El blog de Marc Bernabé

Jigoku no gundan (El ejército infernal)

Thursday, March 27th, 2014
  • Título: 地獄の軍団 –Jigoku no gundan– (El ejército infernal)
  • Autor: Yoshihiro Tatsumi
  • Editorial: Jitsugyō no Nihon-sha
  • Revista: Manga Sunday
  • Años publicación: 1982-83
  • Clasificación: horror, bajos fondos
  • Tomos: 6

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Ya he hablado varias veces sobre Yoshihiro Tatsumi y he reseñado algunas de sus obras en este mismo blog, pero si recordáis siempre han sido libros sueltos, generalmente recopilatorios de historias cortas autoconclusivas. Y es que Tatsumi, el “inventor” de la palabra gekiga, que surgió para distinguir lo que hacía él y otros autores, enfocado a un publico más adulto, del “manga” que había hasta entonces (básicamente para niños, de argumentos simples y maniqueos). Durante décadas, la palabra gekiga indicó pues al manga para público adulto, término que fue sustituido más adelante por el neutro “seinen manga” (manga para adultos), que es la denominación que se utiliza actualmente.

En todo caso, como digo, Tatsumi siempre ha trabajado mejor las historias cortas y es muy raro encontrar historias suyas que se desarrollen durante más de un tomo. Jigoku no gundan (El ejército infernal) es posiblemente su obra más larga, ya que se editó en 6 volúmenes, una verdadera rareza en la obra de este autor.

Los lectores de Tatsumi tenemos muy presente sus filias por los bajos fondos, por la descripción de las miserias humanas. Las suyas son historias de perdedores, de gente miserable, extremadamente oscuras y gran parte de las veces con desenlaces que no son precisamente de “happy end”. Si te gustan estas historias depresivas, pero que dan muchísimo que pensar, Tatsumi es un autor que te encantará y te recomiendo encarecidamente la película Tatsumi, que presenta en forma de animación varias de ellas. Una auténtica joya de la animación, realizada por un director de Singapur.

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El niño criado por las ratas en la alcantarilla.

A pesar de ser una historia larga, Jigoku no gundan es tan dura o más que las historias cortas de Tatsumi. Nos presenta la historia de un chico al que su madre abandona en una sucísima letrina pública nada más darle a luz por ser un hijo no deseado. Algunas ratas de alcantarilla descubren al bebé y deciden llevárselo y criarlo, un poco como en la historia de Rómulo y Remo y la loba. Pasa el tiempo y el bebé se hace cada vez mayor al lado de las ratas, viviendo en la nauseabunda alcantarilla y alimentándose básicamente de desechos. Más tarde, una vieja vagabunda le descubre y decide adoptarle, enseñarle a hablar y a desenvolverse en la sociedad humana. Pero el mal está hecho para el chico, que tiene una psique de lo más retorcida y es capaz de hacer auténticas atrocidades controlando a las ratas a su antojo…

Lo mejor

  • Poder ver cómo Tatsumi se desenvuelve en el ámbito de la historia larga argumental.
  • Las vilezas y atrocidades que nos cuenta.

Lo peor

  • Francamente, me encanta Tatsumi, así que no veo grandes pegas a esta dura historia. Como mucho, decir que no es para todos los públicos, como se hace patente por poco que leas el argumento que acabo de describir. Y que la premisa, obviamente, es totalmente irreal, pero bueno, eso es algo que para mí no tiene importancia.

Manhole

Thursday, November 21st, 2013
  • Título: Manhole
  • Autor: Tetsuya Tsutsui
  • Editorial: Square-Enix
  • Revista: Young GanGan
  • Años publicación: 2004-06
  • Clasificación: seinen, thriller
  • Tomos: 3

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Al leer este manga, pensé irremediablemente en la influencia que el guionista Eiji Otsuka está representando en los últimos tiempos en el mundo del manga. Otsuka, que en España es conocido por sus tres obras MPD Psycho, Kurosagi servicio de entrega de cadáveres y Detective Ritual, se caracteriza por escribir historias de terror psicológico, conspiraciones y misterios, y de sugerir a los dibujantes que colaboran con él que se recreen no solo en crear atmósferas inquietantes, sino también en representar gráficamente la violencia extrema y todo tipo de malformaciones, heridas, amputaciones, etc. Otsuka es un guionista al que personalmente admiro muchísimo, ya que es capaz de hilvanar argumentos muy bien construidos de forma, digamos, “poco visible”. Después de leer varios tomos que te hacen pensar que la historia que estás leyendo va de “tal o cual”, en un momento dado recoge una serie de cabos sueltos que había dejado sutilmente, casi sin que el lector se hubiese enterado de que estaban ahí, y da un giro sorprendente a la historia.

