El blog de Marc Bernabé

Beelzebub

Monday, October 25th, 2010
  • Título: べるぜバブ –Beelzebub–
  • Autor: Ryūhei Tamura
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 2009-?
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 7 (en curso)

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No es la primera vez que menciono en este blog que voy comprando las series Jump que más éxito van cosechando en Japón, primero porque me parece importante desde mi posición (y hobby) de “industry-watcher” y segundo porque son unas de las que más probabilidades tienen de ser publicadas en España y, por tanto, de caer en manos del equipo traductor de Daruma para su traducción. No es raro que las editoriales consigan un contrato y, con las prisas de poder publicar esa nueva serie a tiempo para el próximo Salón del Manga/Cómic, pidan mucha rapidez a la hora de traducir, pero que paradójicamente aún no hayan recibido los materiales y por lo tanto nos encontremos que tenemos una serie cuyo tomo 1 tiene que ser traducido urgentemente, pero… ¡Estemos sin tomo! Y claro, entonces viene muy bien tener ese tomo 1 a mano ya que puedes empezar a trabajar de inmediato. Tampoco es que lo compre todo, pero sin ir más lejos, para poner ejemplos recientes, en estos últimos meses no me ha ido nada mal tener en casa ejemplares de Bakuman., Tegami Bachi (Letter Bee) y Busō Renkin (Armamento Alquimista). Al menos unos pocos días sí hemos ganado, que ya es mucho cuando hay prisa.

En fin, que me voy por las ramas. El caso es que procuro ir leyendo las series que van destacando en la Jump para tenerlas ubicadas y saber de antemano más o menos de qué van. No es que sea muy amante del shōnen actual, ni mucho menos de la Shōnen Jump, pero está bien este ejercicio de ir controlando qué es lo que hay. Este es el caso de Beelzebub, una serie que está dando bastante que hablar últimamente debido a que ya se ha anunciado una serie de anime que empezará el próximo mes de enero de 2011.

Tatsumi Oga es el típico matón de instituto que va por ahí en plan violento. Su instituto está plagado de gamberros chungos, pero él, sin ser ningún armario ni llevar peinados agresivos o tatuajes, resulta siempre más fuerte que ellos. En esas estamos que, mientras Oga está recreándose en la victoria tras una pelea a la orilla de un río, baja un cuerpo inerte de un tío bigotudo corriente abajo, que encalla en la orilla y se abre (!) para revelar un bebé en su interior (vamos, parodia total del típico cuento de Momotarō, que baja del río dentro de un enorme melocotón).

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Y el niñato que no suelta a Oga ni a sol ni a sombra...

Cuando el bebé ve los aires de Oga, que se comporta como un absoluto bruto despiadado ante sus rivales caídos, se queda prendado de él y no lo suelta para nada. Poco después, aparece Hildegarde –Hilda para los “amigos” –, la tata del niño, que cuenta que ese bebé no es otro que el hijo del Rey Demonio, y que ha sido enviado a la Tierra para que crezca y sea criado por un humano hasta que sea lo suficientemente mayor como para arrasar el mundo. ¡Y el bebé resulta que ha elegido a Oga! Y nada, pues así empieza un manga en el que Oga se debatirá entre si criar al niño maléfico (con la ayuda de Hilda) o pasar de todo. Pero es que tampoco puede pasar de él, porque el niño está muy encaprichado y, a la que se separa más de quince metros, echa a llorar con nefastas consecuencias…

Pues nada, un manga más de aventuras de la Jump que empieza de forma bastante original, con ciertas dosis de humor, pero que a mí más bien me ha dejado frío. Resulta entretenidillo, pero me temo que a los pocos tomos empezará a derivar a las típicas luchas power-up de la Jump, que están muy bien para los que les gusten, que no son pocos, pero a mí me aburren después de haber leído montones de manga del estilo y tener ya cierta edad en la que los shōnen tienen que tener algo muy especial para que realmente me gusten.

