El blog de Marc Bernabé

Boku wa Beatles (Yo soy los Beatles)

Tuesday, September 14th, 2010
  • Título: 僕はビートルズ –Boku wa Beatles– (Yo soy los Beatles)
  • Autor: Kaiji Kawaguchi (dibujo) / Tetsuo Fujii (guión)
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Morning
  • Años publicación: 2010-?
  • Clasificación: seinen, música
  • Tomos: 2 (en curso)

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Kaiji Kawaguchi es uno de esos autores que me gusta muchísimo cómo llevan sus historias y lo adictivos que son sus manga. El gran problema de Kawaguchi, para mí que vivo fuera de Japón, es que sus manga son tremendamente largos y superan fácilmente la treintena de tomos, por lo que adquirir y luego enviar colecciones enteras de Zipang, The Silent Service o A Spirit of the Sun podría llevarme fácilmente a la ruina, y más ahora que el yen está por las nubes ^_^ (¡manga electrónico, ponte las pilas de una vez!). Y cuando voy a Japón suelo estar tan ocupado que no tengo tiempo para irme a una cafetería manga a leer…

Así que ya tenía ganas de que este autor empezara una nueva serie para poder hincarle el diente desde el principio, ya que ir comprando y trayendo uno o dos tomos cada varios meses, aprovechando viajes a Japón propios o de amigotes, o visitas de amigos japoneses, no se nota casi en el bolsillo. Así que cuando, esta semana pasada, Mori-san, amiga de un colega, vino a Barcelona para estar aquí unos tres meses estudiando y me dijo si quería me traía algo de Japón, sin dudarlo le pedí el número 1 de Boku wa Beatles, la nueva obra de Kaiji Kawaguchi, recientemente aparecido en Japón.

Kawaguchi no se encarga de la historia esta vez, sino que la deja en manos de Tetsuo Fujii, un joven autor que presentó el guión al concurso Manga Open y lo ganó (la primera vez que lo ganaba solo un guión en vez de un manga). Entonces apareció Kawaguchi, que se ve que se moría de ganas de hacer algo relacionado con los Beatles y justo acababa de poner el punto y final a Zipang, y se ofreció para ilustrarlo. ¿Te imaginas siendo un chaval que envía un guión a un concurso, y no solo lo gana, sino que uno de los más prestigiosos mangaka de Japón se encarga de dibujarlo? Pues así de flipado se quedaría Fujii al conocer la noticia.

Uno podría pensar que este manga seguramente no tiene ese regusto kawaguchiero que tanto gusta en Japón, pero eso no es así. Kawaguchi ha tomado una historia ajena y la ha convertido en un manga muy suyo, muy bien llevado y tan adictivo como el que más.

La historia comienza presentándonos a un grupo imitador de los Beatles. Se llaman The Fab 4, son japoneses, y se toman muy en serio su trabajo. Tanto, que el bajista, que hace de Paul McCartney, se fuerza a tocar con la izquierda porque Paul es zurdo.

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Los Fab 4 (aquí solo son 2) tocando ante la atónita mirada de los japoneses del año 1961, en un local de música hawaiana

El caso es que, en un momento dado, se les presenta la oportunidad de participar en un concurso mundial de imitadores de los Beatles en Liverpool, cuyo vencedor tendrá el derecho a componer y grabar una nueva canción y a promocionarla como si fuera de los propios Beatles originales. Entonces surge una disputa entre Rei –Lennon– y Makoto –McCartney– que llega hasta las manos, hasta el punto de que caen a la vía del metro justo cuando está a punto de pasar un tren (muy al estilo Gantz, si se me permite la comparación). Shō –Harrison–, que pasaba por allí, intenta impedir que Makoto empuje a Rei a las vías, pero caen los tres ante la atónita mirada de Konta –Starr–.

Justo después, Makoto y Shō aparecen en el Japón del año 1961, en un viaje en el tiempo que son incapaces de explicarse (nada se sabe de Rei y Konta, por cierto). Así, tendrán que organizar su vida en este entorno tan distinto que todavía no conoce a los Beatles, que están a un año de debutar y de conseguir el éxito.

