El blog de Marc Bernabé

One Punch-man

  • Título: One Punch-man
  • Autor: ONE (guión) / Yūsuke Murata (dibujo)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Tonari no Young Jump (online)
  • Años publicación: 2012-en curso
  • Clasificación: aventuras, superhéroes
  • Tomos: 3 (en curso)

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Esta serie me llamó la atención cuando, no sé a través de qué medio, me enteré de su argumento: “va de un superhéroe que es tan poderoso que acaba con sus enemigos con un solo puñetazo, lo que le frustra sobremanera”. Esto, sumado al hecho de que está dibujado por Yūsuke Murata, dibujante de la célebre serie de fútbol americano Eyeshield 21, hizo que, en cuanto pude, le echara la mano encima para leerlo.

Más curiosa resulta la historia de su concepción, que acabo de averiguar ahora mismo al buscar los datos de publicación para rellenar la minificha con la que empiezo todas mis reseñas. Resulta que la obra original es de un autor que usa el pseudónimo ONE, que la estuvo publicando en su propia página web Wanpanman. Como podéis ver, el dibujo (capítulo 1 de la obra original) es cutre de narices, pero la originalidad del argumento llamó muchísimo la atención a la gente y corrió como la pólvora. Corrió tanto que llegó a llamar la atención del dibujante Yūsuke Murata, que pidió permiso a ONE para hacer el remake de forma profesional, manteniéndole a él como guionista. Este remake empezó a publicarse en la revista online de Shūeisha  Tonari no Young Jump, medio en el que a día de hoy sigue presentándose de forma totalmente gratuita (aquí están los capítulos, solo que no los dan todos, van borrando algunos antiguos para que te compres los tomos).

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Saitama cargándose a un gigante con un solo puñetazo

Murata es un dibujante excepcional, de lo mejorcito del panorama del shōnen actual, y junto a la original historia de ONE han conseguido una obra muy atractiva, dinámica y divertida. El argumento es justo el que os he presentado antes: un superhéroe calvo con el anodino nombre de “Saitama” (su apellido real) se enfrenta a todo tipo de amenazas, monstruos gigantes incluidos, a los que derrota con un solo puñetazo por haberse pasado de rosca en sus entrenamientos en su momento. La obra es en clave de humor y los giros están muy bien buscados, además de presentar personajes secundarios como Genos, un joven cyborg que se empeña en ser el discípulo de Saitama y que puede dar mucho juego en tomos posteriores.

ACTUALIZACIÓN

Me veo obligado, varios días después de subir la reseña, a hacer algo que nunca antes había hecho en este blog: modificar o hacer añadidos a una reseña ya publicada. Y es que estos días me he puesto al día de esta serie tras conseguir los tomos 2 y 3 (los disponibles hoy en día), una lectura muy amena y divertida, sin más a destacar que lo que ya dije en su momento en la reseña… El caso es que, después de terminar los tomos, pensé que podría seguir la serie regularmente en su versión online, sin tener que esperar a los tomos, y me puse a leer con mi iPad a partir del capítulo correspondiente. Por cierto, la lectura online desde el Safari del iPad, muy buena. El interfaz es cómodo y el único fallo que se le puede achacar es cierta lentitud en cargar las páginas nuevas, sobre todo cuando vas leyendo con velocidad.

Fue entonces cuando pasé de estar leyendo una serie muy entretenida, sin más pretensiones que hacer pasar un buen rato al lector, a verme de golpe ante una propuesta extremadamente original, un experimento fantástico de cómo trabajar de forma online. Todos sabemos que en una revista dispones de ciertas limitaciones, ambas de tipo físico, impuestas por el propio medio de publicación: tinta sobre papel. Por un lado, los dibujantes disponen de un cierto número de páginas estipulado para cada entrega de su serie, y por el otro el uso del color está extremadamente limitado en el manga porque imprimir a color resulta muchísimo más caro.