Un par de comentarios extra:

  • El bebé sale siempre desnudo, pilila al aire. Si los mojigatos americanos le pusieron calzoncillos a Son Gokū en esa escena en la que saltaba al lago para pescar un pez enorme, ¿qué harán con esta obra? ¿Directamente no la licenciarán? ¿Le pondrán calzoncillos al niño todas las –muchas– veces que sale?
  • El título, べるぜバブ (Beruzebabu, o sea, Beelzebub, el nombré en inglés del demonio Belcebú) es curioso en japonés. Si estáis familiarizados con los silabarios japoneses, veréis que la parte BERUZE está escrita en hiragana, mientras que BABU lo está en katakana. Babu es la manera con la que los japoneses expresan el barboteo típico de los bebés, igual que nosotros decimos “gugú-tata” o “ajó-ajó”. Así que el título japonés denota, de forma totalmente visual, el nombre del demonio Belcebú, a lo que se suma cierto toque “a bebé”. Curioso, ¿verdad? Un matiz totalmente intrasladable, por otra parte.

Lo mejor

  • El dibujo es típico de la Jump. Nada novedoso, pero atractivo a la vista y “moderno”.
  • Tiene ciertas doses de humor que no está mal.
  • El planteamiento es original. ¿Un gamberro criando a un bebé?
  • Furuichi, el amigo cínico de Oga, me ha caído bien con sus comentarios y sus caretos de “flipa”.

Lo peor

  • No tiene mucho atractivo para un lector harto de leer shōnen.
  • Temo que, en un momento dado, el autor caerá en el recurso fácil de las batallitas y los power-up.

Homo Homo Seven

Tuesday, September 21st, 2010
  • Título: ホモホモ7 –Homo Homo Seven–
  • Autor: Tarō Minamoto
  • Editorial: Wakaki Shobō
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1971-72
  • Clasificación: humor
  • Tomos: 2

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Últimamente me ha dado por introducirme en la obra de Tarō Minamoto, un autor básicamente conocido por su obra Fūunji-tachi (que comentaré otro día) y que se especializa en humor. En algún sitio leí una vez que Homo Homo Seven era una de sus grandes obras, y por extensión una de las obras más destacables del género humorístico dentro del manga japonés, así que al ver el primer tomo (de 2) en una librería de segunda mano, no dudé en comprármelo.

Realmente estamos ante un cómic peculiar en muchos aspectos, luego veréis por qué. Básicamente hay dos bandos enfrentados, los Homo Homo (todo hombres) y los Resu Resu (todo mujeres), y en cada episodio se presenta un enfrentamiento protagonizado por Homo Homo Seven (parodia de 007 que lleva un sombrero con las letras H O M O repetidas una y otra vez) contra alguna esbirro de las Resu Resu. Prácticamente todas las “malas” acaban enamorándose del protagonista y al final acaba él venciendo en la “batalla” o lo que sea que ocurre. (Por cierto, ya os imagináis que Homo significa “homosexual”, mientras que Resu viene de Les, o sea, “lesbiana”).

Os habéis quedado igual, ¿no? Pues es que es así, no tiene ningún sentido XD. La gracia del manga es que está compuesto por episodios autoconclusivos, y cada uno de ellos parodia un género cinematográfico. Así, la primera historia es la típica de espías a lo 007, pero la segunda va de yakuzas al estilo Tōei, luego hay una que parodia las pelis francesas en plan romanticón dramático e incluso se cachondea de las pelis de romanos, entre otras chorradas. Y en cada caso los personajes se visten acordes con la temática del capítulo y actúan como tales, como si fueran “actores”.

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Sí, el de la primera viñeta es el mismo que el de la viñeta 2, 3, 4 y 5, el del sombrero Homohomohomohomo... XD

La segunda gracia del manga es la combinación a lo bestia de varios estilos de dibujo, destacando el diseño del protagonista, que está dibujado al estilo “garabato”, mientras que a su alrededor pueden perfectamente aparecer personajes dibujados al estilo gekiga, es decir, hiperrealista. A veces incluso aparecen chicas dibujadas “a lo shōjo” y cosas así, y además está todo realizado con un contraste brutal; los personajes dibujados al estilo garabato son realmente garabatos feísimos, y los que están hechos con estilo hiperrealista son muy resultones. Lo mismo se puede decir de los fondos y objetos.

Incluso el autor juega con diferentes estilos de dibujo para un mismo personaje, que en una viñeta puede aparecer dibujado con todo lujo de detalle y en la siguiente convertirlo en un garabato. ¿Recordáis cuando Toriyama dibuja a Sembei al estilo “guapo” para que destaque? Pues es un efecto similar, solo que mucho más radical que Dr. Slump –y eso que precede a esta última por casi 10 años–.

