El blog de Marc Bernabé

Gojira (Godzilla)

Monday, December 14th, 2009
  • Título: ゴジラ –Gojira– (Godzilla)
  • Autor: Kazuhisa Iwata
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: CoroCoro Comic
  • Años publicación: 1985
  • Clasificación: shōnen, kaijū, tokusatsu
  • Tomos: 1

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Godzilla, el mítico monstruo destructor, esa especie de dinosaurio mutante por culpa de la radiación que se dedica a destruir Tokio una y otra vez… ¿Qué decir del más mítico de los 怪獣 kaijū (literalmente “extrañas bestias”) de la cinematografía japonesa que no se sepa o que no nos haya contado Urías en su post de la Arcadia?

Siendo el manga un medio de comunicación tan popular en Japón, no es nuevo que se adapten todo tipo de productos de éxito (películas, series, videojuegos, novelas…) al manga. Y Godzilla no es una excepción a ello, por supuesto. Sin embargo, durante mis pesquisas para encontrar algún manga basado en Godzilla quedé sorprendido al no encontrar prácticamente menciones a adaptaciones manga del terrible monstruo. Me consta que se hicieron cómics de Godzilla en los años 50, pero actualmente son inencontrables ya que nunca se han reeditado. Al final, tras buscar un rato, encontré este tomo único titulado simplemente Godzilla, que fue publicado a mediados de los años 80 y fue el primero de una serie de tomos autoconclusivos que adaptaban películas del monstruo.

Godzilla y Zoku-Godzilla (Más Gozilla), tomos editados en 1958 por Akashiya Shobô y creados por Shigeru Kayama (guión) y Shigeru Fujita (dibujo) más una página interior de muestra. Actualmente absolutamente inencontrables.

Godzilla y Zoku-Godzilla (Más Gozilla), tomos editados en 1958 por Akashiya Shobō y creados por Shigeru Kayama (guión) y Shigeru Fujita (dibujo) más una página interior de muestra. Actualmente absolutamente inencontrables.

Con este título, yo esperaba una adaptación manga de la película original de 1954, pero al empezar a leer me di cuenta de que en realidad era una adaptación de la película con la que se “resucitó” la serie Godzilla en el año 1984. Entre 1954 y 1975 se realizaron 15 películas del monstruo, que empezaron siendo cintas más bien de terror y fueron evolucionando hacia un producto infantil de lo más anodino hasta que finalmente perdieron el favor del público. En 1984, nueve años después de la última película hasta el momento, los productores de la Tōhō decidieron pulsar el botón de “reset” y volver a empezar con otra película titulada simplemente Godzilla (pero que los fans conocen como Godzilla 1984 para diferenciarla de la primera). Esta película se concibió como una secuela directa del film de 1954, ignorando a todas las obras realizadas entre medio. Este manga, pues, es una adaptación de Godzilla 1984, algo lógico por otra parte.

El argumento es más bien simple. 30 años después de la aparición de Godzilla, que destruyó Tokio (recordad que la acción transcurre en 1984, es decir exactamente 30 años después del estreno de la peli original), ocurre una erupción volcánica en el mar, cerca de Japón. Pronto, un barco pesquero que faenaba por la zona recibe el ataque de un misterioso monstruo… Mientras tanto, el joven periodista Gorō Maki se encuentra navegando por la zona (?) y se topa con el barco, que parece desierto. Tras abordarlo, comprueba horrorizado que unas gigantescas cochinillas han matado a la tripulación. Él mismo está a punto de morir también por culpa de los asquerosos y enormes insectos, cuando el único superviviente, el joven Okumura, aparece de repente y le salva in extremis.

Misilazos, destrucción... ¡Godzilla!

Misilazos, destrucción... ¡Godzilla!

Tras llegar a tierra, la acción avanza rápidamente. Un prestigioso científico llamado Hayashida entra en escena y, tras escuchar el testimonio de los jóvenes, concluye que el causante de todo esto no es otro que el terrible monstruo que asoló Japón 30 años atrás: ¡Godzilla! Probablemente, dice, la erupción volcánica ha despertado al dinosaurio mutante. Así, en colaboración con el gobierno japonés, pone en marcha un plan para impedir que el monstruo vuelva a causar estragos. Sin embargo, Godzilla llega antes de lo previsto y empieza a destruirlo todo, como no podía ser de otra manera.

