El blog de Marc Bernabé

Cesare

  • Título: チェーザレ –Cesare–
  • Autor: Fuyumi Souryo
  • Editorial: Kôdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2005-?
  • Clasificación: seinen, histórico
  • Tomos: 6 (en curso)

Toca comentar un manga histórico increíblemente bien documentado y trabajado. Cesare, hakai no sôzôsha (Cesare, il creatore che ha distrutto), es un sorprendente manga en muchos aspectos. Primeramente, su aspecto externo resulta chocante en las estanterías de venta de manga, ya que, como se puede ver en el escaneo de la portada, más sobrio no puede ser: todo blanco y con las letras del título en negro. Punto. Si no fuera por la faja adicional que han puesto, con una ilustración a color del interior, difícilmente podríamos deducir que se trata de un manga (sin abrirlo, se entiende).
Cesare es una obra creada por Fuyumi Souryo, conocida entre los círculos otaku por la obra Mars y, debido al gran detallismo en documentación (tanto de hechos como de aspectos del tipo ropajes, herramientas, aspecto de las ciudades y demás) se publica a trompicones en la revista seinen de Kôdansha Morning desde 2005. Actualmente cuenta con seis tomos.
Esta obra se basa en la vida de Cesare Borgia (o César Borja), noble de origen español y figura importantísima en el Renacimiento italiano en la época a caballo entre los signos XV y XVI, aunque la historia se cuenta desde el punto de vista del joven florentino Angelo da Canossa. Todo empieza cuando Angelo, tras recibir una beca de la familia Medici, entra a estudiar a la Universidad Sapienza, en Pisa. Allí, los estudiantes deben dividirse en grupos según su origen, y Angelo por supuesto entra al “grupo fiorentino”. Sin embargo, desde el primer día, y sin que haya mala intención por su parte, se gana mala fama entre sus compatriotas debido a una supuesta falta de respeto hacia Giovanni de Medici, el líder de los florentinos e hijo del hombre que se ha convertido en su mecenas y le ha permitido entrar a la universidad. Es en este momento cuando la figura de Cesare, líder del “grupo español”, acompañado de su lugarteniente Michelotto (Miguel) aparece para ayudar a Angelo, lo que representa el inicio de su relación de amistad y camaradería, para desespero de su amigo y confidente Roberto, que le ayuda a comprender las situaciones y los diferentes rifirrafes políticos que hay.

Angelo con Cesare. Un poco gays, ¿no? XD

En medio de todo esto, Souryo nos deleita con sus extensísimos conocimientos sobre el Renacimiento y la situación de los estudiantes en la Universidad de Pisa, así como sobre la biografía de Cesare Borgia, los Medici y todo este percal. Todo está extraordinariamente documentado, como evidencia la extensa bibliografía que se incluye como extra al final del tomo, y comprobado y corregido por el especialista en el campo Motoaki Hara. De hecho, la historia sigue el hilo trazado por la biografía de Cesare Borgia realizada por el especialista más importante en este campo, Gustavo Sacerdote. Es cierto que a veces la lectura puede hacerse bastante espesa, sobre todo en japonés –con tantos nombres italianos, españoles, alemanes y franceses escritos en el silabario katakana– pero resulta muy interesante. Supongo que en una traducción a cualquier lengua occidental escrita en alfabeto romano, en este aspecto en concreto se mejorará considerablemente la legibilidad de la obra.
Por lo que se ve, Cesare se está publicando en Italia (Souryo y Hara fueron invitados a la feria de Lucca 2007 con motivo de la publicación de este título), y no me extrañaría que en un futuro no demasiado lejano tuviésemos también una versión en español, ni que sea porque el solo hecho de que el protagonista de la obra es una figura histórica perteneciente a una familia noble española tan famosa como los Borgia. Por supuesto, este hecho puede estimular mucho la curiosidad del público lector y de los medios. A mí me ha parecido una obra muy interesante, muy bien documentada, y excelentemente dibujada (todos los personajes son muy bishônen, eso sí –dudo que en la realidad fueran todos tan guapos– pero se puede perdonar).

El chico se llama Gilbert

  • Título: 少年の名はジルベール –Shōnen no na wa Gilbert– (El chico se llama Gilbert)
  • Autora: Keiko Takemiya
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista:
  • Año publicación: 2016
  • Clasificación: autobiografía
  • Tomos: 1

Después de leer el reciente libro escrito por Moto Hagio y haber quedado bastante impactado por lo que contaba en él (si no leíste el post, recomiendo que lo hagas antes de seguir leyendo, para que puedas seguir el hilo de lo que voy contando aquí), mi siguiente paso fue lo que siempre me gusta hacer. Considero que en toda historia hay siempre por lo menos dos versiones, y que para poder ejercer un juicio justo, aunque sea a nivel estrictamente personal, es necesario conocer las dos caras de la moneda. Y como Hagio escribió su libro en gran parte en reacción al libro autobiográfico que escribió Keiko Takemiya en 2016, qué menos que hacerme con él, leerlo y poder conocer de primera mano qué es lo que suscitó esa reacción tan dura y desgarradora por parte de Hagio.

Este tipo de libros prefiero leerlos en papel, no solo por una cuestión de comodidad sino también por un tema de tenerlos a mano en mi biblioteca y consultarlos fácilmente, pero resulta que en estos momentos, en Japón, no está disponible más que de segunda mano, e importarlo habría sido bastante farragoso y costoso, no solo económicamente, sino también en cuestión de tiempo. Así que no tuve más remedio que adquirir la versión digital, ¡y ni tan mal! Pese a mis reticencias, no se me ha hecho nada pesado leerlo en digital y además esta versión incluye un montón de extras en forma de extensas muestras de los mangas que Takemiya menciona en el texto, unos extras que al parecer no figuran en la versión impresa y que ayudan a contextualizar lo que se cuenta.

No quiero seguir adelante sin rescatar aquí el texto que dejó Ana María Caro, traductora de las obras de Moto Hagio publicadas en español por Tomodomo Ediciones, en la sección de comentarios de mi post sobre el libro de Hagio, un lugar en el que habría pasado bastante desapercibido. Se nota que Ana María domina muchísimo el tema y tiene más conocimientos que yo sobre esta cuestión, por lo que le cedo la palabra:

Espero que leas el libro de Takemiya, Marc, creo que todo este asunto se entiende mejor con los dos juntos. Además, está muy bien escrito y es muy emocionante. Takemiya se marca un Bakuman., siendo ella el prota que se esfuerza y Hagio el genio rival imbatible, por lo que no me extraña que le propusieran hacer una serie de TV.

El tema de los celos de Takemiya ella misma lo había admitido en su biografía. Moto Hagio lo que añade de nuevas son los matices. Creo que la clave del conflicto está en las horribles acusaciones de plagio que aparecieron después de que Hagio publicara Thomas no shinzō.

Dibujo que Takemiya me dedicó y que guardo como un tesoro.

Lo que yo interpreto que ocurrió es que, después de que Takemiya le lanzara a Hagio toda esa sarta de reproches sobre Kotori no su (Nido de pájaros) alegando que se había copiado de ella (del proyecto que todavía era La balada del viento y los árboles) le concede que no tiene derecho a acusarla de tal cosa, pero le pide que a cambio se aleje, de su cuaderno, de sus lecturas… en definitiva, no quiere que compartan influencias. Como bien dices, no quiere que le pise los planes.
Sin embargo, las acusaciones de plagio vuelven a repetirse cuando sale
Thomas. No directamente, sino en base a rumores (muy feo, esto), que según Hagio corren por el mundillo hasta los años noventa. Esta es la razón de que Hagio no haya vuelto a leer nada de Takemiya. Si no la lee, no pueden acusarla de haberla copiado. Es lo que ella misma dice.
Una pena que exista este conflicto entre dos grandísimas autoras. Pero, por otra parte, no es una historia fuera de lo común en círculos artísticos.

“Sálvames” aparte, que es, por desgracia, con lo que se está quedando todo el mundo, creo que el libro de Hagio aporta reflexiones muy interesantes sobre la creación, la autoría, la crítica y la creación del “canon” artístico. Su renuncia a considerarse una madre del BL, me parece otra concesión muy generosa a Takemiya y Masuyama. Es innegable la influencia de las obras de Hagio, a pesar de no ser shōnen ai, sobre las autoras de BL. Recuerdo ahora mismo como, por ejemplo, una de las teóricas más importantes del género, Akiko Mizoguchi, cita El clan de los Poe en el prólogo de su tesis doctoral Living and reading yaoi.

¿Hay que negar esa influencia por mera voluntad de la autora? Deberán decidirlo quienes tengan que escribir la historia del manga en un futuro.

Por otra parte, en cuanto al tema del Grupo del 24, lo que interpreto que critica Moto Hagio es que se hiciera una lista con las autoras que eran “aptas” para revolucionar el shōjo y las que no. Creo que quiere que nos preguntemos qué criterios son los que se manejan para considerar que una obra es artísticamente relevante y que nos fijemos en quién los decide. Masuyama apelaba al “gafapastismo” de la época. Quería autoras susceptibles de ser reconocidas por la crítica, con influencias de actualidad (post mayo del 68: Hesse, Jean Genet, la nouvelle vague, Tarkovski…). Autoras rupturistas, intelectuales, que “epataran”, en parte, porque era lo que se llevaba entonces. Estaba haciendo marketing, en cierto sentido.

Y no digo que esto sea malo porque lo que salió de ahí a mí me encanta, aunque estaría bien preguntarse, como invita Hagio, por qué estas referencias son las válidas y cuánto tiene esto de complacer los gustos de cierto sector influyente en el ámbito cultural, si me permitís el adjetivo, patriarcal. Es un poco conquistar el sistema desde dentro. Y lo consiguieron, ahí están en todos los libros como una edad dorada del shōjo que no se ha vuelto a repetir. ¿Por qué? Es una buena pregunta. Igual, y creo que es a lo que apunta Moto Hagio, habría también que reconocer la valía y recuperar a otra serie de autoras más denostadas.

Muchas gracias a Ana María por ofrecernos este texto y darme permiso para reproducirlo aquí. Me parece muy valioso su punto de vista.

Por mi parte, el libro de Keiko Takemiya me ha gustado mucho en el sentido de que es un libro de corte mucho más “estándar” en el sentido autobiográfico, al menos en comparación con el de Hagio, en el que realmente se desnuda y da muchas pistas sobre su forma de ser y sobre sus pugnas o desacuerdos con ella misma y hasta con otras personas, lo que es extremadamente raro, al menos en Japón.

Keiko Takemiya en 2010.

Takemiya narra su pugna al entrar en el mundo del manga, sus grandes dificultades, su fundamental amistad con Norie Masuyama, su posterior amistad con Moto Hagio y el hecho de que decidiera ofrecerle vivir juntas en esa casa medio ruinosa en Ōizumi que Takemiya bautiza como “Ōizumi Salon”… El viaje a Europa junto a la misma Masuyama, Hagio y la también autora de manga Ryōko Yamagishi. Un viaje, por cierto que también describe Hagio en su libro pero desde su propio punto de vista; y es sorprendente la forma tan distinta como vivieron un mismo viaje.

También, como menciona Ana María, y aquí entramos en el meollo del asunto que tanto está dando que hablar estos días, los problemas de Takemiya con los celos (que admite explícitamente en su libro) por Hagio. Contrariamente a lo que decía Hagio en su obra, que no se explicaba cómo Takemiya, una mujer tan inteligente, capaz, talentosa y encima simpática y muy guapa, podía tener recelos de alguien como ella, mucho más taciturna, callada y, a su juicio, con menos talento (en fin, lo que decía antes de las dos caras de la misma moneda y la diferencia de percepciones según cada persona).