Una curiosidad de este manga es que se publicó en la revista Shōnen Magazine durante su época dorada de principios de los 70, junto a obras tan famosas e históricas como Kyojin no Hoshi y Ashita no Joe. Pero a pesar de eso, la editorial Kōdansha, propietaria de la Magazine, nunca publicó Homo Homo Seven en tomo, sino que cedió (imagino) los derechos a la pequeña editorial Wakaki Shobō. Tal vez en su momento no obtuvo nada de relevancia, pero actualmente se considera a Homo Homo Seven una de las mejores obras de humor de la historia (discutible), y sin duda es una de las más originales.

Lo mejor

  • El contraste brutal entre los varios estilos de dibujo, especialmente el gekiga y el garabato.
  • Las parodias de géneros cinematográficos.
  • Cuando Homo Homo Seven se pone “serio”.

Lo peor

  • A veces resulta demasiado pasado de vueltas.
  • Los garabatos igual son demasiado exagerados.

Nijū Seiki Shōnen no wakiyaku: Ujiko Ujio Sakuhin-shū (20th Century Boys Spin Off: Recopilación de historias de Ujiko Ujio)

Monday, September 13th, 2010
  • Título: 20世紀少年の脇役・ウジコウジオ作品集 –Nijū Seiki Shōnen no wakiyaku: Ujiko Ujio Sakuhin-shū– (20th Century Boys Spin Off: Recopilación de historias de Ujiko Ujio)
  • Autor: Naoki Urasawa / Ujiko Ujio
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: seinen, metamanga, humor
  • Tomos: 1

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Esta reseña va a ser un poco extraña, ya que de hecho ya comenté esta obra cuando aún no había sido recopilada en tomo y era conocida con el título de Mangari Michi.
Recientemente, sin embargo, ha salido el tomo recopilatorio en Japón y he podido obtenerlo y leerlo, así que voy a añadir algunas impresiones a lo que escribí en su momento (puedes leerlo aquí).
A modo de recordatorio, decir que en este tomo se recopilan las historias del dúo de dibujantes Ujiko Ujio que aparecían como personajes (muy) secundarios en 20th Century Boys. Así, el tomo recoge un total de 7 historias autoconclusivas organizadas a través del marco de las conversaciones entre Yukiji y Ujiko Ujio.
Recordemos que Yukiji solía leer los manga de Ujiko Ujio y les decía cosas como “no está mal, pero le falta sentimiento” o “echo de menos a un héroe más valiente” y del estilo. Pues bien, aquí por fin podemos leer estas historias que Yujiki criticaba en 20th Century Boys.
¿Y cómo son las historias? Pues chorradas monumentales, la verdad. Leídas una a una no tienen mucha gracia, y esto es precisamente lo que pensé cuando leí de refilón dos de ellas para hacer la reseña de Mangari Michi: “menuda chorrada, esto no tiene ningún interés ni ninguna gracia”.
Pero, ¡ah! cuando tienes el tomo en tus manos y puedes leerlo de corrido, la percepción cambia radicalmente. Las historias siguen siendo enormes chorradas –hay una tipo Love Hina, una de samuráis, una que recuerda a Saw, otra de béisbol, otra copia de Indiana Jones, etcétera–, pero cuando las lees junto a los pequeños prólogos y epílogos en los que aparecen las conversaciones entre Yujiki y el dúo de mangakas, es decir, cuando las pones en contexto, toman otra dimensión muy distinta.

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Una historia de béisbol en el que las protagonistas se lo toman muy "a pecho".

Por cierto, el dibujo de las historias resulta bastante diferente del típico de Urasawa; se nota que ha salido de su estudio sobre todo por el detalle y el estilo de algunos fondos, pero no por los personajes. El caso es que, según me dijo el propio Urasawa cuando le entrevisté, no fue él el que se encargó del dibujo de estas historias, sino que las dejó en manos de sus ayudantes. ¡Ya me extrañaba a mí semejante cambio de estilo! A pesar de que el dibujo no es el típico urasawiano, no por eso está mal, ojo. Es un estilo mucho más “manga”, pero no por ello malo.
Por cierto, os traduzco una de las opiniones que hay puestas en Amazon Japan sobre este manga, que suscribo al 100%; creo que resume muy bien lo que es la obra y las sensaciones que se tienen al leerla:

