El blog de Marc Bernabé

Tsukiji uogashi sandaime (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji)

Tuesday, April 13th, 2010
  • Título: 築地魚河岸三代目 –Tsukiji uogashi sandaime– (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji)
  • Autor: Kenichi Ooishi (tomo 1), Masaharu Nabeshima (tomos 2-21) y Kazuo Kuwa (tomos 22-) / Mitsuo Hashimoto (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic
  • Años publicación: 2000-?
  • Clasificación: costumbrista, gourmet
  • Tomos: 27 (en curso)

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Como digo muy a menudo, en el mundo del manga hay absolutamente de todo. Piensa en una temática, por peregrina que sea, y probablemente tendrá un manga (o más) inspirada en ella.

El mercado de pescado de Tsukiji (nombre oficial: Mercado central al por mayor metropolitano de Tokio), muy cerca de Ginza, justo al lado del río Sumida a la altura del emblemático puente Kachidoki, es el centro de compra-venta de pescado más grande del mundo. Asusta la cantidad de pescado y marisco (y también otros productos) que cambia de manos cada día en estas enormes instalaciones. Grandes empresas traen el pescado, lo subastan a los mayoristas, que lo clasifican y arreglan, y a su vez lo venden a los compradores que acuden al mercado: desde encargados de compras de grandes cadenas de supermercados a dueños de pequeños establecimientos de sushi que vienen a conseguir el género más fresco y de mayor calidad posible para ofrecer a sus clientes.

Ir al mercado de Tsukiji a echar un vistazo es todo un espectáculo que vale mucho la pena vivir. Sin embargo, en los últimos años la visita a Tsukiji ha pasado de ser un pequeño “secreto” a figurar en todas las guías de viaje como lugar “imprescindible” que visitar en un viaje a Japón/Tokio, lo que ha provocado que se haya convertido en una especie de circo con gran afluencia de visitantes, sobre todo a la hora de la subasta del atún. Aun así, y a pesar de las aglomeraciones, sigue siendo muy recomendable darse una vuelta por este enorme centro de trabajo de los pescaderos al por mayor de Tokio.

Hace solo unos días estuve por allí con un amigo y le prometí a Roger de comerJapones.com que sacaría un vídeo para publicar en su prestigiosa web. Como lo prometido es deuda, podéis ver el vídeo en comerJapones.com, pero también lo pongo aquí. Por cierto, que este artículo se publica de forma sincronizada con uno sobre Tsukiji que ha escrito Roger y que podéis leer aquí.

(También en Youtube)

¿Os ha gustado el vídeo?

Y ahora la pregunta lógica tratándose de este blog es… ¿Existe un manga sobre el Tsukiji? Pues sí, y además es un manga muy exitoso que lleva ya diez años publicándose y ha acumulado la nada desdeñable cifra de 27 tomos hasta el día de hoy (que conste, sin embargo, que yo no lo conocía antes y que lo descubrí hace unas semanas a raíz de una carambola de estas que da la vida). Por cierto, hoy mismo he estado en un videoclub y, echando un vistazo a las películas que tenían disponibles para alquilar, estaba una basada en este manga. Un día la alquilaré a ver qué tal.

Tsukiji Uogashi Sandaime (3ª generación en el mercado del pescado de Tsukiji) empieza como tantos otros manga: con un gran cambio en la vida del protagonista. En este caso, Shūtarō Akagi, un empleado de banca amable y capaz al que se le encarga la tarea de echar del banco a 100 trabajadores para sanear las cuentas. Tras despedir a 99 compañeros, Shūtarō decide ser él el último sacrificado y se despide a sí mismo. Sin embargo, tiene un plan muy concreto: como está casado con la hija del dueño de una de las tiendas al por mayor de Tsukiji, decide aceptar la oferta de su suegro y pasar a ser el jefe de esa tienda. Así, después del padre de su suegro y su suegro, Shūtarō representa la 3ª generación (sandaime) al frente del negocio familiar.

Sin embargo, no todo es tan fácil: a pesar de ser un joven muy voluntarioso, trabajador y lleno de ilusión, Shūtarō no tiene ni idea de pescados. No sabe distinguir entre las diferentes especies, ni sabe cortar o abrir correctamente cada pescado, ni tampoco tiene ni idea de moverse por un mercado tan enorme como el de Tsukiji. Así, deberá ir aprendiendo sobre la marcha.