En ningún momento Takemiya acusa a Hagio de nada en este libro que reseño ahora, de hecho pasa bastante por encima el episodio de la disolución del Ōizumi Salon y lo achaca al hecho de que ella prefería estar alejada de Hagio por una cuestión de celos y de sus propias dificultades a la hora de llevar adelante sus propios proyectos. Mientras Takemiya pugnaba por hacerse un hueco en la industria y llevar adelante sus ideas de revolucionar el shōjo manga utilizando las ideas de Masuyama, que incluían la incorporación definitiva del shōnen ai (precursor del BL) al manga para chicas, Hagio iba trabajando discretamente, en un aparente segundo plano, pero de forma metódica y exitosa. Pese a que sus trabajos no parecieron tener demasiada relevancia cuando se publicaron originalmente en las revistas, cuando salieron los volúmenes recopilatorios de su obra El clan de los Poe, las ventas y el éxito estuvieron muy por encima de las expectativas, sorprendiendo a propios y extraños, incluso en el seno de la propia editorial Shōgakukan. Un éxito que repetiría y consolidaría con obras posteriores como El corazón de Thomas.

Por su lado, Keiko Takemiya pugnó durante muchos años para poder publicar la historia que realmente quería presentar. Una historia que había imaginado y desarrollado a conciencia con la ayuda de Norie Masuyama, en calidad prácticamente de coautora o productora (cargos que ella siempre rechazó, por cierto) pero que ninguna editorial se atrevía a publicar por considerarla no apta para su público. Esta obra no es otra que La balada del viento y los árboles, verdadera piedra fundacional de lo que hoy en día es el BL.

Como digo, el libro es un relato interesantísimo de la pugna por Takemiya por publicar “la obra de su vida”, para lo que tuvo que luchar contra viento y marea y conseguir convencer a sus editores a lo largo de varios años. Varios intentos con historias cortas, alguna serie que medio funcionó y, finalmente, la “apuesta” con su editor de toda la vida de que, si conseguía el número 1 en las encuestas con una serie, este intercedería por ella con sus jefes para convencerles de que era conveniente publicar una historia shōjo protagonizada por chicos (y no por chicas con ojos enormes e historias lacrimógenas, que era el estándar de la época) que además incluía numerosas insinuaciones de amor homosexual (incluida una secuencia de apertura realmente fuerte para la época, en la que dos chicos aparecen en actitud más que cariñosa desnudos en una cama) y otras descripciones muy fuertes que, en aquel momento, eran impensables no solo en el manga para chicas sino en el manga en general.

La obra con la que Takemiya intentó conseguir ese número 1, ayudada por Masuyama, fue Pharao no haka (La tumba del faraón), una historia de intrigas ambientada en el antiguo Egipto. Aunque nunca llegó a conseguir ese número 1, Takemiya logró cobrar la confianza suficiente como para atreverse con una serialización larga, a manejar a los personajes, a gestionar las expectativas de los lectores, a reaccionar a los resultados de las encuestas y, en última instancia, a olvidarse de todos esos factores externos para centrarse en contar una buena historia, bien construida, con buenos personajes y que cobrara “vida propia”.

La tumba del faraón – Vol 1.

Aunque La tumba del faraón no consiguiera ese ansiado número 1 en las encuestas, sus resultados fueron suficientemente buenos como para que su editor presentara con cierta fuerza a sus jefes el proyecto de La balada del viento y los árboles. Tuvo que luchar contra viento y marea hasta que por fin consiguió la luz verde en 1976, años después de su concepción inicial. Y cuando la obtuvo, Takemiya por fin consiguió presentar la serie de su vida, a lo que las lectoras respondieron con tanto entusiasmo que convirtieron La balada el viento y los árboles en un gran éxito y en la piedra fundacional de ese nuevo shōjo manga que crearon entre la propia Keiko Takemiya, Moto Hagio, Ryōko Yamagishi y tantas otras autoras de la llamada “Generación del 24”. Y, como se suele decir, el resto… es historia.

Aunque el libro de Hagio no está aún disponible en otro idioma que el japonés (y se desconoce si alguna vez se publicará en otro idioma), el de Takemiya sí va a estar dentro de poco traducido a un idioma occidental, concretamente el italiano. El 23 de junio se publica en Italia Il suo nome era Gilbert. Keiko Takemiya e i meravigliosi anni del Gruppo 24, con lo que, si os interesa este libro, pronto lo podréis leer aunque sea en italiano.

Finalmente, un apunte acerca de las reacciones que ha suscitado el libro de Hagio: la más notoria es la de la hermana y mánager de Keiko Takemiya, Hideko Ōuchida, que el 25 de mayo de 2021 publicó en su blog una sentida entrada acerca de las reacciones que suscitó en ella el libro de Hagio. Una entrada que pude leer en su momento pero que fue borrada al cabo de 2 días por la propia autora, seguramente arrepentida de haber volcado en ella tantos sentimientos personales.

En dicha entrada, Ōuchida expresaba su consternación tras leer el libro de Moto Hagio y básicamente se lamentaba por las terribles consecuencias que podían llegar a tener los malentendidos en las relaciones entre personas. Daba a entender que lo que ocurrió entre Takemiya y Hagio fue un gran malentendido, que ella no tenía ni idea de los graves problemas de tantos tipos que le supuso a Hagio el hecho de que corrieran tantos rumores acerca de posibles plagios, el trato de su hermana hacia la otra gran autora y todo lo demás. Y lamentaba muchísimo todo lo ocurrido.

Lo que leí en esa ya desaparecida entrada resuena bastante con lo que yo he pensado después de leer los dos libros autobiográficos de ambas autoras: creo que aquí hubo enormes problemas de comunicación entre dos personas de carácter muy diferente, y que estos generaron una serie de situaciones totalmente tóxicas de graves consecuencias. Lamento que Hagio nunca haya leído la obra de Takemiya después del trauma de su separación. Y lamento que Hagio no haya leído, ni tenga intención de leer, la obra que reseño aquí.

Aunque me parece que es totalmente respetable el hecho de que Hagio decida no querer saber nada más de Takemiya nunca más en la vida, y se mantenga en su tozudez de no leer nada de ella, ni siquiera su autobiografía –en la que en ningún momento deja en mal lugar a Hagio, sino al contrario–, no puedo dejar de pensar que ojalá algún día recapacitara. Tal vez podría descubrir que realmente todo fue un enorme y lamentable malentendido. De nuevo, respeto totalmente la decisión de Hagio; está en todo su derecho y el daño psicológico que ha sufrido durante tanto tiempo por culpa de esta situación me parece evidente y desgarrador. No obstante, de nuevo, coincido con Ōuchida en pensar que ojalá hubiera margen para cierta flexibilidad y una eventual reconciliación.

“Making of” del dibujo que me dedicó Keiko Takemiya en 2010 (vídeo inédito hasta hoy),

En fin, por mi parte solo quiero expresar que lamento profundamente toda esta situación entre dos grandes autoras de manga. Por mi parte, he conocido y entrevistado a ambas y las dos me trataron con exquisitez. En el caso de Takemiya, me citó en su casa de Kamakura, decorada con gusto de tipo europeo clásico, lo que casa perfectamente con su forma de ser y sus gustos según lo relata en su propia autobiografía, y accedió a concederme una larga entrevista que, a día de hoy, resta lamentablemente inédita. Ojalá algún día pueda tener la oportunidad de presentarla. No depende enteramente de mí.

En todo caso, para finalizar esta serie de dos entradas acerca de las dos grandes autoras de la llamada “Generación del 24” y sus libros autobiográficos, solo quiero expresar mi deseo de que su obra sea más conocida en Occidente. En los últimos años se ha avanzado muchísimo en la presentación en español de obras clásicas del manga y hemos tenido la suerte de ver publicadas La balada del viento y los árboles por Milky Way Ediciones y varias obras de Moto Hagio (¿Quién es el 11º pasajero?, Catarsis, El clan de los Poe) por parte de Tomodomo Ediciones. Dadles una oportunidad, valen muchísimo la pena.

Entrevistando a Keiko Takemiya en 2010.

Hablar una única vez sobre Ōizumi

  • Título: 一度きりの大泉の話 -Ichidokiri no Ōizumi- (Hablar una única vez sobre Ōizumi)
  • Autora: Moto Hagio
  • Editorial: Kawade Shobō Shinsho
  • Revista: —
  • Año publicación: 2021
  • Clasificación: autobiografía
  • Tomos: 1

No creo que me sea muy sencillo escribir este post, o al menos poder transmitir correctamente las informaciones que contiene el libro que voy a reseñar ni las sensaciones que me ha transmitido. Pero, siendo que este es un libro que ha salido en Japón hace muy poco (abril 2021) y cuya publicación en idiomas occidentales veo complicada, al menos en un plazo relativamente corto de tiempo, creo que es importante dar unas pinceladas sobre su contenido porque cambia bastante una serie de concepciones fijadas acerca de la historia del manga en general y del shōjo manga en particular. Concepciones que yo mismo tenía por muy asentadas y que, sin conocer todas las facetas del asunto –normal, puesto que Hagio explica por primera (y última) vez su parte de la historia con este libro– estaba contribuyendo a transmitir a través de artículos y charlas.

Como probablemente sabes si eres lector habitual de este blog (aunque hace años que no escribo ninguna reseña), me sigues en mi cuenta de Twitter o sabes a través de otros artículos, posts, charlas o lo que sea –míos o no–, o incluso has leído alguna de sus obras publicadas en español por Tomodomo Ediciones, Moto Hagio es considerada una de las grandes renovadoras del shōjo manga.

Como se ha comentado en muchas ocasiones, el manga para chicas siempre ha existido en Japón, aunque debido a la escasa presencia de mujeres a los lápices en los primeros años del manga contemporáneo (debido básicamente a cuestiones culturales típicas de la época –estaba mal visto que una chica dibujara manga–) prácticamente todos los creadores de cómic japonés destinado al público femenino eran hombres (Osamu Tezuka, Leiji Matsumoto, Tetsuya Chiba, Kazuo Umezz…). Salvo algunas excepciones, como Machiko Hasegawa, Masako Watanabe, Miyako Maki o Hideko Mizuno, aquello eran hombres veinteañeros y treintañeros creando historias para niñas. Con lo cual, muchas de las obras shōjo de los años 50 y 60 iban sobre huerfanitas, princesas o bailarinas de ballet y se tenía una concepción –no necesariamente correcta– de que el shōjo manga era “menor” en comparación con el shōnen y el gekiga. Para conocer más acerca de aquella época, nada mejor que nos lo cuente el mítico editor Akira Maruyama.

Así, cuando a finales de los 60 y, sobre todo, a principios de los 70, empezó a haber cada vez más y más mujeres dibujando manga –influenciadas sobre todo por Shōtarō Ishinomori y Osamu Tezuka–, el panorama cambió radicalmente y se produjo una “revolución” que por fin puso al shōjo en el lugar que siempre le habría correspondido –es decir, como un tipo más de manga al mismo nivel que el shōnen o el gekiga–: en el shōjo podía haber dramas históricos, romances, historias de ciencia ficción, de vampiros… Vamos, de todo.

Todo esto se suele atribuir al llamado “Grupo del 24” o “Generación del 24” (Hana no 24-gumi), llamado así porque las autoras de esta hornada habían nacido en los alrededores del año 24 de Shōwa, es decir, 1949.

