El blog de Marc Bernabé

Yūtai Nova (Cuerpo astral Nova)

  • Título: ユウタイノヴァ –Yūtai Nova– (Cuerpo astral Nova)
  • Autor: Shūzō Oshimi
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Young Magazine
  • Años publicación: 2007-08
  • Clasificación: esotérico, aventuras
  • Tomos: 2

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El autor Shōzō Oshimi ha conseguido despertar mi curiosidad gracias a sus obras Cibercafé a la deriva y Las flores del mal, donde no siempre ocurre lo que uno espera –según los clichés del manga en general–. De hecho, Oshimi es un especialista en romper clichés y desviar sus historias hacia terrenos que otros autores no suelen tocar. La violencia y las situaciones de alto voltaje sexual (en ocasiones también violentas) de Cibercafé a la deriva o los sorprendentes giros argumentales de Las flores del mal son grandes ejemplos de ello.

Conducido por la curiosidad, quise adentrarme más en el mundo de este autor: entonces fue cuando me hice con los dos tomos de Yūtai Nova. Esta historia es de nuevo sorprendente, en el más puro estilo de Oshimi, en el sentido de que ocurren cosas totalmente lógicas y naturales pero que en otros mangas no saldrían. Me explico: el protagonista de esta obra, Haru Kashiwaki, es un joven que en su momento tuvo una novia con la que no pudo consumar el acto sexual porque ella se quejaba muchísimo del dolor. Frustrado al enésimo intento, Haru, enfadado, le espetó que “a ver si aguantas un poco, joder, que se supone que esto te va a dar placer al cabo de un rato”, lo que ofendió muchísimo a la chica que decidió dejarle y no verle nunca más.

En un momento dado, Haru vuelve a ver por la calle a esa chica y los recuerdos de ella se reavivan. Desea con tanta intensidad retomar la relación que aquella noche, sin querer, su cuerpo astral se despega de su cuerpo físico. Tras un inicio en el que no sabe muy bien qué ha ocurrido ni cómo, Haru empieza a dominar su cuerpo astral y a volar adonde le da la gana. Y aquí es donde entra el “realismo” de Oshimi: ¿qué haría un joven de unos 20 años que de repente descubre que es capaz de despegar su cuerpo astral e ir adonde le da la gana sin que nadie le vea ni critique? Pues ir a casa de su ex para espiarla mientras se desnuda, se ducha, etcétera, y mirar y fisgar todos y cada uno de los rincones de su cuerpo desde –literalmente– todos los ángulos posibles.

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¿Puedo mirar lo que me dé la gana sin que nadie se dé cuenta? Pues a fisgar a mi ex en la ducha desde todos los ángulos posibles.

En otros mangas, el protagonista se decantaría por “proteger” de alguna manera a la chica, manteniendo su integridad moral, y el argumento derivaría hacia derroteros muy distintos, pero Oshimi “humaniza” a sus personajes, que hacen lo que cualquier chico de esa edad haría en esa situación: fisgar y ponerse morado (a pesar de que no puede tocar, solo mirar). Esto es lo que me gusta de los mangas de Oshimi.

El manga va evolucionando muy bien en su primer tomo, aunque en el segundo ya no avanza tan bien y de hecho se encamina rápidamente hacia un final poco elaborado y muy precipitado. Probablemente el manga no tuvo suficiente éxito y hubo que cortarlo antes de hora, de ahí ese final que deja un sabor de boca no demasiado agradable después de una puesta en situación bastante interesante en el primer tomo. Aun así, es una lectura entretenida que gustará a los fans de Shūzō Oshimi.

Lo mejor

  • La facilidad que tiene Oshimi de “humanizar” a sus personajes, algo que no es común en las obras de otros autores.

Lo peor

  • Lógicamente, un cuerpo astral al que nadie puede ver ni notar puede llegar a hacer cosas bastante reprobables moralmente, así que algunas escenas no serán del agrado de según qué lectores.
  • Un desarrollo y final precipitados.

