El blog de Marc Bernabé

Golden Boy

Tuesday, December 29th, 2009
  • Título: GOLDEN BOY さすらいのお勉強野郎 (Golden Boy; Sasurai no obenkyō yarō) –Golden Boy, el estudioso errante–
  • Autor: Tatsuya Egawa y sus ayudantes
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Super Jump
  • Años publicación: 1992-97
  • Clasificación: seinen, humor
  • Tomos: 10

goldenboy1

Golden Boy fue la segunda serie más votada en la 2ª encuesta MangaLand, unos cuantos votos por debajo de Master Keaton. Sin embargo, como cosechó una cantidad nada desdeñable de votos considero que, a pesar de no haber ganado la encuesta, merece que le dedique una reseña.

Tatsuya Egawa es uno de esos grandes autores de los años 90 que por alguna razón nunca han llegado a ser publicados en España. Aparte de Golden Boy, tal vez su obra más conocida internacionalmente, en su haber cuenta con otra famosísima historia como Tōkyō Daigaku Monogatari (Una historia de la Universidad de Tokio), un manga polémico que cosechó un gran éxito en los 90, así como el manga de humor Magical Tarurūto-kun, publicado en la Shōnen Jump. Sin embargo, resulta curioso que después de los impresionantes éxitos que consiguió en su época dorada, Egawa no ha vuelto a levantar cabeza como mangaka (sí en otras facetas, como la de invitado en programas televisivos) tras el fracaso de obras como Nichiro Sensō Monogatari (Historia de la guerra ruso-japonesa) o Genji Monogatari (La historia de Genji) -Por cierto, parece que le gusta la palabra “monogatari”, ¿eh? XD

Kintarō Ōe es un chaval de 25 años que va errando por la vida montado en su bicicleta. Se trata de un chico muy aplicado cuyo lema es el “estudio” y que siempre va tomando notas frenéticamente en una libreta a la par que exclama benkyō, benkyō, benkyō! (¡Estudio! ¡Estudio! ¡Estudio! / o bien ¡Aprendo! ¡Aprendo! ¡Aprendo!). Su objetivo en la vida es “estudiar” y para ello siempre está buscando nuevos trabajos en los que poder aprender de todo. Así, siempre se las apaña para acabar siendo empleado en empresas o tiendas/locales de lo más variopinto donde, invariablemente, hay una o más mujeres despampanantes y donde siempre se las apaña para meterse en líos de lo más hilarantes. Por ejemplo, muchas veces termina teniendo que limpiar los lavabos y, mientras limpia la taza del váter, empieza a comerse la olla y a ponerse “bruto” pensando en que en esa taza se sienta esa chica tan sensual. Invariablemente, acaba abrazándose y frotándose contra la taza, e invariablemente le pillan con las manos en la masa.

La típica situación en la que la tía buenorra pilla al prota abrazándose a la tapa del váter

La típica situación en la que la tía buenorra pilla al prota abrazándose a la tapa del váter

Kintarō parece una mosquita muerta y da la sensación de que no se entera de nada; de hecho, siempre parece poner en apuros a sus empleadores con su inutilidad. Sin embargo, una vez pasado el “punto de no retorno”, cuando ya le han despedido o se ha marchado del trabajo por su cuenta, se descubre que Kintarō en realidad se había marcado un grandísimo punto, lo que provoca que la chica de turno recapacite sobre él, descubra cuán equivocada estaba y prácticamente se enamore del protagonista, que en ese momento ya está muy lejos. En realidad, Kintarō se destapa como un superdotado para los estudios, que dejó la universidad de Tokio (la más prestigiosa del país) porque ya no le motivaba, y decidió marcharse y vivir la vida haciendo trabajos de lo más variados con tal de poder “estudiar”.

