El blog de Marc Bernabé

Oishinbo

Friday, November 6th, 2009
  • Título: 美味しんぼ –Oishinbo–
  • Autor: Tetsu Kariya (guión) / Akira Hanasaki (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1983-?
  • Clasificación: seinen, gourmet
  • Tomos: 103 (en curso)

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Al igual que hice en su momento con Yoshimi Yoshida, detective de insectos en conjunción con Jesús de Entomoblog esta reseña forma parte de un experimento conjunto con un blog amigo. Esta vez, Roger del prestigioso blog sobre gastronomía japonesa comerjapones.com y yo hemos decidido leer un manga en el que tenemos un interés común y, sin leer antes la reseña uno del otro, las hemos publicado al mismo tiempo. Es muy interesante leer dos reseñas de una misma obra porque se muestran dos puntos de vista totalmente distintos, ¿no os parece? Pues aquí tenéis mi reseña, vista desde el punto de vista de un lector de manga, y aquí tenéis la de Roger, desde el punto de vista de un verdadero gourmet de lo japonés.

¿A quién de vosotros os suena Oishinbo? A muy pocos, imagino, y eso a pesar de que es una de las series más exitosas y longevas de la historia del cómic japonés; se publica desde 1983 y el año pasado superó la friolera de 100 tomos recopilatorios, algo que solo un puñado de otras series hasta el momento habían conseguido. De hecho, con esta reseña inauguro el tag “+100” tomos, en el que iré comentando estas míticas series que han superado la increíble cifra de 100 tomos (hasta ahora he comentado KochiKame y la serie Dokaben). Por cierto, también es la sexta serie con más ventas de la historia (empatada con Golgo 13 y Doraemon a 100 millones de tomos y por debajo de Dragon Ball (150 millones), KochiKame (140 millones), Detective Conan (120 millones) y One Piece y Slam Dunk (110 millones)). ¡Cien millones de tomos! Jo-der.

¿Pero qué tiene Oishinbo que sea tan especial como para haberse ganado el favor del público japonés durante tantos años y tantos tomos? Estamos ante una obra del subgénero conocido como “gourmet manga” (o ryōri manga, no sé exactamente si tiene un nombre fijo, pero yo le llamaré “gourmet manga”). De hecho, aunque no he podido comprobar si Oishinbo fue el primer gourmet manga, sí es seguro que es el que hizo escuela, el “padre” de todos los manga de cocina, cocineros y gourmet habidos y por haber (entre ellos, recordémoslo, se incluye la mítica Mister Ajikko – El rey del sushi). Y de todos es sabido (y si no lo sabéis, ahora mismo os lo diré XD) que el japonés es un pueblo extremadamente gourmet, que disfruta comiendo y probando sabores procedentes de todos los rincones de Japón y también del mundo entero. Existen miles de libros, guías y revistas que recomiendan “los mejores restaurantes de”, y un porcentaje obscenamente alto del espacio en las guías de viajes japonesas está ocupado por direcciones de restaurantes y fotos de la comida que sirven. No es raro, además, que en los viajes al extranjero que realizan muchos japoneses el motivo central de los mismos sea, sí señor, la comida, y además son capaces de irse a ese restaurante perdido en lo más remoto de un país porque “allí sirven la mejor X del país” (sustituir la “X” por el nombre de cualquier plato).

No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina; es decir, no sé si lo de ser un pueblo gourmet les viene a los japoneses de antes o bien fue Oishinbo y la miríada de obras del estilo que salieron después a su estela lo que provocó que los japoneses de repente empezaran a valorar la comida de una forma que parece rayar la exageración. Podría ser lo segundo; de hecho la Wikipedia japonesa llega a sugerirlo.

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Oishinbo se enmarca en un periódico japonés, el Tōzai Shinbun, dirigido por un gourmet de pro. Para el centenario de la publicación, el director decide encargar a un par de periodistas la confección del “menú definitivo”, es decir, un menú que consista en un equilibrio perfecto de los manjares más deliciosos del mundo (con especial ahínco en la comida japonesa, cómo no). Solo dos empleados pasan una prueba de paladar que consiste en discernir entre tres tipos de agua y de tofu: el malhumorado y maleducado Shirō Yamaoka (que parece pasar de absolutamente todo) y la novata Yūko Kurita.