Manga yonin shosei (El manga de los cuatro inmigrantes)

  • Título: 漫画四人書生 –Manga yonin shosei– (The Four Immigrants Manga / El manga de los cuatro inmigrantes)
  • Autor: Henry (Yoshitaka) Kiyama / Frederik L. Schodt
  • Editorial: Stone Bridge Press
  • Revista: —-
  • Años publicación: 1931 (en forma de libro recopilatorio) / 1998 (edición en inglés)
  • Clasificación: històrico, slice of life
  • Tomos: 1

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Si me seguís por Twitter o Facebook ya sabréis que hace poco estuve de viaje por la costa oeste americana, y entre las ciudades que visité estuvo la fascinante San Francisco. Una de las personas que más admiro en el mundo del manga es Frederik L. Schodt, que precisamente vive en San Francisco y del cual os hablaré largo y tendido ya que pude por fin conocerle como es debido e incluso entrevistarle para este blog. Cuando tenga la entrevista transcrita podréis saber mucho más sobre este pionero del manga en Occidente, uno de los pocos (seguramente el único) occidental que tuvo una relación de amistad con Osamu Tezuka y escribió el primer libro de presentación del manga en Occidente: Manga! Manga! The World of Japanese Comics (1983), para mí una obra insuperable y que sigue siendo válida a día de hoy pese a tener ya más de 30 años.

Hacía años ya que conocía la existencia de The Four Immigrants Manga, pero nunca le había prestado mucha atención (por no haberlo tenido nunca a mano) hasta que finalmente pude conocer y charlar con Schodt, que reavivó el recuerdo de este libro y encendió en mí la llama de la curiosidad: faltó poco para que me pusiera a buscarlo por las librerías de San Francisco hasta encontrarlo en la Kinokuniya de Japan Town.

La historia de la edición de este libro es peculiar: Schodt se encontraba un día investigando sobre manga en la biblioteca de la Universidad de California (probablemente para escribir Manga! Manga!) y encontró una referencia a un libro del que nunca había oído hablar: Manga yonin shosei. Lo ojeó y le pareció muy curioso: era la historia de cuatro inmigrantes japoneses en el San Francisco de principios de siglo XX. Pero no le dio mayor importancia… hasta 18 años más tarde, cuando cayó en que había encontrado una verdadera joya histórica y desconocida del cómic mundial y decidió investigar más a fondo y recuperarla para las generaciones actuales.

Así empezó una investigación que llevó a Schodt a conocer a los descendientes del autor en el Japón rural, a encontrar más pistas sobre él y finalmente a traducir, adaptar y proponer la edición del libro en Estados Unidos, que es este que reseño en estos momentos. La obra fue una creación de Yohitaka Kiyama (que adoptó el nombre de Henry durante su estancia en los EE. UU.) que esperaba publicar en algún periódico dedicado a los inmigrantes japoneses pero que nunca consiguió colocar hasta que se lo autoeditó en forma de libro varios años más tarde, en 1931.

A principios del siglo XX hubo una fuerte diáspora de japoneses a otras partes del mundo, sobre todo a Sudamérica (Brasil, Perú y Argentina, básicamente) y a la costa oeste de los Estados Unidos, aparte de Hawái, debido a la escasez de alimentos que hacía que las condiciones de vida en el país nipón fueran muy duras. Este manga es la narración de las peripecias de cuatro de estos inmigrantes en el área de San Francisco y alrededores entre los años 1904 y 1924, en un formato prácticamente de “novela gráfica”, contrariamente a los chistes y tiras que eran habituales en el cómic de la época, todavía en estado embrionario. Schodt aventura incluso que este The Four Immigrants Manga puede perfectamente ser la primera “novela gráfica” de la historia.

El original estaba escrito en japonés, lógicamente, pero con muchas palabras y expresiones en inglés también, por lo que su lectura requería el dominio de ambos idiomas –claramente estaba destinado a su lectura por parte de otros inmigrantes japoneses en los Estados Unidos– y Schodt realiza una adaptación soberbia jugando con los tipos de letra: usa un tipo de letra limpio y sin mayúsculas en todas las letras para las partes originalmente escritas en japonés y mantiene perfectamente el inglés escrito por Kiyama a mano, con errores gramaticales y ortográficos incluidos. Así es posible meternos totalmente en la historia a la par que somos conscientes de esta particularidad en concreto.

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Interesantísima crónica de los inicios de la inmigración japonesa en los EE. UU.