Tras la lógica parte de “qué hacemos aquí”, “y ahora qué”, “y dónde viviremos”, “quiero volver a casa” y tal, a Makoto se le ocurre la idea de suplantar a los Beatles, es decir, tocar sus canciones antes que ellos para conseguir la fama mundial. La lógica que “justifica” la polémica decisión es la de picar al genio colectivo de los Beatles para que hagan nuevas y mejores canciones que puedan deleitarles. Así, el mundo no solo podrá gozar de las 213 canciones originales del fabuloso grupo –interpretadas por Makoto y Shō con su grupo The Fab 4–, sino que además será testigo del nacimiento de nuevas canciones, tal vez mejores incluso, creadas por los Beatles de verdad. ¿Conseguirán Makoto y Shō suplantar a los Beatles a pesar de ser japoneses? ¿Cómo afectarán sus decisiones al devenir de la historia musical?

La verdad es que yo personalmente tengo cierta tirria a los Beatles, pero la historia me ha gustado. Tengo debilidad por las historias de viaje en el tiempo, y fácilmente caigo en su trampa, así que me encanta poder ver escenas del Japón de principios de los 60, cómo vivían, cómo era el país en aquel entonces, y todo esto. Sin duda seguiré comprando los tomos; de hecho el 2 ya está anunciado para salir en octubre y ya tengo ganas de leerlo. El único “fallo” que se le puede achacar es que, después de Zipang, que ya se basaba en un viaje temporal y se planteaba los problemas derivados de cambiar la historia, Kawaguchi haya decidido hacer otra obra basada en la misma premisa. Me parece una apuesta bastante arriesgada por la que seguro le critican. Pero, lo dicho, a mí me ha gustado.

Lo mejor

  • Adictiva historia muy bien narrada, de lectura rápida, typical Kawaguchi.
  • El nivel de detalle en lo referente a vestuario, instrumentos musicales, Tokio de los años 60…
  • Las narices de pretender suplantar a los propios Beatles.

Lo peor

  • ¿Otra historia de viajes en el tiempo, señor Kawaguchi? Igual está abusando…
  • Toda la premisa de la historia está bastante cogida por los pelos.

Nijū Seiki Shōnen no wakiyaku: Ujiko Ujio Sakuhin-shū (20th Century Boys Spin Off: Recopilación de historias de Ujiko Ujio)

Monday, September 13th, 2010
  • Título: 20世紀少年の脇役・ウジコウジオ作品集 –Nijū Seiki Shōnen no wakiyaku: Ujiko Ujio Sakuhin-shū– (20th Century Boys Spin Off: Recopilación de historias de Ujiko Ujio)
  • Autor: Naoki Urasawa / Ujiko Ujio
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: seinen, metamanga, humor
  • Tomos: 1

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Esta reseña va a ser un poco extraña, ya que de hecho ya comenté esta obra cuando aún no había sido recopilada en tomo y era conocida con el título de Mangari Michi.
Recientemente, sin embargo, ha salido el tomo recopilatorio en Japón y he podido obtenerlo y leerlo, así que voy a añadir algunas impresiones a lo que escribí en su momento (puedes leerlo aquí).
A modo de recordatorio, decir que en este tomo se recopilan las historias del dúo de dibujantes Ujiko Ujio que aparecían como personajes (muy) secundarios en 20th Century Boys. Así, el tomo recoge un total de 7 historias autoconclusivas organizadas a través del marco de las conversaciones entre Yukiji y Ujiko Ujio.
Recordemos que Yukiji solía leer los manga de Ujiko Ujio y les decía cosas como “no está mal, pero le falta sentimiento” o “echo de menos a un héroe más valiente” y del estilo. Pues bien, aquí por fin podemos leer estas historias que Yujiki criticaba en 20th Century Boys.
¿Y cómo son las historias? Pues chorradas monumentales, la verdad. Leídas una a una no tienen mucha gracia, y esto es precisamente lo que pensé cuando leí de refilón dos de ellas para hacer la reseña de Mangari Michi: “menuda chorrada, esto no tiene ningún interés ni ninguna gracia”.
Pero, ¡ah! cuando tienes el tomo en tus manos y puedes leerlo de corrido, la percepción cambia radicalmente. Las historias siguen siendo enormes chorradas –hay una tipo Love Hina, una de samuráis, una que recuerda a Saw, otra de béisbol, otra copia de Indiana Jones, etcétera–, pero cuando las lees junto a los pequeños prólogos y epílogos en los que aparecen las conversaciones entre Yujiki y el dúo de mangakas, es decir, cuando las pones en contexto, toman otra dimensión muy distinta.

