El blog de Marc Bernabé

Okamisan

  • Título: おかみさん –Okamisan–
  • Autor: Ichimaru
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Original
  • Años publicación: 1990-99
  • Clasificación: sumo, slice of life
  • Tomos: 17

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Cuando tengo curiosidad por algún tema japonés, a veces me da por ver si hay algún manga sobre ese tema porque –como sabéis si sois lectores de este blog– hay manga de todo y muchas veces leyendo manga podemos aprender muchísimas cosas que de otra manera requeriría leer libros informativos (y no siempre tenemos tiempo, o especiales ganas de profundizar tanto en un tema en concreto).

Hace poco tuve curiosidad por las interioridades del sumo, pero no tanto las luchas y los torneos en sí, que es un tema que más o menos ya conozco, sino sobre la vida de los sumōtori, su día a día. Así que me hice con el primer tomo de este Okamisan y la verdad es que he quedado más que satisfecho.

La palabra okamisan es de difícil traducción al castellano (pero no así en al catalán, donde tenemos una palabra que le encaja muy bien: “mestressa”). En una posada tradicional japonesa ryokan, la okamisan es la mujer que se encarga de que todo vaya bien, y a menudo es la esposa del dueño o directamente la dueña. En una sumo-beya (“establo” de sumo –al menos así es la traducción inglesa, sumo stable-, es decir, la casa donde conviven y entrenan los sumōtori) la okamisan es casi siempre la esposa del jefe u oyakata, a menudo un sumōtori retirado que decide seguir dedicándose al deporte nacional de Japón traspasando sus conocimientos a los jóvenes aspirantes a o-sumō-san (sumōtori, luchador de sumo).

El subtítulo de este manga, por cierto, es 新米内儀相撲部屋奮闘記 shinmai okami sumō beya funsenki, es decir, “Crónicas de la ardua lucha de una okami novata en un establo de sumo”. Yo creo que con este subtítulo se dice todo lo que es este manga: la protagonista es Hatsuko, una joven que se ha casado con un antiguo luchador de sumo que regenta una casa-gimnasio (una sumō-beya) de sumo. En un principio, Hatsuko no sabe nada sobre sumo, pero de repente se encuentra con que tiene que estar cuidando de una serie de jóvenes aspirantes a sumōtori profesional y aprendiendo, de paso, sobre el día a día de uno de estos establecimientos.

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Hatsuko intentando preparar la comida (el chanko) junto a un par de discípulos que intentan impedirle que haga algún desastre culinario.

Así, a lo largo de las páginas de este entretenido manga tendremos, en pequeñas dosis –los capítulos son autoconclusivos muy amenas– y con cierto toque de humor, información sobre cómo es el día a día de una casa-gimnasio de sumo. Cómo viven los aspirantes a sumōtori, qué pruebas tienen que ir pasando, en qué consisten sus entrenamientos, qué comen exactamente y en qué cantidades (el famoso chanko) y cómo superan por ejemplo cosas como estar lejos de sus familias a unas edades bastante tempranas o algunos asuntos del amor (complicado debido al estilo de vida que llevan y, claro está, al radical aspecto físico de los luchadores, muy poco del agrado de la mayoría de la mujeres).

Si esperas un manga “de sumo”, es decir, con intensos combates y superación puramente física y técnica, mejor busca otro título, porque este tiene de todo sobre el día a día pero muy poco sobre los torneos en sí.

Lo mejor

  • El hecho de poder aprender cosas sobre el día a día de los luchadores de sumo leyendo un manga entretenido.

Lo peor

  • A veces Hatsuko enerva un poco por su carácter tan torpe…

Plinius (Plinio)

  • Título: プリニウス –Plinius– (Plinio)
  • Autor: Mari Yamazaki y Tori Miki
  • Editorial: Shinchōsha
  • Revista: Shinchō 45
  • Años publicación: 2014-?
  • Clasificación: histórico
  • Tomos: 1 (en curso)

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A cualquiera que tenga un poco de culturilla general y esté mínimamente interesado en la historia de Grecia y Roma le sonará el nombre de Plinio el Viejo. No digo ya que se sepa quién fue exactamente este personaje ni mucho menos, solo la sensación de “este nombre lo conozco”.

