El blog de Marc Bernabé

Umimachi Diary (Diario de una ciudad costera)

Wednesday, April 17th, 2013
  • Título: 海街diary –Umimachi Diary– (Diario de una ciudad costera)
  • Autor: Akimi Yoshida
  • Editorial: Shōgakukan
  • Revista: Flowers
  • Años publicación: 2006-?
  • Clasificación: costumbrista
  • Tomos: 5 (en curso)

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En principio no me llamaba mucho la atención este manga hasta que se hizo con el galardón Manga Taishō (Gran Premio Manga) hace poco menos de un mes. Obviamente, el hecho de que un manga gane un premio importante ya es de por sí motivo para saber que está por encima de la media, así que me decidí a hacerme con el primer tomo y leerlo, y la verdad es que ha valido la pena.

Estamos ante un manga que, si hubiera que clasificarlo, entraría más bien en la clasificación de josei muke manga, es decir, “manga para mujeres adultas”. Está clarísimo que un hombre también puede leerlo y disfrutarlo, pero el espíritu del manga, el público para el que fue originalmente concebido, es eminentemente femenino y adulto (esto último, más que nada porque su temática aburriría a un niño o incluso a un adolescente). Akimi Yoshida, su autora, es una veterana mangaka que ya destacó en los años 80-90, sobre todo con Yasha y Banana Fish, y que ya en esa época destacaba por hacer mangas de tipo shōjo pero con alma de shōnen, así que no es nuevo el hecho de que sea complicado “clasificar” sus obras incluso hoy en día.

Las tres hermanas Kōda, Sachi (29), Yoshino (22) y Chika (19), viven en una casa bastante antigua de la histórica ciudad de Kamakura después de que su padre las abandonara cuando eran pequeñas y su madre se fuera también poco después, quedando las tres al cuidado de su abuela. A lo largo de los años, han aprendido a vivir cada cual a su manera. Sachi es seria y responsable, Yoshino trabaja en una caja de ahorros local, es bastante pava y no para de liarse con chicos guapos, a menudo de menos edad que ella, y finalmente Chika es más bien superficial y alegre, un poco pasota.

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Las tres hermanas (de negro, después del funeral) y la hermanastra.

De repente, reciben las noticias de la muerte de su padre, al que no veían desde que se fue hace muchos años, y se enteran de que el funeral se celebrará en una localidad termal de la prefectura de Yamagata, donde el hombre pasó sus últimos años de vida trabajando en un hostal ryokan. Sachi, que guarda bastante rencor por su padre y tiene bastantes recuerdos de él de su infancia, insta a Yoshino y Chika a que acudan a ese funeral –a pesar de las protestas de estas–, mientras ella se excusa argumentando que tiene turno de noche (trabaja de enfermera).

Una vez llegadas a Yamagata, Yoshino y Chika empiezan a albergar todo tipo de sentimientos contradictorios al enterarse de cómo fue su padre, ese hombre del que apenas sabían nada. Entre otras cosas, se enteran de que en el momento de fallecer iba por su tercer matrimonio: se había casado hacía poco con una mujer que ya tenía dos hijos pequeños. En el segundo matrimonio había tenido una hija, Suzu (13) que, forzada por las circunstancias, ahora tiene que vivir con esa mujer, que parece bastante inestable y débil mentalmente.

Al enterarse de la situación, Sachi acude desde Kamakura al día siguiente, a pesar de no haber dormido, y participa en el funeral de su padre. Al conocer a su hermanastra Suzu, una chica muy seria y responsable, le ofrece irse a vivir con ellas a Kamakura… Poco después, Suzu acepta y las tres hermanas pasan a ser cuatro. A partir de aquí, la historia se basa en capítulos largos autoconclusivos que narran episodios de la vida de estas cuatro chicas.

Como extra, os dejo el vídeo de nuestra experiencia en la ceremonia de entrega de premios Manga Taishō realizada por el Capitán Urías. Podéis leer su texto, en la entrada original, aquí.