A partir de este momento, la cosa se lía bastante y empiezan a salir escenas de las Fuerzas de Autodefensa japonesas liándose a misilazos con Godzilla, se meten en el ajo la URSS y los EEUU (recordemos que estamos a mediados de los 80), la URSS dispara un mísil con cabeza atómica contra el monstruo (que se encuentra en el centro de Tokio) y tal y pascual. Muchos tiros y mucha acción, en definitiva.

El manga no está mal, la verdad es que se deja leer bastante. Es muy infantil, no se matan en explicaciones o en justificar el argumento de manera lógica y es de desarrollo rápido. Poco más hay que esperar en un manga publicado originalmente en una revista infantil. El estilo de dibujo es típicamente ochentero, lo que personalmente me gusta bastante ya que, visto ahora, resulta hasta refrescante.

En definitiva, un manga que no pasará a la historia, desde luego, pero que se deja leer perfectamente.

No os perdáis los otros dos posts publicados simultáneamente con este:
Las pelis de Godzilla en La Arcadia de Urías
La publicidad y Godzilla en Publicidad Japón

Lo mejor

  • ¡Un manga de Godzilla! ¿How cool is that?
  • ¡Tiros, mísiles, destrucción, rugidos!
  • El dibujo de Godzilla está muy logrado.

Lo peor

  • Un poco demasiado infantil para mi gusto.
  • El diseño de personajes es bastante anticuado.

Tsuri baka nisshi (Diario de un loco por la pesca)

Tuesday, December 1st, 2009
  • Título: 釣りバカ日誌 –Tsuri baka nisshi– (Diario de un loco por la pesca)
  • Autor: Jūzō Yamasaki (guión) / Ken’ichi Kitami (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Original
  • Años publicación: 1979-?
  • Clasificación: seinen, costumbrista
  • Tomos: 75 (en curso)

Tsuri baka nisshi es otro de esos manga “eternos” tan queridos por los japoneses y que prácticamente todo el mundo en el país del sol naciente conoce. Al igual que ocurre con KochiKame u Oishinbo, Tsuri baka nisshi es uno de esos tebeos que te encuentras siempre en los garitos de comida rápida tipo ramen, soba, donburi y tal, para leer mientras llenas la barriga de rica y sencilla comida sin pretensiones.

En publicación desde 1979, actualmente llevan ya recopilados 75 tomos de esta historia medio costumbrista, medio de humor sobre las andanzas de un chupatintas japonés que un buen día descubre el mundo de la pesca gracias a su jefe y acaba volcándose de pleno en ella, hasta llegar a cotas absurdas. El humor de este manga es muy suave y de tipo “cariñoso”; es decir, en general uno no se ríe a carcajadas ni hay chistes en especial, sino que son situaciones llevadas un poco al extremo con el único objetivo de entretener al lector y hacerle pasar un buen rato.

Densuke Hamasaki es un relativamente joven empleado de una constructora japonesa que tiene una vida de lo más normal: vive con su esposa embarazada en un piso bastante destartalado y la verdad es que no hace gran cosa aparte de trabajar, ya que no tiene ninguna afición destacable. Esto juega bastante en su contra en una sociedad como la japonesa, donde por ejemplo ir a jugar al golf los domingos con los jefes o con posibles clientes de otras empresas puede hacer (o podía, al menos en los años 80) que se te considere seriamente para un ascenso. Por eso su mujer le empuja bastante para que se busque una afición, ya que a ella le gustaría vivir un poco mejor. Recordemos que la serie empieza en el Japón de los primeros años 80 y que por lo tanto todos los estereotipos de la época se cumplen, entre ellos el de “el hombre gana el pan y la mujer se queda en casa y cuida de los niños”.

El jefe de sección de Hamasaki es un tío bastante borde que siempre llama “Hamazaki” al chico (lo cierto es que lo más normal sería que los kanji de su apellido se leyeran Hamazaki, con “z”, pero en su caso no es así – imagino que es lo mismo que siempre le pasa al autor, que se llama Yamasaki en vez de lo que sería más normal, “Yamazaki”, e supongo que es por eso que firma en hiragana (やまさき yamasaki) en vez de con kanji (山崎), ya que el 100% de los japoneses lo leería por defecto “Yamazaki”.). En fin, que un buen día, el jefe, que se llama Sasaki, invita a Hamasaki a ir de pesca porque no consigue que nadie más le acompañe. Y es que lo que en realidad desea es a un acompañante porque ha invitado a la dueña de un bar que él frecuenta, que irá con una amiga fea, y necesita que alguien le quite a la fea de encima para ver si se puede ligar a la dueña (y sí, está casado). En la primera salida de Hamasaki, resulta que tiene la suerte del principiante y pesca un montón de peces ante el jefe, que no puede contener la rabia ante la humillación sufrida a manos de ese novato de pacotilla, con lo que surge una insana rivalidad.