Al principio, Yamaoka pasa un huevo de todo y todo el mundo se pregunta si de verdad es una buena idea dejar un proyecto tan serio y decisivo en manos de este tipo y de una chica jovencísima recién entrada a la empresa. Pero poco a poco Yamaoka se va destapando como un gourmet de finísimo paladar y enormes conocimientos, y Kurita, con su capacidad innata para discernir sabores, se destapa también como una gran crítica de cocina. Al cabo de pocos capítulos se descubre el porqué de las habilidades gourmet de Yamaoka: su padre, Yūzan Kaibara, un hombre extremadamente exigente con la comida, les hizo la vida tan imposible a él y a su madre por culpa de su obsesión culinaria que al final acabó “matándola”. A raíz de ello, Yamaoka, que desde muy pequeño había estado en contacto con los mejores manjares del mundo, decidió marcharse de casa y renegar de su apellido (tomando el de su madre), enemistándose de por vida con su padre.

Y bueno, básicamente este es el argumento de fondo. Lógicamente ocurren más cosas, pero esta es la base. Así, capítulo a capítulo, Yamaoka y Kurita irán probando todo tipo de platos e irán demostrando por qué esto es más bueno que lo otro, desmontando teorías establecidas y dejando anonadados y noqueados a todo tipo de expertos. La principal gracia de Oishinbo, así como de la mayoría de los manga culinarios, es que no se centra tanto en “cómo preparar” un plato, sino en describir los sabores, la textura y el “cuerpo” de los alimentos y el porqué de todo ello (incluyendo, por supuesto, información sobre la preparación). De hecho, el propio título ya describe bastante bien de qué va el manga: es una palabra inventada que sugiere la amalgama del adjetivo oishii (delicioso) y el sustantivo kuishinbo (glotón), y que vendría a significar algo como “Ávidos de delicias”.

Una vez conoces el argumento de base, los diferentes capítulos se pueden tomar como piezas independientes, lo que hace innecesario seguir linealmente la obra para disfrutarla. Por eso Oishinbo, como KochiKame o Golgo 13, es uno de los cómics más vendidos en los kioscos de las estaciones de tren y las tiendas 24 horas, y de los más leídos en peluquerías o garitos de comida rápida. Si tienes un ratito para matar, nada mejor que leer un capítulo suelto de una serie cuyos personajes conoces. Para mí, este es el secreto de la gran longevidad de estos títulos.

Por si fuera poco, esta distribución en capítulos autoconclusivos permite que se hayan recopilado tomos temáticos sobre sushi, fideos, carne, pescado, etcétera, que se venden en todo tipo de formatos, como por ejemplo las ediciones baratísimas en papel malísimo y cubiertas de cartón barato que venden en las estaciones o tiendas 24 horas japonesas. Por si os interesa este manga, varios tomos temáticos de Oishinbo están siendo editados actualmente por Viz Media en los Estados Unidos (ya llevan 7 tomos), así que no es necesario saber japonés para introducirse en uno de los manga más conocidos y queridos por el público japonés.

Por cierto, si tienes ciertas nociones de japonés y tienes un blog de una temática definida (fotografía, viajes, zoología, tokusatsu, corte y confección, fisioterapia, televisión, curling, lo que sea…) podemos hacer este experimento cuando quieras. Seguro que encontramos un manga que se adecúe a la temática de tu blog, nos hacemos con él (de eso me encargaría yo), lo leemos y lo comentamos al unísono en nuestros respectivos blogs. ¿Te apuntas?