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Una historia de béisbol en el que las protagonistas se lo toman muy "a pecho".

Por cierto, el dibujo de las historias resulta bastante diferente del típico de Urasawa; se nota que ha salido de su estudio sobre todo por el detalle y el estilo de algunos fondos, pero no por los personajes. El caso es que, según me dijo el propio Urasawa cuando le entrevisté, no fue él el que se encargó del dibujo de estas historias, sino que las dejó en manos de sus ayudantes. ¡Ya me extrañaba a mí semejante cambio de estilo! A pesar de que el dibujo no es el típico urasawiano, no por eso está mal, ojo. Es un estilo mucho más “manga”, pero no por ello malo.
Por cierto, os traduzco una de las opiniones que hay puestas en Amazon Japan sobre este manga, que suscribo al 100%; creo que resume muy bien lo que es la obra y las sensaciones que se tienen al leerla:

Reconozco que el argumento es una chorrada y no tiene nada de interesante, así que entiendo que uno tenga ganas de darle una puntuación baja a este manga (Nota: se refiere a que hay algunos lectores que le han dado puntuación baja).
Sin embargo, si lo pones en el contexto de 20th Century Boys, acaba siendo una obra tan entretenida que no sé qué hacer.
Al leer las historias de Ujiko Ujio entiendes los motivos por los que Yukiji les abroncaba de aquella manera y les decía aquellas cosas.
Así que, este manga, como manga en sí no es ninguna maravilla, pero como complemento/divertimento es más que válido.
Por muchas veces que lea las historias, siempre me dejan frío, pero por otro lado pienso satisfecho “ah, claro, por eso mismo está bien”.
Es un libro increíblemente extraño.
Tal vez hubiese sido preferible publicarlo como extra de alguna revista o libro recopilatorio. Tal como está ahora, me parece un pequeño lujo.

En fin, para resumir, este es un manga que recomiendo mucho a los “Urasawatards” para terminar de completar 20th Century Boys, pero si no eres especialmente fan de Urasawa o de esa obram no vale la pena. Imagino que este tomo se acabará publicando en España tarde o temprano, así que es cuestión de esperar.

Lo mejor

  • Un spin-off interesante para los completistas, bien de 20th Century Boys, bien de la obra de Naoki Urasawa en general.
  • El uso de diferentes estilos de dibujo y distintas temáticas, infinitamente más light que lo que acostumbra a hacer Urasawa.
  • Los prólogos y epílogos en los que aparecen Yujiki y Ujiko Ujio, así como el epílogo final de 20 páginas dibujadas –estas sí– por Urasawa donde salen Kenji, Kakuta y demás personajes de 20th Century Boys.
  • Un divertimento muy curioso.

Lo peor

  • Es una obra perfectamente prescindible si no eres mega-fan.
  • Los “manga dentro del manga” que hay en esta obra son bastante absurdos.

Version

Wednesday, August 4th, 2010
  • Título: VERSION
  • Autor: Hisashi Sakaguchi
  • Editorial: Ushio Shuppansha
  • Revista: Comic Tom
  • Años publicación: 1991-92
  • Clasificación: ciencia-ficción, seinen
  • Tomos: 3

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De nuevo “doblo” (que no rompo del todo) un poco las normas de este blog reseñando una obra que sí fue en su momento licenciada y publicada en España. Al igual que hice con la maravillosa Regreso al mar de Satoshi Kon, este es un intento por rescatar del olvido una obra maestra del manga publicada en los albores de la edición de cómic japonés en España.

