El blog de Marc Bernabé

Shiawase (Felicidad)

Wednesday, April 22nd, 2015
  • Título: しあわせ –Shiawase– (Felicidad)
  • Autor: Seiji Toda
  • Editorial: Ohzora Shuppan
  • Revista: autopublicado en web
  • Años publicación: 1999-2004
  • Clasificación: historias cortas
  • Tomos: 1

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Este es el típico manga que, en mi caso, me pillo básicamente porque me llama la atención la portada o el título. En este caso, me dio la sensación de que podría ser uno de esos mangas tranquilos, con cierto regusto gafapasta, y con una historia más bien costumbristas que se deja leer con facilidad y emociona al lector, un poco como la maravillosa Undercurrent que va a publicar dentro de poco Milky Way Ediciones y que he tenido el gran gusto de traducir.

Sin embargo, el “truco” de la portada o el título no siempre funciona como crees: en este caso, aunque no puedo decir que Shiawase me haya parecido mala ni mucho menos, la verdad es que ha resultado ser una obra muy distinta a lo que pensaba, ya que ha resultado ser una recopilación de historias cortas. A posteriori he descubierto que Seiji Toda, el autor, empezó publicando sus obras en internet, en su propia página web, y a raíz de esto llamó la atención de las editoriales, que no solo le publicaron en papel su creación digital (como es el caso de este libro), sino que lo ficharon para que trabajara para sus revistas como mangaka profesional. Así que, dibujantes aspirantes a profesionales de ahí fuera, que a veces me preguntáis qué tenéis que hacer para publicar vuestros cómics: vivimos en una era en la que cualquiera, sea bueno o malo, puede publicar sus obras: es tan sencillo como abrir un blog y empezar a subir el material. Si sois buenos y constantes, acabaréis llamando la atención de la gente y finalmente –si este es el objetivo que tenéis– podréis publicar en papel, sea de forma autopublicada (y con ejemplos de grandísimo éxito, incluso en España, como los de Jesulink o Andrés Palomino) o bien porque alguna editorial se ha interesado por vuestras obras y las quiere publicar en papel.

En japonés, como en todos los idiomas, existen palabras muy precisas que resultan muy complicadas de trasladar a otros idiomas, al menos en una sola palabra y sin mediar explicación. Entre ellas, tenemos la palabra 切ない setsunai, que vendría a ser un concepto a caballo entre la tristeza y la melancolía. Aunque a veces encontramos la palabra en contextos bastante duros (de hecho, mi diccionario da la traducción “triste y doloroso” para esta palabra, con un ejemplo que reza, en su traducción, “¡Cuán setsunai (triste/angustiada) tiene que estar la madre que ha perdido a un hijo!”), en general lo he visto muy utilizado en situaciones como “te deja la novia y estás triste, te sientes solo, desamparado, nostálgico”. Es decir, que describe un estado de ánimo malo, pero no de mal rollo total y absoluto. En mi percepción del idioma (que igual está equivocada porque no soy nativo), la palabra setsunai no tiene necesariamente carga estrictamente negativa. No sé si me explico, es una sensación de vacío, dolor y tristeza pero no necesariamente de mal rollo, en plan “ah, ya se caen los pétalos de los cerezos en flor, ¡qué setsunai!”. Y encuentro que dicha palabra tiene cierta relación con el concepto clásico del 物の哀れ mono no aware, que mi diccionario describe como “pathos” y también como “una respuesta estética a la transitoriedad de las cosas bellas”. Tenéis una descripción más detallada de este concepto en este artículo.

¿Por qué explico esto? Pues porque la palabra que me ha evocado la lectura de las historias de este manga es precisamente esta: setsunai. Es curioso, porque las historias que se incluyen en Shiawase son de longitud muy variable. Algunas tienen una sola página, hay un par bastante largas (de unas 20-30 páginas), otras de 2 páginas, de 3, de 5… pero todas ellas te dejan con un regusto triste, setsunai, en el cuerpo. Como ejemplo, os pongo una de las historias de una sola página con su traducción, para que veáis de qué estoy hablando.