Lo mejor

  • Una historia llena de sentimientos, muy bien narrada y dibujada.
  • Me gusta el formato de historias más bien largas, pero autoconclusivas.
  • Es curioso el hecho que el título principal del manga, Umimachi diary, se muestre en pequeño en los tomos (como si fuera el subtítulo), mientras que uno de los títulos de las historias que contiene cada tomo se muestra en grande, como si fuera el título principal de la obra. Da la sensación de que, más que una serie homogénea, sean todos tomos autoconclusivos que comparten los mismos personajes y planteamiento (y en parte es así).
  • La ambientación en la bella ciudad de Kamakura, prácticamente un “personaje” más en la obra.

Lo peor

  • De nuevo, la nula viabilidad que tendría en nuestro mercado hace impublicable una obra de estas características.

Ore monogatari!! (¡¡Mi historia!!)

Thursday, February 28th, 2013
  • Título: 俺物語!! –Ore monogatari!!– (¡¡Mi historia!!)
  • Autor: Aruko (dibujo) y Kazune Kawahara (guión)
  • Editorial: Shūeisha
  • Revista: Bessatsu Margaret
  • Años publicación: 2011-?
  • Clasificación: shōjo, romance, humor
  • Tomos: 2 (en curso)

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Hacía mucho que no leía ningún manga para chicas. Obviamente, no soy el target de este tipo de obras y de un tiempo a esta parte he decidido leer solo lo que realmente me apetezca (hasta hace un par de años, mi interés podríamos decir que era más amplio, más “aprender sobre manga en general”, por lo que tocaba un poco de todo para situarme sin descartar nada), por lo que hacía mucho que no daba una oportunidad a un shōjo o josei. Ahora descubro que tal vez me he equivocado, ya que me estoy perdiendo una parte muy importante del manga, y probablemente lea un poco más de este tipo de obras en el futuro.

Leí Ore monogatari!! (traducido como “la historia de yo”, con la particularidad de que este “yo” (ore) lo utilizan solamente chicos) impulsado por la curiosidad, ya que hace unas semanas supe que este manga había sido elegido el número 1 para público femenino (siendo Terra Formars el número 1 en el apartado de “para público masculino”) en el libro Kono manga ga sugoi 2013. Este libro es una especie de anuario en el que se analizan las diferentes series de manga en publicación y se crea un ranking con las que se estiman más interesantes, con lo que tenemos un resumen de lo más puntero y rompedor en el panorama del manga, año a año.

¿Cómo sería este manga en cuya portada sale un tipo corpulento, con peinado estilo cepillo, labios de salchicha y aspecto de Ryōtsū de KochiKame (vamos, justo lo contrario de lo que suele ser el personaje tipo de los shōjo) para haber sido elegido como el más interesante para público femenino)? La curiosidad me pudo, así que me hice con él y lo leí y… La verdad, me ha encantado y me ha dejado con ganas de más (actualmente tiene 2 tomos solamente en el mercado).

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Así es él (arriba) y así le ve ella (abajo)

Me ha gustado porque, pese a ser una historia shōjo (que raya en el josei, por cierto), rompe con muchos tópicos del género, mientras que también juega, intencionadamente, con otros tantos tópicos. El protagonista de la historia es Takeo Gōda, este tipo corpulento, sincerón, bastante torpe, con muchos amigos pero cero empatía con las chicas con aspecto de Ryōtsū del que hablaba más arriba. El gran amigo de Takeo es Sunagawa (alias Suna), este sí, el típico chico-shōjo: guaperas a rabiar, melanita, aspecto más bien andrógino, que lleva de cabeza a todas las chicas, pero que pasa mucho de ellas porque a priori no le interesan y le resultan un engorro. Takeo ha ido viendo cómo siempre, a lo largo de los años, la chica de turno que le gustaba se acababa declarando a Suna, pero este siempre las rechazaba. Aun así, eso nunca ha sido impedimento para que Suna y Takeo sean grandes amigos.