Cuando se habla del Grupo del 24, dos nombres salen siempre en primer lugar: Keiko Takemiya (La balada del viento y los árboles, Terra e…) y Moto Hagio, que a principios de los años 70 se hicieron amigas y decidieron compartir una casa en la zona de Ōizumi, en Tokio, para poder dedicarse a su trabajo. Fue Norie Masuyama, que ya vivía con su familia en esa zona, quien les encontró la casa y, con el tiempo, pasó a vivir con ellas. Durante un par de años, aquella casa recibió innumerables visitas de diferentes autoras y fans, algunas de ellas más tarde reputadas mangaka a su vez. Algunas de ellas se quedaron incluso a vivir con ellas durante temporadas más o menos largas. Aquellos dos años de compartir casa fueron el germen del llamado “Ōizumi Salon”, que a menudo se conoce como “el Tokiwa-sō del shōjo manga”.

En 2016, Takemiya publicó una obra autobiográfica llamada Shōnen no na wa Gilbert (El chico se llama Gilbert), en alusión al protagonista de su mítica La balada del viento y los árboles (publicada en español por Milky Way Ediciones), donde al parecer cuenta muchas cosas sobre esta época del Ōizumi Salon. A partir de la publicación de este libro de Takemiya, Hagio cuenta que empezó a recibir una cantidad enorme de peticiones de entrevistas y propuestas para hacer series y otros proyectos acerca de este lugar y aquella época. Y aquello fue lo que motivó a la autora a contar su versión de la historia, que ahora se ha publicado en forma de este libro que reseño.

El libro se puede dividir en dos partes bastante claras. La primera cuenta la trayectoria de Moto Hagio con pelos y señales, desde su infancia y adolescencia en Ōmuta (Kyūshū) hasta su época en Ōizumi. También cuenta todos los enormes problemas que tuvo con sus padres, que jamás aceptaron que se dedicara al manga, lo cual le supuso un montón de problemas durante toda su vida, según se puede percibir por la dolorosa forma como Hagio detalla su relación con su familia, que incluso se podría definir como “agria y llena de rencor”.

En esta parte se cuenta cómo Hagio conoció a Norie Masuyama y a Keiko Takemiya. Takemiya era (y es) una talentosa autora, extremadamente dotada, hábil e inteligente. Masuyama no sabía dibujar pero fue una enorme influencia para las dos, ya que les recomendaba libros, películas y proponía historias y argumentos, y era una auténtica fanática de lo que ella llamaba shōnen ai (amor entre chicos). Veneraba toda película, serie, libro o incluso grupos como los Niños Cantores de Viena, y llenaba la cabeza con sus fantasías homosexuales entre chicos a todo el que quisiera escucharla: era, sin duda, la fujoshi primigenia. Además, cuenta Hagio, era muy crítica e insistente, y tenía clarísimo qué era el shōnen ai y, sobre todo, qué no lo era.

Según cuenta Hagio, ella nunca logró entender el concepto de Masuyama y se ganó varias broncas de su parte por no saberlo expresar a través del manga (en realidad pinta a Masuyama como una especie de “sargento del shōnen ai”, y cuando algo no le gustaba o no estaba de acuerdo no se cortaba a la hora de expresarlo con vehemencia, incluso cabreándose). En cambio, con Takemiya hacían muy buenas migas y compartían esa pasión, hablando incluso de crear una “revolución en el shōjo manga” a través del shōnen ai. Es a principios de los 70 cuando, en parte gracias a las ideas de Masuyama y su pasión, Takemiya empieza a poner las bases de la que sería la obra que lo cambiaría todo, la mencionada La balada del viento y los árboles, gran pistoletazo de salida del shōnen ai en el manga y el germen del BL. Una obra, por cierto, increíble y que recomiendo muchísimo.

Como decía, la primera parte de este libro es una descripción muy detallada de hechos y visitas que tuvieron Hagio, Masuyama y Takemiya en Ōizumi, basada en las propias notas de la época de la autora. Es una fuente de datos muy útil para saber quiénes pasaron por allí exactamente, en qué medida, y en qué época se creó tal o cual obra o surgió tal o cual concepto, así que las personas interesadas en ello tienen aquí un documento fantástico del que sacar todo tipo de datos. Eso sí, Hagio utiliza esta parte para dejar clara la cronología de los hechos, para demostrar de alguna manera qué ideas precedieron a otras, de qué forma, y quién las desarrolló por primera vez (como queriendo decir…)

La segunda parte del libro, en cambio, se vuelve bastante oscura, y es que se desprende con profusión que hubo muchísimo mal rollo entre las tres principales protagonistas. Sin que Hagio llegue a decirlo directamente en ningún momento –todo son muchas cábalas, deducciones, dudas, vueltas y más vueltas– acaba llegando a la conclusión, a través de terceros, de que es muy posible que Takemiya y Masuyama se cabrearan muchísimo con ella porque Hagio había desarrollado algunas ideas y conceptos que habían, de algún modo, frustrado su gran sueño de ser las pioneras en esa “revolución del shōjo manga”. En un momento dado, Takemiya y Masuyama deciden dejar Ōizumi para trasladarse a un piso en el barrio tokiota de Shimoigusa, y Hagio decide, inocentemente, salir también de allí para buscarse otro piso cerca de ellas.

Hagio cuenta con muchísimo dolor –que consigue transmitir a través de su escrito– que Takemiya y Masuyama empezaron a hacerle el vacío y, cuando empezó a publicar Kotori no su (El nido del pajarito), una de las historias de El clan de los Poe (recientemente publicado en español), recibió la tensísima visita de una Takemiya que simplemente le hizo frías e incisivas preguntas acerca de dónde había sacado la idea de situar la acción de su historia en un internado para chicos, por qué había un invernadero como elemento fundamental de ella, por qué los protagonistas eran dos chicos andróginos, y demás. La descripción de la escena es bastante desgarradora.

Hagio, que ya se nota que es una mujer de carácter difícil en el sentido de que no es demasiado comunicativa ni afable, y que tampoco se atreve a decir según qué cosas, se queda absolutamente muda y no sabe qué contestar. Aunque internamente piensa que todas esas ideas habían sido originalmente suyas, que hacía años que las estaba trabajando, que varias de las situaciones y paisajes provenían de sus propios gustos, de novelas y películas que había visto –entre ellas, las recomendadas por Masuyama– y del viaje que hicieron juntas por Europa unos meses antes. Pero todo esto es incapaz de decírselo a Takemiya. Unos días más tarde, Takemiya llama a Hagio y le dice que “olvide todo lo que había pasado”. Pero es demasiado tarde.

Hagio empieza a sufrir graves secuelas, sobre todo mucho picor e hinchazón en los ojos, eczemas, dolores… y se ve obligada, por pura salud mental, a alejarse de Shimoigusa y a aislarse de Takemiya y Masuyama. Se deduce de las páginas de este libro que el shock fue fuertísimo, y que según Hagio ha podido ir deduciendo más adelante, seguramente se trataba de una cuestión de celos y de rabia por haberse interpuesto en el “plan maestro” de Takemiya y Masuyama de ser las pioneras de la “revolución en el shōjo manga”. Que se lo había chafado, vamos.

Los hechos dejan muy tocada a Hagio, que decide olvidar todo lo relacionado con aquella época y cortar toda relación con Takemiya y Masuyama. De hecho, ella misma afirma que no ha leído absolutamente nada de Takemiya desde aquella época, ya que es algo extremadamente doloroso para ella. Y que, aunque han coincidido en algún que otro acto a lo largo de los años (fiestas, funerales, entregas de premios…), nunca han vuelto a dirigirse la palabra. El shock fue tan terrible que quedó como un trauma en la psique de la autora.

No obstante, como en 2016 Takemiya publicó su biografía, su repercusión empezó a ser muy fuerte y Hagio empezó a recibir todo tipo de propuestas sobre actos, eventos, escritos, entrevistas y proyectos, lo que estaba afectando profundamente a su salud mental porque ella no quiere pensar nunca más en aquella época. Sin embargo, como la insistencia y presión de productores, escritores, organizadores de eventos y demás llegó a ser tan y tan y tan grande, lo que estaba contribuyendo a desestabilizarla gravemente, acabó por decidirse a contar su versión de la historia “una vez y no más”. De ahí el título de este libro, 一度きりの大泉の話 Ichidokiri no Ōizumi no hanashi (Hablar una única vez sobre Ōizumi).

En el libro no solo da vueltas y más vueltas a su relación con Takemiya y Masuyama, sin llegar nunca a la descalificación ni mucho menos, y tratando siempre de intentar entender y hasta justificar sus acciones o decisiones (de hecho, le cuesta creer que Takemiya pudiera sentir celos de ella, ¡si es una mujer con tantísimo talento, con tanto empuje, tan simpática, afable y encima guapísima!), sino que también deja claras muchas otras visiones de la propia Hagio, entre ellas estas dos que me parecen fundamentales porque cambian bastante la visión que muchos (me incluyo) teníamos y el relato que siempre se ha ido transmitiendo entre expertos y divulgadores del manga:

  • Le parece bastante increíble que se hable de “Ōizumi Salon”, y aún más que se esté creando una especie de leyenda alrededor de ese par de años en esa casa y sea incluso comparada con el Tokiwa-sō. Según Hagio, era una casa en la que convivían, trabajaban, charlaban, recibían visitas y poco más. Una casa y punto. Nunca fue un “Salon” (entendido como una especie de vivero de ideas y hub de creadoras) ni nunca se habló en esos términos.
  • Es muy crítica con la expresión “Grupo del 24”. Alega que hubo muchas autoras que las precedieron a ellas en los años 60 (cuando Takemiya, Hagio y las demás que suelen ser incluidas en este grupo tuvieron su gran explosión en los 70), que ya empezaron a cambiar el shōjo manga unos cuantos años antes. Y da todo tipo de nombres, títulos y ejemplos concretos para afianzar su punto de vista. Como mucho, aceptaría que se hablara en términos de “El grupo del 24 según X o según Y”, porque según a quién le preguntes, dice ella, cada persona incluirá a algunos nombres en ese grupo y a otros no. ¿Por qué? ¿Basándose en qué? Yo mismo (Marc), cuando hablo del Grupo del 24, suelo incluir a Riyoko Ikeda (La rosa de Versalles), nacida en 1947, y por lo tanto para mí sí estaría en esta generación del 24, pero la mayor parte de los expertos no la suelen incluir ahí. ¿Por qué?
    Esto explica la respuesta que me dio Hagio cuando la entrevisté en 2010 y le pregunté precisamente por el Grupo del 24. Me dio una respuesta que me dejó un poco descolocado pero que vista ahora, con esta información adicional, tiene todo el sentido del mundo:
  • Se desmarca totalmente del shōnen ai. Afirma que nunca ha entendido el concepto, que nunca lo ha sabido manejar, que la propia Masuyama siempre le había dicho que no servía para eso, y que por lo tanto todo el mérito del afianzamiento de este género que más tarde desembocaría en el BL es básicamente de Masuyama y Takemiya. En ningún caso se la puede considerar “una de las madres del BL” (y ahí entono yo, Marc, el mea culpa porque lo he hecho más de una vez. Disculpe, Hagio-sensei, no era consciente de esto).
  • Revindica el manga como un gran campo de libertad en el que no hay lugar para la competencia y donde hay cabida para todos. Es absurdo ser competitivo cuando cada cual puede trabajar de la forma que le dé la gana y todo el mundo por igual puede llegar a tener éxito por su cuenta sin necesidad de pasar por encima de otras personas. No entiende que pueda haber celos y envidias en un campo como este.
  • Reivindica su derecho a olvidar aquella época y deja muy claro que ni tiene intención de hablar nunca más sobre el tema, ni va a escuchar ninguna propuesta relacionada con Ōizumi, y que básicamente le dejen en paz de una santísima vez: en gran parte, este libro es para dejar clarísimo todo esto y que, habiéndose visto obligada a revelar su punto de vista de la historia, lo quiere enterrar de una vez por todas. Es decir, basta de propuestas, basta de preguntas y basta de pedirle que se lea la obra y la biografía de Takemiya, que le da exactamente igual lo que diga o deje de decir (tiene muy clavada en la mente sus palabras que le dijo: “olvida esto, como si nunca hubiera pasado”, y es precisamente lo que quiere hacer).