Golden Boy es una serie tronchante, muy divertida y muy bien dibujada, con mucho humor y grandes situaciones picantes (¡y unas chicas de lo más sexy!), que además cuenta con solo 10 tomos, lo que la hace una serie muy apetecible, a priori, para su publicación en España. Lo raro es que hayan pasado tantos años y ninguna editorial haya apostado por ella. Es de dominio público que Selecta Visión (que editó los OVA basados en este manga hace unos años) estuvo a punto de publicar este manga en nuestro país durante la época en la que compaginaba la edición de anime con la publicación de manga. Sin embargo, el cierre de la división manga de esta empresa debido a las pobres ventas de la series que había editado (Mazinger Z, FuriKuri, Excel Saga, Gasaraki, Cowboy Bebop…) frustró la salida de este título a nuestro mercado. Una verdadera lástima.

Espero sin embargo que algún día alguna editorial nos traiga este cómic. Como ya he dicho, creo que tiene todos los ingredientes para funcionar de forma cuanto menos satisfactoria.

Lo mejor

  • Mucho humor, mucho erotismo y un gran dibujo
  • Me gusta mucho el hecho de que Egawa fuera uno de los primeros mangaka en acreditar debidamente a sus ayudantes. No solo especificando en portada que los autores del manga son “Tatsuya Egawa & his assistants”, sino además listando al final del tomo los nombres de esos ayudantes y las partes exactas en las que han trabajado. Por si fuera poco, ofrece algunas de las páginas “sueltas” a estos ayudantes para que las usen a su gusto, por ejemplo presentándose. ¡Chapó para Egawa!

Lo peor

  • Kintarō a veces resulta muy cargante de lo gili que llega a ser
  • Algunas situaciones son de lo más machistas…

Honey Honey no suteki-na bōken (La maravillosa aventura de Honey Honey)

Friday, July 17th, 2009
  • Título: ハニーハニーのすてきな冒険 –Honey Honey no suteki-na bōken– (La maravillosa aventura de Honey Honey)
  • Autor: Hideko Mizuno
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: Ribon
  • Años publicación: 1968
  • Clasificación: shōjo, aventuras
  • Tomos: 2


Esta vez comentaré un manga shōjo clásico, de los años 60 concretamente, es decir, de antes de la irrupción de las autoras del “Grupo del 24” (más info sobre esto en la introducción de este post). Me gustaría conseguir más de shōjo antiguo, pero lo cierto es que es muy complicado, ya que, aunque se publicaba mucho material en las revistas de manga desde los años 50, este material raramente se recopilaba en forma de tomo y, por lo tanto, son un tipo de obras que cuesta mucho conseguir hoy en día. Es cierto que se están realizando recuperaciones del manga shōjo “primigenio”, sobre todo, claro está, salido de la pluma de grandes autores (masculinos) de manga como Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Fujio Akatsuka, Kazuo Umezu o Mitsuteru Yokoyama, pero es raro que estas recuperaciones se realicen con material de autores y autoras menos conocidos o aún por reivindicar, como Hideko Mizuno. Esperemos que, con el tiempo, haya editoriales (japonesas, claro) que apuesten por la recuperación de parte de este fondo.
En cualquier caso, el manga que comento esta vez, Honey Honey no bōken (La maravillosa aventura de Honey Honey) es una feliz excepción a todo esto. Primero porque se publicó poco antes del gran “boom” que representó para el shōjo manga la eclosión de las autoras del “Grupo del 24”, sobre todo gracias a La rosa de Versalles, y por lo tanto las mentes empezaban a estar un poco más abiertas a que el manga para chicas era un género más dentro del manga y a que dentro del shōjo manga también había lugar para buenas y originales obras. Segundo porque es obra de Hideko Mizuno, una de las autoras shōjo más conocidas del momento y famosa por ser la única mujer que llegó a vivir en el Tokiwa-sō, los apartamentos del manga, aunque fuera solo por unos meses en calidad de invitada.
Como decía en la reseña de Kaze to ki no uta, se suele decir que el shōjo manga pre-Grupo del 24 “había sido básicamente un subgénero del manga bastante marginal y plano, con historias pueriles y poco elaboradas, destinadas a entretener a las niñas. Historias de chicas desafortunadas, huérfanas, con inmaculados amoríos, suspiros, príncipes azules y estas cosas”. Pues bien, Honey Honey no suteki-na bōken es exactamente esto, aunque en su favor se puede decir que tiene bastante más gracia que la media habitual.
Honey Honey, la protagonista, es una guapa sirvienta en la corte de la princesa austríaca Florel que se ve inmersa en una enorme y divertida aventura que la lleva a dar la vuelta al mundo sin comerlo ni beberlo. Todo empieza cuando Florel organiza una fiesta ante sus numerosos pretendientes y llega el famoso y guapísimo ladrón Fénix para robarle “la sonrisa del Amazonas”, un anillo con una piedra preciosa valiosísima. Lo que son las cosas, el anillo acaba dentro de un pescado, que cae encima de un tejado y que posteriormente se come el gato Mimi (que es el gatito de Honey Honey), tragándose la joya en el proceso. Florel declara entonces que el que le devuelva el anillo podrá casarse con ella.