Este estilo de narrar y de dirigir a los dibujantes tiene por fuerza que haber causado alguna influencia en algunos nuevos dibujantes japoneses, lo que pasa es que hasta ahora nunca había visto un exponente tan claro como esta Manhole que reseño aquí. Manhole, de Tetsuya Tsutsui, narra una inquietante historia protagonizada por una pareja de policías (cuarentón y chica joven) que investigan el caso de un parásito en forma de gusano que es capaz de controlar los actos de su huésped y llevarlo a la muerte en determinados casos.

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¿Qué habrá más allá de la tapa de alcantarilla?

Como en las obras de Otsuka que comentaba unas líneas más arriba, la historia empieza de forma bastante impactante, con un hombre que camina desnudo por la calle, cubierto de sangre y con aspecto totalmente alienado. En un momento dado, tras pronunciar algo como “Ma… ma…” vomita sangre y pus sobre un joven transeúnte y cae muerto. Cuando la policía acude para investigar el caso, determina que el difunto había salido de debajo de una tapa de alcantarilla (manhole en inglés).

A partir de aquí, empieza la investigación sobre lo ocurrido: el caso se encargará a Ken Mizoguchi, veterano inspector de la policía, y a su joven ayudante femenina Nao Inoue. Solo he leído el primer tomo de los tres de los que consta en total la historia, pero tengo que decir que está bastante bien construida. El dibujo, sin ser espectacular, está en mi opinión por encima de la media. En cuanto al guión, pese a estar claramente inspirado en el estilo de Eiji Otsuka y las películas de epidemias tipo Estallido (Outbreak), no está mal. En definitiva, esta es una obra puramente de entretenimiento sin grandes pretensiones y que, como tal, cumple muy bien con su función.

Lo mejor

  • Bastante buen dibujo y guión, lleva bien el misterio.

Lo peor

  • Igual un poco “copia” del estilo de Otsuka.

 

Por cierto, aprovecho para recordar que hoy jueves 21 daré una conferencia en Madrid. Y este fin de semana, sábado y domingo, dos más en Valencia. Tienes toda la información al respecto aquí.

Hyōryū Net Cafe (Internet café a la deriva)

Monday, November 18th, 2013
  • Título: 漂流ネットカフェ –Hyōryū Net Cafe– (Internet café a la deriva)
  • Autor: Shūzō Oshimi
  • Editorial: Futabasha
  • Revista: Manga Action
  • Años publicación: 2008-11
  • Clasificación: misterio, thriller, sobrenatural
  • Tomos: 7

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Hay mangas que por una razón u otra te llaman, y este lo hizo simple y llanamente por el título, claramente una referencia (“¿tal vez paródica?” pensé) al Hyōryū Kyōshitsu (Aula a la deriva) del ínclito Kazuo Umezu. Como recordaréis (y si no lo recordáis, leed de nuevo la reseña a la que enlazo o, mejor aún, leed el propio cómic, que fue editado por Ponent Mon hace unos años, aunque no gozó de mucho éxito), Aula a la deriva es una delirante historia de terror en la que, no se sabe muy bien por qué, un colegio entero lleno de niños es transportado en el espacio-tiempo hacia un páramo desolado donde no hay nada alrededor… O, mejor dicho, parece no haber nada, ya que luego se descubrirá que ese lugar está plagado de horrendos monstruos, trampas y cosas por el estilo.

En todo caso, estaréis de acuerdo conmigo que, con mis “antecedentes” y mi afición umeziana, un título como Hyōryū Net Café, literalmente “Internet café a la deriva”, consigue llamar poderosamente la atención, así que ni corto ni perezoso me hice con él. El manga ha pasado meses en mi pila de “por leer”, como tantísimos otros, pero el otro día me dio por empezarlo y… ¡Uoh!