La historia, como he dicho, narra las peripecias de cuatro inmigrantes japoneses, desde que llegan a San Francisco hasta que regresan a Japón tras perseguir (unos con más éxito que otro) el sueño americano. Pero no estamos ante una historia plácida y de humor fácil. Sin que haya escasez de humor (que es más bien negro), esta es una historia muy dura que nos da una visión en primera persona de los problemas que tuvieron que sufrir los inmigrantes japoneses en los Estados Unidos: problemas de racismo (tremendos), vicios, el gran terremoto de San Francisco de 1906, la Primera Guerra Mundial, la Prohibición, etcétera. Un documento increíble no solo para conocer los inicios de la inmigración japonesa en tierras americanas sino también para conocer de primera mano sucesos que sacudieron a San Francisco en particular y a los Estados Unidos y Japón en general hace un siglo.

El libro, además, está magistralmente documentado por Schodt, que no solo nos ofrece una detalladísima introducción acerca del libro, de Kiyama y demás, sino que complementa la obra con una extensa sección de notas que aclaran todo lo aclarable y profundizan al máximo en todo lo que ocurre y figura en las viñetas. Por si fuera poco, el epílogo nos cuenta qué fue de Kiyama después de la publicación del libro en 1931.

La única “pega” que le pondría es que no hay ninguna página original en todo el libro, es decir, donde se vea cómo eran las páginas antes de ser editadas y rotuladas en inglés para esta edición. Sin embargo, investigando para esta reseña he descubierto que existen dos ediciones japonesas recientes, una que se inspira en este libro en inglés, de 2008, y otra que al parecer es más básica y probablemente no incluye notas ni nada, de 2012. Procuraré conseguirla porque la verdad es que me he quedado con ganas de ver el original.

Para información más exhaustiva sobre este libro, podéis visitar este link en la página oficial de Frederik L. Schod.

Lo mejor

  • Impresionante documento histórico.
  • Una historia interesantísima, la verdad es que engancha muchísimo.
  • Todo el material extra que añade Schodt, sobre todo las notas aclaratorias.

Lo peor

  • Como mucho, que Schodt no pusiera ninguna página tal y como era en el original, con la mezcla entre japonés e inglés “patatero”. Me habría gustado verlo.

ACTUALIZACIÓN 29 SEPTIEMBRE 2014

He podido conseguir un libro con la versión original japonesa de este manga y realmente es curiosísima la manera con que Kiyama escribió esta historia, y la forma con la que Schodt la adaptó en inglés, tanto idiomáticamente como el el puro aspecto formal (algunas viñetas volteadas y otras no). He aquí una comparativa del original con su adaptación al inglés (como siempre, recuerda que puedes hacer clic en la imagen para ampliarla).

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Kakarichō Shima Kōsaku (Vicejefe de sección Kōsaku Shima)

  • Título: 係長島耕作 –Kakarichō Shima Kōsaku– (Líder de grupo Kōsaku Shima)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Evening
  • Años publicación: 2010-13
  • Clasificación: empresarial
  • Tomos: 4

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Poco me queda ya que comentar del salaryman Kōsaku Shima y sus aventuras empresariales después de haber reseñado 8 de sus sagas, que suman un total de 70 tomos a día de hoy (más los 4 de esta saga Kakarichō, 74). La saga Kakarichō es la continuación lógica de la saga Young/Shunin-hen, que a su vez era una precuela.

Recordemos que el personaje de Kōsaku Shima apareció por primera vez en 1983, en la serie titulada Kachō Shima Kōsaku (Jefe de sección Kōsaku Shima), una serie que tuvo tanto éxito que, al hacer méritos suficientes el personaje como para que ya no tuviera sentido que siguiera con el puesto de kachō y fuera ascendido a buchō (jefe de departamento), en vez de cerrar la serie para siempre se decidiera continuar con ella, solo que cambiándole el título para reflejar la nueva realidad. Y esta tendencia se fue perpetuando en el tiempo hasta que Shima llegó a ser el mismísimo presidente de la empresa, cargo que dejó recientemente para ser nombrado presidente honorífico (kaichō), puesto que ostenta en el momento de escribir esta reseña, a fecha de julio de 2014.