En fin, hay muchísimas más perlas e informaciones en este libro que, debo reconocer, me ha dejado muy descolocado. La forma de escribir y relatar de Hagio es desgarradora y deja entrever sus enormes problemas para comprender lo que estaba pasando, sus traumas, los graves problemas de incomprensión con su familia y demás. Es un libro que me ha afectado bastante, y más teniendo en cuenta que entrevisté 2010 tanto a Hagio como a Takemiya sin tener ni idea de todos estos problemas entre ellas. Estoy seguro de que en aquellas entrevistas (todavía no las he repasado) toqué muchos temas sensibles sin saberlo, y que posiblemente, sin quererlo, hice que Hagio tuviera que rememorar dolorosos recuerdos.

Hagio me trató muy bien en todo momento e incluso, cuando para el Salón del Manga de Andalucía de 2010 (¿o 2011?) me pidieron si podía organizar una exposición sobre el shōjo manga clásico, le escribí para pedirle permiso para exponer algunos vídeos de su entrevista y ella no solo me lo dio sino que, sin que yo se lo pidiera, me mandó un enorme paquete con prácticamente toda su obra (decenas de libros) y muchísima información que guardo como oro en paño. ¡Increíble!

Después de leer esta obra me he quedado con ganas de conocer la versión de Takemiya y hoy mismo he adquirido el e-book de su biografía. A ver si saco el tiempo para leerlo y os comento.

El libro autobiográfico de Takemiya

PS: No descarto ampliar este post en algún momento por si me he dejado algún dato o impresión importante, así que estad atentos. Informaré a través de mi cuenta de Twitter.

Estadísticas manga 2020

¡Feliz año nuevo! Un año más, os ofrezco mi visión particular sobre el estado del mercado manga en España, basándome en los únicos datos objetivos de los que disponemos (número de novedades lanzadas al mercado), mezclados con alguna que otra apreciación subjetiva. Como sabéis, llevo más de 20 años implicado como traductor profesionalmente en el mundo del manga y estoy en contacto permanente con el mundillo, por un lado en redes sociales (de la que se puede extraer muchísima información cuando vas atando cabos), pero también por mi contacto directo con lectores, libreros, críticos y profesionales de varias editoriales. Esto me permite, en ocasiones, hacer ciertas afirmaciones o predicciones basadas no tanto en el “frío dato” sino en estas sensaciones.

Todo esto no significa que tenga el santo grial de la interpretación del mercado, ni mucho menos, porque obviamente hay muchísimos datos que simplemente desconozco o, como hemos visto en este año, puede aparecer un cisne negro que lo cambie todo, en mayor o menor grado. En 2020, el cisne negro ha sido el coronavirus y el radical cambio en nuestras vidas que está suponiendo. No quiero continuar este texto sin dedicar unas palabras a toda la gente afectada por esta terrible pandemia, a todos los que hayáis perdido algún ser querido, hayáis enfermado o hayáis tenido serias dificultades de tipo laboral, personal o incluso, por supuesto, a nivel de salud mental. No está siendo fácil, desde luego.

Siguiendo con las Estadísticas Manga, recordaréis que, el año pasado, una de las afirmaciones que hice fue que “el ambiente que se respira en el sector es de optimismo”. Efectivamente, viendo los dos primeros meses del año 2020, se estaban lanzando muchos títulos y parecía que de nuevo íbamos a batir el récord de novedades. Se habían anunciado muchas licencias, muy atractivas, y se habían presentado proyectos de nuevas editoriales que iban a aportar aún más variedad. Pero en marzo llegó la pandemia y todo se frenó. El desconcierto se apoderó de la sociedad, llegó el confinamiento duro y, en nuestro sector, las librerías estuvieron cerradas más de dos meses. What a time to be alive.

Cierto que el e-commerce seguía en marcha, pero las editoriales, queriendo proteger al pequeño comercio y a los libreros de toda la vida, frenaron radicalmente su plan editorial y el mes de abril registró 0 novedades. La incertidumbre era total y era complicado saber qué decisión tomar. Algunas editoriales, temiendo una contracción del mercado debido a que mucha gente se estaba quedando sin poder trabajar y sin ingresos, o con ingresos drásticamente reducidos, adoptaron una posición conservadora y de “a verlas venir”, reduciendo número de novedades, parando series y retrasando el inicio de la publicación de las nuevas licencias. Otras, pese a adoptar también un papel más cauto, decidieron seguir, con más o menos cambios, con el plan que ya tenían de antes. ¿Cuál era la reacción “correcta”? En vivo, era imposible saberlo. En perspectiva, en estos momentos (enero 2021) todavía no lo tengo claro. A toro pasado, dentro de dos o tres años, veremos clarísimo lo que “se tendría que haber hecho”, pero esto es muy fácil decirlo cuando dispones de todos los datos.

Bien, después de esta introducción, voy a poner el “disclaimer” de todos los años. Si ya sabes de qué va, te lo puedes saltar o como mucho leer por encima. Si es tu primera vez en esto, léetelo bien porque es importante. Antes de empezar siempre recomiendo repasar lo dicho el año anterior para contrastar. Además, aquí tienes un índice con todas las realizadas desde el año 2008 para consultar el histórico.

En estas estadísticas solo contamos las novedades. No se cuentan relanzamientos a precio reducido ni segundas o terceras ediciones (reimpresiones), aunque sí reediciones en formato distinto al que aparecieron en su origen –kanzenban, bolsillo, tomo doble…– o con el mismo formato, pero nueva traducción y rotulación, a menudo bajo un sello editorial diferente del que lo publicó en el primer momento. Independientemente de que una novedad tenga una tirada de 500 o 20.000 ejemplares –dato que no podemos saber–, para nosotros será solo una novedad. Tampoco el número de páginas influye: cuenta igual un tomo de Guardianes de la noche de 190 páginas que la edición ómnibus de Planetes, de más de 1000 páginas (es injusto, lo sabemos, pero de algún modo tenemos que hacer el recuento). Definimos manga, por cierto, como “cómic realizado en Japón y destinado, originalmente, al público japonés”. Una definición cada vez más difuminada, ciertamente, pero en algún lado hay que marcar la línea.

No barajamos cifras de tiradas ni de ventas porque las editoriales no las facilitan. Por eso, aunque podamos llegar a una conclusión (p.e., el mercado del manga en España está en auge), esta conclusión solo se aplica al hecho de que sale una cantidad superior de novedades con respecto a los últimos dos o tres años. Si supiéramos otro tipo de cifras, la conclusión podría ser radicalmente distinta.

Finalmente, quiero recordar que estas son unas estadísticas realizadas de forma totalmente amateur, “por amor al arte”, como se dice, por lo que podría haber errores, nos podríamos haber dejado alguna obra por contabilizar, puede haber debate sobre si la obra X es “reimpresión” (por lo tanto no cuenta) o “reedición en otro formato” (por lo tanto sí cuenta), o incluso si cuenta como “manga”, etcétera. No quiero que os toméis esto como unas cifras absolutas y poseedoras de la verdad absoluta. Para lo que sí tienen que servir, y sirven, es para tener un retrato aproximado pero suficientemente fiable de cómo está el mercado.

Me consta que los compañeros de Guía del Cómic realizarán también un análisis interesantísimo, bastante parecido a este pero con la particularidad de que analiza el mercado del cómic en general. El “teaser” se encuentra aquí y editaré la información en cuanto la den. Veréis que los números que manejan son seguramente muy parecidos a los nuestros, pero no exactos, lo que posiblemente se debe a criterios distintos de contabilización. En todo caso, las cifras son suficientemente parecidas y a efectos del análisis del estado del mercado no solo no afectan estas discrepancias, sino que el hecho de tener dos recuentos distintos que arrojan datos tan similares nos va a dar aún más seguridad y fiabilidad.

Por otro lado, Pro Shojo Spain realizará un directo el 10 de enero comentando específicamente la escena de manga de demografía femenina (shōjo, josei, BL y yuri), aportando datos y analizándolos. Os recomiendo mucho ver esa charla en directo o en diferido. Aquí hay un pequeño avance con “teaser”.

Como decía antes, todo indicaba que el año 2020 iba a ser un año de consolidación, con muy buenas cifras, tal vez superando el récord del año pasado, pero en todo caso por poco. Era un año de asentamiento, de disfrutar de la afición, de tener un mercado sano, con muchas novedades, con mucho público y mucha variedad. Algunos títulos serían superventas, otros darían buenos beneficios, otros regulares, otros apenas cubrirían gastos y unos cuantos serían deficitarios. Lo normal, pero en trayectoria general ascendente. De hecho, enero registró 59 novedades (por 60 en 2019) y febrero 71 (por 63 el año anterior), es decir, muy similar. Pero, ¡ay, amigos! llegó la pandemia y todo cambió: marzo bajó a 38 novedades (el confinamiento empezó el 13 en España, y estas novedades salieron todas en esos 13 días – en 2019 fueron 68) y abril, como decíamos, se fue a 0 (por 72 el año anterior). Ya en mayo, cuando abrieron las librerías, 57 novedades (72 en 2019) y junio 66 (73 el año anterior). A partir de aquí se igualan bastante las cifras por mes, las de 2020 siempre ligeramente por debajo de las de 2019, pero sin demasiada variación. Es decir, que el bajón experimentado entre 2019 y 2020, de 838 novedades a 712, se debe en gran parte a ese gran ataque de “hipo” de entre marzo y mayo.

En Francia, por cierto, ha pasado algo parecido: tras varios años sobre las 1700 novedades/año, como vemos aquí, en 2020 ha habido “solo” 1626.

Es importante tener en cuenta que la industria editorial tiene un fuerte componente de inercia, ya que negociar las licencias requiere generalmente varios meses de trabajo y luego hay que contar los tiempos necesarios para realizar los trabajos de traducción, rotulación, edición, impresión, encuadernación y distribución. Con lo cual, es bien posible que en estos momentos (enero 2021) se estén recibiendo concesiones de licencias que fueron solicitadas antes de la pandemia y las editoriales tendrán que ir publicándolas mientras, simultáneamente, disminuyen drásticamente la petición de nuevas licencias para los próximos meses/años. Ya vimos en la crisis de 2008 que esta realmente no llegó a afectar demasiado al mundo del manga, al menos en número de novedades por año, hasta 2010, con lo que es bastante normal que en 2020 haya habido caída, pero no tan drástica como podríamos haber pensado. Es bien posible que el golpe real de la crisis del coronavirus no empecemos a verlo reflejado en estas estadísticas hasta el 2021.

De nuevo recuerdo que aquí analizo solo número de novedades, no cifras de ventas (que desconozco por completo) así que no sé hasta qué punto se han aguantado las ventas o bien si ha sido una total y absoluta debacle. Eso sí, hablando con algunos profesionales del mundillo, tengo la sensación de que el golpe ha sido fuerte, pero menos de lo que se podría haber esperado; parece que el mercado del manga está aguantando bastante bien.

