El blog de Marc Bernabé

Shōta no sushi (El sushi de Shōta)

  • Título: 将太の寿司 –Shōta no sushi– (El sushi de Shōta)
  • Autor: Daisuke Terasawa
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1992-97
  • Clasificación: culinario, shōnen
  • Tomos: 27

A Daisuke Terasawa lo conocemos básicamente por ser el autor de Mr. Ajikko, una obra que, al menos en tierras catalanas, nos es bastante familiar gracias a su versión animada, emitida en los años 90 en TV3, con el título El gran Suixi (sic.), aunque todos lo llamábamos El rei del sushi. Esa era la historia de un chaval que se dedicaba a participar en concursos culinarios, no necesariamente de sushi (de hecho, cocinaba de todo menos sushi, casi se podría decir) y con una exageración pasmosa en cuanto a reacciones de los comensales al probar la comida. El manga de Mr. Ajikko en el que se basa ese mítico anime lo reseñé en este mismo blog hace unos años.

Tengo el tomo 1 de Shōta no sushi en mi “mangateca” particular desde hace muchos años, no sé si incluso desde antes de comisariar la exposición “Manga paladear” para el Salón del Manga de Barcelona de 2012. Obviamente, en ese momento sí era consciente de que era un manga del mismo autor que Mr. Ajikko, pero cuando lo tomé el otro día, para por fin leerlo –no sé exactamente qué impulso me llevó a hacerlo– ya ni me fijé en el nombre del autor y hasta este mismo momento, en el que me he puesto a buscar los datos de años de publicación y todo lo demás para la ficha que abre la reseña, he caído en la cuenta: “¡Pero si es del mismo autor que Mr. Ajikko!”

Hasta este punto resulta diferente una obra de la otra. Ciertamente, el estilo de dibujo es el mismo, pero es que el de Terasawa es un estilo bastante común entre los mangakas de finales de los 80 y principios de los 90, así que no me sorprende no haber caído en la cuenta. Lo que cambia bastante es el enfoque de la obra, al menos en este primer tomo. Luego, según voy leyendo por ahí, la cosa cambia y el manga pasa a presentar “competiciones” y “retos” entre cocineros, al igual que con Mr. Ajikko, pero en este primer tomo la historia que nos presenta es muy costumbrista y para nada exagerada.

La historia está protagonizada por Shōta, un joven que trabaja en un restaurante de sushi como aprendiz. Ya lleva año y medio allí y, como no puede ser de otra manera dentro de la estricta jerarquía nipona, se dedica a tareas menores como servir té a los clientes, limpiar el local y, tal vez, preparar algún pescado (quitarle las espinas, marinarlo, o lo que sea) para que se pueda servir más tarde en forma de sushi.

Primer enfrentamiento: contra un chaval engreído que se cree el mejor sushiman del universo.

Pero Shōta es ese chaval típico tan voluntarioso que aparece en los mangas. Se ilusiona con su trabajo, lo considera un orgullo y le da igual ser el último mono en el restaurante porque a su lado tiene al gran y prestigioso “sushiman” que es el dueño y a sus senpais que trabajan en la barra haciendo el sushi, y él está aprendiendo de ellos. Pero claro, como es el típico protagonista de shōnen, siempre tan ilusionado y voluntarioso, practica como loco en su casa, durante horas, cocinando el arroz y dándole forma para que los nigiri le salgan lo mejor posible.

Si bien este no es estrictamente un manga de historias autoconclusivas, porque la trama subyacente va avanzando y Shōta digamos que cada vez cuenta con mayor confianza del dueño del restaurante y sus senpai, sí que al menos en el primer tomo tenemos un total de tres arcos argumentales que pueden considerarse autoconclusivos. En el primero, una antigua compañera de clase de Shōta, muy joven, tiene que casarse por una cuestión de relaciones familiares, y quiere que Shōta le prepare una ración de sushi: será la primera vez que el dueño del restaurante le permita ponerse detrás de la barra y hacer nigiri y maki para que los deguste un cliente. En el segundo arco, aparece un chico muy prepotente que resulta que sabe hacer excelentes nigiri con un solo gesto de la mano (cuando lo normal es hacerlo en 5 o 6 movimientos, en 4 o 3 los más experimentados). Tiene una historia bastante negra detrás relacionada con su padre y ahora se dedica a retar a restaurantes de sushi para ganar dinero, en plan “si consigo hacer un mejor sushi que tú me pagarás X dinero”. Pese a su obvia inexperiencia, Shōta acaba teniendo que enfrentarse a él por orden del dueño de su restaurante. Finalmente, el tercer capítulo del tomo nos habla sobre la relación del wasabi con el sushi, cuando aparece una chica que es responsable de un campo de cultivo de wasabi: esta hace abrir los ojos del protagonista sobre la gran importancia que tiene esta raíz en el sushi y cómo se tiene que tratar.