Paralelamente, el éxito de la serie propició que su autor empezara, en 2001, a escribir una precuela que nos contaría las andanzas del personaje desde que entró a la empresa hasta –presumiblemente– el momento en el que fuera nombrado kachō, con lo que se cerraría el círculo y podríamos, por primera vez, conocer toda la carrera de un personaje de manga en una empresa japonesa, desde su fichaje por la misma hasta –seguramente, si todo va bien y la salud del autor aguanta– la jubilación definitiva. Shima tiene la misma edad que su creador Kenshi Hirokane, por lo que el 9 de septiembre cumplirá 67 años, edad más que adecuada para jubilarse, aunque en altos cargos es habitual mantenerse en activo hasta bien entrada la setentena.

En todo caso, la saga Kakarichō es la pieza que le faltaba al puzle, que quedó completado hace poco menos de un año (en octubre de 2013) cuando Shima fue nombrado finalmente kachō. En los cuatro tomos de esta serie, de lectura muy amena y rápida, mucho menos farragosa y más entretenida que en las sagas más recientes (shachō y kaichō, que son valiosísimas fuentes de información sobre ámbito empresarial y económico, pero menos entretenidas desde el punto de vista de lectura pura y dura de manga), podemos disfrutar de un montón de situaciones en las que Shima se ve envuelto en el contexto de su empresa y la vida privada.

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Shima teniendo que soportar a jefes inútiles… Gran contraste con el momento actual, en el que es la cara visible de su empresa.

A mí un contraste que me hace gracia es que en los primeros tomos de Kachō, Shima era un personaje mucho más desinhibido y tarambana, que tenía constantes aventuras amorosas (evidentemente, poniéndole los cuernos a su mujer), fumaba, se emborrachaba y en general era más “humano”. Desde más o menos la mitad de Kachō, y acentuándose mucho más a partir de Buchō, el personaje deja de tener líos amorosos más que muy esporádicamente (y cuando los tiene es porque no tiene un compromiso con ninguna otra mujer, al estar divorciado) y se convierte en un adalid de la moralidad y el autocontrol, siempre fiel a su esporádica amante Kumiko –con la que finalmente se casa hacia el final de la saga Shachō–. Incluso en ocasiones en las que prácticamente cualquier hombre se dejaría tentar, e incluso estando divorciado y sin compromiso, Shima declina oportunidades de acostarse con auténticas bellezas que hacen mucho más que insinuársele. Y esto es algo que ocurre también en las sagas Young y Kakarichō, por lo que contrasta mucho con la siguiente pieza del puzle, Kachō, que temporalmente fue la primera en aparecer en 1983. Imagino que el personaje sería criticado en su momento por “dar mal ejemplo” o algo y Kenshi Hirokane quiso lavar su imagen y presentarlo como un hombre estoico que sabe poner el raciocinio por encima de los impulsos biológicos, de ahí este cambio.

Una vez terminada la saga Kakarichō, por cierto, su autor ha empezado con una “precuela de la precuela”, llamada Gakusei Shima Kōsaku (Estudiante Kōsaku Shima), de la que todavía no ha salido ningún tomo recopilatorio, y que reseñaré tan pronto aparezca y pueda conseguirlo para, definitivamente, cerrar toda esta serie de reseñas (el primer capítulo se puede leer gratuitamente aquí).

Eso sí, en Kakarichō se incluyen tres capítulos llamados Shōnen Shima Kōsaku (Chico Kōsaku Shima) que narran unos pequeños episodios de la vida del personaje cuando tiene 15 años, en su pueblo natal de Iwakuni (prefectura de Yamaguchi). Por si tenéis curiosidad, estos episodios están también disponibles online, aquí: Capítulo 1  / Capítulo 2 / Capitulo 3.

¿Cómo seguirá esta macrosaga? ¿Podremos leer sobre el nacimiento e infancia del personaje en algún momento? O incluso… ¿Su fallecimiento y funeral? Porque, si Kenshi Hirokane lo hace, tendremos en forma de manga la vida entera de un personaje, gran parte de ella en tiempo real, un hito único en la historia del cómic. Seguiremos atentos.

Lo mejor

  • Muy entretenido.
  • Se cierra el círculo y por fin podemos leer toda la vida empresarial del personaje Kōsaku Shima.