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El protagonista llegando al puesto de pescado en Tsukiji que regenta junto a sus nuevos empleados.

Como es lógico en este tipo de obras manga, los inicios resultan bastante durillos, ya que la mayoría de sus nuevos subordinados no dan ni un duro por él y hacen apuestas para ver cuánto durará en el mercado. Y no es para menos: el primer día, Shūtarō llega torpemente al puesto de venta vestido con traje, tropezando y siendo casi atropellado por los carritos y los taare (unos vehículos de carga muy peculiares que abundan mucho en Tsukiji) y desorientándose terriblemente en medio de tanta caja y tanto pescado. Pero pronto empieza a ganarse la confianza de sus subordinados gracias a sus ganas de aprender y de mejorar y a su espíritu trabajador. Una de las claves de su éxito reside en intentar, dentro de lo posible, degustar los pescados que van teniendo a la venta para poder recomendarlos correctamente a sus clientes.

Así, el manga está estructurado en historias autoconclusivas (que a veces duran un capítulo o a veces dos o tres, pero raramente más) en las que el lector aprende un montón: sobre el funcionamiento del mercado de Tsukiji, sobre pescados y sobre cocina.

La verdad es que me ha encantado leer el primer tomo de este manga, he aprendido un montón y me han entrado muchas ganas de seguir leyendo. Ay, tanto manga por leer y tan poco tiempo… *Sigh*

Lo mejor

  • Aprendes un montón.
  • El guión está muy bien escrito y el dibujo es agradable.
  • El mercado de Tsukiji está muy bien representado.
  • Da ganas de comer pescado: crudo, cocido, a la brasa, hervido… ¡De todas las maneras!

Lo peor

  • Por la temática y la extensión, veo imposible la publicación de este manga fuera de Japón. Qué pena.

Sister Generator

Thursday, April 8th, 2010
  • Título: シスタージェネレーター –Sister Generator–
  • Autor: Hiroaki Samura
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2003-2009
  • Clasificación: seinen
  • Tomos: 1

En la reseña de Bradherley no basha (publicada posteriormente en España por Dolmen con el título de Los carruajes de Bradherley) ya dejé claro que Hiroaki Samura, conocido principalmente por ser el autor de la impresionante Mugen no jūnin (La espada del inmortal), es un autor que me fascina. Tanto por su espectacular estilo de dibujo como por su enfermiza capacidad de sacarse de la manga situaciones de lo más retorcidas.

Así que cuando me enteré de que la editorial Kōdansha iba a sacar un nuevo tomo de este autor, no me lo pensé dos veces y lo adquirí. Sister Generator es una recopilación de historias cortas que este autor ha ido publicando en varias revistas (e incluso un dōjinshi) durante los últimos años. La verdad, si me permitís empezar por la conclusión… Yo solo recomendaría este manga a completistas muy fans de Hiroaki Samura.

Las historias que forman Sister Generator son muchas y variadas, todas protagonizadas por “chicas Samura” (de ahí el título “Generador de hermanas”). Estamos hablando de historias relativamente largas (la primera y la última son de unas 50 páginas cada una), pero también de pequeñas historietas de unas pocas páginas. La temática es muy variada, pero básicamente son bastante del rollo “fumadas”. No sé si habéis leído el tomo único Ohikkoshi –La mudanza– (Glénat), pero si lo habéis hecho recordad la historia que venía justo después de la que da título al tomo, la que se titula Diario de un luncheon de lágrimas. ¿Recordáis lo absurdo de los planteamientos y lo raro de los diálogos? Pues algo así se repite en Sister Generator.

Tengo que decir que las dos historias más largas están bastante bien. Kuzein-ke saidai no shō (El mayor espectáculo de la familia Kuzein) cuenta la historia de un padre viudo con su hija adolescente, y una ama de llaves muy atractiva que entra de repente en su vida. ¿Qué hay entre el padre y el ama de llaves? Parece mucho más que una relación profesional. De hecho, como se descubre después, el padre es un sado-masoquista y ella es su dominatrix. Como comenta el propio Samura en el epílogo, a menudo le comentan que “suele hacer obras muy sádicas”, pero esta es la primera vez que usa a un personaje al que realmente le va el sado-maso. La otra historia larga, Emerald, está ambientada en el “far west” y la verdad es que resulta amena, por no decir que los personajes femeninos protagonistas, sobre todo la “cowgirl”, están –como es habitual en Samura– para mojar pan.