A mí me ha parecido un manga la mar de entretenido y, como suele pasar con los mangas temáticos, aprendes muchísimas cosas: en este caso sobre el funcionamiento de un restaurante de sushi y los procesos de preparación de este manjar. Por lo que veo, el manga evoluciona más tarde hacia las típicas batallas y enfrentamientos entre cocineros (de hecho, el reto entre el chaval prepotente y Shōta ya entra dentro del estilo tan típico de Terasawa), pero no me cabe duda de que sigue siendo un manga entretenidísimo, muy costumbrista (al menos al principio), y con el que vas aprendiendo un montón de cosas. Me encantan este tipo de mangas.

A propósito, este título tuvo que tener un éxito bastante considerable, porque no solo el manga original abarcó un total de 27 tomos (mientras que Mr. Ajikko duró 19), sino que encima ha tenido dos secuelas (aunque es cierto que, a diferencia de Mr. Ajikko, Shōta no sushi no ha sido nunca adaptado a anime). La primera se subtitula “Saga del Torneo Nacional” (ya estamos con los torneítos…), se publicó entre 1997 y 2000 y alcanzó los 17 tomos. La segunda, en cambio, no tuvo aparentemente tanto éxito: se publicó entre 2013 y 2015, bajo el título Shōta no sushi 2 – World Stage y duró solamente 4 volúmenes.

Lo mejor

  • De esos mangas que a mí tanto me gustan con los que pasas un buen rato leyendo y encima aprendes.
  • Tiene buen desarrollo y no se hace aburrido.

Lo peor

  • No le veo nada de malo, al menos hasta donde he leído (el tomo 1), aunque tal vez luego la cosa se vuelva más previsible y aburrida.

Sobre la conveniencia o no de tener “título” de traducción para ser traductor

Sobre la conveniencia o no de tener “título” de traducción para ser traductor
(Al menos en el campo del manga y anime)

Vaya por delante que esta es una visión muy personal, exclusivamente mía. Y también que yo soy licenciado en Traducción e Interpretación y por lo tanto sí tengo “el título”.

Es obvio que tener el título de traductor, tras haber cursado una licenciatura en Traducción e Interpretación, es un plus muy importante, muchas veces decisivo. Se supone que un licenciado en traducción e interpretación ha sido formado específicamente, tiene un dominio excelente de las técnicas de traducción, la teoría de la misma, conoce la importancia de documentarse y sabe cómo hacerlo, tiene ortografía y gramática impecables, etcétera.

Sin embargo, en la vida real, me he encontrado con varios casos que dan matices a esa afirmación: como codirector de la agencia de traducción e interpretación Daruma Serveis Lingüístics SL, he supervisado decenas de pruebas de traducción de traductores aspirantes a incorporarse a nuestro equipo.

A no ser que hayamos visto al candidato MUY verde, nunca hemos denegado una prueba de traducción a nadie por motivos de currículum; tanto da que acredite tener la licenciatura como no, porque al final lo que valoramos es el resultado de la prueba.

Por un lado, hemos encontrado a gente que tiene la licenciatura pero luego, en la prueba, no han estado a la altura por varios motivos. Presuponiendo una comprensión del original del 100% o al menos del 99% (que a veces es mucho presuponer, ojo… pero bueno, ese sería otro tema), me atrevería a decir que el más general de ellos es la falta de “consciencia de idioma”, por llamarlo de una forma. Una traducción tiene que fluir, ser natural y “sonar bien”. Nunca debe dar la sensación de ser un texto que va a trompicones, que los personajes no hablan de forma natural o adecuada al registro (dada su edad, entorno, circunstancias, emociones que suscitan ese diálogo en el momento…). Por no hablar de cuestiones como “higiene” a la hora de escribir los textos (mala puntuación, espacios donde no tocan, cuatro puntos en vez de tres, errores de tecleado, nombres propios escritos de varias maneras y cosas así) o, algo que siempre me ha dejado boquiabierto (¡estamos hablando de una prueba de traducción, en la que el aspirante debe dar el 150% de sí mismo!), faltas de ortografía o gramática, algo increíble teniendo en cuenta que el corrector de Word detecta él solito el 80-90% de ellas.

Por otro lado, hemos encontrado a gente que no tiene la licenciatura y ha bordado la prueba. Como gestor de una empresa que tiene un equipo de traductores que andará alrededor de las 20 personas (algunas a tiempo completo, otras a tiempo parcial y otras solo en proyectos ocasionales), mi interés es que las traducciones que salgan de Daruma sean de calidad y se entreguen en el plazo de tiempo estipulado. El plazo de tiempo es otro factor importante: un traductor puede ser buenísimo, excelente incluso, pero si se retrasa constantemente o da problemas de cualquier índole, le vamos a dar una oportunidad, dos, tres, las que sea, pero si no corrige eso dejaremos de contar con él/ella. Una cosa es traducir por afición y otra muy distinta es hacerlo para ganarse la vida, y en el segundo caso hay un “plazo de entrega” que se tiene que cumplir, ya que el prestigio de Daruma en bloque va en ello. A día de hoy, tras 13 años desde la fundación de la empresa, podemos decir que jamás hemos llegado tarde a una fecha de entrega, y ese es uno de nuestros principales factores de orgullo.

