El blog de Marc Bernabé

Cyborg 009

Wednesday, December 16th, 2009
  • Título: サイボーグ009 –Cyborg 009–
  • Autor: Shōtarō Ishinomori
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Shōnen King, Shōnen Magazine, Bōken-ō, Shōnen Sunday, etc.
  • Años publicación: 1964-85 (aunque está inconclusa)
  • Clasificación: shōnen, ciencia-ficción
  • Tomos: 15 (esta edición)

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Cyborg 009 es seguramente la obra más famosa de Shōtarō Ishinomori con permiso de Kamen Rider, un clásico imperecedero del manga que ha gozado de múltiples adaptaciones animadas y sigue viva en el imaginario colectivo nipón. Aunque técnicamente no se le puede considerar una serie de tokusatsu puesto que nunca fue concebida como serie de imagen real ni los protagonistas llevan trajes de lycra con cascos que tapan sus rostros, sí que tiene muchos ingredientes de este género tan japonés y que tan bien llegó a cultivar el maestro Ishinomori a partir de los años 70. En este aspecto, sí que podríamos decir que Cyborg 009 fue una especie de “prototipo” para las posteriores obras tokusatsueras de Ishinomori.

Cyborg 009 (léase “Cyborg zero zero nine”, en inglés) es la “life work” (obra de la vida) de Ishinomori, puesto que desde que en 1964 empezó a publicarla en las páginas de la revista Shōnen King nunca dejó de trabajar y pensar en ella, haciendo nuevos episodios hasta 1985 e incluso anunciando, en el año 1997, que en el 2000 empezaría la “saga de conclusión”. Sin embargo, desgraciadamente Ishinomori falleció el 28 de enero de 1998, con lo que nos dejó a todos con las ganas de saber cómo terminaría su serie más representativa.

En plena Guerra Fría, los fabricantes y comerciantes de armas, así como los bancos, se lamentan de que el miedo a la amenaza nuclear puede provocar que deje de haber guerras y que, por lo tanto, ellos dejen de ganar dinero a espuertas. Así, conforman la organización Black Ghost, a la que encargan buscar una solución a este problema. Black Ghost, encabezada por un misterioso enmascarado, empieza a secuestrar a famosos científicos de todo el mundo y les encarga la fabricación de cyborgs con la idea de promover las guerras futuras mediante soldados cibernéticos que lucharían entre ellos. Con la idea de crear varios prototipos, agentes de Black Ghost recorren todo el mundo buscando a gente de todas las razas y condiciones para raptarles y ponerles en la mesa de operaciones y convertirlos en cyborgs.

Los nueve cyborgs, juntos con el profesor Gilmore. Siento que el scan haya quedado mal en la parte derecha; las páginas están tan bien cosidas que no podía abrir más el libro

Los nueve cyborgs, juntos con el profesor Gilmore. Siento que el scan haya quedado mal en la parte derecha; las páginas están tan bien cosidas que no podía abrir más el libro

Así, un total de nueve conejillos de indias son secuestrados y convertidos en cyborgs: un bebé ruso, un estadounidense chuleta, una francesa muy mona, un alemán, un indio americano, un chino regordete, un inglés, un africano y, por fin, un japonés de padre extranjero y madre japonesa. Cada uno de estos cyborgs recibe un número clave que empieza por 00. Así, el bebé es el 001, el estadounidense es el 002, etcétra. Y Joe Shimamura, el protagonista, es el 009. Cada uno de los cyborgs tiene unas características diferentes. Así, el bebé es extremadamente inteligente y hace de líder, el americano corre a toda pastilla, la francesa tiene una vista y un oído prodigiosos, etcétera. El protagonista Joe, al ser el último prototipo, reúne casi todos los poderes de sus compañeros.

El caso es que uno de los científicos raptados, el doctor Gilmore, se entera de las malvadas intenciones de Black Ghost y consigue liberar a los nueve cyborgs y escapar del lugar. A partir de este momento, empezará una lucha tremenda entre los cyborgs y los Black Ghost, con un montón de aventuras de todo tipo (el manga es una especie de agrupación de historias autoconclusivas más o menos largas, un poco al estilo de Astroboy).