Reconozco que el argumento es una chorrada y no tiene nada de interesante, así que entiendo que uno tenga ganas de darle una puntuación baja a este manga (Nota: se refiere a que hay algunos lectores que le han dado puntuación baja).
Sin embargo, si lo pones en el contexto de 20th Century Boys, acaba siendo una obra tan entretenida que no sé qué hacer.
Al leer las historias de Ujiko Ujio entiendes los motivos por los que Yukiji les abroncaba de aquella manera y les decía aquellas cosas.
Así que, este manga, como manga en sí no es ninguna maravilla, pero como complemento/divertimento es más que válido.
Por muchas veces que lea las historias, siempre me dejan frío, pero por otro lado pienso satisfecho “ah, claro, por eso mismo está bien”.
Es un libro increíblemente extraño.
Tal vez hubiese sido preferible publicarlo como extra de alguna revista o libro recopilatorio. Tal como está ahora, me parece un pequeño lujo.

En fin, para resumir, este es un manga que recomiendo mucho a los “Urasawatards” para terminar de completar 20th Century Boys, pero si no eres especialmente fan de Urasawa o de esa obram no vale la pena. Imagino que este tomo se acabará publicando en España tarde o temprano, así que es cuestión de esperar.

Lo mejor

  • Un spin-off interesante para los completistas, bien de 20th Century Boys, bien de la obra de Naoki Urasawa en general.
  • El uso de diferentes estilos de dibujo y distintas temáticas, infinitamente más light que lo que acostumbra a hacer Urasawa.
  • Los prólogos y epílogos en los que aparecen Yujiki y Ujiko Ujio, así como el epílogo final de 20 páginas dibujadas –estas sí– por Urasawa donde salen Kenji, Kakuta y demás personajes de 20th Century Boys.
  • Un divertimento muy curioso.

Lo peor

  • Es una obra perfectamente prescindible si no eres mega-fan.
  • Los “manga dentro del manga” que hay en esta obra son bastante absurdos.

Hoero pen (Comic Bomber – Ruge, plumilla)

Wednesday, July 7th, 2010
  • Título: 吼えろペン –Hoero Pen– (Comic Bomber – Ruge, plumilla)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Sunday GX
  • Años publicación: 2001-04
  • Clasificación: shōnen, seinen, metamanga
  • Tomos: 13

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Últimamente he sido testigo de conversaciones (en la vida real o en internet) en las que los interlocutores hablaban maravillas sobre Bakuman, basándose en el hecho de la “originalidad” del cómic de Obata y Ohba. No voy a decir ahora que Bakuman me parezca una mierda, porque no es el caso, me parece un gran manga, muy interesante y muy bien llevado. Pero de original no tiene gran cosa. Antes de Bakuman, ha habido muchísimos manga que hablaban sobre el acto creativo de crear un manga, enfocados desde una perspectiva similar a la de Bakuman, o bien en forma de biografías tipo Gekiga Hyōryū, Gekiga baka-tachi!! o la famosa Manga michi (El camino del manga) de Fujiko Fujio A, amén, claro está, de los numerosos tomos puramente educativos de “Cómo ser mangaka” creados por famosos (Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Akira Toriyama…) y no tan famosos.

Lo que hace original a Bakuman es, por un lado, que se enmarca en la época actual y que por lo tanto nos narra la forma de hacer de hoy en día, lo que resulta muy interesante, por el otro su faceta semiautobiográfica (hay puntos en el manga en el que se ve que las situaciones vividas por los protagonistas están basadas en situaciones reales vividas por el guionista y/o el dibujante) y por el otro en que se centra exclusivamente en el funcionamiento de la revista Shōnen Jump, la líder absoluta en su campo. En definitiva, resulta una especie de manual práctico de “cómo presentar un manga a la Shōnen Jump”. En esto sí es una obra única en su género.