Medusas Tengo medusas en casa. Cuando mueren, esas medusas se disuelven “totalmente” en el agua; no dejan cadáver. Es como si nunca hubieran existido en primer lugar. Quisiera ser una medusa... Pero yo sí dejaría un cadáver. Por eso sigo esforzándome.

Medusas
Tengo medusas en casa.
Cuando mueren, esas medusas se disuelven “totalmente” en el agua; no dejan cadáver.
Es como si nunca hubieran existido en primer lugar.
Quisiera ser una medusa…
Pero yo sí dejaría un cadáver.
Por eso sigo esforzándome.

Lo mejor

  • Historias autoconclusivas que evocan sentimientos en el lector, generalmente tristes.
  • Costumbrismo, metáfora y buena narrativa.

Lo peor

  • Algunas historias son más flojas, o se entienden peor.
  • Aunque en general el manga me ha gustado bastante, me he quedado con ganas de ver cómo Toda se desenvuelve en historias más largas, ya que creo que puede crear cosas bastante memorables. Le seguiré la pista al autor para ver cómo evoluciona.

Kakukaku Shikajika (Bla bla bla)

Tuesday, April 7th, 2015
  • Título: かくかくしかじか –Kakukaku Shikajika– (Bla bla bla)
  • Autor: Akiko Higashimura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Cocohana
  • Años publicación: 2012-15
  • Clasificación: autobiográfico
  • Tomos: 5

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Hacía un tiempo que le había echado un ojo a este manga (de hecho, estaba en la pila de “por leer”), básicamente porque me hizo gracia el título. La expresión kakukaku shikajika se usa en japonés para abreviar en una explicación larga, que no queremos narrar en su totalidad. Por ejemplo, si a mí me preguntan “¿cómo acabaste como traductor de manga?” podría responder, si me diera cierta pereza contarlo todo en detalle, “pues mira, siempre me ha gustado el cómic en general, desde pequeño, y también siempre me ha llamado la atención Japón en general y el idioma japonés en particular, así que en un momento dado se me presentó la oportunidad de aprender japonés en la Facultad de Traducción e Interpretación, me apunté y… kakukaku shikajika”. Sobre todo he visto esta expresión usada por escrito, en los mangas, cuando el lector ya conoce una situación pero un personaje se ve obligado, por exigencia del guión, a contar lo que ha ocurrido a otro personaje. Así, se abrevia por el estilo “pues han venido unos policías y kakukaku shikajika”. Hasta cierto punto, es similar a nuestro “y bla, bla, bla”.

Aparte, el verbo kaku significa “dibujar”, por lo que es posible que la autora haya querido dar el matiz sonoro de “dibujar, dibujar, y más y más” usando esta expresión kakukaku shikajika.

Pues bien, ¿que hizo el otro día que me decantara por sacar este manga de la pila de “pendientes de leer”? Pues simple y llanamente que hace escasos días fue galardonado con el premio Manga Taishō, uno de los cuatro o cinco premios más importantes de Japón.

Kakukaku Shikajika se define un poco como “una versión shōjo de Manga Michi”, una frase que, como muy bien sabéis si sois lectores habituales de este blog, hace referencia a la mítica obra de Fujiko Fujio A en la que contó, de forma semiautobiográfica, sus inicios en el mundo profesional del manga. Pues bien, dándose cuenta su autora Akiko Higashimura que no existe realmente ningún manga que cuente el “camino del manga” desde el punto de vista femenino, de una mujer que se dedique a hacer mangas para chicas, decidió hacerlo ella en la forma de este Kakukaku Shikajika.

El resultado es un manga muy entrañable y sorprendentemente fácil de leer. El estilo es a caballo entre el shōjo y el josei, lo cual se entiende muy bien cuando averiguamos el carácter de la revista en el que se ha publicado, la Cocohana, que se autodefine como una revista de “shōjo manga para lectoras adultas”. Es una contradicción, porque 少女 shōjo significa “niña”, pero curiosamente se entiende: el estilo gráfico es más bien el del shōjo, y la temática es light y entretenida, sin pretensiones de ir más allá, pero la temática no es la típica del shōjo de amoríos adolescentes y tal, sino que va un paso más allá. Sin duda, esa tendencia que tenemos de compartimentar y clasificar se no dificulta sobremanera cuando hablamos de manga, ¿verdad?