Lo mejor

  • La gran cantidad de detalle e información que contiene cada capítulo. ¡Es impresionante lo documentado que está!
  • Estamos ante un manga que ha creado escuela y ha causado un gran impacto en la sociedad japonesa en general, y se nota.
  • Se ensalza el valor de los sabores simples y las comidas sencillas por encima de la pomposidad y la ostentación.
  • Esas exageraciones geniales, como por ejemplo hacerle un TAC a unas piezas de sushi para ver cuán apretados entre sí están los granos de arroz. XD
  • Esas descripciones tan detalladas de los sabores y las texturas, que además han sido imitadas hasta la saciedad.

Lo peor

  • Llevan 103 tomos y aún siguen buscando ese “menú definitivo”. ¡El presupuesto del periódico Tōzai debe de ser brutal para financiar eso!
  • El dibujo puede parecer más bien estático y aburrido a simple vista, pero va perfecto para la temática y al cabo de pocas páginas te olvidas.
  • Yamaoka se pasa de chuleta a veces (aunque también es la gracia del manga).

Virgin Kinku (Tabú virgen)

Tuesday, October 27th, 2009
  • Título: ばあじん禁句 –Virgin Kinku– (Tabú virgen)
  • Autor: Kei Sakyô
  • Editorial: Sun Shuppan
  • Revista: ???
  • Años publicación: 1984
  • Clasificación: hentai
  • Tomos: 1

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Hay una tendencia muy clara en lo referido a los estudios o los comentarios sobre manifestaciones de cultura popular de obviar la parte más sórdida y sexual de ellas. Me explico: un crítico de cine comentará la última de la Coixet, así como también la de Peter Jackson, pero raramente se parará a ni siquiera tener en cuenta la última cinta protagonizada por Nacho Vidal o Silvia Saint; es más, seguramente ni sabrá que existe ni tampoco la verá. Lo mismo con el cómic: hablamos de Robert Crumb y de Akira Toriyama, pero nunca de aquella divertida historieta porno publicada en Kiss Comix. (Creo que hay una sola excepción, sin embargo: mi colega y amigo Hernán Migoya, que el tío no se corta un pelo en reconocer su gusto por lo más sublime del cine, el cómic o lo que sea, así como también por lo más chabacano; y si no, visitad asiduamente su Comicsario y lo veréis XD).

En fin, yo tengo una filosofía, y es que cuando uno quiere estudiar algo, debe hacerlo desde todos los ángulos. Ya he dicho alguna vez que a mí, la verdad, el porno no me interesa como material de lectura/visión. Pero no olvido que una parte muy importante del manga es pornográfico, y de hecho hay cifras que hablan de que más de un 20% de todo el manga que se publica en Japón es seijin muke (“para adultos”; aquí lo llamamos hentai). Así, como “estudioso del manga” que intento ser, de vez en cuando me intereso por obras de este tipo. ¿Cómo voy a obviar una porción tan enorme de lo que es manga? (Además, por cierto, los pocos posts sobre hentai que he puesto en este blog son los que“curiosamente” más visitas globales tienen, así que con este post me ganaré varios miles más de visitantes XD…)

Francamente, después de leer u hojear algunos tomos de lo que se publica en los últimos años (diría que desde los años 90) en Japón, y de meterme en tiendas de lo más sórdido y espeluznante en Akihabara o Nipponbashi, puedo decir que el manga hentai actual me parece poco menos que repugnante. Mujeres con pechos descomunales, semen y fluido vaginal por todas partes, posturas de acróbata descoyuntado, caderas grotescas, miembros imposibles… Bastante asqueroso, la verdad (algún día comentaré alguno de estos manga y veréis a lo que me refiero).

Sin embargo, sobre todo gracias a haber conocido al encantador autor de hentai manga Chiyoji (como explico en la reseña de Naked Star), pude tener acceso a obras anteriores a este período, creadas en los albores de la historia del manga pornográfico, que yo sitúo sobre los años 70 (algo que corrobora la Wikipedia japonesa, como compruebo ahora mismo), algunas dibujadas por el propio Chiyoji, otras realizadas por otros autores.

¿Es bonito o no este estilo de dibujo?