La obra que reseño esta vez, Hoero pen, es otro de estos manga en los que el protagonista no es otro que… Un mangaka. Efectivamente, Moyuru Honoo, el personaje principal, es un dibujante de cierto éxito (que, por alguna razón, siempre lleva un casco de rugby) que cuenta con un equipo de ayudantes y que tiene un par de series serializándose en sendas revistas. El manga está estructurado en episodios autoconclusivos en los que el autor mete a su personaje en situaciones de lo más extremas e inverosímiles: desde el ataque de una francotiradora extranjera que le confunde por el autor de la serie Pikarimon y tiene órdenes de matarlo para acabar con la “plaga” que representan estos bichitos que están “pervirtiendo” a los jóvenes occidentales, hasta un atraco a un banco que casualmente Honoo había “previsto” en el capítulo de su serie que se publica esta misma semana, y cosas así.

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¡Dibuja como si te fuera la vida en ello!

Todo es extremadamente exagerado y muy estilo “nekketsu” (sangre caliente), y las escenas en las que el protagonista o algún otro personaje se ponen a hacer algo (sea dibujar un manga, conducir una bici o lo que sea) a lo bestia son muy divertidas por lo extremadamente exageradas que resultan. A mí personalmente el primer tomo me encantó y me dejó con ganas de más. Si bien es cierto que la actitud siempre nekketsu a lo bestia del protagonista a veces saca de quicio, en general la historia fluye muy bien y se deja leer con agilidad y sin hacerse pesada. Supongo que la estructura en episodios autoconclusivos ayuda bastante. Por cierto, el título inglés “oficial” de este manga es Comic Bomber. Como veis, nada que ver con una traducción literal del título japonés, ni mucho menos ^_^ ¿A santo de qué elegirían este título?

Muy interesante, por cierto, resulta el glosario y explicación de cómo se hace un manga a modo de epílogo, pensado para que el lector no se pierda cuando en la historia hablan sobre el proceso de crear un manga o usan palabras técnicas o especializadas. Muy bien resumido y explicado, sí señor.

Por lo que he podido averiguar, este manga tiene una precuela, titulada Moeyo pen (Arde, plumilla), de un solo tomo con material serializado entre 1990 y 1991, y también una secuela, titulada Shin Hoero pen (Nuevo Ruge, plumilla), de 11 tomos publicados entre 2005 y 2008. La precuela intentaré conseguirla, ya que siendo un solo tomo puede resultar interesante. Si lo consigo, pondré en este mismo blog su correspondiente reseña.

Norakuro gunsō (Sargento Norakuro)

Monday, April 26th, 2010
  • Título: のらくろ軍曹 –Norakuro gunsō– (Sargento Norakuro)
  • Autor: Suihō Tagawa
  • Editorial: Dainihon Yūbenkai Kōdansha (actual Kōdansha)
  • Revista: Shōnen Club
  • Años publicación: 1931-1941
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 10

Ya di unas cuantas pinceladas sobre Norakuro en el post sobre el Museo Suihō Tagawa, pero esta vez, aprovechando que tras escribir mi relato de esa visita me entraron ganas de leer el manga, escribiré esta reseña en la que ampliaré un poco sobre este icónico personaje.

Norakuro empezó en 1931 en las páginas de la revista para niños Shōnen Club. En aquel entonces, las revistas infantiles llevaban básicamente artículos, fotos y relatos, y muy poco manga, pero el editor jefe decidió que tal vez sería interesante incorporar un cómic, ya que podría tener éxito entre los chavales. Así, contactó con Suihō Tagawa, un dibujante que ya destacaba en la época. Al proponerle el editor la idea, Tagawa pensó en que, para gustar a los niños, había que hacer una mezcla de las cosas que les gustaban a los chavales de la época: los perros y jugar a batallitas. Y así se inventó la idea detrás de Norakuro: un perro que se apunta al ejército.

Norakuro empieza pues presentándonos al perro vagabundo (norainu) negro y blanco (inspiración directa del gato Félix, según dicen) llamado Kurokichi, que se alista como recluta de segunda al ejército. Su sobrenombre Norakuro viene pues de la contracción de Norainu no Kurokichi (Kurokichi, el perro vagabundo. Además, “kuro” significa “negro”). El personaje cayó tan bien a los lectores que llegó a tener un gran éxito, en parte porque Tagawa, respondiendo a las expectativas de los mismos lectores, hacía subir de rango a su personaje poco a poco: así, de recluta de segunda pasa a recluta de primera, después a recluta mayor, cabo de segunda, cabo, sargento, etc. Y así hasta llegar a teniente de segunda, que es donde se quedó el personaje.