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El maestro del infierno

La historia cuenta las andanzas de Akiko Higashi (la propia autora), una chica que estudia tercero de bachillerato (último año antes de entrar en la universidad) y quiere llegar a ser shōjo mangaka porque desde pequeña es ávida lectora de revistas como la Ribbon o la Bouquet y no se le da mal dibujar. Pese a ser mala estudiante, su idea es conseguir ser aceptada en una universidad especializada en Bellas Artes y, desde allí, mientras gana base y agilidad artística, ir haciendo sus pinitos para ir haciendo manga y enviándolo a editoriales para ver si en algún momento puede debutar.

Sin embargo, no nos vayamos a pensar que esto es un manga sobre dibujar manga. En parte lo es, claro, pero sin ir más lejos toooodo el primer tomo entero lo invierte en contar su background desde su infancia, y luego el dilema de encontrarse en tercero de bachillerato y tener que preparar los exámenes de entrada en la universidad, para pasar luego a narrar, con todo lujo de detalles, su experiencia en los exámenes propios de cada universidad a la que se presentó. No obstante, sin duda el verdadero protagonista, al menos en el primer arco, es su profesor particular de dibujo (primero de bocetos a lápiz y luego de óleos), Kenzō Hidaka, al que llega por “recomendación” de una amiga y que se revela como un auténtico ogro desagradable que la obliga a dibujar y dibujar sin piedad… y al que poco a poco se le va cogiendo cariño pese a sus malas pulgas y a su tendencia a golpear con la espada de bambú shinai a los alumnos que no aplican sus enseñanzas como es debido.

Lo mejor

  • Una obra entrañable y que engancha al lector.
  • El profesor Hidaka, que al principio lo odias pero luego le vas cogiendo más y más cariño.

Lo peor

  • El estilo “shōjo adulto” puede ser un poco complicado de entender y seguir para muchos lectores, sobre todo occidentales: aparte del dibujo, que está a caballo entre lo infantil y lo adulto, tiene mucho texto escrito a mano en forma de comentarios “al margen” que pueden resultar pesados. Esta es una evolución natural del manga en Japón, al haber muchísimas mujeres que leen manga desde niñas y que quieren seguir leyendo manga pero no pasarse directamente a obras josei más seriotas y que narran cuestiones de “la mujer de hoy en día”, sino que simplemente quieren entretenerse leyendo manga. Otro ejemplo de este tipo de manga es, sin ir más lejos, la obra ganadora del premio Manga Taishō de 2014. Umimachi Diary, o las obras de Chika Umino, Honey & Clover (publicada en España) o San gatsu no lion (también galardonada con el Manga Taishō, en 2011).

Hana Otoko

Wednesday, February 11th, 2015
  • Título: 花男 –Hana Otoko–
  • Autor: Taiyō Matsumoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: béisbol, slice-of-life
  • Tomos: 3

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No son pocos los mangas que he reseñado de Taiyō Matsumoto, concretamente Ping Pong, Sunny y GoGoMonster, además de la extensa conversación que mantuvo con Ken Niimura en mi presencia y transcribí en 2010 (todo ello se puede leer haciendo clic aquí), aparte de haber traducido las dos únicas obras suyas que han salido en España: Tekkonkinkreet y Takemitsu zamurái y de tener cierta amistad con él a raíz de su visita al Salón del Manga de Barcelona de 2009. Por eso, se puede decir que conozco bastante bien la obra de este autor, que se podría clasificar como de corte “alternativo” si no fuera porque publica para una de las editoriales más importantes del manga, Shōgakukan.