Cuando leí por primera vez este manga, hace ya varios años, la verdad es que mi primera impresión fue “vaya, este autor tan famoso en realidad copiaba un montón a Tezuka”. Efectivamente, en aquel entonces no conocía muy bien la obra de Ishinomori, pero sí que es cierto que Cyborg 009 bebe directamente de las fuentes de Tezuka en todos los aspectos (no en vano Ishinomori fue uno de los más ilustres “influenciados” por Tezuka e incluso llegó a echarle una mano en alguna que otra ocasión). Empezando por el dibujo, extremadamente tezukiano, siguiendo por los argumentos de las historias, algunas de ellas muy parecidas a Astroboy, y siguiendo aún más con el evidente paralelismo de Astroboy como robot bueno con poderes que lucha contra los malos y Cyborg 009 como cyborg bueno con poderes que lucha contra los malos. A pesar de todo esto (que no es tanto una crítica como una observación), esta es una obra muy interesante y realmente mítica, que ha sido adaptada tres veces al anime (la última bastante reciente, de 2001-02).

Para finalizar, un apunte curioso sobre mi tomo. Lo compré de saldo en un Mandarake, creo, y es curioso porque es un libro que había estado de alquiler en una de las famosas kashihon’ya (librerías de alquiler) que tanto abundaron en Japón en los años 50 y parte de los 60. Aunque tengo más ejemplares de libros de kashihon’ya, este me parece excepcional por el mimo con el que el dueño lo había tratado. Primeramente, las sobrecubiertas están forradas con plástico adhesivo para reforzarlas y pegarlas a las cubiertas y que el libro dure más (esto es bastante normal en este tipo de libros de alquiler). Pero lo interesante es que hizo agujeros en la parte del lomo, por los que pasó hilos para coser las páginas y así impedir que se soltaran. Mi libro en concreto fue publicado a finales de los años 60 y la verdad es que está en magnífico estado a pesar de que seguramente fue leído por cientos de personas, y eso se debe sin duda a los impresionantes cuidados de el dueño de esa kashihon’ya.

Lo mejor

  • Un gran clásico del manga en general y una obra imprescindible en la bibliografía de Shōtarō Ishinomori, el “rey del manga”.
  • Acción trepidante y en general no se hace aburrido de leer.

Lo peor

  • Algunos tópicos derivados del hecho de tener personajes de varias nacionalidades.
  • Que solo haya una mujer entre nueve cyborgs.
  • Igual está un poco “demasiado” inspirado en Tezuka en general y en Astroboy en particular.
  • Que Glénat Francia haya empezado a editar esta obra en Francia en su nueva colección “Vintage” y en cambio en España dudo mucho que la veamos, al menos a corto-medio plazo.
  • Que se empezara a editar en Estados Unidos por Tokyopop y se dejara en el limbo (por si quedaban dudas, está claro que el manga clásico no vende).

Y ahora, no os perdáis los otros artículos relacionados

Ultraman

Tuesday, December 15th, 2009
  • Título: ウルトラマン –Ultraman–
  • Autor: Daiji Kazumine
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Bokura
  • Años publicación: 1966-67
  • Clasificación: shōnen, tokusatsu
  • Tomos: 2

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¿Qué decir sobre Ultraman que no se sepa ya ni que nos haya contado Urías en su post de La Arcadia? Aunque no se le puede considerar el verdadero padre del tokusatsu, ya que ese honor recae en Godzilla y un montón más de monstruos (怪獣 kaijū) del estilo, ni tampoco del tokusatsu televisivo (se considera que la primera serie de tokusatsu para la tele fue Gekkō Kamen (Máscara de Luna)), Ultraman en sí, concebido como una secuela de una serie tipo The Twilight Zone llamada Ultra Q, tiene el mérito de haber popularizado enormemente el género en la pequeña pantalla, y de ser el padre de montones y montones de héroes con cascos y leotardos.

Hay muchísimas series de Ultraman, ya que se han producido varias a lo largo de los años, y consecuentemente también manga basados en su universo. Hace un tiempo, se me metió entre ceja y ceja buscar un manga de Ultraman a secas, que adaptara la primera serie, más que nada para conocer los orígenes del personaje y saber un poco sobre él. Tras patearme montones de tiendas de manga de segunda mano en Tokio y otras ciudades, finalmente pude conseguir este que reseño ahora, cuyo título es simplemente Ultraman.

Francamente, el manga en sí, obra de Daiji Kazumine, un autor bastante prolífico en los años 60 (y autor de los dibujos de Kuroi himitsu heiki, considerado uno de los primeros manga de béisbol “fantásticos”), me ha decepcionado bastante. Y es que el manga empieza directamente con aventuras de Ultraman tal cual, y no se explica nada sobre su origen, de dónde viene, por qué es así, ni nada de nada. Simplemente se mete al lector de cabeza en un mundo constantemente amenazado por enormes monstruos a cuál más feo y se le obliga a asumir que existe un grupo de especialistas en contrarrestarlos, la Patrulla Especial Científica de Búsqueda (”Patrulla Científica” para los amigos), que sale con sus aviones y aparatos para luchar contra los monstruos.