Este Yamazaki es un auténtico pirado por la pesca

Este Hamasaki es un auténtico pirado por la pesca

El episodio hace que Hamasaki descubra la pasión por la pesca, que llevará a sus últimas consecuencias, como por ejemplo cuando, en el momento de nacer su primer hijo, se obsesiona con pescar una carpa gigante muy escurridiza, a la que persigue desde hace semanas, hasta el punto de que llega tarde al hospital, cuando el niño ya ha nacido (eso sí, el tío consigue pescar la carpa). Y así, cuando la mujer le pregunta qué nombre quiere ponerle al niño, él dice lo primero que le viene a la mente, que es Koitarō (koi significa “carpa”, mientras que “tarō” es un sufijo muy habitual para nombres de primeros hijos varones). A la mujer, que ignora que su marido ha estado pescando mientras ella sufría en la sala de partos, le gusta el nombre ya que la figura de la carpa se asocia a la fuerza y al vigor… Y bueno, así siguen las andanzas del gañán de Hamasaki, siempre relacionadas con el mundo de la pesca pero que en general tienen más que ver con el día a día y las situaciones tontuelas.

Tsuri baka nisshi es extremadamente famosa en Japón no solo por el manga, sino también por las películas de imagen real basadas en ellas. Estas películas están muy ligadas a Tora-san en la psique japonesa, puesto que al principio (finales de los 80) las pelis de Tsuri baka nisshi se produjeron para que sirvieran como “teloneras” para las de Tora-san, aunque pronto se independizaron. Y tras la muerte de Kiyoshi Atsumi, el prota de Tora-san, se convirtieron en las películas insignia de la mítica productora Shōchiku. Así, el muy chabacano actor Toshiyuki Nishida interpreta a Hamasaki (apodado Hama-chan) en una serie de películas que consta de 20 secuelas y… Se acabó, porque la 20º película (O sea, Tsuri baka nishi 20), que se estrena el 26 de diciembre de 2009, será la última.

El manga en sí me ha gustado bastante, es entretenidillo y, sobre todo, me gusta por la misma razón que me gustan otras series del mismo tipo: porque me interesa el fenómeno sociológico que suscita en Japón y me gusta mucho entrar en él para investigarlo. Y en este sentido ha sido un placer conocer Tsuri baka nisshi, aunque sea de refilón ya que solo he leído el tomo 1. También me gusta el guión, porque combina las viñetas de toda la vida con textos de narración bastante jocosos, lo que crea un efecto bastante particular y original (dentro del mundo del manga, donde no abunda este tipo de recurso).

La pesca, por cierto, es una afición muy común en Japón. Aunque parece que en los últimos años ha pasado un poco de moda, durante los 80 y los 90 muchos japoneses se iban a pescar para relajarse y abundan las piscinas y estanques privados, en las ciudades, donde por un módico precio uno puede ir con su caña de pescar a pasar el rato (eso sí, en general uno no se puede llevar los peces que pesca, sino que los tiene que devolver al agua). Si digo que ha pasado un poco de moda es porque cuando yo fui a Japón por primera vez, en el año 1999, me sorprendí mucho al ver un montón de tiendas de pesca por todos lados, pero últimamente no veo tantas, ni mucho menos. Y, por cierto de nuevo, este no es el único manga de pesca que existe: hay un shōnen extremadamente famoso llamado Tsurikichi Sanpei (Sanpei el pescador) que tuvo un éxito tremendo en su momento.

Dedico esta entrada a Roger de ComerJaponés, ya que en nuestro encuentro en el Koyuki (entrevista aquí y aquí) le llamó la atención los montones de tomos de Tsuri baka nisshi que tiene el dueño en las estanterías (ver foto 1 en el primer link y la última foto del segundo link) y le prometí que reseñaría esta obra. A Roger le hace gracia, por cierto, que cada tomo está titulado con el nombre de un pez diferente (el tomo 1 es メダカの巻 Medaka no maki. Medaka es un tipo de pescado desconocido por estos lares, mientras que “no maki” significa “historia de” y es un sufijo bastante habitual para indicar “tomo” o “capítulo”). En la contracubierta de cada tomo aparece una foto del pez en cuestión con una explicación sobre su hábitat y tal y otra explicación sobre los trucos para pescarlo. La verdad es que resulta interesante, sí.