Efectivamente, Version, titulada aquí “Version.1”, empezó a ser publicada por Glénat en 1996, que sacó ocho finos comic-books de 24 páginas que luego recopiló en un tomo publicado en 1997 (podéis ver en Listado Manga las portadas y fechas: comic-books / tomo).

Lo que muchos no saben es que Version fue publicada de forma incompleta en España, y es que todavía faltan 2 tomos japoneses que restan inéditos. Es decir, en España se publicaron solo 250 páginas de las 765 que tiene la obra.

Version es una obra de Hisashi Sakaguchi, el aclamado autor de la maravillosa y recomendadísima Ikkyu (que tenemos disponible en castellano y catalán de la mano de Glénat) y de otras obras que he comentado aquí como la obra maestra Ishi no Hana (Partisan) y la más que nada anecdótica Illumination no yoru 23:59 hatsu (Noche iluminada, salida a las 23.59). Un autor impresionante cuyo nombre, sin embargo, nunca estuvo a la altura de los grandes pesos pesados del manga, a pesar de que, vista su carrera, pudo haberlo estado si no hubiese empezado relativamente tarde en esto del manga (durante sus primeros años como profesional trabajó como animador en Mushi Productions, la empresa de Osamu Tezuka) ni hubiese fallecido en 1995 a la prematura edad de 49 años.

Version es una historia un tanto enrevesada que, en mi opinión, bebe directamente de las fuentes de Akira tanto en temática y desarrollo “tecno-esotérico” como en estilo de dibujo. Nos cuenta una historia en la que unos científicos desarrollan un biochip que se las apaña para absorber información a marchas forzadas e ir creciendo hasta el punto de desarrollar un cuerpo y una identidad propia. El profesor Higure, temiendo que el biochip, que recibe el nombre de “Gaso” (elemento con consciencia de sí mismo), podría ser utilizado con fines malvados y que además resulta peligroso debido a una especie de veneno que suelta (la “materia azul”), se evade con él.

Años más tarde, la hija de Higure, Eiko, entra en contacto con el detective privado Happō y juntos buscarán al profesor, que deja el mensaje “Version” (entendido aquí como una palabra que indica “evolución”, en una especie de japglish pseudoinformático un poco raro) aquí y allá dando a entender que sigue vivo. Así empieza una aventura en la que Eiko y Happō tendrán que buscar al Gaso y enfrentarse a la malvada organización Religio encabezada por el feo de Echo, que anhela atrapar al Gaso –que elige adoptar la forma de una especie de sirena– para convertirlo en una especie de dios y erigirse él en una especie de Profeta. Pero Echo no contaba con la intervención de otra gran fuerza cósmica, el Jiga (propio yo), una especie de consciencia colectiva de toda la Humanidad que, en forma de programa informático parásito que se apodera de Echo, se erige como antagonista del Gaso. Así, el Gaso pasa a simbolizar el amor por el planeta Tierra, la ecología y lo demás, mientras que el Jiga, representado en el manga como una especie de bloques transparentes, representa la codicia humana (bueno, al menos esta es mi interpretación, ya que todo resulta un poco lioso).

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El gordo de Echo consigue atrapar al Gaso (esa especie de sirena monstruosa) e intenta controlarle.

Esta es una obra realmente interesante, aunque como ya he insinuado llega un punto en el que la narración se vuelve muy enrevesada y cuando aparecen los bloques, el mundo onírico creado por el Jiga y toda una serie de párrafos liosos con terminología pseudoinformática y filosófica es muy fácil perderse. Un poco como ocurre con Akira, no sé si me explico.