Pero estos terribles monstruos no son moco de pavo, por lo que, en un momento dado, uno de los miembros de la Patrulla Científica, Shin Hayata, se las apaña para escaquearse, sacar una especie de cápsula y transformarse en Ultraman, un superhombre gigantesco extremadamente poderoso que lucha contra las bestias en combate cuerpo a cuerpo o bien con sus rayos de spacium o halos cortantes. Sin embargo, el poder de Ultraman depende de una carga de energía solar que se agota muy rápidamente; si la carga se agota antes de que consiga destruir al monstruo de turno, entonces no habrá nada que hacer.

Monstruitos contra Ultraman
Monstruitos contra Ultraman

Y así es el manga, una sucesión de episodios sueltos en los que aparece un monstruo, la Patrulla Científica lucha contra él, aparece Ultraman, se mete en apuros y parece que, esta vez sí, va a salir derrotado porque el enemigo es demasiado poderoso, y finalmente vence y todos felices. La verdad, se nota que es un producto “de encargo” y que fue concebido para contentar a los espectadores de la serie televisiva, que ya conocían la historia de sobras y que por lo tanto no querían que se la contaran de nuevo, sino ver peleas y observar a Ultraman derrotando a monstruos.

El dibujo de este manga es realmente añejo, muy de su época, bastante tosco incluso comparado con otros manga de la misma época. El argumento, ya lo he comentado, es extremadamente infantil. No es que me haya disgustado el manga, ojo. Es cierto que como manga no me ha gustado, pero como obra vintage, de los años 60, y como obra que adapta las aventuras de un icono de la cultura popular de Japón resulta bastante interesante. La lástima es que no te cuente nada del origen del personaje; he tenido que irme a la Wikipedia para enterarme un poco de por qué Hayata se transforma en Ultraman.

En los años 60 y 70, era muy común que las series televisivas de más éxito tuvieran más de una adaptación a cómic, ya que cada revista de manga “pujaba” por conseguir que aquel personaje tan famoso de la tele apareciera en sus páginas, con lo que podía captar muchos lectores. Es por esto que hay varias versiones de Mazinger Z (solo una de Gō Nagai, pero otras creadas por “negros” suyos como Gosaku Ōta), de Yamato y tantas otras. Este también es el caso de Ultraman. Este manga de Daiji Kazumine no es el único que existe sobre el personaje y que fue creado paralelamente a la serie televisiva; hay varios otros. Y, curiosamente, uno de ellos fue creado por el genial Kazuo Umezu. Valdría la pena investigar sobre este manga, ¿no?

Lo mejor

  • Adaptación manga de las aventuras de un icono de la cultura popular.
  • Lo ingenuo e infantil del planteamiento resulta paradójicamente refrescante.
  • No se complican la vida explicando grandes cosas: sale un monstruo, hay pelea y lo vencen.

Lo peor

  • El dibujo me parece muy tosco.
  • No se cuenta nada sobre los orígenes de Ultraman.

No pierdas los otros artículos del día:

Gojira (Godzilla)

Monday, December 14th, 2009
  • Título: ゴジラ –Gojira– (Godzilla)
  • Autor: Kazuhisa Iwata
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: CoroCoro Comic
  • Años publicación: 1985
  • Clasificación: shōnen, kaijū, tokusatsu
  • Tomos: 1

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Godzilla, el mítico monstruo destructor, esa especie de dinosaurio mutante por culpa de la radiación que se dedica a destruir Tokio una y otra vez… ¿Qué decir del más mítico de los 怪獣 kaijū (literalmente “extrañas bestias”) de la cinematografía japonesa que no se sepa o que no nos haya contado Urías en su post de la Arcadia?

Siendo el manga un medio de comunicación tan popular en Japón, no es nuevo que se adapten todo tipo de productos de éxito (películas, series, videojuegos, novelas…) al manga. Y Godzilla no es una excepción a ello, por supuesto. Sin embargo, durante mis pesquisas para encontrar algún manga basado en Godzilla quedé sorprendido al no encontrar prácticamente menciones a adaptaciones manga del terrible monstruo. Me consta que se hicieron cómics de Godzilla en los años 50, pero actualmente son inencontrables ya que nunca se han reeditado. Al final, tras buscar un rato, encontré este tomo único titulado simplemente Godzilla, que fue publicado a mediados de los años 80 y fue el primero de una serie de tomos autoconclusivos que adaptaban películas del monstruo.

