién hechas, muy calientes (¡cuidado con quemarse el paladar al primer mordisco!), generalmente en puestos callejeros. Se trata de un snack muy típico de la ciudad de Osaka”.
    Esto es válido en el manga, no así en el anime, donde existe la regla de que, profesionalmente, no se contemplan las notas de traducción ni en doblaje ni en subtitulación (y ahí sí que los traductores no tenemos nada que hacer; las reglas son así y se tienen que aceptar).
  4. Por otra parte, y ligado al punto 2), cuando la cantidad de notas se prevé muy elevada debido al contexto histórico o social de la obra, se sugiere a la editorial la redacción de un artículo introductorio con el que se pretende colocar, insisto, al lector al mismo nivel que el original japonés. Eso fue así, por ejemplo, en los casos de Rurouni Kenshin (edición Kanzenban) o Ikkyû. Alternativamente, se sugiere colocar todas las notas al final del tomo (caso de Bakuman.) para, de nuevo, no entorpecer continuamente la lectura. Sin embargo, estas propuestas a veces no llegan a buen puerto por cuestiones de a) paginación (no hay quedan páginas libres en el tomo), b) autorizaciones (la editorial japonesa no autoriza a colocar material extra o bien exige un proceso de aprobación muy complicado de llevar a buen puerto).
  5. Trasladar la intención del autor por encima de las palabras en sí. Esto se aplica sobre todo en obras de humor, en las que prima la intención original –hacer reír–. Aquí, las palabras en sí dejan de tener importancia: lo que la cobra es que la adaptación (aquí ya no hablamos de “traducción” pura y dura, sino que va más allá) haga reír igual que el original. En Shin Chan, por ejemplo, cambiamos muchísimas cosas. Cuando Shinnosuke, con intención de ligar, pregunta a las chicas si “prefieren poner cebolleta en el nattô (semillas de soja fermentadas) o se lo toman a palo seco”, en castellano pregunta si “le ponen queso rallado a los macarrones o se los comen tal cual”. La traducción literal no tendría ninguna gracia en castellano, la adaptación sí porque “entra” a la primera. Y así, cientos de adaptaciones que, por cierto, contaron con el beneplácito del autor, el malogrado Yoshito Usui, que se mostró encantado cuando, medio asustado por una posible reacción iracunda, me atreví a confesarle que estábamos cambiando muchas cosas en aras de la risa. Su respuesta, acompañada de una gran sonrisa, fue: “¡genial, cambiad lo que queráis, la cuestión es que Shin Chan haga reír, y obviamente, visto el éxito que tiene en España, lo estáis consiguiendo, así que adelante!”
    También en esta línea, a veces hay que cambiar nombres o referencias concretas, japonesas, por otras universales (nunca eminentemente españolas, sino referentes que también un japonés podría perfectamente conocer y utilizar). Así, cuando Shinnosuke habla de sus modelos o actrices –japonesas– favoritas, en castellano pusimos nombres de bellezas internacionales como (en su tiempo) Claudia Schiffer o Cindy Crawford o, más recientemente, Anna Kournikova, Scarlett Johansson o similares. En castellano no tendría la misma gracia que Shin Chan flipara con una revista con semidesnudos de Ayako Nishida (por decir algo) que de Scarlett Johansson, ¿verdad?
    En este punto, por cierto, también hay que tener en consideración el tipo de público al que va dirigido la traducción. No es lo mismo traducir para “el gran público”, que no tiene por qué conocer nada de Japón y hay que dárselo todo “masticado”, que para un reducto de fans acérrimos que conocen perfectamente el contexto en el que está enmarcada la obra en cuestión. La primera traducción será muy adaptativa, en la segunda probablemente dejaremos muchos términos en japonés y ofreceremos información extra en forma de notas o artículos.
  6. No usar dialectos. Es una lástima, pero aunque en el manga / anime abundan los personajes que hablan en dialecto (especialmente en el de Osaka/Kansai), en castellano no podemos trasladar esto como dialecto e irremediablemente se pierde. No tiene ningún sentido que un japonés hable como un gallego o como un andaluz. Por mucho que nos duela, el matiz tiene que perderse aunque, eso sí, podemos intentar “recuperar “algo de la idiosincrasia del personaje haciéndole usar ciertas palabras o expresiones. La única excepción que nos hemos encontrado en Daruma, por cierto, es la de Lala González, estudiante mexicana que llega a la escuela Yagami en School Rumble. En este caso, y solo en este caso, Lala habla en la versión española con un fuerte acento mexicano (¡porque es mexicana!) que obviamente, no tiene en japonés, donde habla como una extranjera cualquiera.

  7. Me dejo casi lo más importante para el final. Muchas veces se cae en el error de pensar que, para un traductor de manga / anime, lo más importante es conocer el idioma japonés. No digo que no sea importante: de hecho, obviamente, es fundamental tener un nivel muy alto de japonés, y es preferible, por cuestiones sociales, de contexto, etcétera, que el traductor haya pasado un tiempo en Japón estudiando y viviendo en el país. Sin embargo, muchas veces se desdeña la importancia vital que tiene el hecho de conocer y dominar perfectamente el propio idioma. En Daruma hemos evaluado decenas de pruebas a aspirantes a traductores profesionales, muchos de ellos con un nivel de japonés sin tacha, impresionante diría yo. Sorprendentemente, un porcentaje muy alto de estos aspirantes falla estrepitosamente en castellano: faltas de ortografía, mala utilización de la gramática, poca naturalidad al escribir, errores de puntuación… Verdaderos desastres. Cuando no conoces una palabra, una expresión o una referencia japonesa, tienes herramientas para cubrir esas lagunas (diccionarios, manuales de gramática, Internet, incluso preguntar a amigos japoneses…), pero si tu nivel de español es deficiente, ahí no hay nada que hacer. Mi recomendación: leer y escribir mucho en castellano, y fijarte en lo que lees y escribes. No hay otra.

Y nada, seguramente me estoy dejando muchos puntos, y probablemente muchos de los que expreso son discutibles, pero más o menos esto es todo. La premisa es, básicamente, intentar que el texto adaptado suene natural, fluido –hay que evitar que el texto sea “acartonado”, poco natural, forzado – y que conserve la intención, el registro y el carácter del original. El objetivo, en mi opinión, y reitero la idea que he expresado al principio, debe ser que el lector español disfrute del manga de la misma forma que lo hace el lector original japonés.

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