Primera sorpresa: no me había dado cuenta de que esta obra está firmada por el mismísimo Shūzō Oshimi, creador de la excelente obra Aku no Hana (Las flores del mal). Bueno, es natural que en su momento no me diera cuenta porque cuando conseguí los tomos de Hyōryū Net Cafe todavía no conocía Aku no hana, pero el hecho de descubrir que el autor es el mismo ya fue de por sí una gran sorpresa. Y, claro está, siendo Oshimi el autor, lo cierto es que el manga es mucho mejor de lo que esperaba (ya que me esperaba una parodia o algo realmente chungo y hasta risible de malo que podía ser).

La segunda sorpresa es que el argumento no es paródico, sino que va totalmente “en serio”, y sigue una premisa muy similar a la de la obra de Kazuo Umezu: en este caso no es una escuela lo que se transporta a un páramo solitario, sino un internet café… Sí, es absurdo, pero un internet café, con toda su variopinta clientela dentro (oficinistas, un otaku “de libro”, un grupo de jóvenes que salía de farra, un tipo que parece que está un poco taradito…) acaba siendo transportado, por alguna razón, a un desolado paisaje…

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¿Dónde #$%& estamos?

El argumento nos presenta a Kōichi Toki, un oficinista joven que, junto a su esposa, está esperando su primer hijo, aunque él no está muy convencido de ello, ya que tiene la sensación de que en su vida siempre se ha dejado llevar por los acontecimientos que se sucedían a su alrededor, y el noviazgo, posterior boda y ahora embarazo de su esposa igual no era lo que deseaba… Toki a veces piensa en su primer amor, la bella Kaho Toono, con quien tuvo muy buen rollo en secundaria, hasta el punto de que ella prácticamente se le insinuó… Pero él, cobarde y muy cortado, rehuyó el contacto y dejó de tener relación con Kaho, hecho de lo que se arrepiente.

Un día, Toki decide meterse en un internet café, que en Japón son centros multiocio muy completos: por una tarifa horaria tienes derecho a alquilar un pequeño cubículo individual con un cómodo sillón, un ordenador con conexión a internet, un montón de estanterías repletas de manga para leer, servicio de bar autoservicio con refrescos y otras bebidas, etcétera. Incluso hay internet café, o “manga kissa” como se les llama también, con servicio de duchas, por lo que no son pocos los que los usan como recurso para pernoctar una noche en plan “low cost”.

En todo caso, Toki acaba en un internet café que le llama la atención y allí, ¡oh sorpresa! se topa con Kaho Toono, su amor adolescente. Charlan y tal, hay muy buen rollo, y de repente un fuerte ruido. Los ordenadores se vuelven locos, parece haber un apagón general en el exterior y llueve a cántaros, por lo que deciden quedarse a pasar la noche… A la mañana siguiente, se encuentran con que el edificio entero ha sido trasladado a un páramo inhóspito, un verdadero desierto donde hace muchísimo calor.

Desamparados, empiezan a pensar qué hacer… ¿Es mejor esperar a que venga ayuda? ¿O tal vez habría que explorar para ver si encuentran a alguien que les eche una mano? Y así empieza esta gran aventura no muy diferente a la que Kazuo Umezu creó en los años 70.

La mayor diferencia entre ambas obras radica en la edad de los protagonistas y, por lo tanto, lo que “pueden” o “no pueden” hacer (en términos de “autocensura” determinada por la revista donde se publica originalmente la obra). Si los personajes de Umezu eran niños, en este caso son adultos… Lo que abre la puerta a situaciones potencialmente muy chungas de índole sexual u otro tipo de perversiones. Y no estoy hablando de violencia, puesto que Umezu ya se encargó, de forma muy explícita, de dejar ese listón tremendamente alto en una obra shōnen (en su tiempo) que ahora sería imposible publicar en una revista juvenil, y que Oshimi explota, también, sin ninguna manía…

Lo mejor

  • Pese a lo que podría parecer, el manga es bueno porque el autor es muy bueno.
  • La exploración de la psicología de los personajes en una situación tan extrema.
  • La relación entre Toki y Kaho puede dar mucho de sí, sobre todo cuando entran en juego los sentimientos encontrados de Toki, ya que por un lado está casado y espera un hijo, pero por el otro la atracción que siente por Kaho es irrefutable.