Lo mejor

  • Un clásico entre clásicos.
  • Una lectura entretenida.
  • Una ventana a la vida de un japonés cualquiera en el Japón de los primeros años 80.
  • El estilo del narrador.

Lo peor

  • El estilo de dibujo es más bien sencillo (aunque pega muy bien con el tono del manga, todo hay que decirlo).
  • El protagonista de las películas de Tsuri baka nisshi nunca me ha caído bien.

Seishun Shōnen Magazine 1978-1983 (La Shōnen Magazine de nuestra juventud 1978-1983)

Monday, November 16th, 2009
  • Título: 青春少年マガジン1978-1983 –Seishun Shōnen Magazine 1978-1983– (La Shōnen Magazine de nuestra juventud 1978-1983)
  • Autor: Makoto Kobayashi
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 2008
  • Clasificación: autobiografía
  • Tomos: 1

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Como vimos en la reseña anterior, Makoto Kobayashi es conocido en el mundillo del manga sobre todo por su obra What’s Michael, la desternillante historia de un gato bastante cabroncete, pero en Japón existe toda una generación, la que creció a principios de los años 80, que le recuerda más por su obra de humor Ichi-ni no Sanshirō (1-2 Sanshirō), la historia con la que se hizo famoso y que se publicó entre 1978 y 1983 en la revista Shōnen Magazine.

Como parte de la conmemoración del 50º aniversario de la Shōnen Magazine, los editores le pidieron a Kobayashi que escribiera un manga autobiográfico en el que contara sus anécdotas durante la época en la que publicó Ichi-ni no Sanshirō, una de las más exitosas de la revista. Así nació este Seishun Shōnen Magazine 1978-1983 (La Shōnen Magazine de nuestra juventud 1978-1983), una interesante obra que resulta muy amena de leer y que nos presenta la vida de unos mangaka de finales de los años 70 y principios de los 80.

Por supuesto, el protagonista es el propio Makoto Kobayashi, quien siempre en clave de humor nos guía a través de su trayectoria, desde que empezó a intentar publicar en alguna revista, lo que incluye su primera visita a la editorial Kōdansha para presentar su obra, hasta que dio por finalizada su obra Ichi-ni no Sanshirō en 1983. Entre medio, vemos cómo ganó el premio al mejor autor novel (por el que le dieron un millón de yenes y un equipo de música), cómo entabló amistad con sus compañeros –y rivales– de revista Shinji Ono y Natsuki Oowada y las semanas enteras casi sin dormir que se tiró durante la confección de su manga. Como no podía ser de otra manera, también nos relata las partes duras, como por ejemplo enfermedades o un arrebato involuntario que le cogió un día, por culpa del que casi se suicida.

Como el japonés es un idioma que carece de género y número, el título japonés de este manga, Seishun Shōnen Magazine, puede interpretarse tanto como La Shōnen Magazine de mi juventud como La Shōnen Magazine de nuestra juventud. He optado por la segunda opción porque el manga, aparte de ser un relato autobiográfico enmarcado en una época concreta, también es en gran parte un homenaje a los malogrados Shinji Ono y Natsuki Oowada, grandes amigos y rivales de Kobayashi en la época y compañeros de penurias. De hecho, a los tres les llamaban Shinjin 3 baka (Los tres novatos idiotas), porque entraron a la revista en la misma época.

Una siestilla de 30 minutos para recuperar fuerzas... ¡Y a currar otra vez!

Una siestilla de 30 minutos para recuperar fuerzas... ¡Y a currar otra vez!

Shinji Ono pagó muy caro el hecho de dedicarse a un oficio tan duro como el de mangaka y encima hacerlo con tanto ímpetu y ansias de superación que siempre le hizo estar gravemente enfermo (las escenas en las que Ono aparece con los dedos de la mano vendados porque es incapaz de moverlos, y aun así se las apaña para atarse la plumilla a los dedos con tal de seguir dibujando, entre otras, son muy emotivas, y más porque Kobayashi siempre pinta a Ono con una expresión socarrona que seguro que es la que siempre tenía). En cuanto a Oowada, después de un grave episodio de agotamiento extremo que casi le mata, regresó a su pueblo para recuperarse. Más adelante volvió a Tokio y se reincorporó al oficio de mangaka hasta que se quitó la vida en 1994. Solo un año después, en 1995, las enfermedades se cobraron la vida de Shinji Ono. Así pues, este manga es un claro homenaje a estos autores.