Cuando buscamos nuevos traductores, obviamente miramos el CV, pero primordialmente valoramos la prueba. Cierto es que en los últimos tiempos prácticamente todas las nuevas incorporaciones son licenciados de Traducción e Interpretación, pero históricamente no siempre ha sido así. Durante el “segundo boom del manga” (2002-2008 aprox.) hubo mucho trabajo y pocos profesionales formados en traducción específicamente (ahora estamos en pleno “tercer boom del manga” y por suerte eso ya no es así). Tuvimos que recorrer a personas con dominio del japonés y, sobre todo, del español (Importantísimo, como digo en el punto 7 aquí) y “formarlos” sobre la marcha. Algunos han resultado ser excelentes desde el primer día e incluso siguen a día de hoy trabajando con nosotros -porque nunca han dejado de hacerlo-, a otros les ha costado más, otros se han caído del carro por un motivo u otro, etcétera.

De hecho, puedo poner como ejemplos a Jesús Espí, bioquímico de formación y traductor “por accidente”. No se me ocurre nadie mejor que Jesús para hacer una traducción con fuerte carga científica, por ejemplo, porque tiene este tipo de formación. Aunque también borda el shônen y el shôjo, una cosa no quita la otra. Otro ejemplo es el malogrado Alberto Aldarabí que, por no tener, no tenía ni el bachillerato (problemas de salud a una edad temprana se lo impidieron), y aun así ha sido uno de los mejores traductores que han trabajado para Daruma: sigo pensando que Alberto es el mejor traductor de humor que ha habido en el manga-anime en España, como se puede comprobar en sus traducciones de Lamu o Keroro. Su chispa y su gracia valían más que cien títulos.

En definitiva, ¿es importante o no tener el título de traducción? Para Daruma (y sin ánimo de sentar cátedra en absoluto, que para gustos colores) es un “papel” que acredita que has sido formado específicamente para ser traductor. Un “papel” importante, ojo. Pero lo que de verdad valoramos es que alguien sepa traducir y, traduciendo, lo demuestre.

7 Seeds

  • Título: 7 SEEDS
  • Autor: Yumi Tamura
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Betsucomi, Flowers
  • Años publicación: 2001-en curso
  • Clasificación: shōjo, aventuras, misterio
  • Tomos: 33 (en curso)

No sé quién, ni cuánto tiempo hace, alguien me recomendó encarecidamente este manga. Literalmente llevaba años en el montoncito de “manga por leer”, y siempre que iba a ese montoncito a por una nueva obra esta quedaba irremediablemente relegada a “otro día”. Cierto es que la portada del tomo 1 tampoco es que me parezca –a mí, lector varón de 40 tacos– a priori atractiva, pero no sé si este era el único factor del irremediable “bueno, ya otro día si eso”. En todo caso, craso error.

El otro día, no sé muy bien por qué, tomé por fin este tomo, dispuesto a ver qué tal era esta obra que hacía tanto tiempo que me habían recomendado, me sumergí en él y, al cabo de un rato, descubrí que me lo había leído entero del tirón. Aunque me gustaría hacerlo, y no lo descarto, no he leído más allá; será cuestión de ver si consigo los demás tomos, aunque estamos hablando de una serie que ya cuenta con 33 volúmenes y sigue abierta. No es precisamente cortita.

Eso sí, si os sumergís en ella, sobre todo no vayáis a la Wikipedia a conseguir información sobre ella, porque os va a destripar todas las sorpresas. El tomo 1 es un tomo muy misterioso, no sabes muy bien qué está pasando, te deja con una sensación de misterio impresionante, te introduce de forma magistral en la historia sin contarte nada del fondo y te deja con ganas de saber qué narices les está pasando a esos personajes y por qué. Yo he cometido ahora mismo el error de ir a la Wikipedia a por la información para rellenar la ficha que abre la reseña (años de publicación, revista, etc.) y allí, al menos en la versión en inglés, la primera que me ha salido, de buenas a primeras te desvelan todo el misterio que Tamura, la autora, se está guardando como oro en paño al menos a lo largo de todo el tomo 1.

Violentísimos conejos, enormes plantas carnívoras… Una maravilla de isla, la verdad.

En fin, ¿y de qué va este manga? Pues tiene un inicio de esos que podríamos definir como trepidantes. Tras una brevísima presentación de la protagonista, la tímida Natsu, que es la típica adolescente insegura pero por otra parte totalmente normal, con su familia y todo eso, la acción se traslada de golpe y porrazo a alta mar, en un bote hinchable en medio de una tormenta y en plena noche. En ese bote se encuentran otras tres personas: dos chicos (el guapo y atento Arashi y el guaperas y desvergonzado Semimaru) y una chica (la borde y sexi Botan). A duras penas consiguen capear el temporal, y al día siguiente logran llegar a una costa que parece tropical.