En el baile de máscaras, la arrogante princesa suelta un “jooo, jo, jo, jo” dramaqueenero ante la desazón de la dulce Honey Honey… Aysh…

Empieza entonces una alocada persecución en plan slapstick con Honey Honey y Mimi en cabeza y Florel y sus pretendientes detrás, con el ladrón Fénix en medio. Así, Honey Honey subirá por pura casualidad a globos, barcos, trenes, avionetas, barcos vikingos, alfombras mágicas y a todo lo imaginable e irá desplazándose por el mundo: Venecia, París, las tierras vikingas, Turquía, Japón, Hollywood, el oeste americano, el Chicago de Al Capone, las cataratas del Niágara, Nueva York, África y de nuevo Austria. Todo en una aventura llena de sobresaltos, nuevos amigos y muchísima imaginación. Y, por supuesto, llena de tópicos: princesitas austríacas, la torre Eiffel, los vikingos, góndolas venecianas, indios y vaqueros, mafiosos de Chicago, caníbales africanos, turcos que parecen sacados de las mil y una noches, samuráis, el Fuji, etcétera. Claro está, no podía faltar el romance con el guapísimo ladrón Fénix, y encima mucho más cuando se descubre que Honey Honey es en realidad la princesa de un pequeño reino ya desaparecido y que Fénix es en realidad su guardaespaldas… Hmmm.
Bueno, se trata de una obra muy simpática y trepidante y, claro está, bastante llena de ñoñería, pero siempre desde el buen humor, lo que se agradece. Al ser solo dos tomos, además, se lee rápidamente y deja un buen sabor de boca. El estilo de dibujo es muy de su época, es decir, muy “tezukiano”, como debe ser, pero también muy gracioso. Mizuno hizo muy buen trabajo con esta obra.
Por cierto, Honey Honey no suteki-na bōken fue adaptada al anime entre 1981 y 1982 en una serie de 29 episodios en la que, al parecer, Honey Honey visita España en su alocado viaje, una visita que no figura en el manga original. Estaría bien ver esta parte para ver cómo sale retratada España. Viendo que Mizuno recurre deliberadamente a los tópicos en todos los países o regiones que visita Honey Honey, probablemente saldrán toreros y flamencas a mansalva. Por lo que veo en la Wikipedia, hay tres episodios en los que seguro está en “la piel de toro” (igual hay más, pero por el título no se puede deducir): son el episodio 15 (La sonrisa de Madrid), el 16 (El fuerte de Gibraltar) y el 17 (El mejor bizcocho del mundo). A ver si alguien los encuentra XD.

