El blog de Marc Bernabé

Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)

  • Título: 佐武と市捕物控 –Sabu to Ichi torimono hikae– (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi)
  • Autor: Shōtarō Ishinomori
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday, Big Comic
  • Años publicación: 1966-72
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 17

sabutoichi1

Aunque respeto y admiro muchísimo al gran maestro Shōtarō Ishinomori, debo decir que sus manga que había leído hasta este momento me habían dejado un poco frío. Sí, es cierto que Ishinomori imprime un ritmo frenético a sus historias, que incorporan técnicas visuales muy originales y efectivas incluso vistas hoy en día, pero prácticamente todo lo suyo que había leído, como Cyborg 009, Kamen Rider o Kikaider, me había llegado incluso a aburrir. Vale, supongo que es porque ya tengo una edad y la temática shōnen de “el bien contra el mal” y los poderes y todo esto ya no causan ese efecto “mágico” en mí que, por otra parte, sí causan en el público más joven. En cierto modo, es completamente normal. Tengo que decir, sin embargo, que guardo buen sabor de boca de cuando, hace ya años, leí partes de Hotel y de La historia de Japón en manga, obras más “adultas” de este mismo autor que, a la luz del descubrimiento que acabo de hacer, veo que debo releer con cierta urgencia.

La temática “período Edo”, que entendemos como historias ambientadas en lo que, para simplificar, podríamos llamar “la época samurái pero sin guerras”, tampoco ha sido tradicionalmente algo que me atraiga en especial, ya que en general prefiero obras ambientadas en la época contemporánea o de ciencia-ficción.

Por estos dos factores (cierta “pereza” ante una obra de Ishinomori y ambientación en el período Edo), había dejado ad aeternum en la enorme pila de manga “para leer” que tengo en casa esta obra que reseño: Sabu to Ichi torimono hikae (Notas de los arrestos de Sabu e Ichi).

Solo me decidí a sacarla de la pila y darle una oportunidad cuando vi que está nominada para los premios del prestigioso festival de Angouleme, en Francia (donde la obra se está publicando en 4 enormes tomos de unas 1000 páginas cada uno): si el festival que descubrió y coronó por fin al grandioso Shigeru Mizuki a Europa tenía en consideración esta obra, por fuerza tenía que tener algo especial. ¡Y vaya si lo tiene! Me ha dejado sin palabras, francamente, y con ganas de pegarme dos bofetadas por tener ciertos prejuicios (que afortunadamente no tengo reparos en romper, eso sí).

Sabu to Ichi torimono hikae cuenta la historia de Sabu, un ayudante de okappiki (un agente de policía de la época, para entenderlos) que se dedica a investigar varios casos criminales en la ciudad de Edo de, calculo, el siglo XVIII. Alrededor de Sabu se concentran varios personajes, como su jefe, la hija de este (que se llama Midori y está enamorada de él) y, sobre todo, el masajista ciego Ichi. Pese a su ceguera, este último es capaz de llevar una vida relativamente normal debido a la agudeza de sus restantes sentidos: sin ir más lejos, es capaz de jugar a go contra Sabu (y vencerle muy a menudo) y de manejar la espada que esconde en su bastón a la perfección para convertirse en una máquina de matar.

ds

Imaginativos diseños de página ayudan a mantener el ritmo de lectura trepidante

Ichi es un poco como el cerebro supletorio de Sabu, esa pieza que, a menudo conversando distendidamente ante el tablero de go, consigue que finalmente Sabu ate todos los cabos sueltos y resuelva los casos. A veces, la resolución de estos casos exige cierta dosis de acción y entonces aparece Ichi de una u otra forma con su espada oculta, de forma idéntica a la del famoso personaje cinematográfico Zatōichi, sin duda más que una inspiración para este personaje de Shōtarō Ishinomori.