Mari Yamazaki, la autora de la genial serie Thermae Romae (que reseñé cuando solo llevaba 1 tomo publicado y desde entonces y hasta terminar con 6 tomos recopilatorios en total se convirtió en un gran fenómeno, generando un anime, dos exitosas películas de imagen real e incluso ediciones internacionales, como la española, publicada por Norma Editorial, que he tenido el inmenso placer de traducir) ha querido en esta ocasión seguir explotando el tema romano que tanto éxito le había dado.

Sin embargo, esta vez no ha querido hacer una obra puramente de ficción como Thermae Romae, sino que ha querido dotar a su nuevo manga de una pátina de realismo histórico basándolo en la figura de Plinio el Viejo. Estamos ante un manga de corte más bien serio (aunque sus pinceladas de humor tiene) en la que Yamazaki nos narra las varias andanzas de un personaje que se interesó por su entorno y por el estudio de todas las cosas en general hasta el punto de escribir una enciclopedia entera, Naturalis Historia, que se convirtió en una referencia para todos los estudiosos y eruditos del mundo occidental durante siglos enteros.

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Plinio explica la teoría detrás del fenómeno de los relámpagos.

Pocos datos concretos se conocen históricamente sobre la vida de Plinio, lo que permite a Yamazaki echar mano de la imaginación y mostrarnos lo que sería su propia versión del personaje, siempre con un enorme respeto. Así, el Plinio de Yamazaki es un hombre curioso, muy excéntrico, siempre interesado por todo lo que hay a su alrededor e incluso llega a ser temerario, hasta el punto, nos cuenta la historia, de que murió cerca del Vesubio cuando se acercó demasiado a la zona para observar la erupción que estaba sepultando las ciudades de Pompeya y Herculano.

La autora, Mari Yamazaki, nos da pinceladas del Naturalis Historia a través de su manga, y nos cuenta desde cosas que él había observado y descrito (como el mecanismo de los relámpagos), que no siempre eran científicamente probadas y que de hecho a veces contenían mucha mística (lo que sin duda contribuyó a que, en algunos aspectos, la ciencia no avanzara lo que debería haber avanzado al ser considerado lo que escribió Plinio como verdades probadas y absolutas por los estudiosos de los siglos posteriores).

El manga cuenta con el veterano autor Tori Miki como coautor, y ciertamente se ha tratado de una colaboración ejemplar según ellos mismos cuentan en algunos textos que vienen como extras en el tomo. La base de la historia y del dibujo, sobre todo de los personajes, es de Yamazaki, mientras que Tori colabora asesorando y ayudando a Yamazaki con el guión y, sobre todo, encargándose de los fondos, que en esta ocasión son más detallados que en Thermae Romae. El resultado es un manga curiosamente uniforme, que parece obra de un solo autor, y fantásticamente trabajado.

A mí, personalmente, ha conseguido engancharme y también hacerme encariñarme de Plinio, al que apenas conocía de nombre. Sin duda, una gran obra de entretenimiento y también de divulgación.

Lo mejor

  • Todo en general si te gusta aprender mientras te entretienes y la historia romana te interesa mínimamente.
    El dibujo, con los personajes de rasgos “grecorromanos” que tan bien sabe hacer Yamazaki y los detallados fondos de Tori Miki, es muy bueno.
  • Pese a ser una obra de corte serio y basada en la vida de un personaje real, es muy entretenida e incluso tiene algunas pizcas de humor.

Lo peor

  • No encuentro nada destacable en el plano negativo que sea digno de mención.

Ultraman

  • Título: ウルトラマン –Ultraman–
  • Autor: Eiichi Shimizu (guión) y Tomohiro Shimoguchi (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Gekkan Heroes
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: tokusatsu, superhéroes, fantasía
  • Tomos: 5 (en curso)

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Lo primero que evoca el título Ultraman es, obviamente, el nombre del héroe más icónico del tokusatsu japonés, el “padre” de los Power Rangers, Kamen Riders y demás luchadores justicieros, aunque viendo la portada de este manga uno tiene dudas de que sea un título de la franquicia Ultraman y se pregunta si está ante una obra cuyo único punto en común con la famosísima serie televisiva es que el título es el mismo. Lo segundo es realmente difícil en un lugar como Japón, con tanta protección de los derechos de autor y tanto respeto por la obra ajena, y más por una tan representativa y que ha marcado a varias generaciones. Aunque se diera el caso de que realmente la palabra “Ultraman” no estuviera registrada y cualquiera podría usarla, sería muy complicado que realmente surgiera alguien en Japón dispuesta a utilizarla de forma tan flagrante.