Pero no todo es sentimentalismo; al contrario, ya que como he dicho antes Kobayashi no olvida nunca el buen humor y nos relata algunos episodios de esa época de forma desternillante, como cuando llegó tarde a la ceremonia de entrega de premios al mejor novato porque se durmió, o cuando –de nuevo– llegó tarde a la ceremonia de entrega del Premio Kōdansha de Manga –Sección Shōnen–, que le fue otorgado en 1982 por Ichi-ni no Sanshirō a la edad de 23 años, todo un récord.

Como detalles interesantes desde mi punto de vista personal, podemos ver “cameos” del guionista de shōnen más legendario de la historia, Ikki Kajiwara (Kyojin no hoshi, Ashita no Joe), Buronson (Shō Fumimura), famoso guionista conocido sobre todo por El puño de la estrella del norte o Santuario, o los mangakas Mikio Mochizuki (Wild 7), Tetsuya Chiba (Ashita no Joe), el recientemente malogrado Fujio Akatsuka o, faltaría más, el “dios” Osamu Tezuka.

El tomo tiene unas 260 páginas pero el manga en sí ocupa las primeras 200. Después de la historia principal vienen unas 60 páginas de color rosáceo en las que se nos presentan algunas páginas y los argumentos las obras anteriores al debut de Kobayashi, con comentarios del mismo autor y, como extra muy interesante, la historia Kakutō sankyōdai (Los tres hermanos luchadores), el relato corto con el que debutó como profesional y que serviría como base para la exitosa Ichi-ni no Sanshirō. Se trata de un extra especialmente interesante porque es la primera vez que se publica después de que apareciera en el número 28 de 1978 de la Shōnen Magazine, lo que, por lo tanto, hacía muy complicado llegar a poder leerla.

En definitiva, un documento muy interesante para los que, como yo, nos interesamos por la historia del manga en general y por las interioridades del oficio de mangaka en particular. Aunque también tengo que añadir que como proyecto especial para conmemorar el 50º aniversario de la Shōnen Magazine me parece un poco pobre. ¿Por qué centrarse solo en un autor y en una época concreta? Podrían haber realizado un manga en varios tomos sobre la historia en general de la revista, o también un libro conmemorativo a todo color con artículos, entrevistas y muchas fotos, digo yo. ¡Cincuenta años no se cumplen todos los días, desde luego!

PS: Por cierto, os recuerdo que este sábado toca presentación en la FNAC Triangle de Barcelona, la última que haremos en la ciudad condal en un tiempo. ¡Tenéis las señas en la barra de la derecha, os esperamos allí!

Ichi-ni no Sanshirō (1-2 Sanshirō)

Friday, November 13th, 2009
  • Título: 1・2の三四郎 –Ichi-ni no Sanshirō– (1-2 Sanshirō)
  • Autor: Makoto Kobayashi
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Shōnen Magazine
  • Años publicación: 1978-83
  • Clasificación: shōnen
  • Tomos: 20

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Esta reseña es un poco peculiar, porque básicamente es el preludio a otra reseña de otro manga que pondré a continuación. Así podréis situaros mejor en contexto y entender mejor la obra que reseñaré justo después. La verdad sea dicha, yo leí antes el manga que reseñaré después, luego me picó la curiosidad y conseguí este para ampliar y ponerme en contexto. Pero lo lógico sería leer primero este, o al menos conocerlo bien, y luego el otro, así que es de esta manera como colgaré las reseñas. Bueno, me explico fatal pero ya lo veréis.

Ichi ni no Sanshirō (1-2 Sanshirō) es quizás el manga más conocido de Makoto Kobayashi, que en Occidente es mucho más famoso por su obra What’s Michael, un manga de humor que va de un gato un poco cabroncete y que personalmente me encanta (algún día tengo que hacer una reseña, por cierto). Kobayashi ganó el premio al mejor autor novel de la editorial Kōdansha, tras lo cual le encargaron que realizara una primera obra serializada que tomara como base la historia que presentó al concurso. Así nació 1-2 Sanshirō, una historia que se publicaría durante 5 años y abarcaría 20 tomos.

La obra consiguió muchísimo éxito y marcó a toda una generación de lectores de la Shōnen Magazine. Aun así, no es nada conocida en Occidente ya que nunca –curiosamente– ha sido adaptada a anime. Mirad si es desconocida que en Wikipedia solo tiene artículo en japonés y en tailandés. Ningún otro idioma.