Las historias están muy bien narradas y el ritmo de lectura se convierte en un no parar; solo por esto, este manga ya merecería el calificativo de “muy bueno”. Pero lo que lo convierte en “excelente”, a mi modo de ver las cosas, es la magnífica puesta en escena, el alarde visual que hace Ishinomori que, con efectos visuales, metáforas, oníricos diseños de página con disposiciones de viñetas muy poco ortodoxas, juegos de planos y ángulos, etcétera, deja con la boca abierta al lector. A día de hoy, más de 40 años después del inicio de este manga en 1966, no se ven casi experimentos visuales de este tipo al menos en el manga mainstream; parece que los dibujantes han dejado de lado la experimentación y se limitan a dibujar páginas y viñetas siguiendo un manual. Si algo tenía Ishinomori, es que a él las convenciones le importaban un rábano y no se cortaba a la hora de improvisar e innovar. El manga actual debe muchísimo a este autor, el “rey del manga”, pero no ha habido una evolución desde que él puso sus pautas, más bien al contrario, hemos retrocedido como los cangrejos.

Cuenta Ishinomori en el epílogo de este primer tomo que Sabu e Ichi es su primera obra para público adulto. Aunque empezó a publicarse en la revista para adolescentes Shōnen Sunday (que en aquella época empezaba a tener lectores bastante mayorcitos debido a que aún no había revistas seinen), en 1968 pasó a las páginas de la primera revista seinen realmente mainstream, la Big Comic, y desde allí evolucionó mucho más. Imagino que Ishinomori quiso encontrar un estilo que pudiera atraer a los lectores adultos y por eso experimentó de esta manera. A mi parecer, lo consiguió con creces.

Lo mejor

  • La historia, organizada en capítulos autoconclusivos que narran un caso cada uno, es excelente.
  • El diseño visual, la experimentación y la poco ortodoxa pero muy efectiva división en viñetas de algunas páginas.

Lo peor

  • El personaje Ichi es bastante copia de Zatōichi, un personaje extremadamente popular en aquella época. Tal vez Ishinomori se pasó un poco y chupó demasiada rueda aquí.
  • ¿La veremos algún día en castellano?

Mibu – elBulli

  • Título: 壬生・ブリ –Mibu -- elBulli–
  • Autor: Nahomi Tanaka (guión) / Dai Ochiai (dibujo)
  • Editorial:
  • Revista:
  • Años publicación: 2007
  • Clasificación: cocina
  • Tomos: 1

MibuBulli1

Este artículo fue pensado y escrito como una coordinación con comerJapones.com, que simultáneamente publicaría su propia reseña de este libro, una obra muy atípica. Sin embargo, los múltiples compromisos de Roger, blogmaster de comerJapones.com, han hecho que la idea se haya ido postergando con los meses y finalmente descartando, así que pongo –por fin, muchos meses después de escribirla y editar el vídeo– la reseña.

He dicho antes que esta obra es muy atípica, y lo es por varios motivos. Primero, porque es un libro autopublicado, es decir, su contenido no se publicó en ninguna revista ni tampoco está editado por una editorial profesional sino por un particular (en este caso, un restaurante). Segundo, aunque pueda parecer increíble, y eso lo descalificaría en principio para ser reseñado aquí, porque está editado en español (aunque en este caso nos permitimos una –justa, creo yo– excepción a nuestra propia regla). Y tercero, porque no está a la venta.

Hace unos años, el prestigioso chef Ferran Adrià visitó Japón y consiguió cenar en un restaurante llamado Mibu. Este restaurante, situado en el elegante barrio tokiota de Ginza, es el más exclusivo del mundo, ya que solo tiene dos mesas con capacidad para ocho personas y encima es imposible reservar asiento ya que es de acceso solo reservado a miembros. Los aproximadamente 300 miembros asociados al Mibu pagan cierta cantidad para poder cenar un día al mes en el restaurante. No se pueden hacer reservas y solo puedes ir si vas invitado por algún miembro (o tienes ciertos enchufes, claro). Pues bien, Ferran Adrià tuvo la suerte de poder cenar en este local, regentado por los señores Hiroyoshi y Tomiko Ishida, y lo cierto es que el particular cocinero catalán alucinó de lo lindo con lo que le sirvieron.

Exquisita comida japonesa de inspiración zen salida de las manos de Hiroyoshi Ishida, con un arte inimitable, frescura siempre garantizada y gran creatividad sin renunciar a la sencillez de la cocina japonesa más tradicional basada en el respeto a las estaciones del año y al esfuerzo. Y todo esto combinado con la gran hospitalidad y servicio de Tomiko Ishida, siempre atenta, siempre dando las explicaciones oportunas en el momento oportuno y siempre adelantándose a los deseos de los comensales. El espíritu del Mibu es este: la comida es importante, pero el trato al comensal (お持て成し o-motenashi) lo es tanto o más.