A mi modo de ver las cosas, totalmente subjetivo, se abren dos escenarios para el futuro:

1) Recuperación de la antigua normalidad –o algo parecido a ella– de forma relativamente rápida. Se recuperan muchos puestos de trabajo perdidos, los estímulos económicos funcionan y esto acaba siendo un enorme ataque de hipo, una “crisis en V”. Con lo cual se esperaría un 2021 relativamente flojillo, pero un 2022 ya bastante parecido a lo que teníamos anteriormente.

2) Tardamos mucho más de lo previsto en librarnos del virus o en normalizar su presencia (inmunidad de grupo), lo que hace que la recuperación económica sea mucho más lenta y veamos un fenómeno parecido al de la crisis de 2008 (en el mercado del manga, provocó una caída muy fuerte entre 2010 y 2014, es decir, que tardó bastante tiempo en recuperarse). Si la gente está sin trabajo o con los ingresos muy mermados, comprar un tomo de manga no es prioritario, con lo que las cifras de ventas inevitablemente caen. En este caso, el mercado tardaría bastante más tiempo en recuperar los niveles de vitalidad anteriores.

En estos momentos, la sensación personal que tengo es que podría ser la opción 1), y ojalá sea así. Pero obviamente no tengo ninguna bola de cristal y solo el tiempo nos sacará de dudas.

Pasemos ahora a analizar los dos gráficos siguientes, que son la repartición del “pastel” del manga por editoriales y el número de lanzamientos por editorial y año desde 2008.

El primer gráfico es interesante, pero me parece mucho más significativo para analizar lo que ha ocurrido en este 2020 el segundo. Del primer gráfico solo diremos que se mantiene la estructura de tres editoriales grandes, tres medianas y luego una serie de otras editoriales mucho más modestas. Planeta recupera el primer puesto como editorial que más novedades ha publicado, posición que en realidad solo ostentó una vez en los últimos 10 años (2017), aunque en realidad siempre ha estado “ahí arriba”.

Lo que más llama la atención del segundo gráfico es que todas las editoriales han lanzado menos novedades en este año –totalmente lógico–, pero hay dos de ellas que han hecho un recorte bastante drástico y significativo: Norma y ECC. Podría tratarse de la estrategia de “verlas venir” de la que hemos hablado antes. Sea como sea, estas dos editoriales han realizado considerablemente menos lanzamientos que otros años: Norma ha pasado de 204 novedades en 2019 a 148 en 2020 (56 menos, es decir, un 27,45% menos) y ECC ha pasado de 87 a 59 (28 menos, un 32,18% menos). Respecto a todas las demás, las caídas son evidentes pero mucho más moderadas (de un 10%-15%), lo que es totalmente lógico y esperable si tenemos en cuenta el parón total de dos meses y medio del confinamiento estricto de marzo-mayo.

La situación de las “big three” –Planeta, Norma e Ivrea– sigue siendo bastante parecida, no hay mucho cambio si descontamos el hecho de que Planeta se sitúa en primera posición desbancando a Norma. En el segundo grupo, sin embargo, sí se aprecian claros cambios: si descontamos el lógico descenso de novedades por culpa de la pandemia, Milky Way sigue en su línea, así como Panini, que el año pasado dio un buen empujón a su línea manga, pasando de ser “la más grande de las pequeñas” a una de “las tres medianas”. Sin embargo, la caída de ECC ha sido tan pronunciada que, si en 2018 publicó 117 novedades, este 2020 ha publicado 59. Mientras que Panini, de 43 novedades en 2018 ha pasado a 60 este año, desbancando a ECC en el quinto puesto de editoriales con más lanzamientos. Y eso sin tener en cuenta que Panini publica muchos mangas en formato “Maximum” (unas 400 páginas), en vez del formato habitual de unas 200 páginas. En número de páginas publicadas, podía ser que Panini hubiera superado incluso a Milky Way en 2020, situándose en el cuarto puesto de editoriales. En todo caso, aquí, como hemos comentado antes, se contabilizan solo novedades, sin tener en cuenta el número de páginas ni las ventas.

Como siempre digo, en cuestión de cifras de ventas este ranking probablemente sería muy diferente, porque no es lo mismo publicar un manga de tipo underground o de nicho que un Guardianes de la noche / Kimetsu no Yaiba (el fenómeno del año, al menos en Japón), un Dragon Ball Super o un One Punch Man.

Ahora por ahora, las tres grandes editoriales publican un poco más del 61% del manga que se comercializa en España, lo que sumado a las tres medianas, arroja que entre seis editoriales se comen el 90,45% del pastel. Son cifras casi iguales a las del año pasado, aunque las pequeñas ganan un poquiiiito más de peso, por un lado por las caídas generalizadas en las grandes y por el otro porque han surgido o se han consolidado propuestas de nueva hornada, de lo que hablaremos enseguida. En realidad, tener este reparto hace que el mercado esté sano, ya que la competencia estimula el crecimiento y la mejora de la calidad, la variedad y demás. En otros países o regiones, una sola editorial, o dos como mucho, poseen un control casi absoluto del mercado, lo que puede desincentivar el hecho de buscar nuevas propuestas, generar expectativa o conseguir más variación en cuestión de temáticas publicadas.

Otros años he analizado, una por una, la trayectoria de cada una de estas editoriales, pero este año no creo que sea necesario hacerlo, ya que no cambiaría demasiado mi punto de vista con respecto al año pasado. En realidad observo mucha continuidad: Planeta con sus superventas pero también ciertas propuestas arriesgadas o sorprendentes; Norma con su buen equilibrio entre bombazos y obras más de nicho; Ivrea con su clásica línea enfocada a productos “más otaku” (y rescatando clásicos modernos como Shaman King y Yū Yū Hakusho, algo que ya había hecho con Love Hina y Gunnm, además de la apuesta por la enorme –en más de un sentido– JoJo’s Bizarre Adventure); Milky Way con su buen ojo a la hora de escoger licencias y la fidelidad que se ha ganado de su público; Panini con su equilibrio entre recuperaciones en formato “Maximum” de títulos ya publicados en el pasado por otras editoriales y novedades bastante curiosas: y ECC con su línea de autores más de nicho, indudablemente interesantes pero con –seguramente– un potencial comercial más limitado, con la salvedad de Junji Itō.

Habiendo visto las editoriales más grandes, vamos a pasar a todas las demás: este año tenemos 20 editoriales que en algún momento han publicado manga, una más que en el año anterior. ¡20 editoriales son muchas! Cierto que la mayoría no han publicado demasiado en cuestión de cantidad, pero entre ellas destaca Babylon, con 16 novedades, que más que duplica su producción (7 el año anterior), desbancando de largo a Tomodomo, que ha sacado 8 (por 18 el año pasado) en una caída bastante llamativa y por causas que desconozco. Fandogamia repite más o menos la cifra: si en el año pasado fueron 8, este son 7. También con 7 novedades aparecen Satori y Kitsune. Satori, que debutó en 2019 en el mercado del manga –son una prestigiosa editorial dedicada a la literatura y cultura japonesas en general–, ha visto cómo su catálogo manga ha aumentado considerablemente con títulos muy interesantes y atractivos, y es de prever que, en 2021, sigan sacando tantos o más títulos manga como en 2020. Kitsune, por su parte, es una nueva propuesta de este año que apareció prácticamente por sorpresa y que ha realizado ya 7 lanzamientos desde septiembre: no han hecho prácticamente ningún ruido, y no se sabe muy bien cuál va a ser su línea editorial, pero ahí están. Habrá que seguirlos de cerca.

Con 6 novedades se sitúa Ooso Comics, que el año pasado sacó 10: Ooso publica títulos clásicos de Gō Nagai en dos ediciones: castellano y catalán. Para 2021, sin embargo, han anunciado Kamen Rider de Shōtarō Ishinomori, así que se entrevé que su política de edición se amplía al shōnen de corte clásico en general. Bienvenido sea. Ponent Mon, con 4, iguala el número de novedades del año anterior.

Ya para terminar, nos encontramos con editoriales como Kodai, que debutó en 2019 con 1 novedad y este año ha sacado 3 y, sobre todo, Arechi, nuevo sello de la editorial Yermo que ha debutado con 3 novedades pero que en 2021 va a pegar un subidón considerable ya que ha anunciado varios títulos, entre ellos City Hunter y F. Compo de Tsukasa Hōjō: solo con que saquen un tomo de cada una de estas largas series al mes, en 2021 ya se plantarán en un mínimo de 12 novedades, sin tener en cuenta que series como Magical Girl Holy Shit, Baltzar, Josefina y Arte van a debutar o continuar, con lo que probablemente pasarán de las 20 novedades y se situarán como “la más grande de las pequeñas”. Impresionante inicio.

Ya en para terminar, encontramos a Astiberri, con 2 novedades (3 el año anterior), Quaterni también con 2 (vuelve después de que en 2017 sacara 1 manga), Gallo Nero con 1 (igual que el año pasado), Nowevolution con 1 (por 3 el año anterior) y otra debutante en el cómic japonés, Fujur, con 1 título.

Desaparecen con respecto al año pasado La Cúpula, Yowu y Héroes de papel, que en 2020 no han lanzado ningún cómic de origen japonés. Pero atención porque ya sabemos que en 2021 debutarán como mínimo 2 editoriales: Odaiba (sello editorial de los organizadores de Japan Weekend) y Editorial Hidra, que publica novelas sobre todo para público juvenil (tienen algunas icencias de DC) y ya ha anunciado una batería de novedades (aún no han dicho títulos) que puede ser muy interesante. Veremos cómo sigue todo.

Ya para ir terminando, vamos a hablar sobre demografías, géneros y variedad en general: ya lo dije el año pasado, tenemos un mercado variadísimo y con opciones para todos los públicos. Evidentemente predomina el shōnen de acción, ya que es lo más llamativo para el público tradicional del manga, pero también se publican muchas obras de seinen, alternativas y demás. El manga para público femenino sigue ahí: el shōjo de toda la vida no parece estar muy boyante, pero se publica alguna que otra obra josei y cada vez más es notorio el auge del BL que, esta vez sí, parece que ha llegado para quedarse definitivamente (tras los intentos de algunas editoriales en los años 2000 que no acabaron de funcionar; era demasiado pronto). Se publican bastantes clásicos también: aunque todavía muchísimas lagunas que rellenar en este campo, personalmente –soy un gran fan del clásico– no me puedo quejar. Sin embargo, de nuevo, este año hemos de lamentar la práctica desaparición del manga educativo, cuyo máximo exponente era la línea de manga de La Otra H que adapta clásicos de la literatura y el pensamiento universales y de la que no se sabe nada desde hace un par de años.

En variedad, por lo tanto, tenemos una gran escena: títulos de todo tipo para todo tipo de público. No obstante, me duele pensar que la crisis del coronavirus hará que ciertas apuestas arriesgadas no se vuelvan a hacer en un tiempo. Por ejemplo, la anunciada edición de KochiKame de Planeta ya fue una enorme sorpresa en 2019, cuando se anunció (aún no ha aparecido), pero actualmente sería impensable una apuesta tan loable pero arriesgada como esta (ojo, que si sale bien, como ocurrió con JoJo’s, puede ser una buena apuesta, pero esto a priori no se puede saber). Por eso me temo que vamos a vivir una temporada en que las editoriales van a arriesgar muy poco, al menos las más grandes y potentes, y será muy difícil ver por fin publicadas en español obras como Ashita no Joe o La leyenda de Kamui, por decir un par. Ojalá me equivoque.

