El blog de Marc Bernabé

Gō Nagai

Wednesday, February 27th, 2008

Atención: este post está escrito bajo el antiguo formato de “Adivina qué mangaka es”, en el que se presentaba una foto antigua del mangaka y el lector debía adivinar de quién se trata. Ahora el formato ha cambiado, pero dejo la redacción del artículo tal cual.

Los lectores asiduos de manga sabréis lo rematadamente tímido que llegan a ser los dibujantes, hasta el punto de que sus rostros son casi desconocidos. A algunos de ellos, como Takehiko Inoue o Naoki Urasawa, les encanta figurar y no paran de dar entrevistas, participar en conferencias, lo que sea, y no les importa en absoluto que les fotografíen. Pero son la excepción que confirma la regla. Por ejemplo, Yoshito Usui de Shin-chan tiene la superstición de que, si su imagen llega un día a ser conocida públicamente (en foto o vídeo), automáticamente dejará de tener éxito. No sé, los japoneses tienen facetas raras y difíciles de entender ya de por sí, pero en general los mangaka son especialmente raros, sinceramente.
Desde siempre, los tomos de la colección Jump Comics, por decir una colección famosa, siempre incluyen un mensaje del mangaka de turno en la solapa de la sobrecubierta, y justo encima hay un espacio reservado para una foto. Creo que fue Toriyama quien puso de moda el hecho de no poner foto, sino un dibujito (autorretrato o directamente chorrada). En cualquier caso, sobre los años 80 hasta nuestros días, casi no hay ningún mangaka que ponga su foto en los tomos (una excepción podría ser Takeshi Konomi, el de Prince of Tennis, al que le gusta posar con pose de guaperillas).
En cualquier caso, en los manga antiguos los dibujantes no se cortaban a la hora de poner su foto (en los tomos en los que el diseño de la colección lo permitía, claro está), ¡e incluso había alguno que ponía la dirección de su casa -¡sí, de su casa!- para que le escribieran! Por eso, en mi biblioteca tengo varias perlas en este sentido que voy a ir compartiendo poco a poco. Atención que hay algunas fotos que son para enmarcar.
Para empezar… ¿quién es este chavalín con aspecto de pardillo?



Time machine: 34 años más tarde…

¡Planeadoooor abaaaaaajo!


¡Pues ni más ni menos que el ínclito Gô Nagai!
La primera foto está sacada del tomo 1 de Mazinger Z editado por Shûeisha en 1973, cuando Nagai tenía 28 años. La segunda es de una entrevista para un periódico, del año 2007, cuando nuestro amigo gasta ya 62 tacos.
No sé si hace falta decir que Gô Nagai es uno de los autores más influyentes de la historia del manga, siendo el autor de Mazinger Z, Devilman, Cutie Honey, Grendizer, Harenchi Gakuen y tantas otras.

Cutie Honey

Monday, February 18th, 2008
  • Título: キューティーハニー (Cutie Honey)
  • Autor: Gô Nagai
  • Editorial: Akita Shoten
  • Revista: Shônen Champion
  • Años publicación: 1973-74
  • Clasificación: shônen
  • Tomos: 2
Gô Nagai es un autor de esos típicos que o bien lo odias o bien lo amas, sin término medio. Es curioso porque, durante su carrera, se ha dedicado a realizar cuatro tipos de obra muy distintos entre sí, y en todos estos cuatro géneros ha conseguido el éxito rotundo. En Occidente, Nagai es famoso por ser el autor de Mazinger Z y, efectivamente, el género de robots gigantes es uno de los cuatro en los que se ha especializado, siendo la propia Mazinger y UFO Robo Grendizer sus obras cumbre en esta área. El terror y violencia extremas es la segunda de sus especialidades, con ejemplos como Devilman o Violence Jack. Su tercera especialidad sería el humor cafre y escatológico, con referencias sexuales a mansalva: en este ámbito, destacan por ejemplo Abashiri Ikka (La familia Abashiri) y Harenchi Gakuen (La escuela indecente). Finalmente, su cuarto género favorito es el erótico-festivo, con escándalos como Kekkô Kamen (en el que la protagonista reparte hostias “vestida” solamente con botas, una bufanda, guantes y una máscara -sí, habéis leído bien, para no llevar no lleva ni bragas ^_^-).
¡Tías y hostias!
La obra que comento en esta ocasión, Cutie Honey, es un poco atípica porque está un poco en medio de tres de los cuatro géneros maestros de Gô Nagai. Solamente le faltan los robots gigantes; en Cutie Honey caben dosis de humor, erotismo y terror (bueno, más bien de monstruitos y bichos raros). Más o menos, la historia va de que un tal doctor Kisaragi crea un androide en forma de chica a la que llama Honey. Este androide contiene un aparato revolucionario llamado “dispositivo de fijación de elementos del aire”, que básicamente sirve para tomar elementos presentes en el aire y combinarlos del modo que uno desee. Sin embargo, Honey Kisaragi no tiene ni idea de que es un androide, y su padre prefiere que sea así. Por eso, la manda a una escuela-residencia sólo para chicas (más bien bolleras y más quemadas que el cenicero de un bingo, si se me permite el añadido) situada en unas montañas remotas, lejos del bullicio de la ciudad. Luego descubrimos que hace esto porque una malvada organización súper cutre de gente disfrazada de panteras y jefecillos con aspecto ridiculísimo, llamada Panther Claw (Garra de pantera), anhela conseguir el cacharro de marras para sus propios fines (conseguir riquezas para conquistar el mundo y bla-bla-bla). Total, que en las primeras páginas del manga, los Panther Claw atacan el laboratorio del doctor Kisaragi. Honey, pese a escuchar su llamada de auxilio, llega tarde al rescate, encontrando moribundo a su padre, que expira en sus brazos. Poco después, debido a una grabación holográfica que dejó su padre para que fuera reproducida en caso de que muriera, la pava a más no poder Honey se entera de que es un androide y de que, si se toca el corazón que lleva en su collar y, a la vez, grita “Honey Flash!”, podrá activar el mecanismo y transformar su cuerpo en lo que ella desee, pudiendo usar las habilidades inherentes al traje o aspecto que tome.
Transformaciones en el anime