Adrià quedó tan impresionado y cautivado que desde aquel día consideró a Ishida una especie de “hermano” o “maestro” espiritual, e incorporó a su cocina algunas de sus ideas y conceptos. En un momento dado, a Adrià se le ocurrió la idea de organizar una especie de evento: invitar a los Ishida y a su equipo a su restaurante, el celebérrimo elBulli, para que cocinaran allí durante unos días. Sin embargo, la idea fue creciendo y al final lo que hicieron fue ¡trasladar íntegramente el restaurante Mibu a Cala Montjoi! Así es, los Ishida y su equipo se trasladaron a Catalunya (con ingredientes, ajuar e incluso litros y litros de agua japonesa) durante una semana para cocinar para los comensales e invitados de elBulli.

sasa

El equipo de elBulli y Ferran Adrià dan la bienvenida a los Ishida a Cala Motjoi.

Durante la duración del evento se priorizó la degustación de los platos en su punto óptimo y el ambiente de relax y hospitalidad ofrecido por la señora Ishida, por lo que no se permitió sacar ninguna foto ni ningún vídeo de la comida servida. Como sería una pena que todo esto cayera en saco roto, finalmente los Ishida decidieron, unos años después, encargar la creación de un manga donde se contaría la historia de este evento y se detallarían con exactitud los platos cocinados y las reacciones tanto de Ferran Adrià como de los demás comensales.

Esta es la historia de este interesante manga, que fue editado simultáneamente en japonés y español y distribuido entre la gente afín a los dos restaurantes. El anhelo de los Ishida es que este sea un documento de un sueño que sirva a las generaciones futuras para comprender la esencia de la cocina japonesa, y para eso su idea es donar ejemplares del libro a a escuelas de cocina donde se formarán los talentos del futuro.

El manga en sí es muy entretenido e interesante (a pesar de que el dibujo, realizado por un dibujante novato, no es muy bueno); la verdad es que no ocurre todos los días que un personaje español de actualidad sea personaje de un manga, y en este caso Ferran Adrià y su equipo tienen un papel más que protagonista. Ya solo por esto, este libro merece una mención de honor en la historia del manga en España.

Y os preguntaréis… Si este libro no está a la venta, ¿cómo lo has conseguido? En respuesta a esta pregunta, os dejo con un vídeo en el que os cuento cómo cayó la obra en mis manos y lo que me ocurrió aquel mismo día, en el que la casualidad y la suerte hicieron que… ¡Fuera invitado a cenar en el Mibu, el restaurante más exclusivo del mundo!

Lo mejor

  • Un hito histórico del manga en España, aunque lamentablemente no ha tenido casi repercusión.
  • El evento que cuenta el manga es muy interesante (aunque un poco “gastrofriki”).
  • Los conceptos sobre cocina japonesa que nos cuenta el manga resultan muy iluminadores.
  • Estupenda calidad de papel y de impresión para tratarse de un libro autopublicado.

Lo peor

  • El dibujo podría ser mejor.
  • Que no esté al alcance del público general. Creo que se debería hacer un esfuerzo por ponerlo a la venta, si no por motivos de lucro, para hacer llegar la obra a todos los posibles interesados. O bien darlo gratis de forma electrónica.

The Insect (El insecto)

  • Título: インセクト –The Insect– (El insecto)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Asahi Sonorama
  • Revista: varias
  • Años publicación: 1976 (este tomo)
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 1

insect1

Leiji Matsumoto es principalmente conocido por sus historias de ciencia-ficción fantástica, como Capitán Harlock, Acorazado Espacial Yamato y Galaxy Express 999, por lo que internacionalmente se le suele considerar el rey de la “space opera” japonesa.