¿Es bonito o no este estilo de dibujo?

En aquel momento, durante los años 70 y buena parte de los 80, el estilo de dibujo en el manga pornográfico era eminentemente realista: es decir, estilo gekiga. Francamente, pura belleza hecha manga. Tengo algunas historias dibujadas por Chiyoji en aquella época (incluso páginas originales que me regaló) y son para babear sin parar de lo absolutamente bonitos que son los dibujos. Alguna vez, en mis habituales “razzias” por librerías de segunda mano, he encontrado manga pornográfico de los años 70 y 80, y el problema es que están bastante cotizados en comparación con otros tomos de manga de la misma época. No son baratos, para que nos entendamos, pero por curiosidad y afán de coleccionista alguna vez he adquirido alguno. Virgin Kinku, el tomo que comento en esta ocasión, es uno de ellos.

Como ocurre con la mayoría de las historias hentai que he leído, este tomo se compone de varias historias autoconclusivas, en este caso en concreto, 14 de ellas. Algunas resultan bastante repulsivas desde el punto de vista occidental (violaciones en las que la mujer acaba gozando y enamorándose del violador y cosas así –una temática desgraciadamente bastante presente en el hentai, por cierto–), pero otras son bastante curiosas e incluso divertidas. Una característica del hentai de los 70 y los 80, por cierto, es que muchas de las historias, a pesar de ser pornográficas, tienen un alto grado de humor y la verdad es que te ríes con ellas. Si no, probad a leer alguna de las obras de Chiyoji editadas en España por La Cúpula y me diréis.

Como no podía ser de otra manera, Virgin Kinku tiene un dibujo muy bonito y muy realista: las mujeres son verdaderas mujeres japonesas, sin pechos descomunales (más bien pequeñitos pero adorables) y en general muy agradables a la vista. Nada que ver con el horrible y exagerado “estilo anime” que se usa en la actualidad en las obras hentai.

A propósito de la censura, como seguramente sabéis Japón tiene una legislación que prohíbe la obscenidad: no se pueden mostrar los genitales. Así, las películas porno llevan un “mosaico” encima de la acción y en el manga se tapa inteligentemente con varias estrategias la parte “ofensiva”. Además, hasta 1993 también estaba prohibido mostrar vello público… Últimamente, sin embargo, los autores y las editoriales de manga se pasan bastante por el forro esta legislación y simplemente ponen una pequeña “tira” encima de los genitales, una tira que apenas tapa absolutamente nada. Virgin Kinku, como obra de los 80 que es, no muestra genitales ni tampoco vello púbico, lo que da para mucho juego de “enseño pero no enseño” y estrategias muy inteligentes y sugerentes de mostrar lo que no se puede mostrar, como por ejemplo usando juegos de sombras o metáforas (un enorme tronco impactando en una puerta… cosas así). Por cierto, como curiosidad, en la obra de Chiyoji publicada en España se ha contratado a un dibujante español para que dibuje los penes y las vulvas con todo su esplendor, algo que Chiyoji observó divertido durante su visita.

Podría extenderme aún más en el tema del hentai, por ejemplo hablando de la revolución que han supuesto los cómics porno para teléfonos móviles en Japón, pero de momento prefiero aparcarlo aquí. En otra ocasión prometo extenderme sobre este tema tan curioso e interesante.

Cat’s Eye

Tuesday, October 13th, 2009
  • Título: キャッツ♥アイ –Cat’s Eye–
  • Autor: Tsukasa Hōjō
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Shōnen Jump
  • Años publicación: 1981-84
  • Clasificación: shōnen, acción
  • Tomos: 18

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Como si esta fuera una reunión de Alcohólicos Anónimos, debo confesar una cosa. Sí, sí. No me matéis. Pero nunca había leído nada de Tsukasa Hōjō. Ni tampoco visto ninguno de los anime basados en su obra. Cat’s Eye es la primera obra de Hōjō que leo. Fuerte, ¿verdad?