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Emerald, una historia del oeste con chicas Samura

En cuanto a las otras historias, destacar la enfermiza Brigitte no bansan (La cena de Brigitte), que cuenta la historia de una joven a la que compran como esclava para que se encargue de cuidar del “señorito” de una casa de ricos, que sufrió un accidente y quedó tan desfigurado como el fantasma de la ópera, al estilo Maruo. Una historia “muy Samura”, sin duda; perturbadora y extraña.

El resto de las historias son ya muy prescindibles. Entre ellas está la insufrible Seifuku wa nugenai (No podemos quitarnos el uniforme), una serie de ocho capítulos de unas cinco páginas cada uno protagonizados por dos estudiantes de bachillerato que rajan sin parar de todo tipo de estupideces. Según Samura, quería experimentar poniendo en boca de chicas muy jóvenes temas candentes y noticias de actualidad, así que tanto pueden estar hablando de las fluctuaciones de la bolsa como de política internacional… Pero todo muy inconexo, sin ningún sentido y… ¡Aburridísimo!

Completan el tomo Shizuru Kinema (Cine Shizuru), una historia rarísima que mezcla el tema colegial con algo de ciencia-ficción (?); Kagami uchi (Movimiento del espejo), un cortísimo manga que narra una partida de mahjong del autor; y Seishun Janjakajakajaka (Juventud Chakachakachakachaka), sobre una declaración de amor; además de algunas ilustraciones sueltas.

Como he dicho antes, estamos ante un tomo rarillo y que solo complacerá de verdad a los verdaderos fans de Hiroaki Samura.

Lo mejor

  • El dibujo de Samura es tremendo.
  • Las chicas Samura son tremendas.

Lo peor

  • Las historias más cortas, sobre todo las de Seifuku wa nugenai, son aburridísimas.
  • En general, los argumentos de Samura son demasiado surrealistas. Este tío está un poco sonado.
  • Recomendado para Samuratards, pero no para el resto de la población.

Edición original de Shin Takarajima – El coleccionismo de manga

Tuesday, March 30th, 2010

Acabo de ver linkada en La cárcel de papel esta noticia de El País en la que se habla de que el nº 1 de la revista Action Comics, de 1938, ha sido vendido en una subasta por 1,5 millones de dólares (1,114 millones de euros).

Esto me recuerda que el otro día precisamente vi por segunda vez en mi vida un ejemplar original de Shin Takarajima de Osamu Tezuka a la venta. Esta obra, de 1947, marcó un antes y un después en la historia del manga, y hasta cierto punto es comparable a este nº 1 de Action Comics donde apareció Superman por primera vez y se estableció el concepto del superhéroe. Shin Takarajima (La nueva isla del tesoro), guionizada por Shichima Sakai y dibujada por Osamu Tezuka, revolucionó el mundo del manga hasta el punto de que influenció a numerosos jóvenes creadores y puso las bases de todo lo que vendría después.

La primera vez que vi un ejemplar de Shin Takarajima fue en el año 2001 en el Mandarake de Nakano y recuerdo que rondaba los 650.000 yenes (5216 euros). Este domingo vi el segundo, en el Mandarake de Akihabara, a un precio de 420.000 yenes (3370 euros), o sea, mejor de precio. Cierto que este segundo ejemplar no es una primera edición y no parece estar en muy buen estado, lo que sin duda merma su valor. Tal vez también se haya devaluado un poco al salir el año pasado, por primerísima vez, una edición símil de esta obra -la que había hasta el momento, editada por Glénat en España, es una versión redibujada por el mismo Tezuka a principios de los años 80, que aprovechó para realizar varios cambios y “arreglar” cosas que Sakai le había cambiado-.