Sin embargo, su obra por supuesto abarca mucho más que eso, y en realidad este autor tiene al menos cinco facetas bastante diferenciadas y más o menos conocidas:

  • Space opera. Su faceta más famosa de lejos. Matsumoto es el rey del género tanto en Japón como internacionalmente. No hay más que ver los vídeos de Daft Punk englobados en la macroproducción Interstella 5555.
  • Guerra. Matsumoto tiene una amplia producción de manga bélico, entre los que destaca la serie The Cockpit.
  • Cuatro tatamis y medio. Este autor fue el principal responsable de un género entero en la literatura y el manga japonés: la narración de las historias de tíos pobretones (mal)viviendo en pequeñas viviendas de cuatro tatamis y medio con cocina y lavabo comunitarios y sin bañera (había que ir a lavarse a los baños públicos). Su obra más famosa en este sentido es Otoko Oidon.
  • Shōjo. Como muchos otros grandes autores de manga, Matsumoto empezó dibujando shōjo. Destaca por su capacidad innata de crear “animalitos monos”. De hecho tiene algunas historias co-creadas junto a su mujer Miyako Maki, en las que ella dibujaba los personajes mientras que él se encargaba de los animales (perritos y gatitos) ya que le “salían tan bien”.
  • Entomología. Este autor tiene también algunos manga basados en insectos. Se trata de su faceta menos conocida, incluso en Japón.

El manga que tratamos en este ocasión forma parte de esta quinta faceta del “padre” de las bellezas Emeraldas y Maetel. Estamos ante un tomo que recopila un total de 11 historias cortas basadas de una u otra manera en el mundo de los insectos.

ds

Ciempiés...

La verdad es que no hay hilo conductor entre ellas. Mientras que algunas se basan en la interacción de los humanos con uno o varios insectos (por ejemplo, una historia va de un tipo que tiene un montón de escarabajos en su casa) y otras personifican a los insectos (una de las historias ocurre en un hormiguero donde una poderosa hormiga –con cuerpo, rostro y ademanes de persona, ojo– domina a las demás). Otras historias simplemente se basan en alegorías, como por ejemplo la historia de un tipo bajito y regordete con gafas de culo de botella que, obviamente, recuerda a una mosca.

Hormigas, libélulas, escarabajos, moscas, ladillas, cucarachas, mariposas… Todas ellas tienen cabida en este tomo de ritmo muy irregular pero con ese sabor tan “matsumotero” que deja cierto regusto triste en la mente del lector, ese mono no aware del que hablábamos en la reseña de Galaxy Express 999 y que resulta tan propio del estilo del autor.

Por supuesto, en este manga encontramos también los típicos personajes Matsumoto: mujeres estilizadas, guapísimas, de pelo larguísimo y porte melancólico; hombres bajitos, feos, regordetes y borrachos; chicos desgarbados y perdidos por la vida… Vamos, una obra Leiji Matsumoto 100%.

Personalmente me ha gustado el manga. Cierto es que algunas historias son mejores que otras y que el ritmo es un poco irregular, pero en general es un buen manga. Una curiosidad muy interesante para los fans de Leiji Matsumoto que quieran llegar un poco más allá de su faceta como maestro de la space opera.

Lo mejor

  • Historias cortas muy imaginativas.
  • Las etilizadas, melancólicas y enigmáticas chicas Matsumoto.

Lo peor

  • Ritmo irregular.
  • Algunas historias quizás son un poco demasiado abstractas.

Fūunji-tachi– (Los espíritus libres)

  • Título: 風雲児たち –Fūunji-tachi– (Los espíritus libres)
  • Autor: Tarō Minamoto
  • Editorial: Ushio Shuppan
  • Revista: Shōnen World / Comic Tom
  • Años publicación: 1979-1998
  • Clasificación: humor, histórico
  • Tomos: 30

fuunji1

Fūunji-tachi es la obra más representativa del autor de manga humorístico Tarō Minamoto, autor de Homo Homo Seven. Estamos ante una obra de corte histórico donde se narra de forma bastante fidedigna la historia de Japón desde la batalla de Sekigahara del año 1600 hasta la época del fin del shōgunato Tokugawa en 1868. Pero la principal particularidad de este manga es que narra la historia siempre con el humor por bandera, sin dejar, eso sí, de ser una narración correcta y documentada.