Efectivamente, pues, este manga pertenece al canon oficial de Ultraman y está aprobado por todos los estamentos necesarios… Cosa muy curiosa porque de hecho, como veremos, desmonta varias temáticas recurrentes de la franquicia. No sé si leéis Zetman de Masakazu Katsura, pero a mí me ha recordado más a esta obra que al Ultraman clásico, al menos en el primer tomo. Por cierto, hace unos años reseñé un manga de Ultraman de los años 60, para que tengáis más información podéis leerlo.

La historia se desarrolla varias décadas después de que el “gigante de la luz” Ultraman salvara el planeta Tierra de la amenaza de varias criaturas provenientes del espacio. Ultraman se asimiló con un terrestre y, gracias a sus poderes, logró vencer a los monstruos y devolver la paz a nuestro planeta. Ahora, la figura de este héroe es un vestigio del pasado, y aunque su historia se cuenta en museos y libros de texto, ya pocos se acuerdan realmente de él. De hecho, la base de la Patrulla Científica, actualmente desmantelada, es ahora un museo… Sin embargo, pronto descubriremos que, a pesar de que la paz reina en la Tierra y la amenaza alienígena se percibe como muy lejana en el tiempo y como algo que no volverá a ocurrir, la Patrulla Científica sigue alerta, sin haber sido desmantelada, trabajando para prevenir posibles invasiones futuras. Así pues, lo primero que choca al empezar a leer Ultraman es que los miembros de la famosa Patrulla Científica, como Shin Hayata (que de hecho fue el humano que se asimiló con el gigante de la luz en su momento) o Mitsuhiro Ide, son ahora cincuentones.

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¡El rayo Specium! Y la famosa pose de Ultraman, que aquí se justifica como “acoplar el antebrazo izquierdo con el derecho para activar el arma”.

Como no puede ser de otra manera, surge de nuevo una amenaza de invasión alienígena y es Shin Hayata quien debe salir a luchar, dotado de una especie de armadura biónica que le convierte en Ultraman, contra el monstruo de turno. Sin embargo, el bicho resulta ser muy poderoso y le “da pa’l pelo”. Pero en ese momento aparece Shinjirō Hayata, el hijo de Shin, que cuenta al parecer con un poder descomunal de forma innata, al que le proporcionan una nueva armadura creada especialmente para él sin que él supiera nada de antemano, y se pone a luchar para defender el planeta Tierra.

Lo mejor

  • El manga está muy bien dibujado, y tiene muchísima acción. No se hace nada pesado, al contrario, la acción es trepidante.
  • Me ha gustado ver la versión cincuentona de los personajes clásicos de Ultraman. Es un claro guiño a los lectores actuales de esta serie, que crecieron disfrutando de las aventuras de este personaje. Parece claro que los creadores de este manga quieren atrapar a las nuevas generaciones pero, también, apelar a la nostalgia de los mayores para intentar llegar al máximo de público posible.

Lo peor

  • Como he dicho antes, todo el tema de las armaduras biónicas le quita un poco de magia a la serie y la acerca, tal vez demasiado, a otras obras como Robocop o Zetman.
  • El diseño de ese traje biónico, de nuevo, es demasiado “robocop” para mi gusto. Le quita la esencia de “látex” de Ultraman. Igual ha sido demasiado…

Onmyōji (Exorcista)

  • Título: 陰陽師 –Onmyōji– (Exorcista)
  • Autor: Baku Yumemakura (historia original) / Reiko Okano (dibujo)
  • Editorial: Scola, Hakusensha
  • Revista: Comic Birz, Monthly Melody
  • Años publicación: 1993-2005
  • Clasificación: sobrenatural, histórico
  • Tomos: 13

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Mi primer contacto con esta obra fue hace ya muchos años, creo que sobre 2001, cuando me llamó la atención por haber sido galardonada con el Premio Cultural Osamu Tezuka. Como dos años antes fue Monster de Naoki Urasawa, una de mis obras favoritas, la que ganó este premio, es natural que estuviera atento a cualquier otra obra que mereciera tal distinción, y además esta se encontraba, en ese momento, en todas las librerías en posiciones muy destacadas, por lo que era imposible que no te llamara la atención. Poco después se realizó la adaptación cinematográfica en imagen real y, bueno, podemos decir que en esa época hubo un pequeño boom de los onmyōji en Japón.