Un día, Takeo ayuda con su fuerza y sinceridad a una chica a la que un pervertido estaba molestando en el tren. Esta chica, Rinko Yamato, le lleva al día siguiente unos dulces que ha hecho ella misma (le encanta la repostería) para agradecerle el gesto. Y es que a Yamato le ha encantado Takeo. Sin embargo, al principio Takeo se piensa (lerdo y sincerote que es) que Yamato va a por Suna, por lo que intenta por todos los medios juntarles hasta que finalmente se descubre que a ella realmente le gusta el forzudo y sincero Takeo, con lo que empieza una relación muy atípica de “chica mona y adorable muy shōjo” con “tío grandullón, feote, pero súper buena persona”. Una relación que, veremos, va avanzando de forma bastante rápida y atípica respecto a lo que solemos ver en el manga para chicas.

Resumiendo, es una historia muy original, amena, de lectura rápida y fluida, que me ha gustado mucho. Espero que con Ore monogatari!! se produzca una especie de “fenómeno Densha Otoko” y que se pongan de moda los personajes diferentes en el shōjo manga, que ya cansa tanto guaperas clónico, raquítico, afeminado y de pelo cardado (personaje ideal que luego se traslada a la realidad, como vemos en las figuras de los típicos japonesitos guaperas de la factoría de ídolos Johnny’s –personalmente no entiendo cómo a tantas japonesas les pueden gustar unos tipos tan antimasculinos, pero bueno, allá ellas…). Ya va siendo hora de que en los productos para mujeres de Japón empiecen a aparecer como “modelos positivos” personajes que se salen de estos cánones y que igual no serán “guapos de maniquí”, pero que tienen muchas otras virtudes. Un poco como pasó con el fenómeno Densha Otoko, que repentinamente provocó la “limpieza” de la imagen negativa del otaku y se colocó a este como una posibilidad real de pareja por su carácter fiel, puro y sincero a pesar de su aspecto más bien desaliñado.

Lo mejor

  • Un protagonista extremadamente original para un shōjo.
  • Suna, el personaje guaperas, también se sale de los cánones del género y se revela como un personaje muy interesante.
  • Desarrollo rápido, no se entretienen con “ay, sí, pero no” más de lo necesario.

Lo peor

  • No se me ocurre nada especialmente negativo que destacar.

Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón)

Monday, January 24th, 2011
  • Título: 水蜜桃の夜 –Suimitsutō no yoru– (Noches de melocotón)
  • Autora: George Asakura
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Bessatsu Friend (Betsufure)
  • Años publicación: 2002
  • Clasificación: shōjo, josei
  • Tomos: 1

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A veces hay que dejarse aconsejar. Esto es algo que intento llevar a cabo siempre, por lo que procuro dar una oportunidad a lo que los demás me aconsejan. Lo bueno de esto es que el porcentaje de acierto es muy elevado, y más cuando el “recomendador” conoce, aunque sea por encima, tus gustos. Y es lo que hice cuando una amiga me recomendó meterme en el mundo de la mangaka –a pesar de su pseudónimo, es una mujer– George Asakura.

Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón) es una recopilación de cinco historias cortas publicadas a principios de los años 2000 en la revista Betsufure, y la verdad es que son todas una pasada. No entiendo por qué esta autora es bastante desconocida, no ya en Japón (donde obviamente tiene sus fans, que no son pocas, pero no es una autora a la que podamos llamar “mayoritaria”), pero fuera de sus fronteras. Tal vez sea porque sus historias están más que nada enfocadas al público femenino más bien adulto, de 16 años para arriba, y esto es un hándicap en Occidente, donde las lectoras de manga suelen ser más jóvenes. Tal vez sea por el ambiente más bien enfermizo que imprime a sus historias, donde no es raro que a los personajes les falte algún que otro tornillo.