Lo peor

  • Demasiado parecido a Aula a la deriva de Umezu, lo que le resta muchos puntos de originalidad.

Watashi wa Shingo (Yo soy Shingo)

Thursday, September 5th, 2013
  • Título: わたしは真悟 –Watashi wa Shingo– (Yo soy Shingo)
  • Autor: Kazuo Umezu
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1982-86
  • Clasificación: horror, misterio
  • Tomos: 10

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De nuevo os machaco con una reseña de una obra de Kazuo Umezu, el rey del manga de terror. Es curioso lo que me pasa con este autor, ya que, sin tampoco tener la sensación de que sus obras me enganchen muchísimo ni tener conscientemente especial ganas de seguir leyendo obras suyas, cuando examino mi biblioteca para ver que podría leer a continuación, es muy frecuente que acabe escogiendo una obra de Umezu. No sé qué tiene este autor, creo que es una especie de gusto adquirido por mí, que hace que tenga una curiosidad inmensa por ver qué historias ha contado a lo largo de su carrera.

¿Motivos? Puede haber varios, pero se me ocurren a bote pronto estos:
1) Argumentos esperpénticos, basados en premisas que jamás se me habrían ocurrido (ejemplo: una escuela entera es transportada a un futuro en el que la humanidad ha sido arrasada en Hyōryū Kyōshitsu / un trozo de carne de una factoría alimentaria se desarrolla hasta obtener conciencia y cuerpo en 14 sai).
2) El dibujo tan peculiar y característico. Esas caras de inocencia que se convierten en muecas de terror, ese ambiente opresivo en el que domina el color negro, esa ortopédica forma de correr de los personajes en las viñetas…
3) El propio carácter del autor, un hombre extremadamente excéntrico, muy divertido y jovial. Kazuo Umezu me cae tan bien que me dan ganas de leer más cosas suyas.

Watashi wa Shingo (Me llamo Shingo) es considerada una de las grandes obras de la época tardía de Umezu, en los años 80 y de hecho, el crítico de manga Tomofusa Kure, con el que coincidí hace muchos años en una conferencia y personalmente creo que es una persona en cuya opinión vale la pena confiar, afirma categóricamente en el epílogo del tomo 1 de la versión de bolsillo de este manga que no es que esta obra sea una de las mejores de Kazuo Umezu, ni siquiera una de las mejores obras de terror-suspense del manga, sino que merece ser considerada una de las mejores obras del manga en general (incluso llega a ir más allá y afirma que, de entre toda la creación cultural de los años 80 en Japón (incluido literatura, cine, teatro, música…) Watashi wa Shingo está, en su opinión, en primerísima fila).

¿Está Kure exagerando en su opinión? La verdad es que no lo sé. Para variar, por varias razones como por ejemplo el factor espacio de mi estantería, solo he podido leer el primer tomo de los 7 de los que consta la versión de bolsillo y, aunque me gustaría continuar, de momento no puedo hacerlo porque no tengo acceso. Y aunque ese primer tomo tiene 324 páginas de manga, una buena cantidad, es tan introductorio que apenas sé por dónde enfocar la reseña, ni mucho menos corroborar la opinión de Kure.

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Niños congeniando con un robot industrial. 

Esta historia cuenta cómo llegan dos robots industriales a la fábrica del padre del protagonista, Satoru. Satoru es un chaval muy rarito, muy despierto y con una imaginación desbordada, muy disperso para lo que no le llama la atención pero increíblemente atento para lo que sí (que suelen ser chorradas). El hecho es que la llegada de estos robots acaba siendo una obsesión para Satoru y también para una chica que se llama Marin y con la que congenia enseguida en una especie de flechazo infantil de amor a primera vista.