En cuanto al ámbito digital, lo cierto es que todavía (y ya llevamos muchos años así) está por despegar. Shūeisha sigue con su aplicación gratuita promocional Manga Plus, pero poca cosa más. Quiero destacar, eso sí, MangaMola, hasta hace poco conocida como Coolmic, que lanza títulos digitales en español sobre todo de temática shōjo, picante y hasta para adultos. Muy curioso. En inglés también ha aparecido Mangamo, una interesante propuesta que a ver si se consolida. Vamos a ver cómo evoluciona esto, aunque podría preverse que la pandemia va a acelerar este tipo de proyectos.

Para terminar, unas palabras sobre los eventos: está claro que la suspensión de tantos eventos ha sido muy perjudicial para los propios organizadores, lógicamente, pero también para las tiendas, expositores y el público en general. Aunque se ha realizado un esfuerzo para seguir de forma digital con los eventos, destacando el Manga Barcelona con un fantástico programa gratuito y en abierto durante 3 días enteros, está claro que esto no es sostenible por demasiado tiempo. Desde aquí un gran abrazo a todos los afectados en este sector, muchos ánimos y deseos de que la situación se empiece a normalizar lo antes posible, ya que mucha gente depende de ellos y, al fin y al cabo, son las grandes fiestas del público otaku. Ojalá que esta situación tan delicada pase lo antes posible y podamos disfrutar de nuevo de nuestra afición de forma segura.

Si me permitís, ahora quiero realizar un pequeño balance personal sobre este año 2020. Serán unas pocas líneas, pero quiero aprovechar la ocasión para contaros un poco cómo ha sido mi año. Si no os interesa mi vida podéis directamente dejar de leer. Para mí, 2020 pintaba como un año increíble a muchos niveles: tenía 3 viajes de trabajo programados a Japón, un viaje de vacaciones que me hacía mucha ilusión, tenía invitaciones para realizar una serie de conferencias y sesiones de firmas (de la promoción de 501 mangas que leer en español y de Corea del Norte) y además estaba implicado en un enorme proyecto que también me hacía mucha ilusión, aparte de, tal vez, disfrutar de alguna forma de las Olimpiadas de Tokio. Tuve la suerte de que el primer viaje a Japón sí pude hacerlo, a finales de enero, y fue fantástico estar en Tokio, Nagasaki y Fukuoka. Era un viaje de trabajo, pero me lo pasé genial: eso sí, las noticias sobre el coronavirus empezaban a correr y me preocupó la posibilidad de que me obligaran a someterme a cuarentena o algo al llegar a Barcelona, pero… no ocurrió nada de nada. Poco después, todos sabemos lo que pasó.

A nivel de trabajo, 2020 también estaba siendo un año absolutamente demencial: muchos encargos, muchos proyectos, muchísimas cosas, todo estaba yendo como un tiro. Pero todo se paró, en principio para 15 días que se fueron alargando, alargando y alargando. Todos en casa, teletrabajando, con los niños descolocados, estados de alarma, ambiente de psicosis… Proyectos cayéndose, viajes cancelándose y un parón brutal. Tengo que confesar que me vine bastante abajo e intenté compensar la caída de volumen de trabajo de traducción realizando dos proyectos que tenía apalabrados desde hacía mucho tiempo pero que no encontraba el momento de ponerme a ellos: la adaptación a español del libro Kanji para recordar 3, en la que conté con la inestimable ayuda de Alfredo Soro, y la reedición de la guía de viajes de Japón que escribí en 2005 junto a Jesús Espí y Verònica Calafell. Este segundo libro me llevó muchísimo más trabajo del que preveía y fue fascinante dedicarme a él, en el que además fichamos como cuarto autor a David “Flapy” Esteban. Si todo va bien, el libro, que se titulará Destino Japón, aparecerá de la mano de Editorial Satori hacia verano de 2021 y os aseguro que será una guía absolutamente útil e interesante. Os gustará mucho usarla en vuestros futuros viajes a Japón.

Con el tiempo, las perspectivas han ido mejorando mucho: pude participar en Manga Barcelona como comisario de una exposición especial online titulada Manga, diversidad e inclusión, con entrevistas online a Kaori Tsurutani y Gengoroh Tagame, los encargos y nuevos proyectos se han reactivado (esta recta final de 2020 ha sido increíble, en realidad) y, a nivel personal, estoy en un muy buen momento. Me doy cuenta de que llevaba un ritmo de vida muy acelerado, quería hacer muchas cosas, me comprometía con muchas más y, al ser una persona muy cumplidora, me causaba bastante estrés el hecho de tener que aparcar proyectos como Kanji para recordar 3 o Destino Japón. Pese a que alguien muy cercano cayó enfermo del coronavirus, por suerte pudo superar sin complicaciones la enfermedad, aunque fueron unos días muy tensos porque era una persona de riesgo y si se complicaba la enfermedad podría pagarlo caro. Por suerte no fue así.

El 2020 me ha servido, en definitiva, para centrarme, calmarme, poner más orden en mi vida, descansar más, tener más continuidad con el deporte en general (en este sentido creo que estoy mejor que nunca), valorar más el tiempo en familia, el tiempo de ocio, disfrutar de mi casa, leer más, ordenar mis pensamientos… Al final, puesto en perspectiva, si os soy totalmente sincero, y pese a los muy malos momentos que ha tenido, creo que a mí, personalmente, me ha ido bien tener este 2020. He evolucionado mucho como persona.

En fin, ahora sí que sí. No quiero terminar sin agradecer la labor de Listado Manga y a Toni Ramírez, que como viene haciendo estos últimos años, invierte su valioso tiempo en realizar la contabilización de las novedades.

Estadísticas manga 2019

Como cada año, toca publicar las tradicionales “Estadísticas manga”, cuyo objetivo es hacer un retrato del estado del cómic japonés en el mercado español. De nuevo, y ya llevamos muchos años, esta es la única entrada anual en un blog que, de no ser por ella, ya estaría abandonado debido a que simplemente no tengo el tiempo que me gustaría para leer y reseñar. Eso sí, las ganas de seguir leyendo manga, comentándolo y haciendo “proselitismo” siguen intactas, pero por otras vías, entre ellas las redes sociales (Twitter, Instagram, Facebook) y también conferencias y charlas, propuestas diversas y, mucha actividad entre bambalinas. Además, en este año 2019, he publicado dos libros, uno directamente relacionado con este mundillo que es mi pasión: 501 mangas que leer en español, escrito junto a Oriol Estrada.

Es evidente, viendo las cifras que año a año presento en estas Estadísticas, que el mercado del manga en España ha crecido una barbaridad. Ya camino de los 30 años de publicación regular de cómic japonés en español, la cantidad de obras publicadas total o parcialmente en este es ingente: hay fuentes que hablan de más de 2000 títulos diferentes, pero otras hinchan esta cifra incluso hasta los 3000. En cuestión de tomos, solo sumando los que hemos ido contando desde 2001 las cifras que arrojan estas Estadísticas, salen 10.340 volúmenes de manga publicados (¡y sigue siendo inferior a lo publicado en Japón EN UN SOLO AÑO: en 2018 salieron más de 12.500 tomos nuevos en el país del sol naciente!). Solo en el mercado español, en estos últimos años, a razón de unas 800 novedades por año, se evidencia que es muy complicado seguir razonablemente bien qué se publica, si no estás MUY metido en el mundo del manga. Y es muy fácil que al lector ocasional se le pasen por alto obras que posiblemente le habrían entusiasmado pero que han quedado “enterradas” en la avalancha de novedades que inundan las librerías mes a mes. Siendo conscientes de esto, Oriol y yo propusimos a Norma Editorial realizar un libro en el que hacemos una selección de 501 obras que han sido parcial o totalmente publicadas en español, siguiendo una serie de criterios que puedes examinar, si te interesa, en la sección “Criterios de selección” del apartado “Links y descargas” de este enlace.

Antes de empezar, como siempre, recomiendo repasar lo dicho el año anterior para contrastar. Además, aquí tienes un índice con todas las realizadas desde el año 2008 para consultar el histórico.

Y, también como es habitual, toca hacer un corta y pega explicativo, para que nadie se lleve a engaño sobre lo que son y, sobre todo, lo que “no” son estas estadísticas. Solo contamos las novedades. No se cuentan relanzamientos a precio reducido ni segundas o terceras ediciones (reimpresiones), aunque sí reediciones en formato distinto al que aparecieron en su origen –kanzenban, bolsillo, tomo doble…– o con el mismo formato, pero nueva traducción y rotulación, a menudo bajo un sello editorial diferente del que lo publicó en el primer momento. Independientemente de que una novedad tenga una tirada de 500 o 20.000 ejemplares –dato que no podemos saber–, para nosotros será solo una novedad. Tampoco el número de páginas influye: cuenta igual un tomo de My Hero Academia de 190 páginas que las obras de la colección Osamu Tezuka, de unas 600 páginas cada una (es injusto, lo sabemos, pero de algún modo tenemos que hacer el recuento). Definimos manga, por cierto, como “cómic realizado en Japón y destinado, originalmente, al público japonés”. Una definición cada vez más difuminada, ciertamente, pero en algún lado hay que marcar la línea.

No barajamos cifras de tiradas ni de ventas porque las editoriales no las facilitan. Por eso, aunque podamos llegar a una conclusión (p.e., el mercado del manga en España está en auge), esta conclusión solo se aplica al hecho de que sale una cantidad superior de novedades con respecto a los últimos dos o tres años. Si supiéramos otro tipo de cifras, la conclusión podría ser radicalmente distinta. Sea como sea, este año contamos con unos datos muy interesantes derivados de una entrevista al responsable de derechos internacionales de la editorial Kōdansha, una de las tres grandes de Japón, que claramente afirma que el mercado del manga (para su editorial, al menos) en Europa se ha multiplicado por 2,6 en los últimos años. No me parece descabellado, pues, afirmar que el mercado español ha protagonizado un auge que irá por estas cifras, doblando o triplicando su cuota de mercado en los últimos tiempos. (Para algunos extractos de la entrevista, recomiendo leer mi hilo de Twitter al respecto).

Finalmente, recordar que estas son unas estadísticas realizadas de forma totalmente amateur, “por amor al arte”, como se dice, por lo que podría haber errores, nos podríamos haber dejado alguna obra por contabilizar, puede haber debate sobre si la obra X es “reimpresión” (por lo tanto no cuenta) o “reedición en otro formato” (por lo tanto sí cuenta), o incluso si cuenta como “manga”, etcétera. No quiero que os toméis esto como unas cifras absolutas y poseedoras de la verdad absoluta. Para lo que sí tienen que servir, y sirven, es para tener un retrato aproximado pero suficientemente fiable de cómo está el mercado.

Por cierto, este año, al igual que el pasado, los compañeros de Guía del Cómic han realizado también un análisis interesantísimo, bastante parecido a este pero con la particularidad de que analiza el mercado del cómic en general. Lo han colocado en este hilo de Twitter y en este tuit en concreto (y sucesivos) hablan específicamente de manga. Veréis que los números que manejan son muy parecidos a los nuestros, pero no exactos, lo que posiblemente se debe a criterios distintos de contabilización. En todo caso, las cifras son suficientemente parecidas y a efectos del análisis del estado del mercado no solo no afectan estas discrepancias, sino que el hecho de tener dos recuentos distintos que arrojan datos tan similares nos va a dar aún más seguridad y fiabilidad que antes.

Vamos allá con la cifra de tomos de manga editados en el año 2019, 838 nuevos tomos, nuevo récord absoluto por tercer año consecutivo.