Se dice que Tarō Minamoto quería hacer un manga sobre la época del bakumatsu, ya sabéis, el fin del shōgunato Tokugawa, esa época mítica que tan hondo cala en el corazón de los japoneses y que tanto les gusta, reflejada en mangas como Rurōni Kenshin, Sidooh, Ryūgetsushō y tantísimos otros en los que seguro que ahora mismo no estoy cayendo. Sí, toda esa historia del Shinsengumi (Kondō, Hijikata, Okita, Saitō…), Takamori Saigō, Ryōma Sakamoto, Kaishū Katsu y toda esta peña que sale una y otra vez en los manga. Sin embargo, sin consultar con la editorial, que ya había dado el OK a un manga histórico-humorístico sobre el bakumatsu, Minamoto decidió en el último momento que no se podía comprender el bakumatsu si no ponía antes la base y empezaba a explicar la historia desde la batalla que marca el inicio de la dinastía de shōgunes Tokugawa: la batalla de Sekigahara.

Y así empieza este manga, con una narración al dedillo del transcurrir de la batalla de Sekigahara documentada hasta el último detalle, pero con la particularidad de que todo se toma a cachondeo, desde el diseño deforme y cabezón de los personajes (que a mí me parece genial) hasta la manera como se presenta la información. Por ejemplo, fue esencial en esta batalla el hecho de que uno de los generales del ejército del Oeste, Hideaki Kobayakawa, traicionara a su bando y se pasara al Este (ejército de Ieyasu Tokugawa). Pues aquí nos pintan a Kobayakawa como un perfecto imbécil que acaba traicionando a su bando prácticamente sin querer. Y es cierto, se dice que Kobayakawa no era muy inteligente…

dsds

Sí, el de la última viñeta es Kobayakawa...

En cualquier caso, justamente mientras leía este tomo estaba traduciendo una historia corta de Hiroshi Hirata ambientada también en la batalla de Sekigahara, y lo que Hirata cuenta con tremendo detalle histórico nos lo cuenta también perfectamente Minamoto en esta Fūunji-tachi, sin olvidarse ni de un solo detalle, lo que deja entrever que el autor se documentó con ahínco para realizar esta historia.

Hace años que me llamaba la atención Fūunji-tachi, sobre todo porque una vez cayó en mis manos un tomo en muy mal estado que utilicé para escanear algunas viñetas para que sirvieran como manga-ejemplos de Japonés en viñetas 2. El tomo estaba muy deteriorado y además era un número a medias, por lo que decidí tirarlo, aunque se me quedó en la memoria ese estilo de dibujo tan peculiar y siempre había querido introducirme en la obra, algo que por fin he podido hacer.

Fūunji-tachi tuvo muchísimo éxito en su momento y Tarō Minamoto ha seguido basando su carrera en este proyecto. Entre 1998 y 2000 dibujó una primera secuela en la que contaba la vida del famoso revolucionario Ryōma Sakamoto (5 tomos), y desde 2001 se encarga de una nueva secuela (en la que por fin se decide a contar su versión del bakumatsu) para la editorial Lead.

Lo mejor

  • El diseño de los personajes es hilarante.
  • Cuenta lo que pasó de forma fidedigna, aunque con mucho humor.

Lo peor

  • Hay muchos chistes sacados de programas de tele, mangas, animes, películas y cosas así de la época, por lo que ahora no se entienden. En una edición posterior recopilatoria se tuvieron que incluir explicaciones para que la gente pudiera captar esos chistes.

Beelzebub

  • Título: べるぜバブ –Beelzebub–
  • Autor: Ryūhei Tamura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 2009-?
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 7 (en curso)

beelzebub1

No es la primera vez que menciono en este blog que voy comprando las series Jump que más éxito van cosechando en Japón, primero porque me parece importante desde mi posición (y hobby) de “industry-watcher” y segundo porque son unas de las que más probabilidades tienen de ser publicadas en España y, por tanto, de caer en manos del equipo traductor de Daruma para su traducción. No es raro que las editoriales consigan un contrato y, con las prisas de poder publicar esa nueva serie a tiempo para el próximo Salón del Manga/Cómic, pidan mucha rapidez a la hora de traducir, pero que paradójicamente aún no hayan recibido los materiales y por lo tanto nos encontremos que tenemos una serie cuyo tomo 1 tiene que ser traducido urgentemente, pero… ¡Estemos sin tomo! Y claro, entonces viene muy bien tener ese tomo 1 a mano ya que puedes empezar a trabajar de inmediato. Tampoco es que lo compre todo, pero sin ir más lejos, para poner ejemplos recientes, en estos últimos meses no me ha ido nada mal tener en casa ejemplares de Bakuman., Tegami Bachi (Letter Bee) y Busō Renkin (Armamento Alquimista). Al menos unos pocos días sí hemos ganado, que ya es mucho cuando hay prisa.