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En cualquier caso, decir que Shin Takarajima no es el manga más caro que existe: el que se cotiza más es Utopia, la opera prima del dúo Fujiko Fujio, que en aquel entonces firmaban como Ashizuka Fujio, y creo recordar que su precio ronda el millón de yenes, tal vez millón y medio. La segunda obra más cotizada puede ser Shin Takarajima o bien Rocketman, el manga con el que Shigeru Mizuki debutó en el campo de los libros de alquiler (kashihon) después de haberse dedicado al kamishibai (teatrillo con ilustraciones). En casa tengo un libro que habla sobre estas cosas, así que hablo de memoria al no tenerlo a mano ahora, pero creo que iban por aquí los tiros. Por cierto, jamás he visto a la venta un ejemplar de Utopia ni de Rocketman, y de Shin Takarajima he visto solo 2 en 9 años, o sea que no son precisamente abundantes.

Da qué pensar, ¿verdad? Cierto que pagar 5000 euros por un manga es una burrada, pero… ¿Un millón y medio por un cómic? Buf… Estos occidentales están locos.

En general, coleccionar manga antiguo es una afición de lo más sana y donde en general no se dan casos de especulación como en el cómic americano. Es decir, puedes perfectamente encontrar material de a partir de los años 60 a precios más que aceptables, a veces increíbles (1 euro, 2 euros, 3 euros…), lo que hace que sea muy fácil y agradable hacerte tu pequeña colección con tus “tesoritos”, de ahí que yo esté aficionado a esto. Desde luego, con el cómic americano jamás habría podido hacer algo así.

(Por cierto, esta foto que adjunto es del domingo, o sea que es posible que el cómic aún esté a la venta. Si algún inversor quiere comprarlo -puede ser una gran inversión cuando los japoneses se den -más- cuenta del valor de su patrimonio comiquero-, me ofrezco para ir a comprarlo y enviarlo, así que ya sabéis ^_^)

He no yō-na jinsei (Un pedo de vida)

Monday, March 8th, 2010
  • Título: 屁のような人生 –He no yō-na jinsei– (Un pedo de vida)
  • Autor: Shigeru Mizuki y otros
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Varias
  • Años publicación: 2009
  • Clasificación: shōnen, seinen, autobiografía, ensayo
  • Tomos: 1

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Hoy, 8 de marzo de 2010, es un día muy especial por ser el 88º cumpleaños del grandioso mangaka manco Shigeru Mizuki (NonNonBa, Hitler, Operación Muerte, GeGeGe no Kitarō…), del que he hablado largo y tendido en este blog en más de una y de dos ocasiones. ¿Y qué tiene de especial el 88º cumpleaños? Pues que es una efeméride muy celebrada en Japón: el 88º aniversario de una persona es la “edad del arroz” (米寿, beiju). Esto viene de que el número 88 escrito en kanji 八十八 es como el “desglose” del kanji de arroz 米. Además, el número 8 es un número de buen augurio porque en kanji se abre hacia abajo 八, como indicando la idea de “eternidad”.

Hace muy poco, en diciembre de 2009, se publicó en Japón un grueso libro de 464 páginas en conmemoración de este 88º aniversario, un libro de tirada limitada y numerada de 3500 unidades, muy caro (4700 yenes + 5% IVA, o sea casi 41 euros del ala), que afortunadamente pude conseguir de gorra gracias a un contactillo. Creo que, al ser un Mizuki-tard, me lo habría comprado igualmente, pero ciertamente es un libro demasiado caro a pesar de ser una joya impresionante y de tener una gran calidad de impresión, diseño y encuadernación. Supongo que el hecho de que sean copias numeradas es lo que da este valor especial al libro.

El libro es un repaso indispensable a la vida de Shigeru Mizuki (nombre real: Shigeru Mura) a través de sus creaciones artísticas. Así como los libros en los que cuenta en forma de manga su autobiografía (como este o este) se centran básicamente en su día a día y nos cuentan muy poco sobre sus obras, este libro es totalmente distinto. Como buena biografía, empieza con un ensayo muy visual, repleto de fotos, sobre sus primeros años de vida, donde se nos cuenta la peculiar infancia de un Mizuki que, francamente, era bastante tonto (hasta su madre lo matriculó un año más tarde en el colegio porque pensaba que no podría seguir el ritmo de los chicos de su edad). En estas páginas, además, se nos muestran sus primeros pinitos con el arte: cuadros al óleo, dibujos, grabados y bocetos que realizó durante sus primeros años. Cuando rondaba la veintena, sin embargo, Mizuki fue llamado a filas para luchar en una isla de Papúa-Nueva Guinea contra las tropas estadounidenses y australianas. Fue allí donde perdió el brazo izquierdo y aprendió a sobrevivir (con un estilo muy peculiar, todo hay que decirlo) y cayó enamorado de los indígenas, con quienes entablaría una preciosa relación de amistad y confianza que sigue aún hoy en día pese a no hablar su idioma.