Godzilla y Zoku-Godzilla (Más Gozilla), tomos editados en 1958 por Akashiya Shobô y creados por Shigeru Kayama (guión) y Shigeru Fujita (dibujo) más una página interior de muestra. Actualmente absolutamente inencontrables.

Godzilla y Zoku-Godzilla (Más Gozilla), tomos editados en 1958 por Akashiya Shobō y creados por Shigeru Kayama (guión) y Shigeru Fujita (dibujo) más una página interior de muestra. Actualmente absolutamente inencontrables.

Con este título, yo esperaba una adaptación manga de la película original de 1954, pero al empezar a leer me di cuenta de que en realidad era una adaptación de la película con la que se “resucitó” la serie Godzilla en el año 1984. Entre 1954 y 1975 se realizaron 15 películas del monstruo, que empezaron siendo cintas más bien de terror y fueron evolucionando hacia un producto infantil de lo más anodino hasta que finalmente perdieron el favor del público. En 1984, nueve años después de la última película hasta el momento, los productores de la Tōhō decidieron pulsar el botón de “reset” y volver a empezar con otra película titulada simplemente Godzilla (pero que los fans conocen como Godzilla 1984 para diferenciarla de la primera). Esta película se concibió como una secuela directa del film de 1954, ignorando a todas las obras realizadas entre medio. Este manga, pues, es una adaptación de Godzilla 1984, algo lógico por otra parte.

El argumento es más bien simple. 30 años después de la aparición de Godzilla, que destruyó Tokio (recordad que la acción transcurre en 1984, es decir exactamente 30 años después del estreno de la peli original), ocurre una erupción volcánica en el mar, cerca de Japón. Pronto, un barco pesquero que faenaba por la zona recibe el ataque de un misterioso monstruo… Mientras tanto, el joven periodista Gorō Maki se encuentra navegando por la zona (?) y se topa con el barco, que parece desierto. Tras abordarlo, comprueba horrorizado que unas gigantescas cochinillas han matado a la tripulación. Él mismo está a punto de morir también por culpa de los asquerosos y enormes insectos, cuando el único superviviente, el joven Okumura, aparece de repente y le salva in extremis.

Misilazos, destrucción... ¡Godzilla!

Misilazos, destrucción... ¡Godzilla!

Tras llegar a tierra, la acción avanza rápidamente. Un prestigioso científico llamado Hayashida entra en escena y, tras escuchar el testimonio de los jóvenes, concluye que el causante de todo esto no es otro que el terrible monstruo que asoló Japón 30 años atrás: ¡Godzilla! Probablemente, dice, la erupción volcánica ha despertado al dinosaurio mutante. Así, en colaboración con el gobierno japonés, pone en marcha un plan para impedir que el monstruo vuelva a causar estragos. Sin embargo, Godzilla llega antes de lo previsto y empieza a destruirlo todo, como no podía ser de otra manera.

A partir de este momento, la cosa se lía bastante y empiezan a salir escenas de las Fuerzas de Autodefensa japonesas liándose a misilazos con Godzilla, se meten en el ajo la URSS y los EEUU (recordemos que estamos a mediados de los 80), la URSS dispara un mísil con cabeza atómica contra el monstruo (que se encuentra en el centro de Tokio) y tal y pascual. Muchos tiros y mucha acción, en definitiva.

El manga no está mal, la verdad es que se deja leer bastante. Es muy infantil, no se matan en explicaciones o en justificar el argumento de manera lógica y es de desarrollo rápido. Poco más hay que esperar en un manga publicado originalmente en una revista infantil. El estilo de dibujo es típicamente ochentero, lo que personalmente me gusta bastante ya que, visto ahora, resulta hasta refrescante.

En definitiva, un manga que no pasará a la historia, desde luego, pero que se deja leer perfectamente.

No os perdáis los otros dos posts publicados simultáneamente con este:
Las pelis de Godzilla en La Arcadia de Urías
La publicidad y Godzilla en Publicidad Japón

Lo mejor

  • ¡Un manga de Godzilla! ¿How cool is that?
  • ¡Tiros, mísiles, destrucción, rugidos!
  • El dibujo de Godzilla está muy logrado.

Lo peor

  • Un poco demasiado infantil para mi gusto.
  • El diseño de personajes es bastante anticuado.