Dôsei jidai (La época en la que vivíamos juntos)

Wednesday, June 25th, 2008
  • Título: 同棲時代 –Dôsei jidai– (La época en la que vivíamos juntos)
  • Autor: Kazuo Kamimura
  • Editorial: Futabasha
  • Revista: Manga Action
  • Años publicación: 1972-73
  • Clasificación: seinen, costumbrista
  • Tomos: 6

Impresionado. Esta es la palabra que resume cómo me quedé al leer este manga hace escasos meses. Me maravilla la profundidad que tiene el mundo del manga (como la puede tener el del cine, la literatura, etc, claro), en el que, cuando tienes la sensación de estar muy cerca del fondo, de conocer las obras más maravillosas que se han parido en la Tierra del Sol Naciente, vas y te encuentras otra perla, esta vez realizada hace más de tres décadas y media. Este tipo de encuentros son los que animan a uno a seguir adelante, a seguir escarbando, y lo cierto es que últimamente estoy siendo bastante afortunado, puesto que sigo encontrando obras que me dejan anonadado (junto a mucha morralla, que también es verdad que no todo es tan bonito ^_^).
Dôsei jidai es una obra fascinante en muchos sentidos. A mí me encantó, y eso que, como suelo hacer, solo me leí el primer tomo. Espero algún día poder leerme los otros cinco. La obra está ambientada en los años 70, es decir, en la misma época en la que se creó, justo después de los graves disturbios y protestas estudiantiles que definieron la segunda mitad de los años 60. Era una época en la que se empezó a poner de moda entre los jóvenes que empezaban a entrar en la edad adulta el hecho de irse a vivir juntos, es decir, el 同棲 dôsei. Esto que en Occidente ahora nos parece tan obvio, en Japón, incluso ahora, sigue estando relativamente mal visto, ya que la tendencia habitual es la de irse a vivir con la pareja solo después de haberse casado. De hecho, la palabra dôsei (cohabitar -un hombre y una mujer, y se entiende que como pareja, es decir, manteniendo relaciones sexuales y tal-) no tiene connotaciones positivas: se usa muy poco y se prefieren paráfrasis más “blandas” como por ejemplo issho ni sumu koto (vivir juntos). Como anécdota personal, una vez, durante mi primer año de estudios en Japón, allá en el 99, se me ocurrió en mi ignorancia decir que yo “dôsei” con mi pareja, y la verdad es que me miraron bastante raro, como si estuviese haciendo algún tipo de cosa mala.

Un sugerente dibujo y un poético pero trágico y oscuro guión

En cualquier caso, si incluso ahora hay pocas parejas japonesas que den el paso de ponerse a vivir bajo el mismo techo sin estar casadas, en los años 70, a pesar de que en la época fue un fenómeno que cuajó bastante, no era precisamente algo bien visto. Esta obra, dibujada y guionizada por Kazuo Kamimura, nos narra la historia de una de estas parejas; Kyôko, empleada en una empresa publicitaria, y Jirô, ilustrador freelance.
El manga es extremadamente poético, muy pausado, pero también de contenido muy duro. Vivir en pareja no es fácil, ni tampoco es todo precioso, bonito y de color de rosa. Y menos si se hace yendo contracorriente de la sociedad, es decir, compartiendo piso sin estar casados. Ya de por sí, encontrar un lugar donde vivir no es fácil, puesto que los propios propietarios de apartamentos de alquiler no se fían demasiado de las parejas no casadas (lo he puesto en presente porque es algo que todavía hoy, en el año 2008, sigue vigente), pero es que la incomprensión social y la falta de que te tomen en serio es realmente grave. Por ejemplo, hay un capítulo en el que Kyôko es tentada por su jefe en la empresa para irse de copas y “algo más”. Ella se niega porque tiene pareja, pero él le dice “venga ya, si no estás casada ni nada”. Esto implica que el jefe no cree que la relación de Kyôko sea seria ni estable, sino que la considera un simple pasatiempo y que es algo tan frágil que es prácticamente como si estuviera soltera. Esto es algo que, incluso hoy, sigue ocurriendo, aunque afortunadamente con menos intensidad; el hecho es que una pareja no casada no es tomada muy en serio.
La atmósfera del manga es más bien oscura, ya que Kyôko es una mujer muy taciturna y con muchos problemas internos, mientras que Jirô, a pesar de sus virtudes, tiene también muchos defectos como por ejemplo el de no ser demasiado “echado para delante” (vamos, que es un poco vago). Una obra tremendamente realista y adulta, dura, en la que seremos testigos de discusiones entre la pareja, incluso cosas tan duras como abortos y conatos de suicidio, pero también tiernas escenas de amor e incluso de sexo, con una ambientación maravillosa en la que el cuidado texto acompaña a la perfección la bella imagen, llena de metáforas visuales.
Cabe comentar que el actualmente tan famoso y apreciado (en Occidente, por lo menos) Jirô Taniguchi empezó como ayudante de Kazuo Kamimura, el autor de este manga. Ciertamente, leyendo Dôsei jidai me ha parecido entrever las raíces de Taniguchi en más de una ocasión. Ojalá alguna editorial descubra esta obra algún día y la traiga, ya que hará las delicias de las legiones de amantes del buen cómic costumbrista, poético, y calmado, pero lleno de sentimiento que, hasta ahora, solo se han podido refugiar bajo el paraguas de Jirô Taniguchi.