¿Qué demonios hacen esos cuatro allí? Ninguno de ellos sabe nada (corrijo: Botan sí parece saber algo, pero no acaba de soltar prenda y juega a hacerse la misteriosa), cuando se fueron a dormir, en sus respectivas casas, todo estaba perfectamente normal. Y de repente despertaron en un bote en medio del mar, equipados con mochilas con aparatos y provisiones de supervivencia.

Al desembarcar, empiezan a explorar la isla para ver si encuentran a otras personas o al menos algo de comida. Y se empiezan a topar con cosas rarísimas: cantidades enormes de grimosos insectos, una especie de conejos carnívoros que se devoran unos a otros y se abalanzan sobre ellos, gigantescas y peligrosísimas plantas carnívoras y muchísimas más anomalías.

¿Qué ocurre en esa isla? ¿Cómo han acabado allí? ¿Cómo saldrán de esta? Esta y muchas más preguntas acosan al lector desde el primer momento en el que se sumerge en 7 Seeds y, como digo, el misterio está a la orden del día, ya que en todo el tomo 1 no se da absolutamente ninguna pista: al contrario, el misterio aumenta a cada página que pasa. De nuevo, por favor, no vayáis a buscar información a Wikipedia o donde sea sobre este título: yo lo he hecho, para rellenar la ficha que abre la reseña, y me he comido un saco de spoilers tan grande que me está consumiendo la rabia. En todo caso, lo que he leído por encima, spoiler mediante, me ha dejado bastante sorprendido, y me ha dado aún más ganas de seguir leyendo esta historia.

Lo mejor

  • Un misterio total, la autora sabe mantener muy bien la tensión y dejarnos con ganas de saber qué narices va a pasar. Y no suelta prenda.
  • El survival horror que presenta este título me recuerda un poco a Lost. Aunque tengamos en cuenta que Lost es posterior, del 2004.
  • Un ejemplo más (por si hiciera falta, que creo que a estas alturas ya no) de que el shōjo manga, o manga creado originalmente teniendo en mente el público femenino joven como target principal, tiene una variedad de temáticas y estilos tan grande como el shōnen o el seinen.

Lo peor

  • Muchos ni se acercarían a este manga por la estética decididamente shōjo que tiene, con esos ojazos de la protagonista y los perfiles egregios de los guaperillas Semimaru y Arashi. A mí, y eso que soy un gafotaku bregado, casi me pasa. La habría cagado mucho.
  • Tamura tiene un dibujo que a veces peca de poco detallado y hasta sucio (al menos en el tomo 1), en el sentido de que, sobre todo en escenas de acción, a veces no sabes muy bien qué está ocurriendo.

Ultra Heaven

  • Título: ウルトラヘブン –Ultra Heaven–
  • Autor: Keiichi Koike
  • Editorial: Enterbrain
  • Revista: Comic Beam
  • Años publicación: 2001-detenida
  • Clasificación: psicodélico
  • Tomos: 3 (inconcluso)

Por fin creo que estoy en disposición de sacar este blog del estado de “hiato” en el que ha estado sumido durante mucho tiempo por cuestiones de carga de trabajo y compromisos varios y, sobre todo, por las exigencias de la paternidad. Si bien lo segundo es para toda la vida, cierto es que los dos primeros años de vida de un bebé son los que absorben más a los padres y creo que ya estamos en una etapa en la que puedo contar con un poco más de margen en este sentido. Además que he conseguido, por fin, regular un poco mejor mi carga de trabajo. Espero que esta resurrección del blog sea duradera y mi intención es presentar una reseña nueva cada semana, siempre dentro de lo posible.

Durante todo este tiempo no he dejado de leer manga, obviamente. Aunque a un ritmo mucho menor por la escasez de tiempo (¡y la escasez de sueño!), he seguido leyendo, pero también es cierto que lo he hecho de forma diferente a lo que solía hacer. Si antes me interesaba conocer cuantos más mangas posibles aunque fuera limitadamente (es decir, leyendo solamente un tomo o dos para conocer el argumento y los personajes), de un tiempo a esta parte me ha dado por leer obras completas relativamente largas, disfrutando por completo de ellas, de principio a fin. De ahí que si miramos cantidad de obras leídas durante todo este tiempo salga un número reducido, pero en cuestión de tomos leídos salen bastantes. En próximas reseñas de MangaLand os hablaré de dos obras que he disfrutado mucho a lo largo de los meses: Notari Matsutarō de Tetsuya Chiba y Natsuko no sake de Akira Oze. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos venideros.

La obra de la que hablaré en esta ocasión, Ultra Heaven, es una excepción relativa a esta nueva forma de leer que he adoptado últimamente. Porque si bien es cierto que la he leído entera (al menos lo que hay disponible, porque de momento es una obra inconclusa) solo cuenta con 3 tomos editados.