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Muestra aún sin colorear de Daira, uno de los pocos kamishibai de Mizuki que han sobrevivido.

A la vuelta de la guerra, manco y pobre, Mizuki tuvo que buscarse la vida y dio varios tumbos por la vida. Por ejemplo, en un momento dado compró una casa en Kōbe, en la calle Mizuki, y decidió transformarla en un edificio de apartamentos tipo Maison Ikkoku al que llamó, sin complicarse mucho la vida, Mizuki-sō (Apartamentos Mizuki). Fue entonces cuando nació su apodo, ya que hubo un hombre que siempre le llamaba Mizuki-san en vez de Mura-san. A partir de ese momento, toda su obra vendría firmada como “Shigeru Mizuki”. Lo más curioso de todo es que es a partir de este momento cuando el autor empieza su carrera como dibujante profesional, una carrera que viene ligada de forma muy íntima con la evolución del propio manga, ahora veremos por qué.

A finales de los años 40, Mizuki empezó a destacar como dibujante de planchas de kamishibai (teatro de papel): para que nos entendamos, el kamishibai es como un teatro de marionetas pero sin marionetas, donde un narrador cuenta una historia apoyándose en excitantes ilustraciones. El kamishibai gozó de un gran éxito en los años 40 y hasta mediados de los años 50 y muchos niños se acercaban a escuchar, a cambio de muy poco dinero, la historia que les contaba el narrador de turno en las esquinas de las calles. Sin embargo, el kamishibai perdió rápidamente aceptación debido a la creciente influencia de la televisión, hasta que acabó desapareciendo sobre los años 60. Lamentablemente, la mayoría de la producción kamishibai de Mizuki se ha perdido, pero en este libro se nos presentan unas cuantas ilustraciones supervivientes, lo que constituye un documento muy interesante. Por cierto, fue ya en esta época cuando nació el personaje fetiche de Mizuki, es decir, Kitarō.

Con el fin del kamishibai, Mizuki decidió pasarse al negocio del kashihon (libros de préstamo). A mediados de los años 50, y hasta mediados de los 60, las llamadas kashihon’ya o “librerías de préstamo” surgieron como setas. Se trataba de negocios exactamente iguales que las bibliotecas actuales, solo que con ánimo de lucro: es decir, prestaban libros a cambio de muy poco dinero (entretenimiento barato). Muchos de estos libros eran manga, y con el auge de las kashihon’ya surgieron editoriales dedicadas exclusivamente a producir libros para el circuito de librerías de préstamo. De esta época, en el libro se recogen 4 historias: una sobre el nacimiento de Kitarō, otra de Akuma-kun (Sr. Demonio), el primer capítulo de Kappa no Sanpei (Sanpei el kappa) y una historia de corte bélico.

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El nacimiento de Kitarō en la primera entrega de sus aventuras en versión kashihon.

Con la paulatina desaparición de las kashihon’ya, el siguiente paso en la historia del manga fueron las revistas, que empezaban a cobrar mucha importancia. Entre ellas surgió la mítica Garo, cuyo editor jefe, Katsuichi Nagai, tenía la idea de recuperar a autores de kashihon para darles algo de trabajo, ya que muchos se estaban casi literalmente muriendo de hambre. Mizuki, junto a Sanpei Shirato (Kamui-den), fue uno de los fichajes estrella de Nagai, y ambos se convirtieron en estandartes de la Garo. Un poco más tarde se les sumaría un tercer autor mítico: Yoshiharu Tsuge (El hombre sin talento, Neji Shiki). Durante la época de la Garo, Mizuki empezó a pulir su estilo definitivamente y a especializarse en el tema sobrenatural. De esta época se incluyen dos historias cortas en este libro.