Lo que más sorprende de Taiyō Matsumoto es su peculiar estilo, tanto gráfico como narrativo, que tiene “algo” que consigue enganchar, además de su capacidad para cambiar de registro cuando se lo propone, como cuando quiso darle un toque entre picassiano y ukiyo-e a la fascinante historia de Takemitsu Zamurái. Es un autor enorme, pero, claro está, para público de gusto selecto: es decir, al no ser el típico mangaka que dibuja historias típicamente manga ni con estilo típicamente manga, es complicado que el público tradicional del manga decida apostar por él. Y al ser un autor japonés y haber estado publicado por una editorial a la que los amantes del cómic alternativo no hacían mucho caso (Glénat/EDT, actualmente extinta y por lo tanto con las obras de Matsumoto descatalogadas en nuestro país), tampoco ha gozado del favor del público “gafapasta”. Estaría por ver si este autor conseguiría el reconocimiento que merece si fuera publicado por ciertas editoriales, yo creo que sí, pero de momento no parece que ninguna editorial esté dispuesta a apostar por un autor fantástico, un verdadero referente en su país de origen (el típico “mangaka cuyas obras gustan a otros mangakas – pero no necesariamente al público general”) pero que, al menos en este país, está entre dos aguas.

Sin embargo, siempre que hablaba de Matsumoto con mis amigos japoneses, casi invariablemente la respuesta era “¿Taiyō Matsumoto? ¡Ah, el de Hana Otoko!” Y yo al principio ni idea, pero luego investigando ya vi que efectivamente había sacado un manga titulado Hana Otoko y, aunque no lo hubiera leído, asentía con la cabeza y decía “el mismo, ese es”. El caso es que tantos años y nunca había tenido la oportunidad de leer este manga… hasta ahora…

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El padre Hanao con su hijo Shigeo… Y el mítico Shigeo Nagashima en el póster

Y maldita sea, ¡qué bueno es! Es Matsumoto en estado puro y probablemente (a juzgar por mis colegas) el primer éxito de este autor, al que una generación entera de japoneses, que ahora están entre los 35-40 años de edad, recuerda por este manga. Será por algo.

La historia la hemos visto mil veces en varias variantes: como personajes tenemos a un matrimonio separado, él vive a varios kilómetros de distancia de la ella, concretamente en la costa delante de la isla de Enoshima (lugar en el que vive el mismísimo autor), y ambos tienen un hijo en común que está con la madre. La madre, una educadísima persona que siempre viste kimono, es dulce y quiere mucho al hijo. El hijo, de unos 8-9 años de edad es un estudiante modelo, tanto, que llega a la obsesión por los estudios y las buenas notas, hasta el punto de resultar repelente: el típico niño que es más adulto que los mismos adultos. Y finalmente el padre, que es un pirado del béisbol de 30 años, que siempre va con uniforme de béisbol (abierto por delante, dejando al aire su panza cervecera), no tiene oficio ni beneficio y tiene una mente eminentemente infantil. De hecho, si nunca ha buscado trabajo ni se ha preocupado por ello es porque aún a su edad mantiene el sueño de llegar a ser profesional del béisbol y jugar con el equipo de sus amores: los míticos Giants de Tokio: está tan obsesionado con este equipo que llamó Shigeo a su hijo (por Shigeo Nagashima, uno de los jugadores más míticos de la historia de dicho equipo). Mientras tanto, no para de practicar, entrenar a un equipo infantil de béisbol y echar partiditas como miembro del equipo amateur de la asociación de comerciantes del barrio.

La situación cambia cuando la madre decide que Shigeo debe pasar más tiempo con su padre Hanao (el nombre se escribe 花男, es decir, “flor-hombre” y se pronuncia Hanao, pero puede existir una lectura alternativa de estos kanji que es “Hana-otoko” (hombre flor), el título precisamente de este manga). Así, decide mandar a Shigeo con su padre para las vacaciones de verano. Y aquí empieza la historia, que la hemos visto mil veces: un hijo que prácticamente no conoce a su padre que debe adaptarse a vivir con él. Y sus caracteres son tan radicalmente diferentes que los primeros días de Shigeo son un verdadero calvario ante la actitud infantil y despreocupada de su padre, que tanto contrasta con su idea de la vida como un conjunto de obligaciones y una competición constante, ahora en el colegio y la academia y, más tarde, en la sociedad adulta. Poco a poco, Shigeo se va habituando al nuevo ritmo de vida, hasta el punto de que, al finalizar las vacaciones de verano, decide mudarse a vivir con su padre de forma permanente y cambiar de escuela. Y aunque su forma de ser permanece básicamente invariable, va aprendiendo a relajarse y a tomarse la vida de otra forma. Mientras que por la parte de Hanao iremos descubriendo cosas bastante asombrosas…