No quiero dar muchos detalles al respecto de este manga porque prefiero que lo leas y disfrutes tú mismo si, como me gustaría, esta reseña hace que alguna editorial se interese por ella y acaba sacándola al mercado español. Porque no es un manga para disfrutar de su argumento –que también, ojo– sino sobre todo de su dibujo y de las impresionantes técnicas de representación de alucinaciones de las que hace alarde su autor, Keiichi Koike.

Es complicado elegir una página de muestra de esta obra, porque hay tantas y tantas con alardes como la que muestro…

Porque esto es lo impresionante de este manga: el increíble dibujo y el viaje psicotrópico al que somete al lector. De hecho, he llegado a leer por ahí que hay quien define a este manga como “droga en papel”. La historia se ambienta en un futuro no muy lejano donde tomar drogas psicotrópicas está a la orden del día y de hecho son legales, aunque eso no significa que los yonquis estén bien vistos socialmente: igual que en Ámsterdam puedes ir a un coffee shop a fumarte un canuto de marihuana porque es legal, pero eso no quita que si vas fumado por ahí eso se perciba positivamente por parte del resto de la sociedad.

En todo caso, la excusa de los viales de droga que se inyecta Kabu hace que Keiichi Koike nos deleite con impresionante página tras página de alucinaciones brutales, con un estilo de dibujo que recuerda bastante al de Katsuhiro Otomo mezclado con la acongojante imaginación y capacidad de plasmar según qué cosas de Shintarō Kago (pero sin escatología). Evidentemente, hay un argumento por ahí, la aparición de una nueva droga que lleva a Kabu a cotas aún más flipantes, juegos mentales, una especie de secta de iluminados psicotrópicos, engaños y mucha, mucha, mucha, alucinación. Realmente, leer este manga es seguramente la forma más cercana posible de tomar una droga alucinógena sin realmente hacerlo, de ahí esa denominación de “droga en papel”.

Koike no es un autor que se prodigue demasiado, sinceramente, y aunque Ultra Heaven empezó en 2001, solo han aparecido tres volúmenes en el mercado: el primero en 2002, el segundo en 2005 y el tercero en 2009. La obra no está terminada, de hecho el tercer tomo deja el argumento colgando, pero en todo caso eso es casi lo de menos. Si realmente te gusta el cómic y disfrutas con los alardes a los lápices de los mejores dibujantes, el hecho de que la obra esté inconclusa no debería ser impedimento para ir a por ella, ya que no todos los días uno se encuentra con semejante “tour de force”. A mí, sinceramente, me ha dejado impresionado y eso que, en cuestión de manga, he visto de todo. Esperemos que no tarde en ser editada en España.

Lo mejor

  • El dibujo es increíble, y las descripciones gráficas de las alucinaciones lo mejor que he visto al respecto. Y además, no es una página suelta muy currada aquí y allá, sino que las alucinaciones se prolongan durante páginas y páginas, a cuál más alucinante (válgame la redundancia).
  • La historia, aunque a veces se hace difícil de seguir (debido a que hay ocasiones en las que deliberadamente el autor no deja claro si lo que está ocurriendo es “la realidad” o forma parte de una “alucinación” (¡incluso con varias capas de alucinaciones dentro de alucinaciones!) también resulta muy interesante.

Lo peor

  • El hecho de que esté inconclusa y sin pistas sobre si va a seguir hasta su conclusión o nos va a dejar colgados.

Estadísticas manga 2016

Como podéis comprobar, tengo el blog totalmente parado desde hace ya demasiado tiempo para mi gusto. No es que haya dejado de leer manga, pero sí que es cierto que puedo leer mucho menos que antes por una cuestión de trabajo y, sobre todo, paternidad. En todo caso, es mi intención retomar las reseñas algún día. Eso sí, como cada año, para la tradicional entrada sobre estadísticas sí vale la pena dedicar unas horas y sacarlas de donde sea: y, de nuevo, aquí estamos para ver las cifras del año 2016.

Como es habitual, antes de empezar a leer recomiendo repasar lo dicho el año anterior para contrastar. Además, aquí tienes un índice con todas las realizadas desde el año 2008 para poder consultar todo el histórico.

Como siempre, toca hacer el corta y pega explicativo, para que nadie se lleve a engaño sobre lo que son y, sobre todo, lo que no son, estas estadísticas. Solo contamos las novedades (no se cuentan relanzamientos a precio reducido ni segundas o terceras ediciones, aunque sí reediciones en formato distinto al que aparecieron en su origen –kanzenban, bolsillo, tomo doble…-). Independientemente de que una novedad tenga una tirada de 500 o 20.000 ejemplares –dato que no podemos saber–, para nosotros será solo una novedad. Tampoco el número de páginas influye: cuenta igual un tomo de Naruto de 190 páginas como la reedición en dos tomos en cofre de Nausicaä, de unas 1100 páginas en total (es injusto, lo sabemos, pero de algún modo tenemos que hacer el recuento).