Recuerdo haber tomado el primer tomo con muchas ganas y empezado a leer, pero dejarlo a las pocas páginas porque simplemente me estaba costando tanto seguir la historia que llegaba a aburrirme. Dos factores contribuyeron a esto: por un lado, la ambientación histórica en la corte imperial de Japón de las cercanías del año 1000 d.C. Al ambientarse la historia en este tipo de marco (muy parecido al de obras literarias como La historia de Genji o El libro de la almohada) y tener yo escasos conocimientos sobre la misma, la verdad es que se me hacía muy cuesta arriba. El segundo factor fue el idioma, ya que los personajes hablan con un deje arcaico para ambientar mejor la historia, y tampoco podemos decir que en esa época dominara el japonés antiguo; de hecho, mis problemas tenía ya con el contemporáneo.

Sin embargo, nunca he llegado a olvidar este manga y siempre había querido darle una segunda oportunidad. No en vano, es una historia muy popular en Japón, basada en una serie de novelas escritas por Baku Yumemakura y que, aparte del Premio Cultural Tezuka, consiguió también el Premio Seiun en 2006, otro famoso galardón japonés. La obra tenía que ser buena por fuerza, el problema había sido mío al no poder seguirla por falta de conocimientos.

Como seguramente sabéis, una de las obras que estoy traduciendo es Nura, el señor de los yōkai (Nurarihyon no mago). Aunque se ambienta en la época actual, uno de los personajes, una chica, es descendiente de una familia de onmyōji de Kioto, y de hecho en un momento de la historia aparece el mismísimo Abe no Seimei (921-1005), el onmyōji más célebre que ha existido jamás… Que, de hecho, es el protagonista del manga Onmyōji que reseño en esta ocasión. Los onmyōji eran una especie de exorcistas y expertos en lo sobrenatural y el horóscopo, una especie de chamanes, que trabajaban al servicio de la corte imperial solucionando posibles problemas de posesiones, apariciones y malos agüeros, aparte de servir también como adivinos y oráculos.

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Abe no Seimei enfrentándose a un monstruo en el Japón de la era Heian.

Traducir una historia en la que aparecen onmyōji fue el punto de motivación que necesitaba para intentar de nuevo acercarme a este manga. Y ahora, con un bagaje infinitamente mayor sobre historia y lengua de Japón, sí lo he podido seguir sin problema alguno, y me ha parecido maravilloso.

Como decía hace unas líneas, el protagonista de este manga es Abe no Seimei, un auténtico prodigio del onmyōdo (literalmente “camino del yin y el yang”) que se convirtió en toda una leyenda. El manga está realizado de forma impecable, tanto gráfica como argumentalmente, y te atrapa con gran maestría gracias a la combinación de un dibujo realista y muy bonito aderezado por numerosas apariciones sobrenaturales dibujadas con un gusto exquisito. El manga no intenta ser realista, sino que sin ningún tipo de problema hace aparecer a demonios, ogros y trasgos, todo tipo de monstruitos (yōkai) del folklore japonés y, en formato de historias autoconclusivas, nos va presentando diferentes situaciones que Abe no Seimei tiene que solucionar.

Lo mejor

  • Un manga exquisito, tanto en el dibujo como en el argumento.

Lo peor

  • Hay que tener un bagaje importante de lengua arcaica e historia y orden social de la corte imperial del período Heian (794-1195).
  • Por sus particularidades (tiene un estilo bastante josei manga, es decir, pensado para el gusto de mujeres adultas) y temática, es complicadísimo verlo publicado algún día en nuestro país.

Urotsukidōji (Niño rondador)

  • Título: 超神伝説うろつき童子 –Chōjin densetsu Urotsukidōji– (La leyenda del superdios – Niño que ronda)
  • Autor: Toshio Maeda
  • Editorial: Wani Magazine-sha
  • Revista: Manga Erotopia
  • Años publicación: 1981-87
  • Clasificación: sobrenatural, monstruos
  • Tomos: 6

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Los más viejos del lugar recordamos perfectamente la obra Urotsukidōji que, aunque nunca nos llegó en su forma original de manga, sí lo hizo como uno de los primeros animes que se publicó en formato VHS en España. Urotsukidōji causó una gran impresión entre los jóvenes interesados en la animación japonesa. Si hasta entonces habíamos asociado la animación (o “dibujos animados”) a productos para el público infantil, la llegada de obras como Akira y poco después la irrupción de la empresa Manga Films, que trajo obras como El puño de la estrella del norte, contribuyó a cambiar esta asociación. Aún recuerdo con claridad el impacto que Akira causó en mí, cuando me di cuenta de que la animación no era algo exclusivamente para niños y que en Japón estaban realizando espectaculares obras animadas para el público adulto.