Por alguna razón, cuando en los 90 se emitieron los anime de City Hunter y Cat’s Eye en las teles españolas no los vi, y cuando Norma editó (parcialmente) City Hunter en su momento tampoco lo compré. Y bueno, han ido pasando los años y aunque hace mucho tiempo compré los tomos 1 japoneses de City Hunter y de Cat’s Eye, nunca hasta ahora había atinado a leerlos. Sin embargo, Tsukasa Hōjō es uno de los autores más significativos del shōnen de los 80 y 90, una figura sin la que es imposible entender el manga de estos años, por lo que considero una obligación (¡y un placer!) conocer su obra. Y en algún momento tenía que empezar, ¿no?

Cat’s Eye fue la obra con la que debutó este autor, y ya desde el inicio de su carrera se podía intuir su gran capacidad artística. Ya en este primer tomo de Cat’s Eye su estilo de dibujo se ve muy elaborado y preciosista, sobre todo si lo comparamos con las demás obras, sobre todo shōnen, de la época, cuando imperaba un estilo mucho menos realista y más caricaturesco.

Este manga, estructurado básicamente en historias autoconclusivas, narra las aventuras de Toshio Utsumi, un detective de la policía obsesionado con un ladrón (más tarde descubre que en realidad son tres chicas) que opera bajo el nombre Cat’s Eye y que siempre avisa con antelación de los robos que va a cometer. Es decir, “el día 20 a las 5 de la tarde iré a robar el diamante Afrodita de la galería John’s”, por ejemplo. Toshio hace tiempo que sale con Hitomi Kisugi, una de tres hermanas, junto a Rui y Ai, que regentan una cafetería llamada… Cat’s Eye.

Las Cat's Eye, ¡en acción!

Las Cat's Eye, ¡en acción!

Y así se va desarrollando la historia, con Toshio contándole a Hitomi los secretos de la policía y los pormenores de las operaciones que van a realizar para “esta vez sí, atrapar a Cat’s Eye”, y Hitomi organizando, no sin falta de remordimientos por traicionar una y otra vez a su novio, los distintos robos, a cuál más elaborado y sorpresivo. Las acciones de robo están muy bien dibujadas y pensadas, y la verdad es que la historia resulta entretenida.

Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse cómo puede ser tan absolutamente idiota Toshio: ¿no es capaz de relacionar el nombre de la cafetería con el ladrón? Una vez descubre que Cat’s Eye no es un hombre sino una mujer, ¿no lo relaciona con Hitomi ni sus hermanas? ¿No se da cuenta de que las Cat’s Eye se anticipan a sus movimientos “como si supieran cuántos efectivos policiales hay, dónde están dispuestos y qué medidas de seguridad adicionales hay”? En este sentido, el argumento es demasiado poco creíble. Al menos Hōjō subsana esto poniendo en escena, sobre la mitad del tomo 1, a la inquisitiva detective Mitsuko Asatani, que enseguida empieza a sospechar de las hermanas Kisugi (ante el cabreo del gili de Toshio, por cierto) y a meter la nariz en sus asuntos, lo que añade suspense y emoción a la historia.

En resumen, un manga muy entretenido y recomendable. Qué lástima que Tsukasa Hōjō, al igual que Mitsuru Adachi o Tatsuya Egawa, tenga tan poca suerte en nuestro país, porque es un autor mayúsculo. A ver si algún día se subsana este gran hueco en la bibliografía manga en España.

Lo mejor

  • Historia de ladrones bastante manida, pero entretenidilla.
  • Un dibujo más que decente teniendo en cuenta la época en la que fue creado.
  • Las hermanas Kisugi, a cuál más guapa.
  • La comedia romántica desarrollada entre Toshio y Hitomi.
  • Que yo por fin he descubierto a Hōjō.

Lo peor

  • En general, el argumento se aguanta con pinzas (y gracias).
  • Irrita que Toshio sea tan imbécil e incapaz de atar cabos.
  • Que yo haya tardado tanto en descubrir a Hōjō.