En este tomo podemos leer:

  • Suimitsutō no yoru (Noches de melocotón). La historia que da título al tomo va de dos hermanastros de padres distintos (a lo Marmalade Boy, para entendernos) que se reencuentran después de largo tiempo tras haber tenido una adolescencia bastante “cercana” entre ellos dos (no pasó nada sexual, pero casi). La chica protagonista tiene un carácter bastante chungo, y se insinúa de forma extremadamente contradictoria a su hermanastro (o sea, ahora sí, pero en realidad no, pero bueno, igual sí, pero ay, mejor no…). El título viene de que él se cachondeó de su hermanastra una vez pinchándola en la mejilla con la piel de un melocotón, de lo que ella se “venga” años más tarde.
  • Shissō biyori (Un buen día para esfumarse). Un chico y una chica tienen una larga relación de cuatro años y viven juntos. Un día, tienen una discusión y él desaparece. Al cabo de un tiempo, ella decide librarse de los trastos de él, y a partir de aquí va recordando su relación con el chico, que es de esos que va probando mil cosas (aprender a tocar la guitarra, a hacer tatuajes, a dibujar manga, a ser bombero…) y las deja enseguida, dejando, eso sí, mil trastos en el camino. Por un lado, ella se siente aliviada tras la ruptura, pero por otro lado… ¿Le echa de menos? ¿O no?
  • Akai soda-sui (La bebida roja). Dos amigos de la infancia se reencuentran de mayores (adolescentes). Ella, que en sus tiempos era bastante marimacho, es ahora una chica monísima y él no sabe cómo reaccionar.
  • Colorful Flavor. Una chica se cree el mito que ronda por el colegio según el que cuando ella besa a un chico, este se queda prendado irremediablemente de ella (y realmente es cierto, al menos hasta el momento). Sin embargo, existe una excepción: hay un chico que no le hace ni caso y que encima se resiste a sus encantos ya que está enamorado de la doctora del instituto. Aunque no está mal, para mí es la historia más floja de este tomo.
  • Ai no bōsō (Perdiendo las riendas por amor). Una chica y un chico viven juntos y los dos están muy enamorados. Pero ella está tan obsesionada con su amor que solo piensa en él, hasta el punto de, literalmente, volverse loca de atar por amor y cometer auténticas locuras que dan con sus huesos en la cárcel. Una historia tremenda, genial, impresionante e imprescindible, sobre todo por el final.
  • Akai soda-sui (La bebida roja). Dos amigos de la infancia se reencuentran de mayores (adolescentes). Ella, que en sus tiempos era bastante marimacho, es ahora una chica monísima y él no sabe cómo reaccionar.
  • Colorful Flavor. Una chica se cree el mito que ronda por el colegio según el que cuando ella besa a un chico, este se queda prendado irremediablemente de ella (y realmente es cierto, al menos hasta el momento). Sin embargo, existe una excepción: hay un chico que no le hace ni caso y que encima se resiste a sus encantos ya que está enamorado de la doctora del instituto. Aunque no está mal, para mí es la historia más floja de este tomo.
  • Ai no bōsō (Perdiendo las riendas por amor). Una chica y un chico viven juntos y los dos están muy enamorados. Pero ella está tan obsesionada con su amor que solo piensa en él, hasta el punto de, literalmente, volverse loca de atar por amor y cometer auténticas locuras que dan con sus huesos en la cárcel. Una historia tremenda, genial, impresionante e imprescindible, sobre todo por el final.
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Un dibujo bastante sencillo pero muy dinámico

En resumen, este tomo me ha encantado, me ha parecido francamente bueno y realmente tengo que dar las gracias a la amiga que me lo recomendó. A partir de ahora intentaré leer más historias de George Asakura. Esa mezcla de sentimientos –amor, odio, rencor, tristeza, soledad, alegría, etc.– convierte a sus obras en algo memorable que no deja indiferente al lector. Cierto que tienen un regusto bastante amargo, ¿pero no es así la vida en general, una mezcla de alegrías y tristezas?

Lo mejor

  • Historias de un nivel generalmente muy alto.
  • Ese regusto ligeramente ácido que deja al terminar de leer.
  • Historias de relaciones personajes chico-chica desde el punto de vista adulto.