El tema informático está muy presente en la obra. Por un lado, en el obvio diseño de las portadas y algunas ilustraciones interiores, realizadas en un 3D realmente primitivo, de hecho posiblemente esta fue de las primeras obras manga, si no la primera, donde se usó la informática como parte del proceso. Pensemos que es un manga hecho en 1991-92 y que las herramientas informáticas de aquel entonces eran muy limitadas. Visto desde esta perspectiva, el esfuerzo realizado por Sakaguchi es muy encomiable aunque ahora parezca burdo, tosco, y pixelado a más no poder. También es la gracia del manga, digo yo.

Por otro lado, totas las parrafadas con terminología informática de principios de los 90 resultan casi pueriles hoy en día (el propio uso de la palabra “version” –indicando la versión 1.0 , 2.0, 3.2 o lo que sea de los programas informáticos– resulta muy gracioso por la connotación “evolutiva” que Sakaguchi le da). Y también es muy gracioso que aparezca una especie de versión primitiva de Internet en una época en la que la mayoría de los mortales no habíamos ni siquiera oído hablar de la posibilidad de conectar ordenadores en red, y mucho menos de forma global.

Por cierto, el título español de “Version.1” probablemente venga dado porque los capítulos, un total de 4, vienen marcados de esta manera: Version.1, Version.2, Version.3 y Version.4. En el tomo 1, por cierto, vienen los capítulos Version.1 y Version.2. Alguien se debería de confundir al principio y así quedó el título español del manga.

En definitiva, para mí es una obra muy recomendable, aunque peca de andarse demasiado por las ramas y llega un punto en el que la narración se lía de mala manera.

Lo mejor

  • El dibujo de Hisashi Sakaguchi es impresionante. De lo mejor de la escuela ochentera japonesa liderada por Katsuhiro Otomo.
  • Algunas escenas de lo más imaginativas y oníricas.
  • El uso de terminología informática y de tecnología supuestamente de “última generación” que ahora parece de juguete.
  • El personaje del detective Happō me parece muy gracioso en su caracterización como detective privado de las pelis clásicas a lo Philip Marlowe pero totalmente desastroso.

Lo peor

  • Sakaguchi se lió bastante en un momento dado. La obra tiene partes complicadas de comprender, lo que hace que, de haber podido ser una obra maestra, Version haya acabado siendo una obra más. Buena, sí, pero no excelente.
  • Que en España solo pudiéramos disfrutar de un tomo de los tres que tiene.

Hoero pen (Comic Bomber – Ruge, plumilla)

Wednesday, July 7th, 2010
  • Título: 吼えろペン –Hoero Pen– (Comic Bomber – Ruge, plumilla)
  • Autor: Kazuhiko Shimamoto
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Sunday GX
  • Años publicación: 2001-04
  • Clasificación: shōnen, seinen, metamanga
  • Tomos: 13

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Últimamente he sido testigo de conversaciones (en la vida real o en internet) en las que los interlocutores hablaban maravillas sobre Bakuman, basándose en el hecho de la “originalidad” del cómic de Obata y Ohba. No voy a decir ahora que Bakuman me parezca una mierda, porque no es el caso, me parece un gran manga, muy interesante y muy bien llevado. Pero de original no tiene gran cosa. Antes de Bakuman, ha habido muchísimos manga que hablaban sobre el acto creativo de crear un manga, enfocados desde una perspectiva similar a la de Bakuman, o bien en forma de biografías tipo Gekiga Hyōryū, Gekiga baka-tachi!! o la famosa Manga michi (El camino del manga) de Fujiko Fujio A, amén, claro está, de los numerosos tomos puramente educativos de “Cómo ser mangaka” creados por famosos (Osamu Tezuka, Shōtarō Ishinomori, Akira Toriyama…) y no tan famosos.

Lo que hace original a Bakuman es, por un lado, que se enmarca en la época actual y que por lo tanto nos narra la forma de hacer de hoy en día, lo que resulta muy interesante, por el otro su faceta semiautobiográfica (hay puntos en el manga en el que se ve que las situaciones vividas por los protagonistas están basadas en situaciones reales vividas por el guionista y/o el dibujante) y por el otro en que se centra exclusivamente en el funcionamiento de la revista Shōnen Jump, la líder absoluta en su campo. En definitiva, resulta una especie de manual práctico de “cómo presentar un manga a la Shōnen Jump”. En esto sí es una obra única en su género.