No barajamos cifras de tiradas ni de ventas simplemente porque las editoriales no las facilitan. Por eso, aunque podamos llegar a una conclusión (p.e., el mercado del manga en España está en auge), esta conclusión solo se aplica al hecho de que sale una cantidad superior de novedades con respecto a los últimos dos o tres años. Si supiéramos otro tipo de cifras, la conclusión podría ser radicalmente distinta (ejemplo: aunque el mercado parece estar en auge, lo cierto es que estamos en declive porque la tirada media o el promedio de las cifras de ventas son muy menores y por lo tanto arrojan menos beneficios a las editoriales. O al contrario, que efectivamente está en auge. Pero esto no lo podemos saber.)

Vamos allá con la cifra de tomos de manga editados en el año 2016:

Pues bien, el gráfico habla por sí mismo: las cifras de 2015 no solo se mantienen sino que siguen aumentando y conseguimos un tercer dato histórico muy meritorio: un total de 686 novedades. Una cifra que solo queda por detrás de los “años locos” de la burbuja económica y manga 2007 y 2008, por encima incluso de 2005 y 2006, cuando se estaba fraguando dicha burbuja, y de 2009, cuando, a pesar de que ya había reventado, seguía habiendo inercia en el mercado. Lo que lleva, inevitablemente, a la pregunta… ¿Estamos ante una nueva burbuja manga? Más tarde intentaremos dar una respuesta a esta pregunta, de momento la dejaremos aquí. Lo que está claro es que el equilibrio de entre 350 y 380 novedades al año que imperó durante los años de la crisis (2010-2014) está más que roto y el mercado está, de nuevo, en claro auge.

Bien, ¿y cómo queda repartido el “pastel” del manga por editoriales?

Veamos también el gráfico de la evolución de número de lanzamientos por editorial y año desde 2008.

 

Todas las editoriales, salvo dos, han batido su récord de novedades en un año. Norma se impone como la editorial que más nuevos tomos de manga ha lanzado en el año (169), desbancando a Ivrea (158), que llevaba 3 años seguidos ocupando ese podio, desde la caída de Glénat-EDT. En tercer lugar encontramos a Planeta Cómic, con 154 novedades, segundo mejor dato histórico, solo por detrás de la locura del año 2009, cuando lanzó 177. Así pues, el podio de las tres editoriales con más novedades sigue igual que el año pasado, solo que con un cambio de posiciones que no resulta demasiado significativo puesto que las tres están muy igualadas. Seguimos teniendo tres grandes editoriales muy por encima del resto, que editan el 70,1% de todo el manga que se comercializa en el estado español, una cifra muy similar a la del año pasado y bastante sana en comparación a otros años, cuando estas mismas tres editoriales copaban más del 80% del mercado.

Como siempre, y a riesgo de repetirme, lo que estamos barajando aquí es el “número de tomos nuevos de manga editados”, no conocemos tiradas ni ventas. Probablemente, de conocer otros datos estaríamos hablando de un podio muy distinto, en el que probablemente Planeta ocuparía el primer puesto ya que no en vano posee licencias potentísimas como Dragon Ball (que ha protagonizado un sonado renacimiento gracias a la edición de la Full Color Edition, Compendios, Anime Book y demás material, y estamos seguro de que las tiradas de esta serie probablemente hacen empalidecer de lo lindo a todo lo demás), One Piece o Naruto. No obstante, Norma e Ivrea probablemente van muy bien también, debido a fenómenos como Pokémon y Yo-kai Watch por parte de la primera y One Punch-man por parte de la segunda. En general, las tres editoriales que van en cabeza tienen un catálogo muy coherente y un público que ya sabe qué esperar de ellas. Planeta aprovecha el tirón de los grandes shōnen y se atreve con clásicos y seinen de gran calidad; Norma sigue con su excelente ojo a la hora de realizar licencias; e Ivrea apunta a su público tradicional (de gustos “otaku” y también público femenino) además de expandirse con apuestas más comerciales como la mencionada One Punch-man.

Tradicionalmente hablábamos de “las tres grandes más una”, que era Panini, pero el año pasado el panorama ya cambió mucho debido a la irrupción de dos editoriales que han seguido avanzando a marchas forzadas durante este 2016: Milky Way y ECC, que formaron un segundo grupo muy definido. Este año sigue bastante igual en este aspecto: detrás de las tres grandes encontramos, ahora sí se puede decir, a estas dos “medianas”, Milky Way y ECC, que siguen creciendo de forma muy destacable y con un sorprendente paralelismo (ver las líneas correspondientes en el gráfico de “Evolución del nº de lanzamientos por editorial”). Y, a bastante distancia, se encuentra Panini, que de las grandes es la única en este año, junto con Planeta, que no ha realizado su mejor dato histórico, aunque, como vemos en el gráfico, sí sigue siendo coherente y realiza una cantidad de lanzamientos manga muy estable a lo largo de los años, lo cual no debería sorprendernos ya a estas alturas: un descenso haría saltar las alarmas, mientras que un ascenso significaría que la editorial ha decidido potenciar su línea manga. La estabilidad ya conocida significa, a priori, que la editorial que publica Marvel en España ya está satisfecha con su presencia en el mercado del manga y que simplemente quiere seguir ahí, con títulos seleccionados y sin embarcarse en grandes aventuras.