Uchū Kaizoku Captain Herlock (Capitán Harlock, el pirata espacial)

Tuesday, November 17th, 2009
  • Título: 宇宙海賊キャプテンハーロック –Uchū Kaizoku Captain Herlock– (Capitán Harlock, el pirata espacial)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Play Comic
  • Años publicación: 1977-79
  • Clasificación: shōnen, space opera
  • Tomos: 5
  • ¡Editado en España por Ediciones Glénat!

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Hoy he recibido una sorpresa brutal por parte de los colegas Urías de La Arcadia de ídem y Ale de Pepinismo, y es que han realizado una “reseña a cuatro manos”, concepto desarrollado humildemente sin quererlo ni beberlo en este blog (ver Yoshimi Yoshida y Oishinbo), de Capitán Harlock. No estando contentos con realizar una simple reseña por escrito, ¡han hecho un vídeo y todo con conexión Mataró-Fukuoka! Vamos, me quito el sombrero ante semejante hazaña, estoy asombrado.

Vedlo, vedlo: Capitán Harlock en La Arcadia de Urías y en Pepinismo (no os perdáis el final, con la canción en versión dual y GameBoyera)

El caso es que vía Twitter me han “desafiado” a hacer un comentario “extenso” al respecto y, como buen caballero, recojo el guante que me han lanzado y aquí estoy. La doble reseña me ha parecido fabulosa y poco puedo añadir al respecto más que contar mis recuerdos personales sobre esta obra en particular, que fue editada en España por Glénat hace unos años.

La verdad sea dicha, yo no vi el anime de Harlock en mi infancia, aunque Vero sí que lo vio y se confiesa gran fan del pirata espacial este. Llegamos a Japón por primera vez el 26 de marzo de 1999, cuando fuimos a pasar un año como estudiantes de intercambio allí. El mismo día 26 vinieron unos estudiantes a recibirnos al aeropuerto y nos acompañaron a la universidad, nos enseñaron el piso donde viviríamos, fuimos a comprar cuatro cosas y todo eso… Y caímos rendidos por culpa del largo viaje y el jet-lag. Al día siguiente, 27 de marzo, empezamos a explorar los alrededores y, justo delante de la estación de Saiin, encontramos una librería en un segundo piso, a la que entramos sin más dilación. ¡Yo me moría de ganas de ver cómo era la sección de manga! Recuerdo que estuvimos mirando (no era muy grande la librería) y entre muchas otras cosas encontramos la edición en formato bolsillo de Capitán Harlock (3 tomos). Vero me dijo que le traía muchos recuerdos y al final compramos ese tomo… ¡Es decir, que puedo decir que fue el primer manga que compramos en Japón! Menudos recuerdos me trae…

El primer manga que compré en Japón

Este es el primer tomo de manga que compré en Japón

Pocos años después, en 2002, la editorial Glénat licenció este título y nos encargó su traducción. Recuerdo que ellos querían publicar la edición en 5 tomos (la que enseña Ale y cuya foto he puesto al principio), pero en aquel entonces estaba más que descatalogada, por lo que compramos por un lado los 3 tomos de la edición de bolsillo para trabajar con ellos y enguarrarlos, mientras que yo conseguí de segunda mano por mi parte los 5 tomos de la versión original para saber de qué página a qué página había que traducir cada vez para recomponer los 5 tomos. A día de hoy, por supuesto, aún guardo estos 5 tomos originales en mi biblioteca, ocupando un sitio de honor al lado de Galaxy Express 999 y otras obras de Leiji Matsumoto.

De la traducción recuerdo la anécdota de que en aquel verano de 2002 vivíamos en Yokohama. El Mundial de Fútbol ya se había acabado y yo estaba agotando mi contrato con el Ayuntamiento de Yokohama, por lo que debíamos mudarnos pronto a Osaka, donde en septiembre/octubre empezaríamos nuestros respectivos másters (Vero en relaciones internacionales, yo en japonología) gracias a la beca de La Caixa. Hacía mucho calor y vivíamos en un “apaato”, una casa de madera con tatamis en el suelo y váter de estilo japonés (de agacharse) y sin aire acondicionado. Era tal el calor que recuerdo estar preparando la mudanza, quitarme la camiseta y literalmente sacar agua de ella al estrujarla un poco. De vez en cuando íbamos a “refugiarnos” en un famiresu (family restaurant) cercano para trabajar una o dos horas fresquitos, pero claro, eso era infernal… Desde entonces, siempre he procurado que todos los sitios donde vaya a vivir tengan aire acondicionado (en Osaka fue casi lo primero que compramos), nunca lo he pasado tan mal con el calor.