Pero, obviamente, estas limitaciones no existen en el medio online, así que Murata aprovecha la absoluta libertad que le da internet para publicar entregas con número de páginas variable (la más corta que he visto es de 12 páginas, mientras que la más larga superaba las 60), y a menudo usa esa profusión de páginas para presentar escenas de forma espectacular, movimiento por movimiento, en forma de splash pages impresionantes que si se unieran conformarían prácticamente una obra de animación (y alguien ya lo ha hecho, mirad las imágenes aquí debajo -Importante: haz clic en ellas para ver a lo que me refiero). Por otro lado, la restricción del color tampoco existe en internet, lo que Murata aprovecha para marcarse un increíble capítulo entero a todo color, aparte de otros experimentos.

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Me parece una iniciativa increíble la de Murata, el hecho de leer One Punch Man en su versión en tomo es una experiencia de lectura de manga “normal”, de las de toda la vida (ya que recorta un montón estas espectaculares escenas para que cada capítulo tenga más o menos el mismo número de páginas y no obtengamos tomos enteros con muchísimas páginas sin texto, por muy espectaculares que sean), mientras que leer la misma historia online es una experiencia totalmente distinta y muy original.

Yo no sé cómo será el futuro del cómic cuando el formato digital sea mucho más común que ahora, seguramente la propuesta de Murata no será la que se acabe imponiendo. Pero lo que me parece muy bonito es que vayan surgiendo autores que vayan experimentando con el medio y rompan con las convenciones del pasado para crear cosas innovadoras y aprovechen, cada vez más, las enormes posibilidades que ofrece la publicación online. Y si encima son dibujantes tan requetebuenos y famosos como Yūsuke Murata, mucho mejor porque contribuyen a dar notoriedad y publicidad a estas iniciativas. ¡Bravo!

Lo mejor

  • Dibujo espectacular.
  • Lectura muy dinámica y divertida. Sensación refrescante.
  • La versión online: ¡Muy grande!

Lo peor

  • Alguna historia, aunque divertida, resulta un poco anodina.

Orochi

  • Título: おろち –Orochi–
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1969-70
  • Clasificación: horror
  • Tomos: 6 (ed. clásica) / 4 (kanzenban)

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Orochi es una de las series más famosas del maestro del terror Kazuo Umezu, aunque no la había leído hasta ahora. Como ocurre a veces, el hecho de haberla leído es fruto de una casualidad, y es que paseando por las tiendas vintage de Nakano Broadway con el Capitán Urías en mi último viaje a Japón me topé de bruces con una tienda en la que había expuesto un precioso póster con la imagen que ilustra la portada del primer tomo del manga en su edición más reciente, la kanzenban de 2006.

Este póster, con una imagen en primer plano de Orochi, la protagonista, me gustó tanto que no dudé ni un segundo en entrar a la tienda a comprarlo, e inmediatamente después me fui al Mandarake, justo delante de esa tienda, y me hice con el tomo en cuestión (que ahora reseño).

Me leí este tomo en el avión de vuelta, en esos ratos muertos tan pesados en los que hay que apagar los dispositivos electrónicos y que a veces son tan largos que se hacen casi eternos. Es un manga, como casi todos los de Umezu, de lectura muy rápida y trepidante, y que consigue enganchar mucho al lector gracias, en parte, a esa velocidad de lectura.

Orochi es una enfermera, aparentemente inmortal o con ciertos poderes (de los que se nos cuenta muy poco) que hace como de testigo o agente en casos en los que hay una persona o varias en situaciones extremas de rabia, infortunio, desdicha o muerte. El formato es el de historias autoconclusivas, aunque en este tomo, el primero, se recopilan dos solamente en 300 páginas, por lo que, como se puede deducir, son historias con mucho peso específico.

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Determinada a acabar con su (ya difunto) marido: “Huesos”

La primera, titulada “Las hermanas”, narra la historia de dos hermanas con un terrible destino: todas las mujeres de su familia, incluida su madre (que aún vive, escondida en la buhardilla) han empezado a volverse muy feas a partir de los 18 años recién cumplidos y han terminado sus vidas como verdaderos monstruos. Las hermanas, una de 16 años y la otra de 17, saben lo que les depara el destino, y el pensamiento de lo que les espera en poco tiempo las tortura sobremanera… La cosa, cómo no, acaba como el rosario de la aurora…

La segunda, “Huesos”, es la historia de una mujer que ha sido extremadamente desdichada durante toda su vida, pero que por fin consigue la felicidad al casarse con un hombre que la trata con mucho cariño. Sin embargo, este hombre muere en un accidente y ella, desesperada, ruega porque vuelva a la vida. Orochi, que había escuchado sus ruegos, intenta hacerlos realidad y trata de revivir al hombre, pero aparentemente no lo consigue. Digo “aparentemente” porque poco después, con el hombre ya enterrado, este consigue revivir en su tumba… Aunque su cuerpo, ya muerto, se empieza a descomponer… Mientras tanto, la mujer ha vuelto a encontrar la felicidad y se ha casado con otro (le duró poco la desesperación, vamos). Otra historia que acaba como el rosario de la aurora.