Leído así, este puede parecer un manga bastante normal, sin más. Pero el estilo tanto gráfico como argumental de Matsumoto acompaña deliciosamente a la historia, con numerosos guiños y sorpresas entre los fondos (algunas cosas recuerdan incluso a Dr. Slump, con animales haciendo cosas raras por el fondo mientras los personajes conversan en primer plano) y un modo de llevar la historia que yo solo puedo definir con la palabra “entrañable”.

Lo mejor

  • Entrañable.
  • Gran narrativa y gran representación visual (aunque muy alternativa).
  • Muy entretenido, engancha muchísimo.

Lo peor

  • No gustará a todos los públicos. Desde luego, al típico del manga no.

Gakusei Shima Kōsaku (Estudiante Kōsaku Shima)

Thursday, January 15th, 2015
  • Título: 学生島耕作 –Gakusei Shima Kōsaku– (Estudiante Kōsaku Shima)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Evening
  • Años publicación: 2014-en curso
  • Clasificación: slice-of-life, estudiantil, histórico
  • Tomos: 1 (en curso)

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Hacía ya varias semanas que no os daba la lata con más reseñas de la saga de Kōsaku Shima, el manga-empresario japonés: aquí tienes el índice general de reseñas de la obra en sus diferentes sacas. Si no sabes de qué estoy hablando, es que eres nuevo leyendo este blog o hace muchos meses que no lo visitas, en cuyo caso te recomiendo que al menos leas la reseña de Kachō Shima Kōsaku, la saga que lo empezó todo.

Recordemos que Kenshi Hirokane empezó a narrarnos la vida y milagros de Kōsaku Shima cuando este fue nombrado kachō (jefe de sección), y a lo largo de los años ha ido siguiendo toda su carrera hasta que en la actualidad ocupa el cargo de kaichō (presidente honorífico). El éxito de la serie hizo que Hirokane empezara, paralelamente, a realizar varias precuelas que narran el período entre el que Shima entró a la empresa Hatsushiba tras licenciarse de la facultad y el nombramiento de kachō. El momento en el que se unieron las precuelas con la serie regular llegó a finales de 2013, cuando en la saga kakarichō (vicejefe de sección) llegó el ascenso a kachō.

Durante más de 12 años, desde 2001, Hirokane había compaginado la serie regular de Kōsaku Shima (en “tiempo real”) en la revista semanal Morning con las precuelas en la revista quincenal Evening. Imagino que el hecho de cerrar el círculo hizo que se sintiera “huérfano” y quiso seguir trabajando en la serie, presentado esta vez una “precuela de la precuela”: esta Gakusei Shima Kōsaku (Estudiante Kōsaku Shima), que narrará el período universitario de Shima, desde su ingreso en la prestigiosa universidad Waseda hasta su fichaje por la Hatsushiba.

Esta saga es muy diferente de las anteriores y creo que puede disfrutarse perfectamente por sí sola, ya que no se centra en absoluto en el mundo empresarial y representa más bien un relato histórico de la cultura universitaria y el ambiente que se vivía en Japón en la segunda mitad de los años 60. Este fue un período turbulento con numerosas revueltas estudiantiles y mucho descontento entre la población. La generación del “baby boom”, nacida justo después de la guerra (generación de la que forma parte el propio autor Kenshi Hirokane y, por extensión, Kōsaku Shima –ya que tiene la misma edad que el autor, recordemos que trabaja en tiempo real–) había empezado a acceder a la educación superior y encontraba ilógicos y humillantes muchos aspectos de la sociedad y política japonesas, como el aumento de la matrícula universitaria y, en especial, la sumisa actitud de Japón hacia los Estados Unidos, con la firma de la reforma del Tratado de Cooperación y Seguridad entre ambos países. Para un poco más de información al respecto, podéis leer por ejemplo esta entrada en este blog.