1-2 Sanshirō es un manga de estos alocados de humor que transcurre en un instituto japonés en el que la mayor parte de los alumnos son chicas. Aun así, el club masculino de rugby tiene un gran éxito, tanto deportivamente como de popularidad entre las chicas, sobre todo gracias al atractivo del guaperas de su capitán, Asuka. El manga empieza con la llegada de una nueva alumna, Shino Hōjō, al instituto. Esta chica, bastante bruta pero que a la mínima se pone a llorar a lo bestia a voz en grito, pronto conoce a Sanshirō Azuma, un chaval muy zafio y brutote.

El caso es que Sanshirō era hasta hace poco uno de los jugadores más destacados del club de rugby, pero tuvo que dejarlo por un accidente que supuestamente provocó él y en el que resultaron gravemente lesionados tres de sus compañeros. Entonces, Sanshirō decide apuntarse al club de judo, del que es único integrante tras la marcha del hasta entonces capitán. Al poco de ocupar Sanshirò el dojo vacante, aparecen Torakichi Minamikōji, capitán y único integrante del club de karate –que a pesar de su careto y su aspecto tosco es aspirante a mangaka shōjo y le encanta Candy Candy XD, un gran éxito del manga y el anime de aquella época–, y Umanosuke Nishigami, capitán y único integrante del club de lucha libre.

Humor loco-loco

Humor loco-loco

Los tres, al principio, se llevan fatal, y se enfrascan en peleas por cualquier tontería. A pesar de todo, tanto Torakichi como Umanosuke resultan ser inesperadamente buenísimos en sus campos: Torakichi realmente se empieza a abrir un camino en el shōjo manga (gana un premio y todo) y Umanosuke es un destacado luchador a nivel nacional en su disciplina. En fin, a partir de estas premisas, y de que los cuatro (Sanshirō, Shino, Umanosuke y Torakichi) deben formar un nuevo club conjunto para evitar que sus clubes se disuelvan y se queden sin local, se va desarrollando el manga, con mucho humor, y también muchas peleas y situaciones absurdas. En medio de todo esto, faltaría más, se encuentra el club de rubgy, con el chuleta de Asuka en cabeza… Por lo visto, el manga se va desarrollando a lo largo que avanza la historia y al parecer acaba centrándose en la lucha libre. Según dicen, la forma de dibujar y representar las llaves de lucha libre en este manga está fantásticamente lograda, lo que hace que se considere uno de los mejores manga sobre esta disciplina que existen.

En fin, a mí me ha parecido un manga muy divertido, la verdad, y no se me ha hecho pesado en ningún momento. Me ha gustado descubrir esta faceta del Makoto Kobayashi debutante. En cuanto a otros detalles, personalmente, me gusta el título, que resulta intraducible. Ichi es “uno”, ni es “dos”, mientras que dentro del nombre del protagonista, Sanshirō, san es “tres” y shi es “cuatro” ( es un sufijo para nombres masculinos). Así, se puede leer como “un-dos-tres-cuatro-”, y también se puede leer como la expresión equivalente a nuestro “uno, dos yyyy… ¡tres!” que en japonés es “ichi ni nooo, ¡san!” No sé, está bien pensado. También me llama la atención que los apellidos de los cuatro protagonistas contienen cada uno el carácter de un punto cardinal. Azuma sería “este”, el de Hōjō sería “norte”, el nishi de Nishigami es “oeste” y el minami de Minamikōji es “sur”. Además, esto se corresponde a la manera de hablar de cada uno: Azuma habla de Tokio (al este), Nishigami habla con dialecto de Osaka (al oeste) y Minamikōji usa dialecto de Kyūshū (al sur). Shino Hōjō habla normal, por cierto. No sé si será de Hokkaidō, al norte (donde no se habla ningún dialecto distintivo)… En fin, todos estos son matices intraducibles que, lógicamente, se perderían en una hipotética traducción. Qué lástima, ¿no?

Por cierto, este manga cuenta con una segunda parte, titulada sin demasiadas complicaciones Ichi-ni no Sanshirō 2, publicada entre 1994 y 1998 y recopilada en 6 tomos, y también con una tercera parte, Kakutō Tantei-dan (Grupo de detectives luchadores), publicada entre 2003 y 2006 y recopilada en 5 tomos. En fin, dicho esto, en breve os pondré la siguiente reseña, muy relacionada con esta, que espero que os interese.