Y un día llegó una llamada de nuestro gran amigo y mentor Jim Heisig (Kanji para recordar) proponiéndonos si nos apetecía pasar unos días en su “cabaña” del lago Nojiri, en la prefectura de Nagano. ¡Se abrió el cielo! Terminamos la mudanza a toda prisa, mandamos los trastos a Osaka, y “a Nojiri falta gent”. Nojiri es un sitio precioso, paradisíaco. En los años 50, muchos misioneros y extranjeros montaron unas cabañitas en una orilla del lago y se creó una comunidad internacional en ese lugar, algo que aún sigue (de hecho, lo llaman Gaijin-mura, o sea “pueblo de los extranjeros”).

En Nojiri se estaba de miedo: fresquito (¡por la noche hasta teníamos que encender fuego!) y de vez en cuando podías bajar al lago a hacer un chapuzón. ¡Pero los bichos que hay por allí son brutales! ¡Auténticos mutantes que podrían perfectamente enfrentarse a Godzilla! ¡Feos, con muchas patas y muy GORDOS! Y bueno, tengo muy asociado lo de Nojiri con Capitán Harlock, puesto que fue allí donde traduje el tomo 3 de esta serie mientras Vero trabajaba en la traducción de Monster y Heisig estaba currando en una traducción al inglés de un libro sobre Ramon Llull (este, precisamente) No sé, tengo esta imagen grabada en la mente de los tres currando con nuestros portátiles en una cabaña destartalada en medio de un bosque, fresquitos, y con bicharracos enormes dando vueltas por allí. Es por esto que este manga también me despierta recuerdos muy vívidos.

Aunque la obra de Matsumoto me gusta, la verdad es que cuando tengo que elegir qué quiero leer no suelo alargar la mano hacia uno de sus manga. Pero sí es cierto que me lo pasé muy bien traduciendo Capitán Harlock y leyendo Galaxy Express 999. Prometo más reseñas de Matsumoto en los próximos meses.

De la traducción de Capitán Harlock puedo añadir también un par de cosas: creo que es el único manga en el que he “suavizado” bastante expresiones extremadamente machistas. Es decir, el único manga en el que me he atrevido a alterar un poco el original para disfrazar frases directamente ofensivas para las mujeres (temía que si lo traducía literalmente, Glénat tuviera problemas y recibiera denuncias o quejas). Aparte, también me rayaban bastante las “cancioncillas” que pone Matsumoto, aunque es cierto que casi siempre ponía la misma, lo que me permitía hacer “copy & paste” y una página menos que traducir (lo cual ayuda mucho, no os mentiré).

“Yo vivo libre bajo mi propia bandera… Y seguiré haciéndolo, en este oscuro mar espacial, en este mar sin futuro, hasta que las fuerzas me abandonen… Viviré libre bajo mi propia bandera… Vago por los confines del espacio… Me llaman “el capitán Harlock”… Mientras me quede un hálito de vida, viviré libre en este mar sin futuro bajo mi propia bandera, la bandera de la calavera… Viviré libre bajo mi propia bandera…” <— ¡Pesao!

Otra curiosidad es que en japonés las mujeres enemigas se llaman マゾーン (mazon), mientras que en la versión catalana del anime eran las “mazoni”. Nos debatimos mucho entre si poner “mazon” como el original o “mazoni” como la versión catalana. Al final llegamos a la conclusión (no hemos podido probar nunca que sea verdad, o sea que sigue siendo una hipótesis) de que probablemente Harlock se tradujo del italiano al catalán, y ya sabéis cómo hacen los plurales los italianos. Piatto – piatti; grande – grandi... Y así, “mazon – mazoni”, ¿no? Con lo que al final optamos por pasar de la “i” y ceñirnos al original “mazon”.

Finalmente, el título. Los japoneses, cuando romanizan el nombre del protagonista, ponen “Herlock”, con “e”. Aquí sí que primamos la versión catalana, la conocida por los lectores potenciales del manga de Glénat, y le pusimos “Harlock”. Por cierto, el personaje en Francia se conoce como Albator y allí sí que tienen verdadera pasión por él. ¡Es todo un icono!

Y nada, hasta aquí mis recuerdos y anécdotas de esta obra. ¡Gracias por despertar en mí todos estos recuerdos, Ale y Urías!