Lo peor

  • El estilo de dibujo puede no ser del agrado de todos.

Hajimete mama ni nareta hi (El día en el que fui madre por primera vez)

Friday, January 29th, 2010
  • Título: はじめてママになれた日 –Hajimete mama ni nareta hi– (El día en el que fui madre por primera vez)
  • Autora: Yukari Kawachi
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Dessert
  • Años publicación: 2006
  • Clasificación: shōjo, josei
  • Tomos: 1

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Hoy estoy muy contento de abrir las puertas del blog a Vero, mi pareja y la madre de mi hija, que comentará un manga. Es la primera vez que cuelgo una reseña que no sea mía y estoy muy contento por ello, ¡además es que ha quedado genial! Espero que os guste. Adelante, Vero:

Como sabéis, Marc y yo hemos sido papis recientemente y estamos descubriendo esta nueva etapa de la vida que cada día nos trae algo nuevo y distinto con una pequeña que cambia y crece a pasos agigantados, y que es capaz de hacernos babear, reír, frustrar, pegar un portazo y volver a babear, todo en menos de una hora. Tan agotador como apasionante. Buena parte del tiempo, pues, en eso estamos.

Una de mis aficiones desde que supimos del embarazo ha sido leer todo lo que cae en mis manos sobre la paternidad, diferentes maneras de enfocarla, teorías de crianza y demás. Como nuestra hija Gemma nos dio la sorpresa en Japón (la rayita azul; ¿o era rosa?), los primeros libros y revistas eran japoneses, y ya en ese punto empezamos a ver que el embarazo y la paternidad se viven de manera bastante distinta en los dos países. Un ejemplo de embarazo, por ejemplo: en España los médicos desaconsejan comer nada crudo por miedo a un posible contagio de una enfermedad llamada toxoplasmosis que puede ser fatal para el bebé; en Japón en cambio, la meca del sushi, a ningún médico se le ocurriría prohibírtelo. Y otro más: en Japón lo estándar es aumentar de peso entre 6 y 9 kilos durante la gestación; en España, los libros sitúan la media normal entre los 10 y los 16 kg.

En resumen, desde que empecé a leer sobre estos temas en publicaciones japonesas ha sido como hacer pasatiempos de “encuentra las 10 diferencias”. Globalmente, la impresión que me llevo es que en Japón se da un enfoque mucho más ingenuo y naif a la paternidad de lo que lo hacemos nosotros y que, así como aquí se vive cada vez más como una aventura compartida, en Japón es todavía maternidad de forma casi exclusiva. Según el almanaque de 2006, el último que tengo a mano, casi el 40% de las mujeres abandona su carrera laboral cuando da a luz al primer hijo (y del 60% restante hay que pensar que una parte ya dejó el trabajo al contraer matrimonio).

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Un bebé no es como una muñequita. Entre otras cosas, no tiene botón de "mute" ni de "OFF"

En estas, Marc se va a Japón el mes pasado y me trae un par de volúmenes de manga sobre el tema: Hajimete mama ni nareta hi (El día en el que fui madre por primera vez), de Yukari Kawachi y Hajimete mama ni naru anata e: 8% no kiseki (Para ti, que eres madre por primera vez: el milagro del 8%), de varias autoras, entre ellas la misma Kawachi. Supongo que pensó que entre tanta teoría y libro sesudo, un poco de ficción no me vendría mal tampoco. ¡Y fue un acierto!

En esta entrada comentaré solo Hajimete mama ni nareta hi. La historia que da nombre al tomo ocupa solo las primeras 75 páginas y narra en primera persona la experiencia de Rika, que recuerda a una madre distante y huraña que la maltrataba física y verbalmente. A los 18 años, Rika conoce a su primer amor y le falta tiempo para irse de casa. El día de su boda se promete a sí misma que el suyo será un hogar alegre. Y cuando al poco tiempo nace su hija Sakura, Rika se desvive por cumplir su promesa. Su meta es convertirse en una madre impecable.