Oishinbo

Friday, November 6th, 2009
  • Título: 美味しんぼ –Oishinbo–
  • Autor: Tetsu Kariya (guión) / Akira Hanasaki (dibujo)
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Big Comic Spirits
  • Años publicación: 1983-?
  • Clasificación: seinen, gourmet
  • Tomos: 103 (en curso)

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Al igual que hice en su momento con Yoshimi Yoshida, detective de insectos en conjunción con Jesús de Entomoblog esta reseña forma parte de un experimento conjunto con un blog amigo. Esta vez, Roger del prestigioso blog sobre gastronomía japonesa comerjapones.com y yo hemos decidido leer un manga en el que tenemos un interés común y, sin leer antes la reseña uno del otro, las hemos publicado al mismo tiempo. Es muy interesante leer dos reseñas de una misma obra porque se muestran dos puntos de vista totalmente distintos, ¿no os parece? Pues aquí tenéis mi reseña, vista desde el punto de vista de un lector de manga, y aquí tenéis la de Roger, desde el punto de vista de un verdadero gourmet de lo japonés.

¿A quién de vosotros os suena Oishinbo? A muy pocos, imagino, y eso a pesar de que es una de las series más exitosas y longevas de la historia del cómic japonés; se publica desde 1983 y el año pasado superó la friolera de 100 tomos recopilatorios, algo que solo un puñado de otras series hasta el momento habían conseguido. De hecho, con esta reseña inauguro el tag “+100” tomos, en el que iré comentando estas míticas series que han superado la increíble cifra de 100 tomos (hasta ahora he comentado KochiKame y la serie Dokaben). Por cierto, también es la sexta serie con más ventas de la historia (empatada con Golgo 13 y Doraemon a 100 millones de tomos y por debajo de Dragon Ball (150 millones), KochiKame (140 millones), Detective Conan (120 millones) y One Piece y Slam Dunk (110 millones)). ¡Cien millones de tomos! Jo-der.

¿Pero qué tiene Oishinbo que sea tan especial como para haberse ganado el favor del público japonés durante tantos años y tantos tomos? Estamos ante una obra del subgénero conocido como “gourmet manga” (o ryōri manga, no sé exactamente si tiene un nombre fijo, pero yo le llamaré “gourmet manga”). De hecho, aunque no he podido comprobar si Oishinbo fue el primer gourmet manga, sí es seguro que es el que hizo escuela, el “padre” de todos los manga de cocina, cocineros y gourmet habidos y por haber (entre ellos, recordémoslo, se incluye la mítica Mister Ajikko – El rey del sushi). Y de todos es sabido (y si no lo sabéis, ahora mismo os lo diré XD) que el japonés es un pueblo extremadamente gourmet, que disfruta comiendo y probando sabores procedentes de todos los rincones de Japón y también del mundo entero. Existen miles de libros, guías y revistas que recomiendan “los mejores restaurantes de”, y un porcentaje obscenamente alto del espacio en las guías de viajes japonesas está ocupado por direcciones de restaurantes y fotos de la comida que sirven. No es raro, además, que en los viajes al extranjero que realizan muchos japoneses el motivo central de los mismos sea, sí señor, la comida, y además son capaces de irse a ese restaurante perdido en lo más remoto de un país porque “allí sirven la mejor X del país” (sustituir la “X” por el nombre de cualquier plato).

No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina; es decir, no sé si lo de ser un pueblo gourmet les viene a los japoneses de antes o bien fue Oishinbo y la miríada de obras del estilo que salieron después a su estela lo que provocó que los japoneses de repente empezaran a valorar la comida de una forma que parece rayar la exageración. Podría ser lo segundo; de hecho la Wikipedia japonesa llega a sugerirlo.

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Discutiendo con un chef francés sobre cuál es la mejor carne

Oishinbo se enmarca en un periódico japonés, el Tōzai Shinbun, dirigido por un gourmet de pro. Para el centenario de la publicación, el director decide encargar a un par de periodistas la confección del “menú definitivo”, es decir, un menú que consista en un equilibrio perfecto de los manjares más deliciosos del mundo (con especial ahínco en la comida japonesa, cómo no). Solo dos empleados pasan una prueba de paladar que consiste en discernir entre tres tipos de agua y de tofu: el malhumorado y maleducado Shirō Yamaoka (que parece pasar de absolutamente todo) y la novata Yūko Kurita.