De vez en cuando aparece la figura del narrador que, en primera persona, realiza puntualizaciones del estilo “en aquel entonces, yo no era todavía consciente de lo que acabaría significando Satoru en mi vida”, de lo que se deduce que es el propio robot el que, en un futuro estimamos que lejano, está contando la historia en plan flashback. Es caso es que Satoru y Marin se cuelan por las noches en la fábrica y empiezan a toquetear la máquina, a la que los trabajadores han llamado “Monroe” (de Marilyn Monroe), a su gusto para que les reconozca, diga sus nombres, etcétera.

Francamente, la historia la he leído con bastante rapidez porque es una obra de Umezu, en las que prima la acción y hay poco texto, lo que la convierte en una historia fácil de leer y de digerir. Pero tampoco ha terminado de engancharme, y mucho menos de convencerme de que lo que afirma Kure en su epílogo sea cierto. Obviamente, lo suyo es seguir leyendo hasta el final, algo que pienso hacer en cuanto pueda, que espero que sea prontito.

Lo mejor

  • Muy fácil de leer, te sorprendes pasando página tras página hasta que… ¡Oh! ¿Ya se ha acabado el tomo?
  • El mundo y el ambiente typical Umezu

Lo peor

  • He leído un tomo entero de 320 y pico páginas y aún no sé muy bien adónde quiere llevar Umezu la historia… Porque es él y porque le conozco, pero si fuera otro autor seguramente pensaría que tanta indefinición no es buena y descartaría la obra por no ir al grano.

Jisatsu Circle (Suicide Circle)

Monday, July 8th, 2013
  • Título: 自殺サークル –Jisatsu Circle– (Suicide Circle)
  • Autor: Usamaru Furuya
  • Editorial: One-Two Magazine-sha
  • Revista:
  • Años publicación: 2002
  • Clasificación: misterio
  • Tomos: 1

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Hacía tiempo que no reseñaba ninguna obra de Usamaru Furuya. Creo que ya no me quedan muchas por leer y reseñar, así que iré poniendo alguna de vez en cuando para que no decaiga la cosa hasta que haya terminado con todas ellas. XD

Esta es quizás una de las más famosas de este autor, a pesar de que se podría considerar “menor” principalmente por dos motivos: por ser una obra bastante temprana en su trayectoria (y con un estilo de dibujo bastante alejado de lo que es realmente capaz de hacer) y por ser una adaptación al cómic de una obra ajena, con todas las limitaciones que ello supone.

Efectivamente, este manga está basado en la famosa película Jisatsu Circle (Suicide Circle) de Sion Sono, del año 2002, una polémica cinta con una macabra temática: el suicidio ritual y en grupo de jóvenes chicas. Yo no visto la película, pero causó bastante impacto cuando se estrenó, sobre todo cuando se presentó en distintos festivales y certámenes en Occidente, y es que además coincidió en el tiempo con una serie de casos de suicidios pactados en Japón que llegaron a ser verdaderamente preocupantes.

Por lo que leo por allí, Sion Sono dio permiso a Furuya para adaptar la película al manga a su gusto, y al parecer Furuya hizo un gran trabajo, cambiando algunas partes y haciendo la historia más comprensible y bien atada que en la película. No lo sé porque no puedo juzgar al no haber visto la película, pero si esta última sigue la tónica de su trailer, entiendo que puede ser una de esas cintas complicadillas de entender.

El caso es que el manga es bastante claro en su hilo argumental: todo empieza con la famosa e impactante escena en la que 54 chicas, totalmente alegres, se tiran simultáneamente a las vías del metro para quitarse la vida. Solo una de ellas, Saya Kōta, sobrevive.

Saya es una chica torturada, propensa a practicarse cortes por todo el cuerpo, y su amiga Kyōko se preocupa mucho por ella e investiga qué es lo que ha habido detrás del caso de suicidio colectivo. Poco a poco, descubre que la cabecilla de ese grupo, llamado informalmente “club del suicidio”, era una inquietante chica llamada Mitsuko…

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¡Pasajeras al tren!

Lo mejor

  • Inquietante historia de misterio. Hasta cierto punto, en ambientación y temática, me recuerda un poco a MPD Psycho.
  • Un solo tomo que deja muy buen sabor de boca.

Lo peor

  • Que no sea una historia original de Furuya merma sus posibilidades gráficas y argumentales.
  • El dibujo es bastante primitivo y simple en comparación con lo que Furuya es capaz de hacer.