Al principio lo consigue. Pero poco a poco el llanto del bebé, la soledad derivada de la escasa interacción de los primeros meses y la falta de tiempo la desbordan. Se exige tanto a sí misma que no se permite confiar en su marido, ni siquiera para comentarle el maltrato recibido de pequeña. A los nervios y el cansancio acumulados se suma un miedo cerval a convertirse ella misma en una maltratadora para Sakura.

Este sencillo argumento da que pensar en varios sentidos: en primer lugar, Rika se empeña en llevar sobre sus hombros toda la responsabilidad de la crianza del bebé, además del cuidado de la casa y de su esposo. Cierto, en un porcentaje muy alto las madres japonesas abandonan el trabajo para dedicar el 100% de su tiempo al niño. ¿Pero hasta qué punto justifica eso el escaso diálogo y el miedo a compartir inseguridades y flaquezas con la pareja? ¿Y la confianza? ¿Y el apoyarse en el otro? Luego, la figura del maltratador como mala persona o como persona frustrada y simplemente infeliz. Con su propia maternidad, Rika se plantea cómo debió de sentirse su madre cuando ella era pequeña y de algún modo empieza a comprender su transformación en una mujer hosca, amargada y resentida. Y por ende, violenta.

La violencia doméstica (katei bōryoku) y el maltrato infantil (kodomo gyakutai) son dos temas tristemente de actualidad tanto en España como en Japón y ese es el motivo por el que la autora, según explica en el epílogo del libro, decide tratarlos en esta historia. Lo hace no desde una perspectiva censora sino mediante un intento de buscar las causas que los provocan, proponiendo que de alguna manera que cualquiera puede convertirse en un maltratador si no canaliza bien sus emociones negativas que vienen con el paquete de la paternidad (y que pocos explican). Desde luego, la ecuación: responsabilidad de una nueva vida + soledad + inexperiencia + autoexigencia = ¡peligro! Pero bueno, todo con mesura. Personalmente, la historia se me hizo dura de leer y me dejó un regusto amargo, a pesar del inevitable desenlace feliz. Y seguramente esto no me hubiera ocurrido si la hubiera leído antes de ser madre.

Kawachi dedica el resto del volumen a otra historia, Hitori botchi no hōkago (Sola después de clase), la de una adolescente que tiene serios problemas para adaptarse a su nuevo instituto de Tokio cuando trasladan a su padre de Osaka a la capital.

Yukari Kawachi, de 41 años, es una autora de manga shōjo que publica principalmente en la Dessert de Kodansha y de la cual en España conocemos solo Mirai e no tegami (Carta al futuro) de 2002, un volumen único publicado por Planeta deAgostini en la colección “Un manga, un romance”. Hasta el año 2000 dibujaba básicamente historias de amor y fantasía y a partir de entonces añadió el tema de la maternidad en varios tomos, la mayoría autoconclusivos. Tiene un dibujo típicamente shōjo, con todos los elementos emblemáticos del género. La dibujante, me parece a mí, ha crecido con sus lectoras: la evolución temática es clara, aunque estéticamente conserva la esencia del shōjo. Y yo me pregunto: si la estética se mantiene pero, en veinte años más, nos cuenta una historia de amor en la tercera edad… ¿Seguirá siendo shōjo? ^_^ ¡Seguro que las expertas y expertos que leen este blog podéis contestarme a esto!