A partir de este momento, Honey se dedicará a esquivar las embestidas de los Panther Claw, metiéndose en toda clase de peleas rebosantes de acción, y transformándose, con el grito de “Honey Flash”, en motorista, luchadora, chica mona, reportera, azafata, etc. Por supuesto, siendo Gô Nagai el autor, hay numerosas escenas de “fan service”, en las que lo único que no le vemos a Honey (y a otras chicas buenorras que salen) es la entrepierna. Pero aparte de la entrepierna, el autor no se cansa de mostrar cacho, lo que tampoco resulta tan sorprendente si conoces mínimamente la obra de Nagai.
Al igual que ocurrió con Mazinger Z y Devilman, Cutie Honey fue una serie pensada para la televisión por Gô Nagai, en asociación con Tôei Animation. Así, el manga, dibujado por el propio Nagai, se serializó en la revista Shônen Champion durante la emisión de los 25 episodios de la serie animada. Su duración es solamente de dos tomos, y el segundo termina bastante abruptamente (supongo que la atención de Nagai se desviaría hacia otro de sus muchos proyectos de la época), sin embargo, como es habitual en las obras de este autor, existen varios refritos, como por ejemplo el de su “esclavo imitador” favorito Ken Ishikawa (con el mismo título y también serializado entre 1973 y 1974), y varias otras series realizadas por varios autores en los años 90. También destaca Cutie Honey Tennyo Densetsu, obra realizada por el Nagai entre 2001-03 que ya casi-casi raya en el porno, por lo absolutamente escandalosa que llega a ser. Es el no-va-más, realmente.
La serie de anime fue un éxito alucinante en su momento y, a pesar de que está muy edulcorada respecto de la versión manga que aquí comento, dio bastante de que hablar en su momento, por las numerosas escenas en las que Honey aparece en pelota picada. La canción de opening es todo un clásico de los karaokes, siendo pegajosa y cursi como pocas. De hecho, la de Cutie Honey es una de las canciones de anime más conocidas y famosas de todos los tiempos. Por experiencia os digo que cantar Cutie Honey y Gatchaman en un karaoke con los amigotes puede animar la fiesta que da gusto ^_^. También destaca la versión cinematográfica en imagen real, de 2004, dirigida por Hideaki Anno (el director de Evangelion), que tiene bastante guasa pero que, sorprendentemente, se deja ver y es bastante entretenida. Ésta es una serie legendaria en Japón, con montones de secuelas en varios medios (manga, anime, imagen real, videojuegos…) y su canción ha sido versionada infinidad de veces.

Opening y ending del anime clásico
Pasando a las valoraciones del manga en sí… A ver, es simpático y resulta hasta encantador por su estilo extremadamente kitsch y su argumento totalmente desfasado y pillado por los pelos, así como la cursilería intencionada de Honey (del estilo “iya yo, mitsumecha iya...” -nooo, ¡no me mireees así!- con vocecita de pava integral). Pero el estilo de dibujo de Gô Nagai… Buf, ¡a mí me resulta muy cargante, y a veces, sinceramente dibuja fatal, el tío! Y creo que no soy el único que piensa así. Este mangaka tuvo mucha suerte en acertar tantas veces con tantas obras distintas, es un verdadero visionario en lo que respecta a la cultura popular de los años 70 (lo que le merece mi más absoluto respeto) y eso le ha permitido seguir trabajando en este sentido incluso bien entrado el siglo XXI. Su estilo de dibujo setentero podría perdonarse en ese momento, puesto que es lo que se llevaba en la época, ¡pero es que actualmente sigue dibujando exactamente igual! ¡No ha evolucionado ni un ápice! Pero bueno, supongo que se le puede perdonar y,cuando ya has leído varias de sus obras, acaba resultando incluso simpático.
Una última curiosidad: fijaos en la portada del tomo 1 que he puesto al principio del post. ¿No veis algo raro? Efectivamente, pone “Chônen Champion Comics” cuando debería poner “Shônen Champion Comics”. Ésta es una errata bastante legendaria que sólo aparece en las primeras ediciones del manga (la mía es de 1976), ya que lógicamente fue corregida con posterioridad, y demuestra que los japoneses solamente leen las letras japonesas, siendo las letras romanas muchas veces un mero adorno para ellos, un recurso de diseño más. Ahora, las ediciones con la errata están bastante buscadas entre el público coleccionista, cómo no.