Estatua de Gundam y Estudios Sunrise

Saturday, August 15th, 2009
  • Nombre del lugar: ガンダム像とサンライズ本社 Estatua de Gundam y Estudios Sunrise
  • Dirección: Estación de Kamiigusa (Google Maps)
  • Cómo ir: La estatua de Gundam está nada más salir por la salida sur de la estación de tren de Kamiigusa (línea Shinjuku, ferrocarriles Seibu), mientras que los estudios Sunrise están a unos cinco minutos a pie por esa calle en dirección este.
  • Precio:
  • Horario:
  • Web de Sunrise: http://www.sunrise-inc.co.jp/international/index.html


Este año 2009 marca el 30º aniversario de la primera emisión de la mítica serie Kidō Senshi Gundam (Mobile Suit Gundam), una serie que remodeló el anime de mechas y representó un hito en la historia de la animación japonesa y, por extensión, mundial. Como celebración de la efeméride, se ha construido una estatua enorme de “tamaño real” (¡18 metros!) en la zona de Odaiba, Tokio, algo que es bien conocido por todos los otakus del mundo por la gran repercusión que ha tenido. Me refiero a esta misma estatua (fotos tomadas, retocadas y cedidas por el insigne David Morales de Nihoneymoon):

El Gundam gigante de Odaiba, escala 1:1

La tontería del asunto es que la impresionante estatua solo se podrá ver hasta el 31 de agosto de este mismo año. Sí, sí, habéis leído bien: la inauguraron el 11 de julio y la desmontarán el 1 de septiembre. No soy capaz de entender por qué hacen tal cosa, por qué se gastan semejante cantidad de dinero en hacer algo tan friki y tan impresionante y luego lo desmontan al cabo de un mes y medio. Espero en mi fuero interno que hagan como hicieron con la “Casa de Satsuki y Mei” de Totoro, que la construyeron para la Expo Universal de Aichi 2005 con la idea de destruirla cuando terminara la Expo y al final, por presión popular, la salvaron. Ojalá, pues, encuentren un sitio donde trasladar la estatua a escala 1:1 de Gundam, ¡ni que sea por mi egoísta deseo de ir a verla en persona algún día! Seguro que ciudades o zonas candidatas para albergar la estatua a coste cero las hay a porrones…

Tate, komukin! (¡Alzaos, ciudadanos!) <-- Friki-frase famosa de Gundam

Sin embargo, no muchos conocen dos detalles: 1. No es la primera vez que se intenta la construcción de una maqueta 1:1 de Gundam. En el difunto Museo Bandai (un día de estos le dedicaré un post) construyeron exactamente lo mismo, solo que… Solo la parte de los hombros y la cabeza. 2. Existe otra estatua de Gundam en Tokio, por lo que aunque vayáis a la capital japonesa y no podáis ver la estatua de Odaiba, podéis compensarlo yendo a ver esta otra.

Ai-senshi (El alicaído guerrero) <-- Subtítulo de la 2a peli

Y aquí es donde quiero llegar con este post, porque en marzo de 2008 se dedicó una estatua de bronce a Gundam en el barrio de Kamiigusa, y al parecer fue un hecho que pasó bastante desapercibido en Occidente, puesto que yo no recuerdo haber visto la noticia en su momento. De hecho, no recuerdo cómo me enteré de que existía, creo que en un momento dado el editor de Gundam The Origin, que acompañó a Yoshikazu Yasuhiko al Salón del Manga de Barcelona 2008 (y que me dibujó en su crónica del viaje ^_^), me lo mencionó y yo guardé el dato en mi mente hasta que este marzo pasado, mientras me encontraba en Tokio, decidí investigar más e ir a visitar la estatua.