Sakuran

Tuesday, June 2nd, 2009
  • Título: さくらん –Sakuran–
  • Autora: Moyoco Anno
  • Editorial: Kōdansha
  • Revista: Evening
  • Años publicación: 2001-03
  • Clasificación: josei, seinen
  • Tomos: 1

Hace ya bastante tiempo me leí este manga de prestado, pero ahora he podido releerlo gracias al regalo de Deirdre y Nerea de Pro Shoujo Spain (¡mil gracias por el detallazo!). Cuando me lo leí por primera vez, igual lo pillé en un mal momento porque por un lado no acabó de gustarme y por el otro hubo algunas escenas que no entendí debido a que los personajes utilizan una variedad del japonés arcaica y encima llena de nociones y conceptos muy del contexto en el que está enmarcada la obra y que desconocía. Ahora, tras la relectura, debo decir que me ha gustado mucho más y lo he pasado muy bien leyéndola, igual porque he pillado el libro con más ganas, porque estoy más rodado con el japonés arcaico después de enfrentarme a la traducción de obras como Ikkyū o Hanzō, o por una mezcla de los dos factores.
Sakuran es la historia de Kiyoha, una “dama de compañía” del barrio de placer de Yoshiwara, en la antigua Edo, durante la época de los samuráis. Aunque no se dice en la obra, calculo que se enmarca sobre el siglo XVIII o a principios del siglo XIX y también diré que, aunque en ningún momento se utiliza la palabra “geisha” en las páginas de este manga, la usaré para que podáis seguir fácilmente mi reseña. En vez de geisha, se usan otros conceptos y palabras que supongo eran los que se usaban en la época, siendo “geisha” una palabra más reciente que engloba a todas estas damas de compañía de hace 200 o 300 años. Uno de los conceptos que más se utilizan, por ejemplo, es el de oiran, que vendría a ser la geisha más cotizada y de más rango de cada una de las casas de placer. Solo las geishas más guapas, elegantes y exitosas podían llegar a ser la oiran de su local, lo que las erigía en la gran capitoste de todas las demás geishas, komuro (niñas que en un momento dado serían geishas), hikikomi (jovencitas que aún no están “en el mercado”) y shinzō (geisha recién puesta “en el mercado”).
Kiyoha es una geisha de lo más peculiar, con un carácter bastante violento y desenfadado muy poco propio de una chica de compañía, pero aun así, debido a su belleza y precisamente a su peculiar carácter, tiene mucho éxito entre los clientes. El tomo se abre con un episodio en el que la oiran del local muere a manos de un cliente enamorado de ella y, muy a su pesar y en contra de su voluntad, nombran oiran a Kiyoha. Es decir, que el manga empieza por el final. A partir de aquí, empieza el gran flashback que durará el resto del tomo y en el que se nos narra la vida de Kiyoha, desde que fue vendida al local cuando aún era solo una niña hasta que se convierte en una geisha cotizada, pasando claro está por el momento en el que la “venden” a su primer cliente en la ceremonia del mizuage.
 

Trabajando…

Actualmente se insiste mucho en decir que las geishas no son prostitutas, sino simples damas de compañía que charlan con los clientes, les distraen, les sirven copas, juegan con ellos y bailan y cantan para ellos. Son, como indica el nombre geisha (芸者) en japonés, “personas 者 artísticas 芸”. Ciertamente, esto es así actualmente, pero en el pasado, además de su arte y su porte, también vendían su cuerpo. Esta obra nos acerca de forma magistral a la forma de vida de estas chicas y a sus dramas internos: desde el esclavismo que representa su venta desde la más tierna infancia hasta el cautiverio total que sufrían detrás de las verjas y portones que mantenían cerrado el barrio de Yoshiwara, pasando por tórridos amoríos (incompatibles con la profesión, por supuesto) y disputas y peleas con las demás geishas del local. Moyoco Anno presenta un gran retrato de la vida en Yoshiwara de esa época muy bien documentado, con mucha gracia y simpatía y con el estilizado estilo de dibujo que caracteriza a la autora de Sugar Sugar Rune y Tokyo Style.
Clasifico este manga como seinen y como josei a la vez por varios motivos. Es seinen porque se publicó en la revista Evening, que es una publicación eminentemente para hombres. Es josei porque Moyoco Anno es una mujer y, como tal, tiene una manera particular de dibujar y presentar los argumentos, una manera que podríamos tildar sin tapujos de “femenina”. La temática también está bastante enfocada al público femenino, por lo que en este aspecto sería josei. Sin embargo, no por eso es una obra que no puedan disfrutar los hombres, ni mucho menos, por lo que, según mi manera de ver las cosas, estaría en la frontera entre el seinen y el josei, del mismo modo que ocurre con Tokyo Style (seinen porque se publicó en una revista seinen, pero josei “de corazón”). Pero bueno, al fin y al cabo esto de “seinen” y “josei” no son más que etiquetas y no creo que valga la pena devanarse los sesos en cosas así: lo importante es que la obra sea buena, y esta lo es.
Aunque Sakuran se compone de un solo tomo, Moyoco Anno retomó la obra en 2005 y empezó una segunda parte en la misma revista Evening, que de momento ha dejado inconclusa e inédita en formato libro. Por otro lado, a los curiosos les encantará saber que en 2007 se realizó una película de imagen real basada en este manga y con el mismo título.