Se dice que Tagawa quería seguir aumentando de rango a Norakuro, pero que el ejército japonés, harto de que el personaje banalizara a las fuerzas armadas y la guerra, no solo impidió que Norakuro llegara a capitán –al parecer, la idea original de Tagawa–, sino que presionó para que la serie fuera cortada. Recordemos que en aquella época, Japón estaba en plena carrera expansionista, en guerra contra China, y poco después se metería de cabeza en la Segunda Guerra Mundial, por lo que el ejército tenía un poder absoluto sobre la sociedad. Además, en una época en la que la guerra y la gloria de la “tierra de los dioses” estaba por encima de cualquier otra cosa, dibujar, publicar y leer manga se percibía como una banalidad imperdonable.

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Atención a la sencillez del diseño de las páginas. Tres viñetas iguales por página y efectos "cinemáticos" brillando por su ausencia.

Hacía años que tenía este manga en la estantería pendiente de leer (creo que lo compré en el año 2001 o 2002), y de hecho había hecho varios intentos por leerlo, pero siempre había desistido a las pocas páginas debido a que los textos están escritos en japonés de preguerra, es decir, con un uso muy distinto del hiragana para expresar ciertos sonidos o expresiones, uso de kanji con formas antiguas, etcétera. Unos ejemplos:

  • Para escribir gun’i (médico militar), en vez del actual 軍医, ponen 軍醫 (gun’i). O sea, usan el kanji antiguo 醫, que tras la guerra sería simplificado a 医. O para escribir 学生 (gakusei, estudiante), ponen 學生.
  • En vez de おとこ (otoko, “hombre”), escriben をとこ (wotoko). Esta を se pronuncia “o”, pero actualmente se usa solo como partícula gramatical. También en algunas ocasiones, el hiragana は ha se pronunciaba wa (en otras no, se pronunciaba simplemente ha). Así, la palabra actualmente escrita como おわり (owari, “fin”), en Norakuro aparece como をはり (wohari). Esta pronunciación de は como wa en vez de ha se mantiene actualmente, pero solo con la partícula gramatical de tema. En las demás ocasiones se ha sustituido por わ wa.
  • Usan los hiragana actualmente abolidos ゐ (i) y ゑ (e), actualmente sustituidos por い (i) y え (e) en todos los casos. O sea, en vez de しばい (芝居, shibai, “representación teatral”), ponen しばゐ.
  • El sonido shō, en vez de escribirlo しょう shō como se hace actualmente, se escribe せう seu. O sea, en vez del actual 行きましょう (ikimashō, “vayamos”), ponen 行きませう (ikimaseu). Imagino que se pronunciaba ikimashō igual. Lo mismo con 少尉 (“teniente segundo”), actualmente escrito しょうい (shōi) pero que en esta obra aparece como せうゐ (seui). Ojo porque en este caso también el い se escribe ゐ.
  • Lo mismo ocurre por ejemplo con ひょう (hyō), que aquí aparece como へう (heu). Ejemplo: 土俵 (dohyō, “ring de sumo”), aparece escrito どへう (doheu).
  • Las sílabas “ka” y “ga” se escriben muy distinto. En vez de poner simplemente ゆかい (yukai, agradable) o まんが (manga, cómic), escriben ゆくわい (yukwai) y まんぐわ (mangwa), respectivamente. (Ver el interesante aporte de Tatenori en los comentarios para más información).
  • Uso de algunas expresiones y palabras obsoletas actualmente.

En fin, realmente, aunque no lo parezca, no resulta tan complicado leer esta obra si tu nivel de japonés es alto, porque enseguida te acostumbras a las diferencias respecto al japonés moderno y al cabo de un rato estás leyendo normal. Además, como la obra tiene furigana en todos los kanji, pues cuando no entiendes el kanji en cuestión porque es una versión antigua lo puedes deducir a partir de la lectura. Y viceversa: aunque la lectura sea せうゐ seui, cuando ves el kanji 少尉 deduces rápidamente que actualmente eso se lee しょうい shōi.