Otro paso más dado por Mizuki fue el de trabajar para las revistas de manga para chicos (shōnen) de cadencia semanal Shōnen Magazine y Shōnen Sunday, que habían empezado su andadura en 1959 y estaban cosechando mucho éxito. En estas revistas fue donde por fin consiguió Mizuki ser un autor reconocido, sobre todo por el éxito de series –muchas de ellas remakes de series o personajes que había iniciado años antes en el kamishibai o en el kashihon– como Kitarō, Terebi-kun (Sr. TV) o Kappa no Sanpei. Algunas de estas series, como Kitarō, fueron adaptadas a serie de animación y generaron un auténtico boom de los yōkai (monstruos y seres sobrenaturales del folklore japonés). De repente, los niños empezaron a interesarse por los yōkai y a querer aprender más sobre ellos: devoraban cromos, libros, muñecos y todo tipo de merchandising, de un modo similar a lo que pasó en Occidente hace varios años con el boom de los dinosaurios provocado por Jurassic Park. Fue Mizuki, por supuesto, el verdadero “culpable” del fenómeno, y por ello es considerado el mayor estudioso y divulgador del tema yōkai en el siglo XX.

Pero la fama conllevó, aparte de mucho dinero –que ya le iba bien al abnegado autor, que con casi 50 años a sus espaldas y dos niñas pequeñas lo había pasado realmente mal económicamente hablando–, una cantidad enorme de trabajo. Tenía tantas entregas que realizar que prácticamente no podía disfrutar de la vida, y eso, en el caso de un autor tan vital como Mizuki, fue durísimo. En el libro que reseño se incluyen tres obras de esta época, precisamente capítulos de Kitarō, Terebi-kun y Kappa no Sanpei, las series que le lanzaron al estrellato.

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Easter-tō kidan (La extraña historia de la isla de Pascua), un inquietante relato seinen.

El siguiente paso que dio Mizuki también estuvo relacionado con la evolución del manga, y es que a partir de mediados de los 60 empezaron a surgir como setas revistas de manga para público adulto. Los niños que habían empezado leyendo manga en los 50 ahora eran adolescentes y veinteañeros y querían un tipo de manga más elaborado. Fue en esta época cuando las ideas de Yoshihiro Tatsumi y los suyos, impulsores del “gekiga” (ver Una vida errante y ¡¡Los tontos del gekiga!!), acabaron de fraguar. No podemos decir que Mizuki se pasara al gekiga, ya que su estilo de dibujo apenas varió, pero sí que empezó a dibujar para revistas de manga seinen (para adultos), donde publicó obras de corte más siniestro que las que había venido presentando en las revistas shōnen. De esta época, en el libro se incluyen dos siniestras historias cortas muy bien elaboradas.

A partir de este momento, Mizuki siguió trabajando incansablemente, combinando su trabajo para las revistas shōnen con las seinen y con la elaboración de enciclopedias visuales y libros divulgativos sobre yōkai. Sin embargo, ya entrados los años 80, y con más de 60 años de edad, el autor decidió bajar el ritmo y disfrutar más de la vida: por ejemplo, empezó a viajar por el mundo en busca de “misterios” y “yōkai” y se encargó de fundar y llevar adelante (junto a fieles seguidores suyos como Hiroshi Aramata y Natsuhiko Kyōgoku) una revista dedicada al tema sobrenatural llamada KWAI. También empezó a plasmar episodios de su vida en forma de ensayo manga, a veces con pinceladas fantasiosas (NonNonBa to ore) o variaciones sobre lo que ocurrió en realidad (Operación Muerte), a veces en forma de autobiografía seria (Mizuki Shigeru-den y Shinpika Mizuki Shigeru-den), a veces en forma de pequeños relatos en forma de manga. Así, de esta última etapa en el libro se incluyen tres de estos relatos: uno sobre su infancia, en el que narra las brutales peleas que tenían los chavales de los diferentes barrios de su pueblo, otro sobre un estudiante que catea en todo y no hay manera de que apruebe un examen o estudie en serio, y otro en el que fantasea sobre su propia muerte (por cierto, la muerte no es para nada un tema tabú para Mizuki, de hecho hace ya años que se construyó su propia tumba, que incluye estatuas de yōkai, de Kitarō y otros personajes suyos, y no le importa sacarse fotos delante de ella).