Ginga Tetsudō 999 (Expreso galáctico 999)

Thursday, September 17th, 2009
  • Título: 銀河鉄道999 –Ginga Tetsudō 999– (Expreso galáctico 999)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Shōnen Gahō-sha
  • Revista: Shōnen King
  • Años publicación: 1977-81
  • Clasificación: shōnen, ciencia-ficción
  • Tomos: 18

Tengo en mi biblioteca varios tomos de obras de Leiji Matsumoto, el gran revitalizador de la “space opera” en el manga de los años 70 y autor de obras esenciales del género como Capitán Harlock o Queen Emeraldas, además de diseñador de personajes en la mítica serie de animación Uchū Senkan Yamato (Crucero espacial Yamato), que marcó un antes y un después en la historia del anime. Hasta ahora, sin embargo, no sé muy bien por qué, aún no me había decidido a redactar ninguna reseña. Pues nada, en parte por petición de algunos lectores del blog y en parte porque me apetece, me voy a dar el gustazo de reseñar Ginga Tetsudō 999 (Expreso galáctico 999), seguramente su obra manga más conocida y apreciada en Japón.

Ginga Tetsudō 999 (los números se leen en inglés: “three nine”) está protagonizada por Tetsurō Hoshino, un chico muy pobre que vive en la Tierra en un futuro no especificado en el que la mayoría de las personas han cambiado sus cuerpos humanos por cuerpos mecánicos. Sin embargo, Tetsurō y su bellísima madre (¡esos estilizados y preciosos diseños femeninos de Matsumoto, uffff!) son de los pocos que aún son 100% humanos. En un momento dado, Tetsurō y su madre sufren un ataque de uno de estos humanos mecanizados (ahora los llamaríamos ciborgs, ¿no? ^_^) que mata a la madre y la diseca para decorar su casa. Tetsurō, desorientado y triste, vaga en medio de la nieve y cae tras perder el conocimiento. Más tarde, se despierta en casa de la misteriosa Maetel, una guapísima mujer que se parece mucho a su madre y que le ofrece un billete para subir al mítico Expreso Galáctico 999, que solo parte una vez al año de la Tierra para viajar hasta Andrómeda, haciendo innumerables escalas en su recorrido. El sueño de Tetsurō es conseguir él también un cuerpo mecánico con el que poder vivir indefinidamente, pero no tiene dinero con el que pagárselo. Sin embargo, como existe el rumor de que en una de las paradas del Expreso se regalan cuerpos mecánicos a los viajeros del tren, acepta el ofrecimiento de Maetel.

Tetsurō no entiende por qué Maetel le ofrece semejante valiosísimo billete solamente a cambio de que “deje que ella le acompañe en su viaje”, pero tampoco se lo piensa dos veces al aceptar participar; su anhelo de conseguir un cuerpo mecánico puede más que los peligros que le acecharán en el trayecto. Antes, sin embargo, toma un fusil de casa de Maetel, va a casa del asesino de su madre y se lo carga a él y a todos los que le acompañan, incendiando después su mansión hasta los cimientos. Una vez cobrada su venganza, Tetsurō sube al mítico Expreso Galáctico 999 (un tren que vuela por el espacio y que tiene apariencia de tren antiguo de vapor, aunque es una nave espacial en toda regla) junto a la enigmática Maetel y, juntos, emprenden un viaje que les llevará hasta Andrómeda.

Tetsurō, Maetel y el Expreso Galáctico 999

En el camino, irán parando en varias estaciones, a cuál más variopinta (Marte, Titán, Neptuno, Comet Station, Mefisto…), donde el tren estará estacionado durante un día de cada uno de esos sitios (que puede ir de las poco más de 24 horas de Marte a los más de seis días de Neptuno). En ese tiempo podrán descender libremente del tren y hacer algo de turismo. En cada uno de estos lugares, así como durante el propio trayecto por el espacio, Tetsurō y Maetel sufrirán innumerables peligros, conocerán a muchísimos personajes de todo tipo y tendrán montones de aventuras.

Estamos ante una obra extraña por la peculiar atmósfera que Matsumoto consigue darle, una atmósfera llena de melancolía, misterio y muchísimas cosas sin explicar. ¿Quién es Maetel? ¿Por qué parece tener siempre una respuesta para todo? ¿Por qué acompaña a Tetsurō así por las buenas? ¿Es ella humana? ¿Mecánica? ¿Un fantasma? ¿A qué responden los extraños actos de los diferentes personajes que van apareciendo? Por no decir la que creo que es la pregunta subyacente en todo el manga: ¿realmente vale la pena cambiar un cuerpo humano por otro mecánico? ¿Es el anhelo de Tetsurō algo erróneo? ¿Se arrepentirá Tetsurō de haber deseado tanto un cuerpo mecánico?