Ante todo, por si acaso, recordar –o informar al visitante casual– que soy traductor profesional de manga y codirijo una empresa, Daruma Serveis Lingüístics, que trabaja con múltiples editoriales y otras empresas del sector. Por lo tanto, mi visión del mercado siempre estará sesgada por sensaciones que puedo tener sobre él a raíz de estar en mi día a día en el “núcleo duro” profesional del mismo; hablar con editores, libreros, periodistas y otros profesionales; ver el ambiente en los muchos eventos sobre manga a los que acudo a lo largo del año; observar la cantidad de manga que hay no solo en librerías especializadas sino también generalistas (no hablo tanto de variedad de títulos sino de número de ejemplares a la venta de cada título); estar al tanto de noticias y rumores, oficiales o no; conocer de antemano algunos proyectos en los que pueden estar involucradas las editoriales; y más factores de los que incluso, probablemente, ni siquiera soy consciente.

De nuevo, pues, no me han sorprendido las cifras que han salido este año: estaba casi seguro de que superaríamos las cifras del año pasado o, de no ser así, al menos estaríamos muy cerca. Efectivamente, por tercer año consecutivo, batimos el récord de novedades en un año natural, con 838 tomos nuevos publicados. De nuevo, no veo en el mercado síntomas de agotamiento: la escena de publicación de manga sigue siendo apasionante y creo que solo una nueva crisis económica a nivel de país como la que afectó al mercado del manga entre 2009 y 2014 podría hacer cambiar esta tendencia que, pese al auge, se estabiliza, como se ve en los últimos 3 años. Parece que el “tirón para arriba” ya ha pasado y estamos en un momento de estabilidad en cuestión de novedades. En cuanto a las ventas, por el ambiente que se respira en editoriales y librerías, todo indica que la cosa va claramente para arriba: parece evidente que la masa de compradores y lectores de manga va en clarísimo aumento.

Ahora veamos cómo queda repartido el “pastel” del manga por editoriales.

Veamos también el gráfico de la evolución de número de lanzamientos por editorial y año desde 2008.

Vemos que Norma sigue en la primera posición como editorial que más novedades manga ha sacado, y por primera vez supera los 200 tomos publicados en un solo año natural. Aún queda un poco lejos de las cerca de 250 que publicó la extinta Glénat en 2008 (aquello tampoco era normal), pero nos vamos acercando. Planeta, en segunda posición, también da un subidón y publica 177, muy cerca de su récord de 187 en 2017. Ivrea, en cambio, baja un poco: de 152 pasa a 136, aunque hay que tener en cuenta que una de las obras que publica con periodicidad ágil es JoJo’s Bizarre Adventure, con tomos de unas 300 páginas. Por lo que, si contáramos por número de páginas, las cifras tanto de Ivrea como de Planeta (que edita mangas como El puño de la estrella del norte y La espada del inmortal también en formato tomo 300 páginas, por no decir las obras de Tezuka en formato tomo de unas 600 páginas) serían más elevadas y más cercanas a Norma.

En todo caso, la evolución de las “big three” es prácticamente paralela a lo largo de todo el gráfico y constantemente se van repartiendo los tres primeros puestos en distinto orden: se puede decir que las tres están prácticamente igualadas.

Lo que sí me ha sorprendido es la situación del “segundo vagón” del tren: siempre afirmaba que ECC y Milky Way eran las “dos medianas” y Panini la contaba como “la más grande de las pequeñas”. El auge de ECC y Milky Way era tan fulgurante que parecía que iban a alcanzar a las tres grandes y, en un momento dado, iríamos a contar con “big five”. Sin embargo, el gráfico indica que Milky Way ha crecido pero no tanto (seguramente han encontrado su punto de equilibrio), ECC, que iba lanzada como un cohete y parecía destinada a alcanzar rápidamente a las “big three” ha quitado el pie del acelerador y Panini, cuyo gran bastión es Marvel y tradicionalmente tenía al manga como un mercado en el que hay que estar, pero no prioritario (aparte, no hace falta decirlo, de su lucrativo negocio de siempre de los cromos), se ha puesto muy en serio con el manga. De nuevo, si analizamos los formatos, si bien Milky Way y ECC publican tomos “tradicionales” de unas 200 páginas (con excepciones, claro), Panini se ha centrado mucho en las llamadas ediciones “Maximum”, que son tomos dobles de unas 400 páginas. Reediciones y recuperaciones como Gantz, Bleach, Lupin III y Berserk, pero también novedades como la entrañable y muy necesaria El marido de mi hermano, Spice and Wolf y Banana Fish, se publican en este formato. De contar no tomos sino número de páginas publicadas, Panini habría desbancado tanto a Milky Way como a ECC para colocarse en la cuarta posición. Un subidón impresionante para una editorial que entre 2008 y 2016 se había mantenido siempre entre las 25 y 30 novedades por año, formando casi una línea horizontal en el gráfico. La apuesta de Panini por el manga, definitivamente, se ha confirmado.

En estos momentos, las tres grandes editoriales publican un poco más del 61% del manga que se comercializa en el mercado español. Si a esta cifra le sumamos las tres mediadas, el total es de 92,5%, casi igual a la del año pasado. Tenemos un mercado del manga, pues, concentrado en seis editoriales y un pedazo de pastel actualmente del 7,5% perteneciente a otras 13 editoriales. El hecho de contar con seis editoriales muy potentes en competencia entre sí da como resultado un mercado muy sano en comparación con otros países donde una sola editorial, o dos a lo sumo, controlan la práctica totalidad del mercado.

Aquí voy a realizar otro “corta y pega” para recordar algo que considero esencial y no quiero que se olvide en ningún momento: lo que estamos barajando aquí es el “número de tomos nuevos de manga editados”. No conocemos tiradas ni ventas. Probablemente, de conocer otros datos tendríamos que, solo por la influencia de Dragon Ball, que se intuye que es un megasuperventas, la hegemonía de Planeta sería bastante mayor. La división de cómics del grupo editorial más potente de España se especializa en los grandes shōnen, pero también rescata en otros formatos obras ya consideradas clásicas, o incluso directamente clásicas como la colección Osamu Tezuka, sin olvidarse del seinen de gran calidad o incluso entrando con mucha fuerza en nichos como el yuri. Norma sigue cazando grandes licencias de shōnen y shōjo, con muy buen ojo. Ivrea también sigue trabajando su línea habitual de obras más “otaku”, aunque su crecimiento y buen trabajo le ha hecho granjearse en los últimos 5 o 6 años el favor de las grandes editoriales japonesas, tradicionalmente reticentes a dejarle licenciar los pelotazos más gordos, que casi siempre iban a parar a Planeta o Norma: ya hace unos años que eso ha dejado de ser así. Además, el riesgo que tomaron en su momento con la gigantesca JoJo’s Bizarre Adventure se reveló como un acierto mayúsculo, lo que ha abierto la puerta a otras apuestas (por parte de esta y otras editoriales) igualmente arriesgadas, con mayor o menor éxito comercial pero, sin duda, un auténtico regalo para nosotros los lectores, que estamos viendo cómo se publican obras que en otra época sería impensable poder leer en español. Para muestra, un botón: el anuncio por parte de Planeta de la publicación en 2020 de una selección de capítulos de la divertidísima pero comercialmente difícil KochiKame era impensable. ¡Muy bienvenida será! Siguiendo su línea, las tres editoriales que van en cabeza tienen un catálogo muy coherente y un público que ya sabe qué esperar de ellas.

Sobre Panini ya hemos hablado hace unos párrafos: un aumento muy considerable de producción, con una línea editorial que puede parecer extraña o incluso errática pero que ofrece grandes regalos para los lectores de manga. Eso sí, tal vez se necesitaría un poco más de promoción por su parte, ya que el miedo que personalmente tengo es que algunas de las obras que publican, con lo buenísimas que son, pasen más desapercibidas de lo que deberían. Ya sufrimos en la época de la “burbuja” de 2004-2009 el fenómeno de obras increíbles que pasaron sin pena ni gloria (y muchas de ellas las reivindicamos en el libro 501 mangas que leer en español) y personalmente me daría mucha lástima que pasara algo similar.

Sobre Milky Way no tengo nada que decir que no haya dicho en años anteriores: un catálogo muy coherente, una línea editorial muy sólida, una base de “fans de editorial” (más que de obras o autores, curiosamente) en constante crecimiento, un ojo increíble a la hora de encontrar pelotazos antes de que lo sean (véase Atelier of Witch Hat, un superventas que ni siquiera tiene anime, ¡y espera a que hagan uno –cosa que ocurrirá tarde o temprano–!), un estándar de calidad extraordinario en toda su producción y un trato de tú a tú con los lectores vía redes sociales que debería ser el espejo en el que todas las editoriales deberían mirarse. Una trayectoria, a mi modo de ver, impecable y sorprendente en una editorial tan y tan joven, que surgió de la pura ilusión de unos fans que en un momento dado se profesionalizaron y empezaron desde cero.

El caso de ECC es diferente en el sentido de que, al menos desde fuera, no se ve muy clara su línea editorial de manga. Si bien es cierto que el caballo de batalla de ECC son los cómics de superhéroes de DC, su producción de manga aumentó de forma exponencial entre 2014 (año de su despegue en este sector) y 2018, pero en 2019 ha dado un frenazo considerable. Como decíamos en años anteriores, ECC parece haberse especializado en explorar un nicho de manga de tipo underground, incluso experimental, que me parece brutalmente interesante pero que comercialmente no tengo claro que sea muy lucrativo. Si bien es cierto que ha encontrado algunos fenómenos que se presumen superventas, como los mangas de Junji Itō o Nagabe, la producción de estos autores es limitada y, habiéndolo sacado ya todo o casi todo de ellos, actualmente parecen estar re-explotándolos con ediciones alternativas o de lujo, que sin embargo salen, parece ser, con demasiada poca distancia con respecto a sus primeras ediciones, a menudo conviviendo ambas en las librerías, lo que puede confundir al lector. No sabría interpretar el frenazo de este año de esta editorial, pero sí que es cierto que en el sector corren rumores no demasiado halagüeños sobre ella. Lo que es indudable es que, comercialmente viables o no, están publicando obras de un nivel de calidad elevadísimo.

Vamos a pasar al “resto” de las editoriales, que son 13 de ellas, y aquí intentaré ser más breve. La mayor de las pequeñas sigue siendo Tomodomo, con 18 novedades (una menos que el año pasado), ya consolidada con obras muy “suyas” y atreviéndose más con la obra de la autora clásica Moto Hagio, con su icónica El clan Poe previsto para 2020. Ooso pega un buen subidón este año con 10 novedades: de momento solo sacan mangas de Gō Nagai, spin offs de Mazinger Z y también Cutie Honey, y además siempre en dos versiones a elegir: catalán y castellano. Fandogamia ha sacado 8 tomos, igual que el año pasado, y Babylon protagoniza un gran debut en el sector del cómic japonés (que no con el cómic de tipo manga pero no de nacionalidad japonesa, en el que llevan años trabajando) debuta con 7. De hecho, Fandogamia, Babylon y Nowevolution (3 tomos) son editoriales que han ido muy en paralelo: empezaron y se consolidaron con cómics españoles de estilo manga y poco a poco han ido sacando otros productos de diversa índole hasta que han conseguido las primeras licencias japonesas. No por ello han dejado de trabajar en sus líneas habituales. Al contrario. Pasión, constancia y mucho trabajo es lo que caracteriza a estas tres editoriales prácticamente “hermanas” en trayectoria y filosofía.