Parfait Tic

Thursday, April 10th, 2008
  • Título: パフェちっく -Parfait Tic-
  • Autor: Nagamu Nanaji
  • Editorial: Shûeisha
  • Revista: Margaret
  • Años publicación: 2000-07
  • Clasificación: Shôjo
  • Tomos: 22 (completa)


Hace unas semanas, la casualidad quiso que hablara de Lovely Complex, un manga shôjo, en este mismo blog y que, escasas horas después, se anunciara la licencia del mismo por parte de Planeta deAgostini. Fue pura casualidad, por supuesto (no hace falta recordaros el primer post de presentación de este blog, ¿verdad?), pero a ver si con esta entrada ocurre el mismo fenómeno. ^_^
En cualquier caso, Parfait Tic es otro de esos shôjo que parece rarísimo que todavía no se hayan licenciado y editado en España. Hay unos cuantos de éstos, siendo Lovely Complex (hasta hace pocos meses) y este Parfait Tic los casos más flagrantes, así que no sería de extrañar que alguna editorial anunciara su licencia en las próximas semanas o meses.
Sólo he leído el primer tomo y no tengo una opinión muy sólida formada de este título, pero sinceramente no me ha parecido nada del otro mundo.
Fuuko es una chica muy alegre y dicharachara que vive en una comunidad llamada Sweet Heights. Un día, se mudan a la comunidad, justo al piso de arriba del de Fuuko, un par de chicos de su misma edad que resultan ser primos. Los dos, cómo no, son muy guapos, pero radicalmente distintos. Daiya es el chico alegre y despreocupado, pero también ligón; mientras que Ichi es callado y, en un primer momento, da la sensación de ser muy borde.
En este primer tomo apenas da tiempo a que se nos presenten los personajes y se empiece a definir el triángulo amoroso con bastantes toques de comedia que probablemente se desarrollará en los siguientes 21 tomos hasta llegar al final. Imagino que la autora, Nagamu Nanaji, ha creado una historia muy bien ligada y capaz de enganchar al lector más allá del primer tomo, porque si no no se hubiese desarrollado durante 22 volúmenes ni hubiese cosechado tanto éxito en Japón. Probablemente, éste es de los manga cuyo primer tomo no engancha pero que luego se desarrolla bien. A mí me pasó con Bleach: el primer tomo me pareció infumable en su momento (y me sigue pareciendo regularcillo tirando a malo) y no quise leer más allá. Pero luego, cuando tuvimos que empezar a traducirlo (por partida triple, además: manga español, manga catalán y, anime), tuve que leerlo por fuerza y ahora estoy enganchado a la historia.