BONUS TRACK
Tenía esta entrada hecha desde hace pocos días, pero el otro día el Capitán Urías me comentó que iba a poner hoy el vídeo en el que podemos visitar la peculiarísima mansión de este peculiarísimo autor, la Makoto-chan House: el vídeo incluye una toma realizada hace pocas semanas, desde el exterior, y varias otras del increíble interior de esta casa, unas imágenes que tomé yo mismo hace un par de años cuando fui a entrevistar al gran Kazuo Umezu. Os pongo el vídeo aquí mismo (¡no os lo podéis perder!), pero también podéis verlo en la muy recomendable entrada original de la Arcadia de Urías.

Ya que estamos, aprovecho para recordaros este vídeo de Masters of Manga en el que el propio Umezu se presenta (está grabado en el interior de su casa).

Lo mejor

  • Brutal velocidad de lectura y nivel de adicción el que alcanza Umezu en esta obra.
  • Historias tétricas, bien llevadas, trepidantes.
  • La portada el tomo 1 de la edición kanzenban (esta que reseño) me parece maravillosa.

Lo peor

  • Como ocurre con las historias de Umezu, esta también ha quedado un poco desfasada por el tiempo y ha envejecido mal.
  • Algunas escenas se supone que deberían aterrorizar, pero en realidad lo que consiguen es el efecto contrario: provocar la risa.
  • Hay una adaptación cinematográfica de 2007 que vi hace dos o tres años y que me aburrió bastante. Coloco el tráiler aquí debajo.

Tōkō tochū no deaigashira no gūzen kiss wa ariruru ka? Jikken (Experimento “¿son posibles los besos casuales yendo de camino al colegio?”)

  • Título: 登校途中の出会い頭の偶然キスはありうるか?実験 Tōkō tochū no deaigashira no gūzen kiss wa ariruru ka? Jikken (Experimento “¿son posibles los besos casuales yendo de camino al colegio?”)
  • Autor: Shintarō Kago
  • Editorial: Seirin Kōgeisha
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2008-12
  • Clasificación: ero-guro, humor
  • Tomos: 1

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El impacto que Reproducción por mitosis causó hace unos meses cuando EDT lo editó en español aún no se ha diluido; la edición de este libro ha permitido descubrir a un autor, Shintarō Kago, capaz de realizar auténticas proezas experimentales con el cómic. Un autor que, pese a los contenidos repletos de sangre, vísceras, mal gusto y sexo, se revela capaz de realizar increíbles acrobacias gráficas y argumentales.

Reproducción por mitosis tenía una primera parte de historias cortas de tipo “convencional” (pongo las comillas porque sus contenidos distan de ser convencionales, no tanto sus formas), mientras que la segunda parte estaba dedicada a bestiales experimentos, a cuál más alucinante, sobre todo basados en el aspecto gráfico del arte de crear cómics. Novia ante la estación, la segunda obra publicada en España de Kago, no era tan sorprendente en este sentido experimental, aunque las obsesiones e imaginación del autor quedan muy patentes en sus páginas, con algunas historias memorables (y enfermizas). Por fin, Fraction es una historia podríamos decir que atípica en la carrera de Kago, en la que priman sobre todo los trucos argumentales, así como los engaños gráficos para despistar al lector, extremadamente brillante pero de una forma totalmente distinta a como la habíamos visto hasta ahora en Kago.