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Ambiente revuelto en los campus universitarios en 1966.

En todo caso, esta saga de Kōsaku Shima me ha parecido muy entretenida y, de nuevo, informativa. Resulta muy interesante ver cómo era la vida estudiantil japonesa en unos años tan convulsos, y cómo se percibía la situación desde un punto de vista de primera persona. El propio Hirokane describe esta obra como una representación con elementos de ficción de su propia vida estudiantil, por lo que la podemos considerar autobiográfica hasta cierto punto. Las clases en la universidad, la vida estudiantil del momento (bastante dejada, por cierto, mucho cachondeo y poco estudio), algún que otro amorío…

Eso sí, como Hirokane tiene un modo de pensar bastante de derechas (algo que es evidente leyendo el resto de su obra, y que va en consonancia con un porcentaje muy alto de los japoneses), la actitud de Shima es siempre bastante crítica. Por ejemplo, a menudo plantea de qué se quejan sus compañeros y por qué reivindican el “proletariado” si el hecho de estar matriculados en la Waseda, una de las universidades privadas más prestigiosas de Japón, es lo más alejado posible del proletariado, o por qué se quejan de que la universidad aumente sus precios si el aumento del IPC es el que es y no queda más remedio, ya que si todo sube (incluidos los sueldos de los padres de los estudiantes, que son los que pagan esas matrículas), no es lógico que los profesores y administradores de la universidad pierdan radicalmente poder adquisitivo. No deja de tener razón, obviamente –y más viendo cómo evolucionaron más tarde esos jóvenes “revolucionarios”, que actualmente controlan el país con una postura muy de derechas, vista desde el prisma occidental–, pero tiene cierta tendencia a ridiculizar las posturas de protesta de los estudiantes de la época dotando a Shima de una madurez y un pragmatismo muy poco “juveniles”.

En cualquier caso, repito que esta es una obra muy interesante en el sentido de que nos abre una ventana a un período fascinante de la historia reciente de Japón, y ya solo por eso merece mucho la pena.

Y finalizo esta reseña con una pregunta que ya me hice en su momento: una vez terminada esta saga y Shima entre a la Hatsushiba, ¿decidirá Hirokane retroceder aún más y hacer Niño Kōsaku Shima y Adolescente Kōsaku Shima? Porque básicamente esta parte de la vida del personaje sería lo único que le quedaría por contar, mientras el resto, el momento actual, lo va contando en tiempo real. Si lograra eso, tendríamos la vida entera de un personaje de ficción en formato manga, a lo largo de miles y miles de páginas, con más de 30 de esos años contados en tiempo real. Interesante.

Lo mejor

  • Una ventana abierta al período convulso de revueltas estudiantiles de finales de los años 60.
  • Como siempre, una lectura muy amena.
  • Esta saga puede perfectamente disfrutarse por sí sola, sin conocer el personaje ni el argumento de ninguna otra de las sagas.

Lo peor

  • Alguna actitud “sabiondilla” de Shima, que da un poquito de “ñiñiñi”.

Tasogare ryūseigun (Like Shooting Stars in the Twilight)

Wednesday, January 7th, 2015
  • Título: 黄昏流星群 –Tasogare ryūseigun– (Like Shooting Stars in the Twilight)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comics Original
  • Años publicación: 1995-?
  • Clasificación: costumbrista, slice-of-lie
  • Tomos: 47 (en curso)

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Hace muchísimo tiempo que conozco esta serie y hablo a menudo de ella en mis charlas y conferencias como ejemplo de que existe manga para todos los públicos, incluso para lectores de edad avanzada. Siendo que el manga moderno empezó a finales de los años 40 y realmente despegó en los 50, los lectores de manga de aquella época han alcanzado ya los 65-70 años de edad, y algunos de ellos han seguido leyendo cómics durante toda su vida. En la actualidad, hay obras pensadas específicamente para estos lectores, y es el caso idudable de esta Tasogare ryūseigun, que se inició hace casi 20 años, cuando esta generación, la del “baby boom” de la posguerra japonesa, rondaba los 50 años de edad.