Fuuko, Ichi (el rubio) y Daiya (el moreno que se ve al fondo)

El título no sé muy bien a qué se refiere. Un “parfait” (パフェ) es un postre muy conocido en Japón, el sueño de cualquier amante de los dulces: una copa con trozos de fruta, helado y chocolate. Mientras que el sufijo -tic viene a ser supongo una marca de adverbio proveniente del inglés (tipo “fantastic”, “prophetic” o “heroic”). Así que imagino que si lo tradujéramos a lo cutre sería algo como “copadeheladástico”. Cierta relación tiene con el nombre de la comunidad, Sweet Heights (Altos de los Dulces), pero aparte de esto, ignoro a qué exactamente viene el título.
Una cosa que me ha llamado la atención ha sido el detalle y el carácter que la autora ha querido darle al pelo de la protagonista, Fuuko. Así como otras autoras como Ai Yazawa se centran sobre todo en los vestidos y la ropa de sus personajes, parece que a Nanaji le gustan los peinados, porque no para de dibujar a Fuuko con el pelo modelado de todo tipo de maneras, a cuál más complicada. Ciertamente, no tiene que ser fácil y tiene mucho mérito.
Una última curiosidad sobre este título es que, a pesar del éxito que tuvo en Japón, nunca se ha hecho una serie de anime, ni una serie de imagen real, una película ni nada. Lo único que existe es un “drama CD”, es decir, un CD en el que varios actores de voz se meten en el papel de los personajes y actúan solamente con su voz (para los profanos, sabed que es un producto derivado bastante común en el shôjo manga, por muy friki que parezca).

Hatsukare (Mi primer novio)

Sunday, February 10th, 2008
  • Título: ハツカレ 初彼 -Hatsukare- (Mi primer novio)
  • Autor: Miyoshi Tômori
  • Editorial: Shûeisha
  • Revista: Margaret
  • Años publicación: 2003-2006
  • Clasificación: Shôjo, romance
  • Tomos: 10


Ya he comentado varias veces que me gusta estar informado sobre cómo está el mercado actual de manga, friki que es uno. Sin embargo, viendo este blog, supongo que se evidencia que el shôjo no es especialmente santo de mi devoción ya que, aunque quiera intentar buscar un equilibrio consciente entre shônen-shôjo-seinen-josei y también entre manga actual y clásico, me cuesta encontrar obras shôjo que tenga ganas de leer y, por lo tanto, de reseñar. Por otro lado, no quiero dejar escapar el carro del shôjo y trato de leer tanto como pueda.
Así, cada vez que voy a Japón, como las librerías ejercen una especie de magnetismo sobre mi persona y parecen “tirar” de mí cuando paso cerca de una, irremediablemente acabo entrando a muchas. En ellas, por supuesto, acabo visitando la zona de manga. En las librerías japonesas, los tomos están colocados primero por género (básicamente shônen, shôjo y seinen), dentro de cada género, la segunda clasificación es por editoriales. A continuación, por colección o revista en la que se publicó cada obra y, finalmente, por autor, en el orden “silabárico” propio del japonés. Así, si quisiéramos encontrar, por ejemplo, los tomos de esta obra que reseño ahora, Hatsukare, iríamos a la zona de shôjo, subzona Shûeisha; dentro de Shûeisha buscaríamos la colección “Margaret Comics” (normalmente, el diseño de los lomos es característico de cada colección y, cuando estás acostumbrado, un vistazo basta para localizarlos) y dentro de Margaret buscaríamos por orden “silabárico”, buscando los apellidos de autores que empiezan por TO, que están justo después de la TE y antes de la NA. ¡Ajá, ahí está! Hatsukare, de Miyoshi mori.
Sin embargo, también es muy fácil en Japón saber qué obras son las que más se venden o tienen más éxito potencial (porque se hace un anime, dorama o película de ellas): debajo de las estanterías suelen tener dispuesto un espacio horizontal en el que se apilan los tomos de las series destacadas, siendo perfectamente visibles sus portadas. Como yo no entiendo mucho de shôjo, suelo guiarme por “títulos que me suenan” (por haberlos leído en blogs o donde sea) o bien por qué series están destacadas en estas pilas. Hatsukare es una de las segundas, y supongo que estaría destacada porque en 2006 se hizo una película de imagen real basada en ella.