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Historia en la que lo que va pasando se va “guardando”  (y mezclando) en la memoria del protagonista…

Este manga que reseño, de título larguísimo, está básicamente en la órbita experimental gráfica, como esa segunda mitad de Reproducción por mitosis que tanto nos maravilló. Estamos ante una recopilación de historias cortas en las que Kago da rienda suelta a su imaginación y a su increíble potencial gráfico, y que dejan con la boca abierta al lector más avezado. Sin ir más lejos, la famosa ilustración de Kago en la que se tritura a gente en lo alto de un edificio y estos salen en forma de pasta por las ventanas (busca “Shintaro Kago” en Google Images y la verás) se encuentra en este libro.

Pero esta ilustración es solo una de las muchísimas sorpresas que esconde este libro, absolutamente brillante y fascinante, y muy recomendable si te gustó Reproducción por mitosis o te atraen los experimentos gráficos de todo tipo.

Lo mejor

  • Kago en estado puro.
  • La potencia gráfica e imaginativa de este autor resulta apabullante.

Lo peor

  • Al ser una recopilación de experimentos gráficos de Kago publicados en varias revistas (sobre todo la AX y la Vice) entre 2008 y 2012 (aunque hay una de 2005), el nivel tiene altibajos, pero en general resulta una sorpresa tras otra.

Binzume no jigoku (Infierno embotellado)

  • Título: 瓶詰の地獄 –Binzume no jigoku– (Infierno embotellado)
  • Autor: Suehiro Maruo
  • Editorial: Enterbrain
  • Revista: Comic Beam
  • Años publicación: 2010-12
  • Clasificación: historias cortas, ero-guro
  • Tomos: 1

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Suehiro Maruo fue uno de los mayores descubrimientos que nos regaló Joan Navarro, editor de Glénat y actual propietario de la reencarnación de la misma editorial, EDT, una auténtica sorpresa para lo que (me incluyo) no teníamos ni idea de las profundidades creativas a las que el manga japonés puede llegar.

Las extrañamente repulsivas pero a la vez atractivas imágenes de Maruo; esos diseños de personajes tan “inocentes” a los que se colocaba en situaciones tan grotescas e inimaginables; esa ambientación “años 20” de la mayoría de su obra, nos causaron asco pero a la vez fascinación. Lo he dicho muchas veces: no soy consumidor de productos gore ni nada parecido, de hecho me dan bastante igual las películas de terror de serie B de entrañas y violencia. Pero con autores como Maruo o Kago tengo que hacer excepciones, porque ellos no pintan las entrañas ni el sexo como tales, sino que las utilizan como medio o excusa para presentar historias a priori repulsivas, pero que pronto se revelan extrañamente fascinantes.

En los últimos años, Maruo viró un poco en la tónica general de su obra y adaptó a cómic La extraña historia de la isla Panorama (2008) y La oruga (2009), dos obras del maestro japonés de la novela de misterio Ranpo Edogawa. A mí, personalmente, La isla Panorama me tiene el corazón robado y fácilmente es mi historia de Maruo favorita. Así pues, con gran interés me decidí a leer el último libro (no artbook o reedición, se entiende, que ha habido unos cuantos de estos) de Suehiro Maruo: Binzume no jigoku (Infierno embotellado).

Empezando por la conclusión, puedo decir que Maruo vuelve un poco a sus orígenes con este libro, ya que de nuevo afloran las temáticas habituales suyas de misterio, sangre y sexo. Esta es una recopilación de 4 historias publicadas originalmente en la revista Comic Beam entre 2010 y 2012.

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El “viejo” Maruo ha vuelto: chicas desdichadas y tullidos

  • Binzume no jigoku (Infierno embotellado, 2012), que además da título al libro, adapta una historia homónima del novelista Yumeno Kyūsaku, pionero de la novela de fantasía y surrealismo japonesa, que narra las desventuras de una pareja de hermanos que tienen que crecer juntos en una isla desierta tras un naufragio y piden ayuda a través de mensajes metidos en botellas de cerveza. Se trata de una historia onírica de narrativa más bien confusa, algo justificado por el propio Maruo en el epílogo, argumentando que “estas incongruencias argumentales, ¿forman parte de los míticos errores de Yumeno Kyūsaku o tal vez lo planeó así expresamente?”
  • Sei Antoine no yūwaku (La tentación de San Antonio, 2010) es una extrañísima historia inspirada en el episodio místico de la tentación de San Antonio y que bebe directamente de obras pictóricas relacionadas con el hecho, como la de Dalí, el Bosco, Grünewald, Max Ernst, etcétera.
  • Koganemochi (El mochi de oro, 2011-12), adaptación de una historia de rakugo (monólogos tradicionales japoneses) bastante inquietante sobre un masajista supuestamente ciego con unos vecinos que sospechan que tiene muchísimo dinero pero no tienen ni idea de dónde lo esconde.
  • Kawaisō-na ane (La pobre hermana mayor, 2011), una historia “100% Maruo” protagonizada por una desdichada chica que acaba teniendo que irse de su casa para escapar de su tiránico padre y acaba prostituyéndose para sobrevivir y cuidar también de su hermanastro, un chaval nacido con malformaciones físicas y deficiencias mentales.