En fin, que me voy por las ramas. El caso es que procuro ir leyendo las series que van destacando en la Jump para tenerlas ubicadas y saber de antemano más o menos de qué van. No es que sea muy amante del shōnen actual, ni mucho menos de la Shōnen Jump, pero está bien este ejercicio de ir controlando qué es lo que hay. Este es el caso de Beelzebub, una serie que está dando bastante que hablar últimamente debido a que ya se ha anunciado una serie de anime que empezará el próximo mes de enero de 2011.

Tatsumi Oga es el típico matón de instituto que va por ahí en plan violento. Su instituto está plagado de gamberros chungos, pero él, sin ser ningún armario ni llevar peinados agresivos o tatuajes, resulta siempre más fuerte que ellos. En esas estamos que, mientras Oga está recreándose en la victoria tras una pelea a la orilla de un río, baja un cuerpo inerte de un tío bigotudo corriente abajo, que encalla en la orilla y se abre (!) para revelar un bebé en su interior (vamos, parodia total del típico cuento de Momotarō, que baja del río dentro de un enorme melocotón).

beelzebub2

Y el niñato que no suelta a Oga ni a sol ni a sombra...

Cuando el bebé ve los aires de Oga, que se comporta como un absoluto bruto despiadado ante sus rivales caídos, se queda prendado de él y no lo suelta para nada. Poco después, aparece Hildegarde –Hilda para los “amigos” –, la tata del niño, que cuenta que ese bebé no es otro que el hijo del Rey Demonio, y que ha sido enviado a la Tierra para que crezca y sea criado por un humano hasta que sea lo suficientemente mayor como para arrasar el mundo. ¡Y el bebé resulta que ha elegido a Oga! Y nada, pues así empieza un manga en el que Oga se debatirá entre si criar al niño maléfico (con la ayuda de Hilda) o pasar de todo. Pero es que tampoco puede pasar de él, porque el niño está muy encaprichado y, a la que se separa más de quince metros, echa a llorar con nefastas consecuencias…

Pues nada, un manga más de aventuras de la Jump que empieza de forma bastante original, con ciertas dosis de humor, pero que a mí más bien me ha dejado frío. Resulta entretenidillo, pero me temo que a los pocos tomos empezará a derivar a las típicas luchas power-up de la Jump, que están muy bien para los que les gusten, que no son pocos, pero a mí me aburren después de haber leído montones de manga del estilo y tener ya cierta edad en la que los shōnen tienen que tener algo muy especial para que realmente me gusten.

Un par de comentarios extra:

  • El bebé sale siempre desnudo, pilila al aire. Si los mojigatos americanos le pusieron calzoncillos a Son Gokū en esa escena en la que saltaba al lago para pescar un pez enorme, ¿qué harán con esta obra? ¿Directamente no la licenciarán? ¿Le pondrán calzoncillos al niño todas las –muchas– veces que sale?
  • El título, べるぜバブ (Beruzebabu, o sea, Beelzebub, el nombré en inglés del demonio Belcebú) es curioso en japonés. Si estáis familiarizados con los silabarios japoneses, veréis que la parte BERUZE está escrita en hiragana, mientras que BABU lo está en katakana. Babu es la manera con la que los japoneses expresan el barboteo típico de los bebés, igual que nosotros decimos “gugú-tata” o “ajó-ajó”. Así que el título japonés denota, de forma totalmente visual, el nombre del demonio Belcebú, a lo que se suma cierto toque “a bebé”. Curioso, ¿verdad? Un matiz totalmente intrasladable, por otra parte.

Lo mejor

  • El dibujo es típico de la Jump. Nada novedoso, pero atractivo a la vista y “moderno”.
  • Tiene ciertas doses de humor que no está mal.
  • El planteamiento es original. ¿Un gamberro criando a un bebé?
  • Furuichi, el amigo cínico de Oga, me ha caído bien con sus comentarios y sus caretos de “flipa”.

Lo peor

  • No tiene mucho atractivo para un lector harto de leer shōnen.
  • Temo que, en un momento dado, el autor caerá en el recurso fácil de las batallitas y los power-up.