La obra que reseño esta vez, Hoero pen, es otro de estos manga en los que el protagonista no es otro que… Un mangaka. Efectivamente, Moyuru Honoo, el personaje principal, es un dibujante de cierto éxito (que, por alguna razón, siempre lleva un casco de rugby) que cuenta con un equipo de ayudantes y que tiene un par de series serializándose en sendas revistas. El manga está estructurado en episodios autoconclusivos en los que el autor mete a su personaje en situaciones de lo más extremas e inverosímiles: desde el ataque de una francotiradora extranjera que le confunde por el autor de la serie Pikarimon y tiene órdenes de matarlo para acabar con la “plaga” que representan estos bichitos que están “pervirtiendo” a los jóvenes occidentales, hasta un atraco a un banco que casualmente Honoo había “previsto” en el capítulo de su serie que se publica esta misma semana, y cosas así.

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¡Dibuja como si te fuera la vida en ello!

Todo es extremadamente exagerado y muy estilo “nekketsu” (sangre caliente), y las escenas en las que el protagonista o algún otro personaje se ponen a hacer algo (sea dibujar un manga, conducir una bici o lo que sea) a lo bestia son muy divertidas por lo extremadamente exageradas que resultan. A mí personalmente el primer tomo me encantó y me dejó con ganas de más. Si bien es cierto que la actitud siempre nekketsu a lo bestia del protagonista a veces saca de quicio, en general la historia fluye muy bien y se deja leer con agilidad y sin hacerse pesada. Supongo que la estructura en episodios autoconclusivos ayuda bastante. Por cierto, el título inglés “oficial” de este manga es Comic Bomber. Como veis, nada que ver con una traducción literal del título japonés, ni mucho menos ^_^ ¿A santo de qué elegirían este título?

Muy interesante, por cierto, resulta el glosario y explicación de cómo se hace un manga a modo de epílogo, pensado para que el lector no se pierda cuando en la historia hablan sobre el proceso de crear un manga o usan palabras técnicas o especializadas. Muy bien resumido y explicado, sí señor.

Por lo que he podido averiguar, este manga tiene una precuela, titulada Moeyo pen (Arde, plumilla), de un solo tomo con material serializado entre 1990 y 1991, y también una secuela, titulada Shin Hoero pen (Nuevo Ruge, plumilla), de 11 tomos publicados entre 2005 y 2008. La precuela intentaré conseguirla, ya que siendo un solo tomo puede resultar interesante. Si lo consigo, pondré en este mismo blog su correspondiente reseña.

Gekiga Yose – Shibahama (Teatrillo Gekiga – Shibahama)

Friday, April 30th, 2010
  • Título: 劇画寄席・芝浜 –Gekiga Yose – Shibahama– (Teatrillo Gekiga – Shibahama)
  • Autor: Yoshihiro Tatsumi
  • Editorial: Basilico
  • Revista:
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: costumbrista, histórico, humor, gekiga
  • Tomos: 1

Hace poco cayó en mis manos la obra más reciente de Yoshihiro Tatsumi, el gran maestro del gekiga que lleva más de 50 años en activo y con mejor salud que nunca tras la publicación de su obra de corte autobiográfico Gekiga Hyōryū (Una vida errante, publicada en España por Astiberri), que le valió el prestigioso Premio Cultural Osamu Tezuka.

Esta obra, titulada Gekiga Yose – Shibahama (Teatrillo Gekiga – Shibahama), en un principio no me llamaba nada la atención, porque básicamente la portada sugiere que es una obra de corte histórico ambientada en la época Edo, y en general este tipo de obras no me atrae demasiado. Sin embargo, el otro día cayó en mis manos y, ya que lo tenía a tiro, decidí leerlo. ¡Y suerte que lo hice! Es una obra impresionantemente buena y entretenida, como todas las de Yoshihiro Tatsumi.