Lo peor

  • Nada que no haya comentado en anteriores reseñas.

Ping Pong

  • Título: ピンポン –Ping Pong–
  • Autor: Taiyō Matsumoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1996-97
  • Clasificación: deportivo, experimental
  • Tomos: 5

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Ya hace años, me leí parte de esta historia y también en su momento vi la película de imagen real basada en ella, y es una historia que me gusta mucho (enseguida explicaré por qué) que había dejado medio olvidada. Hasta que me enteré de que Masaaki Yuasa, un director de anime que me gusta muchísimo por tener un estilo inimitable (me flipa su película Mind Game, y también dirigió la película de Shin Chan más sui géneris, que también me gusta mucho: Aventuras en Henderland) está dirigiendo una serie de anime basada en este manga de los años 90.

Me puse a ver el anime y efectivamente no me decepcionó, es una obra bastante experimental y muy bien hecha (no gustará a todos los públicos, solo al gafapasta o cansado de siempre lo mismo y gustoso de algo fresco de vez en cuando) que adapta a la perfección el manga original. Totalmente recomendado siempre que te guste lo diferente y poco convencional. Si lo tuyo es Naruto o One Piece, entonces mejor ni te acerques a él.

Ping Pong cuenta la historia de dos chicos, Peko (Yutaka Hoshino) y Smile (Makoto Tsukimoto) que forman parte del club de ping pong de un instituto y participan en los diferentes torneos. Normalmente, los mangas deportivos tienen dos tipos de protagonista: el que es un genio innato (que suele ser el “rival” que al final pringa por arrogancia) y el que no lo es necesariamente pero con esfuerzo consigue la victoria. Sin embargo, Matsumoto se cargó todos los clichés del manga deportivo con esta obra: al principio puede parecer que es Peko, un chico muy abierto, bastante polémico y chuleras, el que tiene el don; mientras que Smile, un chaval de gafas, callado, cabizbajo y que nunca sonríe (de ahí su irónico apodo) es su sidekick, que a duras penas está allí porque simplemente se esfuerza por estar a la altura de su amigo de toda la vida.

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¿Quién dijo que el ping pong no podía ser excitante?

Pero pronto vemos que no es así necesariamente: es Smile el que realmente tiene el don y, aunque a regañadientes, su profesor consigue motivarle a su manera para que se esfuerce más y pueda superar a otros rivales. Uno de los momentos más impactantes de la serie, a mi entender, es cuando aparece un chico que, cuando nos cuentan su background, vemos que es un monstruo del esfuerzo, que todo lo que ha conseguido ha sido no por ser especialmente bueno, sino por entrenar como un loco. Y Smile va y se lo carga, con lo que ahí el autor Taiyō Matsumoto desmonta parcialmente uno de los dogmas más férreos de la mentalidad japonesa: el esfuerzo por encima de todo lo demás (digo “parcialmente” porque es cierto que Smile tiene un don, pero también es cierto que se esfuerza a su vez).

En cuanto al dibujo, es el Taiyō Matsumoto de los años 90, mucho más cercano a Tekkonkinkreet que a Takemitsu Zamurái o Sunny con un estilo muy suelto y muy poco “manga” que chocará a los no profanos que piensen que el estilo del manga es más o menos siempre igual con todos los autores. La puesta en escena me parece brutal, con un manejo magistral de las viñetas para dar sensación de velocidad e incluso ansiedad sobre todo en los partidos, que son cortos pero intensos.

Lo mejor

  • Un gran manga con un argumento sorprendente y muchas lecturas.
  • Un dibujo peculiar con una puesta de escena inmejorable.
  • No solo los protagonistas tienen carisma, sino sobre todo los rivales. China, Sakuma, Dragon… Impresionantes, todos a su manera.

Lo peor

  • Muy pocos valorarán realmente lo grande que es este manga.