Kiosco de la estación pintado con motivos Gundam

Y así, junto a mi amigo David, que hizo un making of de la visita, ni cortos ni perezosos nos dirigimos a Kamiigusa, donde está esta estatua. ¿Por qué Kamiigusa, precisamente? Porque es allí donde se encuentra la sede de los estudios de animación Sunrise, responsables desde el principio de la saga Gundam, además de otros anime como Keroro, Gintama, City Hunter o Kekkaishi, por nombrar solo unos cuantos.
La estatua en cuestión se encuentra nada más salir de la estación de Kamiigusa, en la salida sur. Es de bronce, mide unos dos metros de altura, y representa al Gundam RX-78-2, el original, levantando un brazo y mirando al cielo. La estatua tiene el título Daichi kara (Desde el suelo), y la verdad es que es bastante chula. Si eres fan de Gundam, qué menos que ir a visitarla y sacarle unas fotos, ¿no?

Varios ángulos de la magnífica estatua

Para completar la visita, qué mejor que andar escasos cinco minutos en dirección este y visitar las oficinas de Sunrise, al menos desde fuera. Por el camino, una calle comercial de esas típicas y tan encantadoras de Japón, uno puede encontrarse varias frikadas, como banderolas de anime o persianas de comercios pintadas con motivos Gundam.

Banderolas y persianas de comercios en Kamiigusa

Una vez ante las oficinas de Sunrise, lo suyo es acercarse hasta la puerta para fisgar un poco. El hecho es que las puertas son automáticas y, cuando te acercas, se abren y dan a un pequeño vestíbulo en el que hay dos ascensores y no hay ni recepcionista ni nada. Lo sorprendente no es tanto esto, como que ahí se exponen varias figuras, muñecos y cosas así. ¡Y sin nadie vigilando! En fin, otro dato más sobre cuán seguro es Japón como país, ¡anda que en España durarían más de dos horas unas suculentas figuras de Gundam o Keroro expuestas en un vestíbulo desierto y sin nadie a la vista!

Las oficinas de los estudios Sunrise

Aprovecho el post para recomendar encarecidamente que veáis la serie Mobile Suit Gundam (la original de 1979, de 43 episodios, o alternativamente las 3 películas que resumen toda la serie) y/o leáis el manga de Yoshikazu Yasuhiko Gundam The Origin. Yasuhiko-sensei fue el diseñador de personajes de la serie (una de las “tres patas” creativas de Gundam junto con Yasuyuki Tomino –el director y creador del concepto– y Kunio Okawara–diseñador de mechas–) y, tras unos años de dedicación al anime, se volcó enteramente en el manga, campo en el que se ha destapado como un verdadero genio.
Yo, si os tengo que decir la verdad, no me había interesado en Gundam hasta hace muy poco. Ya hacía tiempo que me interesaba, pero nunca encontraba el momento y además estaba muy desorientado con tanta serie y versiones (no sabía por dónde empezar, vamos). Concretamente el motivo de que empezara a meterme en Gundam fue la visita al Salón del Manga 2008 de Yasuhiko-sensei y su editor, Tomoya Hirao. Yasuhiko-sensei resultó ser una persona encantadora, modesta y en definitiva fue un gran placer y un honor poder conocerle y trabajar con él. Hirao, aparte de ser un editor increíble y apasionado, es el mayor friki de Gundam del mundo mundial y consiguió transmitirme su pasión. Por si fuera poco, una vez en Japón, me dejó las películas-resumen de Gundam y me regaló una colección completa del manga Gundam The Origin. Ahora soy un Gundam-adicto declarado. Estoy enamorado de la historia y del planteamiento, y asombrado por la profundidad de su temática y de los acontecimientos que ahí se suceden, unos planteamientos muy avanzados a su tiempo. ¡Fueron realizados hace 30 años (y copiados vilmente por Hideaki Anno en Evangelion, por cierto. ¡Menudo plagio de Gundam es Evangelion!)! Estoy impresionado por la maestría con los lápices de Yasuhiko-sensei (¡sus dibujos a color con acuarelas, sobre todo, son preciosos!)
En fin, si os interesa Gundam, de verdad recomiendo encarecidamente el manga Gundam The Origin (publicado en España por Norma), que es un recuento en manga de la serie original de anime, con más detalle y que además explica cosas que no se aclaran en el anime (como el pasado de Char Aznable). Es una obra maestra del manga en general.
Jolines, menuda diatriba me ha salido… ¿He conseguido convenceros de lo rabiosamente buena que es Gundam? XD

Bonus track: ¡que no falte la foto friki!