Al principio, Yamaoka pasa un huevo de todo y todo el mundo se pregunta si de verdad es una buena idea dejar un proyecto tan serio y decisivo en manos de este tipo y de una chica jovencísima recién entrada a la empresa. Pero poco a poco Yamaoka se va destapando como un gourmet de finísimo paladar y enormes conocimientos, y Kurita, con su capacidad innata para discernir sabores, se destapa también como una gran crítica de cocina. Al cabo de pocos capítulos se descubre el porqué de las habilidades gourmet de Yamaoka: su padre, Yūzan Kaibara, un hombre extremadamente exigente con la comida, les hizo la vida tan imposible a él y a su madre por culpa de su obsesión culinaria que al final acabó “matándola”. A raíz de ello, Yamaoka, que desde muy pequeño había estado en contacto con los mejores manjares del mundo, decidió marcharse de casa y renegar de su apellido (tomando el de su madre), enemistándose de por vida con su padre.

Y bueno, básicamente este es el argumento de fondo. Lógicamente ocurren más cosas, pero esta es la base. Así, capítulo a capítulo, Yamaoka y Kurita irán probando todo tipo de platos e irán demostrando por qué esto es más bueno que lo otro, desmontando teorías establecidas y dejando anonadados y noqueados a todo tipo de expertos. La principal gracia de Oishinbo, así como de la mayoría de los manga culinarios, es que no se centra tanto en “cómo preparar” un plato, sino en describir los sabores, la textura y el “cuerpo” de los alimentos y el porqué de todo ello (incluyendo, por supuesto, información sobre la preparación). De hecho, el propio título ya describe bastante bien de qué va el manga: es una palabra inventada que sugiere la amalgama del adjetivo oishii (delicioso) y el sustantivo kuishinbo (glotón), y que vendría a significar algo como “Ávidos de delicias”.

Una vez conoces el argumento de base, los diferentes capítulos se pueden tomar como piezas independientes, lo que hace innecesario seguir linealmente la obra para disfrutarla. Por eso Oishinbo, como KochiKame o Golgo 13, es uno de los cómics más vendidos en los kioscos de las estaciones de tren y las tiendas 24 horas, y de los más leídos en peluquerías o garitos de comida rápida. Si tienes un ratito para matar, nada mejor que leer un capítulo suelto de una serie cuyos personajes conoces. Para mí, este es el secreto de la gran longevidad de estos títulos.

Por si fuera poco, esta distribución en capítulos autoconclusivos permite que se hayan recopilado tomos temáticos sobre sushi, fideos, carne, pescado, etcétera, que se venden en todo tipo de formatos, como por ejemplo las ediciones baratísimas en papel malísimo y cubiertas de cartón barato que venden en las estaciones o tiendas 24 horas japonesas. Por si os interesa este manga, varios tomos temáticos de Oishinbo están siendo editados actualmente por Viz Media en los Estados Unidos (ya llevan 7 tomos), así que no es necesario saber japonés para introducirse en uno de los manga más conocidos y queridos por el público japonés.

Por cierto, si tienes ciertas nociones de japonés y tienes un blog de una temática definida (fotografía, viajes, zoología, tokusatsu, corte y confección, fisioterapia, televisión, curling, lo que sea…) podemos hacer este experimento cuando quieras. Seguro que encontramos un manga que se adecúe a la temática de tu blog, nos hacemos con él (de eso me encargaría yo), lo leemos y lo comentamos al unísono en nuestros respectivos blogs. ¿Te apuntas?

Lo mejor

  • La gran cantidad de detalle e información que contiene cada capítulo. ¡Es impresionante lo documentado que está!
  • Estamos ante un manga que ha creado escuela y ha causado un gran impacto en la sociedad japonesa en general, y se nota.
  • Se ensalza el valor de los sabores simples y las comidas sencillas por encima de la pomposidad y la ostentación.
  • Esas exageraciones geniales, como por ejemplo hacerle un TAC a unas piezas de sushi para ver cuán apretados entre sí están los granos de arroz. XD
  • Esas descripciones tan detalladas de los sabores y las texturas, que además han sido imitadas hasta la saciedad.

Lo peor

  • Llevan 103 tomos y aún siguen buscando ese “menú definitivo”. ¡El presupuesto del periódico Tōzai debe de ser brutal para financiar eso!
  • El dibujo puede parecer más bien estático y aburrido a simple vista, pero va perfecto para la temática y al cabo de pocas páginas te olvidas.
  • Yamaoka se pasa de chuleta a veces (aunque también es la gracia del manga).