En lo que queda de la lista, encontramos a algunas habituales que siempre se mueven por las mismas cifras: Ponent Mon (4 tomos, uno menos que el año pasado) que confirma su desaceleración en el manga pero no lo deja de lado, Astiberri (3), que ya lleva años con 2-3-4 novedades manga al año, La Cúpula (3), Gallo Nero (1) y Yowu (1). Al igual que el año pasado, quiero destacar a Satori, editorial especializada en literatura japonesa, que empezó en 2018 sacando 1 solo tomo de manga y en 2019 ha sacado 3, pero que ya ha anunciado una batería interesantísima de novedades para 2020 (obras de Kazuo Umezu, Leiji Matsumoto, Daijirō Morohoshi…) y que se perfila como una editorial que nos va a dar muchas alegrías a los fans del manga clásico, alternativo y experimental.

Como nuevas llegadas al mundillo de la edición del manga japonés encontramos a Héroes de Papel (1), especializada en obras de análisis de videojuegos y otras manifestaciones de cultura popular, y a Kodai (1), una editorial manifiestamente especializada en manga que ha debutado directamente con 1 licencia manga en 2019 (contrariamente a Fandogamia, Babylon y Nowevolution, que llevaban años “picando piedra” publicando cómics no japoneses) y que prometen dar bastante que hablar en el futuro.

En el apartado despedidas, destaca La Otra H, que tras pasar unos años publicando bastantes obras manga que adaptan grandes obras de la literatura universal y la filosofía, este año ha desaparecido por completo en el sector del cómic japonés. Si bien este sello de la prestigiosa editorial Herder sigue sacando algunas obras de cómic, estas no son de origen nipón. Otra desaparecida es DiValentis, aunque no es de extrañar: es bastante común ver a editoriales de tipo underground publicando alguna obra japonesa de cómic de año en año, pero no es algo que forme parte de su plan editorial, sino más bien “felices anomalías”. En total, este año contabilizamos 19 editoriales que han publicado algún manga, una menos que en 2018.

Para concluir, pasemos al análisis final:

Sí que es cierto que se ha batido el récord de novedades, pero es que además el ambiente que se respira en el sector es de optimismo. Parece haber un crecimiento constante de la masa crítica de lectores, que convierten a los superventas en aún más superventas, y permiten que obras más arriesgadas sean, al menos, viables. Llevamos ya tres años en unas cifras similares de lanzamientos de novedades, lo que indica que parece que se ha encontrado un punto de equilibrio. Si bien es verdad que la avalancha de novedades sepulta a las librerías cada mes, que tienen muchas dificultades en gestionarlas, la información circula y el boca a oreja funciona. Supongo que el siguiente paso es conseguir que las librerías especializadas, tradicionalmente pequeñitas y abarrotadas, sean más espaciosas, pero eso requiere una inversión muy grande por parte de los libreros, lo que es muy arriesgado porque una “finta” del mercado puede dejarles con el culo al aire. En todo caso, ya he visto librerías modernizándose, ampliándose y consiguiendo espacios enormes y muy agradables, así que supongo que es solo cuestión de un poco más de tiempo.

Decía el responsable de derechos internacionales de Kōdansha en la entrevista a la que he hecho referencia al principio de este artículo que una de las causas del auge del manga es que ahora tenemos anime disponible fácilmente en canales VOD como Netflix, Amazon Prime o incluso Youtube (los simulcasts de Selecta Visión), por no decir plataformas especializadas como Crunchyroll. Si uno tiene una suscripción de Netflix, aunque no sea fan de por sí, puede decidirse por darle al play a Ataque a los titanes, One-Punch Man, your name., Death Note, Evangelion… Y descubrir un mundo que de otra forma no hubiera descubierto. Y después le entran ganas de leer el manga original. Ciertamente, puede ser una de las causas de este auge y ampliación de la masa crítica de lectores y compradores. No la única, sino una de tantas.

Cada año hay más variedad y se explotan nichos que hasta ahora habían estado más ignorados, no por nada, sino por una pura cuestión de oferta y demanda. Si la demanda no está a la altura de la oferta y no es rentable, lo natural es que no se publique manga de un determinado tipo. Las editoriales no son ONG. Así, que cada vez veamos más mangas de nicho como BL, isekai, underground o incluso yuri (que parece en claro auge y por el que incluso un gigante editorial como Planeta ha apostado con mucha fuerza) es indicativo de que ya son rentables. Fantástico.

Lo mismo ocurre con otro de los nichos en los que íbamos un poco cojos: el manga clásico, del que cada vez tenemos más ejemplos publicados. El mercado español de manga cuenta no solo con cantidad, sino también con variedad y calidad, ya que lo se publica, que no llega a un 10% de todo lo que se publica en Japón (838 novedades en el mercado español en 2019 vs. unas 12.500 en el japonés en 2018), es evidentemente lo mejor de lo mejor. El lector tiene para elegir prácticamente de entre cualquier cosa. Estamos en un punto en el que tenemos disponibles ejemplos de manga de casi todo tipo, a gusto del consumidor, algo que hemos querido reflejar en el libro 501 mangas que leer en español. Lejos quedan ya los años en los que se publicaba solo shōnen, el ocasional shōjo y algunos seinen. Ahora tenemos de estos pero también muuuuuuchos más, incluso mangas de tipo documental. Lo único que falla, ahora, es el manga educativo: la desaparición (¿pausa?) de Herder y su colección La Otra H ha dejado prácticamente huérfano este sector.

Cada año desde hace [incontables] acabo este texto hablando sobre las posibilidades del medio digital con el manga y lo poco aprovechado que está. 2019 nos ha traído un avance muy significativo en este aspecto, con el estreno en febrero de la web Manga Plus by Shueisha en inglés Y ESPAÑOL. Una web gratuita que ofrece los primeros capítulos de mangas sobre todo de la sempiterna Shōnen Jump y otros bombazos de la “Gran S”, además de los capítulos más recientes, que se publican de forma simultánea con Japón. El mismo día en el que sale la revista de turno en Japón tenemos disponibles en inglés y español esos capítulos en edición profesional y legal, totalmente gratuita. Es de prever que el servicio se ampliará y se abrirá algún tipo de suscripción para acceder a leer el fondo editorial entero, de forma parecida a Netflix o Spotify. Esto todavía no ha ocurrido pero no creo que tarden en hacerlo, ya que sería lo más coherente. Si uno se engancha a Guardianes de la noche (Kimetsu no Yaiba), en Manga Plus solo puede leer los capítulos 1 a 3 y… los 3 más recientes, que son, a día de hoy, 186, 187 y 188. En estos momentos, si queremos leer los capítulos 4 a 185 sin recurrir a la piratería no queda más opción que ir a la librería y comprar los tomos físicos, y sin duda este es uno de los objetivos que busca Manga Plus: luchar contra la piratería publicando los contenidos antes que nadie –con lo cual la inmediatez con la que jugaban muchas webs piratas para conseguir visitas y, por lo tanto, ingresos publicitarios, queda sin sentido– pero también promocionar y fomentar la compra de los mangas en papel.

Aun así, el formato digital en Japón es ya una realidad más que tangible: de hecho, desde 2017 los beneficios derivados de las ventas digitales de los mangas en Japón ya superan a los del papel. El formato digital no es que sea el futuro, es que ya debería ser el presente. La gran cuestión es que, si bien los japoneses son más “lectores” de manga que “coleccionistas”, en Occidente en general los fans del manga aprecian mucho el hecho de “poseer” físicamente sus colecciones de manga y tenerlas bien ordenadas en sus estanterías. Fenómenos como el auge del anime (y de paso, el manga) provocados por plataformas como Netflix, que lo han sacado de su nicho y lo están convirtiendo en algo mainstream (es decir, consumido de forma general, no solo por el nicho otaku, que por mucho que esté creciendo no deja de ser un nicho) debería poder replicarse con el manga y deberíamos poder llegar a un punto en el que tengamos a coleccionistas de manga que soporten la industria del manga en papel, pero también a lectores que simplemente quieren leer y disfrutar de las historias, sin que eso implique gastarse 8 o 10 euros en cada tomo y tener las estanterías repletas de ellos. Y un porcentaje de estos lectores acabarán, sin duda, comprando algunas series en papel… por eso no creo que el digital acabe con el papel, al menos en una cantidad muy razonable de años.

El responsable de Kōdansha ya dio pistas en su entrevista de que las editoriales japonesas están trabajando la expansión internacional con el manga en formato digital. Es solo cuestión de tiempo y, a mi modo de ver las cosas, esto no es una amenaza, sino una oportunidad que sin duda se revelará beneficiosa para nuestro sector.

Para finalizar, un apunte sobre el “mangañol”, es decir, cómic realizado por autores españoles claramente inspirado (en estilo de dibujo, tipo de historia, formato, ¡incluso orientación de lectura!) en el cómic japonés. Desde el principio del manga y anime en España ha habido autores trabajando en este estilo: si bien siempre han tenido su público, nunca han llegado a ser mainstream. Son autores que viven en una extraña tierra de nadie, ignorados por gran parte de los lectores de manga por no ser japoneses e ignorados por los lectores de otro tipo de cómic por su aspecto manga. Una situación ciertamente difícil. No obstante, en los últimos tiempos he visto que este tipo de cómic por fin está despegando: en el último 25 Manga Barcelona vi las habituales colas ante autoras como Xian Nu Studio, con un núcleo de fans increíblemente fieles, pero aluciné con el recibimiento de obras como Liquid Memories de Fidel de Tovar y Dani Bermúdez, las interminables colas delante de Laia López (vale, más ilustradora que autora de cómic, pero aun así…) y sobre todo con el brutal recibimiento de la revista Planeta Manga, que tuve la suerte de vivir en primera persona al guionizar una de las historias (La Historia del Manga, con dibujos de Marian Company) y alucinar con el fervor de la gente, la pasión de los autores y la energía e ilusión de los editores de Planeta Cómic, el gigante editorial que ha decidido volcarse con el “mangañol” publicando una revista de cómic en formato y espíritu japonés que está destinada a marcar un antes y un después en este sector tradicionalmente tan injustamente ignorado. Tengo la sensación de que este tipo de obras, y su escena de autores y editoriales, ha despegado definitivamente, y que esto irá cada vez a más con obras de cada vez mayor calidad, perfectamente capaces de rivalizar con los mangas japoneses.

Y quiero finalizar con tres noticias relacionadas que han puesto un broche de oro al “mangañol” en 2019: Blanca Mira y Eduard Balust publicando un manga en una revista japonesa, empezando desde cero como cualquier otro autor japonés; autores como Kenny Ruiz, Ken Niimura, Belén Ortega o Víctor Santos publicado homenajes a Tezuka en la revista japonesa TezuComi y la obra Korokke y la chica que dijo no de Josep Busquet y Jonatan Cantero alzándose con el Silver Award en los Japan International Manga Award. ¡Increíble! ¡Felicidades a todos!

De nuevo, este año hemos realizado el recuento basándonos sobre todo en las listas de Listado Manga. Mis agradecimientos por su encomiable labor, así como a Toni Ramírez por su gran ayuda con los recuentos.
¡VIVA EL MANGA!

Nota final: Casi de forma simultánea a la publicación de este post, Norma Editorial ha anunciado un sustancial aumento de precios en su línea manga. Si bien es cierto que hacía muuuuchos años que el precio del manga estaba estancado con respecto al IPC, algo así tiene el potencial de crear un efecto dominó y provocar que las demás editoriales sigan un camino similar. Si esto afectará o no al mercado del manga a partir de 2020, está por ver.