Si normalmente por detrás de este grupo de cinco editoriales más Panini encontrábamos “al resto”, esta vez podemos destacar un nuevo grupo, en este caso de tres editoriales, que conforman el grupo de “las grandes entre las pequeñas”, claramente separadas del resto. Por orden, Tomodomo (12 novedades, por 14 del año pasado), La Otra H (con 11 novedades, superando las 7 del año pasado, cuando era conocida con el nombre de su editorial madre, Herder) y Ponent Mon (cuya “resurrección” en el mercado del manga se confirma, manteniendo las mismas 8 novedades que en 2015). Así pues, en total, el año pasado teníamos 17 editoriales que habían editado al menos un título de cómic japonés, y lo destacábamos como algo que nunca se había visto antes: pues bien, este año tenemos ¡18!

De estas pequeñas, tres se estrenan editando cómic japonés (Letrablanka, Minchō Press y Autsaider), dos han desaparecido de la escena (DKO, cosa que no ha sorprendido a nadie; y El Nadir, que realizó un lanzamiento puntual en 2015), mientras que el resto se mantienen en escena: Astiberri (2 novedades, igual que el año pasado), DeBolsillo (pasa de 3 a 2), Fandogamia (pasa de 3 a 1), Quaterni (pasa de 2 a 1), Gallo Nero y Yowu (1 cada una, igual que el año anterior).

Para concluir, pasemos al análisis final:

Ya el año pasado estábamos preguntándonos sobre si este auge significaba que estábamos ante una nueva posible burbuja y, aunque éramos prudentes en nuestras valoraciones, concluíamos que no por varios motivos: las editoriales tienen más experiencia y van más “a lo seguro”; el público base es mucho más amplio (hay desde niños a adultos que han –hemos– crecido leyendo manga) y se está consiguiendo, con algunas obras, romper el tradicional círculo cerrado del manga y llegar a un público más amplio, tanto general como amante del cómic americano o europeo que antes no se acercaba al manga por motivos varios. Destaco la definitiva incorporación del público infantil al manga, sobre todo con el exitazo de Pokémon, que quedó muy claro cuando los autores del manga, Hidenori Kusaka y Satoshi Yamamoto, visitaron el Salón del Manga de Barcelona, pero también con la edición de títulos como Yo-kai Watch o Super Mario, entre otros.

No parece, en definitiva, que estemos ante un auge del manga provocado por una “moda pasajera” de ningún tipo, con la salvedad de fenómenos (aunque sean pasajeros, siguen siendo fenómenos) como el videojuego PokémonGo que han contribuido evidentemente a potenciar las ventas, en este caso, del manga de Pokémon (algo positivo, puesto que su alguien empieza a leer el manga de Pokémon conducido por PokémonGo, cabe la posibilidad de que se enganche y empiece a probar con otras series y se convierta en un nuevo lector asiduo de manga).

El año pasado comentaba que el 2016 pintaba muy bien y así ha sido. Puedo no acertar con muchas cosas, pero tened en cuenta que, como profesional del mundillo manga en España como director de la agencia de traducción Daruma Serveis Lingüístics SL y traductor, estoy en contacto directo con el ambiente que se respira, con lo que, a veces de manera subjetiva, tengo “sensaciones” complicadas de explicar en pocas palabras, que me dan una indicación de si el mercado del manga está sano o no. El año pasado ya intuía que 2016 sería un buen año y en esta ocasión tengo unas sensaciones muy similares con respecto a 2017. Veo al mercado muy asentado, a las editoriales trabajando de forma muy seria, con líneas muy coherentes. Además, un indicador claro son los comentarios de editores tras el Salón del Manga, y este año, al igual que el pasado, han sido en general muy positivos. Parece ser que las ventas son satisfactorias, que hay un público fiel y estable y que, en definitiva, el mercado del manga está muy sano. ¡Y que nos dure!

Para 2017 me hace mucha ilusión un tema, que es el intento por parte de Planeta Cómic de recuperar el shōjo manga y volver a llevarlo al sitio que justamente le correspondería. El shōjo manga, creado con el público femenino juvenil como target principal, ha estado durante muchos años latente en España, e Ivrea era la única editorial que seguía editándolo con cierta regularidad. Pues bien, en el Salón del Manga, Planeta Cómic anunció un ambicioso plan de cara a 2017 para recuperar la edición de shōjo manga y han anunciado una batería potentísima de novedades al respecto. Esperemos que la apuesta salga bien y, por fin, el shōjo manga pueda volver a estar donde debe estar.