TO-Y

Thursday, May 14th, 2009
  • Título: TO-Y
  • Autor: Atsushi Kamijō
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Shōnen Sunday
  • Años publicación: 1985-87
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 10


Cuando traduje Sex para Glénat me quedé alucinado con el poderío gráfico de su autor, Atsushi Kamijō, sobre todo por sus increíbles y trabajadísimos fondos. Si no habéis leído Sex, os recomiendo que lo hagáis, porque aunque el argumento en sí no es ninguna maravilla (aunque se deja leer muy bien), la destreza gráfica que demuestra Kamijō a la hora de dibujar los fondos de esta historia es uno de los más alucinantes que recuerdo. Aunque la historia se titule Sex, por cierto, prácticamente no sale nada de sexo en ella aparte de alguna teta suelta por ahí.
Así, Kamijō se ha convertido en uno de los mangaka a cuya carrera presto atención. Aunque es cierto que en los últimos años no ha hecho prácticamente nada, por lo que he tenido que dedicarme a explorar el resto de su carrera aparte de Sex. Y con mucha pena digo que en ningún caso ha conseguido llegar al nivel gráfico de su obra más conocida, ni tan siquiera acercarse, por lo que antes de empezar siquiera con esta reseña diré que Sex es la cúspide insuperable de este autor, su punto más álgido con diferencia, por lo que si alguna vez os apetece introduciros en este autor y solo podéis elegir una obra, sin duda elegid Sex. Hace un tiempo leí los cuatro tomos de 8 (Eight), su historia más reciente y, aunque en los fondos de algunas viñetas se adivina la mano de Kamijō, ni de lejos llega a su nivel.

Una muestra del poderío gráfico del autor

To-y es una de las obras más conocidas de Kamijō, de hecho es la primera serialización larga que tuvo, dos años después de debutar, y la que le hizo famoso. Aunque el dibujo es bastante normal, y los fondos están trabajados -aunque ni de lejos llegan al nivel de Sex- la inconfundible narrativa de Kamijō es ya muy cercana a la usada en su obra cumbre, con ese carisma nihilista, melancólico y ochentero que destilan sus personajes y que despierta una extraña sensación en el lector.
Resumiendo mucho, To-y es una especie de Nana, pero creado veinte años antes y con protagonista masculino. El protagonista, Tōi (o To-y) Fujii, es un carismático cantante en un violento grupo punk llamado Gasp que, en un momento dado, es descubierto por una productora de ídolos musicales masculinos que pretende convertirle en uno de estos cantantes andróginos pop que tanto triunfan en Japón. Tōi tendrá que enfrentarse a las pretensiones de esta productora y decidir entre si quiere dedicarse al punk o bien meterse en el mundo de los ídolos y convertirse en alguien extremadamente popular y rico. A su alrededor revolotean personajes como Shōji Aikawa, un ídolo que desde el primer momento rivaliza con él; su joven y marimacho admiradora Niya; sus compañeros en el grupo Gasp; la enérgica y peculiar productora Kayoko (que recuerda a Meryl Streep en El diablo viste de Prada); y su novia Sonoko/Hiderow, una chica con dos caras: la chica punk rebelde que sale con Tōi y la ídolo musical virginal a lo Reira de Nana.
¿Todo esto no os recuerda mucho a Nana? A mí sí. En fin, supongo que historias sobre grupos musicales hay muchas y por fuerza los argumentos tienen que parecerse hasta cierto punto. En cualquier caso, la historia y el dibujo están bien. Es un manga entretenido, bueno para pasar un buen rato leyendo, pero en mi opinión no es imprescindible; solo recomendado para los fans más acérrimos de Atsushi Kamijō. Por cierto, si tenéis curiosidad, sabed que en el año 1987 se hizo un OVA basado en este manga.