Pero Urotsukidōji fue un paso más allá, al presentar una obra de animación con alto contenido sexual en la que preciosas chicas caían presa de terribles monstruos repletos de tentáculos, y que esos tentáculos eran capaces de levantar a las chicas en el aire y se introducían en orificios habidos y por haber… Ya imagino que, medio en coña, me diréis que miento para mantener una apariencia “respetuosa” (ja ja ja), pero lo cierto es que personalmente nunca he visto Urotsukidōji. Nunca he tenido especial interés en esta obra ni tampoco se ha cruzado nunca en mi camino, pero obviamente sé de qué va y he visto imágenes aquí y allá, y soy consciente de la enorme importancia que tuvo en su momento a la hora de popularizar el manga y el anime en España, ya que no eran pocos los que, cuando les preguntaban qué obras japonesas conocían, respondían que Dragon Ball y Urotsukidōji.

Hace pocas semanas, el autor del manga original, Toshio Maeda, visitó Madrid en ocasión de la Japan Weekend y tuve la oportunidad de conocerlo, ya que da la casualidad que él también conoce al artista Chiyoji, al que conozco desde hace años. El hecho de tener un conocido común nos acercó y quedamos para charlar un rato y para que lo ayudara durante la Japan Weekend en calidad de intérprete. Así, procuré conseguir un ejemplar de su obra más famosa para poder conocerla de primera mano, y esta es la reseña que presento.

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Monstruos aprovechándose de chicas… Aunque no todo el manga de Urotsukidoji es así, por supuesto… Esta es la imagen que se nos ha quedado grabada en las retinas.

El manga se ambienta en un instituto y narra una historia en la que una serie de monstruos amenaza a la humanidad, ya que el llamado chōjin (superdios) está a punto de surgir después de 300 años. Los diferentes monstruos, de lascividad extrema, van atacando a diferentes chicas y mujeres de formas de lo más estrambóticas. Bueno, el argumento es el que es, y en realidad es bastante complicado de resumir: por qué aparecen los monstruos, quién y qué es el chōjin, etcétera, son cuestiones que se van desgranando poco a poco formando una historia que en realidad es bastante compleja. Pero lo que interesa, en realidad, es que todo es una excusa para sacar a monstruos que se lo monten con chicas humanas.

El tema de los tentáculos en sí apenas aparece en el manga original: Maeda simplemente transforma ciertas partes, como la lengua o una cola, en largas protuberancias que adoptan formas fálicas. Al parecer, según contó el propio autor, fue el director del anime quien tuvo la idea de los múltiples tentáculos como de pulpo que todos asociamos ahora con Urotsukidōji. En realidad, la idea de utilizar protuberancias como falos penetradores vino del deseo de esquivar de forma inteligente la censura japonesa contra la pornografía, que prohíbe la descripción gráfica de órganos sexuales, tanto femeninos como masculinos. Al dibujar protuberancias en forma de falo como sustitutivos de penes, es posible dibujarlas con todo lujo de detalles, sin necesidad de censurar nada. Esta fue, pues, la génesis del ahora ya establecido subgénero de “sexo con tentáculos”.

Lo mejor

  • El estilo de dibujo de Toshio Maeda me parece espectacular, sobre todo en comparación con el manga erótico y pornográfico de la actualidad, donde se deforman los personajes para convertirlos en auténticas caricaturas de mujeres de pechos y nalgas imposibles y ojos casi más grandes que la propia cara, recubiertas por cuajarones de sospechoso líquido blancuzco.
  • El hecho, muy “old school”, de querer hilvanar una historia compleja para presentar diferentes situaciones sexuales. De nuevo, en el manga erótico y pornográfico actual necesitan poca historia para “entrar a matar”, ya que cualquier excusa es buena.

Lo peor

  • La historia es tan complicadilla que yo, francamente, me he perdido un poco. Tanto monstruo, varios mundos, leyendas y más cosas hacen que el manga sea complicado de seguir. Tampoco importa tanto, porque en realidad el lector de este tipo de obras va a lo que va, y como las escenas de sexo están muy bien dibujadas, ¿qué más da lo demás?