Todo este libro está fantásticamente editado e incluye, además de las historias manga interesantísimas, un montón de textos escritos bien por el propio Mizuki a lo largo de los años, bien por otras personas muy cercanas a él, como amigos suyos, editores, sus hermanos o una de sus propias hijas, además de muchas fotos de las distintas épocas del gran autor manco. En definitiva, un gran libro que sirve para repasar a vista de pájaro la vida de uno de los mayores autores de manga de todos los tiempos, con una carrera a sus espaldas de más de 60 años (¡que se dice pronto!) y que aún sigue al pie del cañón con su eterna sonrisa, su pasión por la vida, su enorme curiosidad y… ¡su afición por tirarse sonoros pedos!

¡Feliz 88º cumpleaños y que cumplas muchos más, Mizuki-oosensei!

Kidō senshi Gundam-san (Mobile Suit Mr. Gundam)

Wednesday, March 3rd, 2010
  • Título: 機動戦士ガンダムさん –Kidō senshi Gundam-san– (Mobile Suit Mr. Gundam)
  • Autor: Hideki Ohwada
  • Editorial: Kadokawa Shoten
  • Revista: Gundam Ace (entre otras)
  • Años publicación: 2001-?
  • Clasificación: seinen, humor, parodia, 4 koma
  • Tomos: 6 (en curso)

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Esta es la segunda serie de parodias Gundam que me he leído estos días, junto a la de Tony Takezaki no Gundam manga. Si la de Tony Takezaki era una parodia en forma de historias más o menos completas que abarcan varias páginas, esta es una obra de humor más “japonesa”, si se puede decir de esta manera, ya que se basa en el gag corto, a menudo de cuatro viñetas (yon koma manga). Ojo, porque el autor de Gundam-san (Señor Gundam) no es otro que Hideki Ohwada, autor de la genial Mudazumo naki kaikaku (Legend of Koizumi).

Esta recopilación de chistes francamente me ha encantado, me lo he pasado genial. El sentido del humor de Ohwada es buenísimo, las parodias son fantásticas y el dibujo acompaña muy bien. Por supuesto, si no conoces el universo Gundam (en este caso, de la serie original de 1979), es muy difícil que le encuentres la gracia. En este caso, Ohwada redefine a los personajes y nos presenta a un Amuro en plena edad del pavo que solo piensa en sexo; a un Char de lo más inútil y calzonazos, totalmente dependiente de Lala; a una familia Zabi de lo más “pintoresca”, por decirlo de alguna manera (me encantan las parodias de Gihren, es que el personaje se presta); a una Sayla de lo más malhumorada, etcétera. Con esta redefinición de los personajes, Ohwada los maneja a su antojo y se mofa de algunas de las escenas o frases más memorables de la serie.

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En Side 6 / Tsk, ¡me he metido en un barrizal! / ¡Ah! ¡Menos mal! ¡Eeeeh! Conscon / Lo único que podía hacer Dozle era mandar una brigada de Conscon. / Quedía demostrarle a Kycilia la incompetencia de Char. / No hace falta complicarse tanto para demostrarlo... / Esto no demuestra que sea incompetente, sino que es imbécil.

Incluso los propios “robots” (bueno, son mobile suits, pero para que nos entendamos los llamaré robots) protagonizan algunos gags, sobre todo los de modelo Acguy, que al parecer caen muy bien al autor ya que los pinta en infinidad de ocasiones, en plan kawaii. Memorables, por cierto, son las coñas en referencia a ciertos fallos o incongruencias de la serie de anime, hechas desde luego desde el más profundo de los cariños.

En definitiva, un manga realmente divertido, muy recomendable para los fans de Gundam, y con el que echarse unas buenas risas en compañía del calzonazos de Char y toda su tropa.

Lo mejor

  • Los chistes suelen ser bastante divertidos.
  • La recaracterización de personajes está muy bien realizada.
  • ¡Ese Gihren Zabi! ¡Me encanta cómo se cachondea de él!

Lo peor

  • Algunos chistes se centran en aspectos tan concretos de la serie que son difíciles de entender o de encontrar la gracia.
  • Algunos chistes hacen referencia a humoristas o programas de la tele o a sucesos contemporáneos a la época en la que se dibujó el manga, por lo que actualmente, unos años más tarde, no tienen gracia.
  • Igual que decía con el de Tony Takezaki, considerando que en España la afición a Gundam es casi nula (y menos a la serie original), y vistas las, al parecer, pobres ventas de Gundam the Origin (una serie más que recomendable) en España… Dudo que veamos jamás este manga publicado en nuestro país.