En fin, y en cuanto al manga en sí, el tomo que tengo en casa corresponde a la época en la que Norakuro es sargento, de ahí que el título del mismo sea precisamente Norakuro gunsō (Sargento Norakuro). Los cómics de Norakuro se publicaron en blanco y negro en la revista Shōnen Club, pero más adelante fueron redibujados por Suihō Tagawa y publicados en lujosos tomos impresos a todo color, protegidos en una caja de cartón y con tapa dura forrada de tela. Cada tomo llevaba como título la graduación de Norakuro en aquel momento, y en total hay diez de estos tomos (Norakuro gunsō sería el tercero de la colección). Estos libros, a pesar de su caro precio (un yen) se vendieron como rosquillas e influenciaron enormemente a muchos chavales, algunos de los cuales, como Osamu Tezuka y Machiko Hasegawa, se convertirían en los mangaka de la siguiente generación.

Norakuro gunsō cuenta las andanzas de Norakuro en el cuartel militar donde se encuentra. A pesar de su graduación, ya todo un sargento con unos cuantos hombres (=perros) a su cargo, Norakuro sigue siendo un personaje torpón pero sumamente adorable que a menudo mete la pata. Pero si gran disposición y su tenacidad siempre obtienen recompensa, hasta el punto de que en un momento dado realiza alguna hazaña y, claro está, le suben de rango.

En este tomo se describe básicamente el día a día en el cuartel, y sorprendentemente, a pesar de que en los textos sobre manga siempre he visto descrito a Norakuro como “perro militarista”, no hay escenas de guerra, sino simples aventurillas cotidianas. Un entrenamiento sobre el uso de la bayoneta que acaba un poco mal, una expedición para ir a cazar elefantes con moraleja incluida, una competición de sumo, una representación teatral de la obra Chūshingura, unas maniobras de entrenamiento, etcétera. Todo muy blanco, con escenas de humor basadas en la relación de Norakuro con sus subordinados y sus superiores, y básicamente entretenido.

Quedé muy sorprendido al leer el tomo entero y ver que el personaje que se había descrito como “militarista” tampoco era tal. De hecho, Norakuro se revela como un perro realmente adorable. Voluntarioso y de ideas fijas y muy nobles, pero torpón, amable y con las ideas claras, mucho más “humanista” de como nos lo suelen pintar.

Monos contra perros, un compañero se suicida en plan kamikaze para salvar a los suyos y Norakuro acaba llorando ante su tumba.

Monos contra perros, unos compañeros se suicidan en plan kamikaze para salvar a los suyos y Norakuro acaba llorando ante su tumba. Versión en blanco y negro para la revista Shonen Club; aquí sí aparece el tema militar.

Por suerte, en casa tengo un libro japonés que repasa la historia del manga y da muchas muestras en forma de varias páginas de los cómics más representativos de la historia, y en este libro aparecen varias páginas de la primera etapa de Norakuro. Es decir, no la versión en tomo (coloreada y reorganizada), sino la versión original publicada en la revista (en blanco y negro y en pequeñas viñetas). En estas páginas sí se puede ver al Norakuro militar, el que va a la guerra (al principio contra los monos*, pero después contra otras especies, como cerdos y tal). Aparte del diseño totalmente distinto del personaje –la evolución gráfica del personaje hasta convertirse en el Norakuro que conocemos hoy en día es notable–, aquí vemos escenas de guerra abierta e incluso una historia en la que unos compañeros, al ver que la tropa está en apuros, deciden lanzarse en plan kamikaze contra el enemigo para abrir una vía por la que pasar. La historieta termina con Norakuro llorando delante de su tumba y dándoles las gracias por sacrificarse por sus compañeros.

*犬猿の仲 (inuzaru no naka), traducida literalmente como “llevarse como el perro y el mono”, es la expresión japonesa equivalente a lo que en español expresamos como “llevarse como el perro y el gato”.

Ha sido un placer leer a Norakuro, todo un icono de la cultura popular japonesa de preguerra y el primer éxito manga de la historia (con permiso de Shōchan no bōken –Las aventuras de Shōchan–, que comentaré en otra ocasión), y aprender más sobre él. No en vano, esta es una obra capital en la historia del manga, y sin la que posiblemente no se habría dado la evolución posterior que desembocó en la aparición de Osamu Tezuka y su quinta, los que hicieron del manga lo que es ahora.