Chiro y Hashimoto se pasan toda la historia
ruborizándose sin parar. ¡Qué monos!

Hatsukare es una historia muy dulce, muy pastelosilla, y la verdad es que me gustó bastante. La protagonista es Chihiro (a la que sus amigas llaman Chiro), una chica muy tímida y modosita que cada mañana va al instituto en tren, como tantos miles y miles de estudiantes. En el tren, se topa siempre con un chico, Hashimoto. En la página 2 del manga, Hashimoto se declara a Chiro y le dice que si quiere salir con él. Ella se corta bastante, se ruboriza, y le dice que “vale”, sin conocerle en absoluto (claro que el chico es guapito). A partir de aquí, se desarrolla la historia entre los dos, muy tímidos ambos, que se ponen colorados a la mínima, y que se van enamorando poco a poco (es curioso porque la historia va al revés de lo habitual, donde siempre dan mil millones de vueltas antes de declararse su amor mutuo y de empezar a salir, normalmente en la última escena del manga).
Más tarde, también entran en escena los amigos de él y las amigas de ella, y probablemente habrá lío entre ellos a partir del tomo 2. La relación de Chiro (me encanta este apodo, es muy cariñoso, no sé) y Hashimoto no es un camino de rosas, ya que ni Chiro había salido antes con ningún otro chico (ni siquiera había hablado con chicos desde la guardería, ya que siempre ha ido a colegios femeninos), ni tampoco Hashimoto había tenido experiencia con chicas. Al cabo de poco aparece también en escena Ibushi, un tío que, en la guardería, se metía siempre con Chiro y la llamaba “unko” (literalmente “mierda”). Ibushi se ha cambiado de instituto y ahora va al de Hashimoto y, de hecho, se hace colega de él, un poco “a la fuerza”… Ibushi recuerda perfectamente a Chiro y, cómo no, sigue llamándola “unko”, ante lo que ella reacciona con extrema timidez y vergüenza (y más si está Hashimoto delante). En fin, imagino que Ibushi dará bastante de qué hablar en los tomos sucesivos, cómo no.
Otro tema. En la reseña de Lovely Complex comentaba que Love Com había roto el tabú que existía hasta entonces de no utilizar dialectos del japonés fuera del estándar de Tokio (leed esa reseña para más detalles). Qué sorpresa la mía al empezar a leer Hatsukare por pura casualidad (simplemente cogí uno de los shôjos de la pila de manga que tengo en la pila de “lecturas futuras”) y comprobar que en todo el manga, íntegramente, se utiliza el dialecto de Kansai. La historia ocurre en una zona ficticia de Japón, imagino que situada imaginariamente dentro de Kansai, concretamente en la zona de Osaka a juzgar por las expresiones que usan. No deja de ser curioso, ya que Love Com tenía cierta excusa para usar el dialecto de Kansai (es una especie de función de manzai mezclada con romance), pero es que en Hatsukare no hay ningún motivo en especial para usar este dialecto. Según veo, la autora es nativa de esta zona de Japón y posiblemente quiso usar su propio dialecto en su obra, sin ningún motivo en particular. Y como Love Com rompió el tabú y consiguió un éxito arrasador, imagino que su editor le dejaría hacerlo sin ningún problema. Creo que es una tendencia muy sana y además, como “kansaiero” de pro que soy al haber vivido unos años en Osaka y Kioto, sinceramente me alegro.