Por cierto, si me permitís un comentario personal (bueno, al fin y al cabo este es un blog personal XD), durante mucho tiempo llegué a aborrecer el tema geishas porque me parecía una temática demasiado mistificada y ellas, demasiado encumbradas en el imaginario de la persona occidental media sobre todo por culpa de la novela y película Memorias de una geisha (¡cuánto daño hizo, y encima con una china en el papel protagonista!). Al fin y al cabo, las geishas no son más que un elemento arcaico dentro de una sociedad, la japonesa, en la que cada vez tienen menos cabida ya que están siendo desplazadas y absorbidas por la vorágine de la modernidad. Son básicamente fósiles de una época ya pasada y se están convirtiendo en simples iconos turísticos sin más valor que el que puede tener ver a un león en la jaula de un zoo (en contraposición a verlo en libertad en la sabana africana).
Sin embargo, esta opinión cambió bastante a raíz de un viaje increíble que tuve la enorme suerte de hacer hace un par de años en compañia de un matrimonio acaudalado que me contrató como cicerone e intérprete durante su viaje a Japón. En este viaje, entre muchas otras experiencias inolvidables que jamás habría imaginado que tendría, tuve la oportunidad de cenar en dos restaurantes de mega-lujo de Kioto, donde este matrimonio contrató a una maiko (aprendiz de geisha) la primera noche y a dos geishas la segunda, que tocaron y bailaron para nosotros. Fue entonces cuando mi opinión sobre las geishas cambió radicalmente, sobre todo gracias a la maiko. Su encanto, su arte para entablar conversación y su porte me dejaron fascinado. Hasta aquel momento, no entendía qué gracia podía tener una mujer maquillada totalmente de blanco, pero os juro que tras charlar un rato con ella eso se difuminó, dejó de tener importancia e incluso llegó a resultar atractivo. Francamente, no me extraña que tantos hombres se hayan enamorado de geishas a lo largo de los siglos. Y encima esa entonación al hablar, ese dialecto de Kioto tan dulce… ¡Buf, impresionante! A mis clientes les encantó la experiencia, claro, porque iban predispuestos favorablemente, pero yo iba en plan escéptico y al final quedé embelesado.

Mi dulce geisha (por cierto, si tenéis Spotify no os perdáis la canción del link, que es LA HOSTIA XDDDD)

Sigo considerando que las geishas son un elemento arcaico, pero ahora temo porque ocurrirá lo obvio, y es que se irán convirtiendo en puros reclamos turísticos. Con mucha pena escuché como la maiko me decía que estaba asistiendo a clases de inglés porque cada vez más venían extranjeros a contratarlas (sobre todo en grupo, con viajes organizados, ¡qué horror!) y necesitaba comunicarse con ellos. ¡Dios, si una de las gracias más evidentes es su entonación y su dulcísimo acento de Kioto! ¡No me las hagas hablar en inglés, que les quitas toda la gracia!
En fin, esta experiencia marcó un antes y un después en mi visión de las geishas y seguramente por eso, ahora que he releído Sakuran tras haberla tenido, me ha gustado e interesado muchísimo más que la primera vez.