El propio autor de este manga, Kenshi Hirokane (el mismo que autor de mi adorado Shima Kōsaku), tiene en el momento en el que escribo este texto 67 años de edad y es un ejemplo perfecto de autor que crea historias para dicha generación: un tipo de manga que algunos llaman “silver manga” (silver=plateado, por el color de las canas de sus lectores).

En mi último viaje a Japón descubrí en una librería unos tomos de esta serie subtitulados “Best of Best” (un total de 3 tomos de unas 420 páginas, de muy buena calidad), con la explicación de que contienen una selección de las mejores historias seleccionadas por el propio autor. Esta selección es de un total de 3 tomos y en ese momento me apeteció mucho introducirme en las historias autoconclusivas de Tasogare Ryūseigun. Como he mencionado antes, hace mucho tiempo que conozco este manga y he leído tomos sueltos. De hecho, estaba convencido de haber hablado de él en este blog y de haberlo reseñado, pero me llevé una gran sorpresa cuando busqué en el índice de reseñas y no lo encontré. Con la excusa de reseñar el tomo 1 de “Best of Best”, voy a solventarlo.

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Definitivamente, el personaje descubre que es gay y que se siente atraído por ese travesti…

Tasogare ryūseigun, que se traduciría como “Estrellas fugaces en el crepúsculo”, es una colección de historias autoconclusivas, generalmente repartidas en tres o cuatro capítulos cada una, que narran historias a menudo de amor y afecto cuyos protagonistas son personas de entre 40 y 70 años de edad (va a depender del capítulo). Son historias muy interesantes, y llenas de un sentimiento “intenso pero tranquilo” que representan una delicia para el lector. A modo de ejemplo, voy a comentar por encima las cinco historias que se incluyen en el primer tomo de “lo mejor de lo mejor”.

  • Constelación de Kamakura: una joven trabajadora de un museo, de 27 años de edad, conoce a un anciano, famoso arquitecto jubilado, de 73 mientras buscaba un libro para una investigación y se hace muy amiga de él.
  • La reina de las estrellas: un viejo de más de 70 años de edad descubre el mundo de los soap land, se engancha perdidamente al tema y se enamora de una de las prostitutas. Lo curioso es que ella le corresponde…
  • Canción triste del mundo estelar: una diputada del parlamento japonés, cuarentona y solterona, revive, a través de una especie de viaje en el tiempo, una relación sexual que mantuvo con el dueño de una cafetería durante sus años de estudiante.
  • La estrella de Sodoma: un oficinista cincuentón entra por casualidad en un bar de travestis de Tokio y acaba descubriendo que durante toda su vida ha sido gay, sin él ser consciente de ello, y se enamora de uno de los travestis del bar, con el que inicia una relación. De repente, sale del armario, rompe con toda su vida (incluso con su mujer e hijos) y abraza una nueva forma de vida en una sociedad tan conservadora como la japonesa, con graves consecuencias…
  • Constelación de Kioto: en su lecho de muerte, un hombre murmura en duermevela el nombre de una mujer, que su esposa escucha por casualidad. La viuda se dirige a Kioto, donde el hombre pasó unos años trabajando hacía unos 20 años, para tratar de averiguar quién es esa mujer, y descubre que llevó una doble vida con una geisha, con la que incluso llegó a tener un hijo… A pesar de todo, las mujeres terminan haciendo buenas migas.

Lo mejor

  • Un manga delicioso, fácil de leer y con historias muy emotivas, pero no por eso de lágrima fácil.
  • Como es de historias autoconclusivas, es fácil tomar un tomo al azar y empezar a leer cualquiera de ellas.

Lo peor

  • La única pega que le veo es que no es para todos los públicos, ya que solo gustará a lectores de cierta edad. Pero sinceramente no creo que sea algo malo, así que ni siquiera merece estar en “lo peor” (pero lo dejo aquí para que no se quede vacío).