Dos curiosidades para terminar:

  1. Como veis en la página de muestra que adjunto, el diseño de las páginas de esta obra es extremadamente simple. Normalmente son tres viñetas horizontales por página y la sensación de movimiento que se da de una viñeta a otra es prácticamente nula. A pesar de que el tomo contiene algunas escenas de acción, esta resulta totalmente estática.
    Como sabréis, cuando se habla de Shintakarajima (La nueva isla del tesoro), de Osamu Tezuka y Shichima Sakai, siempre se menciona la revolución gráfica que supuso en lo referente a disposición de las viñetas en la página y en la sensación de vertiginoso movimiento que consiguió Tezuka gracias al uso de técnicas cinematográficas. Imagino que ahora, tras ver cómo era el manga de la preguerra, podéis imaginar con más precisión el fuerte impacto que tuvo Shintakarajima. Porque pasamos directamente de un tipo de manga estático a otra cosa muy distinta: verdaderos dibujos en movimiento. Vista ahora Shintakarajima, resulta infantil, anodina y no muy destacable (hasta aburrida y chorras), pero imaginaos el impacto que tuvo en los lectores de la época, acostumbrados a algo mucho más estático.
    A mí esto me recuerda un poco a cuando vimos la peli Matrix, o recientemente Avatar: de repente, y de un momento a otro, los efectos especiales en el cine han dado un salto adelante brutal y decisivo. Matrix y Avatar han marcado un antes y un después en la historia del cine, igual que Shintakarajima hizo lo propio en la historia del manga.
  2. Cuando apareció el personaje de Keroro, inmediatamente pensé “vaya, esto está inspirado directamente en Norakuro”. Efectivamente, creo que no me equivoco, ya que hay muchos rasgos de Keroro sacados de Norakuro. Para empezar, el hecho de que sea un animal militar (Norakuro es un perro, Keroro una rana), el rango de Keroro es gunsō, o sea “sargento”. O sea, igual que el tomo que yo tengo de Norakuro (por casualidad): el título original de Keroro es Keroro gunsō, mientras que el de este tomo de Norakuro es Norakuro gunsō.
    Keroro usa el pronombre de primera persona wagahai (yo), bastante anticuado. El mismo que usa Norakuro. Además, Keroro utiliza de arimasu, la forma arcaica del verbo desu (“ser”)… Exactamente igual que Norakuro.
    Por si teníamos dudas, en el tomo 4 de Keroro se incluye un gag directamente inspirado en los cómics de preguerra. Tres viñetas por página, circulito amarillo con un dibujín en la parte superior, colores desgastados, sensación de movimiento cero, y uso de hiragana antiguos en los bocadillos. Además de los circulitos con rabo detrás de los personajes para indicar movimiento, un rasgo tan absolutamente característico de Norakuro.
    ¿A alguien le queda alguna duda? ¡A mí me parece curiosísimo todo esto, y parece que nadie se haya dado cuenta!
Página en el tomo 4 de Keroro. ¿Es o no es un homenaje a Norakuro?

Página en el tomo 4 de Keroro. ¿Es o no es un homenaje a Norakuro?

En fin, me dejo un montón de cosas en el tintero sobre Norakuro (adaptaciones a anime, otras versiones, spin-offs del personaje, etc.), pero creo que por hoy ya os he dado bastante la tabarra, ¿verdad? Así que lo dejamos aquí.

Lo mejor

  • Una obra imprescindible para entender la historia y la evolución del manga.
  • La presentación y edición del tomo. Mi copia es una edición símil publicada por Kōdansha a finales de los años 60 que se ve que se vendió muy bien debido al efecto nostalgia. Es una copia casi exacta de las ediciones en tomo de preguerra: la única diferencia, según el prólogo del propio autor, es que esta nueva edición tiene un papel de mayor gramaje.
  • El mensaje subliminal de paz y concordia que tiene la obra, en contra de lo que nos han hecho pensar hasta ahora las obras sobre manga editadas en Occidente que describen al personaje como “un perro militarista”.

Lo peor

  • La obra está descatalogada actualmente en Japón. Hace años que no se publica de nuevo, aunque no creo que tarden mucho.
  • Vista actualmente, es inevitable decir que es bastante aburridilla (aunque a mí me ha encantado por su carácter naif, ojo).
  • Es casi imposible verla publicada en Occidente.
  • Si se publican aquí obras como, digamos, El príncipe Valiente, ¿por qué no Norakuro?