En estos momentos se edita con regularidad manga shōnen y seinen, además de apuestas de cómic japonés independiente y experimental. Entre 2015 y 2016 podemos decir que el manga para público infantil ha conseguido asentarse. Espero que 2017 sea el año en el que el shōjo se pueda recuperar definitivamente, con lo que solo nos quedaría pendiente la asignatura del manga clásico. Si bien es cierto que hay intentos de editar manga clásico (seguramente el más notable de ellos sea la edición de Relatos de Sabu e Ichi, una impresionante obra maestra de Shōtarō Ishinomori que, al parecer –y motivo mío para llorar mucho– ha pasado sin pena ni gloria), parece que el público no acaba de reaccionar de forma suficientemente efusiva como para que haya una continuidad. Aun así, la edición de títulos de Tezuka (igual ni lo consideraría “clásicos”, sino “Tezukas” a pelo, como género en sí mismo), la recuperación del Capitán Harlock por parte de Norma o la apuesta de Tomodomo por Moto Hagio con ¿Quién es el 11º pasajero?, aparte del mencionado Sabu e Ichi por Planeta o la edición de obras de Koike y Kojima (de nuevo, no sé si contarlas como “clásicos”, porque son más bien un género en sí mismas, con un público muy concreto que seguramente no se fije en otro tipo de clásicos) por parte de ECC son excelentes noticias. Ojalá algún día nuestro mercado madure lo suficiente como para que la edición de grandes clásicos del cómic japonés deje de ser una excepción y podamos leer aquellas obras en las que se asientan los actuales bombazos.

Destaco también la edición, cada vez más habitual, de obras que no son manga pero indican que nuestro mercado está cada vez más sano y cada vez consta de más variedad. Cada vez se editan más databooks, anime comics y “novelas ligeras” relacionadas de algún modo con el manga o el anime, además de videojuegos basados directamente en obras de manga. En Daruma no paramos de tener encargos que antes eran “atípicos” (aún recuerdo el trauma que supuso traducir el tomo 13 de Death Note en su momento…) y ahora cada vez son más normales y, por lo tanto, nos cuestan menos de gestionar. Los databooks, gruesos libros repletos de texto en los que se analizan todos los detalles de un manga, son ya bastante normales: el tomo 13 de Death Note fue el primero, pero desde entonces han salido databooks –varios– de Naruto, One Piece, Dragon Ball, Blue Exorcist, Ataque a los Titanes, Bakuman… En los anime comic, por su parte, se toman fotogramas de anime, se organizan como viñetas y se añade el texto en bocadillos: de estos tenemos de Dragon Ball (las películas y la serie de TV), Naruto y One Piece. Finalmente, las novelas ligeras son también cada vez más habituales. Desde obras como El niño y la bestia o Your Name (novelas basadas en exitosas películas de anime o, al revés, las novelas en las que se han basado exitosas películas de anime) a Sword Art Online (serie de novelas en las que se ha basado un potente media mix de anime, manga, videojuegos y demás productos), cada vez es más normal que se editen obras de prosa relacionadas de algún modo con el manga y/o el anime.

Destaco también el encomiable trabajo realizado por Bandai Namco Entertainment Iberica, que no para de traer videojuegos basados en manga y anime, como Dragon Ball, Naruto, One Piece, etcétera, aparte de títulos muy inspirados por el manga y el anime, como la serie Tales of (que de hecho ha inspirado a su vez mangas y animes). El hecho de que estos videojuegos sean cada vez más normales en nuestro mercado es, de nuevo, señal de que estamos ante personajes y títulos que, si bien hasta hace poco eran solo conocidos por los aficionados del manga y el anime, cada vez son más universales y de vocación generalista.

Todo ello un indicativo clarísimo de que el mercado del manga está sanísimo y que me hace afirmar que 2017 también pinta muy bien. No sé si será tan bueno como 2016, eso a estas alturas no puedo preverlo, pero ciertamente pinta que como mínimo será tan bueno como 2015. Lo ideal sería que el mercado se estabilizase alrededor de las 600 novedades al año, pero si sigue creciendo –y si trabajamos sobre la premisa de que no estamos ante una nueva burbuja– significará que el mercado en el que se basa nuestra afición está más sano que nunca. ¡Y que dure por muchos más años!

Un año más termino (y hago corta-pega…) con la mención al e-manga, que todavía está por llegar (y llegamos así un montón de años). Analizando las apps disponibles en Japón y el notabilísimo crecimiento del uso del manga electrónico en dicho país, creo que el futuro puede ser bastante excitante en este sentido, pero un año más esto no se ha acabado de trasladar a Occidente, donde apenas existen opciones para comprar manga electrónico oficial en Estados Unidos y Francia, en ambos casos a precios ilógicos, con lo que es difícil que realmente se asiente. Vamos a ver cuándo y cómo se produce el gran cambio y en qué afecta este al mercado.

De nuevo, este año hemos realizado el recuento basándonos sobre todo en las listas de Listado Manga, cotejándolas con otras fuentes. Mis agradecimientos por su encomiable labor, así como a Toni Ramírez por su gran ayuda con los recuentos.