No entiendo mucho de arte o sensibilidad japonesa, pero existen un par de nociones estéticas intrínsecas del arte y el pensamiento japonés, el wabi-sabi y el mono no aware. Creo que la segunda noción casa muy bien con la atmósfera y la sensación que despierta Ginga Tetsudō 999 en el lector. El mono no aware es algo así como “la melancolía subyacente en las cosas”, “la empatía hacia lo que es efímero”; y puesto que es complicado explicar este concepto, porque hay que “sentirlo”, os remito a la Wikipedia por si os interesa ahondar más en él (lamentablemente, el artículo no está en español). No conozco un manga que explote más y mejor este sentimiento de melancolía, tristeza y enigma que Ginga Tetsudō 999; es una verdadera maravilla en este sentido. ¿Es realmente un manga de ciencia-ficción? Claro que sí, ya que salen naves espaciales, planetas lejanos, fusiles de rayos y cosas así, pero… Es mucho más que un manga de ciencia-ficción. Es realmente un pozo sin fondo de sensibilidad… Una sensibilidad muy japonesa, añado, y también complicada de comprender y apreciar para un occidental que no haya tenido cierto contacto con Japón.

Cuando hablamos del “expreso galáctico”, es irremediable relacionarlo con Ginga Tetsudō no yoru (La noche del expreso galáctico), el archiconocido y archiquerido (en Japón, claro) cuento del genial novelista Kenji Miyazawa en el que aparece también un tren que vuela por el cielo. Leiji Matsumoto no ha escondido en ningún momento que se inspiró en este cuento, entre otras fuentes, para crear este genial manga. A su vez, una película de Doraemon (en España conocida por el título de Doraemon y el tren del tiempo) está claramente inspirada en Ginga Tetsudō 999.

Ginga Tetsudō 999 cuenta con una primera parte de 18 volúmenes (en su edición original) publicados en la revista Shōnen King de la editorial Shōnen Gahō-sha entre 1977 y 1981, pero Leiji Matsumoto decidió retomar la serie bajo el mismo título y, a partir de 1996, la siguió en la revista Big Gold de Shōgakukan. Más tarde, la serie se mudó a la Big Comics y finalmente se fue publicando aperiódicamente en Internet; actualmente está disponible una edición en 21 tomos (el último publicado en 2005) que imagino que recopila toda la parte clásica y, a partir de ahí, empieza la nueva. Un poco lioso, la verdad. Por cierto, Matsumoto se ve que ha declarado en algún momento que le gustaría concluir la serie en el capítulo número 999 (aún le quedan unos cientos de capítulos, o sea que ya puede ir espabilando ^_^).

Este manga forma parte del “universo Leiji Matsumoto”, en el que distintos personajes como la reina Emeraldas o el capitán Harlock, entre otros, aparecen de vez en cuando con papeles secundarios. Sin embargo, aunque forma parte de este “Leijiverso”, a mí me parece que lo hace de forma bastante tangencial o, como mínimo, de forma menos notoria que en otras obras. Evidentemente, por cierto, este manga fue adaptado al anime en lo que actualmente se considera una serie de culto, y también se han realizado películas de cine (de animación), varios OVA e incluso un musical de teatro, entre otras adaptaciones.

Por su extensión y su antigüedad, considero complicado que veamos esta obra publicada en España, al menos a corto o medio plazo. Quién sabe si algún día el mercado español del manga estará suficientemente maduro como para aceptar (y convertir en rentable, que es otra cosa muy distinta y muchísimo más complicada) la edición de una obra maestra del manga clásico como esta, aunque actualmente el público es todavía muy joven y ávido de “lo último” (aunque sea de calidad discutible) en vez de aceptar y pedir obras inmemoriales como esta simplemente porque “el dibujo se ve anticuado”. Paciencia, paciencia…

Lo mejor

  • Una obra llena de sensibilidad muy especial.
  • Unos diseños femeninos deliciosos.
  • Dibujo clásico pero aún en boga.

Lo peor

  • El evidente machismo que se esconde detrás de la obra de Leiji Matsumoto (no solo en este título, sino en general) y que se manifiesta en frases como “las mujeres no están hechas para X” o “deja que te proteja yo, como buen hombre que soy” y similares.