Kabuki, noh, bunraku… Estas artes escénicas japonesas son bastante conocidas en todo el mundo, sobre todo las dos primeras. Sin embargo, hay un género que, a pesar de ser muy popular en el Japón de ayer y de hoy, pasa totalmente desapercibido en Occidente: estamos hablando del rakugo. En el rakugo, un solo “actor” (que suele ser de cierta edad) vestido con kimono, sentado con las rodillas y con un abanico en la mano, realiza monólogos que suelen tener componente cómico. Se trata pues de un arte escénico muy sencillo en apariencia, simples monólogos sin atrezzo ni vestuario: un solo hombre sentado y contando historias. De ahí que sea prácticamente desconocido en Occidente, ya que para poder disfrutar del rakugo se requiere básicamente saber japonés y tener un gran bagaje cultural sobre la vida en la época Edo, ya que casi todas las historias de rakugo, al menos las más famosas, se ambientan en ese período.

En el rakugo, lo que importa en esencia no es el “chiste” final, que a veces resulta incluso pueril o absurdo, sino el modo de contar la historia. En definitiva, no es el “destino” lo que es importante, sino el “viaje”. Y los maestros de rakugo transportan hábilmente a la audiencia en un viaje absorbente con las únicas herramientas con las que cuentan: sus gestos, un abanico y la voz, que modulan diferentemente según el personaje que interpreten (masculino o femenino, niño o adulto, joven o viejo…) y la situación en la que estén (horror, comedia, romance, misterio…). Todo tiene su manera de expresarse.

Líos de faldas en locales de geishas de la época Edo

Líos de faldas en locales de geishas de la época Edo

Pues bien, en esta ocasión, Tatsumi ha querido distanciarse un poco de su registro habitual de historias de perdedores, de los bajos fondos, de violencia y las bajezas del ser humano, y ha decidido adaptar algunas historias famosas del rakugo a formato manga. Así, en este libro se recogen ocho historias, una de las cuales, Shibahama, es el subtítulo del libro. Cómo no, la mayoría de las historias se basan precisamente en las temáticas que Tatsumi siempre ha tocado: la envidia, la codicia, la avaricia, la lujuria, etcétera. Pero esta vez no son historias salidas directamente de la mente del maestro del gekiga, sino que son adaptaciones de representaciones de rakugo ambientadas, cómo no, en la época Edo, sobre todo en los siglos XVIII y XIX. Historias de hombres que frecuentan el barrio de placer de Yoshiwara para pasar un buen rato en compañía de geishas, de amoríos e infidelidades, de timadores y hombres honrados, de golpes de fortuna y rachas de mala suerte… El ser humano en sí, pintado a menudo de forma cómica y realmente entretenida. Y, cómo no, aunque las historias suelen tener finales humorísticos, el chiste final es lo de menos: Tatsumi, al igual que los grandes maestros del rakugo, consigue meter al lector en la historia y hacerle partícipe de ese “viaje” en el que lo importante no es el destino, sino el trayecto. Impresionante Tatsumi.

Lo mejor

  • No habría imaginado que una adaptación a cómic de rakugo podría ser tan interesante.
  • Los “viajes” de las ocho historias que adapta Tatsumi son entretenidísimos.

Lo peor

  • Aunque a mí el dibujo de Tatsumi me gusta mucho y lo encuentro ideal para las historias que quiere contar, algunos lectores lo encontrarán tal vez un poco tosco. En este libro en concreto, esto tal vez sea “culpa” de la magnífica impresión con la que cuenta, que hace que las líneas estén perfectamente definidas y da la sensación de que no estemos ante un producto impreso, sino ante las páginas originales dibujadas por Tatsumi, con lo que se ven todos sus “defectos” (en algunas ocasiones se “pasa de la raya”, en otras se olvida de entintar un trozo de pelo…). A mí, que conste, esto me ha encantado, porque acerca el libro al lector y hace ver que el creador es solo uno, que ha hecho ese libro por sí solo, con todas las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Este, desde luego, es un producto artesanal creado sin la ayuda de ayudantes ni trucos informáticos.