Lo mejor

  • Vuelve el Maruo “de siempre”.
  • Esas planchas, esas viñetas, esos detalles tan increíbles del Maruo de los últimos tiempos.
  • Los guiños a obras de arte y la ambientación “años 20”.

Lo peor

  • Altibajos en las historias, no todas mantienen el mismo listón de calidad.
  • El argumento de la primera historia es bastante confuso, pero eso se puede achacar al original de Yumeno Kyūsaku.
  • Personalmente me gustó mucho más La isla Panorama, pero entiendo que es una excepción dentro de la carrera de Maruo.

Hi Score Girl

  • Título: ハイスコアガール –Hi Score Girl–
  • Autor: Rensuke Oshikiri
  • Editorial: Square Enix
  • Revista: Young Gangan / Young Gangan Big
  • Años publicación: 2010-?
  • Clasificación: videojuegos, comedia
  • Tomos: 3 (en curso)

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Ahora no recuerdo cómo me enteré de la existencia de este manga, creo que a raíz del comentario de alguien en Twitter, pero en cuanto supe de su temática me faltó tiempo para hacerme con los tomos y leerlos. Y es que un manga ambientado en los primeros años 90 y de temática de videojuegos es algo muy serio (XD) para alguien de mi generación, una generación que se crió con los juegos americanos de Lucas Arts por un lado (Loom, Monkey Island...) y por los japoneses (Street Fighter, Golden Axe, Final Fight…) por el otro.

Al ser de pueblo y no haber recreativas en mi localidad (salvo una de Final Fight que hubo durante unos meses en uno de los bares y a la que eché unas cuantas partidas), mi experiencia videojueguil es mucho más de ordenador (CPC 464 primero y PC después) y de consola (Master System II, Megadrive, Game Gear y Super Nintendo, por este orden) que de recreativas, así que en este aspecto este manga no me provoca tanto sentimiento como el que podría provocar en un gamer de mi edad que sí se curtió en las salas de recreativos en esa misma época, compitiendo o colaborando con otros jugadores en los Street Fighter y los Final Fight.

Estamos en 1991, época de máximo esplendor de los ゲーセン geesen (game center, “salas de recreativos”) en Japón, donde miles de chavales se gastaban sus asignaciones semanales delante de las pantallas. Haruo Yaguchi, de 11 años, es un estudiante más bien malo cuya única gran pasión es jugar a las recreativas, campo en el que tiene un dominio incontestable. Sin embargo, un día se topa en su geesen favorito con Akira Ōno, una chica en apariencia recatada y “niña de papá” (siempre va acompañada por su mayordomo, que la lleva de aquí para allá en un coche de lujo).

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Haruo y Ono enfrentándose al Street Fighter.

Ōno se desvela como una gamer bestial, que pone en graves dificultades en el Street Fighter a Haruo. Haruo, desesperado, recurre a medidas poco éticas com Guile, su personaje favorito, para intentar vencerla, pero esta… ¡Se rebota, le da un patadón a la máquina y le pega una paliza (física) a Haruo! Este es el instante en que se inicia una extraña relación entre los dos gamers: el ruin y mal perdedor Haruo y la inquietante y callada (¡no pronuncia nunca ni una palabra!) Ōno…

Lo mejor

  • La ambientación gamer que hace saltar la lagrimilla a los viejales del lugar.
  • El hecho de que salgan videojuegos reales en el manga, como Street Fighter, Final Fight o Fatal Fury…

Lo peor

  • El dibujo podría ser un poco mejor…

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