Shachō Shima Kōsaku (Presidente Kōsaku Shima)

  • Título: 社長島耕作 –Shachō Shima Kōsaku– (Presidente Kōsaku Shima)
  • Autor: Kenshi Hirokane
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2008-2013
  • Clasificación: empresarial
  • Tomos: 16

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Shachō (Presidente) Shima Kōsaku, la etapa en la que Shima llega al puesto ejecutivo más alto de su empresa, debería haber sido en principio la saga que cerrara la historia de oficinistas japoneses más exitosa y longeva: no en vano, a lo largo de más de 30 años, Kenshi Hirokane nos ha contado, en tiempo real, la historia de un hombre, Kōsaku Shima, desde que fue nombrado kachō (jefe de sección) hasta llegar a lo más alto (y, por si fuera poco, ha realizado varias secuelas, la primera –temporalmente- de las cuales, Young Shima Kōsaku, con lo que está completando la biografía manga entera de una persona). Te recuerdo el post-índice para que sepas cuántas sagas existen sobre Kōsaku Shima y puedas, si no lo has hecho, leer las reseñas.

Durante 6 años, Shima fue presidente de su empresa y, al retirarse, en vez de terminarse el manga como podríamos haber pensado, el personaje fue nombrado kaichō o presidente honorífico, con una nueva saga, Kaichō Shima Kōsaku , que es la que se está publicando en estos momentos (de hecho, ayer día 24 de junio de 2014 salió el tomo 2 en Japón). Así que, a saber hasta cuándo va a durar esto.

Recordemos que, en la saga Senmu, Shima acabó siendo nombrado presidente de la nueva Hatsushiba Goyō Holdings tras culminarse la fusión de su empresa, la Hatsushiba, con la Goyō, por presiones debido a un intento hostil de compra de la Goyō por parte de los coreanos Somsan.

En la saga en la que es presidente, Shima tendrá que enfrentarse a varios problemas al más alto nivel. Uno de ellos, sin ir más lejos, es consumar la fusión y buscar un nuevo nombre y logotipo para la empresa, que deje atrás los nombres tradicionales Hatsushiba y Goyō. Después de varias consideraciones, el nuevo nombre pasa a ser TECOT, una denominación que juega con los conceptos techonology y ecology. El cambio de nombre supondrá una serie de consecuencias que, obviamente, tendrán un coste, pero que en principio tienen que ser positivas a la larga, aunque ello requerirá de una elevada inversión sobre todo en publicidad.

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Shima, por fin, en lo más alto de su empresa (en esta escena por cierto empieza el terremoto de 2011).

Otra saga bastante interesante es la de las baterías: con el mercado de la electrónica de consumo ya prácticamente en manos de los coreanos y los chinos, los japoneses tienen que intentar sobrevivir y afianzarse en otro tipo de negocios. La TECOT, gracias a lo que antes era la Goyō, tiene un control bastante férreo del mercado de las baterías, que se prevé que será de gran importancia en el futuro próximo (esta saga en concreto transcurre sobre el año 2009) debido a la gran demanda de baterías para coches, ordenadores, móviles, tabletas, etcétera. Pero uno de los grandes problemas del mercado de las baterías es la obtención de la materia prima: metales raros como el litio que no son fáciles de encontrar. En esta subsaga asistiremos a una auténtica guerra entre chinos, coreanos y japoneses por hacerse con el control de minas y otras fuentes de litio, en la que se ven involucrados gobiernos enteros, por ejemplo el de Bolivia, debido a la riqueza de este país en este sector gracias al salar de Uyuni.

También destacar, en esta saga, sobre el tomo 10, un aspecto concreto de la incorporación al manga de problemas de la vida real, en una fusión fascinante entre el mundo real y el manga. Me refiero al terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 que, además, provocó la gravísima crisis nuclear de Fukushima. Puedes leer más sobre este tema en este post que escribí hace ya más de 3 años en mi otro blog Niponadas.

Lo mejor

  • Más y más Shima, con más información y más oportunidades de aprender. Pero sin nunca dejar de lado el entretenimiento, con algunas historias más light que amenizan la historia.
  • Rabiosa actualidad (en el momento en el que se editó originalmente el manga, claro. Este es un factor que se va diluyendo con el tiempo, aunque dentro de unas décadas yo creo que este será un manga esencial para entender el mundo empresarial y social de Japón durante los años en los que este manga ha estado siendo publicado).

Lo peor

  • Algunas partes resultan muy densas (aunque a mí esto me gusta, porque me permite aprender un montón).